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Biomas Desérticos: Una Fuente Casi Inagotable de Materiales Edáficos Sobre Vuela Nuestras Cabezas

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Mapa de dispersión de los aerosoles de los desiertos en el mundo. Fuente: UNEP

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El Polvo del Sahara que Fertiliza América y afecta a su clima. Fuente:  The Watchers

La noticia que comentamos hoy no deja de ser una más que una muestra el progreso de la ciencia en el conocimiento de las interconexiones que acaecen en el seno de Gaia/Gea. Y es que las amplias zonas desérticas, generosamente, regalan polvo atmosférico que tras viajar por la atmósfera fertilizan los suelos de otros continentes, como se muestra en los mapas adjuntos.  Tal hecho resulta ser especialmente cierto cuando las áreas receptoras poseen recursos edáficos pobres en nutrientes, como es el caso de diversas regiones tropicales. Sin embargo, también enriquecen la vida en los océanos, y como señala la nota de prensa de hoy llegan a crear bancos superficiales o subacuosos de considerables extensiones a miles de kilómetros de distancia. Más aun, el polvo que desprenden los desiertos del mundo, y especialmente los más extensos como los del Sahara (África) y Gobi (China y Mongolia en Asia) también afectan al clima, moderan la intensidad y frecuencia de los huracanes, transportan esporas u bacterias, algunas beneficiosas y otras que causan enfermedades, como podría ser el caso de los arrecifes de coral que encuentran a su paso.  La mayor parte de los materiales aludidos se encuentran constituidos por óxidos (SiO2, Al2O3, FeO, Fe2O3, CaO, etc.) carbonatos (CaCO3, MgCO3) y algunos otros compuestos. En consecuencia, estas regiones frecuentemente consideradas yermas, pueden llegar a ser una bendición cuando sus polvos caen en otros espacios geográficos, ya sean terrestres o marinos.

Las teleconexiones de esta naturaleza descubren una intrincada red de relaciones en el seno de la biosfera aun no han sido a penas ni descubiertas ni entendidas. Así por ejemplo, imaginémonos que algún disparatado proyecto de geoingeniería planetaria convirtiera tales zonas áridas en vergeles. De conseguirse tal hazaña, sería una bendición para los habitantes que allí habitan con muy escasos recursos, por desgracia. Sin embargo, como también veréis, con el material que os dejo abajo,  podría alterarse negativamente el medioambiente en otras zonas remotas, y aun sus climas y ciertos eventos atmosféricos.  La cantidad global de emisiones de polvo atmosférico asciende a 1.000-5.000 millones de toneladas anuales, siendo la mayor parte de las mismas procedentes de biomas áridos. No obstante también se calcula que entre el 25 y 30% de este material volandero se debe a procesos de desertificación caudsados por manejos inadecuados del suelo, por lo cual tampoco estaría de más intentar lograr que estas teleconexiones retornaran a sus balances naturales (pre-humanos). Resulta curioso observar que las trayectorias que nutren regiones del Caribe desde África, son las mismas por las que navegaron por el mar los primeros denominados conquistadores de las américas en tiempos históricos. Hablamos de los vientos alisios, pero ver también Capa de aire sahariana.   

Cuando la densidad de los aerosoles atmosféricos es muy elevada, la población y los ecosistemas también sufren sus consecuencias, aunque de  modo negativo. Y así, por ejemplo, suben alarmantemente los individuos afectados por problemas respiratorios, incluido el asma, mientras los cielos se enrojecen y sprecipitan lluvias del mismo color. Aquí en Madrid (España), la llegada de vientos saharianos a veces genera tales problemas, como en el resto de la península.

Desde un punto de vista edafológico cabría añadir que, el fenómeno natural del que estamos hablando, a la luz de los nuevos conocimientos, atesora otros efectos sobre los que debiera recapacitar seriamente. Así por ejemplo, los científicos del suelo necesitamos plantearnos como redefinir los materiales parentales de los suelos, por cuanto en diversas regiones las rocas subyacentes, posiblemente aporten menos materiales que los que les regalan los biomas desérticos.   En algunos casos los tipos de suelos de la edafosfera son distintos de lo que pudiera albergar un territorio sin esta fuente de materia.

Como casi todo en este mundo, las deposiciones de polvos desérticos tienen sus pros y sus contras. Por ejemplo pinchando en este enlace. Podéis leer: “Por sus características físicas, las partículas de polvo reducen el tamaño de las gotas de lluvia e inhiben la formación de nubes de gran desarrollo vertical generadoras de precipitaciones, favoreciendo así los procesos de sequía. Como el polvo viene cargado de hierro, sílice y sal, además de otros minerales, hongos y bacterias, puede incrementar la salinizaciónde los suelos, y propiciar la aparición en los océanos de las denominadas mareas rojas (concentraciones masivas de algas muy tóxicas), causantes de la muerte de diferentes organismos marinos”.

Es lógico que si en suelos pobres en nutrientes, los aerosoles que caen del cielo actúen como el maná, sobre algunas coberturas edáficas naturales muy ricas en ellos ocasionen problemas, como la aludida salinización. ¡Nunca llueve a gusto de todos!. Posiblemente aun estemos lejos de comprender todas las implicaciones de este tipo de exportación de materiales africanos. Ahora bien, como lo que ya sabemos, basta para hacernos reflexionar sobre las aun casi desconocidas o mal comprendidas relaciones existentes en el seno de Gaia.

Os dejo pues con la mentada nota de prensa e información de Wikipedia. Esta última, por desgracia, está redactada en Inglés, ya que la versión de esta enciclopedia on-line en español sigue siendo mucho más podre en contenidos, por el consabido desinterés que padecemos los pueblos latinos de ambos continentes (Europa y América) con vistas a  aportar nuestro “granito de arena” en lugar de criticar lo que se publica. Finalmente os dejo los enlaces a otros post previos en los que, de uno u otro modo, hemos hablado de estos temas.

 Desde una perspectiva global de la biosfera, los desiertos no son ni tan desérticos, ni tan yermos……  

Juan José Ibáñez  

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