Un Ciudad Milenaria Bajo el Suelo de la Catinga del tamaño de las Islas Británicas (230.000 kilómetros cuadrados)

ants-caatinga 

Fuente: Colaje Imágenes Google.

Personalmente no soy un estudioso en lo que concierne al análisis de los insectos sociales. Sin embargo, hemos editados numerosos post sobre las increibles y continuas sorpresas que nos deparan las sociedades y estructuras creadas por las hormigas y termitas que habitan bajo el suelo, como podréis comprobar en nuestra categoría biología y ecología del suelo. A la hora de escribir este post, un  nuevo estudio ha sido publicitado debido a su sorprendente contenido a este respecto, aunque no tanto como aparece en los medios de comunicación de masas.  Ya hablamos de las asombrosas extensiones que pueden desarrollar sus estructuras subterráneas la siguiente entrega: Las Hormigas y su Sorprendente Globalización Territorial y Social. No obstante la nota de prensa de hoy corrige en parte lo redactado entonces, cuando, “al parecer” se descubrió por primera vez “algo semejante”. El Título de la presente entradilla ya habla por sí solo, pero el contenido resulta ser aún más sorprendente  para los expertos en ciencias del suelo. Al margen de la extensión, las noticias que os muestro abajo, en español-castellano, dan cuenta del volumen del suelo que han removido en la Caatinga brasileña. ¡Impresionante!. Obviamente se trata de un tipo de macroporsidad (más bien un ahuecamiento del solum, que no estimamos, pero que debiera serlo, de disponer de la instrumentación y medios necesarios.

Os muestro dos notas de prensa distintas. La primera me parece más acertada que la segunda y en parte la contradice, ya que esas estructuras espaciales, en parte aéreas y en parte subterráneas, no son tan regulares como pudiera aparecer. Empero lo más importante es el mecanismo empleado por estos bichitos en tal magna ingeniería, mediante procesos de auto-organización típicos de los sistemas no lineales. Os aconsejo pues que leáis las dos, aunque a la vez, en lo que respecta a los patrones espaciales, deis más crédito a la primera que a la última. Tan solo  me gustaría conocer un dato que, lógicamente, la ciencia aun no puede responder: ¿Cuántos kilómetros de carreteras/pasillos bajo el suelo atesora este pequeño “hormiguero?. Posiblemente la respuesta pudiera ser más que todas las redes viales de Europa y Latinoamérica juntas.  Y como ambas notas de prensa se encuentran bien redactadas en nuestro idioma, me paro aquí para que las leáis atentamente. Increíble. Lección de sustentabilidad, así como de lograr alcanzarla en medios hostiles creando megápolis sustentables. En cambio con todo el talento que se nos presupone, los seres humanos somos incapaces de llevar a cabo obras de tal envergadura sin generar enormes destrozos en nuestro entorno.

Os dejo pues ya con las noticias y unos videos. Antes colocaba más material de videos en los post, empero ahora me inclino por las fotos, ya que aquellos suelen cambiar co  demasiada frecuencia de URL, y en poco tiempo dejan de poder visionarse en los enlaces añadidos a la hora de redactar estas entregas. Os dejo por tanto los enlaces al final de la primera nota de prensa.

Juan José Ibáñez

Continúa……

La mayor estructura del planeta está hecha por termitas, y hemos tardado 4000 años en descubrirla

George Dvorsky

 Montículos de termitas que permanecían ocultos bajo la densa vegetación de la caatinga. Los campos que se muestran aquí son visibles porque la tierra fue despejada para el pastoreo. Los científicos han descubierto una inmensa agrupación de montículos creados por termitas al noreste de Brasil. Oculta entre los árboles, la enorme estructura ha tardado 4000 años en ser detectada, aunque ocupe un área similar a Gran Bretaña. Según un artículo publicado hoy en Current Biology, hay más de 200 millones de montículos espaciados regularmente. Miden alrededor de 2,5 metros de alto por 9 de ancho, y cubren un total de 230.000 kilómetros cuadrados de bosque seco en una región relativamente tranquila. Han sido construido a lo largo de miles de años por un número incalculable de termitas que pertenecen a la misma especie, Syntermes dirus.

 Los montículos son visibles desde el espacio en las zonas que han sido despejadas. Los soldados de esta especie son de los más grandes del mundo y suelen aprovecharse como alimento por las tribus locales del Amazonas. Estas termitas viven bajo tierra y se alimentan de las hojas muertas del suelo durante la noche. Como la mayoría de las termitas, son ciegas, pero sus soldados son muy agresivos y pueden hacerte sangrar si te pican.

 Como revela la nueva investigación, estas termitas también son excepcionalmente buenas para construir colonias. Sin embargo, Stephen Martin, autor principal del estudio y entomólogo de la Universidad de Salford, explicó que los montículos no son sus nidos, sino el resultado de las excavaciones realizadas por las termitas mientras construían una vasta red de túneles interconectados. En otras palabras, son pilas de residuos industriales.

Estos túneles han sido construidos de manera que se puedan abrir ramificaciones de tubos verticales muy pequeños y temporales por los que alcanzar el suelo del bosque, lo que permite a las termitas alimentarse cerca de un tubo temporal, ya que muchos depredadores, es decir, las hormigas, acechan en el suelo del bosque”, explicó Martin a Gizmodo.

Estas termitas se alimentan exclusivamente de las hojas muertas que caen de la caatinga, una vegetación seca y espinosa. Las hojas de la caatinga caen solo una vez al año, por lo que las termitas dependen de estos túneles para acceder rápidamente a grandes áreas del suelo del bosque para recolectar sus alimentos.

“Imagina que todos los supermercados estuvieran abiertos un solo día al año: la gente que pueda desplazarse largas distancia rápidamente obtendrá la mayor cantidad de alimentos y una mejor oportunidad de sobrevivir”, explicó Martin.

Este comportamiento de excavación y construcción de túneles se ha repetido durante miles de años en el bosque, dando como resultado la formación de 200 millones de montículos cónicos. Los investigadores estiman que las termitas han procesado aproximadamente 10 kilómetros cúbicos de suelo durante este tiempo, un volumen similar a 4000 Grandes Pirámides de Giza. Es la estructura más grande jamás construida por una sola especie de insecto.

Es difícil creer que algo tan grande no fuera detectado en tanto tiempo, pero la geografía local jugó un papel importante.

Para las personas que viven entre ellos, los montículos son solo parte del paisaje, por lo que no son algo inusual”, explicó Martin a Gizmodo. Los montículos están “en áreas que no son fáciles de alcanzar para los investigadores”, dijo, y la región es “muy caliente, seca y [económicamente] pobre”. El “bosque es muy espinoso, y la escala de los montículos es tan grande que es casi imposible imaginar que han sido construidos por un animal”, la gente piensa que “solo son restos del pasado”, dijo Martin.

Los montículos llamaron la atención de los científicos después de que algunas de estas tierras fueran despejadas recientemente para pastoreo. Usando Google Earth, los investigadores pudieron identificar estas estructuras como montículos de termitas, pero el tamaño de la superestructura era desconocido hasta ahora. Martin y sus colegas visitaron el área para ver los montículos en persona, y entonces su extensión se hizo evidente.

El análisis de las muestras de suelo tomadas de 11 de estos montículos sugiere fueron creados entre 690 y 3820 años atrás. También se encontraron montículos de termitas en África con la misma edad.

Una característica sorprendente de la estructura, aparte de su tamaño, es el espacio regular entre los montículos. Se pensaba que este “patrón espacial sobredispersado de montículo”, en palabras de los investigadores, era el resultado de un conflicto entre termitas competidoras.

“La idea es que si cada montículo es ocupado por una colonia y las colonias son agresivas con sus vecinas, los montículos se dispersarán sobre el paisaje en un patrón regular”, explicó Martin. “Sin embargo, debido a la alta densidad de montículos y la pequeña cantidad de hojas caídas como alimento, era muy poco probable que una colonia distinta viviera debajo de cada montículo”.

Además, las pruebas de comportamiento con Syntermes dirus revelaron muy poca agresión a nivel del montículo, por lo que los investigadores no tienen ninguna razón para creer que los patrones espaciales derivaron de la competencia. En lugar de ser el resultado de interacciones agresivas, los montículos “surgieron a través de procesos autoorganizativos facilitados por la mayor conectividad de la red de túneles, que es impulsada por la caída de hojas episódica en la caatinga”, escriben los investigadores del estudio. A lo que agregan: “Esta vasta red de túneles permanentes permite un acceso seguro a un suministro de alimentos esporádico, similar a lo que ocurre con las ratas topo desnudas Heterocephalus, que también viven en regiones áridas y construyen redes de madrigueras muy extensas para obtener alimentos”.

Martin dijo que todavía hay mucho que aprender sobre estas termitas y sus pilas de desechos. Por ejemplo, el nido real donde viven el rey y la reina, llamado cámara real, no ha sido hallado. Además, los investigadores no están seguros de cuán grande puede llegar a ser cada colonia, o de cómo las termitas pueden sobrevivir durante meses sin acceso a los alimentos.

“Esperamos que, al llamar la atención de la comunidad científica sobre esta increíble variedad de montículos, los investigadores, incluidos nosotros mismos, podamos comenzar a responder algunas de estas preguntas”, dijo Martin.

[Current Biology]

Videos en msn; Video Gizmodo; ; YouTube;  https://youtu.be/oDwSdLVupj0

 Las termitas han creado una de las mayores estructuras del planeta

Miguel Ángel Criado

Durante milenios, un minúsculo insecto ha levantado una de las mayores estructuras jamás creadas por ser vivo alguno. Una especie de termitas, considerada una plaga en la ciudad, ha excavado millones de montículos en el nordeste de Brasil. Aunque conocidos por los lugareños, su extensión real no se ha podido determinar hasta que la deforestación y los satélites han desvelado su grandeza: más de 230.000 kilómetros cuadrados salpicados de montones de tierra repartidos de forma regular, casi matemática.

“Los montículos siempre estuvieron bien escondidos entre la vegetación de secano de la región (la catinga) y en general apenas se pueden ver. Los de fuera solo los han podido observar después de que alguna porción de tierra fuera deforestada para pastos”, dice el investigador de la Universidad Estatal de Feira de Santana (Brasil) y coautor del estudio, Roy Funch. “Algunos locales pensaban que los habían levantado termitas, hormigas u otra criatura similar. Pero para muchos, simplemente estuvieron ahí, formaciones naturales hechas por Dios que siempre habían existido”, añade.

Siempre no, pero sí al menos desde hace más de 3.800 años. La datación por radiocarbono de una muestra de murundus (como se conoce a estos montículos en la zona) indica que muchos de ellos llevan milenios ahí, lo que los convierte en una de las estructuras de origen biológico más antiguas. Y tampoco son obra divina, sino de la Syntermes dirus, una termita. Mejor dicho, de colonias y colonias de ellas. Pero no son sus nidos. Es la tierra que los insectos excavan mientras buscan hojas caídas con las que alimentar a la colonia.

Solo la deforestación y el satélite han permitido comprobar la enorme extensión de montículos

El estudio a fondo de los murundus, publicado ahora en Current Biology, muestra que hay más de 200 millones repartidos por 230.000 km2 de la catinga de los estados brasileños de Bahía y Minas Gerais, una extensión comparable a la que tiene todo el Reino Unido. Los autores del estudio han estimado una densidad de 1.800 montículos por km2.  “Es, con mucho, la estructura animal más grande y extensa jamás encontrada“, sostiene el entomólogo de la Universidad de Salford (Reino Unido) y coautor del estudio, Stephen Martin. Experto en insectos sociales, Martin ayudó a Funch a desvelar todos los misterios de los murundus.

Todo es ingente aquí. Cada montículo está formado por unos 50 metros cúbicos (m3) de suelo, así que las termitas han tenido que excavar unos 10 km3 de tierra, el equivalente a la necesaria para levantar 4.000 pirámides como la de Guiza. Pero más que la cantidad de tierra movida, lo que intriga a los científicos es la regularidad. Con pequeñas variaciones, los montículos tienen una altura media de dos metros y medio y una base de nueve metros. Fascina aún más lo regularmente distribuidos que están sobre el terreno. Los montículos distan entre sí una media de 20 metros, así que forman patrones geométricos regulares visibles desde el aire o el espacio. “Vistos desde arriba, forman un patrón, siempre aproximadamente con el diámetro de dos montículos de distancia entre uno y otro, y nunca sin tocarse“, comenta Funch.

La intriga tiene que ver con dinámicas de carácter biológico: Según los autores del estudio, las termitas liberan dos sustancias químicas que crearían una especie de mapa de feromonas que permitiría a las termitas “minimizar el tiempo del trayecto desde cualquier punto de la colonia hasta el montículo de escombros más cercano“. Esto daría el límite inferior a la distribución de los murundus. El exterior vendría de la interacción entre los mapas de feromonas de las distintas colonias de termitas. Todos los montones tienen dimensiones similares y están distribuidos por el terreno siguiendo un patrón

Este mecanismo relacionaría los murundus de Brasil con otras creaciones geométricas naturales, como los círculos de hadas de Namibia o Australia o los mima del norte de América. En todos esos casos parece funcionar un proceso de difusión-reacción ya postulado por el matemático, informático (y cada vez más biólogo) Alan Turing.

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