Posts etiquetados con ‘especies invasoras’

Las Hormigas y su Sorprendente Globalización Territorial y Social

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La Invasión norteamericana de las hormigas rojas. Fuente: USDA

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Distribución Mundial del Género Atta en el Mundo Fuente: AntWeb

La expansión de algún género de hormigas por el Sur de USA resulta ser un proceso casi increíble, y se está produciendo actualmente. Posiblemente tal fascinación devenga por su coincidencia temporal con la globalización de las sociedades humanas. De nuevo, Tim Flannery, en su libro Aquí en la Tierra”. Sintetiza los contenidos de una monografía precedente escrita por  Bert Hölldobler y E.O. Wilson que llevaba por título: “The Superorganism: The Beauty, Elegance, and Strangeness of Insect Societies” ( ISBN 978-0-393-06704-0). Por esta razón, algunos investigadores se preguntan si las sociedades de los insectos sociales y las humanas (entendidas como superorganismos) convergen hacia una trayectoria común. Eso si, el proceso parece ser más lento para estos insectos que en el caso de los simios bípedos. Sin embargo, en este caso concreto las diferencias no parecen ser acusadas. Al perecer, las hormigas rojas (según menciona Tim) se encuentran formando una enorme sociedad que se expande bajo el suelo hasta alcanzar las descomunales dimensiones de un Estado humano moderno. Todo comenzó hará unos 80 o 90 años cuando algunos de sus miembros a modo de las espaldas mojadas, desembarcaron “ilegalmente” (especies invasoras) en sur de Estados Unidos de Norteamérica, más concretamente en Mobile (Alabama), desde algún lugar Latinoamérica. Hablamos de la década de los años 30 del siglo XX. Posiblemente escondidas en algún navío mercante que trasportara madera y otros materiales (¡a saber!) bajaron rápidamente a esconderse en el suelo. En cualquier caso,  al pisar su ¡nuevo mundo! Se pusieron manos a la obra con vistas a edificar sus colonias o nidos, con la energía, perseverancia y coordinación característico de estos pequeños bichitos.  Medio siglo después se habían expandido por casi todo el territorio que les resultaba habitable: Virginia, hacia el este, y Oregón hacia el oeste. En su hábitat originario las hormigas rojas vivían en colonias individuales, como suele ser la norma. Pero algo extraño ocurrió en el denominado país de las oportunidades ¿¿??. Súbitamente, en los territorios invadidos, dejaron de construir tales edificaciones/fortificaciones o ciudades estado, iniciando a engendrar numerosas reinas de tamaño pequeño que extendieron sus dominios, previamente feudales, como lo harían las amebas que también habitan en el medio edáfico, o los propios  suburbios de las mega-ciudades humanas, ramificándose asimétricamente desde un determinado  centro de dispersión geográfica. Más aun, también en contra de su comportamiento habitual,  aparcaron su carácter estrictamente territorial, desmontaron (metafóricamente) las defensas de sus colonias respecto a las de sus vecinas y se fusionaron a lo largo y ancho de 1.000.000 de km2 por el sur de USA.  ¡Una invasión masiva en toda regla!  Ya os comentamos en post precedentes (ver relación al final de este) que al contrario que las hormigas atinas, cuyos estados son equiparables al de pequeñas naciones, las rojas formaron una especie de federación (¿Estados Unidos de Norteamárica?), por la cual un individuo de esta especie podría transitar sin pasaporte desde Virginia a Oregón, lo cual en función del tamaño de estos ingenieros del suelo podría ser equivalente a la extensión de ¿todo el Planeta? para los humanos. ¿Una globalización total en el seno de su hábitat?. Los expertos especulan que tal colonización pudo ocurrir por la modificación de un único gen. Como se defiende en las ciencias de la complejidad, variaciones pequeñas en las condiciones iniciales o de contorno pueden dar lugar a divergencias, saltos bruscos y restructuraciones espectaculares del conjunto del sistema, en este caso de naturaleza socio-territorial.  Por lo tanto tal mega-Estado puede albergar miles de millones de individuos ¿o cientos de miles de millones?. ¡A saber!.

No cabe duda que se trata de un hecho sorprendente, ya que el ser humano se encuentra  engendrando una globalización a base de tecnología, mediante Internet, redes sociales, teléfonos tontos, etc. ¿Bastaría el cambio en un gen para que los humanos pudiéramos alcanzar una aldea global?. ¿Deberíamos para ello renunciar a nuestra identidad/autoconsciencia? Y convertirnos en meros autómatas como ellas?. Todo apunta a que caminamos, desde algunos puntos de vista, por la misma trayectoria evolutiva, al romper la tediosa barrera de los nacionalismos patrios, base de gran parte de los mayores desmanes y catástrofes humanitarias que han sufrido las sociedades humanas. No obstante si para ello debiéramos abandonar el libre albedrío y la libertad, y  actuar como autómatas (…) el costo nos resultaría muy elevado a todos, aunque quizás la biosfera saldría beneficiada.

Debo reconocer que no soy experto en taxonomía de hormigas, por lo que en base a las sinonimias que abundan en la clasificación de muchos organismos, os recomiendo que reviséis o tengáis cuidado con las denominaciones que aquí expongo, ya que proceden de diversas fuentes y “podrían” dar lugar a cierta confusión.

Os dejo abajo información extraída de Internet sobre estas hormigas y los efectos de la haploidización del suelo por sus estructuras coloniales.

Juan José Ibáñez (más…)

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Culturas Aborígenes, Paisajes, Incendios y Suelos. El Pueblo Maorí en Nueva Zelanda

Desde que el hombre moderno se esparció por el Planeta, la biosfera cambió drásticamente. Sostener que le presunto periodo geológico denominado Antropoceno debe retrotraerse tan solo al periodo industrial, no puede defenderse apelando a razones científicas, sino puramente ideológicas y egocéntricas. El estudio de la paleoecología, arqueología del paisaje y paleontología en sistemas insulares demuestra palmariamente como la pérdida de especies y la transformación de sus paisajes prístinos fue adiacrónica y siempre relacionada con la llegada del hombre, como ya comentamos un nuestro post: “El Antropoceno: ¿Un Nuevo Periodo Geológico? y “El Antropoceno y la Sexta Extinción”. Tal hecho pone en entre dicho, el posible impacto de los cambios climáticos, al menos en numerosas ocasiones. La misma historia, con variantes locales, se repite una y otra vez. Hoy escogeremos el caso de la llegada del pueblo Maorí a Nueva Zelanda, que constata (un ejemplo más entre otros muchos) como en pocas décadas esta cultura (pueblo bastante guerrero, por cierto) alteró drásticamente el paisaje, tras generar la extinción de las presas de gran tamaño, que fueron fácil presa para ellos. Si uno desea aumentar la población de herbívoros, o aclaran el terreno para su puesta en cultivo, el fuego resulta ser un arma esencial y a menudo suficiente. Y así fue, también introdujeron otros depredadores, una agricultura incipiente y numerosas especies que hoy denominaríamos invasivas. En muchos aspectos se me antoja que la historia se remite ad nausean. Y al incendiar bosques, con vistas a aclarar los espacios potencialmente agropecuarios, generaron de paso una intensa erosión, que acaba de ser constatada en una investigación reciente.

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Paisajes forestales dominantes antes de la colonización maorí Fuente: NZ Southern Traveller

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