Contaminación Ambiental: La Pandemia Silenciosa

Ni conflictos bélicos, ni infecciones, actualmente la contaminación ambiental se ha convertido en la principal causa de mortalidad y morbilidad en el mundo. Según la   OMS está causando más bajas que las propias guerras y los llamados eventos catastróficos debidos a fenómenos naturales. Ya hablemos de la contaminación del agua, aire, alimentos, radioactiva, etc., la mayor parte de tales desastres afectan directamente a suelos y aguas. A menudo, es el agua el vehículo causante de una buena parte de los problemas generados en el ambiente y la salud de la población afectada. Obviamente, la población infantil y la tercera edad son los segmentos demográficos que más sufren las consecuencias. Con excesiva frecuencia, y especialmente en los países denominados eufemísticamente en vías de desarrollo, la contaminación genera catástrofes de magnitud equiparables a las de cualquier otro tipo de casuística. Como lo puede ser el de los huracanes tropicales. Del mismo modo, la OMS alerta que el calentamiento climático podría agravar más aún el problema. Comienza a hablarse al respecto con vocablos como el de “pandemia silenciosa”.

 

 

 

Contaminación masiva del suelo por residuos

Tras el paso del Huracán Katrina en Nueva Orleáns

Fuente BusinessWeek

 

Sin embargo, al contrario que otros tipos de degradación ambiental, la contaminación, de uno u otro modo, afecta a todos los países del planeta. Se trata pues de un problema global. En los más desheredados, las multinacionales, amparados por una insustentable economía global, han incrementado exponencialmente el envenenamiento de las poblaciones autóctonas ¿Racismo ambiental?. Agroquímicos, contaminaciones de suelos y aguas por actividades mineras irrespetuosas por el medio ambiente, etc. Están cercenando la salud de la humanidad hasta límites insoportables.

 

Por su parte, en los estados que disfrutan actualmente de una vertiginosa expansión económica (los denominados países emergentes o dragones asiáticos), como son los casos de China e India, la tasa de mortalidad por contaminación del agua (superficial y subterránea), aire (lluvia ácida, que a la postre degrada el suelo), basuras electrónicas, está alcanzando cotas inimaginables. De nuevo las multinacionales de los países occidentales de proceloso proceder, aprovechan la deslocalización para instalar las industrias más contaminantes en estos países en donde la legislación es permisiva y la corrupción moneda de cambio. Sin importarles ni el medio ambiente, ni la salud de unos trabajadores que, a menudo desempeñan su labor en unas condiciones más que precarias, tales industrias padecen accidentes gravísimos que han llegado a generar decenas de miles de víctimas en un solo evento, como fue un caso en la India, del que pronto se hablará detalladamente en la bitácora “Salud Pública y Algo Más”. Muchas de estas empresas vierten sus aguas abajo de los cauces de los ríos en donde el oro líquido deviene a la postre en veneno mortal para cientos de miles de personas. El mismo riego con aguas residuales, al margen de contaminar suelos y alimentos, es agente de enfermedades infecciosas que afectan a cientos de miles de personas, como ha ocurrido en China y ocasionalmente en México.    

 

Del mismo modo, en las sociedades denominadas del bienestar, la salud se ve afectada por miles de sustancias tóxicas provenientes de las más disparatadas fuentes, y vehiculadas por los utensilios y artefactos más dispares. Da ahí que la UE, por ejemplo, lanzara el Programa Reach.  De hecho, hasta se elaboran patéticos Ranking de los enclaves más contaminados del planeta. Lamentablemente, cada día se descubren agentes tóxicos que propician la aparición de enfermedades humanas. Reiteramos que la contaminación del suelo (y los cultivos que albergan) se encuentra en medio de la mayor parte de tales tragedias. Obviamente, la situación en España no es excepcional. Sufrimos graves problemas de contaminación de suelos, como ustedes saben mejor que este impresentable administrador. 

 

No debe por tanto extrañar que la UE aprobara recientemente una Directiva Europea de Protección de Suelos, como ya lo hizo con anterioridad con otra de aguas. Ésta demandará a los países miembros severas medidas con vistas a erradicar la contaminación de los suelos, así como a propiciar su rehabilitación. Al mismo tiempo, también se ha aprobado una Estrategia Temática de Protección del suelo. Más información  sobre el tema pueden encontrase en el siguiente enlace. La documentación elaborada por los expertos europeos fue compilada en un libro que puede bajarse libremente de Internet. Reflexiones realizadas por los expertos españoles sobre ambos documentos puede encontrarse en el siguiente enlace, y también en éste. En cualquier caso, como ya analizamos en otros post, sus contenidos son totalmente insuficientes con vistas a proteger la salud de la población y el ambiente. Por tanto, nadie se encuentra exento del riesgo, ni tan siquiera los que creen estarlo.

 

Por su parte, la magnitud y gravedad de los procesos de la contaminación de los suelos, han llevado a los expertos de la FAO a revisar la clasificación de suelos denominada WRB y proponer una nueva que sea útil con vistas a dar cuenta de este tipo de degradación edáfica, incluyendo ahora también vertederos, tecnosuelos y zonas húmedas (WRB 2006). Tal libro se baja directamente de Internet pinchando en el enlace. Como podrán observar ya existen “calificadores” incluso para los edafotaxa afectados por contaminación bélica (minas, etc). Se trata del denominado “anthro-belic”. 

 

Obviamente, podríamos seguir exponiendo ejemplos “ad nausean, empero no es el momento ni el lugar apropiado. Tan solo mentar que las directrices políticas de la investigación ambiental en España son muy deficientes. En cualquier caso, como investigador responsable del CSIC en el Buró Europeo de Suelos durante 16 años, colaborador de algunas tareas relacionadas con esta materia en la Agencia Europea del Medio Ambiente, asesor de la WRB (FAO) y experto implicado en la elaboración de las susodichas directiva y estrategia temática, esbozaré algunos elementos en sucesivos post que nos servirán como materia de reflexión: ¿Como los investigadores y las administraciones publicas podemos abordar con rigor este tema, al objeto de mitigar sus consecuencias? Recordemos que entre otros problemas, la detección de la un sitio contaminado no es trivial, como lo de muestra la expresión “Chemical time bomb”, por cuento los efectos pueden ser detectados años después de la causa.

 

Resulta que, como hemos mentado, que las Directivas Comunitarias son enormemente deficientes, abordando los temas de una forma absurdamente reduccionista. Digamos que el agua contamina el suelo mientras se dirige a sus cauces o acuíferos. Desde el suelo los elementos tóxicos contaminan la cadena trófica, de la cual el ser humano es uno de sus eslabones finales. Las aguas subterráneas van enriqueciéndose poco a poco en arsénico y otra miríada de elementos y sustancias peligrosas para la biota y el hombre. Posteriormente al ser bombeada para irrigar los campos, sus suelos reciben una dosis adicional del veneno que contienen. Por su parte, los lagos  y océanos, destino final de las corrientes fluviales ricas de los venenos más variopintos sufren la misma suerte, perturbando todos los ecosistemas marinos y como corolario su cadena trófica. Basta leer sobre el contenido de mercurio, DDT, y otras lindezas para que a uno se le quiten las ganas de comer pescado, ya que no sabes si estás ante un manjar o una dosis letal de cianuro.

 

Por tanto, resulta palmario que el ciclo del agua y la contaminación van ligados sin solución de continuidad, por lo que resulta más operativo y eficaz estudiarlos conjuntamente y no de forma fragmentada. Por esta razón, al contrario que en Europa, las autoridades de EE.UU. han decidido coger la sartén por el mango, en su iniciativa Earth Critical Zone o Zona Crítica Terrestre, de la que ya hemos hablado en este y este post y a la que dedicaremos varios más, ya que tras dos años de su puesta en marcha, los investigadores hispano parlantes y muchos europeos, desconocen su envergadura y significado: el análisis conjunto de biota, suelo, regolito, modelado terrestre y recursos hídricos bajo un mismo corpus doctrinal y por equipos multidisciplinarios especialmente adiestrados a la par que armados de nuevas metodologías e instrumentación.      

 

Juan José Ibáñez

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