Al servicio de la República: un homenaje al servicio exterior republicano

El Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación celebra hoy una jornada de homenaje al Servicio Exterior de la II República española. Los actos se repartirán entre el Instituto Cervantes, donde tendrá lugar un seminario académico a partir de las 9:30 horas, y un acto institucional que se realizará en la sede central del ministerio, en el Palacio de Santa Cruz, a partir de las 18 h. Buena ocasión para recordar a unos servidores del Estado que, en las difíciles circunstancias que siguieron a la sublevación militar del 18 de julio de 1936, permanecieron leales al gobierno legalmente constituido y pagaron por ello con la depuración o el exilio.


Las actitudes entre los funcionarios diplomáticos en las primeras semanas tras la sublevación militar fueron diversas y cambiantes. Durante el mes de julio, la mayoría permaneció fiel al poder constituido y envió telegramas de adhesión a la República. Después vendría el llamamiento del General Franco a los diplomáticos para que presentaran su dimisión y trabajaran como agentes oficiosos de los sublevados en las Embajadas y Legaciones donde estuviesen destinados, la creación de un Gabinete Diplomático adscrito a la Junta de Defensa Nacional de Burgos presidida por el General Cabanellas, las noticias sobre el desarrollo de los trágicos sucesos de julio y agosto en toda España y especialmente en Madrid, y la formación del gobierno de Largo Caballero con miembros del Partido Comunista. A lo largo de agosto y septiembre, gran parte de los diplomáticos españoles se apartó de la República. En consecuencia, el 21 de agosto el gobierno disolvió la Carrera Diplomática y creó otra, de idéntico nombre, integrada por los que habían permanecido fieles y “por los que el Gobierno crea conveniente designar libremente”.

Sobre la actuación de los diplomáticos republicanos durante la guerra civil hay abundantes datos en la trilogía que Ángel Viñas ha ido publicando en los últimos tres años, compuesta por La soledad de la República: el abandono de las democracias y el viraje hacia la Unión Soviética (2006), El escudo de la República: el oro de España, la apuesta soviética y los hechos de mayo de 1937 (2007), y El honor de la República: entre el acoso fascista, la hostilidad británica y la política de Stalin (2008). La editorial Crítica, con buen olfato comercial, acaba de reunir los tres volúmenes en un estuche bajo el título “La República Española en guerra“.

Por razones obvias, las medidas de separación que tomó el Gobierno republicano contra los diplomáticos afectos al bando sublevado se concentraron en 1936-1937 y no se prolongaron más allá del año 1938. En cambio, el régimen de Franco dispuso de mucho tiempo por delante para aplicar medidas de depuración a los diplomáticos que no le habían sido afectos. A la creación de una Comisión Depuradora en 1937 (Decreto-Ley de 11 de enero) le siguió la constitución de un Tribunal Seleccionador en 1938 (21 de enero) que revisó los expedientes de depuración y examinó las peticiones de reingreso o reposición que afectaban al “Cuerpo Diplomático y Consular, Intérpretes, Cuerpo Administrativo y Auxiliar, Cancilleres y Funcionarios Subalternos de Embajadas, Legaciones y Consulados”. Vendría después, en 1940, la creación de un Tribunal de revisión de expedientes de depuración (Decreto-Ley de 12 de abril) y la instauración en 1947 de un cauce jurídico de revisión de expedientes (Decreto de 28 de marzo). Todavía en 1972 y 1974 se producían reingresos en la Carrera de diplomáticos apartados del servicio por el régimen franquista, si bien los últimos efectos de la depuración del bando vencedor de la Guerra Civil no se extinguieron hasta la adopción de medidas de amnistía tras la muerte del dictador.

Todas esas disposiciones, además de las adoptadas en su día por la II República, han sido minuciosamente reconstruidas por el embajador José Luis Pérez Ruiz en Las depuraciones de la carrera diplomática española (1931-1980), Burgos, Dossoles, 2005. Puede verse aquí una nota crítica sobre esta obra, a cargo del también embajador Alonso Álvarez de Toledo, publicada en Anales de Historia Contemporánea, 23 (2007).
 

Otras referencias:

Marina Casanova, La Diplomacia española durante la Guerra Civil, Madrid, Ministerio de Asuntos Exteriores (Biblioteca Diplomática Española, Estudios 13), 1996.

Marina Casanova, “Depuración de funcionarios diplomáticos durante la guerra civil“, Espacio, Tiempo y Forma, 1 (1987), pp. 361-376. Madrid, UNED.

Nuria Tabanera, “Ilusiones y desencuentros. La acción diplomática republicana en Hispanoamérica (1931-1939), Madrid, CEDEAL, 1996.

Luis Arias González y Francisco de Luis Martín, “La depuración en el cuerpo diplomático. El caso de José Lión Depetre”, en Josefina Cuesta Bustillo (dir.): La depuración de funcionarios bajo la dictadura franquista, Madrid, Fundación Francisco Largo Caballero, 2009, pp. 247-260

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