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El suelo y el Medio Natural: Reflexiones desde la Universidad (Antonio López Lafuente)

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Antonio López Lafuente: Genio y Figura hasta la sepultura cuando llegue que todavía es muy pronto….

Otra vez me ha permitido Juanjo asomarme al balcón, ahora que por desgracia está de moda (Pandemia de Covid-19), de su bitácora para compartir con vosotros algunas reflexiones relacionadas con el suelo y el medio natural. Deseo empezar dándole las gracias por esta nueva incursión que espero sea de algún interés. 

 Los que nos dedicamos a la  actividad docente e investigación en la universidad nos  encontramos pasando momentos de confinamiento, como muchas personas dedicadas a otras profesiones, lo cual nos está permitiendo tener más tiempo libre como para poder plantearnos algunas reflexiones, en este caso, acerca de nuestro trabajo, a la vista de las numerosas dificultades que nos estamos encontrando.

 Los profesores de universidad, como así lo establece la ley, debemos cumplir con dos misiones básicamente: (i) participar en la investigación del país, a través de los proyectos financiados por los distintos organismos oficiales, también de empresas privadas, pero claramente en menor proporción, y (ii) ocuparnos de la docencia de los futuros egresados. Esta ha sido la biga que ha mantenido el fundamento de nuestra universidad a lo largo de la historia. 

 Esta doble función que lógicamente en sus principios no va a cambiar, si bien es posible que se vea modificada con nuevos planteamientos a partir por el surgimiento  de la pandemia del COVID-19. Durante el tiempo de confinamiento estamos aprendiendo a marchas forzadas que no podemos seguir con los modelos tradicionales ni de investigación ni de docencia. La pandemia nos está ayudando a recordar que la investigación o se hace y se financia para potenciar equipos multidisciplinares, o no tendrá sentido de ser, y la docencia, o se hace desde la integración, no solo de los estudiantes, sino también del conocimiento, con una participación expresa de las nuevas tecnologías, ono tendrá garantías de calidad. Estos dos planteamientos no son nuevos, forman parte del frontispicio de nuestra profesión, pero parece momento de recordarlos si queremos tener en el futuro un mejor control de las distintas amenazas a que el planeta, y en especial el ser humano, va a estar sometido.

 Otra de las cosas que ha dejado claro este confinamiento es que no estábamos preparados para asumir tareas que empezaban a ser utilizadas, y de las que se hablaba mucho, aunque se ha demostrado lo lejos que nos encontramos para poder utilizarlas con rigor, me refiero al teletrabajo, o trabajo a distancia. Ni las empresas, ni las instituciones, ni los ciudadanos, ni los medios de que disponíamos estaban preparados para realizar una labor eficaz. Es evidente que algunas empresas, sobre todo en áreas concretas, el mundo de las finanzas, el entrenamiento a través de la red, llevan haciendo un trabajo de implantación desde hace años, lo que les ha permitido avanzar en este momento a un ritmo mayor, y seguramente han cubierto mejor sus objetivos. Pero sectores como la salud, la educación, la cultura, la alimentación, entre otros, necesitan impulsar de forma rápida la digitalización de sus actividades si no quieren encontrarse desfasados en los próximos años.

 Otra cuestión que merece una reflexión profunda estriba en analizar el papel de los ciudadanos en el devenir de la pandemia. Su colaboración está siendo fundamental para superar la catástrofe, si no se hubiera entendido que sin su participación no sería posible salir, los tiempos para superarla hubieran sido muy superiores y con consecuencias los estragos mucho más trágicos. Con ello se ha puesto de manifiesto la importancia de entender que los problemas cuando adquieren carácter global, como es el caso de la pandemia generada por el COVID-19, o del cambio climático, del que se lleva hablando décadas, o lo que fue en su momento la crisis económica producida por la quiebra de Lehman Brothers, afectan a cada una de las personas y es imprescindible la concienciación colectiva para superarlos.

 Ante esta concienciación de los grandes problemas a nivel planetario afecta a todos los ámbitos del conocimiento, es necesario que asumamos cada uno de nosotros muchos de los planteamientos que la ciencia está haciendo sobre diversos campos. Me centrare a partir de aquí en el suelo, que es lo que yo enseño en la universidad, y principal objetivo de esta bitácora.

 La erosión, la desertificación, la contaminación química, el cambio de uso, la perdida de materia orgánica, la permanente disminución de la biodiversidad, los cambios en los ciclos del carbono y el fosforo, en una palabra, la degradación del suelo, está alterando sus servicios ecosistémicos, tanto los que afectan a los sistemas biológicos y relacionados con el agua, como los vinculados con sus aspectos sociales y económicos. Estos hechos se llevan denunciando por parte de la comunidad científica desde hace años, y seguimos predicando en el desierto. Los suelos se siguen degradando, la perdida de superficie cultivable aumenta constantemente, lo que incide en los mercados económicos, en las hambrunas, en la migración, y esto se pone de manifiesto cada año con informes y planes estratégicos para evitarlo, que apenas se cumplen.

 Uno de los últimos intentos es la publicación de La Agenda 2030 que demanda el compromiso de los Estados para cumplir los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Esta Agenda fue adoptada en 2015 por la Asamblea General de Naciones Unidas y aprobada por los 193 miembros entre los que se encuentra España. El objetivo 15 es el dedicado a “vida de ecosistemas terrestres” donde se advierte de l imperiosa necesidad de: Gestionar sosteniblemente los bosques, luchar contra la desertificación, detener e invertir la degradación de las tierras y detener la pérdida de biodiversidad.

 En el apartado de DATOS, podemos leer: 2.600 millones de personas dependen directamente de la agricultura, pero el 52% de la tierra utilizada para la agricultura se ve moderada o severamente afectada por la degradación del suelo. La pérdida de tierras cultivables se estima entre el 30-35 veces la tasa histórica.

Debido a la sequía y la desertificación, se pierden 12 millones de hectáreas cada año (23 hectáreas por minuto). En un año, podrían haberse cultivado 20 millones de toneladas de grano. El 74% de los pobres están directamente afectados por la degradación de la tierra a nivel mundial.

 Pero la degradación del suelo no afecta solo a los sistemas productivos, que ya sería suficiente, sino que también  genera la destrucción de los ecosistemas terrestres y tiene una incidencia muy importante en la salud de las personas.

La llegada al suelo de productos químicos procedentes de las actividades antrópicas, ocasiona daños de los que en muchos casos no se conoce cuál es su verdadero alcance, propiciando de paso que nos hagamos preguntas que necesitan una urgente respuesta porque de ellas va a depender la salud de muchas personas:

  1. No conocemos las complejas interacciones que tienen lugar entre las especies químicas del suelo.
  2. No se conocen los nuevos xenobióticos que están apareciendo en el suelo producto de reacciones orgánicas.
  3. No se conoce como afecta el cambio climático a muchas especies de microorganismos del suelo.
  4. No se conoce como afecta a los microorganismos la llegada de medicamentos (contaminantes emergentes).

Son muchos los planteamientos y muchas las incógnitas que surgen cuando hablamos del sistema suelo, pero hoy día, en nuestro planeta la especie humana no pude sobrevivir sin los suelos. La inversión en equipos multidisciplinares, desde la ingeniería a la sociología, pasando por ciencias de la salud, es necesaria si queremos tener respuestas que realmente sirvan a los problemas de la población. En las aulas, cuando explicamos Edafología, deberemos hacerlo desde el concepto de integración, como lo define María Moliner en su diccionario de uso del español, “integrar es hacer un todo o conjunto con partes diversas”, si queremos que nuestros estudiantes entiendan lo que significa “funciones ecosistémicas del suelo”. Y la población debe entender que no podemos aportar soluciones reales y duraderas si no comprende que el suelo es mucho más que el soporte que nos sostiene.

 Quiero concluir diciendo que deberíamos extraer conclusiones positivas de esta pandemia, la catástrofe está siendo tan grande en todos los campos, sobre todo en el número de víctimas, que necesitamos confiar en que no volverá a suceder, y para ello debe ser el conocimiento y la investigación, quien aporte esa confianza, porque es lo único que nos puede salvar. Concluyo con una cita del físico Richard Fyenman, que recoge Olle Häggström, en su libroAquí hay dragones. Ciencia, tecnología y futuro de la humanidad”, que por cierto me recomendó Juanjo, transcribe: “La ciencia es lo que hemos aprendido sobre cómo evitar engañarnos a nosotros mismos

 Comentario del bloguero que espera/teme Antonio: Veamos Antonio López Lafuente. Cuando comenzamos la andadura en esta bitácora entramos a participar cuatro colegas como blogueros responsables. Poco a poco fueron siendo abducidos los restantes, dejando de participar por los motivos más variados y comprensibles.  Uno de ellos resulta ser mi entrañable amigo Antonio, que además de gran investigación y docente, ha resultado ser un magnifico gestor, ocupando cargos de garn relevancia en España. Antonio, no tienes porqué pedir permiso para nada. Esta es tu casa. Siempre serás bienvenido. Obviamente estos asertos no causan ningún temor. Empero y  si digo con más asiduidad por favor….. Ahí … ¿Antonio dónde estás?…. ¿Antonio dónde estás?…. Me temo que salió corriendo. ¡en fin!…… Mi ”gozo en un pozo 

 

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La Crisis Mundial por Escasez de Suelos Fértiles que se Avecina (¿Huertos Inteligentes?).

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Huertos Inteligentes: Fotos y Composición: Juan José Ibáñez

De la noticia que os vamos a ofrecer hoy solo me interesan cuatro aspectos puntuales, aunque no dejen de ser contradictorios. El primero concierne a la gravedad mil veces soslayadas de que, hoy por hoy, apenas quedan suelos fértiles no cultivados con vistas a aumentar la producción de alimentos a escala mundial. El segundo estriba en que la FAO, ya ha comunicado públicamente, y en reiteradas ocasiones, que la cacareada “revolución biotecnológica” que nos salvaría de cualquier mal, ha demostrado ser un fiasco propagandístico de los “toca-genes”. El tercero deviene de que necesitamos imperiosamente datos globales “fiables” para evaluar los “posibles” fututos de la agricultura a escala mundial.  Finalmente, el cuarto da fe de, como cuando se es espabilado, un centro de investigación o universidad regional puede intentar convertirse en otro de Referencia Mundial y obtener pingues beneficios, y a la postre lograr una gran notoriedad. Si hablamos del último, tan solo mentaré en esta ocasión que, con vistas a tal asalto a la fama, los británicos y holandeses son verdaderos maestros.  ¡Pero cuidado, ya que no se trata de generosidad!, ¡ni mucho menos!, sino de un proyecto del que saldría principalmente beneficiado la institución que ofrece ¿regalos? como si se tratase de  hermanitas de la caridad. ¡Lobos con piel de cordero!, aunque estén en todo su derecho de intentarlo. Sobre este tema, aún permanecen en la escena científica algunos colegas a los que unos pocos logramos cortar por lo sano sus perniciosas intenciones de convertir una iniciativa paneuropea en otra privada, de los dos países mentados.  Personalmente, tuve que pagar las dolosas consecuencias, aunque mirado retrospectivamente puedo alegar que con mucho gusto. ¿Así he ido ganando enemigos, si bien no para beneficio propio, sino de todos. Algún día hablaré como actúan tales lobbies y las habilidosas artimañas que son capaces de usar.  

La FAO ya ha advertido del problema: no quedan prácticamente suelos fértiles que poner en cultivo al objeto de solventar la soberanía alimentaria, mientras que nuestra sociedad en lugar de lograr aprovechar más tierras las degrada y como corolario mengua. Es decir, que muchos de los productivos pasan a otros usos menos necesarios, pero que procuran beneficios a ciertas empresas y otros sectores económicos. Según la FAO, más de 1,300 millones de personas correrán el riesgo de no poder ingerir bocado alguno en poco tiempo, si el neoliberalismo financiero sigue su descontrolado vandalismo. Como sabrán ya en Latinoamérica (léase por ejemplo Argentina y Brasil, a fecha de 2018), las denominadas crisis económicas de los países que denuncia públicamente tanto el Fondo Monetario Internacional, como el Banco mundial, se atajan a costa de acrecentar la pobreza de sus ciudadanos. Se realizan las reformas recomendadas,  inyectan ingentes sumas de dinero y luego se felicitan así mismos, cuando en realidad el resultado más palmario estriba en que la población termina por empobrecerse hasta límites, a veces insostenibles. España es una caso, pero el de Grecia ha sido dramáticamente espeluznante.   Se sale finalmente de la crisis, todos aplauden, cuando en realidad la pobreza y el derrumbe de la sociedad del bienestar se ha transformado en la del “mal estar viviendo”. No me entra en mi cabeza de ratón aquello de “el país gana, sus ciudadanos pierden”, que no deja de ser un parafraseado encubierto del de “la banca siempre gana, a cambio de que perdamos todos los demás”. En la nota de prensa que podéis leer abajo se explicita:

Dado que cerca del 95% de los alimentos destinados al consumo humano dependen del suelo para su cultivo, la FAO ha advertido a la comunidad científica de que si la agricultura sigue manteniendo su enfoque comercial tradicional, lo que supone la pérdida de aproximadamente 60 acres de tierra fértil cada minuto, la capa superior del suelo del planeta se habrá degradado por completo en 60 años, lo que pondría fin sin duda a las prácticas agrícolas”.

Pero como sabéis que mi cabeza de ratón alberga aún alguna neurona, no dejo de preguntarme que si es así, ¿Por qué preocuparnos del cambio climático?. Chivo expiatorio, espectro/fantasma de una economía global que va hacia el abismo. Supongo que el plumillas no habrá entendido bien lo qu escribe, o lo que es peor aún que el redactor de la nota de prensa original también perdiera el norte, al señalar: “FAO ha advertido a la comunidad científica” . ¿Qué tienen que ver los científicos cuando son los ideólogos de esta economía kafkiana que padecemos los responsables?. En el peor de los casos, somos incompetentes. Empero: ¿Quién financia lo que debemos investigar y lo que no?, ¿No son justamente los que nos han empujado hacia este laberinto, casi sin salida, que sufrimos en el Planeta.  

Pero investigadores de uno de los Estados ya aludidos, trasvertido de Supermanes  obtienen un buen dinerillo y nos cogen casi siempre, la delantera, como es el caso del contenido de la noticia que podéis leer abajo, es decir: “Huertos inteligentes para ayudar a salvar el suelo de la Tierra”. Estuve unos pocos días, a finales de los años 80, en aquella Universidad cuando se encontraba sufriendo una seria crisis de financiación. Empero dejemos ese asunto porque también tiene su miga.

Para abordar este problema, la Universidad de Dundee está liderando un proyecto innovador denominado convenientemente Grow Observatory o GROW, en el cual  ha desarrollado una plataforma integral para estimular la conservación del suelo y mejorar los métodos sostenibles de producción de alimentos en Europa. El proyecto en cuestión se denomina, como hemos dicho “Grow Observatory”. El propósito, según ellos, es convencernos que con un teléfono tonto (también conocidos como teléfonos móviles inteligentes) y unos instrumentitos (sensores) que ellos nos ¿regalarán? (con fondos de terceros), ayudarán a “recopilar datos relevantes de esos huertos para ayudar en la lucha contra el cambio climático y resolver la crisis alimentaria del planeta”, monitorizando la calidad de nuestros suelos. Francamente lo dudo mucho. En el mejor de los casos, recopilarán información de alguna relevancia y luego cobrarán, una vez instaurado el andamiaje, a todos, por sus servicios prestados, publicando de paso muchos “artículos científicos a partir del trabajo de unos y la buena voluntad de otros”; verbigracia del esfuerzo de las almas cándidas que se traguen toda esta propaganda”. No lo dudéis, son así.  La única vía de escape sería que tal monitorización, que, en este caso tan solo afecta a toda Europa, pase a ser gestionada por un organismo multinacional que en nuestro caso sería la propia Unión Europea. Eso sí, como los palabros impactantes deben anteponerse a toda noticia sexy “lo de huertos inteligentes”. En fin (…) Toda la noticia en sí misma es pura demagogia, ya que la evaluación de la calidad de los suelos no se soluciona con un sensor, imágenes satelitales y un teléfono móvil.

Así anda el mundo, espejo de la bobalización que cala en gran parte de la ciencia actual. ¿Y quién tiene la culpa?. Pues… ¡El cambio climático!, que nos a atontado a todos.

O dejo con la noticia……

Juan José Ibáñez

Continua……

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Vergeles Agrícolas en Desiertos: El Papel de la Tecnología

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Fuente: Colaje imágenes google

Bajo el título de “Proyecto del Bosque del Sahara”, se ha puesto en práctica un parque agrícola en los desiertos jordanos basados en tecnologías que ojalá puedan ser sustentables. Si los desiertos disponen de agua “de algún modo”, ya sabemos que ésta, junto a la gran cantidad de radiación solar y suelos mejorados (o sustratos) pueden generar grandes rendimientos agrarios, especialmente bajo cubiertas de plástico. Este es el caso por ejemplo de los cultivos bajo invernadero en el denominado mar de plástico” del SE español. No se trata de ninguna novedad. Sin embargo, muchos proyectos precedentes terminan por degradar en exceso el medio ambiente y no ser sustentables por la sobreexplotación de los  acuíferos de los que fluía el líquido elemento, salinizando el suelo por aguas salobres. Sin embargo, si el espacio geográfico en cuestión atesora, desalinizadoras, energía suficiente y un capital inicial generoso todo es posible. La cuestión estribaría entonces implementar fuentes de energía renovables, como la solar y la eólica, al objeto de evitar el uso oneroso de electricidad procedente de centrales alimentadas por recursos no renovables. Este ¿podría? ser el caso de la noticia que exponemos hoy,  extraída de ScienceDaily, y traducida por nosotros. Ya hemos hablado de estos temas, así como que, correctamente utilizadas, las nuevas tecnologías podrían dar lugar a una gran explosión agraria en zonas desérticas, como resultan ser las costas del pacífico Latinoamericano. Eso sí, el impacto ambiental puede ser serio, y la belleza del paisaje dar lugar a horrorosos mares de plástico. Empero se puede alimentar a una población muy considerable (varias cosechas anuales), parte de la cual podría ser exportable, como lo es la de la zona del SE peninsular previamente mentada. Incluso con imaginación, el excedente de sal puede ser utilizado, no solo para el consumo humano sino también en la construcción de infraestructuras como carreteras (ver post referenciado abajo).

El proyecto del que hablamos ha comenzado a construirse en Jordania, eso sí con la ayuda financiara de Noruega, la UE, etc. Es decir, los países menos desarrollados deberían recibir los fondos financieros y la tecnología adecuada (pero no administrada por los estados industrializados vía acaparamiento de tierras). Se trata de una idea interesante con vistas a garantizar la soberanía alimentaria de muchos países e incluso generar excedentes para ser exportados. Si existiera buena voluntad y generosidad, en lugar de acciones aisladas……

Mis dudas proceden más del potencial impacto ambiental que se generaría, que de la viabilidad per se de este tipo de iniciativas. Eso si, no deben realizarse maniobras “ad hoc”, como el riego con aguas urbanas o industriales no depuradas, que ya conocemos a los políticos y sus adláteres……

Todo ello debe hacernos reflexionar sobre la futilidad de términos como tierras marginales o no aptas para el cultivo, cuando la disposición de nuevas tecnologías agrarias puede permitir extraer de tales territorios unas producciones agrarias sorprendentes. Cabe pues preguntarse: ¿podría ampliarse la extensión de zonas potenciales agrarias más allá del inventario mundial de suelos fértiles de la FAO?.

Os dejo con la noticia y la referencia de algunas de las entregas que hemos editado en este blog sobre el tema.

Juan José Ibáñez

Continua……. 

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Desalinización y agricultura, alguna consideraciones (sobre la iniciativa de Sonora en México)

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Sonora, Geografía, Paisajes, Agricultura y Desalinización. Fuente: Colaje Google imágenes

En el sitio Web NCYT Amazingpuede leerse  una más que interesante nota de prensa, que nos remiten también a otras previas de calidad semejante. En ella se nos informa de las interesantes iniciativas mexicanas con vistas a la irrigación del desierto y zonas áridas de Sonora, y de este modo paliar la sobre-explotación que allí padecen los acuíferos, así como la intrusión de aguas salinas, algo desgraciadamente habitual en otros muchos lugares del mundo. En este sentido, parece que apenas hemos avanzado durante milenios.  Gran parte de estos estudios han sido llevados a cabo por el Departamento de Ciencias del Agua y Medio Ambiente del Instituto Tecnológico de Sonora (Itson), bajo la batuta de Germán Eduardo Dévora Isiordia. Con tal motivo, proponen la alternativa de desalación o desalinización y recuperar así el nivel freático que permita hacer uso de los pozos agrícolas, ya abandonados por este motivo. La nota de prensa es lo suficientemente didáctica para que no entre en detalles personalmente. Os recomiendo que la leáis abajo, como también los enlaces que contiene esta noticia de NCYT Amazing, ya que pueden leerse detalles muy interesantes sobre los procedimientos propuestos, tales como el uso de energía solar (¿y por qué no también la eólica, o la que puede extraerse de las mareas?). Se menta el uso de materiales nanométricos, como el grafeno, etc., para la tecnología desaladora.

Una buena producción agrícola depende de la calidad del suelo, así como de la disposición de recursos hídricos y mejor aún si el clima es cálido y con muchos días al año soleados. Cuando el territorio es árido y el agua el factor limitante, la explotación sustentable de los acuíferos puede ser una solución. Ahora bien, como en estos ambientes las precipitaciones escasean por definición, la explotación deviene rápidamente en sobre-explotación, y a menudo en la salinización del suelo, aunque nos encontremos lejos de la orillita del mar.  Sin embargo, cerca de la costa, la tecnología actual sí permite desalar el agua, aunque a veces a costos prohibitivos. La energía puede obtenerse de recursos renovables como los previamente aludidos, aunque quedan problemas técnicos por resolver. Según me han comentado varios expertos, lo mismo ocurre con el propio proceso desalador. También debe tenerse cuidado con lo que denominamos aguas desalinizadas, ya que, a veces, mínimas concentraciones de sales, salinizan los suelos, como ha ocurrido en algunos cultivos de viñedos, en los áridos paisajes de Lanzarore (islas Canarias, España).

Ahora bien, en la nota de prensa, los investigadores, en mi opinión, se quedan cortos,si realmente los problemas técnicos mentados han sido solucionados. De hecho, los invernaderos de los ambientes áridos de Almería (SE de España), con sustratos ,en lugar de suelos, y bajo cubiertas de plástico, constituyen una práctica que está ofreciendo pingues beneficios. Se trata de un sistema de manejo agrario que, de hecho, ha convertido a aquel yermo paisaje en uno de los territorios hortofrutícolas más productivo y rentable de Europa, obteniéndose varias cosechas anualmente para productos que se encuentran fuera de temporada (más fáciles de comercializar). Abajo, en una relación de post previos, abundo sobre estos temas, y especialmente en los dos primeros, aunque en el cuarto, se ofrece una solución para el uso de la salmuera.  Y así ya no se trataría exclusivamente de devolver el agua para las prácticas de la agricultura industrial, o incluso campesina, sino convertir aquellos espacios geográficos en una región estratégicamente próspera, capaz de generar riqueza local, pero también de exportar productos a otras muchas regiones.  De este modo la creación de puestos de trabajo crecería exponencialmente. ¿Por qué conformarse con menos?. Reitero que todo depende de esos problemas técnicos, de los que los autores del estudio seguro que conocen mejor que las soluciones potenciales que este modesto bloguero.   

Grandes territorios del litoral del pacífico latinoamericano (Chile, Perú, etc.) podrían beneficiarse de una gestión agraria  como esta, a costa de afear el paisaje con sus mares de plástico. Se trata de un gran reto, pero viable y que ayudaría en gran medida a solucionar la soberanía alimentaria de los países que se aventuren.

Quizás algún día, tan solo los desiertos alejados del mar se consideren improductivos, mientras que los que estén en el litoral una bendición para el país que los atesore.

Permanecería en muchos casos el problema de recargar eficazmente los acuíferos. Resulta factible, aunque supongo que aún no económicamente rentable (¡tiempo al tiempo!), recargar los acuíferos con el agua marina desalinizada o incluso haciendo uso de las esporádicas lluvias torrenciales.  Tengo noticias que los israelitas trabajan en ello o incluso que posiblemente ya practican tal estrategia.

Juan José Ibáñez

Leamos pues la noticia, ya que tal iiciativa es digna de encomio. …….  (más…)

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Diagnóstico de los patógenos causantes de intoxicaciones alimentarias en granjas mediante sensores remotos y algoritmos matemáticos (suelos, aguas y residuos)

Ciertos microorganismos causantes de toxiinfecciones alimentarias graves y frecuentes, se asientan ya en las granjas en donde se producen los alimentos contaminados. Investigaciones recientes intentan desarrollar una metodología con vistas a detectar los puntos calientes de los predios en donde pueden medrar y proliferar estos patógenos antes de la recogida de las cosechas. Con tal motivo, la nota de prensa de que damos cuenta hoy, tras muestrear estacionalmente suelos aguas, estiércoles, etc., y conociendo parcialmente la ecología de los patógenos, hicieron uso de sensores remotos, sistemas de información geográfica, ¿algoritmos geoespaciales? (árboles de clasificación jerárquica) y otros datos ambientales (topografía, tipo de suelos, condiciones meteorológicas en un momento y lugar  dado, proximidad a otras fuentes como el agua, bosques, etc.), con vistas a predecir las zonas sensibles que pudieran dar lugar eventualmente en el terreno a una proliferación y diseminación de estos patógenos (por ejemplo: Listeria monocytogenes, Salmonella, o la E. Coli portadora de  la toxinas Shiga), que de este modo contaminarán la cadena alimentaria. Si las metodologías obtiene el éxito deseado (habrá que demostrarlo) los granjeros podrían intervenir de diversas formas con vistas a erradicar con antelación el problema de salud que pudiera producirse al consumir los alimentos. Hablamos de procedimientos tales como  drenar las aguas estancadas sobre la superficie del suelo, dirigir el ganado a las zonas de menos riesgo o plantar vegetales que necesiten hervirse (supresión del microbio) antes de ser consumidos, en lugar de los que pueden ingerirse frescos.  Los autores señalan que se trata de una aproximación novedosa, empero en mi modesta opinión es un paso lógico proporcionado por las utilidades que suministran las nuevas tecnologías. Ahora bien, tras varios años escribiendo esta bitácora uno comienza a pensar que los científicos pensamos que una granja es un laboratorio repleto de nuevos instrumentos con vistas a medir cualquier cosa. De seguir así, aplicando todo lo que se nos sugiere (como por ejemplo la agricultura de precisión), serás más difícil manejar una granja que las instalaciones de un instituto de investigación. Y francamente, no me parece viable excepto en ciertas granjas muy rentables de los países más desarrollados. No dudo que con “pasta”, instrumental de última generación, técnicos altamente cualificados, y porque no científicos incluidos, todo esto sea viable. Ahora bien, hoy por hoy, se me antoja una agricultura impracticable en la mayor parte de la agrosfera, dada la sociedad en donde vivimos. No se trata de un crítica mordaz, sino tan solo sopesar todo lo que se indica que debe llevarse a cabo una “smart farm” es decir la más tonta de todas las granjas. No se le pueden solicitar a los paisanos el manejo de múltiples tecnologías que a menudo nos cuesta mucho tiempo de aprender a los propios investigadores, a los que se nos presupone que atesoramos un más que digno adiestramiento ¿?. Y más aún, un algoritmo puede funcionar en ciertos ambientes, pero no en otros, cayéndose todo este cambalache por el “suelo” para la ruina del paisano “tecnológicus”. Tecnología para ricos a la par que más que doctos campesinos. Abajo os muestro algo de información acerca de los patógeno sobre los que se centró el estudio, así como la nota de prensa original). Cuando me jubile, temo que no voy a valer ni para establecerme en una pequeña “smart granja“.

Juan José Ibáñez

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Granjas contaminadas por Listeria. Fuente: WellCommons

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Nuevas Metodologías Económicas y no Invasivas para el Inventario y Evaluación de Sitios Contaminados

Se trata de un nuevo proyecto de la UE que se encuentra testando en estos momentos. Ya sabéis que no suelo publicitar proyectos financiados o en curso. Generalmente espero a ver sus resultados. Sin embargo este atesora connotaciones especiales dignas de ser comentadas. Con independencia que los procedimientos actuales sean costosos, lentos y, a menudo poco eficientes, suele hacerse uso de técnicas invasivas, es decir las que modifican severamente el enclave que se analiza. La idea es abaratar los costos, llevar a cabo evaluaciones más rápidas y rigurosas de la forma menos agresiva posible. Con tal motivo, se hace uso de técnicas geofísicas, trazadores isotópicos, biomarcadores, indicadores de campo como lo es la vegetación existente, así como los cambios que surgen en ella debido a la contaminación. Del mismo modo, se pretenden analizar y monitorizar las comunidades microbianas del suelo (como ya defendíamos nosotros en este post). Las pruebas,  actualmente en curso, intentan aplicar tales procedimientos no invasivos con vistas a detectar contaminantes muy diversos. Recordemos que, al hablar de sitios contaminados, hacemos referencia a enclaves muy concretos, bien localizados y que han sufrido un impacto enorme (en otro caso haríamos uso de el concepto de contaminación difusa) de agentes contaminantes. Vengo reiterando desde hace muchos años que los progresos en la ciencia del suelo se encuentran lastrados por no hacer uso de nuevas tecnologías ya existentes en el mercado para otros fines. Eso sí, como el binomio oferta/demanda no era adecuado, tales instrumentaciones y procedimientos resultaban ser extremadamente onerosos, por no decir prohibitivos para la mayoría de los grupos de investigación. Faltaba pues la voluntad política de financiar iniciativas más ambiciosas. A la postre, si los resultados demuestran ser positivos, tales técnicas e instrumentaciones pueden adaptarse a las necesidades actuales generando una oferta/demanda más balanceada. Y es precisamente este aspecto el que me genera más satisfacción.  La razón estriba en que estas nuevas tecnologías también pueden aplicarse con vistas a llevar a cabo otro tipo de estudios, como la cartografía del espesor suelo-regolito, detección a distintas profundidades de discontinuidades que afectan a la circulación del agua (horizontes del suelo, de los propios regolitos y estratos sedimentarios) ubicación de acuíferos no muy profundos, etc. Por tanto, todos estos estudios pueden ayudar, no solo a paliar la contaminación local intensa, sino también a explorar el suelo hasta profundidades de varios metros de espesor y a ser posible alcanzar su contacto con los acuíferos, ayudando a comprender el ciclo hidrológico, por donde surgen los contaminantes en manantiales, o el grado en que contaminan las aguas subterráneas (acuíferos). Si uno medita, también puede cambiar la forma de inventariar y cartografiar los suelos. ¿Criticas?. Pues sí, también las hay. Ha sido necesario detectar más de 22.000 sitios gravemente contaminados, en el continente Europeo, que afectan o pueden afectar severamente a la salud humana y de la vida salvaje, para que nuestras autoridades nos regalen muy pocos millones de euros. Por último, señalar que esta aproximación nace más de seis años después de que en Norteamérica se propusiera el Programa de la Zona Crítica Terrestre que tanto hemos defendido en nuestra bitácora hasta el punto de haber elaborado una categoría temática que lleva tal nombre (zona crítica terrestre y el futuro de la edafología). Allí encontraréis numerosos post a este respecto. Como podréis observar, desde 2006 se han descrito tales tecnologías y defendido su necesidad para avanzar poderosamente en el futuro de la edafología. Esa es la diferencia entre la investigación en EE.UU. y Europa. Por lo tanto, nada de lo propuesto nos debiera resultar novedoso a la comunidad científica implicada. Sin embargo, no es así. También los expertos del suelo, al menos en Europa, debemos reflexionar y llevar a cabo una severa autocritica. Llevo hablando de este asunto con colegas durante años. A la mayoría de nosotros (eso si, en este momento me excluyo, como se puede mostrar en mi CV, además de ser miembro de la red que conforma la Zona Crítica Terrestre) nos horroriza un cambio de paradigma en edafología de tal calibre: considerar que todo es un suelo, hasta las aguas subterráneas, los sedimentos marinos, etc. Lógicamente si uno piensa que en la madurez de su actividad científica debe enfrentarse a estos cambios radicales es lógico que se asuste, considerándose incapaz de hacer frente a tales retos. Ahora bien, se trata de una perspectiva totalmente subjetiva y egoísta, carente de sentido. El proceso llevará muchos años. Podemos encontrarnos en los albores de una nueva edafología. Tan solo hace falta entender las razones científicas y sociales que demandan estos cambios y comenzar a entusiasmarse, que no deprimirse. De hacerlo así, en lugar de oponerse, o mirar hacia otro lado no ocurriría nada. Será  la próxima generación, o los más jóvenes lectores, los que comiencen a adiestrarse y levar a cabo tales cambios en una sociedad  más receptiva y respetuosa con nuestra profesión. ¡Renovarse o morir!.  Y eso es, en parte, ModelPROBE (ver aquí descripción más completa), ya que tales innovaciones deben venir acompañadas de un cambio de perspectiva conceptual. De no ser el caso, nos quedaremos a medio camino. Hace más de 10 años que llevo escribiendo sobre tal necesidad en publicaciones científicas.

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Prospecciones Geofísicas Satelitales y Sobre el terreno. Fuente: PHPBB

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ModelPROBE Coordinator: M. Kästner (Helmholtz Centre for Environmental Research, Leipzig, Germany

 Juan José Ibáñez 

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La Convergencia entre Disciplinas Científicas e Ingenierías

Antaño, la formación de los científicos e ingenieros mostraba grandes diferencias. A los primeros se les intentaba instruir en la indagación, mientras que a los segundos en lo concerniente a la aplicación práctica de conocimientos bien consolidados. De hecho, la mentalidad, tanto social como la de muchos docentes, mantiene tales pautas. Ahora bien, ¿Se trata de una distinción válida en la actualidad? Francamente, albergo serias dudas. En un mundo en donde la ciencia y tecnología intentan ser el motor de la mal denominada sociedad del conocimiento, el ritmo al que se pretende que surjan las innovaciones tecnológicas resulta ser vertiginoso, tornando en obsoleto lo que pocos años antes era de rabiosa actualidad. En tal atmósfera de pretensiones innovadoras, la carrera de unos y otros por la innovación tiende a hacer converger lo que con anterioridad resultaba notablemente dispar. Francamente no veo acusadas diferencias entre la “actividad de un biotecnólogo” (por ejemplo) y la de un ingeniero. Estos últimos necesitan estar permanentemente actualizados en lo concerniente a las innovaciones científicas y tecnológicas, si desean poder ser competitivos y no quedarse obsoletos en pocos años. Obviamente, existen excepciones. Ahora bien estas últimas pueden cambiar abruptamente con los vaivenes económicos, como hoy mostraremos. Pero hay más.

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ETSI Topografía, Geodesia y Cartografía – UPM

Fuente: Panoramio-Geoester

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Novedades y perspectivas en materia de fertilidad de suelos y fertilización de cultivos del 19 Congreso Mundial de Suelos realizado en Brisbane, Australia (por el Ing. Agr. Martin Torres Duggan)

Entre el 1 al 6 de agosto de 2010 se realizó el Congreso Mundial de Suelos, en la ciudad de Brisbane (Australia). Este congreso es el evento más relevante organizado por la Unión Internacional de las Ciencia del Suelo (IUSS) y es el ámbito donde se presentan y discuten los principales avances científicos y tecnológicos vinculados con los suelos. En este artículo se presentan las principales novedades y perspectivas planteadas en el evento, fundamentalmente en lo que respecta a fertilidad de suelos y fertilización de cultivos. Autor: Martin Torres Duggan (Tecnoagro y Comisión Directiva de la AACS): informe del Congreso Mundial de Suelos (ampliado de un artículo publicado en la Revista Fertilizar, número 17, Octubre de 2010).

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Paisaje árido Mítico de Australia. Fuente: Australian Government

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Investigando el Flujo de Contaminantes en el Suelo y Zona Vadosa (nuevas aproximaciones)

Ya os comenté en varios post precedentes que los norteamericanos están estudiando la denominada zona crítica terrestre (ver categoría a la derecha de vuestro monitor, abajo) que incluye el suelo, la zona vadosa (regolito no saturado, en sentido amplio) y aguas subterráneas, simultáneamente. Hemos sostenido que quizás, en el futuro, de la edafología pueda extender su dominio de actuación a todo este sistema. Los estudios que leo, en este sentido, son más que prometedores. Desde el punto de vista del análisis de la contaminación en ambientes terrestres, tal perspectiva se encuentra más que justificada, por cuanto permite entender la dinámica de la contaminación de la Tierra emergida.  Hace pocos días el Noticiero ARS ofreció los primeros resultados de una investigación llevada a cabo por mi entrañable amigo Yakov Pachepski. Pero hay más.

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CZEN Crtical Zone Exploration Network

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