Una Sociedad Insustentable: Sobre Demografía, Estilos de Vida y Envejecimiento

El calentamiento climático no es una enfermedad, sino uno entre otros síntomas de una patología mucho más grave que afecta a nuestra civilización. Y aunque nos cueste abrir los ojos a la hora de entender nuestro modelo de “progreso”, debemos comenzar a hacer frente a un futuro inquietante.  Tanto si utilizamos una pirámide de población como una trófica (cadena alimentaria) puede observarse que estamos invirtiendo, por no decir pervirtiendo, las estructuras que acaecen en la naturaleza. El crecimiento demográfico sigue su curso, aunque asimétricamente entre las distintas regiones del globo y países. El consumo per cápita de recursos naturales aumenta, como también lo hace la vida media de las personas. El desarrollo urbano y de infraestructuras devoran tierra fértil a la producción agroopecuaria, y como corolario, vamos invadiendo y degradando nuevos espacios naturales. Seguimos afanándonos en ser más longevos, a la par que se investiga como acercarnos a la inmortalidad. Y francamente las pirámides invertidas son in síntoma de que progresamos “contra natura”. Finalmente la disimetría entre naciones genera situaciones difíciles de sostener. El cambio de modelo, tanto en lo social como en lo económico, no resulta conveniente sino necesario y urgente.

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Pirámide Demográfica en Guatemala. Fuente Cámara de Comercio de Guatemala

Soy el primero en apesadumbrarme con el retraso de le edad de jubilación que nos impone la crisis económica en algunos países. No soy de los que me veo a sí mismo dando conferencias hasta los 80 años, como muchos colegas, prefiriendo una vejez tranquila en contacto con la naturaleza. Empero también entiendo que, conforme aumente el envejecimiento de la sociedad de los países industrializados, tal medida se me antoja ineludible, mal que me pese.

Todas las pirámides demográficas en el mundo natural, se rigen por la misma ley: un batallón de infantes, menos jóvenes, aun menos personas maduras y pocos individuos que alcanzan la vejez. Si nos trasladamos a las pirámides tróficas, más de lo mismo: ingente cantidad de vegetales, una proporción considerablemente inferior de herbívoros y escasas poblaciones de carnívoros.  El decrecimiento hacia el vértice resulta ser de tipo exponencial y/o potencial, que no lineal. Empero pretendemos inconscientemente darle la vuelta a las mencionadas pirámides y las consecuencias pueden ser desoladoras.

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Pirámide demográfica, descompensación en España. Fuente: Burbuja, Foro de Economía

Una investigación que se precie de ser seria, debería insoslayablemente tener en cuenta estos aspectos ¡piramidales! (que también acaecen en todo tipo de jerarquías), así como analizar hasta que punto podemos seguir “tirando de la cuerda”, antes de que se rompa. Francamente no la conozco.

Imaginémonos que la humanidad entera se dirigiera hacia el modelo de los países occidentales.  Con el tiempo, la estructura triangular de la pirámide de población se iría transformando en un rectángulo para terminar invirtiéndose: muy pocos jóvenes entre una marasma de ancianos. ¿Solución? No caben más que dos, a largo plazo, por mucho que nos cueste reconocerlo: (i) incrementar la tasa de natalidad y/o (ii) ponernos fecha de caducidad. La primera solución resulta ser a todas luces insustentable. Los recursos del planeta son finitos, por lo que no podemos seguir exprimiendo la biosfera y geosfera, sin afectar gravemente su funcionamiento. Estas últimas, al contrario que nuestra insensatez, tienen techos, hoy por hoy infranqueables. La tecnología a penas logra avanzar en la dirección adecuada (sustentabilidad), haciéndolo a costa de la degradación del ambiente y del consumo creciente de recursos naturales, muchos de los cuales no son renovables.

Imaginémonos que, finalmente, el modelo no fuera el occidental, sino el que “padecen” los países emergentes o en cías de desarrollo. En tal escenario, deberíamos “trabajar como chinos” con sueldos de miseria, paupérrimas condiciones de salud pública, degradando el medio ambiente y consumiendo recursos hasta su extenuación. Finalmente el modelo de crecimiento, al margen de no deseable, sería insustentable. Y en cualquier caso debería frenarse el crecimiento poblacional, como en su día se impuso en China.

Se ha propuesto también una sociedad vegetariana, por cuanto bajar escalafones en la pirámide trófica, permite incrementar la demografía en gran medida. No resulta ser una idea descabellada desde un punto de vista de la eficiencia energética, en sentido ecológico. Sin embargo, debemos considerar que (i) no se trata más que retrasar lo inevitable, sin que resolvamos los problemas ecológicos que surgirían de una población mundial varias veces mayor que la actual y (ii) en muchas áreas del planeta sería imperativo que la tecnología agraria mejorara considerablemente, por cuando a día de hoy la producción animal resulta más sustentable que la vegetal.

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Pirámide trófica y energía de alta calidad. Fuente: Ciencias de la Tierra y del Medio Ambiente

Imaginémonos una humanidad partida en dos, como en el marketing chino: “una humanidad”, “dos modelos socioeconómicos”. En otras palabras una sociedad de viejos longevos, maltrechos y achacosos que ¿disfrutarían? de abundantes bienes, frente a una gran parte de la población viviendo paupérrimamente con vistas a satisfacer la demanda de gerontolandia.  Nos enfrentaríamos a la cohabitación de dos pirámides opuestas, una fragmentación que fomentaría profundizar en las disimetrías que conciernen a la calidad de vida y la distribución de la riqueza.  Empero, en este caso cabría preguntarse: ¿qué razón impediría a los jovenzuelos en el umbral de la miseria borrar del mapa a unos viejecitos inmisericordemente egoístas? ¿Saben ustedes quien era Adolfo Bioy Casares? ¿Y la novela: “Diario de la Guerra del Cerdo”.? Sería algo así como: ¡ya no podemos soportar más viejos!, ¿nos cargamos a esos cerdos?

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Pirámide trófica en los océanos. Fuente: Universidad de Talca, Chile

Obviamente, es posible vislumbrar un mundo distinto, de esos de las películas más disparatadas de ciencia ficción, como las que versan sobre cyborgs. Sin embargo, si prolongar la vida es un reto en el que podría progresarse, aun está lejos el momento en que cuando se nos deteriore el cerebro se pueda cambiar por un hardware que garantice nuestra individualidad y personalidad. Otra solución, muy alimentada por los medios de comunicación y los propios científicos, deviene de la búsqueda y colonización de otros mundos habitables. En primer lugar, la crisis económica ha dejado al descubierto que tales investigaciones científicas y tecnológicas, resultan ser excesivamente onerosas. Del mismo modo, la solución tardará en encontrarse demasiados decenios, por no hablar de siglos. Suponiendo que encontráramos esos otros mundos, una cosa es llevar hasta allí un contingente reducido de colonos (la presunta salvación de la especie) y otra bien distinta  trasladar a miles de millones de personas. Eso sí, si lográramos desarrollar el transbordador de “Star Trek”.

Recientes estudios muestran que las sociedades humanas emulan en  a la naturaleza en numerosos aspectos. Tales pirámides tienen su razón de ser. Debe estudiarse la posibilidad de violarlas de una forma sustentable. En cualquier caso, me resulta difícil imaginar un futuro planeta Tierra atiborrado de ciudadanos que vivan cómodamente sin  perder sus libertades junto a una extensa naturaleza poco alterada. Hasta la fecha, habar de un control demográfico “sustentable” resulta ser un tema tabú, no solo para la práctica totalidad de las religiones monoteístas, sino también en el caso de los políticos y pensadores. Ponernos fechas de caducidad resulta algo terrible. No obstante, el problema está ahí. Antes de seguir investigando en búsqueda de la casi quimérica inmortalidad, no estaría de más vislumbrar holísticamente, la viabilidad de una sociedad sin límites para el crecimiento. Hasta el momento, a pesar de tanto orgullo científico y tecnológico, vamos hacia peor, que no a mejor, por cuanto somos muchos, muy despilfarradores y cada día, más, como comprobaréis en la nota de prensa que os muestro abajo. Y que conste que ya tengo la venerable edad de 55 años, por lo que las mencionadas fechas de caducidad se me antojan escalofriantes. Empero cerrar los ojos jamás deviene en solución sustentable alguna.

Y ya que comenzamos con una cita literaria terminaremos con otra. ¿Saben quien es John Kennedy Toole, ¿han oído hablar de la magnífica novela titulada La Conjura de los Necios? Pues aunque el libro pueda corresponder a otra temática, yo comienzo a pensar que los que ostentan el poder parecen seguir, conforme de su conducta se infiere, el significado primario que se desprende del título.

Juan José Ibáñez

Ver También: 7.000 millones de seres humanos en 2011

How Hard Are We Pushing the Land? Plant Consumption Rising Significantly as Population Grows and Economies Develop

ScienceDaily (Dec. 16, 2010) — Humans are consuming an increasing amount of Earth’s total annual land plant production, new NASA research has found.

As the human population continues to grow and more societies develop modern economies, this rate of consumption is increasing both as a whole and on a per capita basis globally. In addition to as food, plants are consumed for paper, clothing, livestock feed, firewood, biofuels, building and packaging materials, among other uses.

A NASA research group led by Marc Imhoff at NASA’s Goddard Space Flight Center, Greenbelt, Md., first quantified this global consumption in 2004, when the group found that in 1995 humans consumed 20 percent of all the land plant material produced that year.

Now the same line of research has produced a multi-decadal record of plant production (from 1982 to 2007) that establishes a baseline of the Earth’s productivity, and a 10-year trend of human consumption. These new findings are being presented at the American Geophysical Union’s Fall Meeting in San Francisco, Calif.

Some of the most notable findings from the research include:

From 1995 to 2005, human consumption of land plants rose from 20 percent to 25 percent of the total plant production of each year. Imhoff said scientists think this is a significant rise for that period of time, but that part of the challenge of this research is determining the uncertainties in the measurement, the limits of ecosystems’ production and the impacts of a rising consumption rate.

Both total, global consumption and per capita consumption are rising.

In comparing the ratio of a region’s production versus consumption, some major urban areas consume more than 30,000 times the amount of regional plant production.

Great regional discrepancies remain. The average person in North America consumes about 6 tons of plant-based carbon each year, while the average person in Southeast Asia consumes just less than 2 tons of plant-based carbon each year.

If every person in the world were to, in the coming decades, achieve current North American requirements of plant material, we would be consuming about 50 percent of all plants grown each year.

While plant production itself varies from year to year, mostly depending on weather, the demand trends are holding steady on the increase. Depending on region, some of the increase is due simply to population growth — more people consume more food, more paper, more wood for burning. This has been seen in places like India, where population is booming but individual consumption levels have not dramatically risen, yet. In other places, where economic growth has allowed for more “westernized” consumption, per capita consumption is driving the trend. And in some places, such as North America, both population and per capita consumption are increasing.

“The question is, ‘How hard are we pushing the land?’” Imhoff said. “People are wary about that percentage creeping up. Most people consider that a high number, although we’re still doing research.”

The research group’s 1982-2009 plant production data — called “net primary production,” or NPP, in the science literature — is provided by NASA satellite instruments, first from Advanced Very High-Resolution Radiometer (AVHRR) sensors and in more recent years from Moderate-Resolution Imaging Spectroradiometer (MODIS). The scientists analyzed the consumption data from the U.N. Food and Agriculture Organization’s country profiles.

Imhoff said that the research does not point to a “doomsday” scenario, but does illuminate some future likely circumstances if current population and consumption trends hold.

“We’ve always looked at population and consumption as separate issues,” Imhoff said. Right now, we are increasing both total population and per capita consumption. What we’re realizing is the biosphere doesn’t care whether you have a lot of people consuming a little or a few people consuming a lot. It’s the total rate that matters. And that rate is increasing.

“The global demand is going up,” Imhoff said. “We’ve gone from 20 percent demand to about 25 percent demand in 10 years. People worry about that percentage. If, in future scenarios, it’s going to go up to something like 50 percent, we’re looking at a very high demand for land management to maximize productivity at all levels on the landscape and at the expense of all other uses, for example, carbon sequestration, habitat, or water storage. We would be heading toward a place where the planet would be very carefully managed, from end to end.”

For more information, see: http://www.nasa.gov/topics/earth/features/carbon-capacity.html

Story Source:

The above story is reprinted (with editorial adaptations by ScienceDaily staff) from materials provided by NASA/Goddard Space Flight Center, via EurekAlert!, a service of AAAS. The original article was written by Patrick Lynch, NASA’s Earth Science News Team.

Traducción Patatera de Google sin corrección alguna (¡horrible!)

¿Qué tan difícil ¿Estamos Empujar la Tierra? El aumento de manera significativa el consumo de vegetales como la población crece y el desarrollo de la economía

ScienceDaily (Dic. 16, 2010) – Los seres humanos están consumiendo una cantidad cada vez mayor de la tierra Tierra anual total de la producción vegetal, la nueva investigación de la NASA ha encontrado.

A medida que la población humana sigue creciendo y más sociedades se desarrollan las economías modernas, este ritmo de consumo es cada vez mayor tanto en su conjunto y sobre una base per cápita a nivel mundial. Además de la alimentación, las plantas se consumen para el papel, ropa, alimento para el ganado, leña, los biocombustibles, los materiales de construcción y embalaje, entre otros usos.

Un grupo de investigación de la NASA dirigido por Marc Imhoff en el Centro Goddard de Vuelo Espacial en Greenbelt, Maryland, en primer lugar cuantificar este consumo mundial en 2004, cuando el grupo encontró que en 1995 los seres humanos consumen un 20 por ciento de todo el material vegetal de la tierra producidos ese año.

Ahora la misma línea de investigación ha producido un registro de varios decenios de la producción vegetal (desde 1982 a 2007) que establece una línea de base de la productividad de la tierra, y una tendencia de 10 años de consumo humano. Estos nuevos hallazgos se presentaron en la Reunión de Otoño de la Unión Geofísica Americana en San Francisco, California

Algunos de los hallazgos más notables de la investigación son:

De 1995 a 2005, el consumo humano de las plantas terrestres aumentó de 20 por ciento a 25 por ciento de la producción total de la planta de cada año. Imhoff dijo que los científicos creen que esto es un aumento significativo de ese período de tiempo, pero eso es parte del reto de esta investigación es determinar las incertidumbres en la medición, los límites de la producción de los ecosistemas y el impacto de una tasa de aumento del consumo.

Tanto el consumo total mundial y el consumo per cápita están aumentando. Al comparar la proporción de la producción de una región en comparación con el consumo, algunas grandes zonas urbanas consumen más de 30.000 veces la cantidad de producción de plantas regionales.

Grandes discrepancias regionales siguen siendo. La persona promedio en Estados Unidos consume cerca de 6 toneladas de carbono a base de plantas cada año, mientras que la persona promedio en el sudeste asiático consume un poco menos de 2 toneladas de carbono a base de plantas cada año.

Si cada persona en el mundo fueron, en las próximas décadas, lograr los requisitos actuales de América del Norte de material vegetal que se consume alrededor del 50 por ciento de todas las plantas que crecen cada año.

Aunque la producción de la planta en sí varía de año en año, sobre todo dependiendo del clima, las tendencias de la demanda se mantiene estable en aumento. Dependiendo de la región, parte del aumento se debe simplemente al crecimiento de la población – más las personas consumen más alimentos, más papel, más madera para quemar. Esto ha sido visto en lugares como la India, donde la población está en auge, pero los niveles de consumo individual no han aumentado drásticamente, y sin embargo. En otros lugares, donde se ha permitido el crecimiento económico de más “occidentalizada” el consumo, el consumo per cápita está conduciendo la tendencia. Y en algunos lugares, como América del Norte, tanto de la población y el consumo per cápita están aumentando.

“La pregunta es, ‘¿Qué tan difícil estamos empujando la tierra?” Imhoff, dijo. “Las personas son cautelosos acerca de ese porcentaje aumentando. La mayoría de la gente considera que un número elevado, aunque todavía estamos investigando”.

El grupo de investigación de 1982-2009 los datos de producción de plantas – llamada “producción primaria neta”, o centrales nucleares, en la literatura de ciencia – es proporcionada por los instrumentos de satélite de la NASA, en primer lugar de Avanzado de Muy Alta-Resolution Radiometer (AVHRR), los sensores y en más recientes años a partir de imágenes de resolución moderada Spectroradiometer (MODIS). Los científicos analizaron los datos de consumo de la Alimentación de las Naciones Unidas y los perfiles de Agricultura del país.

Imhoff dijo que la investigación no apunta a un “juicio final” escenario, pero se ilumina algunas circunstancias que puedan futuro si la población actual y las tendencias de consumo de los hogares.

“Siempre hemos mirado a la población y el consumo como cuestiones separadas”, dijo Imhoff. Ahora mismo, estamos aumentando tanto la población total y el consumo per cápita. Lo que estamos realizando es la biosfera no le importa si usted tiene un montón de personas que consumen poco o unas pocas personas que consumen mucho. Es la tasa total que importa. Y que la tasa está aumentando.

“La demanda mundial está subiendo,” dijo Imhoff. “Hemos pasado de la demanda del 20 por ciento de la demanda de alrededor del 25 por ciento en 10 años. La gente se preocupa acerca de ese porcentaje. Si, en escenarios de futuro, que va a subir a algo como 50 por ciento, estamos viendo una demanda muy alta para la gestión de la tierra para maximizar la productividad en todos los niveles en el paisaje y en detrimento de todos los otros usos, por ejemplo, el secuestro de carbono, el hábitat, o el almacenamiento de agua. Estaríamos en dirección a un lugar donde sería el planeta muy cuidadosamente gestionado, desde de extremo a extremo. “

Para obtener más información, consulte:

http://www.nasa.gov/topics/earth/features/carbon-capacity.html

Historia de Fuente:

La historia anterior se reproduce (con las adaptaciones de redacción por la Ciencia diario personal) de los materiales proporcionados por la NASA / Goddard Space Flight Center , a través de EurekAlert! , un servicio de AAAS. El artículo original fue escrito por Patrick Lynch, de la Tierra de la NASA Ciencia Noticias de Equipo.

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Comentarios

¿Se está sugiriendo que, además de abandonar costumbres que nos lleven a producir dióxido de carbono, o a consumir agua o a dejar de trabajar a edades más tempranas, hemos de abandonar las investigaciones que nos lleven a vivir más?. ¿Alguien va a esforzarse y emplear su mucha o poca inteligencia para vivir peor y morirse antes?. ¿Será que son necesarias las guerras, masacres y catástrofes de todo tipo para mantener las pirámides en su aspecto más esbelto?. Espero que no. Espero que sólo se trate de una exposición de hechos a los que hay que poner remedio por la vía del progreso, no por el estancamiento o el retroceso. La especie humana, como todas, camina a su extinción. Pero así es la vida: un paseo hacia la muerte. Vamos a procurar que sea largo y agradable, ¿no?. Vamos a redistribuir, a cooperar, a no explotar ni abusar unos de otros, a buscar soluciones positivas y, si no damos para más, por lo menos lo habremos intentado.

Felino solo estoy sugiriendo que si queremos alcanzar un sociedad mejor y un futuro más sostenible, no hay que dejarse ningún elemento clave de la ecuación, como se suele hacer. Los análisis sectoriales confunden más que clarifican, desde mi punto de vista. Y la demografía parece un tema tabú que más tarde o más temprano deberá ponerse sobre el tapete como prioritario. Debe analizarse el problema holísticamente. Luego cada cual que extraiga las conclusiones que quiera.

Un cordial saludo

[...] día, nos dirigimos hacia una situación de no retorno, hecho que denunciamos en nuestra entrega “una sociedad insustentable: sobre demografía, estilos de vida y envejecimiento”. Tengo la impresión de que en esta sociedad, ante los graves retos del futuro, adoptamos la [...]

no tienen la imagenes de las cadenas troficas!!!!!!!! farza!!!

[...] contra toda lógica (pérdida de suelos productivos y abandono de espacios agrarios) y como frenar el crecimiento de una población que aumenta sin cesar, pero que prosigue en su [...]

(requerido)

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