De la Geodiversidad a la Diversidad Ambiental y su cuantificación

Ya os comentamos en los siguientes post precedentes: “Concepto de Geodiversidad” y “Geodiversidad y Diversidad Geográfica”, como bajo al paraguas del vocablo Geodiversidad se escondían dos líneas de investigación distintas. La primera versa acerca de la diversidad de los recursos geológicos, mientras que la segunda concierne a toda la diversidad abiótica que atesora un espacio geográfico. Más aun, algunos de los “expertos” que trabajan desde  la segunda perspectiva, incluso intentan incluir al propio ser humano y sus constructos. Defendimos que mientras la primera aproximación es legítima, a demás de interesante, la segunda, hoy por hoy, no tiene ni pies ni cabeza. Mezclar en el mismo saco una plétora de diversidades, no tan solo de estructuras, sino de rasgos, propiedades y procesos de los más disparatados recursos naturales, aunque pudiera parecer al lector no especializado una tarea interesante, pronto deviene en la Caja de Pandora. Hoy mostraremos como incluso se proponen índices compuestos que pretende dar cuenta de esta última. Analicemos pues esta antología del disparate. Obviamente los defensores de tal perspectiva no atesoran ni la más remota idea de lo que llevan entre manos. Y así intentan mezclar churras con merinas, o el agua con el aceite.

cabana-aventuras-san-luis-potosi-3-mexico

Cabaña Aventuras San Luis Potosí (México). Al amanecer. Foto: Juan José Ibáñez

En su momento abordaremos los temas de la geoconservación, geoparques, edafositios, etc. Pero vayamos por partes. Como os mentamos en los post anteriores aludidos, una cuestión es la geodiversidad (recursos geológicos) y otra más amplia, compleja y difusa diversidad geográfica. Empero los estudiosos de la última se han empecinado por hacer uso del primer vocablo indebidamente, soslayando los objetivos que la UNESCO propuso en su momento con vistas a preservar el patrimonio geológico. Lamento si alguien se ofende, pero se trata de una línea de investigación que devendrá en un callejón sin salida.

cabana-aventuras-san-luis-potosi-1-mexico

A modo de hipotético Geoparque: Cabaña Aventuras San Luis Potosí (México). Foto: Juan José Ibáñez

A la hora de estudiar cualquier diversidad, debemos discernir entre dos perspectivas diferentes aunque relacionadas. La primera concierne al estudio de la diversidad per se (en este caso la geodiversidad), mientras que la segunda, partiendo de inventarios, así como de los resultados obtenidos por la primera línea de investigación, tiene como objetivo la selección de los criterios y áreas que deben ser contempladas a la hora de preservar el patrimonio del recurso analizado, en este caso el geológico.

Del mismo modo, el análisis de la geodiversidad, es decir la primera perspectiva, puede desgranarse en dos objetivos concretos. El primero consiste en investigar los patrones espaciales (y a veces temporales) de los recursos, al objeto de detectar regularidades, algunos de las cuales pudieran ser universales, con toda seguridad, como ya se constata en las investigaciones sobre edafodiversidad, cuyos resultados son sorprendentemente similares a los obtenidos en el análisis de la biodiversidad. Con tal propósito, muchos de los edafólogos implicados hicieron uso de las mismas herramientas matemáticas aplicadas por los ecólogos y biólogos de la conservación. Y al hacerlo llegaron a conclusiones sorprendentes. Los recursos biológicos y edafológicos son conformes a los mismos patrones matemáticos, ya sea en el espacio o en el tiempo.  Tal hecho no significa, a priori, que cada paisaje de suelos diferente albergue unas comunidades biológicas asociadas idiosincrásicas. Simplemente, se trata de constatar si los mencionados patrones son similares en espacios geográficos concretos y a diferentes niveles de resolución, espaciales y/o temporales. Por el contrario, el segundo tipo de indagación si pretende dar cuenta de tal “matching” entre edafodiversidad y biodiversidad, o entre la primera y otro recurso, como pudiera ser la diversidad de modelados (llamémosles geoformas), o de la litología (litodiversidad). Cabe señalar, como ya hemos analizado en numerosos post incluidos en la categoría: “diversidad, complejidad y fractales”, como parecen darse tales tipos de relaciones, si bien serían necesarios estudios adicionales que corroboren los estudios publicados hasta la fecha.

El problema de los estudiosos de la geodiversidad suele estribar en que pretenden incluir todas las diversidades geológicas en el mismo saco, mientras que los ecólogos, aun partiendo de un marco conceptual tan amplio como los geólogos, se circunscriben a objetivos más concretos y viables, como la biodiversidad de especies o la de ecosistemas. Nada impide a que los geólogos siguieran tales directrices, empero por desgracia, no suelen hacerlo. En todo caso, siempre se está a tiempo de retroceder sobre los pasos andados y volver a empezar. No obstante, el análisis de la geodiversidad adolece al menos de otros problemas. Soslayando la imprudencia de mezclar variedad (entidades discretas y espacialmente delimitadas, conforme a unas clasificaciones dadas), variabilidad (entidades que varían de forma continua, como lo es la topografía) y propiedades (deconstrucción de las categorías taxonómicas en sus rasgos más relevantes), en la mayor parte de los casos se carece de taxonomías universales que permitan comparar los resultados obtenidos en áreas geográficas distintas o a diferentes escalas. Y esta sí es una dificultad difícilmente soslayable. No es el caso de los suelos, en los que sí se puede hablar de dos clasificaciones universales. De este modo, resulta prácticamente imposible discernir si unos espacios geográficos concretos son más geodiversos que otros.

Ahora bien, si como en el caso de las escuelas de geografía, en lugar de simplificar, se añaden muchos más elementos a la ecuación (tipos de aguas, topografía, y casi todo lo que a usted se le ocurra) el resultado a obtener se indigesta nada más tragarlo. El conflicto se agudiza más aun al contemplar los inconvenientes, ya descritos en los párrafos anteriores, acerca de la diversidad geológica. Obviamente, incluso en el hipotético e improbable caso de obtener buenos productos, los partidarios de este enfoque, no pueden pretender aplicar sus resultados en materia de conservación. Más bien el objetivo que persiguen es intentar demostrar que la heterogeneidad del espacio físico condiciona la biodiversidad de un territorio. No obstante como ya enfatizamos en uno de los dos post precedentes:

Ningún ecólogo alegará argumento alguno en contra que un espacio geográfico (físico) muy heterogéneo “en todos los sentidos” albergará una mayor biodiversidad de especies y ecosistemas que otro homogéneo. Se trata de hecho de perogrullo.  Ahora bien, intentar cuantificarlo debidamente ya es un asunto completamente distinto.

Dicho de otro modo, la geodiversidad así entendida, intenta demostrar algo archiconocido por obvio. La contrarréplica que me imagino que espetarían los implicados seria de la siguiente guisa: “si pero debe cuantificarse”. De acuerdo, aunque díganme ustedes de que modo. Como veréis en el trabajo, que os expongo al final de este post la estrategia que sostienen que funciona sería la siguiente: Escoja todas las bases de datos (a ser posible georeferenciadas) que disponga de un territorio, agítelas en un SIG (Sistema de Información Geográfica) a modo de coctelera, utilice algún algoritmo y demuestre como a mayor heterogeneidad de la caja de Pandora, mayor biodiversidad. Y aquí surgen tal cantidad de imponderables que resultaría hasta ridículo intentar desgranarlos. Por ejemplo, diferentes espacios geográficos atesoran diferentes bases de datos, y raramente todas las necesarias. Incluso en el mejor de estos escenarios, las clasificaciones utilizadas y sus niveles de resolución también son distintas (al menos en países diferentes, cuando no en las distintas regiones o unidades administrativas pertenecientes a un mismo Estado). Del mismo modo, cuando las variables que varían en continuo, como en los casos de la topografía o las climáticas (precipitación, temperatura, etc.), cualquier categorización a la hora de fragmentar tales continuos en entidades discretas, debería variar necesariamente en función de las características de cada territorio. O, en el mejor de los casos, no existen criterios consensuados entre la comunidad científica a la hora de utilizar unos criterios de fragmentación-categorización estándar. Como corolario de todo ello, se ve impedida cualquier comparación de los patrones detectados (regularidades de las estructuras espacio-temporales).  No creo que sea necesario seguir ¿Verdad? Pero supongamos, haciendo uso de una candidez impropia de un científico, que tal batiburrillo fuera viable: ¿Cuáles son los factores abióticos (soslayando los humanos que algunos geográficos pretenden incluir con calzador) que más influyen en la biodiversidad?

En tales tipos de análisis territoriales es archiconocido que muchas de las correlaciones obtenidas son espurias, es decir no nos informan, sino confunden sobre las verdaderas relaciones causa-efecto. En consecuencia, cualquier valoración de los resultados debe someterse tanto a un riguroso escrutinio, mediante otras técnicas estadísticas de filtrado y depuración, como a un juicio experto de los investigadores de campo que indagan cada uno de los diferentes recursos considerados. Obviamente, como veréis en el resumen de la publicación que abajo se expone, nada de esto suele ser tenido en cuenta. Con todos mis respectos, no puedo catalogarla más que ciencia chapucera.

Aunque no hemos explicitado el asunto, incluso estos “expertos de salón” que se esconden tras un SIG y bases de datos que construyen otros, soslayan aspectos fundamentales de la diversidad geológica, como la que concierne al registro fósil (y en este caso también la edafodiversidad ¿porque?). Las “diversidades congeladas de esta guisa, por importantes que sean, no les sirven de nada a los geógrafos, ya que su estructura y dinámica no se encuentra correlacionada, lógicamente con los procesos superficiales terrestres que imperan en la actualidad.

Quede claro que no pretendo atacar al mundillo de los geógrafos. ¡Nada más lejos de mi intención! Tanto estos, como los edafólogos, por ejemplo, nos pasamos todo el día lamentándonos de las crisis que sufren nuestras respectivas disciplinas. Ahora bien, estos avatares se solucionan postulando hipótesis heurísticamente audaces, que no ocultando nuestra falta de creatividad bajo la cobertura de una artillería informático-matemática que tan solo proporciona productos indigeridles, si no va asociada de perspectivas noveles razonables.

Cada diversidad debe analizarse por si sola. Y luego, a la postre, se analizan cuidadosamente las relaciones entre las mismas. Del mismo modo un área puede ser conservada por atesorar un gran valor en lo concerniente a uno o más recursos concretos. Que un mundo abiótico muy heterogéneo genera una alta biodiversidad, ya lo sabíamos desde hace décadas. Lo dicho, ciencia chapucera.

Juan José Ibáñez

Índices compuestos de Geodiversidad una referencia representativa

K. E. Parks., M. Mulligan. 2010On the relationship between a resource based measure of geodiversity and broad scale biodiversity patterns. Biodiversity and Conservation, 19: 2751-2766

Abstract

Geodiversity, (diversity of the geosphere) incorporates many of the environmental patterns and processes that are considered drivers of biodiversity. Components of geodiversity (climate, topography, geology and hydrology) can be considered in terms of their resource giving potential, where resources are taken as energy, water, space and nutrients. The total amount of these resources, along with their spatial and temporal variation, is herein proposed as a compound index of geodiversity that has the potential to model broad scale biodiversity patterns. This paper outlines potential datasets that could be used to represent geodiversity, and then reviews the theoretical links between each element of the proposed compound index of geodiversity (overall resource availability, temporal variation and spatial variation in those resources) and broad-scale patterns of biodiversity. Support for the influence of each of the elements of geodiversity on overall biodiversity patterns was found in the literature, although the majority of relevant research focuses on resource availability, particularly available energy. The links between temporal and spatial variation in resources and biodiversity have been less thoroughly investigated in the literature. For the most part, it was reported that overall resource availability, temporal variation and spatial variation in those resources do not act in isolation in terms of controlling biodiversity. Overall there are sufficient datasets to calculate the proposed compound index of geodiversity, and evidence in the literature for links between the geographical distribution of biodiversity and each of the elements of the compound index defined. Since data for measuring geodiversity is more spatially consistent and widely available (thanks to satellite remote sensing) geodiversity has potential as a conservation planning tool, especially where biological data are not available or sparsely distributed.

Keywords:  Biodiversity, Conservation, Environmental, diversityGeodiversitySpatial, heterogeneity, Modelling,  Landscape

Etiquetas: , , ,

Si te gustó esta entrada anímate a escribir un comentario o suscribirte al feed y obtener los artículos futuros en tu lector de feeds.

Comentarios

[...] Ya os comentamos en los siguientes post precedentes: “Concepto de Geodiversidad” y “Geodiversidad y Diversidad Geográfica”, como bajo al paraguas del vocablo Geodiversidad se escondían dos líneas de investigación distintas. La primera versa acerca de la diversidad de los recursos geológicos, mientras que la segunda concierne a toda la diversidad abiótica que atesora un espacio geográfico. Más aun, algunos de los “expertos” que trabajan desde  la segunda perspectiva, incluso intentan incluir al propio ser humano y sus constructos. Defendimos que mientras la primera aproximación es legítima, a demás de interesante, la segunda, hoy por hoy, no tiene ni pies ni cabeza. Mezclar en el mismo saco una plétora de diversidades, no tan solo de estructuras, sino de rasgos, propiedades y procesos de los más disparatados recursos naturales, aunque pudiera parecer al lector no especializado una tarea interesante, pronto deviene en la Caja de Pandora. Hoy mostraremos como incluso … [Seguir leyendo...] Compromiso social por la ciencia Master Site Feed Posts [...]

(requerido)

(requerido)


*