Adiós Consuelo, Adiós: Sobre “Salud Pública y Algo más” y su Administradora Consuelo Ibáñez Martí

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Los lectores más asiduos a esta bitácora habrán comprobado que durante los últimos meses la edición de post se ha reducido drásticamente. No se trata de falta de material ya preparado, ni de desgana personal. Estoy pasando el peor momento de mi vida hasta la fecha, el dolor y una profunda tristeza me embargaN.

Cierto es que sufro de algunos problemas de salud, pero tampoco es la razón. Desde primeros días de octubre, mi hermana Consuelo Ibáñez Martí, la administradora del blog que lleva por título “Salud Publica y Algo Máscayó ¿mortalmente? enferma (31/12/2018), tras haber sufrido hace dos años una gravísima afección cardiaca inconcebible bajo nuestro sistema sanitario. La cirugía para reparar, en la medida de lo posible, su deteriorado corazón (tres bypass y más…) tuvo éxito pero la dejó graves secuelas. Desde entonces, padeció problemas de todo tipo que no deseo explicar en estos momentos, ya que los describiría con toda la furia que pudiera expeler mi alma. Ya sabemos que la muerte nos espera a todos al final del camino terrenal. Empero el infortunio, la incompetencia y la envidia se ceban más con unos que con otros. Consuelo llevaba mucho tiempo torturada por el infortunio. Y obviamente aquello fue el comienzo físico de su desgraciado final (incluyendo las enfermedades nosocomiales que tanto odiabas y que también te castigaron en sus últimos meses).

Consuelo, era mi hermana, mi única familia cercana, pero también mi mejor amiga y médico, ya que ella misma me libró de fallecer, como mínimo en dos ocasiones dado, mis sempiternos problemas de aversión física a los fármacos. Cuando rememoro con dolor e indignación sus últimos 10-15 años de vida, no doy crédito a lo que tuvo que soportar,  tanto en los planos personales, de salud y profesionales. En el tercer  aspecto mentado, gran parte de lo lamentablemente acaecido, devino de su defensa a toda costa de la salud pública del conjunto de los ciudadanos del mundo, su lucha contra las privatizaciones de los mismos, así como el afán de que hizo gala para que la sanidad estuviera al alcance de todos. Con este mismo talante, se obstinó generosamente a la hora de compartir sus conocimientos y opiniones, pesara a quien pesara, sin admitir censuras de ninguna clase a su libertad de expresión. Malos tiempos para la lírica en una economía global que no nos considera ahora al enfermar como pacientes, sino usuarios y consumidores, a los que nuestras autoridades prestan cada día menos atención.

No hacía ni un mes que había alcanzado su deseada jubilación, en vista de que “el sistema” (autocensura de Juanjo, mordiéndose los labios)  la obligaba a trabajar en condiciones inhumanas para su más que delicado y frágil estado. Lo celebramos en Madrid,  y a renglón seguido viajó a Hamburgo (Alemania) en su deseo de  compartir su alegría junto a la más entrañable amiga y colega, también a punto de alcanzar su merecido retiro. Al regresar, aparentemente en un aceptable estado de salud, se desencadenó la tormenta perfecta (frase suya). En otras palabras, el destino se empecinó en arrebatarle hasta unos pocos años (los que fueran) del merecido descanso que tanto ansiaba, ante la barbarie que leía y escuchaba sobre la sanidad y otros asuntos que nos afectan a todos. Un extraño cáncer y (…) comenzaron a devórala las entrañas y su debilitado “corazoncito” (literalmente).

Narrar lo acaecido os daría lugar a que entendierais tanto mi dolor (y también rabia) como el sufrimiento de ella en todos los sentidos. Pero no puedo ni debo. Es mi intención escribir un post en el primer aniversario de su muerte.

Yo la induje a que iniciara su andadura en su blog (“Quienes somos y que entendemos por Salud y Salud Pública”), que sigue teniendo a pesar de que llevaba sin escribir muchos años, por alguno de esos problemas que resulta mejor silenciar, varios miles de visitas diarias.  De haber editado los post de su blog, al ritmo al ritmo que yo imprimía en el mío, se habría salido del mapa mundial de la blogosfera, al menos en español.

Entre paliativos: En el corredor de la muerte.

 Las dos últimas semanas transcurrieron en una unidad de paliativos, aunque todos los que la queríamos (entre los cuales se contaban varios colegas médicos) luchábamos desesperadamente por conseguir una terapia alternativa que estábamos adquiriendo en Alemania, “dial a dial”, para que en una residencia posterior comenzara el tratamiento. Pero el destino se empeñaba recalcitrantemente en llevársela de este Planeta enfermo. Por un día, “24 horas más”, no lo conseguimos. Y así, varias veces y por diversas razones llegábamos siempre un poco tarde con vistas a conseguir una mejoría, o tal vez su recuperación. Y solo era cuestión de un par de días o incluso de horas. Empero una y otra vez más de lo mismo.

Cuando la visitaba diariamente, en unas fechas tan señaladas como las navidades, al entrar en la unidad de paliativos yo miraba, mientras numerosos enfermos (“pacientes”) me observaban a mí. Sentías y sabías que estabas en un corredor de la muerte, como donde ubican a los condenados que van a ser ejecutados en algunos países que aún mantienen esa execrable práctica. No quiero describiros las extrañas sensaciones que se aglomeraban y debatían en mi interior. ¿Les sonreía cariñosamente? ¿Les ignoraba para que no percibieran la piedad que dimanaba mi corazón? ¿Qué hacer? Todos los años escribo post navideños recordando que nuestra sociedad global no debe alardear, en tan señaladas fechas, de paz y buena voluntad. ¡No! Rehuí redactar contenido alguno al respecto, so pena de que “Un universo Invisible” no diera la imagen tétrica en unas semanas en las que se habla de amor, paz, solidaridad alegría etc. Empero también este “corredor” merecería unas palabras de aliento y compasión por Navidades, posiblemente la última, en la mayoría de los casos.

No se trata de narrar una experiencia personal dolorosa, sino de las terribles lecciones que pueden extraerse de tal amarga experiencia, que trascienden casos concretos, pudiendo afectarnos a muchos de nosotros. Y me temo que día a día, tales enseñanzas se reforzarán, visto el rumbo que han elegido para nuestra sociedad, los que la exprimen sin escrúpulos.

Espero que podáis perdonar mi dolor y silencio durante estos últimos meses. Tan pronto me recupere lo suficiente seguiremos, si el destino lo permite, batallando en esta bitácora.

Tan solo comentar que ella ha sido el ser humano más importante de mi vida en casi todos los sentidos. Y sé que se fue con una enorme preocupación que comentó a sus más allegados: la de dejarme solo con mi dolor y la sanidad pública que padecemos. Nunca estaré solo “hermanita”, por cuanto estás dentro de mí, hasta que me llegue mi momento, o el de reunirnos dichosamente de nuevo en un lugar más apacible. Y espero que exista “algo” después de la muerte, lugar en el que ya estés descansando, feliz, finalizar de una vez con esas guerras mezquinas que tu detestabas y a la que te arrastraban “otros” (nuevamente autocensura de Juanjo, mordisqueando la pluma electrónica”). Si es así, allí nos veremos ineludiblemente, sin tanto desazón inducido por el rumbo que ha tomado la sociedad en donde vivimos.

No ensalzaré su altura profesional ni otros temas al uso en este tipo de despedidas. Sé que la modestia era un punto fuerte entre otros muchos.  Si me alegró observar que con la gente sencilla con la que tratabas en tus tareas domésticas, se entristecía de corazón. Era muy buena persona decían casi todos. Y eso es mucho más relevante que la jerga  que se suele usar en los panegíricos, ya esté uno en este u el otro mundo.

Ya sabes que yo no puedo decirte adiós en modo alguno, ya que te llevo dentro de mí, formas parte de mí.  Hablaré contigo por las noches y pediré tus sabios consejos, como ya hacía desde que tuve uso de razón.

Tu “hermanito del alma”.

Juanjo Ibáñez

 

Consuelo y Juan José Ibáñez, ya maduritos, nutriéndose para escribir en sus respectivas Bitácoras

Pd-1. Me hubiera gustado redactar un texto mejor, sublime, “celestial”, pero todo mi ser se encuentra agarrotado por la tristeza de tu pérdida. ¡Lo siento!.

A nuestro querido colaborador Régulo León Arteta.

Y mientras tanto, al otro lado del charco, en México, fallecía la mujer del más entrañable y asiduo colaborador de esta bitácora, aproximadamente al mismo tiempo. De hecho nuestros correos electrónico, en las que nos comunicábamos las malas nuevas, se cruzaron en el tiempo”.  ¡Ánimo Régulo!.

Pd-2

Finalmente deciros que intentaré que el blog “Salud Pública y Algo más” siga adelante, si logro animar a algún amigo y colega de Consuelo, que comulgara con su filosofía, se anima a recoger el testigo. Tan solo tienen que avisarme. Eso sí, posiblemente no sea tarea fácil, como hubiera ocurrido en mi caso.  

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Comentarios

Con profunda pena me uno a tu pesar, un fraternal saludo

Estimado Juanjo, lamento profundamente la pérdida de tu hermana, imagino también el dolor por la situación que atraviesas pero ten la certeza que ella se encuentra en un lugar mejor y sin sufrimiento. Te deseo una pronta resignación y te mando un fraternal abrazo!
Mucho ánimo!!

[...] A continuación reproducimos dos breves fragmentos del post que le dedica su hermano en el blog “Un Universo Invisible Bajo Nuestros pies” a Consuelo. Los que deseen leerlo entero tan solo deben pinchar aquí: “Adiós Consuelo, Adiós” [...]

Me uno también a tu sentir Juanjo, porque me diste la oportunidad grandiosa e inolvidable de conocerte y conocerla. Bellísima mujer y mas aún su persona. Gente linda como ella siempre está, porque siempre está en los demás, desde un recuerdo, un consejo, una imagen, una idea, una sonrisa, un hecho de amor o compasión. Muchos mas de los que vos creés la tienen consigo. Muchos la atesoramos como te atesoramos a vos. Lleva un tiempo, pero vas a lograr estar en paz. El dolor se va a desvanecer y se transformará en recuerdo de lo mas lindo vivido; y la rabia se transformará en lucha, un móvil, una forma de mantener vivo su pensamiento, su trabajo, desde el lugar que se pueda. No la menciones en pasado, no la pienses en pasado…, ella está!
Un beso y un abrazo enormes!
Hasta la apertura de la veda! ;)
R.

A los que tuvimos el “Honor” de conocer a Consuelo, podemos decir que se nos fue físicamente una persona que faltarían palabras en mi comentario para describir sus cualidades y buenos sentimientos, luchadora incansable por un mundo mejor, más equitativo y justo para todos. Hoy más que nunca, tú estarás viva entre los que no te dejaremos morir jamás… A ti mi estimado y querido Juanjo, mucha fuerza en esta dura batalla y recuerda siempre que a pesar de la distancia, tú no estás solo, aquí se te quiere, se te respeta y se te admira!

Muchas gracias a todos por vuestros ánimos. Un afectuoso saludo.
Juanjo Ibáñez

De corazón, ánimo, los sentimientos aclaran lo que tenemos realmente. No podríamos haber leído otras palabras más que éstas hacia tu hermana.

voy siguiendo sus enseñanzas sobre medio ambiente. Esta vez se me ha encogido el corazon con la noticia del fallecimiento de su hermana.
Mucha fuerza y sosiego para superar este momento tan duro.

Mi mas sentido pésame. Era una gran persona.
Un abrazo, Salva

Juan,
Tuvimos la fortuna de conocerla, mi hija y mi esposa la recuerdan con buen sentimiento.
Quisiera hacer mucho pero es cuando nos damos cuenta que no somos nada en realidad.
Descanse en paz Consuelo!
Familia Cruz Aguilera.

[...] en este blog, al margen de escribir con éxito en el suyo: “Salud Publica y Algo Más”. “Adiós Consuelo, Adiós”. Los asiduos lectores de esta bitácora sabrán sobradamente quien es  Régulo León Arteta [...]

(requerido)

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