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Los Jóvenes Edafólogos y su Indignación (¿legítimas reclamaciones o xenofobia bajo el suelo?)

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Acciones Marie Skłodowska-Curie y porcentaje del PIB de los países destinados a Investigación y desarrollo.

 Calumnia, que algo queda (slander as much as you like, there will always be something left)   Quien esté libre de pecado que tire la primera piedra (Let him who is without sin cast the first stone)  

No me gusta escribir este tipo de post, ni redactar artículos de denuncia tan frecuentemente. ¡Os lo puedo jurar!. Y este va más allá de lo que yo mismo me hubiera imaginado antes de comenzar su redacción, hace cinco días. Sin embargo, se pueden adoptar dos tipos de actitudes profesionales en cualquier ámbito de la cultura que se encuentran palmariamente enfrentados. Por un lado están los que se acogen al corporativismo acrítico (es decir se aferran y entrelazan como un lobby con vistas a defenderse de cualquier agresión, interna y/o externa), irritándose ante cualquier crítica, ya provenga de otros, ya de su propia comunidad: ¡desgarrándose las vestiduras!. La otra deviene en denunciar todo aquello que enturbia el ambiente y la ética en el seno de una comunidad, en este caso científica, con vistas a erradicar los motivos desde la raíz.  Personalmente amo la ciencia, por lo que deseo fervientemente que la actividad investigadora sea lo más limpia posible, aun a sabiendas que, a menudo, sufro las consecuencias. Tocan las campanadas de la media noche. Llevo ya muchas horas, demasiadas, pensando en todo lo sucedido y en como redactar el presente post. Esta entrega no deja de ser más que una continuación de otra anterior que llevaba por título Los Cárteles de la ciencia, Malas Conductas Científicas y la Revisión por Iguales (Un caso Reciente en la Ciencia del Suelo)”. Aclaremos que este tipo de contiendas son muy frecuentes en ciencia, ¡demasiado!. Hace años, redacté varios post tras leer el apasionante libro que lleva por título: “Anatomía del fraude científico”. Comencemos pues reproduciendo la reseña de esta monografía, que puede  visionase al pinchar en su enlace, por cuanto comenta  temas que, auella parte de la comunidad científica global que se adhiere a la actitud del lobby, no desearía escuchar jamás (así son de hipócritas). 

 El fraude impregna todo tipo de instituciones y, hoy en día, el mundo de la ciencia, el último bastión de la confianza y el respeto, no constituye una excepción. Se han descubierto docenas de casos en el pasado cuarto de siglo y los titulares continúan. Horace Freeland Judson argumenta que no podemos quejarnos del fraude en la ciencia como si sólo se tratara del trabajo individual de algún científico particular. Por el contrario, debemos buscar sus causas y sus remedios en las mismas estructuras y cultura de las instituciones científicas. Judson detalla con cuidado todos los tipos de fraude científico y el modo en que ocurren, considera la autonomía de las ciencias, incluyendo las revisiones y el arbitraje de los papers y expone el fracaso de las respuestas académicas, gubernamentales y legales. También muestra cómo la tendencia hacia la publicación de papers en internet promete nuevos descubrimientos de fraude y sugiere cómo podemos restaurar y defender la integridad del mayor monumento del esfuerzo humano: las ciencias.

 Y adelantemos que como siempre, los norteamericanos ante tal panorama, comenzaron a instaurar comisiones de ética para castigar el fraude y la mala praxis mucho antes que los europeos. Como señala el autor, un experto de gran prestigio internacional en la materia, la madurez de un país (o de una disciplina) en lo que concierne la indagación investigadora, no reside en ocultar la mala conducta científica (habría antes que acabar con la naturaleza humana), sino en reconocerla sin tapujos e intentar castigarla/erradicarla lo más objetivamente que se pueda. Y así en EE.UU. estos tribunales no solo conciernen al Gobierno de la nación, sino que fueron creados desde hace más de 15 años en numerosas universidades del país. Pues bien, en el aludido post dedicado a los cárteles de la ciencia en edafología, ya mostramos parte del agrio y escabroso debate que se estaba produciendo en el seno de la comunidad de la ciencia del suelo Europea. Todo comenzó tras las más que graves acusaciones vertidas por un anónimo autoproclamadoAkhanaten Mcdonald”, en la lista de distribución, cuyas iniciales, de nombres y apellidos, eran las mismas que el de un edafólogo de enorme prestigio que, sin dudarlo, se adhirió a la acusación manteniendo viva la guerra, al lanzar otra andanada 24 horas después. El lío que se generó llegó a las más altas instancias del establishment internacional, y yo personalmente mantuve un tenso intercambio de correos electrónicos con ellos. Finalmente se llegó a un acuerdo: ciertas acusaciones se borrarían de determinadas páginas Web oficiales, y yo a cambio no echaría más leña al fuego en la mentada lista que llegaba a varios centenares de colegas. Empero unas semanas después, se ha producido una nueva incursión al objeto de hurgar más en la herida,  por lo que me siento liberado para romper mi compromiso. Como mentamos en el post previo, se acusaba a varios colegas, y muchos ellos del sur de Europa, de crear un cartel con vistas a promocionar y elevar el factor de impacto de ciertas revistas en las que ellos(as) eran editores y/o revisores habituales. La acusación fue analizada y desmentida para la mayor parte de ellos por respectivas editoriales tras su estudio, si bien a una minoría les costó un correctivo. Es decir, unos pocos fueron condenados (con o sin razón), mientras que la mayoría considerados inocentes, constatándose que habían sido injuriados. No es mi deseo adherirme a ninguno de los dos bandos. Eso sí, reitero que existen otros cárteles y malas praxis, ajenas a la del debate, que siguen impolutamente limpios, “como la Virgen María”, si bien en realidad son mucho más peligrosos por encontrarse en las alturas, y llevar varios decenios funcionando en la más absoluta impunidad. Y lo peor de todo es que somos muchos los que pensamos que estos atacaron a los “acusados”, más que nada (es decir esencialmente) para evitar “competencias indeseables”. En fin me callo, porque si no….

Pues bien, resulta que hace pocos días, un colectivo de jóvenes investigadores  de la División de Suelos perteneciente a la European Geosciences Unión (Unión Geofísica Europea) ha redactado una carta pública en la que los firmantes se  “llevában las manos a la cabeza”, clamando justicia ¿?….. sobre varios puntos de una polémica que ya parecía finiquitada. Abajo os reproduzco enteramente su contenido por si alguien desea adherirse a tal impresentable panfleto. El documento de marras llevaba por título: “Open letter concerning scientific misconduct in the European Soil Science community (Carta abierta acerca de la mala conducta en la comunidad científica europea de la ciencia del suelo). Su cándida o malévola desiderata no tiene desperdicio. Personalmente considero que la falta de tino, imprecisiones y falacias del escrito puede ser debida a (i) la bisoñez de los firmantes y su carencia casi absoluta de experiencia y/o (ii) ser inducidos a protestar por personal más maduro de sus staff institucionales. Dudo que se trate de jóvenes inocentes, precisamente, por cuanto la mayoría pertenecen a un club de países del centro y norte de Europa. A penas existen firmantes de los países del este y menos aún de los mediterráneos de la UE. Tras su envío y lectura a una lista de distribución,  la reacción de varios colegas ha sido, fulminante, inmediata. Algunas de las réplicas proceden de los acusados, pero otras muchas no. Así les reprocharon  y refutaron gran parte de sus argumentos con sus réplicas Saskia Keesstra (Presidenta actual de la Comisión), Marc Oliva, Artemi Cerdá, Paulo Pereira, José Antonio González Pérez, el asombrado norteamericano Glenn Wilson (USDA ARS) al que le llegó el documento casi por casualidad (hasta donde yo sé), y  finalmente cabe mentar “hasta el momento” la acertada respuesta de Heike Knicker, cuyo contenido fue aplaudido por muchos otros colegas (leer aquí la Réplica de Heike Knicker).Todas las respuestas han sido muy críticas y yo he escogido para reproduciros aquí la primera de ellas que me pareció más completa, si bien desconocía que su autor “quizás” también había sido acusado. ¡Da igual!, ya que las repuestas, en su totalidad, inciden en las mismas críticas y debilidades de varios argumentos esgrimidos por estos preocupadísimos jóvenes investigadores (¡Qué Dios nos pille confesados!, si son nuestro relevo generacional y no espabilan).

En primera instancia, cabría pensar que su bisoñez fuera la responsable de la incoherencia de muchas de las reclamaciones incluidas en su documento.  Pero no lo creo, ya que se da el caso de que existen algunos elementos, demasiados, coincidentes entre el ataque del anónimo “Akhanaten Mcdonald” y la de estos jóvenes inexpertos. Tampoco dicen nada de los contra-argumentos que yo redacté y distribuí en la susodicha lista, que no eran precisamente baladíes, por cuanto implicaban a alguno de los atacantes con la misma contundencia de que ellos hicieron gala en la carta de “Akhanaten Mcdonald”, y la nota (con fichero adjunto) del “gran edafólogo” y editor de un “Journal” del mayor prestigio.   Os vuelvo a recordar la existencia de un post previo acerca del comportamiento nuestros estudiantes y aprendices, que, como muchos adolescentes, pueden ser parcialmente inocentes, pero por otra egoístas y quizás algo peor. Me refiero más concretamente a esta entrega: La arrogancia de los jóvenes investigadores y tecnólogos. ¿Por qué?. Veámoslo.

En su monografía, “Anatomía del fraude científico”, el autor ya nos advierte que cuidadito, cuidadito con los principiantes, ya que en EE.UU. algunos de ellos han mostrado un patrón de mla conducta muy repetitivo, que describimos en el post El Fraude Científico y los denominados “Jóvenes Prodigiosos”. Y así puede darse el caso de que su misiva fuera producto de los pensamientos/instrucciones de sus responsables senior, ya que de no ser así, el tema sería aún más oscuro  y daría lugar a pensar en sentimientos xenofóbicos. También pudieron haberlos escuchado, y con vistas a hacerles “la pelota”, se lanzaron al ruedo espontáneamente, esperando alguna recompensa. 

 Comenzaremos exponiendo brevemente una síntesis en español castellano de las preocupaciones de estos jóvenes, para continuar después abundando en las razones de mis sospechas sobre este último punto

De su carta abierta, es decir en el documento: “Open letter concerning scientific misconduct in the European Soil Science community“ redactado pocas semanas después de la EGU eneral Assembly, podemos extraer las siguientes inquietudes.

 1. Ellos dicen querer contribuir al debate pero no lo hicieron en su momento, por lo que lo único que han conseguido ha sido echar más leña al fuego.

 2. Dicen sentirse muy preocupados ante el escándalo del que han sido informados acerca de la mala conducta de los revisores y editores de los artículos remitidos a varios Journals de las Ciencias del Suelo del mayor prestigio. Consideran que actitudes como las leídas dan lugar a pensar que se sienten desamparados, temiendo por el devenir de sus carreras profesionales.

 3. Claman por proponer reglas explicitas de ética en el mundo de las publicaciones científicas con vistas a evitar las malas conductas científicas.

 4. Demandan que se clarifiquen las consecuencias de las acciones de estos “perpetradores” en la carrera científica de muchos jóvenes inocentes que se sienten desamparados y confundidos.

 5. Piden que se garantice la protección de los acusados aunque también…….

 6. Se encuentran de acuerdo con la publicación de informes anónimos y la protección de sus autores cuando se realizan prácticas como las denunciadas en el “Akhanaten Mcdonald report”, es decir la que dio lugar a este escándalo.

 7. Solicitan que se informe y adiestre a los jóvenes científicos para que no caigan en la tentación de adherirse a este tipo de comportamientos reprochables desde todos los puntos de vista.

 8. Reclaman procedimientos transparentes para la elección de los cargos ejecutivos de la EGU, de tal modo que sean seleccionados científicos honestos que lideren y velen por que se sigan procesos transparentes y honestos en los procesos de evaluación de los documentos enviados a las revistas científicas con vistas a su publicación. 

 9. Denuncian que, durante la asamblea general tanto el debate, como las actas que se derivaron del mismo, dejaron mucho que desear, por estar sesgados e incompletos.

 10. Denuncian la falta de transparencia en la concesión de los galardones que ofrece la División de Suelos de la EGU a sus investigadores senior y junior. Del mismo modo solicitan que tales premios se ofrezcan teniendo en cuenta una mayor cobertura geográfica y así alcanzar  “un balance cultural más equitativo” para lo cual también demandan que se presenten más nominaciones para los premios otorgados a los jóvenes científicos.

Como decimos en España, da la impresión de que los firmantes acaban de  “caerse del limbo” al suelo. En otras palabras se encuentran por primera vez ante el mundo real, que no atesora nada de ideal, por lo que piden un amparo, que reemplace al de sus progenitores, en el mundo de la ciencia.

En este sentido cabría decirles que se lean libros como el aludido de la Anatomía del fraude científico”, con vistas a que entiendan como trabaja y que conflictos acaecen en el seno de la actividad científica actual. Aquí no hay ni mamás ni papas para protegerles de los “malos”, sino una guerra sin cuartel, bajo el imperio del publica o perece. Tampoco suelen funcionar bien las distinciones entre buenos y malos. No es oro todo lo que reluce, ni debe uno confiar en los que se rasgan las vestiduras, ya que aquí todos somos jueces y partes “de algún modo”. El comportamiento de los científicos es un reflejo del social. No hay nada de especial que nos distinga de las tropelías que vemos en otros ámbitos de la vida, como hemos reiterado “ad nauseam”, en este blog. Os recurso que en la asignatura que impartí durante cinco años sobre filosofía y sociología de la ciencia (UPM, Madrid), los estudiantes “me obligaron” a que les explicara “como se redacta un paper”  A petición expresa hablamos una hora de todo el proceso, desde que se escribe un borrador de artículo, hasta que finalmente, “si hay suerte”, este es publicado. Tuve que exponer varios ejemplos literales (incluyendo respuesta de revisores y decisiones de editores a algunas de mis publicaciones), que yo he sufrido en mis carnes. Tras escuchar la desiderata, más o menos vinieron a decirme “se nos está quitando las ganas de ser científicos”. ¿No queráis saber de qué va esto?. ¡Pues no preguntar hasta que lo sufráis, cuando llegue el momento!.  Pero analicemos punto por punto sus reclamaciones.

 Sobre el punto (1) reitero que su documento, inocente o no, ha dado lugar a que  en la práctica el debate continúe y más aún por cuanto algunas de sus demandas carecen de lógica o simplemente son irrealizables.  El punto (2), que concierne a su desamparo, tan solo cabe responder: ¡bien venidos al mundo real!, aquí, de momento no hay papas ni mamás que velen por vuestros intereses. Quedan pues vuestros mentores, algunos de los cuales os protegerán, mientras que otros se aprovecharán (exprimirán) del esfuerzo que realicéis y quizás luego os echen a la calle. La indagación científica es deliciosa, empero el entorno que la envuelve tan salvajemente competitivo como cualquier otro. Y así, como muchos se sentirán darwinistas, apelo a él y espeto: (a) el pez grande se come al chico y (b) solo sobreviven los más aptos y/o sin vergüenzas. No seáis ingenuos, por favor. Y entremos en el punto (3), que tiene mucha, demasiada, sustancia. Todo el debate de los Senior sobre el caso “Akhanaten Mcdonald” se zanjó con intercambio de mails en el que yo insistía en lo mismo que vosotros. Solicité por activa y por pasiva, códigos éticos claros, precisos y obligatorios sobre los puntos tratados y alguno más. ¿Cuántas referencias bibliográficas, a lo sumo, debe incluir un paper de otros previos publicados en la misma revista que el documento sujeto a revisión? Hablamos de porcentajes respecto al número total de referencias, ya que este variará según sea la naturaleza de la indagación. Seguidamente reclamé que se impusiera un límite de artículos que los editores jefes pueden publicar anualmente en las revistas que dirigen. ¿Por qué?. Por la sencilla razón que el susodicho “edafólogo de campanillas”, entre otros muchos, se excedía en publicar muchos artículos anualmente en la revista de la que era editor jefe, pero atacaba ferozmente a los acusados, cuanto en realidad no atisbo diferencias. Mientras el acusado intentaba promocionar la revista de la que era editor, el acusador la utiliza descaradamente en su propio beneficio. Francamente no sé si su conducta resulta ser más recriminable. ¿Qué pensáis vosotros?. Recordemos que una cuestión es sugerir y otra obligar, si bien en la práctica la frontera puede ser considerada un tanto difusa. Todo depende de la desesperación. UInos aceptan, el artículo es publicado y luego protestan. Empero lo lógico sería recriminar al editor, denunciarle si es posible y luego buscar otra revista para publicar su manuscrito: ¡hay muchas!. El caso es que nadie le acusó, que yo tenga noticia ¿¿??¿Tomó el establishment nota de ambas propuestas?. Seguro que no.  Existen demasiados interesas creados, demasiados lobbies y demasiados carteles, como para que muchos de nosotros agachemos la cabeza. Recordar: ¡pública o perece!. Y en estos casos, quien realmente atesore pensamiento crítico y desee ser independiente, corre un serio riesgo de salir peor parado que nadie. ¡De eso sí que se bastante!, por desgracia. Pero la libertad tiene un precio.  Estoy con vosotros en lo concerniente a aclarar y luego acatar las reglas del juego, ya que yo y otros investigadores Senior también podríamos entonces acusar a ciertos grupos de presión que comandan varias editoriales por su mala conducta. ¿Porqwué no incidieron los jóvenes estudiantes en este tema? Posiblemente entonces, vosotros os dieras cuenta de enorme dimensión del problema, llevándoos las manos a la cabeza. Pero vayamos ahora al punto (4). No hay ninguna consecuencia. Cada país tiene su propio sistema de valoración de la actividad investigadora  y acceso al staff de las Instituciones. Vosotros en estos momentos estáis compitiendo fundamentalmente con los colegas de vuestros propios países. Es en los Estados de la UE que han sufrido más la crisis, y que corresponden por lo general a los que padecen de sistemas de I+D más débiles y peor financiados, en donde el número de convocatorias de proyectos, becas y contratos se han reducido brutalmente, como detallo más abajo. Justamente en estos casos los jóvenes investigadores tienen le imperiosa necesidad de acudir a convocatorias internacionales como las  Acciones Marie Skłodowska-Curie, y por cierto con un relativo éxito. Dado que el número de plazas para entrar en el staff es muy reducido (con toda seguridad mucho menor que en los Estados que han sufrido en menos grado la desdichada crisis económica) la competencia es draconiana, agónica. Fijaros en las siguientes cifras. Me comentaba el director de un centro de ciencias agrarias del CSIC que si el joven ha publicado menos de 10 publicaciones anuales en revistas de impacto durante los últimos años, no tiene ninguna posibilidad de éxito. ¡Es una barbaridad!. Espero que en países como Alemania, Suiza, Austria, Holanda o Bélgica, no estéis sometidos a tan infame presión. Del mismo modo, cuando un artículo es rechazado de una revista se busca otra con vistas a enviar el manuscrito. Se trata de una práctica cotidiana, incluso para los Senior. Eso sí, es muy probable que os topéis con otro cartel o lobby distinto del que acusáis. No existen diferencias marcadas en los IF de la mayor parte de los Journals que admiten artículos de las ciencias del suelo. En 2006 ocurrió un caso parecido y se tomaron las medidas oportunas. Sorprende que en aquel caso, la supuesta mala praxis se ocultó al público y en el que actualmente nos ocupa/preocupa se publicitara a bombo y platillo caso ¿no?. Yo me pregunto las razones, ¿y vosotros, ¿¿?? Ahora bien, si sois simplemente inocentes, tener en cuenta que vuestros mentores pueden pertenecer a algún lobby. ¿Son muy comunes, aunque obviamente se oculta. Yo personalmente conozco varios lobbies, algunos muy potentes y comandados por colegas cuya procedencia coincide con la de los países cuyos jóvenes han firmado en mayor número el documento que enviáis. Raramente, por su menor peso en la ciencia actual son los investigadores de los países del Sur de Europa los “malvados”. ¡Cuidado, cuidado!. Y llegado este punto me solivianto.

“Suponiendo” que esta vez el acusador tuviera razón, lo realmente indignante, deviene que es la primera que se acusa a investigadores del sur, de asuntos escabrosos como este, cuando en realidad los del norte son los que tradicionalmente han nadado a sus anchas en el fango de la mala praxis. Por favor rogaría a los firmantes del documento que analizaran la proporción de editores jefes que pertenecen a países del sur respecto a los del norte.  ¿¿??.

El punto 5 resulta ser una de las joyas de la corona. Efectivamente los acusados deben ser considerados inocentes, mientras no se demuestre lo contario. Sin embargo, ellos se lamentan de haber sido juzgados sin tener derecho a defenderse. Y aquí entra el juego el punto 6. Los jóvenes edafólogos extienden tal derecho de presunta inocencia a los acusadores. Yo estaría completamente de acuerdo si no fueran anónimos, ya que sin reglas de transparencia y buenas conductas, así como en ausencia de tribunales independientes que las vigilen y hagan cumplir, quien denuncia paga las consecuencias. Empero no se puede decir lo mismo de los acusadores anónimos. ¿Cómo se puede defender la inocencia de quien no se conoce?. ¿Cuál es la fórmula milagrosa? Y resulta que nadie sabemos la verdadera identidad de “Akhanaten Mcdonald”, aunque varios la sospechemos, cuando debiera ser el primero en sentarse en el banquillo de los acusados, por la sencilla razón de que ha sido demostrado que gran parte de los colegas que el denunció eran inocentes de las infamias que este cobarde vertió en Internet. En los jóvenes investigadores omiten etambién este gravísimo punto. Aquí los firmantes del documento “Open letter concerning scientific misconduct in the European Soil Science communityincurren en una falta de lógica fragante. Francamente un razonamiento lamentable indigno de aquellos jóvenes que pretenden alcanzar un puesto de científico. Tal reproche no es solo mío, sino que acaece en todas las réplicas que recibió al manuscrito aludido.

En el punto 7 los jóvenes firmantes del documento, solicitan el adestramiento necesario para que los principiantes no incurran en prácticas deshonestas. Y estoy completamente de acuerdo, aunque ampliaría tal demanda a los Senior, ya que muchos viven sin tenerlas en cuenta. Es obligación de los mentores y tutores de los jóvenes el formar/enseñar a discernir lo que es ético de lo que no lo es, lo que es buena praxis y lo que no. ¿No lo hacen? Topamos pues con un serio problema.

En el punto 8, cuando se habla de que los cargos ejecutivos tienen que ser personas honestas, etc., tan solo cabe reseñar que sean ellos los que nos muestren el camino a los Senior.  Debo suponer que todos votamos a colegas que consideramos que son honestos, porque si no fuera así, o somos necios o estaríamos votando a alguien del lobby al que pertenecemos, ¿o no?. Cuando un país vota a un Presidente para que dirija el destino de la nación, todos los electores pensarán que están votando a un político honrado. Otra cuestión bien distinta es que una vez ya electo demuestre a sus seguidores que no lo es, hecho  muy lamentablemente y frecuente en Europa. La lucha por el poder y el prometer acciones que finalmente no se cumplirán es moneda corriente en cualquier ámbito de la sociedad. ¿Y qué decir de la corrupción política?. No, los científicos no tenemos la sangre de otro color.

Los jóvenes investigadores, en el punto 9, denuncian que durante la asamblea general  las actas y el debate no fueron claras, etc. Yo no asistí por lo que poco puedo decir. Sin embargo todos las réplicas que han recibido “sin excepción”, les han contestado que expliquen la razón del por qué no intervinieron allí. ¿Estaban sordos y mudos? O ¿hablan ahora de oídas? Al parecer fueron muchos los que  colegas que mostraron su solidaridad y aliento con los acusados y no con los acusadores, por lo que una de dos (i) o todos formaban parte/simpatizaban con el supuesto lobby o los acusadores no llevaban razón. Los jóvenes firmantes debieran reflexionar o sopesar sus palabras antes de hacerlas públicas. Todo esto se me antoja un sin sentido.  ¿os dais cuenta de que, “al parecer” solo asistieron a la reunión los integrantes del lobby acusador?.  ¡No me lo creo!, y dudo que nadie lo haga.

Finalmente, el punto 10 se me antoja hilarante. Por favor léanlo de nuevo. Denuncian la falta de transparencia en la concesión de los galardones que otorga la EGU para proponer después que se distribuyan de firma más variada geográficamente, como expresión de la diversidad cultural Europea. ¡Vaya, vaya!, retornamos a ese tufillo xenófobo que me ataca los nervios. Implícitamente muestran su disconformidad a que los mentados premios primen a los jóvenes de ciertos países en detrimento de los de otros. Cuando uno observa la lista de los firmantes no deja de asombrarse. Ahora resulta que los jóvenes investigadores de los países ricos deben ser “mimados” por jugar en desventaja frente a las bárbaras huestes de los desheredados mediterráneos, reconocidos en el mundo entero por su abrumadora aportación a la ciencia internacional ¿??. Por vayamos por partes.

Por un lado se encuentran las nominaciones. Y al parecer, según las numerosas réplicas que he leído, los representantes de diversos países no nominaron a nadie. ¿Quién tiene la culpa?. ¿¿??. Parece que varios españoles lograron galardones, de lo cual como compatriota me congratulo. Pero el tema no debe centrarse en este punto, sino en la composición de los tribunales que los eligieron.  Llegados aquí  cabe mentar que los tribunales estaban bastante equilibrados por lo la acusación no deja de más que una pataleta de críos chicos.

Ciertamente entre los galardonados había bastantes jóvenes de los países mediterráneos de la UE. Como detallaré abajo, la crisis ha afectado a estos últimos mucho más que a los primeros. Empero a pesar de los brutales recortes de todo tipo, la investigación, por ejemplo en España (que es de la que tengo datos) ha mantenido un crecimiento sostenido tanto en términos cuantitativos como  cualitativos, como se puede leer en la siguiente nota de prensaMás productividad y visibilidad científica pese a la escasez de recursos”. Al parecer esto no gusta a muchos colegas y jóvenes estudiantes de los países más ricos de la UE. ¿No huele esto a xenofobia?.

No obstante, llegado a este punto, personalmente alucino cuando leo que los jóvenes firmantes demandan que los premios se ofrezcan de tal modo que abarquen una mayor cobertura geográfico-cultural. ¿Se sienten los Estados ricos y poderosos temerosos  por el buen trabajo realizado por aquellos cuya financiación ha retrocedido entre 10 y 20 años. ¿Sí?.

Un premio es un premio, y no el “chocolate para todos”. Todo apunta a que lo que aspiran es a convertir estos premios en estampitas o peor aun en el festival musical de Eurovision, en donde, con todos mis perdones, cada país presenta la peor canción del año en su territorio. Pues bien, de hacerlo, seguramente tengan más oportunidades, ya que en 2017 España ha alcanzado ¡por fin! la última posición pero… un momento. ¿Quién ha ganado?. ¡Portugal! (me alegro mucho con independencia de la calidad que atesore su canción, ¡ya era hora!: ¡es la primera vez!). Resulta que tampoco, ¡ni por esas!. No parece ser vuestro año, jovencitos. ¿Os imagináis que los premios Nóveles se otorgaran a vuestro modo?. En tal es el caso lo mejor sería irse a trabajar a alguno de los países más pobres del mundo, sin sistema de i+D, y esperar plácidamente sentado, ya que al final te tocaría la lotería.

Resumiendo, estos jóvenes parece que acaban tal polluelos de salir del cascarón y no se enteran da nada, pero hablan, critican, exigen y demandan como SuperSabios, del norte por supuesto.

Sobre La Editorial, el debate en la Asamblea de la EGU y la Opinión de los edafólogos en el Juicios de Núremberg

Señalemos que, durante un Meeting en que se trató el tema de la posible mala conducta que analizamos hoy, gran parte de los asistentes se pusieron del lado del banquillo de los acusados (mostrándoles su solidaridad y cariño) criticando el comportamiento no solo del manoseado anónimo sino de la editorial Copernicus, (observen cuantos ciudadanos de la Europa Mediterránea componen su staff) que edita los Journals de la EGU, que tampoco saló bien parada de las críticas de los asistentes. ¿Su sede?: ¡Alemania!. Digamos de paso que la Asamblea General de la EGU se realiza e ¡Viena!. Al parecer el orgullo de la raza aria de lengua germana surge de nuevo, como el Ave Fénix. Si uno observa los cargos de la división de suelos constatará que, efectivamente, existen muchos colegas del sur de Europa (y principalmente de España). Empero son electos, no elegidos a dedo por nadie. ¿Quién les vota?.

Casi todos los asistentes al debate, coincidieron en que durante los últimos diez años desde que uno de los acusados y condenados, entró como Vicepresidente y alcanzó después el cargo de Presidente la División de Suelos de la EGU, está pasó de ser un pequeño reducto de colegas a alcanzar la segunda posición. Del mismo modo, de unos pocos posters que se presentaban al año en la Asamblea General de la EGU se ha pasado a casi 2.000. Se han constituido premios para expertos senior y junior en ciencias del suelo, editado revistas que ya se encuentran indexadas y un sinfín de actividades inimaginables en un foro como el EGU antes de esas fechasY en Gran parte gracias al acusado. No me extrañaría que tal hecho haya suscitado envidias y recelos. ¿toda una amenaza para la superioridad Aria!. Empero esto no tiene nada que ver con las razones por las que ha sido acusado. Incluso, si se aceptara que este colega español hubiera incurrido en una mala conducta editorial (cuestión que aún hay que analizar, ya que todo el proceso ha sido más que oscuro y proceloso), lo que los edafólogos europeos asistentes reconocían era el milagro que había realizado este ¡terrorista! tras un infatigable trabajo de muchos años, del que ahora vosotros os beneficiáis ¿vale?. A una persona no se la puede juzgar por un solo error, sino por el conjunto de su trayectoria profesional. Y lo que los colegas de muchos países que asistieron reconocieron abiertamente es que sin él casi ninguno de los logros conseguidos hubieran sido posiblesReitero que sin entrar en la inocencia/culpabilidad del acusado (debates y acusaciones de la índole aquí abordada son monedas de uso diario en el mundo de la ciencia, como por ejemplo en este documento: sesgos semejantes en otras disciplinas/revistas científicas), hay que agradecerle los logros alcanzados con vistas a mejorar la visibilidad de la ciencia del suelo en Europa. ¿Por qué entonces desde la propia EGU le quieren linchar?. ¿Envidia, porque es del maldito sureño?. Todo esto huele a podrido, y también a xenofobia.

Y Dejo la entradilla para ofreceros más material, que alcanza ya las 30 páginas de texto. En fin, esta vez me he excedido sobre manera. Lo lamento, pero mis ánimos antifascistas están encendidos. Os pido disculpas ya que no voy a revisar la redacción de los contenidos que expongo abajo. Es abundante y no doy más de sí. Habrá erratas, algunas faltas cde ortografía y/o deficientes gramaticales. ¡Sorry!.

Juan José Ibáñez

 Continua………. (más…)

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