Científicos, Blogs y Wikis y Redes Sociales
En nuestro último post hasta la fecha, ya os comentamos como una encuesta realizada sobre la percepción que tienen los investigadores el fenómeno emergente de las redes sociales había caído en nuestras manos. Como ya indicamos, se trata de material confidencial, por lo que no podemos exponer los resultados. Hoy terminaremos comentando someramente el escaso interés que despiertan en este colectivo los blogs y las wikis.

Como era de esperar, si todo el fenómeno de las redes sociales y el acceso abierto era visto con una mezcla de esperanza, escepticismo y temor, los blogs y las wikis no tienen gran aceptación en la comunidad científica, y en especial de aquellos que sobrepasan los 45 años. De este modo, la mayoría de los encuestados respondieron que no las utilizaban. En cualquier caso, Las wikis eran bastante menos interesantes para ellos que los blogs. Tan solo ¼ decía leer o participar en blogs.
Por lo que respecta a las redes sociales científicas, la más popular era “Nature Network” seguida de “Biomed Network”, para pasar seguidamente a otras no directamente relacionadas con su actividad laboral como Facebook y MySpace. Y eso que en el post anterior ya dijimos que en su inmensa mayoría decían usarla estrictamente con fines profesionales (sin comentarios).
Cuando a los encuestados se les interrogó que mejoras eran más necesarias en las redes sociales, estos contestaron que en primer lugar la posibilidad de facilitar las búsquedas, es decir, tácitamente reconocían la necesidad de disponer pronto de la denominada Web 3.0 o semántica. El siguiente tema al que prestaban mayor la atención resultó ser la de conocer la actividad de otros expertos de su área de interés (¿socios para proyectos?, ¿novedades en su ámbito de interés?; ¿espionaje blando?). Tras este, mostraron que el tercer objetivo era analizar las líneas de investigación de colegas concretos. Finalmente, manifestaron que desearían que la información que colgaran estuviera más segura (protegida), así como que mejorase la posibilidad de detectar con rapidez ofertas de trabajo.
Otra de las preguntas formuladas fue: “que esperaban de las redes sociales para el quinquenio venidero”. Aquí las preferencias estaban muy repartidas, es decir no se decantaron más por unas que por otras. En cualquier caso, la comunicación y colaboración, así como promocionar su carrera profesional encabezaban el ranking. Sorprende que se interesaran en tercer lugar por el análisis critico de los resultados de investigación de sus colegas, dando a entender que los contenidos por un paper aceptado en una revista de revisión por iguales no garantizaran su calidad (opinión personal). El cuarto ítem que despertó su curiosidad resultó ser la diseminación de los resultados, la búsqueda de fondos de financiación e incluso publicitar lo antes posible sus propias investigaciones.
Me llamó mucho la atención las diapositivas finales en las que se mezclaban eclécticamente ocho comentarios concretos procedentes de otros tantos investigadores de Inglaterra (3), Estados Unidos (1), Irlanda (1), Canadá (1) España (1) y Malasia (1). Uno había comentado que no tenía ni idea del movimiento en acceso abierto (irlandés), mientras que el norteamericano despreciaba este tipo de tecnologías (¿?) y los tres ingleses no las consideraban como alternativas de calidad a los procedimientos vigentes. No obstante, uno de ellos creía que la calidad de los productos de las redes sociales podía mejorar añadiendo un botón para que los internautas votaran sobre la “excelencia” del trabajo expuesto. Por el contrario, el malayo y el español, apostaban fuertemente por una ciencia en acceso abierto. El que los seis anglosajones fueran los menos receptivos que los otros dos encuestados solo cabe atribuirlo a una elección fortuita (sabemos que si un país apoya firmemente las redes sociales, este es EE.UU., aunque no puede decirse lo mismo de los ingleses), al igual que la incondicional apuesta del español (casi nadie de mis colegas sabe lo que es un blog y el mío les molesta) y el asiático. Ahora bien reconociendo la anglofilia de la ciencia, a uno le entre el temor de que (…..). Más aun, el hecho de que el comentario del español resultara ser el “mío” (…) da mucho más que pensar aun. ¡Qué casualidad! En cualquier caso, diríase que mostraba el mundo al revés, y no quiero ser mal pensado. Digamos que fue por casualidad ¿Vale? (…)
Resumiendo, los contenidos de este post y el anterior, podemos concluir que la comunidad científica parece poco receptiva al valor de las redes sociales, wikis y blogs. Como vimos en el post anterior, el relevo generacional debiera cambiar esta perspectiva, aunque no sabemos si mayoritariamente o no. Del mismo modo, parece arrastrase una inercia dependiendo de los hábitos de las distintas disciplinas implicadas. Así, los investigadores procedentes de las ciencias duras (padres de la Web en muchos aspectos) fueron los más abiertos, mientras que los de las ciencias de la vida los más recalcitrantemente cerrados. Sin embargo, debemos tener en cuenta los sesgos de este tipo de encuesta y en especial a los que hice mención en mi post anterior. Reitero que por mucho que vociferen lo contrario, los científicos somos muy conservadores y poco proclives a la adaptación de las nuevas tecnologías, a no ser (…) que nos permitan extraer ventajas a la hora de publicar ISI papers.
Sinceramente lamento no exponer los resultados, por cuento nos hubiéramos entretenido mucho, a la par que algunos lectores podrían haber extraído sus propias conclusiones, que no necesariamente deben coincidir con las mías.
Juan José Ibáñez
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