Agricultura Ecológica en un Mundo Globalizado: La Percepción de un Docente

Aunque no es el tema específico de este blog, Juanjo me ha sugerido que escriba una colaboración sobre Agricultura Ecológica. Así pues, con bastante temor dada mi falta de experiencia en el ciberespacio, me he puesto a la faena. Ahí va.

 

Antes de entrar en materia, quisiera hacer un pequeño inciso en el tema del etiquetado. Nos gustan las cosas etiquetadas y eso, como casi todo, tiene ventajas y desventajas. Os pondré un ejemplo: yo me dedico a dar cursos de agricultura en zonas rurales y, si las personas que me contratan, anuncian los cursos como “Agricultura Ecológica” la asistencia no es muy abundante y, además, se crea un claro rechazo hacia el curso en sí. Basta con cambiar el nombre por algo como “Manejo natural del huerto” y “voila”: asistencia masiva y rechazo cero. Por esa razón y, especialmente, porque no me gustan mucho las etiquetas, preferiría que, a partir de ahora, nos refiriésemos a este tipo de agricultura como “Agricultura natural”. ¿Qué es la agricultura natural?

 

 

 

Por Francisco Sáenz

Realizando un Curso de Agricultura Natural

 

¿Qué es la agricultura natural? Un sistema agrario cuyo objetivo fundamental es la obtención de alimentos de máxima calidad respetando el medio ambiente y conservando la fertilidad del suelo, mediante la utilización óptima de los recursos y sin el empleo de productos químicos de síntesis (Consejo Regulador de la Agricultura Ecológica, 1990). 

 

 

 

Curso de Agricultura Natural: El manejo natural del suelo

 

Parece que la cosa está clara y casi seguro que no sobra nada, pero yo diría que faltan bastantes elementos en esa definición.  Efectivamente, su objetivo fundamental (que no el único) es obtener alimentos, pero ese es también el objetivo de la agricultura industrial o química, de manera que ¿Dónde está la diferencia? ¿Por qué llevar a cabo un sistema distinto de cultivo? En mi opinión hay que poner el énfasis en lo que es precisamente la razón de ser de este blog: el suelo.

 

La gran diferencia entre ambos sistemas agrarios es (o debiera ser, que no todo el monte es orégano) precisamente el respeto y la conservación del recurso clave: el suelo de cultivo. Nunca se enfatizará lo bastante la importancia de conocer y valorar nuestros suelos, saber cuáles son sus ciclos, cómo funcionan, estar al tanto de las interacciones entre animales, plantas y suelo… en resumen, empezar nuestra casa por los cimientos.

 

 

 

Curso de Agricultura Natural: La Granja Escuela

  

Si hay un tema claramente “cojo” en la agricultura industrial es precisamente el desequilibrio entre la atención que se presta al suelo (considerado, casi siempre, como algo de segunda importancia, como un mero receptor o sustrato inerte) y la enorme cantidad de recursos, esfuerzos e investigaciones que se vuelcan sobre las plantas (semillas, abonos, plaguicidas, etc.). Por ejemplo, mientras la agricultura industrial entiende el laboreo como una preparación necesaria para que la planta sea lo mejor recibida posible (o dicho de otro modo con la vista puesta sobre todo en la cosecha y punto), la agricultura natural lleva a cabo las labores necesarias para ayudar al ciclo natural de la tierra y a todos los factores que intervienen en él.

 

Pero ese es sólo uno de los lados de este prisma, porque yo no concibo la agricultura natural sin relacionarla con frases tan potentes como: soberanía alimentaria, consumo responsable y otras semejantes. Lo que quiero decir es que no deberíamos centrarnos únicamente en el debate sobre el daño mayor o menor que la agricultura industrial pueda causar al suelo, al medio ambiente e incluso al ser humano. Estoy de acuerdo en que es un debate justo, importante y necesario pero, a veces, esos árboles nos impiden ver el bosque.

 

La ONU denuncia que 854 millones de personas pasan hambre mientras sobra un 10% de alimentos. Se celebra el Día Mundial de la Alimentación.- La agencia de la ONU para la Alimentación y la Agricultura reclama la alimentación como “derecho fundamental” (EUROPA PRESS – Madrid – 16/10/2007). Reiteremos que más de 854 millones de personas en el mundo pasan hambre cuando en conjunto, se produce un 10% de alimentos por encima de los que serían necesarios para abastecer a toda la humanidad. Todo ello significa que algo va mal, muy mal.

 

Queremos alimentos sanos, tenemos derecho a ellos y, si es preciso, los traeremos de donde los produzcan. Bien, pero ¿a qué precio? Cuando se compra cacao ecológico de Costa de Marfil, por los conductos habituales, el campesino sigue pasando hambre, mientras los intermediarios siguen engordando. Cuando en vez de comprar a los productores ecológicos de tu zona a través de un grupo de consumo que evita los intermediarios, vas a una tienda a comprar manzanas ecológicas (que a lo mejor han tenido que viajar desde países muy lejanos), el campesino sigue …. ¿hace falta que siga?

 

Por eso insisto en que no centremos nuestro debate en más o menos pesticidas, en más o menos daño medioambiental, etc. sino que seamos capaces de tener una imagen global, en la cual una forma de cultivo natural debería estar intrínsecamente relacionada con una actitud ante la vida, con el respeto, con la conciencia de que nuestro papel (seamos productores o consumidores) es ser coherentes por encima de todo.

 

Seguramente esta colaboración podría haber sido muy distinta de haber incluido: gráficos, comparativas entre producción en un sistema y otro, sobre la peligrosidad de la mayoría de los productos químicos, alertas sobre los OGM (organismos genéticamente modificados), comentar el descenso de la productividad en la agricultura industrial… pues sí, tengo todos esos datos, pero lo que me ha parecido honrado y decente es haceros partícipes de cómo vivo este tema, de cuál es mi visión, en definitiva, de lo que me motiva de verdad a hincar la azada (superficialmente, para no cambiar los horizontes del suelo) en cada huerto que visito.

 

Si, a través de blogs como este, se nos da la oportunidad de cultivar una parte de nuestro jardín interior –esa parte que se anima ante nuevos conocimientos, esa parte que los pone en práctica-, nos animo a que, con la misma seriedad y con el mismo entusiasmo, comencemos a cultivar todas las parcelas de respeto, consciencia y vida que aún no hayamos puesto en marcha.

 

Francisco Sáenz

Profesor de Agricultura Natural

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Comentarios

Muy bonito. Claro que es actitud ante la vida. Estaría bien que escribieses sobre los pormenores de tus huertas, dificultades con las que te encuentras, observaciones sobre métodos, cualidades de los productos… bueno, era para darte ánimos. Un abrazo.

q bueno q dan a conocer todo esto pues es muy importante para nosotros los estudiantes

Es muy bueno saber a través de ustedes que lo natural es mejor que lo que contiene quimicos, eso hace mucho daño a la salud, hay que evitarlo

Hola Gonzalo, muchas veces tienes que aportar desde distintos escenarios. Y la cultura de volver a lo natural no es solo el beneficio para el hombre sino para la dinamica que aporta las plantas, el suelo, la materia organica, los microorganismos, el agua y reconvertir lo que por muchos años hemos olvidado. Que este es el manto de vida del cual todos dependemos. sigue trabajando

quisiera saber en que zonas del mundo se cultivan productos ecológicos

es para un trabajo de clase ayuda

Hola Sara y Ana,

No es problema del lugar sino del modo de cultivar. Por tanto en cualquier parte del mundo. Prácticamente ya hay, en mayor o menor extensión en todos los países.

Saludos

Juanjo Ibáñez

hola soy sandra kisiera saber de verdad kuales son los inconvenientes de los alimentos procedentes de la agricultura ecológica xk no encuentro nada x ningun lado

No existen plagas y ni inconvenientes en la Agricultura Natural de Masanobu Fukuoka y solo es un pretexto del capitalismo para conseguir aún más plata..

Es irónico lo que decis, lo q en realidad trae inconvenientes son las verduras ” q vienen de la verduleria” en las generaciones futuras como las actuales hay brotes de homosexuales por el tema de las hormonas “femeninas” q le ponen hasta a las gallinas para que engorden y crescan la mitad de tiempo normal y todas esas toxinas van a nuestro cuerpo.

La realidad es q un producto agroecologico es lo más sanicimoooo q existe en la vida, y lo q va atraer consecuencias gravisimos es la agricultura moderna, ya psicologicamente, fisicamente, y hasta pobreza…

El ser humano esta en un mal camino.

Lo q pasa, es q la agricultura q hacian nuestros abuelos era natural tambien pero no perfeccionada y la agricultura natural q llego a la conclusión fukuoka es perfecta. Es decir la de antes habian plagas y la de fukuoka NO.

Somos nosotros los imperfectos y la naturaleza es sabia y perfecta, solo con nuestro interverción científico innecesaria imperfecta es obvio q la naturaleza ese equilibrio q tiene se rompe y trae problemas como plagas…

es así!

Besos

estudiante de Ingeniería Agronomica y pasante en Puente verde http://www.puenteverde.org.ar/ y miembro del Grupo de Agroecología de la Universidad de Lomas de Zamora Ciencias Agrarias.

[...] Resumiendo, menores tamaños y poblaciones se traducirán necesariamente en mermar la actividad de estos ingenieros del suelo, y como corolario,  tal proceso reducirá su rol en mantener la fertilidad de los suelos y el reciclado de nutrientes. Y así el agricultor se verá obligado a realizar nuevos desembolsos, algunos de los cuales, como las enmiendas químicas, aumentarán la fertilidad química y las producciones agrarias, aunque a costa de generar una nueva contaminación ambiental. Tal hecho no acaece en la denominada agricultura orgánica o ecológica. [...]

(requerido)

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