La Crisis Actual del Periodismo Científico (Curso de Periodismo Científico y 2)

En nuestro post anterior “curso breve para un nuevo periodismo científico” ya os comentamos el objetivo que persigue esta serie de post. Actualmente, el periodismo científico sufre una seria crisis a nivel internacional. Y como España siempre es la paradoja de las paradojas, pues tanto peor. No se trata de una arremetida subjetiva de este impresentable administrador, sino de un hecho avalado por numerosos expertos, mal que les pese a algunos de los implicados. En este post comenzaremos a plantear los problemas que acucian al periodismo científico, como antesala de otros en los que se describirá una posible alternativa. Como os comentamos en aquella ocasión, partiremos del material del artículo en acceso abierto denominado Let’s follow the actors! Does Actor-Network Theory have anything to contribute to science journalism? (International for Advanced Studies Journal of Science Communication by Carlos Fioravanti, Lea Velho)”. El periodismo científico debe adaptarse a los nuevos tiempos. En los últimos años, tanto la propia ciencia, como el modelo de negocio de los medios de comunicación se encuentran cambiando rápidamente. La emergencia de la Web 2.0, como lo son los “genuinos” blogs de ciencia y/o de divulgación científica han surgido con una fuerza avasalladora, ofreciendo más variedad y “calidad” de la información que la que propone el clásico periodismo en los rotativos locales, nacionales e internacionales. Del mismo modo, debemos recalcar que raramente podemos alegar ya que la ciencia se sustenta en “hombros de gigantes”. Existen ya demasiados intereses en juego en una sociedad que pretende basarse en la innovación y el desarrollo tecnológico, como para permitir que esos veleidosos profesionales campen libremente a sus anchas. La actividad indagadora resulta ser, día a día más onerosa en términos económicos, como estratégica en un mundo económicamente globalizado. Bajo estas circunstancias, los investigadores raramente pueden adquirir fondos con vistas a investigar en lo que les interesa. Gran parte de la empresa científica depende del capital que la subvenciona, siendo este el que determinará, y no siempre para bien, que debe y que no debe investigarse. En consecuencia, los científicos no deben ser contemplados como los “reyes del mambo” sino como unos agentes más en una red de relaciones bastante compleja, que debe contemplarse y analizarse en su totalidad.

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Press Conference Fifth World Conference on The Future of Science – The DNA Revolution, Milan, May 5, 2009. Photos by Stefano de Grandis

Iremos exponiendo los párrafos del artículo mentado, tras los cuales realizaremos nuestras propias aportaciones. Comenzaremos pues desde los antecedentes. No pretendemos que la traducción del primero sea exquisita (lo que acarrearía mucho tiempo), por cuanto ya os hemos ofrecido el contenido original. En otras palabras, la traducción no es perfecta, sino tan solo clara a la hora de entender sus contenidos. Con tal motivo, la hemos traducido libremente, que para eso ya tenéis el acceso al escrito original. Vamos allá.

El periodismo científico segrega drásticamente a los que atesoran los conocimientos pertinentes, ostentan la voz y el poder (es decir “aparentemente a la propia comunidad científica) de los que padecen lagunas de conocimiento en esta materia (no ostentan el poder: es decir la inmensa mayoría de los lectores que no dejan de ser meros ciudadanos). Los periodistas, esperan o desean construir un puente entre ambos grupos por medio de la comunicación que ellos publican. Y para llevar a cabo tal cometido sustentan sus narraciones,  en el mejor de los casos, en base a los artículos científicos publicados en revistas especializadas, o en su defecto, haciendo uso de los  noticieros especializados.

Sin embargo, como hemos mentado en la introducción, los investigadores ya no son más que uno de los elementos de un sistema en red, en el que entran en juego numerosos agentes con sus propios intereses.

En este sentido, resulta llamativa la falta de iniciativas en muchos países para emular lo que el periodismo lleva a cabo en otras áreas de su incumbencia. Hablamos de las agencias de noticias que versan sobre la ciencia y la tecnología, dignas de calificarse como tales. ¿Cuántas existen en lengua española?. Que yo sepa ninguna. Cierto es que en EE.UU., las cosas son bien distintas, sin embargo también lo es que tales compañías arrastran inercias del pasado que hoy por hoy se nos antojan obsoletas. Pero sigamos.

Este enfoque parece haber funcionado en el pasado. Por un lado, los científicos se han visto progresivamente motivados con vistas a informar sobre sus logros a los periodistas (algo esperado durante por ellos durante mucho tiempo), mediante historias aparentemente equilibradas, en base a los trabajos académicos publicados en revistas científicas de prestigio. Las más notorias entre estas últimas serían, por ejemplo, Nature, Science y PNAS. También hacen uso de sitios web como Scidev.net,  Eurekalert, Science Daily, Terradaily, etc. ya que han creado servicios altamente eficientes de comunicados de prensa que facilitan la escritura a los periodistas acreditados de todo el mundo, muchos de los cuales carecen de servicios eficientes con vistas a redactar sus noticias nacionales y locales.

Obviamente todos sabemos que la ciencia resulta hoy en día más mediática que en el pasado, por lo que los investigadores (para el gozo de algunos y la pesadilla de otros) han pasado a ser personajes públicos, de uno u otro modo. Por otro lado los sitios Web de los que se nos informa en el párrafo anterior, corresponden, más o menos, con las agencias de noticias de las que hemos hablado en nuestro párrafo precedente. Sin embargo, sorprende que en Europa, este tipo de empresas no prosperen, ya sea por desinterés, ya por falta de imaginación. Así, por ejemplo, en Europa las noticias procedentes de la Unión Europea (red cordis) “parecen dar cuenta” de las novedades científicas de mayor relevancia, mientras que los gabinetes de prensa institucionales (organismos públicos de investigación, Universidades, etc.) lanzan otras en las que se publican los progresos realizados en sus organismos. Ahora bien, la Unión Europea tan solo da cuenta mayoritariamente de la ciencia que se realiza en los proyectos que ella subvenciona, mientras las segundas muestran a modo de propaganda los supuestos logros llevados a cabo por sus expertos.

En consecuencia, para empezar, las noticias en Europa se encuentran sesgadas por los intereses de las instituciones implicadas. Empero uno no puede ser juez  y parte a la vez. Más aun, dentro de cada Institución existen fuertes rivalidades, que se traducen (entre otros aspectos), en un filtro de las investigaciones que sus rectores consideran relevantes o les interesa resaltar, por uno u otro motivo, sin mayor objetividad. Así por ejemplo, todos los lunes el noticiero de mi+d recoge notas de prensa de los respectivos gabinetes de prensa de los organismos e instituciones instalados en la Comunidad Autónoma de Madrid. Algunas de ellas son relevantes, mientras que en otros casos se publicitan muchas que no atesoran mayor interés, ni para el ciudadano, ni para la propia empresa científica, alegando que se han publicado en revistas de alto prestigio internacional cuando a menudo este último no es cierto.  Sorprende con frecuencia que investigaciones españolas consideradas relevantes por los mencionados sitios Web sobre ciencia en USA  (Eurekalert, Science Daily, Terradaily, etc ) no sean recogidas por la prensa española y viceversa. Dicho de otro modo, o nadie separa el grano de la paja, o existen “sensibilidades diferentes, o en España priman los intereses de ciertos lobbies. Pero sigamos.

Por otra parte, los lectores de las noticias científicas han aumentado, mostrándose un creciente interés del público en general acerca del impacto de los conocimientos científicos en la vida cotidiana, especialmente en todo lo relacionado con la salud.

Resulta palmario que la ciencia interesa a más ciudadanos conforme transcurre el tiempo, como también lo es que todo lo relacionado con la salud humana recibe una especial atención por los medios de comunicación. Ahora bien, tal modo de proceder genera sesgos muy indeseables que ofrecen una imagen distorsionada de la ciencia. El modo en que se trabaja en ciertos ámbitos de la investigación no son extrapolables a otros. Si uno atendiera a la cantidad de noticias que dan cuenta de posibles genes, relacionados con el cáncer y/o su potencial interés como dianas terapéuticas (por citar tan solo un ejemplo) posiblemente nos atreveríamos a defender que la lucha contra tal enfermedad estaría siendo ganada. Empero la realidad nos demuestra todo lo contrario. Como ya comentamos en otro post, existen muchos tipos de investigaciones en materia de biomedicina. Ahora bien, el periodismo científico a penas discierne lo que se detecta en una placa petri o mediante modelos de simulación numérica, de lo que acaece en animales de laboratorio, y menos aun de los ensayos clínicos en humanos. Se trata de un hecho muy grave, por cuanto tan solo pasada esta última experimentación, podemos alegar que un tratamiento o un fármaco “posiblemente” atesore beneficios para los pacientes, actuales y futuros. La mayor parte de los resultados de este tipo de ciencia pasa pues al baúl de los recuerdos.

Al mismo tiempo, nos enfrentamos a nuevos desafíos en todo lo que respecta a la comunicación científica dirigida al público en general, tales como la disminución en las ventas de periódicos, recortes en los niveles de dotación de personal y la explosión exponencial del número de blogs de ciencia y/o divulgación científica. La formación de los periodistas que escriben sobre la ciencia también debe ser radicalmente mejorada, con el fin de motivar a mejorar la profundidad y calado de las noticias.

Efectivamente, el mundo de la blogosfera se encuentra cambiando radicalmente el modo tradicional de diseminar los resultados de los avances científicos. Resulta lamentable observar que muchos periodistas científicos tradicionales cuestionan la calidad de los contenidos de los post, cuando muy a menudo alcanzan un mayor nivel de calidad y/o de compromiso con el lector-ciudadano que la que producen ellos. Nadie lo duda en otros países, ¿Porque ocurre entonces, en términos generales, en el mundo hispano parlante?.  Se trata de una brecha digital que deviene en cultural.

Ahora bien, la blogosfera atesora contenidos cuya calidad oscila entre lo excelente y lo paupérrimo. Existen novatos que juegan a aprendices de brujo, pero también blogs institucionales que tan solo repican los contenidos que desea su institución, ya sean redundantes con los ofrecidos en la prensa, o los que no han sido recogidos por ella. Ambos lados del espectro son espurios, por no decir nefastos. O no se aporta novedad alguna o se genera información deficiente. Ahora bien, este asunto será motivo de otro post. Digamos pues que tan solo en la cultura anglosajona, y especialmente en USA, muchos científicos escriben en sus blogs información relevante sobre la calidad, fiabilidad, relevancia e incluso mala praxis y fraude que se esconde tras las noticias científicas, aspectos que, hoy por hoy, quedan fuera del alcance de la mayoría de los periodistas científicos. Empero raramente se da este caso en el mundo hispanoparlante, en donde los periodistas tan solo reconocen la calidad del material de un post en un determinado blog, si este es de naturaleza institucional. Resumiendo se trata de “la pescadilla que se muerde la cola”.

Del mismo modo, los científicos también deben ser adiestrados a la hora de mejorar su capacidad de comunicar sus investigaciones a otros públicos, así como superar sus temores de enfrentarse a los media. Se requiere un cambio de mentalidad en el mundo de la ciencia, como en el caso de la información acerca de los proyectos de investigación europeos, en los que rara vez se explicita clara y objetivamente el valor de la investigación tratada al público en general. Sin embargo,  cuando lo hacen, el servicio de comunicación actúa como filtro en lugar facilitar al lector su comprensión.

Ya hemos comentado que los gabinetes de prensa devienen en medios propagandísticos institucionales. Reiteramos que no se puede, ni se debe, ser juez y parte al mismo tiempo. ¿Cuándo dan cuenta de la miríada de fracasos que acaecen en otros proyectos?, por citar tan solo un caso. El tema del científico ante el público resulta ser más polifacético. Efectivamente, los investigadores deberían aprender a divulgar el “verdadero” valor de sus indagaciones científicas. Ahora bien, un gran científico no tiene porque ser necesariamente un excelente divulgador y viceversa. Del mismo modo, la imperiosa necesidad de alcanzar nueva financiación le convierte también en juez y parte. El lector tampoco puede pensar que el investigador va a ser totalmente objetivo a la hora de expresar el verdadero alcance de sus hallazgos. Sin embargo, otro caso bien distinto acaece cuando el periodista reproduce deficientemente las palabras del investigador, o las retuerce para extraer un titular tan llamativo, como confundente o falso. Se trata de un tema muy serio. Personalmente, este impresentable blogger, y otros muchos colegas, no concedemos entrevistas si no tenemos el compromiso del plumillas de turno para que demos el visto bueno tras consultar el contenido del borrador de la nota de prensa. La razón es palmaria, “se han puesto en nuestras bocas” aserciones absolutamente inaceptables, por falaces. Del mismo modo, en otras ocasiones, el periodista se enfurece si tras entrevistarte no le dices lo que él desea escuchar. Existen muchas variantes sobre el mismo tema.  No se trata de casos aislados, por desgracia.

Finalmente, por mucho que nuestras autoridades se ratifiquen una y otra vez en contradecir la cruda realidad, la divulgación y cultura científica no son tenidas en cuenta en la promoción de los científicos. Peor aun, a veces van a parar a los gabinetes de prensa, investigadores que “según sus autoridades”, no dan la talla para llevar a cabo “ciencia de vanguardia”. Ante esta encrucijada son pocos los valientes que se atreven a llevar a cabo tareas de divulgación y periodismo, al menos hasta que son lo suficientemente “mayores” como para entender que su periodo de creatividad científica se encuentra finalizando.

Juan José Ibáñez

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Comentarios

Como agencias de noticias de ciencia en España está la Agencia SINC y en las CCAA hay varios ejemplos, como Basque Research o Novatores. Pero sí, todavía hay mucho que hacer si nos comparamos a los países anglosajones.

Hola Alex,

Gracias por tu aportación.

SINC ni siquiera la conozco (y tras seis años de buscar noticias me perece extraño, indagaré. Sin embargo las que proceden de las CCAA (la vasca si la conozco) son institucionales y en “principio” considero que muy bien pueden filtrar las noticias en función de los intereses territoriales. En este sentido no diferirían mucho de los gabinetes de prensa Institucionales, o del propio gobierno “of course”. Me refería más a las “independientes” en el sentido más light del término. Pero bueno es saber lo de SINC. Gracias por la información

Gracias y un abrazo

Juanjo Ibáñez

[...] En nuestro post anterior “curso breve para un nuevo periodismo científico” ya os comentamos el objetivo que persigue esta serie de post. Actualmente, el periodismo científico sufre una seria crisis a nivel internacional. Y como España siempre es la paradoja de las paradojas, pues tanto peor. No se trata de una arremetida subjetiva de este impresentable administrador, sino de un hecho avalado por numerosos expertos, mal que les pese a algunos de los implicados. En este post comenzaremos a plantear los problemas que acucian al periodismo científico, como antesala de otros en los que se describirá una posible alternativa. Como os comentamos en aquella ocasión, partiremos del material del artículo en acceso abierto denominado Let’s follow the actors! Does Actor-Network Theory have anything to contribute to science journalism? (International for Advanced Studies Journal of Science Communication by Carlos Fioravanti, Lea Velho)”. El periodismo científico debe adaptarse a los … [Seguir leyendo...] Compromiso social por la ciencia Master Site Feed Posts [...]

SINC también es institucional. Es promovida por la FECYT. Así que tampoco…

Hola Alex,

No quisiera que se me malinterpretara. Todas las agencias de noticias tienen su valor. Ahora bien creo que en una sociedad madura las debe haber independientes de las Instituciones (poderes fácticos). Las razones comenzarán a entenderse con la lectura de los post del curso que sigan a este. Debemos tener en cuenta que hasta aquí tan solo acabamos de empezar. Ya en la siguiente entrega comenzaremos a profundizar seriamente en el tema.

Saludos cordiales

Juanjo Ibáñez

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[...] minicurso sobre periodismo científico: “curso breve para un nuevo periodismo científico” y “La crisis actual del periodismo científico“, hemos realizado una breve introducción a algunos de los males que aquejan a esta [...]

[...] La crisis actual del periodismo científico tiene diferentes raíces. Una de ellas deriva de los roles que actualmente desempeñan tanto los “plumillas”, como los sacerdotes y/o medrosos investigadores. Los primeros realmente desconocen los entresijos de la indagación investigadora, mientras que los segundos se ofuscan en presentar una imagen de la misma edulcoradamente erudita y “objetiva” que dista mucho de dar cuenta de la verdadera naturaleza de la ciencia, como un constructo social, es decir una red de actores que interaccionan entre sí por los más variados motivos e intereses. [...]

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