Posts etiquetados con ‘agroquímicos’

Los Huertos y Jardines Domésticos: la preservación de la biodiversidad y el cuidado del suelo

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Huerto casero con policultivos Fuente: Froggarts Cottage Garden

 Vivimos en una época en donde los estudios científicos basados en el uso de las nuevas, onerosas y sofisticadas tecnologías, parecen vender más (a pesar de que a menudo sus resultados sean pobres) que las investigaciones basadas en criterios acertados y procedimientos simples y de fácil implementación, incluso los propios agricultores y granjeros familiares. El estudio que os presentamos hoy es un ejemplo de como la racionalidad y el buen juicio dan más de sí que los que hacen uso de aparatajes complejos y sofisticados, pero partiendo de ideas insustanciales. La nota de prensa procede de ScienceDaily, y lleva lamentablemente el ambiguo título Earthworms, ants, termites: The real engineers of the ecosystem (lombrices, hormigas y termitas: los verdaderos ingenieros de los ecosistemas). Bajo el patrocinio del SERNAPAM y EcoSur, el equipo liderado por  Esperanza Huerta Lwanga ha llevado a cabo en Tabasco (México) una investigación muy reveladora, cuyos principales párrafos os exponemos abajo, mientras la noticia completa en suajili la incluimos al final del post. En ella se aborda una investigación en diferentes ambientes sobre las propiedades del suelo de los huertos familiares (y lo mismo podría decirse de los jardines de las casas rurales) de la región, gestionados de diversas formas. Los resultados son francamente reveladores, como podréis leer seguidamente. Los huertos familiares pluri-específicos (policultivos, una práctica milenaria), es decir en los que se cosechan varios productos simultáneamente, producen alimentos de buena calidad sin necesidad de hacer uso de agroquímicos (fertilizantes, pesticidas, etc.), por lo que las familias también ahorran dinero ,descontando del ambiente la contaminación ambiental que tales sustancias provocan. Bastan las enmiendas orgánicas,  una adecuada siembra de plantas locales y el esmero de los granjeros, con vistas a evitar pestes indeseables y  mantener una inmejorable calidad del suelo. Nada de ello parece ser posible bajo el imperio de los monocultivos. Sin venenos, los denominados ingenieros del suelo llevan a cabo su labor, con la colaboración de los propios vegetales. El medio edáfico resultaba ser muy rico en esa biodiversidad, ayudando a descomponer los residuos orgánicos y el reciclado de los nutrientes que estos albergaban. Y así entre unos y otros las propiedades físicas también parecen ser excelentes. Ya hemos hablado de las bondades de los policultivos, como para reiterarnos más sobre los mismos. Sin embargo, antes de comenzar con el estudio original permítanme que les cuente una historia real.

Hará aproximadamente diez años, una amiga me invitó a su casa, en donde su hijo de cinco años jugaba al futbol sin cesar. El césped comercial con una única especie de gramínea (un típico monocultivo) había quedado esquilmado, mientras que los centímetros superficiales del suelo se encontraban carentes de materia orgánica, fuertemente compactados, disminuyendo así su capacidad de retención de agua, infiltración, porosidad etc. Obviamente resultaba caro e imprudente renovarlo mientras el pequeño futbolista entendiera tal verdor como una cancha de balompié. Yo la aconsejé que lo dejara crecer sin más. Dos años después la criatura comenzó a jugar en equipos organizados y campos de futbol municipales, lo cual agradeció el jardín. Personalmente, con un rastrillo y hundiendo reiteradamente unas pequeñas varas metálicas ayudé a intentar paliar la compactación, aunque sin esforzarme en exceso, es decir una vez al año. Paralelamente, en las vallas que separaban las viviendas unifamiliares se plantaban arbustos ornamentales de jardinería que crecían con escaso vigor y mucha dificultad. Personalmente sugerí a mi amiga que no podara y los dejara crecer, encargándome yo de erradicar si detectaba alguna especie fuertemente invasiva (o invasora) intentaba medrar allí, poniendo en riesgo la supervivencia de la biodiversidad que debía desplagarse en el espacio y el tiempo es decir que los arbustos y hierbas de la vegetación natural del territorio crecieran a su antojo.

nos tres años después, aquella cubierta de gramíneas había desaparecido por completo , siendo reemplazada por una gran variedad de herbáceas de maravillosas y contrastantes tonalidades, y más aun con sus variopintas floraciones primaverales.  El suelo mineral dio paso en tan breve lapso de tiempo a un horizonte orgánico oscuro rico en ingenieros del suelo y otros animalitos edáficos. Entonces, los pájaros comenzaron a acudir al encontrar el sabroso alimento de esta fauna, anidando en las “ya” en las más que frondosas y silvestres vallas sobre sus estructuras metálicas, cuya vegetación, en busca del sol adoptaba formas fascinantemente hermosas. Paulatinamente muchas más  aves comenzaron a anidar o deambular por allí,  trasportando y depositando semillas, transformando el silencio en el bullir de un bosque natural. Adicionalmente mi amiga y su hijo adquirieron dos conejos que daban buena cuenta de parte del césped (“biocortadores” naturales, es decir pastoreo) devolviéndolo al suelo medio compostado con sus pulcras heces. Hoy en día aquel jardín monoespecífico se  ha transformado en un vergel en el que bulle la vida sobre un suelo rico en humus bajo los cantos de las aves, alguna que otra lagartija y el jugueteo de los dos conejitos.  ¡La envidia de la urbanización de chalets!. ¿Precio?. Ninguno. La naturaleza trabaja para nosotros cuando sabemos entenderla, mejorando el suelo, ayudando a recuperar la vegetación, pero también toda la cadena trófica. Resulta un placer sentarse por las tardes y observar extasiado la belleza que nos otorga  esa vida que bulle sin cesar, cuando no l pateamos. Y os dejo ya pues con el resumen de la noticia y el original en suajili.

Juan José Ibáñez                 (más…)

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Un Mar de Agua Bajo los Suelos del Amazonas: El riesgo de destruir antes de entender

Recientemente se ha encontrado un inmenso acuífero muy profundo en parte de la cuenca amazónica y territorios colindantes. Se trata de un gran hallazgo, nadie lo duda. Ahora bien, puede estar comenzando a contaminarse antes de conocer su estructura, dinámica y posibilidades de uso sostenible.

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Océano amazónico. Fuente: Taringa

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 Mato Gosso; Fuente Wikimedia

  En un post precedente que llevaba por título: “La Investigación del Manejo del Suelo y los Resultados de Estudios Peligrosos (Confundentes), ya comentábamos al criticar la siguiente noticia “Deep, permeable soils buffer impacts of crop fertilizer on Amazon streams, study” que “si tenemos al menos en cuenta el conjunto del sistema suelo-regolito-acuífero (….) los investigadores que han llevado a cabo el estudio reconocen (…) que las capas profundas deben actuar como ambientes buffer o tampón reteniendo los contaminantes y fertilizantes que causan graves problemas en los perfiles del suelo más someros de Europa o EE.UU., por citar dos ejemplos. Sin embargo, sería sumamente irresponsable pensar que (i) todas las profundas coberturas edáficas de la región estudiada en Brasil reaccionan de la misma manera; (ii) que el proceso no pueda revertirse con el tiempo y (iii) que los resultados induzcan a inferir que se pueden añadir elevadas dosis de fertilizantes a estos ecosistemas que, dicho sea de paso, debieran ser conservados como patrimonio de la humanidad en lugar de ser presa de la deforestación, con las agresivas prácticas de la agricultura industrial”. La crítica iba dirigida hacia el comentario vertido en el primer enlace en el que se señalaba/defendía” The often damaging impacts of intensive agriculture on nearby streams, rivers, and their wildlife has been well documented in temperate zones, such as North America and Europe. Yet a new study in an important tropical zone—the fast-changing southern Amazon, a region marked by widespread replacement of native forest by cattle ranches and more recently croplands—suggests that at least some of those damaging impacts may be buffered by the very deep and highly permeable soils that characterize large areas of the expanding cropland”. Dicho de otro modo, que los suelos profundos del Mato Grosso, por su gran profundidad y permeabilidad retenían los contaminantes (agroquímicos) producidos por la agricultura industrial, sin verterlos a las aguas corrientes, de lo cual terminaba infiriéndose a cerca de sus bondades con vistas a que tales prácticas agrícolas no contaminaran las aguas y como corolario deñaran al medio ambiente y la salud humana. También comentamos que lo que podía acaecer en el futuro era lo que se denomina “bomba química del tiempo”. Pues bien posteriormente otra noticia, independiente de la primera, y que llevaba por título:” La Amazonia tiene un océano subterráneoy en la que puede leerse “La Amazonia posee una reserva de agua subterránea con un volumen calculado en más de 160 billones de metros cúbicos” (…) Ese volumen es 3,5 veces mayor que el del Acuífero Guaraní, un reservorio subterráneo de agua dulce que abarca territorios de Uruguay, Argentina, Paraguay y fundamentalmente Brasil, con 1.200.000 kilómetros cuadrados (km²) de extensión. “Esa reserva subterránea representa más del 80% del total de agua de la Amazonia (…) En razón de los procesos geológicos acaecidos durante ese período, quedó depositada en las cuatro cuencas una extensa cobertura sedimentaria, con espesores del orden de miles de metros. Pues bien el misterio de la capacidad tampón de estos suelos muy permeables y profundos comienza a clarificarse, aunque posiblemente los autores de ambos estudios no comprendan el riesgo del que ya advertimos en nuestro post. Resulta factible conjeturar, al leer ambos estudios que, el agua cargada de agroquímicos desciende hacia el inmenso acuífero subyacente, en donde los contaminantes se diluyen en la ingente cantidad de recursos hídricos que alberga. Ahora bien, si se siguen echando agroquímicos sin control y comienza a explotarse el acuífero intensamente, la capacidad de dilución disminuirá, pudiendo causar un enorme problema ambiental y salubrista. Eso sí puede tardarse bastante tiempo, si el territorio no se convierte rápidamente en un paraíso colosal con vistas a la producción de biocombustibles y cultivos transgénicos. De ser así, como comienza a suceder, añadir ingentes cantidades de pesticidas y fertilizantes el acuífero, aun mal conocido comenzará a contaminarse, tarde o temprano.

Tal hecho, vuelve a poner sobre la mesa la necesidad de que la edafología actual converja hacia la iniciativa denominada zona crítica terrestre, de la cual hemos escrito numerosos post en la categoría que lleva tal nombre. La comprensión de los procesos naturales avanzará aunando las perspectivas ofrecidas por disciplinas diferentes y sus correspondientes sinergias, en lugar de mantenerlas en compartimentos estanco, tal como parece deleitar va muchos edafólogos.  Un problema estriba en que tal conexión subterránea podría  pasar de convertirse de bendición a maldición, surgiendo una futura contaminación local a miles de kilómetros de distancia de donde se añadieron los agroquímicos. La decisión más racional sería conocer primero tal estructura espacial de tal mar subterráneo, para posteriormente tomar las decisiones oportunas que condujeran a una explotación sostenible. Sin embargo me temo que el proceso que comienza a acaecer es el contrario. También cabe señalar que por su antigüedad y singularidad, tal preciado recurso puede deparar el descubrimiento de organismos y procesos evolutivos que aún desconocemos. La ideología imperante de las multinacionales resulta ser primero dispara y luego pregunta. Se trata de un tema más que inquietante.

Juan José Ibáñez

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El Futuro de la Agricultura y sus Enfrentadas Alternativas

Nadie duda de que el crecimiento demográfico de la población mundial exigirá un incremento de la producción alimentaria. Sin embargo, preocupa menos que un planeta con recursos finitos no pueda soportar un crecimiento indefinido en lo concerniente al uso de sus recursos, ya sean renovables o no renovables. Pasó la época en la que los amantes de la tecnología confiaban en que tales dificultades serían solventadas por futuros progresos en el ámbito de la investigación, desarrollo e innovación. Como ya mentamos en nuestro post “la perdida de biodiversidad en la agricultura industrial”, esta última perspectiva, llevada al extremo por la Revolución Verde, tuvo resultados devastadores: cambio climático, contaminación de suelos y aguas, pérdida de biodiversidad, etc. Del mismo modo, somos ya legión los ciudadanos que rechazamos un progreso en manos de las tecnologías que proporcionan las multinacionales sin escrúpulos, apátridas y expoliadoras, que tan solo buscan beneficios económicos, secuestrando el futuro de los pueblos, como también su soberanía alimentaria. Mientras tanto, organismos internacionales como la FAO y la UNEP nos alertan de la necesidad de incrementar las producciones, enviando mensajes contradictorios en lo que respecta a las directrices  seguir. Todo el mundo soslaya la importancia de alcanzar un pacto sobre el control demográfico, que evite el insostenible envejecimiento de la población. Ante tal disyuntiva, resulta difícil diseñar una hoja de ruta que no termine por dilapidar los ya maltrechos recursos de la biosfera y geosferaActualmente, basculamos entre dos políticas diametralmente opuestas: (i) aquellos que buscan un futuro preservando genuinamente el medio ambiente (como es el caso de los defensores de la agricultura ecológica), a pesar de reconocer que debe seguir progresándose en la materia, y (ii) los que nos prometen que los tocagenes y su biotecnología solucionarán el problema “si se lo permiten las huestes de analfabetos ambientalistas (ver por ejemplo el título de una de las noticias que os ofrecemos hoy: Peter Davies: No se podrá dar de comer a todo el planeta sin biotecnología). Personalmente me encuentro muy preocupado por que los perversos cantos de sirena de estos últimos terminen de calar definitivamente en la  clase política. Por un lado, desconocen, ignoran o desdeñan el daño ambiental que pueden causar los transgénicos y sus packs de fertilizantes y plaguicidas (contaminación), así como la práctica para reducir la variedad de los paisajes en pocos pero extensos monocultivos que diezman la biodiversidad. Pero al mismo tiempo, una buena parte de ellos, buscan nuevas variedades de plantas transgénicas que, a la postre, serán comercializadas por las desaprensivas multinacionales de la agroindustria.  Dicho de otro modo, la comercialización de tales productos recae justamente en manos de los que contaminan y secuestran las mentadas soberanías alimentarias. Resumiendo nos venden otra nueva Revolución negra vestida de Verde, basada en la mismas premisas que la precedente y cuyas consecuencias serán aun más devastadoras. Lamentablemente, los gobiernos capitalistas neoliberales de los países desarrollados y emergentes, es decir los “chicago boysinvierten mucho en la perspectiva biotecnológica y muy poco en la que desean una buena parte de los ciudadanos. Así pues el panorama resulta desolador: devorar los recursos biogeosféricos, incrementando las desigualdades sociales hasta límites insoportables. Posiblemente existan alternativas paliativas (…)
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Finca Agropecuaria en el Trayecto entre Tlacotalpan y Huatulco (México). Foto: Juan José Ibáñez
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Fungicultura, Insectos Sociales y El Uso de Antibióticos

Si alguien escucha el vocablo fungicultura considerará que se trata exclusivamente de los procedimientos usados actualmente en la producción de setas. Sin embargo, nuestra tecnología dista mucho de emular a la usada por varios insectos sociales, que como veremos hoy, desde hace unos 50 o 60 millones de años, llevan a cabo una gestión altamente sofisticada, apelando al uso de antibióticos (no uno, si no varios simultáneamente), bacterias fijadoras de nitrógeno atmosférico, etc. etc., con vistas a que no crezcan especies fúngicas indeseadas en los cultivos, o infecciones patogénicas que dañen la producción de sus alimentos. También mejoran la calidad de los suelos. El secreto se encuentra más en mecanismos de co-evolución que en la desdichada y obsoleta versión actual del neodarvinismo, que debiera ser formulada bajo nuevas perspectivas (o simplemente reemplazada por otra más acorde con las nuevas evidencias científicas). Tales sustancias antimicrobianas son generadas por sus simbiontes asociados, los actinomicetos (en este caso), y/o estos últimos son seleccionados “de alguna forma” por las propias hormigas para proteger sus suelos de cultivo. Al parecer, simbiosis, mutualismo, comensalismo y coevolución se encuentran vinculadas en una producción “sostenible” (decenas de millones de años lo acreditan). También cabe señalar que en el mencionado estudio encontraron un antibiótico nuevo. En otras palabras, nuestra portentosa agronomía se encuentra en la protohistoria de la tecnología desarrollada por estos insignificantes insectos. ¡A ver si aprendemos un poco!: no solo de innovación, sino también de evolución. El artículo original se encuentra en acceso abierto. Abajo os ofrecemos el enlace para que os lo bajéis.

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Las hormigas cortadoras de hojas: Fuente: Small Things Considered The Microte Blog

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Tipos de Laboreo, Secuestro de Carbono y Erodibilidad del Suelo: La Labranza 0

El Noticiero ARS de la USDA y Sciencedaily han hecho pública hace unos días una nota de prensa que lleva por título: “La cero labranza mejora la estabilidad del suelo”. ¿Qué novedad aporta? Sinceramente considero que ninguna, al menos fuera del contexto geográfico en donde se realizó tal investigación. En principio, debiera ser partidario de alterar lo minino posible la estructura del suelo, tal como ocurre con la “Labranza Cero” o “Siembra Directa”. Sin embargo, ya advertimos en otros post precedentes: “La Agricultura Moderna: Alimento y Veneno para el Hombre y la Biosfera” y “Agricultura Ecológica versus Agricultura de Conservación” que no es oro todo lo que reluce. Por ejemplo, la noticia omite que la “labranza Cero”, induce también serios problemas ambientales, por cuanto requiere altos insumos de herbicidas y fertilizantes, que a la postre, devienen en contaminación de suelos y aguas. Del mismo modo, con excesiva frecuencia, suele asociarse al uso de los transgénicos y sus agroquímicos, de los que hablamos en alguno de los post previamente aludidos. También resulta ser “relativamente falsoque incrementen los contenidos de matería orgánica del suelo, por cuanto tal hecho tan solo parece ocurrir en sus cm. más superficiales (ver nuestro post: Agricultura sin Labranza y Convencional: Su Contribución al Secuestro de Carbono). ¿Qué ofrece pues esta alternativa, que hoy por hoy no resulta ser tan ecológica, en muchos casos?

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La labranza 0 también requiere maquinaria específica pesada que compacta el suelo, por lo que ayuda a deteriorar de “otra forma” sus propiedades físicas”. Foto: Masse Ferguson

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