Cada año, a algunos bloggers nos ocurre lo mismo: cuando llegan los periodos vacacionales y nuestra audiencia se encuentra bajo mínimos, comenzamos a subir como la espuma en este tipo de rankings. Mutatis mutandis, a mayor número de lectores peor posicionamiento. Sin embargo, en Google ocurre lo contrario. ¿Cuál es la razón o sin razón? Se trata del peso que cada blog recibe en función del número de bitácoras que enlazan con la suya, el valor de autoridad otorgados a las entradas según su procedencia (visitas institucionales versus las caseras, etc.). Sinceramente no soy experto, pero el patrón deviene recurrente. Existen pues dos tipos de bitácoras de divulgación científicas, así como también cabe distinguir entre las de ciencia y las destinadas a los ciudadanos corrientes.

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Chiste de nuestro entrañable Forges: Extraído del Blog Médic@blogs

Las primeras son más académicas y se escriben para suministrar información a “los iguales”, o al menos a personas con un buen nivel cultural. Por el contrario, en las castigadas por los rankings el objetivo fundamental suele consistir en escribir “para todos los públicos”. Es decir, en mi modesta opinión,  la divulgación científica para los ciudadanos normales se encuentra penalizada. ¿Cómo es posible que blogs que reciben unos cientos de entradas diarias se encuentren por en posiciones altas, mientras las que alcanzan más de 10.000 se pierdan en las inmensidades de los listado interminable de tales sistemas de valoración de “autoridad”. ¿Resulta razonable?

A título personal, se trata de un tema que no me preocupa (ni mucho, ni poco), los datos de las visitas recibidas diariamente ahí están, mientras que muchas bien posicionadas los ocultan. Ahora bien en Google (….) todo es distinto. Generalmente, la divulgación científica se encuentra destinada a informar e instruir a los ciudadanos, no para exhibirse entre los compañeros. De este modo, se ayuda a rellenar las grandes lagunas que padece Internet en español-castellano incluida la pobreza en contenidos de nuestra Wikipedia. Los ciudadanos intentan encontrar información en sus buscadores sobre determinados asuntos y nosotros se la proporcionamos. Así de sencillo. Así entendemos algunos la divulgación de la ciencia

 Obviamente la blogosfera da cabida a todo tipo de iniciativas, siendo la mayor parte de ellas interesantes y complementarias. Mejor así. Ahora bien, este tipo de sistemas de valorar “la autoridad” penaliza la tarea más difícil y necesaria, “ensañar al que no sabe o lo necesita”. ¿No hablamos de la falta de conocimientos de la gente respecto a la importancia de la indagación científica?. Tal hecho se basa, al menos en nuestra modesta bitácora, en compaginar la escritura de post destinados  a individuos con diferentes niveles educativos: desde niños y paisanos hasta colegas expertos en la materia. Y no alberguéis dudas, explicar los temas de manera muy sencilla deviene en una tarea mucho más compleja que escribir para personas con tu mismo nivel cultural, de conocimientos y educativo.

 De este modo, desde hace años, los jóvenes, y no tan jóvenes, se acercan a saber en los congresos, simposios y seminarios si ese Juan José Ibáñez que contemplan al natural es el mismo que aquel que escribe un blog titulado “Un Universo Invisible bajo Nuestros Pies”. Y esto me ha ocurrido tanto en España como en Latinoamérica, pero también en otros países europeos. Incluso a veces los estudiantes o recién graduados te solicitan autógrafos, actividad que aun me ruboriza y desconcierta. ¡tampoco es para tanto! Todo ello me ha llevado a recapacitar acerca de varios asuntos que no pienso exprimirlos en un solo post.

 Si tu bitácora aborda una temática no bien valorada en la jerarquía de las ciencias, prepárate a recibir pocos enlaces, hagas lo que hagas. Si por el contrario versa sobre nuevas tecnologías. y especialmente las relacionadas con Internet, ocurre todo lo contrario. Empero tal hecho no tiene nada que ver con la calidad de los contenidos de un blog. Algunos bloggers muy bien posicionados en ese tipo de rankings se asombran cuando les indico el número de visitas diarias que recibimos. Se interesan por la estrategia que atesoro. Se la cuento y exclaman uffffff ¡Cuánto trabajo! Pero además suelo añadir, si quieres ser popular en términos de visitas olvídate de Technorati, etc. Generalmente se quedan muy confundidos, hasta que detallo las razones.

Existe un cierto elitismo y propagandismo entre algunos bloggers que acepto, pero no comparto: ¡enlázame, enlázate, vótame, te doy un premio, pero tu debes darme otro, etc., etc.!. Sin embargo, existen contados blogs de suelos y esos son, salvo excepciones, los que considero que deben ser enlazados (me gusten mucho, poco o nada) y no ristras interminables en las que siempre terminas quedando mal con alguien que se te ha olvidado incluir.

 Muchos colegas no entienden que en los blogs de divulgación es mejor escribir con un poco de pasión (que se transmite al lector), mucho compromiso (con los ciudadanos y sus necesidades, que no con los compañeros de profesión que ya se defienden como lobbies), así como mediante un lenguaje bastante coloquial y distante del propio de las publicaciones científicas. Por definición, en los blogs se divulga, pero también se ofrece una perspectiva personal. Sin embargo, este modo de proceder irrita a numerosos “expertos” que ni saben realmente en que consiste un blog (en que se diferencia de una página Web institucional). Lo siento, pero leer en Wikipedia el significado del vocablo. Personalmente intento incluir contenidos científicos, pero la interpretación es personal e intransferible y así intento hacerlo  entender a los lectores. Y tal perspectiva correponde a la esencia originaria de de los blogs. Sin embargo, cuando se pusieron de moda, comenzaron a surgir los blogs institucionales, así como los escritos por científicos cuyo único propósito devenía en inundar la blogosfera de noticias que se repiten ad nauseam, y muchas de las cuales son meras notas de prensa fusiladas de los rotativos convencionales. ¡No me mola! Eso no es divulgación científica. Se trata meramente de buscar un poco más de notoriedad. Esta última no debe buscarse, el público decide.

 Cada vez que algún lector joven me da las gracias e informa que se decanta por estudiar edafología, me llevo una alegría enorme, tremenda: ¡soy feliz por unos minutos! Esta actividad me resulta gratificante, en esos momentos.

¿Y que decir de  los comentarios de los más pequeños? Tendría que narraros cientos de experiencias de lo más divertidas. Cierto es que en las épocas en donde se dispara la audiencia, algunos se enfadan porque los contenidos de algún post no corresponden a sus expectativas, acordándose de mi santa madre y mucho más (son borrados inmediatamente). No obstante, en otros casos me voy a la cama riéndome. Lamentablemente no ocurre los mismo con algunos colegas para los que lo que todo lo que no sea la “ortodoxia” es deleznable. Cabría señalar, en este sentido, que van muy descarriados. A título personal, y por escribir en esta bitácora, me invitan a impartir conferencias  en otros países, a escribir en libros, o me solicitan el material desde ciertos gobiernos para incluirlo en los libros de texto para los infantes.

 Y es aquí en donde expreso mi primera y última queja. muchos investigadores no tienen ni la más remota idea de divulgar, otros tan solo se afanan en buscar notoriedad, mientras que finalmente un tercer grupo hace lo único que sabe criticar ¡anónimamente! (no tienen el valor ni de escribir sus verdaderos nombres y apellidos), por cuanto el esfuerzo e imaginación que requiere una “divulgación para todos” está muy lejos de ser imaginado con sus cortas “entendederas”.

 Finalmente una reflexión adicional sobre los rankings. No se pueden utilizar los mismos criterios para los blogs de ciencia que para los blogs de “divulgación científica”, porque al hacerlo, discriminan a la baja los que intentan aumentar la cultura científica de los ciudadanos, algo que nos demandan nuestras instituciones y autoridades.  Escribo desde un sistema de blogs que lleva el título de “compromiso social por la ciencia”. Y ese es exactamente el objetivo de muchos de ellos, aunque no de todos. Ahora bien, que se me califique como bueno o como malo apelando a reglas que benefician a los que escriben desde su torre de marfil, se me antoja inadmisible. Un blog de Ciencia no es un blog de divulgación científica “para todos” y alguien debería percatarse de “tan sutil diferencia ¿¿??.

Juan José Ibáñez          

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