Posts etiquetados con ‘Deforestación’

El cambio climático, la Conquista de las Américas y los Mongoles

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Colonización de las Américas. Fuente: Gordon Miller Sailing Into History

 El estudio de los cambios climáticos en el pasado resulta ser apasionantes cuando nos informa de algo que realmente sucedió. Ahora bien, si uno lee noticias como esta, no sabe que pensar. Nos referimos a la siguiente nota de prensa: La conquista de América no influyó en el clima. ¿Y la pregunta del millón sería: ¿Y por qué debía haberlo hecho. Leí su contenido interesado y (….) ¿¿??. ¿La deforestación y puesta en cultivo de amplios espacios geográficos? Acaso resulta que las culturas precolombinas no cultivan extensas extensiones de terreno? ¿Cuánto incrementó el  especio cultivado en detrimento de los bosques al comenzar a instalarse los europeos allí? Esta última, de hecho, hubiera sido la primera pregunta a contestar antes de realizar la investigación cuyos resultados os mostramos hoy abajo. La segunda sería: ¿Cómo el cambio del modelo productivo agrario precolombino/postcolombino afectó las emisiones de gases de invernadero en América? Los autores, usando los denominados testigos de hielo, intentaban averiguar si grandes acontecimientos históricos del pasado afectaron el clima terrestre, ya fuera por enormes deforestaciones, ya por cambios abruptos de la demografía humana.  Y con tal motivo seleccionaron varios acontecimientos de ¿envergadura?, aunque personalmente no entiendo los criterios, o si por un casual fue una tómbola.  Pues bien, los elegidos fueron: la invasión mongola, la conquista de América y la caída de la Dinastía Ming. Conforme a estos autores: “(….)  durante los acontecimientos de corta duración, como la peste negra y la caída de la dinastía Ming, el crecimiento de los árboles no fue suficiente para contrarrestar las emisiones normales” (….) Sin embargo, durante la conquista de América y la invasión mongola sí hubo tiempo suficiente“. Al parecer los autores no eran muy doctos en lo concerniente a la historia y cultura  de las Américas Precolombinas, ya que como os mostramos en  post precedentes, diversos territorios actualmente forestados, eran cultivados con anterioridad a la llegada a las Américas de los Europeos, y no solo por bajo los Imperios Azteca y Mayas, sino también en los bosques tropicales húmedos del continente por culturas aborígenes menos conocidas/estudiadas. Me temo, que lo mismo les ocurre con la de los Mongoles y la enigmática  y poco conocida  “dinastía Ming” en China. Ahora bien, la conclusión de la nota de prensa es como para llevarse las manos a la cabeza. El párrafo reza así: “Los resultados indican que, como se siguió produciendo deforestación, solo la invasión mongola, el acontecimiento de mayor impacto, pudo llegar a producir una disminución neta del dióxido de carbono, cifrada en 700 millones de toneladas de carbono, equivalente a la actual demanda anual de gasolina en el mundo. Sin embargo, es tan poca cantidad que no se puede detectar en los testigos de hielo, reconocen los investigadores”. Tal cual se encuentra redactada la noticia, debe suponerse que la cuantificación de las emisiones de la invasión mongola fue llevada a cabo por otros autores ya que luego reconocen que no pudo detectarse en los testigos de hielo. Y si es así, ¿de qué nos informa la noticia? Pues estos geniales investigadores consideran que “De hecho, los humanos empezaron a influenciar el ambiente hace miles de años al cambiar la cubierta vegetal, cuando talaban bosques para convertir los terrenos en espacios agrarios”.  Ahhhhh. ¿Y tal descubrimiento es nuevo para la ciencia?. Les ruego por favor que lean los numerosos post incluidos en nuestra categoría: “etnoedafología,y conocimiento campesino” y tendrán mucha y mejor documentación sobre el tema. No obstante, como también mostramos en nuestra categoría  “historia de la Tierra y de los suelos”, existen evidencias de que incluso antes del nacimiento de la agricultura, el hombre paleolítico se empeñó en alterar en clima, al ensañarse con la megafauna, como os muestro en una relación de post previos debajo de la noticia aludida.

 Resumiendo. ¿Desea usted publicar en un revista científica?.  Pues bien, escoja unos instrumentos sofisticados, plantéese la hipótesis que le pete, haga malabarismos con la retórica,  escriba algo y ¡ya está! Fácil. Fácil!

 Juan José Ibáñez

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Tipos de suelos, biodiversidad del suelo y respuesta a las perturbaciones

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Mapas del mundo de los Arenosoles (arriba) y Vertisoles (abajo). Fuente: FAO

De corroborarse los resultados del artículo que analizamos hoy, se habría dado un gran paso hacia adelante en lo que concierne a predecir los efectos del cambio climático y otras perturbaciones ambientales sobre la diversidad de los organismos edáficos, pero también en la propia comprensión de la estructura y dinámica del suelo. Lástima que los autores pongan el carro delante de los caballos en sus indagaciones (el calentamiento de la atmósfera), si bien tal hecho no resta mérito a la investigación. Tras un análisis de distintos tipos de suelos esparcidos por varias partes del mundo, así como de la biodiversidad que conocemos de los mismos, resulta que la textura/estructura se comporta como el factor determinante de su resiliencia a la deforestación y el cambio climático (al contrario que el pH, la disponibilidad de nutrientes, humedad y temperatura, etc.). De este modo, los suelos arenosos serían los más vulnerables, mientras que los arcillosos los más estables ante las perturbaciones de la deforestación, cambio climático y presumiblemente otros impactos ambientales. La razón estriba en sus acusadas diferencias de lo que se viene denominando superficie efectiva (effective surface área). Ya os hemos comentado que el suelo es un medio poroso heterogéneo, por lo que la superficie expuesta a la hidrosfera y atmósfera depende de su textura y estructura. Y así, si nos preguntamos  ¿Cuanto mide un metro cuadrado de suelo?, por cuanto resulta que puede variar en órdenes de magnitud dependiendo de la su granulometría, la cual formando agregados por la acción de la materia orgánica, genera su enorme porosidad compuesta por cavidades de todos los tamaños. Cuanto más arcilla contenga un perfil del edáfico tanta más superficie efectiva atesorará el solum. Lo contrario ocurre si las cantidades de arena son considerables. Groso modo, los primeros son denominados Vertisoles, mientras que los segundos Arenosoles, cuya distribución en el mundo resulta ser bastante diferente, como os mostramos en la figura de arriba. Ya expuse personalmente en una conferencia internacional que llevaba por título “How long is a square meter of soil?, que tan solo resultaba ser una propuesta más rigurosa del post  ¿Cuanto mide un metro cuadrado de suelo?,” una nueva con vistas a alcanzar una definición más precisa del suelo, cuando se apela a dos conceptos previos, la superficie efectiva y el ambiente iónico. Los resultados que os vamos a exponer, de ser ciertos, confirman nuestra conjetura.

Cuando un suelo arenoso es deforestado, su menor agregación desprende rápidamente la materia orgánica, ya sea a la atmósfera, ya en forma particulada a las aguas. Mediante este tipo de degradación edáfica los horizontes orgánicos se deterioran con facilidad, modificando drásticamente la composición de sus comunidades microbianas, como confirma la investigación científica que os exponemos abajo, llevada a cabo en la Universidad de Yale. Por el contrario, los Vertisoles atesoran gran cantidad de arcillas expansivas. Estas partículas de diminutas dimensiones, al contrario que las arenas, poseen la propiedad de retener nutrientes y agua entre sus láminas, pero además proporcionan una gran superficie efectiva al medio edáfico. Pues bien, los científicos de Yale dicen haber constatado que independientemente del bioma, la deforestación de un suelo arcilloso no genera una gran pérdida de la superficie mentada, retiene bien los nutrientes, mantiene sus comunidades microbianas más estables y desprende menos carbono, ya sea a la atmósfera o al agua percolante.  Por tanto los Vertisoles deberían ser muy  resiliente a las perturbaciones, mientras que los Arenosoles enormemente frágiles. Obviamente existes otros taxa que, en menor grado, también tienen propiedades arénicas o vérticas, por lo que muchos de ellos deberían tenerse en cuenta, al, margen de los ya mentados Arenosoles y Vertisoles, a la hora de discernir entre resiliencia y fragilidad, en el sentido aludido. Los investigadores que firman el trabajo hablan de superficie efectiva, y esta depende de la textura y la estructura, ahora bien la primera variable es medida usualmente mientras que la segunda no. Por esta razón apelan exclusivamente a la granulometría, es decir a la cantidad de arena, limo y arcilla presente en los suelos. No obstante llama la atención que una sola variable parezca ser tan importante ante la plétora que podrían estimarse. Tal hecho, de ser corroborado por otros estudios, daría a los mapas edafológicos un gran poder predictivo. Debéis tener en cuenta que los suelos de los bosques atesoran, por lo general, una buena estructura, hasta que su deforestación la degrada, surgiendo así la relevancia de la textura.

Como cifras orientativas, a nivel global  los Arenosoles cubren 9 millones de Km2, es decir el 7% de la edafosfera, aunque si tenemos en cuenta las arenas cambiantes y las dunas activas, tal porcentaje alcanzaría la cifra del 10% de la  superficie terrestre emergida. Por su parte los Vertisoles se extienden por 3.350.000 km2, lo cual equivale al 3% de la superficie mundial. Dicho de otro modo, son más abundantes los Arenosoles que los Vertisoles. En cualquier caso, debemos recordar que los suelos francos, con un porcentaje equilibrado de las tres fracciones granulométricas (arena, limo y arcilla), resultan ser los más aptos para la agricultura, aunque de los Vertisoles bien gestionados pueden obtenerse muy buenas cosechas, al contrario de lo que acaece con los Arenosoles.

Reitero que este estudio se me antoja de gran importancia, “de confirmarse sus conclusiones”, ya que ofrecerían variables fáciles de estimar y que son de gran relevancia a la hora de dividir los taxones en las clasificaciones de suelos al uso. En otras palabras, sería relativamente fácil inventariar y cartografiar las áreas más resilientes y las más frágiles a partir de las cartografías y bases de datos de suelos disponibles. Debo reconocer que he sonreído al leer la nota de prensa y consultar el estudio, ya que refuerzan mis conjeturas para alcanzar una definición de suelos mejor que las actuales, basándose exclusivamente en la superficie efectiva y el ambiente iónico.  Os dejo  pues abajo la nota de prensa original.

Juan José Ibáñez

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La Investigación del Manejo del Suelo y los Resultados de Estudios Peligrosos (Confundentes)

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Destrucción del Mato Grosso (fuente: Bing fotos)y sus anteriores paisajes Naturales (Fuente VisitBrasil.net)

A menudo se publican resultados de estudios cuyas conclusiones a primera vista resultan ser lógicamente correctas pero que a la larga pueden llegar a justificar prácticas de manejo peligrosas e incluso muy perjudiciales. Este es el caso de la noticia que analizamos hoy, y que lleva por título Deep, permeable soils buffer impacts of crop fertilizer on Amazon streams, study finds. Como se enfatiza en la mentada nota de prensa, en climas templados y fríos, el exceso de fertilización química (nitrógeno, fósforo etc.)  da lugar a la eutrofización (polución) de las aguas superficiales y subterráneas, con los consiguiente riesgos para la salud de la vida salvaje y de los seres humanos. Hemos tratado este tema en diversos post incluidos en nuestra categoría “contaminación de suelos”. Recientemente se ha llevado a cabo una experiencia en zonas deforestadas del Mato Grosso brasileño, demostrándose, según los autores, que tal hecho no ocurre. Pues bien, cabe mentar que los suelos de los biomas más septentrionales suelen ser muy someros mientras que en esta zona tropical ostensiblemente profundos, si tenemos en cuenta el conjunto del sistema suelo-regolito. Los investigadores implicados reconocen este hecho diferencial señalando que las capas profundas deben actuar como ambientes buffer o tampónreteniendo los nutrientes que causan los problemas mentados en los perfiles del suelo más someros de Europa o EE.UU., por citar dos ejemplos.  Sin embargo, sería sumamente irresponsable pensar que (i) todas las profundas coberturas edáficas de la región estudiada en Brasil reaccionan de la misma manera; (ii) que el proceso no pueda revertirse con el tiempo y (iii) que los resultados induzcan a inferir que se pueden añadir elevadas dosis de fertilizantes a estos ecosistemas que dicho sea de paso, debieran ser conservados como patrimonio de la humanidad en lugar de padecer deforestación y la consiguiente agresiva agricultura industrial.  

Hará aproximadamente un decenio cuando escuche en una conferencia de un  investigador alemán como, tras bajo varios metros bajo un solum típico de estas zonas (ya fuera un Oxisol–Ferralsol- o un Ultisol–Acrisol) se topaba, brusca y sorprendentemente,  con un espeso horizonte cálcico, hecho muy extraño en tales ambientes. Bien pudiera ser que nos encontráramos ante la conocidaBomba química del tiempo”, que también explicamos en este post de nuestra bitácora. A varios metros de profundidad, en el sistema suelo-regolito,  pueden aparecer capas que, por su composición, atesoren propiedades como para retener algunos elementos químicos hasta ciertas concentraciones. En consecuencia estos no son vertidos inmediatamente al agua, pudiendo pensarse que “nos encontramos seguros”. Empero cuando se saturan de los mismos, se desprenden bruscamente y en grandes cantidades a las aguas, como por arte de magia. Este proceso también es archiconocido en Europa o EE.UU, aspecto que omite la noticia. Debido a que el concepto de suelo y su clasificación suele referirse a los dos primeros metros del perfil, el estudio de los materiales edáficos y la circulación del agua a mayor profundidad suele ser omitido, no pudiendo detectarse procesos como el que hoy os presentamos. Por esta razón, entre otras, diversos expertos claman por un cambio de paradigma, pasando de los estudios clásicos a o los que contemplan la denominada zona crítica terrestre  (sistema suelos+regolito+aguas subterráneas) a la que hemos dedicado toda una categoría en esta bitácora.

En vista de todo ello, me temo que lo que se desea es inducir a pensar que pueden aplicarse dosis exageradas de fertilizantes a los suelos recientemente deforestados (o fomentar más aun la deforestación en el futuro) del Mato Groso sin peligro alguno, iniciativa que se me antoja insultantemente peligrosa. En este sentido habría que indagar seriamente en donde se encuentra la capa de suelos/regolito tamponadora, conocer su capacidad de carga o retención de enmiendas antes de comenzar a comportarse como una  Bomba química del tiempo” y cotejar si se trata de un hecho singular o generalizado en la región aludida. Recordemos que la materia ni se crea ni se destruye. Si estas sustancias polucionantes resultan ser retenidas, tarde o temprano terminarán por contaminar el ciclo hidrológico.

Resumiendo, un  estudio singular puede dar lugar a conclusiones aparentemente correctas siendo utilizadas para llevar a cabo prácticas de manejo que a la postre devengan en calamidades medioambientales. Se trata de un modo de proceder que acaece con harta frecuencia en la indagación científica y que es aprovechado por multinacionales o grandes compañías productoras de alimentos con vistas a lucrarse esquilmando suelos y ecosistemas. Hagamos las cosas correctamente o tendremos pan para hoy a costa de desastres en un futuro cercano.  No se pueden extraer conclusiones precipitadas, ni soslayar procesos que ya se conocen desde hace décadas con vistas a justificar lo injustificable.    

Os dejo pues con esta noticia, aparentemente cándida y sustancialmente peligrosa.

Juan José Ibáñez

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Inventario de Recursos Naturales: Un Modelo a seguir Del Siglo XVIII

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Fuente: Almería: Factores Formadores y Suelos

En dos post anteriores y más concretamente en este y en este otro, intentamos responder a la pregunta de si los paisajes suelos del SE de la Península Ibérica eran representativos de los ambientes desérticos, dando finalmente una respuesta afirmativa. En la monografía de Mariano Simón y colaboradores. “Almería: Factores Formadores y Suelos, encontramos una valiosa información histórica cerca del el impacto ambiental acaecido en la Provincia de Almería. Adelantemos que desde mediados del Siglo XVIII hasta bien entrado el Siglo XIX, una seria de avatares que se esbozan en el libro mentado terminaron por deforestar prácticamente casi todas las sierras almerienses induciendo devastadores procesos erosivos. Si se desea monitorizan lo ocurrido, antes y después de aquellos eventos, uno necesita documentarse en los archivos históricos.

A mediados del Siglo XVIII el Reino de España realizó una serie de inventarios con vistas a conocer los recursos madereros que podían ser utilizados para la construcción de nuevos navíos. Pues bien, Mariano Simón y colaboradores recogen un resumen de la provincia de Almería, que más quisiéramos muchos de nosotros atesorar sobre nuestros objetos de estudio. Eso sí, desconocemos si existe un documentación similar previo a que las actividades mineras en las primeras décadas del siglo XIX terminaran hasta con las cepas de los árboles, ya que se puede hablar de varias causas que se sucedieron rapidamente. Pero ese es otro asunto. Rescato dos párrafos del reiterado libro con vistas a que entendías la enorme exactitud del contenido de la foto que aquí os mostramos.  La precisión es formidable. Actualmente, dado que los inventarios no venden (nuestros gestores parecen considerarlos actividades irrelevantes) y los productos obtenidos por nuestras poderosas tecnologías (sistemas de información geográfica, fotografías aéreas, imaginería satelital, etc.), debieran siempre ser cotejados/verificados por estudios de campo que raramente son llevados a cabo, resulta que generalmente disponemos de información menos precisa. Todo ello se me antoja sorprendente, por desgracia. En la década 90 del siglo pasado y primeros años del XXI, España y la Unión Europea invirtieron cuantiosas sumas de dinero en diversos proyectos de investigación y otras iniciativas para analizar los procesos de desertificación en el sur de Europa. Mediante estas últimas se han públicado muchos papers, y editado varios libros. Sin embargo, la polémica sobre  las causas de tal desertificación basadas en la dicotomía natural/antrópica, han no ha sido resuelta definitivamente. No cabe duda que de disponer de varios inventarios temporalmente secuenciados, como el arriba mostrado, muchos de los interrogantes que aún siguen sin ser contestados, habrían sido ya resueltos sin mayores problemas.

Recordemos que si el palmario desinterés de nuestras autoridades (que repercuten negativamente en la actividad que desarrollan científicos y técnicos) por los inventarios en la mayor parte de los países desarrollados, contrasta con el entusiasmo que despierta la monitorización, para la cual si se otorga mucha “pasta”. Empero como cualquier monitorización de calidad debe partir de buenos inventarios (…) topamos una vez más con la estulticia que invade la ciencia actual. A falta de inventarios adecuados se recurre a la inferencia geoestadística y modelos de simulación, ninguno de los cuales puede corregir la carencia de buenos datos de campo. Lo simulado (posibles escenarios), no corresponden con nunca a la realidad, acercándose mejor o peor, en función de los factores arriba mentados.

Los inventarios temporalmente secuenciados, resultan ser la mejor forma de monitorizar un proceso, ya sea de los recursos naturales o de cualquier otra actividad científica. Pero existe mucho zopenco suelto, pocas ganas de trabajar duro y (…) mejor me callo. (…) De poco sirve la tecnología si no se utiliza la cabeza y se afrontan los retos de cara, ensalzando sus virtudes, pero denunciando también sus limitaciones. Os ruego que leáis abajo los dos párrafos mentados que explican hasta qué punto de detalle se alcanzó en un inventario del siglo XVIII y después reflexionemos.

Juan José Ibáñez

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