Pino-silvestre-hongos

Fuente: Colaje imágenes Google

Cuando se tala un bosque, se corren grandes riesgos, como que la lluvia produzca una severa erosión de los suelos prácticamente desnudos, que se genere una pérdida de materia orgánica y los nutrientes del suelo, así como que termine deteriorando o destruya el entramado de raíces y sus indispensables micorrizas,  con la consiguiente perdida de lo que alguno denominan calidad de los suelos. Las redes sociales que se generan las raíces y micorrizas permiten el transporte/intercambio de nutrientes entre unos árboles y otros, aunque sean de diferentes especies, como ya os hemos explicado en numerosos posts. La nota de prensa y resumen del artículo original que abordamos hoy, llevan por títulos respectivamente; “La tala de árboles no afecta a los hongos del suelo“” y “Efectos espacialmente explícitos de la tala rasa a pequeña escala en las comunidades de hongos del suelo en rodales de Pinus sylvestris”. Advirtamos antes de comenzar que las comunidades de micorrícicas de coníferas y frondosas, difieren en su estructura, por lo que no necesariamente los resultados puedan extrapolarse sin más. Al menos esa es mi opinión, por los textos que he leído a lo largo de muchos años.  Pero sigamos (…). En la gestión forestal, si deseamos que sea sostenible, se buscan alternativas a la tala de grandes extensiones con vistas a regatear y/o paliar los efectos producidos y buscar alternativas realmente sostenibles. También puede mentarse que la fragmentación de las masas forestales o las quemas prescritas, con vistas a evitar la expansión de los incendios forestales (y también los cortafuegos) pueden ser motivo de estudios similares, aunque los mostrados aquí serían un buen comienzo.  

Los investigadores implicados monitorizaron que acaecía en los suelos y su biología, la tala de pequeñas extensiones (media hectárea). Los resultados que obtuvieron fueron bastante esperanzadores, es decir que las estimaciones analíticas halladas en el bosque, sus fronteras con las zonas taladas y el centro de la parcela afectada apenas no variaban. Otra cuestión sería la alternativa a la tala de grandes extensiones mediante la entresaca pie a pie o en bosquete. No obstante, albergo dudas de si en el estudio se considera como esta última, es decir la del bosquete y tras volver a intenet detecto que se encuentra en el límite.

Sea como sea, lo resultados obtenidos indican que las talas de pequeñas dimensiones generan mucho menos impacto sobre el suelo que las extensas, siendo por tanto recomendables. Eso sí, cuidado al extrapolar los resultados a otras masas forestales y ambientes, ya que una única experiencia no hace doctrina. Sin embargo, se me antoja un artículo cuya metodología debiera comprobarse y, si es realmente extrapolable, tenerla muy en cuenta en los estudios de ecología de la restauración y por supuesto en lo concerniente a una la gestión forestal sostenible.

Os dejo con la nota de prensa y el resumen traducido del artículo original.

Juan José Ibáñez

 Continúa…..

La tala de árboles no afecta a los hongos del suelo

26 Febrero 2024

Un estudio de la Universitat de Lleida y Agrotecnio-CERCA ha analizado los efectos de la tala de árboles en la distribución, composición y biomasa de hongos saprofitos y micorrícicos, y llega a la conclusión de que esta práctica no genera un impacto negativo a medio plazo sobre las comunidades de hongos del suelo.

En el suelo, los hongos viven formando redes de filamentos, micelio fúngico, cuya misión es la búsqueda de nutrientes. Los hongos saprófitos descomponen la materia orgánica para nutrirse (de hojas muertas o ramas caídas, por ejemplo), mientras que los hongos micorrícicos crean una simbiosis con las raíces de los árboles mediante la que intercambian nutrientes por carbono. Así, eliminar la cubierta forestal provocará variaciones en la disponibilidad de recursos para los hongos, lo que puede afectar a la composición y la diversidad de las comunidades fúngicas del suelo.

El estudio, liderado por la investigadora Giada Centenaro, junto a siete investigadores más, se llevó a cabo en un bosque de pino silvestre en el llamado “Pinar Grande” de la provincia de Soria, más de 12.500 hectáreas de bosque por encima de los 1.000 metros de altitud, con un clima mediterráneo con características continentales.

Para analizar los cambios de las talas en los hongos del suelo, en este trabajo se realizó un muestreo espacial del suelo, partiendo desde el interior del bosque y finalizando en el centro de tres áreas taladas, de media hectárea cada una. En cada una de las tres áreas taladas se tomaron sesenta muestras de suelo para la caracterización de la comunidad de hongos del suelo. Sobre estas 180 muestras de suelo se extrajo el ADN fúngico y se identificaron las especies de hongos presentes, así como la biomasa de hongos en el suelo.

La publicación de Centenaro ha demostrado que, aunque la biomasa de hongos sea menor en la zona talada respecto al bosque o al perímetro de la parcela, la diversidad fúngica se ha mantenido similar en todas las zonas. El trabajo pone de manifiesto que los tratamientos de clara a pequeña escala, menores de media hectárea, no generan impactos negativos a medio plazo sobre las comunidades de hongos del suelo. Es decir, las comunidades fúngicas dentro de las zonas taladas y también en el borde del bosque son comparables a las comunidades fúngicas que encontramos en el interior del bosque. “Estos descubrimientos son importantes desde un punto de vista de gestión forestal porque muestran que se puede gestionar el bosque sin causar daños irreversibles en el ecosistema”, señala Centenaro, que destaca también la importancia de las nuevas tecnologías para lograr estos resultados: “Hace veinte años, para estudiar los hongos se tenía que ir al bosque en temporadas concretas e identificar las setas visibles. Con las nuevas tecnologías, es posible tener una idea mucho más clara y completa de la composición de las comunidades de hongos”.

De los autores del estudio, publicado en Science of the Total Environment, cinco son investigadores de la Universitat de Lleida adscritos a Agrotecnio: Giada Centenaro, José Antonio Bonet, Ángel Ponce, Svetlana Dashevskaya y Josu G. Alday. También firma este trabajo el investigador de la Universitat de Lleida Sergio de Miguel, actualmente adscrito al Centro de Ciencia y Tecnología Forestal de Catalunya.

Traducido del artículo original

Efectos espacialmente explícitos de la tala rasa a pequeña escala en las comunidades de hongos del suelo en rodales de Pinus sylvestris

https://doi.org/10.1016/j.scitotenv.2023.168628Obtener derechos y contenido

Bajo una licencia Creative Commons licencia Acceso abierto

Resúmenes

Se utilizó un muestreo espacial de suelo para analizar un gradiente de bosque de borde raso.

Se analizaron los cambios a mediano plazo en la biomasa, composición y diversidad fúngica del suelo.

Pequeños cambios en la composición fúngica del suelo ocurrieron a lo largo del gradiente.

La biomasa fúngica fue menor en la zona de tala rasa que en el borde o en el bosque.

No hay relación entre los hongos del suelo y la distribución de nutrientes del suelo (SOM, N, P, pH)

Abstracto

La tala rasa es una práctica silvícola común. Aunque los cambios temporales en la comunidad fúngica del suelo después de la tala rasa han sido ampliamente investigados, se sabe poco acerca de las variaciones a nivel del rodal en la distribución espacial de los hongos del suelo, particularmente en el borde de la tala rasa. Realizamos muestreos espaciales de suelo en tres talas rasas (0,5 ha), hábitats de borde y bosques circundantes 8 años después de la tala rasa para examinar el impacto de la tala rasa en la comunidad fúngica del suelo (diversidad, composición, gremios y biomasa) y las propiedades del suelo en un bosque de Pinus sylvestris gestionado en el norte de España. Nuestros análisis mostraron pequeñas diferencias en la composición de la comunidad fúngica del suelo entre las zonas de borde, bosque y tala rasa, con un <4 % de las especies estrictamente asociadas a una o dos zonas. La riqueza, diversidad y uniformidad de la comunidad fúngica en la zona de borde no fue significativamente diferente a la del bosque o de las zonas taladas, aunque el núcleo de tala rasa tenía aproximadamente un tercio menos de especies ectomicorrícicas que el borde o el bosque. Los hongos saprótrofos estaban muy extendidos a lo largo del gradiente de bosque talado. La biomasa fúngica del suelo varió significativamente entre zonas, variando de 4 a 5 mg g−1 suelo seco en el bosque y en el borde del bosque a 1,7 mg g−1 suelo seco en la zona talada. La materia orgánica del suelo, el pH, el nitrógeno y el fósforo no difirieron significativamente entre las zonas de borde, bosque y tala rasa y no se relacionaron significativamente con la composición de la comunidad fúngica. En general, nuestro estudio mostró que los tratamientos de tala rasa a pequeña escala son óptimos para garantizar, a mediano plazo, comunidades de hongos en el suelo dentro de las áreas cosechadas y en el borde del bosque que son comparables a las comunidades de hongos del suelo en el bosque, aunque la cantidad de biomasa fúngica en la zona de tala rasa sea menor que en el borde del bosque o en el bosque.

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