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Biodiversidad y Política. Fuente: Colaje Imágenes Google

Esta entrada fue redactada, aunque no editada, en Octubre de 2020, pero aun así sigue siendo vigente: Todo debe cambiar para que todo sigua igual 

En un post que editaremos muy pronto: “¡Parques y reservas Naturales! ¿Para qué?”, comentaremos que los esfuerzos humanos por limitar la degradación de la naturaleza y ampliar las áreas protegidas ha sido hasta el momento un rotundo fracaso. No se trata de firmar convenciones y proponer nuevas reservas/parques  naturales, sino de cumplir lo firmado, es decir comenzar “de una vez por todas” el esfuerzo “real” con vistas a cumplir lo acordado. Empero raramente ocurre. Hoy abordaremos el tema más concreto de la biodiversidad, aunque la respuesta sea la misma. Como se alega en la primera nota de prensa que os mostramos hoy “No se han cumplido ninguno de los objetivos de conservación de la biodiversidad para 2020”. ¿Y qué esperabais? Estoy convencido que el objetivo ocultos de estos artículos son publicar y engrosar nuestros currículos profesionales. El incumplimiento de estos asuntos ceremoniales es la regla, que no la excepción. El problema resulta ser antiguo y este refrán español lo atestigua claramente desde hace siglos: Obras son amores, y no buenas razones, una comedia del escritor del Siglo de Oro español, Lope de Vega. Sinceramente, lamentarse y recordar a un mentiroso que no ha cumplido su promesa no nos lleva más que mostrar nuestra tontuna “ad nausean”. Pues bien, yo no voy a esbozar ningún elogio a la tontuna. Sabemos el comportamiento de la clase política en los temas que no tienen como resultados inmediatos, beneficios y riquezas. Eso sí, a la hora de redactar estos papers, por pedir, exigir y rasgarse las vestiduras, que no quede. Y aquí emerge del olvido el eslogan de mayo del 68 francés: Se realista, pide lo imposible, frase que me agrada, empero no cuando se convierte en la interminable cantinela de los cegatos, por no hablar de una pandemia global.

La primera nota de prensa propone “fijar una restauración “estricta” de ecosistemas, tanto en las tierras naturales como en las ya intervenidas, minimizar la pérdida de especies, conservar el 90 por ciento de la diversidad genética y garantizar la amplia gama de contribuciones de la naturaleza a las personas”. ¡Qué ingenuidad! Se trata de algo así como pedir al depredador que deje de comerse a las presas, por caridad, aunque se muera de inanición.  Luego se persiste en hablar, y aplicar algunos principios de la denominada ecología de la restauración. La restauración estricta resulta ser imposible, por cuanto lo ecosistemas son productos no lineales de una historia casi desconocida. “Exigimos” a los políticos, que han labrado un sistema socio-geo-político insustentable con mucho esmero, que lleven a cabo justamente lo contrario de las tareas que nos han conducido en una dirección fatídica; hasta este colosal desastre natural. Justamente la segunda noticia nos da idea de la imposibilidad de una restauración estricta. ¿Por qué las aves de las selvas amazónicas (aun consideradas prístinas por algunos ingenuos) y que toman su alimento del suelo, están mermando o desapareciendo sin razón aparente?. Si no se conocen las causas, difícilmente podemos ponerles remedio ¿no?.

Por otro lado, entiendo y comparto la idea de que la biodiversidad es un elemento que también interviene en el surgimiento de las pandemias, y como estamos en una de ellas…. Debemos recordarlo, una vez, y otra y otra, ad nauseam . Ahora bien, las cantinelas mil veces repetidas terminan asqueando. Como científicos, debemos dejar de hacer demagogia y demostrarlo con datos incontestables, no con modelitos y escenarios que pueden cumplirse o no. Y para eso debemos aun trabajar bastante. Sabemos que, con casi con toda seguridad, se da tal relación, y repetirlo una y otra vez, me sugiere más un acto de aprovechamiento descarado de la cobertura mediática que surgía y aun permanece tras la pandemia, si es que ha acabado ¿¿??. Es  decir retornando al refranero, diríamos que “aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid…”. Y no digo que no sea así. Simplemente todo esto no sirve para nada, en el sentido de que siempre suele pararse el discurso aquí, para a la postre retornar al: Seamos realistas y pidamos lo imposible. Y cuando hable la clase política recordar decirles que “obras son amores, que no buenas razones”.

 Juan José Ibáñez

Continúa……….

La comunidad científica llama a doblegar la creciente curva de perdida de biodiversidad

No se han cumplido ninguno de los objetivos de conservación de la biodiversidad para 2020

La pérdida de biodiversidad limita la capacidad de los ecosistemas para regular epidemias como la que ahora sacude al mundo

La comunidad científica ha advertido del preocupante deterioro de la naturaleza y ha urgido a la comunidad internacional a doblegar la curva del alarmante declive de la biodiversidad tras comprobar que ninguno de los objetivos previstos en la Convención de Diversidad Biológica de la ONU para 2020 se ha cumplido.

La última llamada de atención de la comunidad científica se lee en la revista Science, donde un grupo de más de sesenta científicos de casi treinta países alertan de ese declive y de cómo la pérdida de biodiversidad limita la capacidad de los ecosistemas para regular epidemias como la que ahora sacude al mundo.

Convocados por la organización internacional “Future Earth”, sesenta científicos que integran la “Comisión de la Tierra” -una de las redes de sostenibilidad más grandes del mundo- han corroborado que no se han cumplido ninguno de los objetivos de conservación de la biodiversidad (que se plasmaron en las “Metas de Aichi”) y han sentado las bases que deberían a su juicio guiar los nuevos objetivos que se fijará la ONU para 2030 y 2050.

Acción global por la biodiversidad

La base sobre la que sustentar la conservación de la biodiversidad debería ser una acción “global” para incluir objetivos “múltiples y ambiciosos”, han observado que los científicos, que han incidido en no centrar la lucha contra el deterioro de la naturaleza en una sola faceta, como podría ser la extinción de especies.

Y han advertido de que orientar esas metas a un objetivo único es “muy arriesgado”, como lo sería -han apuntado- que la lucha contra el cambio climático se centrara solo a tratar de que el aumento de la temperatura media de la Tierra se sitúe por debajo de los 2 grados.

La investigadora argentina Sandra Díaz, autora principal del artículo que publica Science, ha confiado en que el trabajo de estos científicos se convierta en una herramienta útil de cara a las próximas negociaciones de la Convención de Diversidad Biológica de la ONU, que prepara los nuevos objetivos para los años 2030 y 2050.

Díaz, investigadora titular del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de Argentina, ha constatado que apostar por objetivos ambiciosos es un gran desafío global; “pero si no hacemos, dejaremos enormes problemas para todas las generaciones futuras”.

Entre los firmantes del artículo está José María Fernández-Palacios, catedrático de Ecología de la Universidad española de La Laguna, quien ha incidido en la gravedad de que “ninguno” de los objetivos de conservación de la biodiversidad previstos por la ONU para 2020 se haya cumplido.

En declaraciones a Efeverde, el catedrático ha subrayado que éste es “un toque de atención muy importante” para que todos los sectores implicados, y entre ellos también los científicos, traten de dar lo mejor de sí mismos “para doblegar la curva de la alarmante pérdida de biodiversidad a la que está sometido el Planeta”.

Fernández-Palacios ha lamentado que los temas ligados a la pérdida de biodiversidad o el cambio global no sean capaces de atraer el interés suficiente de los políticos para acordar avances significativos en las conferencias internacionales.

“Si esto ya era así cuando no estábamos sujetos a crisis económicas o sanitarias, es fácil deducir que en las circunstancias actuales, desgraciadamente, estos temas no serán para la clase política lo suficientemente prioritarios”, ha manifestado.

El catedrático de Ecología ha observado que la biodiversidad ha sido siempre “el escudo protector” de la Humanidad desde el punto de vista epidemiológico, y ha alertado de que la pérdida constante de poblaciones y especies en los diferentes ecosistemas del mundo “está mermando de forma sistemática la capacidad de los ecosistemas para regular estas epidemias”.

En el artículo, los científicos han incidido en la trascendencia de fijar objetivos “alcanzables y muy ambiciosos” y de que se establezcan nuevas metas “muy altas” para cada faceta (ecosistemas, especies, genes o contribución de la naturaleza a la vida de las personas) pero siempre de una forma integrada.

Entre esos objetivos, la comunidad científica propone fijar una restauración “estricta” de ecosistemas, tanto en las tierras naturales como en las ya intervenidas, minimizar la pérdida de especies, conservar el 90 por ciento de la diversidad genética y garantizar la amplia gama de contribuciones de la naturaleza a las personas.

Los autores han insistido en que se trata de una evaluación “independiente, científicamente fundamentada y exhaustiva” pero que se centra solo en aspectos biológicos y no han estudiado las consecuencias políticas o económicas de esos objetivos, pero han dejado claro que no atender esos aspectos (políticos y sociales) a la hora de fijar los objetivos “sería una receta para el fracaso”.

Evidence of biodiversity losses found deep inside the rainforest
By Brooks Hays; Washington DC (UPI) Oct 26, 2020

After decades of studying Amazonian ecosystems, scientists at Louisiana State University realized they were seeing fewer and fewer birds that forage on and near the forest floor.

“What we think is happening is an erosion of biodiversity, a loss of some of the richness in a place where we would hope biodiversity can be maintained,” Philip Stouffer, professor of conservation biology at LSU, said in a news release.

Since 1991, Stouffer has been leading research expeditions into some of the most remote parts of the Amazon rainforest, north of Manaus, Brazil. Around 2008, he and his graduate students started noticing that some of the birds they used to see in abundance were becoming hard to find.

Researchers set out to quantify their observations, collecting detailed observation data from 55 test sites. With the help of computer models, researchers compared their observations to datasets spanning 35 years.

Stouffer and company detailed their analysis in a new paper published Monday in the journal Ecology Letters.

“It’s a very robust dataset from a variety of places collected over many years. It’s not just some fluke,” said study co-author Stephen Midway.

“It looks like there’s a real pattern and it looks like it could be linked to things we know are happening with global climate change that are affecting even this pristine place,” said Midway, an assistant professor at LSU and an expert in computation biology.

The data showed the decline of floor-foraging birds has been slow but steady — and could have been easily overlooked.

“Our nostalgia was correct — certain birds are much less common than they used to be,” Stouffer said. “If animal patterns are changing in the absence of landscape change, it signals a sobering warning that simply preserving forests will not maintain rainforest biodiversity.”

Researchers found that bird species that have declined the most are those living and foraging near the forest floor, birds that feed on insects and small invertebrates — species like the wing-banded antbird, or Myrmornis torquata. The new data showed one of the Amazon’s most adept singers, the musician wren, or Cyphorinus arada, has suffered steady declines over the last three decades.

The white-plumed antbird, or Pithys albifrons, is one of the few floor foragers that remains easy to find. Scientists suspect its ingenious foraging technique has aided the species’ resiliency.

The white-plumed antbird follows colonies of marauding ants as they scare up other insects from soil, and it can adapt to different parts of the forest and eat a variety of insects.

Scientists also observed increases in the number of frugivores, or birds that eat fruit and insects, which suggests species with more diverse diets are better able to adapt to ecological shifts.

Stouffer plans to continue investigating the hidden signs of biodiversity loss in seemingly pristine portions of the Amazon.

“The idea that things are changing, even in the most pristine parts of our planet yet we don’t even know it, illustrates the need for us to pay more attention,” Stouffer said.

Evidencia de pérdidas de biodiversidad encontradas en lo profundo de la selva tropical

por Brooks Hays; Washington DC (UPI) 26 de octubre de 2020

Tras décadas de estudiar los ecosistemas amazónicos, los científicos de la Universidad Estatal de Louisiana se dieron cuenta de que estaban viendo cada vez menos aves que se alimentan en y cerca del suelo del bosque.

“Lo que creemos que está sucediendo es una erosión de la biodiversidad, una pérdida de parte de la riqueza en un lugar donde esperamos que se pudiera mantener la biodiversidad“, dijo Philip Stouffer, profesor de biología de la conservación en LSU, en un comunicado de prensa.

Desde 1991, Stouffer ha estado liderando expediciones de investigación en algunas de las partes más remotas de la selva amazónica, al norte de Manaus, Brasil. Alrededor de 2008, él y sus estudiantes graduados comenzaron a notar que algunas de las aves que solían ver en abundancia se estaban volviendo difíciles de encontrar.

Los investigadores se propusieron cuantificar sus observaciones, recopilando datos de observación detallados de 55 sitios de prueba. Con la ayuda de modelos informáticos, los investigadores compararon sus observaciones con conjuntos de datos que abarcan 35 años.

Stouffer y compañía detallaron su análisis en un nuevo artículo publicado el lunes en la revista Ecology Letters.

“Es un conjunto de datos muy robusto de una variedad de lugares recopilados durante muchos años. No es solo una casualidad”, dijo el coautor del estudio Stephen Midway.

“Parece que hay un patrón real y parece que podría estar relacionado con cosas que sabemos que están sucediendo con el cambio climático global que están afectando incluso este lugar prístino“, dijo Midway, profesor asistente en LSU y experto en biología computacional.

Los datos mostraron que la disminución de las aves que buscan alimento en el piso ha sido lenta pero constante, y podría haberse pasado por alto fácilmente.

“Nuestra nostalgia era correcta: ciertas aves son mucho menos comunes de lo que solían ser“, dijo Stouffer. “Si los patrones de los animales están cambiando en ausencia de cambios en el paisaje, es una advertencia seria de que simplemente preservar los bosques no mantendrá la biodiversidad de la selva“.

Los investigadores descubrieron que las especies de aves que más han disminuido son las que viven y buscan alimento cerca del suelo del bosque, las aves que se alimentan de insectos y pequeños invertebrados, especies como el hormiguero con bandas de alas o Myrmornis torquata. Los nuevos datos mostraron que uno de los aves cantantes más hábiles del Amazonas, el reyezuelo músico, o Cyphorinus arada, ha sufrido caídas constantes en las últimas tres décadas.

El hormiguero de pluma blanca, o Pithys albifrons, es uno de los pocos recolectores de suelo que sigue siendo fácil de encontrar. Los científicos sospechan que su ingeniosa técnica de alimentación ha ayudado a la resistencia de la especie.

El hormiguero de pluma blanca sigue colonias de hormigas merodeadoras mientras asustan a otros insectos del suelo, y puede adaptarse a diferentes partes del bosque y comer una variedad de insectos.

Los científicos también observaron aumentos en la cantidad de frugívoros, o aves que comen frutas e insectos, lo que sugiere que las especies con dietas más diversas son más capaces de adaptarse a los cambios ecológicos.

Stouffer planea continuar investigando los signos ocultos de la pérdida de biodiversidad en porciones aparentemente vírgenes del Amazonas.

“La idea de que las cosas están cambiando, incluso en las partes más prístinas de nuestro planeta, pero ni siquiera lo sabemos, ilustra la necesidad de que prestemos más atención“, dijo Stouffer.

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