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Riesgo de subsidencia en el mundo. Fuente IGME

Noticia preocupante e interesante la que os ofrecemos hoy. Sin embargo, también cabría añadir algunas matizaciones. Os mostramos las notas de prensa de dos fuentes distintas una en Internet: SINC Noticias) y otra de un afamado periódico como El País, en formato papel: (i) El hundimiento del suelo podría afectar al 19 % de la población mundial en 2040 y (ii) 1.200 millones de personas viven sobre suelos que se estarían hundiendo. El problema ya lo explique en nuestro post: No hay agricultura sustentable basada en el riego, con sobreexplotación de los acuíferos. Sin embargo, debemos añadir a la ecuación la sobre-explotación para el consumo humano e industrial. Y recordemos, a los más jóvenes y/o profanos en la materia que, las aguas subterráneas pueden explotarse sosteniblemente si su recarga natural (e incluso artificial) equilibra la extraída por los humanos. Empero si se excede este umbral, se “sobrexplota” y a la postre, la naturaleza se resiente y nos devuelve la bofetada, como en otros muchos procesos de degradación ambiental, incluido el calentamiento climático.  El proceso resulta ser  muy bien explicado al combinarse ambas noticias, por cuanto ofrecen algunos detalles complementarios.

Por lo que respecta a nuestras matizaciones, comencemos alegando que las proyecciones ofrecidas por los autores son el resultado de aplicar un modelo matemático concreto, y estos no suelen acaparar todas las variables pertinentes que intervienen el proceso. Es decir, puede orientarnos “de momento” sobre el posible drama que se avecina. La segunda matización reside en que en la nota de prensa se habla de suelo, cuando en realidad debería recalcarse que la subsidencia afecta al sistema suelo-regolito y a veces rocas deleznables subyacentes, es decir a la Zona Crítica Terrestre. En esta situación, el papel del suelo es generalmente minoritario entrando en la ecuación los dominios de la zona vadosa y de aludida zona crítica terrestre, de la cual os hemos hablado en multitud de ocasiones, y cuyos post se encuentran almacenado en la categoría del mismo nombre. Si la sobreexplotación de los acuíferos en materia de agricultura genera “comida para hoy y hambre para mañana”, su uso industrial genera aguas residuales contaminadas que enferman al hombre y la biosfera. Empero la proliferación de urbanizaciones y lugares de recreo a la orillita del mar deviene en un sinsentido. En primer lugar no son productos de primera necesidad pero fomentan la insustentabilidad de nuestro modelo de crecimiento. Finalmente, si el nivel del mar sigue subiendo, mientras que la subsistencia de ciertas zonas en tierra firme bajando, el problema se complica sobremanera. Ya hablamos en algunos post como este: Terremotos y seísmos causados por las actividades humanas, fruto de investigaciones también realizadas en parte por el IGME. Empero no incidiré sobre el mismo ya que, al parecer, aún no hay pruebas concluyentes en algunas casos, como el de Lorca (sobreexplotación induce terremoto o seísmo).  Reitero que entre ambas noticias podréis entender los mecanismos implicados en la sobreexplotación de acuíferos y subsidencia del terreno, por lo que no abundaré sobre este tema. Abajo tenéis el material.

Eso sí, fijaros en las cifras de los titulares de la noticia. El problema es tremendo. Uno más. Ya habréis oído hablar del refrán “eres como el caballo de Atila”. Al parecer, el caballo de Atila es la civilización en la que vivimos.

Juan José Ibáñez

Continúa…..

El hundimiento del suelo podría afectar al 19 % de la población mundial en 2040

SINC; 31/12/2020 20:00 CEST

El Instituto Geológico y Minero de España ha creado un mapa que identifica las zonas del mundo más proclives a la subsidencia del terreno, como las ciudades de Yakarta, Venecia, Tokio o Ciudad de México.

  El hundimiento de la superficie del suelo acarreará enormes costes económicos. / Pixabay

Para 2040, el 19 % de la población mundial –que representa el 21 % del PIB global– se verá afectada por el hundimiento de la superficie del suelo; un fenómeno a menudo causado por actividades humanas, como la extracción de las aguas subtrráneas.

Este es el escenario que pronostica un equipo de investigadores internacional, liderado desde el Instituto Geológico y Minero de España (IGME), cuyos resultados acaban de publicarse en la revista Science.

Para generar estos datos, Gerardo Herrera García y el resto de expertos realizaron un mapa global de los hundimientos del terreno que se producen a causa de la extracción de agua de acuíferos subterráneos. Después, desarrollaron un modelo combinando análisis espaciales y estadísticos que identifican la susceptibilidad al hundimiento de un área, en función de factores como las inundaciones y el agotamiento de las aguas subterráneas causadas por actividades humanas.

En las zonas de la Tierra con mayor probabilidad de sufrir subsidencia habitan 1.200 millones de personas

Ese peligro, lento y gradual, recibe en geología el nombre de subsidencia y tiene lugar predominantemente en terrenos con elevado contenido en arcilla.

Así, en las zonas de la Tierra con mayor probabilidad de sufrir subsidencia habitan 1.200 millones de personas y se asienta el 21 % de las ciudades más importantes del mundo.

En Asia, el continente más afectado, habita un 86 % de la población expuesta. Para el año 2040, 635 millones de personas, asentadas sobre zonas inundables, podrían sufrir las consecuencias de este silencioso proceso.

De tesis a proyecto internacional

El fenómeno de la subsidencia es conocido y estudiado desde hace más de cien años, pero esas investigaciones habían sido siempre locales. Los científicos de algunas de las zonas que lo sufrían analizaban lo que ocurría en sus regiones y buscaban soluciones para ello.

En 2017, Herrera García supervisaba la tesis que Pablo Ezquerro había comenzado en el IGME centrada en la subsidencia que se produce en Lorca (Murcia). Ezquerro y Herrera García realizaron una búsqueda de las publicaciones científicas sobre subsidencia. Todas se referían a esos hundimientos desde un punto de vista local.

 “Entonces se nos ocurrió –recuerda Herrera García– ¿y si hubiera un patrón común a todas las áreas en las que ocurre eso?”. Los investigadores encontraron ese patrón: existían condiciones comunes a todas las áreas del mundo en las que se producía ese fenómeno de deformación del terreno a causa de la extracción de agua de los acuíferos subterráneos.

“Empezamos el trabajo como una parte de la documentación de mi tesis y ha acabado siendo un trabajo de investigación mucho más importante”, explica Pablo Ezquerro.

Al equipo se sumaron pronto otras investigadoras e investigadores, como Marta Béjar Pizarro, Juan López Vinielles y Rosa Mateos, del IGME; Roberto Tomás, de la Universidad de Alicante y científicos y científicas de la Iniciativa Internacional de Subsidencia de la UNESCO.

Logramos un modelo que explica dónde puede ocurrir este fenómeno”, afirma García Herrera. Es decir, consiguieron hacer un mapa mundial en el que se marcan las zonas susceptibles de sufrir subsidencia.

La subsidencia del terreno dispara la inundabilidad de las tierras bajas, principalmente en las cuencas fluviales y en las regiones costeras, genera a medio plazo graves desperfectos en viviendas, construcciones e infraestructuras y puede causar una enorme alarma social.

Por ello, el artículo alerta de un problema global que puede tener graves repercusiones económicas y sociales. Como ejemplo, citan la ciudad de Yakarta, con tasas de hundimientos de 28 cm/año, y donde las autoridades de Indonesia se están planteando el traslado de la capital a la isla de Borneo, un lugar más seguro.

Debemos anticiparnos a los problemas que se avecinan y más en los futuros escenarios de cambio climático”, asegura Herrera García

 El mapa elaborado por el equipo científico del IGME y sus colaboradores es público y puede ser consultado por cualquier persona del mundo para saber si la zona en la que vive, en la que trabaja o en la que pretende vivir, trabajar o construir puede llegar a tener un problema de subsidencia.

“Será muy útil para las autoridades que gestionan el territorio, así como para las cuencas hidrográficas y otros organismos que tienen entre sus funciones aplicar políticas preventivas. Debemos anticiparnos a los problemas que se avecinan, y más en los futuros escenarios de cambio climático”, concluye Herrera García.

Referencia:

Herrera-García, G et al. “Mapping the global threat of land subsidence”. Science, 2020.

1.200 millones de personas viven sobre suelos que se estarían hundiendo

Científicos españoles crean un mapa mundial de subsidencia por la extracción de agua subterránea

MIGUEL ÁNGEL CRIADO; 02 ENE 2021 – 11:16 CET

1.200 MILLONES DE PERSONAS VIVEN SOBRE SUELOS QUE SE ESTARÍAN HUNDIENDO | CIENCIA | EL PAÍS (ELPAIS.COM)

1.200 millones de personas viven sobre suelos que se estarían hundiendo Científicos españoles crean un mapa mundial de subsidencia por la extracción de agua subterránea

elpais.com

Los procesos de subsidencia pueden provocar grietas kilométricas en la superficie terrestre como esta en Killa Abdullah, Pakistán. UNIVERSIDAD DE BALUCHISTÁN

En Lorca y su vega (Murcia), el suelo se ha hundido unos cinco metros desde hace medio siglo   y no ha sido por terremotos como el de 2011: la explotación de los acuíferos rebaja la tierra a un ritmo actual de 10 centímetros al año. Es El caso de subsidencia más acusado de Europa. Pero fuera los hay todavía más extremos, como el de Yakarta (Indonesia). Tanto que, con un suelo que desciende 28 centímetros anuales, las autoridades han decidido trasladar la capital a otra isla. Ahora, un grupo de científicos liderado por investigadores españoles ha creado el primer mapa mundial de hundimientos del terreno provocados por la extracción de agua subterránea, y no es poca el área afectada, cerca del 10% de la superficie terrestre, ni las personas en peligro, casi la cuarta parte de la población mundial.

“Todo empezó con Lorca, pero revisamos los estudios científicos buscando más eventos de subsidencia”, dice el investigador del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y coautor del estudio Gerardo Herrera-García. Localizaron unos 200 procesos de hundimiento en una treintena de países bien documentados desde inicios del siglo pasado. Aunque hay otros desencadenantes, unos naturales (tectónicos, terremotos, volcanes…) y otros antropogénicos (minería, extracción de hidrocarburos…), aquí se centraron en los provocados por extracción de aguas subterráneas.

De lo local, pudieron pasar a lo global, detectando una serie de patrones comunes en la deformación del terreno. Los condicionantes que elevan la probabilidad de subsidencia son varios: litología (tipo de suelo), topografía, uso del terreno o el clima. “La mayor probabilidad se da en zonas áridas o templadas con periodos de sequía”, comenta Herrera-García. Son procesos graduales que afectan a grandes extensiones y suelen acabar con fisuras de la tierra. La mayoría se dan en depresiones y cuencas fluviales o áreas de costa castigadas por una agricultura intensiva y elevada densidad urbana. Pero el desencadenante es la extracción excesiva de agua, ya sea para uso agrícola, como el ejemplo lorquino, industrial, como en Yakarta, o urbano, como en Tokio.

Este mapa muestra, en rojo, las zonas con mayor potencial de subsidencia. La mayoría son cuencas fluviales sometidas a un intenso desarrollo agrario y urbano.IGME

En los acuíferos sobreexplotados, la recarga natural es inferior al volumen que se extrae”, explica Pablo Ezquerro, también del IGME y coautor del estudio. “Los poros de esos suelos quedan vacíos, compactándose ante la falta del agua que contribuía a sostener la infraestructura”, detalla Ezquerro, responsable de la tesis doctoral sobre Lorca que aún debe defender en la Universidad Politénica de Madrid. En ella, y con la ayuda de mediciones obtenidas de radares satelitales, se muestra cómo la cuenca del Alto Guadalentín en esta comarca murciana ha sufrido un descenso de nivel de agua subterránea de 150 metros desde los años sesenta.

Con todos esos ingredientes, los autores del estudio, publicado en la revista científica Science, generaron un mapa con las zonas de la Tierra con mayor probabilidad de sufrir subsidencia. En ellas viven 1.200 millones de personas y se asienta el 21% de las ciudades más importantes del mundo. En Asia, el continente más afectado, habita un 86% de la población expuesta. En términos de impacto económico, está en peligro hasta el 12% del Producto Interior Bruto mundial.

Lo peor es que el proceso está yendo a más. Además de la aceleración de los procesos de urbanización e intensificación agraria en algunas de las regiones más expuestas, como las cuencas del Ganges y el Brahmaputra en la India o las planicies del noreste de China, el cambio climático también tendrá su papel. El aumento de las temperaturas y reiteración de las sequías debilitará aún más la recarga natural de los acuíferos. Además, en muchos de estos suelos sobreexplotados, la compactación del suelo dejará sin hueco al agua que se filtre. Para el año 2040, estiman que 635 millones de personas, asentadas sobre zonas inundables, podrían sufrir las consecuencias de este proceso silencioso.

No obstante, el conocimiento científico y técnico del que se dispone, permite lanzar un mensaje optimista de cara al futuro. Algunos procesos de subsidencia se han frenado y hasta revertido, como es el caso de Tokio. La capital nipona se hundía desde finales del siglo XIX, rebajando su suelo hasta cuatro metros. En la década de 1969, la gestión de los acuíferos, insuflando incluso aguas recuperadas del uso industrial, logró frenarlo. Ahora, en aquellas zonas donde el mapa identifica áreas con potencial de hundimientos se pueden utilizar satélites radar para conocer con precisión la intensidad de los hundimientos del terreno. Lo que permitiría promover una gestión sostenible de las aguas subterráneas.

El IGME ha creado esta web para poder consultar el mapa mundial de subsidencia.

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