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Protección de Suelos y Restauración Ecológica en Marismas: Nutrias contra Cangrejos

Fuente: Colaje Imágenes Google
Poco puedo añadir a las curiosas notas de prensa que os mostramos hoy. Las praderas submarinas se asientan sobre suelos reconocidos recientemente como tales en las taxonomías de suelos. Se encuentran en vías de desaparición y especialmente vía erosión, a causa de diversos impactos causados por el hombre, como la contaminación entre otros muchos conjeturados. Por su parte a las nutrias marinas le ocurrió lo mismo antaño debido a la caza que sufrieron por el valor de sus pieles. De hecho, los estudios que podéis leer abajo versan a cerca del impacto de nutrias reintroducidas en algunas escasas áreas de un enorme hábitat en las que, como depredadoras, vivían. Al parecer, en algunos de estos enclaves, tal reintroducción con vistas a evitar la extinción tuvo éxito y consecuencias inesperadas . Y primera sorpresa, las depauperadas praderas comenzaron a regenerarse gracias a la reintroducción de las mentadas nutrias. Se han postulado varios mecanismos y la segunda noticia versa sobre uno de ellos, como el papel de la herbívoría y su impacto en la superficie de estos suelos sumergidos. Empero la primera y la tercera, publicadas en 2024 señalan que el factor determinante con vistas a la erosión de estos suelos hídricos se debe a la depredación incontrolada por los cangrejos que, con vistas a obtener su alimento de los suelos oceánicos, resultaban ser los genuinos causantes de tal erosión. En ausencia de depredadores naturales que mantuvieran su demografía a raya, su explosión demográfica fue desorbitante.
Reiteramos que, la primera y tercera nota de prensa (las más recientes) defienden, con pruebas empíricas, que tal recuperación en si misma fue causada al consumir con deleite a unos cangrejos que devoran los animales de los horizontes superficiales del suelo, causando una severa erosión (al remozarlos) que afecta al medio edáfico de tales ecosistemas. Es decir, una especie reintroducida, dado que se encontraba extinta en la región, ayudó a la restauración de las praderas, por frenar drásticamente la erosión de sus suelos. Esto es lo que se llama cascada o cadena trófica.
Mientras las autoridades gastaban millones de euros para defenderlas, estos animalitos por si solos parecen resolver el problema. Y así se deja constancia que, a menudo, por falta de conocimientos dispendiamos fondos, a menudo sin obtener los resultados esperados.
El hecho más llamativo deviene en que una especie en riesgos de extinción, salven ecosistemas en vías de desaparición. ¡Nadie lo había previsto!, La última nota de prensa postula que las nutrias marinas realizan las mismas actividades de restauración ecológica en otros hábitats más o menos similares. En consecuencia, podemos considerarles como ingenieras de los suelos hídricos marinos de estos ecosistemas.
Sin embargo algunos expertos tambien opinan que—-
EL RETORNO DEL CASTOR en los Rios….
En la península Ibérica hacía mucho que no se veían castores. Puede incluso que cerca de 2000 años. Pero en 2003 volvieron de la extinción ayudados por un grupo desconocido de activistas que soltó 18 ejemplares en la parte alta de la cuenca del Ebro. Hubo intentos – sin mucho éxito – de capturarlos, pero desde 2020 la especie se considera nativa y está protegida.
Hoy, la población del Ebro se ha extendido por Navarra, La Rioja y Aragón e incluso se deja ver cerca de ciudades como Logroño y Zaragoza. Es difícil saber con exactitud cuántos hay, pero las últimas estimaciones hablan de más de 1000 castores en la cuenca. Además, han saltado a otros puntos.
Se han detectado ejemplares en la cuenca del río Duero en Soria (a donde podrían haber llegado de forma natural), pero también en Salamanca, a varios centenares de kilómetros. Y el año pasado se confirmó su presencia en la cabecera del Guadalquivir, lo que indica que alguien ha seguido soltando castores.
La especie podría ser beneficiosa para algunos ecosistemas, pero los biólogos de la Sociedad Española para la Conservación y Estudio de los Mamíferos (SECEM) señalan que las reintroducciones sin control y sin estudios científicos previos entrañan más riesgos que oportunidades: impactos en otras especies, introducción de enfermedades, conflictos sociales y, también, sufrimiento para los propios castores.
Juan José Ibáñez
Continúa…..
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Inventario, Clasificación y Cartografía de los Suelos Submarinos en EE.UU.
Los Sedimentos Marinos Sí Pueden Ser Considerados Suelos: Nueva Propuesta de la USDA Soil Taxonomy
Suelos hídricos según la USDA (Departamento de Agricultura de EE.UU.)
Dinámica de la materia orgánica en los sedimentos y suelos inter-mareales y su cadena trófica
Diseño de Presas y Embalses, Erosión de Suelos y Deltas (Desastres Ambientales)
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Los Humedales, su biodiversidad y servicios ecosistémicos al borde del colapso mundial
Geoformas de las Líneas de Costa Generadas por la Dinámica Marina (WRB-FAO 2000)
El Secuestro de Carbono de las Praderas Submarinas
Ingenieros del suelo y ecología de la restauración de las praderas
El regreso de nutrias marinas hambrientas protege un ecosistema costero clave, según un estudio
Por Rochelle GLUZMAN; París (AFP) 31 de enero de 2024
El regreso de las nutrias marinas hambrientas protege un ecosistema costero clave: estudio
Por Rochelle GLUZMAN; París (AFP) 31 de enero de 2024
De vuelta del borde de la extinción, las nutrias marinas en el centro de California han comenzado a restaurar el paisaje degradado de un estuario clave, gracias a su insaciable apetito por los cangrejos, según un estudio publicado el miércoles.
La investigación describe el efecto dominó del regreso de las nutrias marinas a la Bahía de Monterey, California, destacando cómo los esfuerzos de conservación exitosos pueden mejorar la salud y la resiliencia de ecosistemas enteros.
Una vez cazadas por su piel hasta el borde de la extinción local, las nutrias marinas se han recuperado dramáticamente en el centro de California después de más de cuatro décadas de extensos esfuerzos de conservación en la región.
Las nutrias han regresado a los bosques costeros de algas marinas y al estuario costero dominado por las marismas, Elkhorn Slough. Y su regreso ha anunciado amplias mejoras alrededor del estuario, un hábitat crítico que protege la costa.
En un nuevo artículo publicado en Nature, científicos de Estados Unidos y Canadá descubrieron que el mamífero marino frenó la erosión de partes del estuario hasta en un 90 por ciento entre el momento en que recolonizaron el área a mediados de la década de 1980 y 2018.
«Una de las cosas más notables de esto es que es realmente una historia de éxito de conservación», dijo a la AFP la autora del estudio, Christine Angelini, directora del Centro de Soluciones Costeras de la Universidad de Florida.
Estudios previos sobre marismas saladas han demostrado las explicaciones físicas y químicas de la erosión. Pero este estudio apunta a otro culpable: el cangrejo de orilla.
Estos abundantes cangrejos comen las raíces de las plantas, se entierran en los suelos de las marismas saladas y, finalmente, pueden causar erosión e incluso colapso.
Las nutrias marinas comen alrededor del 25 por ciento de su peso corporal todos los días y los investigadores dijeron que tienen un apetito especialmente grande por estos cangrejos.
«Después de algunas décadas, en las áreas que las nutrias marinas habían recolonizado, las marismas saladas y las riberas de los arroyos se estaban volviendo más estables nuevamente«, dijo el autor principal Brent Hughes, profesor asociado de biología en la Universidad Estatal de Sonoma, en un comunicado.
Esto fue «a pesar del aumento del nivel del mar, el aumento del flujo de agua de fuentes continentales y una mayor contaminación«.
– ‘Fiesta del cangrejo’ –
Los investigadores combinaron décadas de datos, más de 35.000 observaciones de nutrias marinas y tres años de experimentos manipulando la presencia de depredadores superiores en un ecosistema de marismas.
Los principales depredadores han disminuido en casi todos los ecosistemas de la Tierra, pero los esfuerzos de conservación en las últimas décadas han ayudado a recuperar especies como lobos, osos pardos y águilas.
Y cada vez hay más investigaciones que demuestran que la reintroducción puede tener un amplio impacto en la restauración de los ecosistemas.
En este caso, los investigadores dijeron que la conservación de las nutrias marinas ha desbloqueado varios años de beneficios.
«A los humanos les costaría decenas de millones de dólares reconstruir estas orillas de arroyos y restaurar estas marismas«, dijo el autor del estudio, Brian Silliman, profesor de Biología de la Conservación Marina en la Universidad de Duke.
«Las nutrias marinas los están estabilizando de forma gratuita a cambio de un festín de cangrejos de todo lo que puedas comer».
Cómo las nutrias marinas protegen las praderas submarinas
Estos depredadores en peligro fortalecen la diversidad genética de las zosteras, haciendo que los entornos de las praderas marinas amenazas sean más resistentes.
POR DOUGLAS MAIN
PUBLICADO 15 OCT 2021, 13:12 CEST
Este mamífero en peligro tiene muchos efectos saludables en su medio ambiente. Cubiertas por un lustroso pelaje, el más grueso del mundo animal, las nutrias marinas viven toda su vida en el océano, alimentándose profusamente de animales del suelo marino como conchas y crustáceos.
En la Columbia Británica, Canadá, las nutrias marinas a menudo comen almejas, que se entierran en las praderas de zostera marina (Zostera marina), una extendida especie de planta marina. Las nutrias usan sus sensibles bigotes y garras delanteras para sentir las almejas en el suelo marino blando. Cuando encuentran una, la desentierran y la abren haciendo palanca, o usan una roca para romper la concha, antes de devorarla.
Las praderas de zostera en las que viven las nutrias marinas están parcheadas y fileteadas ahí donde los animales han escarbado, mientras que las praderas sin animales tienen una densa manta de vegetación. Dicho así, parecería que lo que hacen las nutrias es más destructivo que constructivo, pero nada más lejos de la verdad.
Resulta, que las praderas con nutrias como inquilinas son más resistentes, con unas zosteras con mayor diversidad genética, según un nuevo estudio publicado el 14 de octubre en la revista Science. Eso se debe a que, mediante el forrajeo, y suave distorsión, del suelo marino, las nutrias fuerzan a las plantas a florecer y producir semillas. Es más, sus excavaciones aportan más espacio y luz para que las semillas se asienten y germinen.
El descubrimiento es un gran ejemplo de cómo los depredadores como las nutrias influyen en sus ecosistemas más allá de la predación, normalmente de un modo invisible y poco conocido, dice la directora de el estudio Erin Foster, una investigadora asociada del Hakai Institute, una organización no gubernamental dedicada a los estudios costeros y de conservación con base en la Columbia Británica.
También significa que las nutrias marinas, una especie en peligro, son vitales para sus medios y le dan a las praderas de zostera mayores posibilidades de estar sanas y sobrevivir. La zostera y otras plantas marinas están en peligro a nivel mundial, en parte debido al calentamiento de las aguas provocado por el cambio climático, Jane Watson, co-autora del estudio y profesora emérita de ecología marina en la Universidad de Vancouver Island (Canadá).
Las praderas marinas también son importantes maternidades para muchos peces y crustáceos, aportan comida a muchos animales como las ballenas grises y tortugas marinas, absorben gases de efecto invernadero y filtran contaminación dañina y bacterias del agua. «La diversidad genética suele aportar resistencia ante el cambio y considerando los retos a los que nos enfrentamos… esto será importante para las praderas de zostera», dice Foster, que realizó este estudio mientras terminaba su doctorado en la Universidad de Victoria (Canadá).
La gran caza de la nutria
En su día, las nutrias marinas se extendían por las aguas costeras que iban desde el extremo sur de la península de Baja California (México), subiendo hasta Alaska y las Islas Aleutianas y llegando hasta Rusia y Japón. Pero, tras la colonización europea, fueron un gran objetivo para los cazadores por su piel, especialmente en el siglo XIX. Esto redujo su población de unos 300 000 ejemplares a menos de 2 000 a principios del siglo XX. Por suerte, unas pequeñas poblaciones de nutrias sobrevivieron en Alaska y California y, hoy, han vuelto a ciertas partes de la costa oeste de Norteamérica.
En Norteamérica hay dos subespecies, la nutria marina del sur (que encontramos en California) y la nutria marina del norte. Es bien sabido la afición de las nutrias marinas a comer erizos de mar, que puede devastar los bosques de quelpos si su población no se controla o sus depredadores desaparecen. Los científicos han demostrado que la introducción de nutrias marinas y su expansión a zonas en las que la población del erizo de mar morado del Pacífico está descontrolada restablece el equilibrio en el ecosistema, y por esa razón se conoce a las nutrias tanto como especie clave e ingenieros del ecosistema.
Pero Foster y su equipo tenían curiosidad por saber qué impacto tenían las nutrias en las praderas marinas, un elemento menos estudiado de su biología.
La caza extinguió localmente a las nutrias en Columbia Británica a principios del siglo XX, y todos los animales que se encuentran ahora en la región son descendientes de 89 nutrias marinas reintroducidas en la región entre 1969 y 1972 de poblaciones de Alaska. Una de las introducciones consistió en un grupo de nutrias marinas de la isla de Amchitka, que fueron evacuadas antes de un ensayo nuclear que se hizo allí en 1972. Desde entonces, la población en Columbia Británica ha crecido hasta los casi 8 000 ejemplares, dice Watson, aunque apenas ocupan la mitad del territorio que ocupaban hace dos siglos.
Esta distribución desigual permitió a Foster y su equipo a comparar con precisión las praderas de zostera con y sin estos depredadores. Para ver el impacto de los animales, observaron la riqueza de los alelos, una medida de la diversidad genética de las zosteras, en lugares con y sin nutrias de mar. Descubrieron que las praderas con nutrias tenían una riqueza de los alelos un 30 por ciento superior a las praderas sin nutrias.
Las zostera y otras plantas marinas se pueden reproducir clonalmente o sexualmente. Con el primer método, la planta suelta rizomas, o ramas subterráneas que producen nuevas plantas, parecido a como se expande la hierba en los césped urbanos. Pero todas las plantas nuevas son genéticamente idénticas. El estudio demuestra que algunas praderas consisten solo de un clon genético, haciéndola, en su conjunto, más débil y más susceptible a las disrupciones, dice Watson.
Aun así, estas plantas también se reproducen sexualmente, mediante la floración y producción de semillas, exactamente a lo que incitan las nutrias con su forrajeo. Esto es preferible a largo plazo porque crea descendencia diversa.
Resistentes al cambio
La diversidad genética fortalecida causada por las nutrias marinas podría hacer a las zosteras más resistentes a amenazas presentes y futura que, en el caso de la zostera, son muchas.
El calentamiento y la acidificación asociadas al cambio climático son especialmente problemáticas, ya que las praderas de zostera son especialmente sensibles a cambios de temperatura y acidez. Estos ecosistemas también se ven asaltados a nivel mundial debido al desarrollo, vertido de nutrientes y fertilizantes, la colmatación y la disrupción por los dragados y el arrastre de las anclas de los barcos. Brent Hughes, un ecologista marino de la Universidad de Sonoma State de California (Estados Unidos), dice que el impacto que están teniendo las nutrias es bastante significativo, y cabe destacar lo rápido que se empieza a notar este impacto: a las pocas décadas de su reintroducción. «Es sorprendente que pueda ocurrir tan rápido, pero también es posible, y creo que sus datos también lo demuestran», dice Hughes. Es solo un ejemplo más de lo útiles que pueden ser la nutrias para el medio ambiente en el que viven. «Dónde quiera que vivan las nutrias marianas, la vegetación parece realmente sana«, añade.
El estudio también señala lo que se puede perder cuando desaparecen grandes animales, como por ejemplo «un montón de interacciones genéticas que sería bastante interesante de estudiar si empezamos a fijarnos en ellas», dice Foster. «Una persona normal cree que la pérdida de una especie es triste porque perdemos un animal, pero también perdemos todas las interacciones que el organismo controla», cierra.
Este artículo se publicó originalmente en inglés en nationalgeographic.com.
¿Cómo protegen las nutrias las marismas saladas de la erosión? Mariscos
Las nutrias marinas protegen inadvertidamente la vegetación que une las costas arenosas.
Por Jude Coleman
Las nutrias marinas de California se alimentan de cangrejos, protegiendo así inadvertidamente la vegetación que mantiene unidas las orillas de los arroyos.
Las nutrias marinas están ayudando a evitar que las costas de un estuario del centro de California se desmoronen en el océano. Actúan como control de la erosión al darse un festín con los cangrejos de orilla, crustáceos cuyos hábitos de madriguera y devoración de vegetación contribuyen a la inestabilidad de los bancos de marismas.
En el siglo XX, los humanos habían cazado nutrias marinas (Enhydra lutris) casi hasta la extinción por su piel. Pero los esfuerzos de conservación han ayudado a aumentar el tamaño de las poblaciones, y las nutrias se están restableciendo en sus lugares históricos, incluso en las marismas saladas de Elkhorn Slough de la Bahía de Monterey. Además, en los arroyos pantanosos con un alto número de nutrias marinas, las tasas de erosión son más bajas que cuando había menos nutrias marinas, informan los investigadores en Nature1.
«Es notable cuando lo piensas», dice Jane Watson, ecóloga comunitaria de la Universidad de la Isla de Vancouver en Nanaimo, Canadá. «Se puede hacer que un solo animal, la nutria marina, entre y, a través de la depredación, mitigue los efectos de la erosión«.
Protectores naturales de la vegetación
Las marismas saladas proporcionan hábitats cruciales para la vida silvestre, pero están amenazadas a nivel mundial. Varios factores, como el aumento del flujo de agua y el aumento del nivel del mar, contribuyen a la cantidad de erosión en Elkhorn Slough, estimada en alrededor de 30 centímetros por año. Los cangrejos de orilla rayados (Pachygrapsus crassipes) también juegan un papel al comer las raíces de la hierba encurtida (Salicornia pacifica), una planta abundante que ayuda a mantener unidos los bancos arenosos de la ciénaga. Debido a que las nutrias marinas se comen a los cangrejos, el coautor del estudio, Brent Hughes, ecólogo marino de la Universidad Estatal de Sonoma en Rohnert Park, California, y sus colegas querían saber si la recuperación del depredador cambiaría los niveles de erosión en el área.
Para profundizar en la correlación entre la erosión y las nutrias marinas, el equipo comparó varias líneas de evidencia, como las tasas históricas de erosión en Elkhorn Slough y las tendencias de la población de nutrias marinas. Los investigadores también realizaron un experimento de exclusión de depredadores, en el que las nutrias podían comer cangrejos de madriguera en algunos arroyos, pero no en otros. Luego, compararon cuánta vegetación crecía en cada una de esas áreas.
Cambiar el rumbo de la erosión
En las orillas donde las nutrias marinas podían alimentarse de cangrejos, la vegetación era más densa que en aquellas de las que estaban excluidas. Hughes dice que las nutrias marinas han tenido un impacto positivo similar en otra vegetación en otros lugares, como los pastos marinos y las algas gigantes. «Es casi como si, dondequiera que vayan, estuvieran protegiendo la vegetación«, dice. En las zonas donde las nutrias habían regresado, la erosión se redujo de 30 centímetros al año a 10 centímetros al año.
A medida que sus poblaciones aumentan y recuperan su área de distribución histórica, las nutrias marinas podrían cambiar el rumbo de la erosión en otros hábitats de marismas saladas, particularmente en las marismas de la cercana Bahía de San Francisco, dice Watson.
doi: https://doi.org/10.1038/d41586-024-00217-2
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