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LA MATERIA ORGÁNICA DEL SUELO: COMPONENTE IMPRESCINDIBLE DEL PLANETA

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Fuente: Composición ofrecida por los autores de este post

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en su cartel conmemorativo del año internacional del suelo en 2015, contempla los siguientes once servicios ecosistémicos del suelo: regulación del clima; ciclo de nutrientes; hábitat de organismos; regulación de inundaciones; fuente de productos farmacéuticos y recursos genéticos; base de infraestructuras humanas; suministro de materiales para la construcción; herencia cultural; suministro de alimentos, fibras y combustibles; retención de carbono; purificación del agua y, por último, reducción de la contaminación.

La importancia del suelo, por tanto, para el desarrollo de la vida en el planeta es fundamental, por lo que parece lógico pensar que el suelo es un recurso natural que las políticas de los países deberían cuidar y conservar.  Sin embargo, no es así, la degradación de los suelos debido a la erosión, el agotamiento de los nutrientes, la pérdida de carbono orgánico, el cambio de uso, o, el sellado, entre otras agresiones, son algunos de los problemas más importantes que afectan a grandes extensiones, y a los que no se les está dando la importancia que requieren. De hecho, y según informes publicados por la FAO: “la erosión se lleva de 25 a 40 000 millones de toneladas de la capa arable del suelo (depósito de la materia orgánica) cada año, lo que reduce significativamente los rendimientos de los cultivos y la capacidad del suelo para almacenar y completar el ciclo del carbono, los nutrientes y el agua”. Esta pérdida de rendimiento sería equivalente a eliminar 1,5 millones de kilómetros cuadrados de tierras agrícolas o, aproximadamente, toda la tierra cultivable en la India.

La materia orgánica del suelo es un elemento clave de la calidad del suelo porque regula muchas de sus funciones básicas  tales como: el almacenamiento de carbono; el almacenamiento y disponibilidad de los nutrientes para las plantas; la biodiversidad del suelo; porosidad; estructura; aireación; capacidad de retención de agua; conductividad hídrica; calor y temperatura del suelo.

La cantidad y el tipo de materia orgánica representa uno de los mayores bienes de que dispone el planeta para la supervivencia de las especies, incluida la especie humana. En 2009 la revista NATURE publica un artículo, encabezado por Johm Rockström, del Instituto de Medio Ambiente de Estocolmo (Suecia), titulado “Un espacio operativo seguro para la humanidad”, donde se identifican y cuantifican que límites planetarios no se deben transgredir para ayudar a evitar que las actividades humanas provoquen un cambio ambiental inaceptable. Propone nueve procesos del sistema terrestre y los umbrales asociados. Dice que es necesario definir los límites planetarios para: el cambio climático; la tasa de pérdida de biodiversidad (terrestre y marina); la interferencia con los ciclos del nitrógeno y del fósforo; el agotamiento del ozono estratosférico, la acidificación oceánica; el uso global de agua dulce; el cambio de uso de la tierra; la contaminación química y la carga de aerosoles atmosféricos.

De las nueve propuestas, en cuatro interviene de forma decisiva la materia orgánica del suelo: cambio climático; tasa de pérdida de biodiversidad; interferencia del ciclo del nitrógeno y del fosforo y cambio de uso del suelo. Analizaremos, brevemente, como interviene la materia orgánica en estos procesos.

La relación entre la materia orgánica y el carbono orgánico es conocida desde hace décadas cuando se analiza la fertilidad de los suelos. Es más reciente el conocimiento de cuál es el papel que juega el carbono orgánico en relación con el cambio climático y su influencia en el control del CO2 atmosférico. Hoy se sabe, que el carbono del suelo representa casi tres veces el carbono de la atmósfera, y cuatro veces el carbono de la biomasa de las plantas. Luego los suelos son sumideros y reservorios de carbono, de hecho, el suelo es el segundo reservorio de carbono terrestre (tras las bolsas de petróleo) con un contenido total de 2500 billones de toneladas en los primeros dos metros de profundidad. La estabilidad y la sostenibilidad a largo plazo de la incorporación de este carbono dependen, en gran medida, de la mejora de las prácticas y técnicas agrícolas que permitan asegurar que los ingresos de carbono sean mayores que las pérdidas de este elemento por mineralización.

En cuanto a la tasa de pérdida de biodiversidad del suelo, tal es su importancia que fue el objeto en la campaña conmemorativa del día mundial del suelo del año 2020 “Mantengamos vivo el suelo, protejamos la biodiversidad del suelo” y que, próximamente, se plasmará en la celebración del Simposio Mundial sobre la Biodiversidad del Suelo (GSOBI21). Durante tal evento se intentarán alcanzar los objetivos de desarrollo sostenible a través de la conservación y el uso sostenible de la biodiversidad del suelo, ya que muchos investigadores afirman que la pérdida de biodiversidad, es una amenaza mayor que el cambio climático.

El suelo es uno de los ecosistemas más complejos de la naturaleza y uno de los hábitats más diversos de la tierra. Albergan más del 25% de la biodiversidad de nuestro planeta, no hay ningún lugar de la naturaleza con una mayor concentración de especies, un solo gramo de suelo puede albergar millones de seres vivos y varios miles de especies de bacterias. Sin embargo, esta biodiversidad apenas se conoce, actualmente, solo se ha descrito el 1% de las especies de microorganismos del suelo. No obstante, el desarrollo de tecnologías moleculares está ayudando a caracterizar y cuantificar la biodiversidad del suelo a diferentes escalas, lo que abre grandes expectativas.

Todos estos organismos interactúan entre sí y contribuyen de forma decisiva en los ciclos globales que hacen posible la vida; son almacén de carbono y descomponen ciertos contaminantes, entre otros procesos. Si estas interacciones se interrumpen pueden causar un impacto irreversible para la vida en la tierra incluidos los humanos.

En relación a los ciclos de nutrientes, tres son los elementos, en sus distintos estados, que mantienen viva la planta y a los organismos, y que se definen como nutrientes primarios: nitrógeno, fósforo y potasio, sin ellos el reino vegetal y animal no podrían desarrollarse. Estos elementos forman parte de: aminoácidos, proteínas, ácidos nucleicos, enzimas, coenzimas y clorofila. La trasformación de nitrógeno orgánico en amonio (NH4+) y nitrato (NO3-), que son las formas asimilables por las plantas, se hace con la colaboración de Nitrosomonas y Nitrobacter, bacterias que se desarrollan en suelo. Por su parte el P es absorbido por la planta principalmente como ion ortofosfato primario (H2 PO4- ), pero también se absorbe como ion fosfato secundario (HPO42-), la absorción de esta última forma se incrementa a medida que aumenta el pH.  Aunque, en el ciclo global de este elemento a largo plazo dentro de los sistemas terrestres, el P biodisponible proviene principalmente de la meteorización de rocas que contienen fósforo, son los microorganismos del suelo quienes actúan como sumideros y fuentes de fósforo disponible a corto plazo, en este punto la transformación del fósforo es química, biológica o microbiológica. Tanto las modificaciones del nitrógeno orgánico como las del fósforo inorgánico son procesos que forman parte de las reacciones que tienen lugar en el suelo para trasformar la materia orgánica fresca en asimilable. La interferencia humana en estos ciclos está generando un daño irreversible en los ecosistemas terrestres. La modificación antropogénica en el ciclo del nitrógeno es aún mayor que la modificación que se provoca en el ciclo del carbono. En la actualidad, las actividades humanas convierten más N2 de la atmósfera en formas reactivas que todos los procesos terrestres naturales combinados. Gran parte de este nuevo nitrógeno reactivo incrementa los procesos de eutrofización en la hidrosfera alterando los sistemas acuáticos más allá de los límites permitidos.

Otro de los motivos de alarma es el cambio de uso del suelo que se está convirtiendo en un problema a nivel global, pues sucede cada vez en un mayor número de países. Este hecho se produce porque el suelo está directamente relacionado con los contextos sociales y económicos de los territorios. Guerras, emigración, construcción de infraestructuras de forma desordenada, son algunos de los motivos analizados, pero tampoco podemos olvidar un hecho cada vez más importante, y es el abandono de las tierras de labor debido a la expansión de las ciudades que obliga a ampliar la línea perimetral de influencia sobre los suelos cercanos a ellas. Con relación a esto, según datos que aparecen publicado en la Agenda 2030 de la ONU, en su Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) Nº 11 “Ciudades y Comunidades Sostenibles”, se puede leer: “el número de habitantes que viven en las ciudades se estima en 3500 millones, es decir, la mitad de la población mundial, y se espera que para 2030 se llegue a los 5000 millones”. Esto supone que las funciones de las tierras periurbanas se modifican a un ritmo superior al que le impone las nuevas exigencias ecosistémicas. El cambio de uso de forestal a agrícola, o de este a urbano, modifica muchas de sus propiedades, y entre otras, y de forma significativa, la funcionalidad de la materia orgánica.

A modo de conclusión se puede resumir que la materia orgánica del suelo depende: del contenido de carbono que está relacionado con el cambio climático, de la actividad microbiana y su funcionalidad que está relacionada con la biodiversidad y el ciclo de nutrientes, de las condiciones del sitio y las prácticas de manejo que determinan el uso del suelo. Si alguno de estos factores se ven afectados, de forma perentoria, por actividades antrópicas, la materia orgánica perdería su capacidad de regular el ciclo de la vida en el planeta tierra.

Antonio López Lafuente

Concepción González Huecas

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Materia orgánica del suelo y cambio climático: La Iniciativa 4×1.000 (Misión Imposible)

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Mapa de los suelos cultivados del Mundo y Materia Orgánica del Suelo: según la FAOy Universidad de Sydney

 -El COP21 lanzo hace meses la iniciativa de incrementar el contenido de carbono de los suelos en un 4 por mil anualmente para paliar el cambio climático.

¿En todos los suelos del mundo?: ¿En los suelos arables? ¿En los suelos fértiles? ¿En los suelos degradados?

 -Sí, posiblemente en todos ellos, pero no lo sé, pero sí que esta cifra debería ser el un aumento anual y ciertamente menta suelos agrícolas, suelos de pastos y suelos forestales.

 -¿Los de las zonas protegidas también, como en las reservas de la biosfera?

 -¿Y a que viene eso?.

-Por la sencilla razón que la viabilidad de un proyecto, así como su grado de maduración, depende de ¿tonterías? Como esta.

-¡Ya!

 -¿Y quien ha sido la “Smart inteligentia” que ha propuesto tal cosa?

 -Al perecer el gobierno francés.

 -¿Francia también se apunta a la antología del disparate?.

 -Juanjo, siempre tan crítico, nada te parece bien. No hay quien pueda hablar contigo, sin que pretendas demostrar que eras más listo que nadie.

-No confundas el pensamiento crítico con la arrogancia, chaval.  Parece que está prohibido el libre pensamiento ¿no?. Seguir haciendo caso  de la Smart inteligentia, es decir del pensamiento único procedente de a saber quien, cuando y donde. Pero volvamos al tema. ¿Qué quieres saber?. Porque no habrás venido a que te torture, eso es de masoquistas.

 -¡Otra vez con lo mismo?

-No perdona, una cuestión es incrementar el contenido de carbono de los suelos de labor, y especialmente los más fértiles, otra la  de toda la edafosfera y otra la de las turberas. Lanzar una iniciativa así queda de lo más lindo con vistas a que pensemos que esta vez los Estados apuestan fuerte por atajar el calentamiento climático, y otra que sea viable, que no deja ser puro marketing.

 -¿Por qué no sería viable listo?

-En primer lugar debes tener en cuenta los motivos logísticos. Esparcir ingentes cantidades de carbono por enormes extensiones del planeta, ya resulta ser una tarea formidable, pero llevar a cabo tal iniciativa anualmente es de chiste… Obviamente no se trata tan solo de esparcir los productos, sino de que en el suelo se incremente su contenido en materia orgánica un 0.4% al año. Eso son palabras mayores y además no disponemos de estudios suficientes como para poder realizar los cálculos necesarios con vistas a que tal propuesta, en la practica,  sea eficiente, es decir que tenga éxito

 -¿Cómo qué no?. Se añade la cantidad adecuada y ya está. No veo el problema.

-Pareces un político criatura, se te escapan las neuronas por la boca. En primer lugar no se trata de cantidad, sino que deben tenerse en cuenta otros numerosos factores.

 -Ya comienzas con la típica retórica científica. En eso sí que pareces un investigador.

-Vamos a ver si te enteras de una vez. Parte del carbono que se añade al suelo, ya sea de forma natural, ya mediante enmiendas, se descompone y retorna a la atmósfera. Por lo tanto puedes secuestrar o ayudar a emitir más CO2. El medio edáfico no es un mero sumidero, sino también fuente de emisiones. Más aun, tal potencial de ser fuente/sumidero depende del tipo de suelo, su textura, el cultivo, el clima, etc., etc. No todos los suelos atesoran la misma capacidad de almacenar carbono, ni las mismas tasas de retorno a la atmósfera. Eso sí, siempre puedes echarle carbón, o esa cosa a la que le llaman biochar ya que su tasa de descomposición es casi nula o insignificante en términos anuales, pero ni aun así.  No obstante a ti, que tanto te gusta la agricultura ecológica, deberías saber ya que los carbones y biocarbones no suelen incrementar la fertilidad del suelo, al menos hasta que se descubra el verdadero secreto de las prácticas indígenas amazónicas que dieron lugar a esas tierras ricas y fértiles que se llaman “terras pretas do indio”. Hoy por hoy, la tecnociencia no lo ha conseguido. Obviamente el manejo  del suelo es un factor importante  a tener en muy cuenta, ya que una agricultura orgánica, productiva y sostenible puede incrementar el contenido de materia orgánica del suelo y su fertilidad, lo cual justificaría  tal propuesta en términos económicos, productivos y de seguridad alimentaria. Pero los agricultores no añadirán carbono año tras año si no mejora la productividad de sus cosechas, si no se lo regalan.

-Te enrollar como las persianas, pero un incremento del 0,4% es una nimiedad.

-Hay ¡Señor, Señor! ¿Por qué nos has abandonado?. Es obvio que la “Smart inteligentia” resulta ser un arma tecnológica contra lo que aun resta de vida inteligente en nuestro planeta. Vamos a ver unos cálculos….. Déjame que eche un vistazo en Internet…. ¡uhmmm!. Si este documento valdrá…..

-Aburres a las ovejas paisano.

-Mira listilloUn contenido de 2% de materia orgánica por hectárea equivale a 91 toneladas por hectárea. Un contenido de 1.965% equivale a 88.4 toneladas por hectárea. Y, como señalan los autores, para aumentar en una hectárea el porcentaje de carbono de la primera a la segunda cifra son necesarias enmiendas equivalentes a 1.575 toneladas por esa unidad de área. ¿Sabes cuantas hectáreas hay en el mundo contando tierras arables, pastos y bosques?. Y eso suponiendo falazmente , como te vuelvo a repetir, que no existe mineralización de las sustancias orgánicas en forma de CO2 o metano a la atmósfera, porque es rotundamente falso. ¡No es así!.

 -¡No, más no! ¡Vale ya Juanjo!, le quitas a uno la ilusión por todo.  Todo el mundo, lo hace todo mal, según tu. UFFFF, eres cansino.

-Lamentablemente parece que últimamente todos  sois de la misma opinión. No es mi intención. Ojalá  fuera posible. Pero una cuestión es lo ideal, otra lo viable, otra lo imposible y finalmente  los disparates.  ¡A los políticos les cuentan esto y como no saben ni sumar, seguro que les parece algo sencillo, barato y viable!. Ya sabes……

 -No, no sé.

-Y te reitero que ¿quién pagará los costes de todo esto?. ¿Los gobiernos o Teresa de Calcuta?

-Pero, ¿ y los créditos de carbono?.

-Ya vemos los fabulosos resultados en la práctica de los créditos: ¡la banca siempre gana!. A menudo lo que parece simple es muy complejo y lo que se antoja complejo simple. Y te digo más, en ciertos suelos y bajo algunos climas añadir más materia orgánica puede ser contraproducente

 ¿A qué te refieres?.

-¿Cuánta extensión de arrozales bajo regímenes de encharcamiento hay en el mundo?. ¿Cuantos bosques naturales turbosos y manglares?. ¿Y en climas fríos y más aún lluviosos?: si añadimos 0,4% anualmente de materia orgánica, formemos una “turberita” y luego emitirán metano, que son aun peores a corto plazo que las de CO2.

-Déjate de palabrería y mira esta noticia procedente de Australia en la página Web Global Policy.

-¡Vaya por Dios!. Con  quien hemos topado. Veremos la que tonterías con las que me sorprenden esta vez… ¿A ver uhmmmm! Por cierto, Sabes cuanto suelo de labor alberga el continente australiano?. La Tierra arable en Australia ascendía a la estos datos que muestra la página Web de la FAO Arable land:% of land area by country.¡Ycon eso y un bizcocho hasta mañana a las 8!.   desorbitaste cifra del   6.2% en el periodo 2001-2005, bajo al 6.1 entre 2006-y 2010 y ahora ronda el 6.0%. Mira……..

 -Como siempre: todos los que no piensan como tu dicen tonterías, ya que estas instalado en el limbo de los que se consideran en posesión de la verdad.

-Pues mira esta vez ¡va a ser que no!. El contenido de la nota de prensa es bastante sensato.  Eso sí ¿realmente lo has leído con detenimiento?.

 -Yo  creo que sí. No soy tonto.

-Pues yo estoy seguro que no. Lo que argumentan Alex y compañía va más orientado a mejorar la gestión del suelo mediante prácticas agrarias sostenibles que incrementen el almacenamiento de carbono. Lo de los créditos de carbono me lo creo menos pero, el tema se encuentra bien tratado.  ¡Y fíjate aquí, si aquí, en estas líneas! Primero no se puede aumentar el carbono en los suelos indefinidamente, ya que al pasar de un cierto límite la calidad del suelo y los rendimientos de los cultivos menguarían. ¿lo ves?, y no lo digo yo sino alguien con el que me llevo a matar. También comenta que se trata de ganar tiempo hasta encontrar modelos energéticos alternativos.

 -¿Y?.

-Pues sencillamente que esto no tiene nada que ver con tus cándidas ilusiones: Añadimos un poquito de carbono y todo arreglado. Si cambiamos el modelo productivo, encontramos energías alternativas sostenibles bajas en emisiones y los gobiernos, por una vez, apostaran fuerte por resolver el problema del calentamiento climático todo sería posible.

 -¿Y tú crees que los Estados no se pondrán de acuerdo en esta materia?.

-Lo que yo creo es que se han firmado muchos convenios internacionales en el pasado, sobre este y otros temas, pero al final todo acaba en palabras, promesas y poquito más. Además el meollo de la cuestión es que actualmente el mundo se encuentra  gobernado más por los lobby de presión económica que por los gobernantes, y estos son responsables, que no víctimas. A ellos tan solo les importa el dinero, que no los ciudadanos y el medio ambiente. Pero zanjemos el tema de una vez.

- ¡Buenoooo!, a ver si es verdad.

- Si te lees Wikipedia, o esta otra página Web del Banco Mundial, verás que actualmente el 38.0% del total de la superficie terrestre emergida es tierra cultivable (he leído también otras michas cifras, ni tan siquiera sabemos a que atenernos), mientras que la extensión ocupada por suelos fértiles es mucho más exigua, que junto a otros factores dan lugar a que tan solo el 11% puedan regalarnos buenas cosechas. En parte de este pequeño pedazo de edafosfera, un incremento excesivo de sus contenidos de materia orgánica podría incluso dar lugar a un deterioro de su calidad, te lo repito por enésima vez. Tampoco sabemos con exactitud el balance entre secuestro y emisiones de carbono por el suelo, ya que su estimación es mucho más compleja de lo tu inocentemente crees y la enorme cantidad de tipos de suelos demandan analizar tales balances con detalle, ya que sus propiedades varían enormemente. Pero no tenemos tales datos. Alegar que con la iniciativa 4×100 paliamos el problema del calentamiento deviene en una necedad. Ahora bien, “en general” tal incremento sería bueno para mejorar las propiedades del suelo y como corolario dar un pasito para garantizar la soberanía alimentaria. El problema se solucionará cuando emerja una gobernanza mundial que sea capaz de garantizar la mentada soberanía alimentaria, que erradique las desigualdades sociales, encuentre un modelo energético sustentable en base a criterios ecológicos que frenen e incluso reviertan la degradación que sufre nuestro planeta. ¡Vamos una revolución social global!.

 -Ya salió la vena revolucionaria, es que no has madurado desde las guerritas estudiantiles de tu juventud?. ¿Tienes el síndrome de Peter Pan?.

-Puede ser que sí y puede ser que o, pero eso no viene al caso. Y además como dice esta noticia: “No se trata de una tasa de obligado cumplimiento por las leyes de los países, puesto que el porcentaje varía en función de las características de los contextos locales de cada nación, sociopolíticos, económicos y ambientales. «4 por mil» es sencillamente una referencia que pone de manifiesto que el impulso de la capacidad de absorción de los suelos, por pequeño que sea, es una herramienta vital para avanzar en el objetivo global de limitar la subida de la temperatura terrestre a los 2 ºC. En otras palabras, no hablamos más que de buenas intenciones, de esas que en este tipo de eventos,en el 99% de los casos, no se cumplen o se implementan mal, por lo que no sirven para nada.

-Me vhy que por hoy ya he cubierto sobradamente mi dosis de masoquismo.

-¡Como todos!.

Juan José Ibáñez

 Seguir leyendo la iniciativa en las noticias de prensa!……

COP21: España se adhiere a la iniciativa ’4 por mil’ lanzada por el Gobierno…..

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