¿Que son las malas Hierbas y la Maleza?


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Malas hierbas y maleza. Fuente: Colaje Imágenes Google

 Hierba mala nunca muere

El otro día, leyendo la Revista Phytoma, tope con un artículo escrito por  Cesar Fernández Quintanilla y que llevaba por título  Sobre la multifuncionalidad de las llamadas ‘malas hierbas’. Realmente me gustó mucho. En ciencia, todas las ideas y propuestas que nos hagan recapacitar sobre la debilidad de los conceptos de los que habitualmente hacemos uso sin pestañear me parecen bienvenidos por su potencialidad heurística. Y por ello, va a ser el tema de este post. La rama de las ciencias agrarias que trata sobre estas ¿indeseables? especies vegetales recibe el nombre de malherbología, existiendo asociaciones para su estudio y usualmente erradicación. La eliminación de las malas hierbas, a nivel mundial,  mueve al año decenas o quizás centenas de miles de millones de Euros. Ahora bien, su principal uso se lleva a cabo por parte de la agricultura industrial. Como plaguicidas, la erradicación sostenida temporalmente de tales especies vegetales mediante agroquímicos causa serios daños al medio ambiente y la salud humana, dando lugar a controversias como la generada por el archifamoso caso del glifosato de Monsanto, empresa recientemente absorbida por la multinacional Bayern.    

La siguiente definición extraída de Internet y avalada por otras que os expongo abajo, resulta ser confusa y/o confundente en términos rigurosamente científicos: Se denomina maleza, mala hierba, cuyo, planta arvense, monte o planta indeseable a cualquier especie vegetal que crece de forma silvestre en una zona cultivada o controlada por el ser humano como cultivos agrícolas o jardines”. Ósea que, por ejemplo, cualquier especie vegetal que crezca en las macetas de mi terraza, ¿Es mala por naturaleza?. Las definiciones utilitaristas suelen acarrear conflictos, y estamos ante un caso palmario.

Según el tipo de agricultura del que hablemos, las malas hierbas pueden ser consideradas perversas, irrelevantes o “recomendables”, como en el caso del que os hablamos en nuestro post: “Agricultura Ecológica y Filosofía Oriental: El Método de Masanobu Fukuoka y su libro de libre acceso en Internet”. Aunque sin llegar a tal extremo, que preferís vosotros: ¿una agricultura ecológica o una agricultura industrial?. Tampoco debemos olvidarnos de la agricultura tradicional fruto del conocimiento campesino (ver nuestro post: “Agriculturas Tradicionales versus Agricultura Industrial”). No obstante cabe alegar que “el debate acerca de las agricultura ecológica y las tradicionales también se encuentra viciado”. ¿Y entonces?: cual es el futuro de la agricultura y sus enfrentadas alternativas”. ¿Dios Dirá, yo no soy pitoniso. En el caso de la agricultura natural de Masanobu Fukuoka, se recomienda no erradicar las malas hierbas. Y así entre la agricultura moderna (alimento y veneno para el hombre y la biosfera)” y la oriental previamente mentada, las malas hierbas pueden ser consideradas más o menos dañinas según el tipo de manejo. A base de golpetazos, promesas incumplidas y constataciones empíricas “la agricultura industrial comienza a percibirse como un riesgo para la soberanía alimentaria de los países”, ya que se encuentra causando contaminación de suelos y aguas, problemas para la salud pública y pérdida de biodiversidad”. Del mismo modo las malas hierbas suelen terminar adaptándose al adquirir mecanismos deresistencia a los herbicidas”, proceso que a la postre induce graves pérdidas de productividad y dispendios económicos. Posiblemente, Cesar Fernández Quintanilla, no esté de acuerdo con todas estas apreciaciones, pero asienta o no, el tema es otro.

Cesar da de pleno en la diana, aunque no os adelantaré el contenido que os reproduzco justamente al final de este post, si bien su nota es el núcleo central. No cabe duda de que en ciertas circunstancias los agricultores se encuentran obligados a usar pesticidas contra las malas hierbas. Empero la cantidad y frecuencia depende del manejo del suelo, plantas a cultivar, etc. Una especie que puede ser considerada mala hierba en ciertos lugares y circunstancias, e intrascendente o benéfica en otras.  Y aquí, una vez más, debemos tener muy presente el peligro de las antonimias en ciencia (ver nuestro post: El Discurso Científico, los Conceptos Contrarios y la Perspectiva de Jean-Marc Lévy-Leblond). Pongamos un ejemplo clásico que nos muestra la historia de la edafología. Hace algún milenio, un tipo de suelos denominado Vertisoles, resultaba prácticamente inútil en materia de producción agraria, siendo una maldición para el campesino al que le tocara en suerte. Sin embargo, con la invención del arado romano, su manejo resultó ofrecer generosas cosechas, es decir una bendición.   Hoy es considerado uno de los más productivos del mundo.

Reiteramos que Cesar pone el dedo en la llaga en esta cuestión, al abordar clara y concisamente que una planta no puede ser considerada buena o mala per se (salvo contadísimas ocasiones)  y menos aún si tan solo se percibe desde un único punto de vista. Os dejo ya con la el breve artículo mentado, definiciones clásicas de malas hierbas, etc. pero el documento de por  Cesar Fernández Quintanilla, se encuentra al final.

Juan José Ibáñez

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La cultura Maya y sus devastadoras consecuencias sobre la erosión del suelo y el secuestro de carbono


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Colaje: Google imágenes

 Si nuestro entrañable amigo y colaborador Régulo León Arteta, levantara la cabeza, me atizaría con una maza en la cabeza y espetaría: “Juanjo: no se te puede dejar solo” ¿?. Y estaría cargado de razón. Sin embargo el título  es un reflejo fiel de los contenidos de las dos notas de prensa que os muestro hoy, una de las cuales he traducido al español castellano del boletín de noticias Sciencedaily. Dado que me he esmerado un poco más de lo habitual con el material del traductor Google, no me explayaré en demasía. Podéis leer por vosotros mismos de que versa el estudio, sin mis torturantes desideratas. Vamos allá. Pero antes debo confesar que me pregunto a mí mismo si a la civilización Maya, muchos colegas le tienen maná o inquina. La bibliografía se encuentra repleta de artículos sobre su decadencia y, por raro que resulte en nuestros días, muchos colagas prefieren echarle la culpa antes a los mayas que al cambio climático. ¡Esta si es efectivamente,  una novedad!, empero también que yo, por una vez, ponga en tela de juicio  tales adherencias. Todo esto me resulta un tanto enigmático. En el peor de los casos, si los Mayas, como todos los pueblos, cometieron errores en el uso de las tierras,  no debemos echarnos las manos a la cabeza, ya que nosotros hemos cometido los mismos y muchos más, a pesar del orgullo tecnológico del que tanto presumimos.  

 Sin embargo, si debo resaltar que se trata de uno de los post que me ha llevado más tiempo componer, no en lo concerniente a su redacción, sino con vistas a aclararme  en un terreno que no había explorado con anterioridad (la cera de las hojas de las plantas). Me he leído hasta tres veces el artículo original de Nature, he consultado con colegas que investigan en bioquímica del suelo, etc.  ¿Resultado? En lugar de iluminarse, mi sistema neuronal sufría tremendos y masivos apagones. Resumiendo, si me equivoco, por favor perdonarme.

 Los investigadores dicen haber descubierto que la “dramática deforestaciónque llevó a cabo la cultura Maya hace unos 4.000 años, erosionó los suelos y/o degradó la calidad de los mismos, al perder parte de la materia orgánica que almacenaban en aquellos bosques ¿primigenios?.   Pues bien, mil años después de su colapso, las reservas de carbono edáfico no se han recuperado, a pesar de encontrase recubiertos por maravillosas selvas tropicales. Si ya lo pensaba yo, pero no me atrevía a compartirlo con vosotros: El Antropoceno se inició por culpa de los Mayas: ¿¿??. Es una broma por supuesto.

 Se me ocurren mil y una razones como para dudar de tales aseveraciones. En primer lugar, el clima varió en diversos momentos a lo largo del intervalo temporal analizado. Se produjeron episodios de mayor humedad, alternando con otros áridos. En estos casos, uno debe de cuidarse mucho de llevar a cabo especulaciones apresuradas. Teniendo en cuenta todo lo que se sabe de los Mayas y sus acertados manejos de suelos (aunque con toda seguridad también cometieron errores), es lógico pensar que no deforestaran por placer, sino, para su puesta en cultivo, al contrario de lo que los autores del estudio aducen. Al parecer aquellas reforestaciones dieron lugar a episodios de erosión severos. Empero, ¿qué tipo de fertilización recibían por parte de aquella civilización?. Probablemente orgánica y tal vez en grandes cantidades. Recordar, por mostraros tan solo dos ejemplos, los casos de las Chinampas en México, y de las Terras Pretas en Brasil. Más aun, el artículo se centra en las ceras vegetales y en este sentido se puede alegar que plantas como la Jojoba y la cendelilla, muy ricas en estos materiales, resultaban ser altamente apreciadas por el pueblo Maya, siendo cultivadas por aquél entonces, o como mínimo recolectadas en sus formas silvestres. Empero tales especies, según leo en Internet (abajo os dejo información), se encuentran principalmente asociadas a ambientes áridos y semiáridos de aquél país. En general, la cera de las hojas y algunos frutos parecen conferirles una alta resistencia a la aridez y la sequía. Según los autores, los territorios se encuentran actualmente recubiertos de frondosas selvas tropicales de lluvia. Los Mayas se manejaban bien en los espacios geográficos secos mediante sofisticadas obras de riego. Repetimos que las plantas en zonas semiáridas parecen acumular mucha más cera que cuando el clima es húmedo, teniendo sus suelos, además escasa materia orgánica o reservas de carbono. El estudio, por su naturaleza, no da cuenta del porcentaje o contenido de tal tipo de carbono, sino exclusivamente de las susodichas ceras y su edad, dando por sentado que a cuanto más ceras más materia orgánica albergarían los suelos. Las estimaciones fueron realizadas mediante técnicas isotópicas.

Por lo tanto, yo tamnién podría aventurar que los investigadores pretenden llevar a cabo comparaciones, partiendo de premisas bastante inciertas, si se tienen en cuenta los vaivenes climáticos, cambios en los sistemas de manejo (que variaron con el transcurso del tiempo), avatares geopolíticos, etc. Ya os comenté que, al menos en los 40 o 50 cm superficiales, el medio edáfico de los bosques tropicales atesora muy poca materia orgánica, si se comparan con los boques y praderas que albergan los ecosistemas en los climas templados y fríos. Ellos analizan los materiales presuntamente procedentes de horizontes sub-superficiales que se acumulan actualmente en sedimentos lacustres, lo cual conllevan otra serie adicional de incertidumbres que no pueden soslayarse. Empero estas también afectan a una metodología que se ha ensayado en contadas ocasiones, por lo que aún dista mucho de poder ser considerada fiable.  Finalmente, la reiterada lectura del artículo de Nature me hizo ver que estos investigadores encajaban sus razonamientos, muchos de ellosno suficientemente corroborados, con bastantes dudas. En fin, os dejo con la noticia, pero también con mis tribulaciones. Añado material para los que estéis interesados en saber más de las ceras de las hojas, ya que por mi parte no hay más “cera” de la que arde.

 Juan José Ibáñez

 Continua………

 
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Los Ecosistemas y Sus Suelos: La Importancia de la Pérdida de las Especies de mayor y menor tamaño


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Dicen que el diablo se esconde en los detalles. Hablamos mucho de la pérdida de biodiversidad y de ecología funcional. Sin embargo, seguimos fijándonos esencialmente en las especies más complejas y de mayor tamaño, que tanto nos atraen, soslayando a las más diminutas, aunque no por ello menos relevantes. Empero ¡lo pequeño es hermoso! y, como veremos tanto o más importante.  Y el estudio que os mostramos hoy corrobora tan aserción. Los investigadores abordaban las consecuencias de excluir de los ecosistemas (en este caso pastos) las especies conforme disminuía su tamaño corporal, comenzando con las más conspicuas o grandotas. ¿Qué detectaron?. Sencillamente que en ese entramado de seres vivos y sus complejas interacciones, la pérdida de los organismos pequeños condiciona mucho más la dinámica de los ecosistemas y las propiedades de los suelos que si lo hacen las más grandes. Las variables ambientales seleccionadas en este estudio fueron las del suelo. Dado que la nota de prensa se encuentra bien redactada, no hace falta que me explaye con tanta desiderata como en otras ocasiones. No solo se están perdiendo los grandes animales de nuestros paisajes, como los mamíferos. Según los autores, también existe una notable pérdida de biodiversidad de las especies que, a ojo de pájaro, parecen invisibles. Sin embargo está última e inadvertida extinción resulta ser, al parecer mucho más perniciosa.

Hasta que no se conoce el rol de cada especie en un ecosistema, sus miríadas especies e interrelaciones entre ellas y con el medio ambiente, no podremos saber lo que es vital, importante, intrascendente o incluso pernicioso. La ciencia aun no puede responder rigurosamente la mayor parte de las preguntas que en su seno se plantean.

Juan José Ibáñez

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Revistas Científicas de Prestigio, Monopolios, Investigadores y Políticas Gubernamentales: El Gran despilfarro Económico


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Fuente: Google Images

Volvemos sobre un tema que tratamos brevemente hace ya muchos años. Por mucho que se nos pretenda convencer de que el sistema de evaluación de las publicaciones aparecidas en las grandes y prestigiosas editoriales científicas eresuilta ser un proceso objetivo, se trata de una  aseveración rotundamente falsa. Más aún, se nos efrentamos a un sistema por el que se escapan miles de millones de Euros o dólares que, de otro modo, podrían ser utilizados en la propia indagación científica, en lugar de ir a parar a los bolsillos de los accionistas de las mentadas multinacionales. En un momento en que muchos países se ven obligados a reducir el gasto público en materia de investigación e innovación, tirar el dinero por el desagüe, no deja de ser  absolutamente estúpido y recriminable.  Hoy os muestro tres noticias dos, en español-castellano y otra en suajili, que he traducido al primero,  cuyo título en cristiano resulta ser: ¿Es hora de nacionalizar las editoriales académicas?. Defiendo que la respuesta rotunda debía ser ¡sí!.

Abajo observaréis los escandalosos beneficios de las editoriales. Adelanto el total fracaso de una idea brillante que surgió a mediados de la última década del siglo XX. Por un lado, ladrones oportunistas, mientras que por otro las contramedidas de las grandes multinacionales de la edición editoriales, como Nature o Science, han dado al traste con el cambio de rumbo entones anunciado, del que tuve noticia en 2007, tras leer un fantástico libro titulado Anatomía del fraude científico, cuyo autor es Horace Freeland Judson. Horacio mostraba su gran esperanza por el casi inmediato advenimiento del acceso abierto (open access), ya que pensaba que podía ser la solución al oscuro mundo de la diseminación de los resultados que nos va ofreciendo la indagación científica. Sin embargo, salvo raras excepciones, comenzaron a proliferar editoriales basura que publican, por término general, artículos de la misma catadura (de baja estopa), mientras que las grandes editoriales apostaron por ambos modelos de negocio, es decir sin arriesgar nada y robándonos más fondos, a ser posible. Y lo consiguieron. Actualmente revistas científicas gratuitas y decentes hay muy pocas, ya que el globo de desinfló apenas lo inflaron. Las revistas en acceso abierto de paupérrima calidad, cobran precios modestos y las de campanillas se suben por las nubes hasta límites intolerables (varios miles de euros por una decena de páginas).  Y así un investigador procedente de un país modesto que realice investigaciones de calidad, difícilmente publicara en las últimas, generándose una discriminación alevosa.

Promocionar y evaluar una carrera investigadora por el factor de impacto de la revista en donde se publica, atesora sus pros y sus contras, que dicho sea de paso, son muchas.  Empero si se intenta en el modelo clásico, también adolece de agudos inconvenientes, como la falsa objetividad de muchos evaluadores anónimos y, ¡cómo no!, las arbitrariedades de numerosos editores en jefe y sus secuaces asociados. Hace un par de años, mantuvimos una tremenda controversia en Internet, tras una acusación de mala conducta contra al editor de una revista importante de mi especialidad. Un  violento intercambio de mails llegó a cientos de investigadores simultáneamente. Pues bien, el cártel lider del que destapó la ¿aparente? mala conducta, intentaba acusar de crear un cártel al acusado, que era editor de una de las revistas de ciencias del suelo más importantes. Sin embargo él, impúdicamente había publicado doce artículos durante el año anterior en la “su revista”, ya que así debía considerarla, como el dueño de un cortijo andaluz (terrateniente al mando).

La ventaja de las revistas en acceso abierto estriba en que cualquier científico del mundo puede acceder a ellas sin pagar onerosos recursos económicos, ya que estos son cobrados a los propios autores.  Pero tal modo de proceder tiene sus inconvenientes al reverso de la misma moneda. Si un equipo de investigadores publica mucho, los costos para sus bolsillos serán formidables, y como he comentado, buena parte de los científicos e instituciones modestas no pueden asumirlos. Empero nuestras autoridades evalúan y promocionan a los científicos tanto por el factor de impacto, como por la cantidad de artículos finalmente producidos.  Por lo tanto, la encrucijada está servida, o como se señala en la el post que os reproduzco traducido, los colegas se encuentra ante el dilema de un prisionero.

Reitero que no se trata tan solo de promoción y el intento de alcanzar prestigio por parte de los miembros de la comunidad científica, sino además de un gran despilfarro económico que, en tiempos de crisis llega a ser, además, traumático (ver abajo cifras).

Sin embargo, las autoridades de la Unión Europea, como siempre, con sus decisiones ambivalentes y timoratas vuelven a poner a los científicos ante otro dilema del prisionero. Como veréis en una nota de prensa que os expongo abajo, pretenden obligar a que todo lo que se sufraga los fondos públicos se publique en acceso abierto, mientras que los organismos evaluadores dictaminan si “somos buenos o malos”, por la cantidad y  el factor de impacto de nuestras publicaciones. Se trata de algo así como poner a un ciudadano entre la espada y la pared. Pero hay más…… ¿Quién le pone el cascabel al gato?.

Obviamente, cuanto más publicidad y propaganda se le otorgue a un artículo, este tendrá más posibilidad de ser leído y citado por sus colegas, que es el más riguroso de los criterios, aunque también padece de inconvenientes mayúsculos. Por ejemplo, quien realicé indagaciones que se adelanten a su tiempo, que abran nuevos caminos, que reten con tino a lo en un momento dado de la historia se considera “verdad científica” por el establishment, tardará mucho en ser reconocido, cuando no obligado a retirarse de su profesión ¿Por qué?. Simple y llanamente, por ser un visionario, un adelantado a su época. La historia de la ciencia nos muestra que tal hecho resulta ser más la regla que la excepción. Por citar tan solo un ejemplo, el premio Nobel Dan Shechtman fue expulsado de su equipo de investigación en EEUU, cuando vislumbro la estructura de los causicristales, ya que sus colegas alegaban que tal “cosa” no podía existir. Años después se le otorgó el mencionado galardón, justamente por lo que le abandonaron sus colegas. Y reitero que se trata de la punta del iceberg.

Pues bien, en este sociedad dominada por la cobertura mediática a la que los científicos no somos ajenos, los boletines de noticias científicas van incrementando progresivamente aquellas que consideran relevantes y se encuentran en acceso abierto, ya que si el lector es atraído por el tema, tras leer  la nota de prensa, se encontrará feliz de que se le proporcione el artículo original haciendo el clic con su ratón (mouse en suajili). Y si uno no dispone de mucho dinero (……), fantástico. Estos son los casos, por ejemplo, de los noticieros  ScienceDaily, EurekaAlert, entre otros muchos.

Hasta la década de los años 80 del siglo XX, la mayor parte de las revistas científicas pertenecían a Sociedades Nacionales. Estas no editaban para lucrarse, sino con vistas a promocionar las investigaciones realizadas en sus respectivos países.  Posteriormente, las editoras multinacionales fueron llegando a acuerdos o comprándolas, de tal modo que en estos momentos son lamentablemente minoritarias. La mayor parte fueron pues devoradas por el imperio del capitalismo neoliberal. En el caso de la ciencia del suelo, algunas sobreviven de pago (si no se es socio), como es el caso de “Soil Science Society of America Journal”. Otras como el “Spanish Journal of Soil Science” son de libre acceso, asumiendo la Sociedad que la publica (SECS), los costos de la edición. Generalmente, si proceden de países en las que el idioma no es el inglés, suelen admitirse artículos en ambos idiomas. De aquí que me adhiera al  título del post en anglosajón que os he traducido abajo: Is it time to nationalise academic publishers?

Los repositorios en acceso abierto, algunos Institucionales y otros no, son un sistema de almacenaje de artículos científicos, o en su defecto, de los documentos provisionales previos a la publicación (sin rematar). Cada autor sube allí su producción científica en una página Web personal de los respectivos portales que ofrecen estos sistemas gratuitamente, o no. Se trataba de una magnífica iniciativa, por cuanto retaba a los buitres de las editoriales multinacionales, especialmente si los documentos se habían publicado en acceso cerrado (de pago para los lectores).  Otros repositorios tienen una vía limitada de acceso abierto y otra de pago con mayores prestaciones, ofreciéndote las estadísticas de cuantos y qué artículos han sido leídos, bajados, y quienes lo han hecho. Pero, obviamente, esas mega-editoriales no iban a permitírselo y con el tiempo, su contraataque ha ido haciendo mella. Si cabe constatar que a fin de cuentas da lo mismo, ya que el lector interesado por una publicación envía un mensaje automático para que “en privado” el autor le remita una copia digital del articulo o documento. Más aun, dado que para las revistas en acceso abierto, el copyright pertenece a los autores, también pueden subirse el original sin temor alguno a donde deseen. Con sus características idiosincrásicas este tipo de sistemas, tales como   ResearchGate, o Academia.edu, han alcanzado una enorme audiencia.

En este sentido, cabe señalar como ResearchGate, fue denunciada por una de las sociedades científicas más importantes de USA, viéndose obligada a retirar una ingente cantidad de los artículos que los autores habían previamente subido a sus páginas Web de este Portal. Eso sí, el sistema de petición automática de los documentos publicados sigue abierto y nadie se lo puede impedir, por cuanto forma parte de la tradición de la comunidad científica internacional (antaño se hacía por correo convencional, mediante postales institucionales imprimidas para ello).  En cualquier caso, que los científicos de campanillas actúen como Judas contra sus colegas, da fe de la catadura de los popes de la ciencia que ostentan el poder, en contra de los intereses de sus propios colectivos. Separar la actitud de las editoriales de los editores, que son investigadores, resulta ya una frontera lamentablemente muy difusa. Cabe destacar que tras tal acoso, el responsable o director de ResearchGate, remitieron un comunicado señalando que:

1.      Tales recortes de prestaciones no han hecho casi mella en el sistema y sobre todo que…..

2.      … Por sorprendente que parezca, las estadísticas de aquellos documentos bajados por los científicos que accedían al portal, demostraban como eran más demandados (abajados a los PC de los visitantes) los manuscritos que “no” se encontraban publicados en revistas indexadas, que los que sí lo estaban. Yo doy fe de ello, porque en mi caso ganan por goleada.   

Personalmente prefiero ResearchGate a la Academia.edu, ya que la última ofrece más posibilidades en su pleno acceso (que no en su versión “light”), empero a costa de una subscripción cuyo pago para muchos colegas podría ser prohibitivo.

Un  retorno a los sistemas de revistas nacionales y su puesta en acceso abierto, con ayuda de estos Portales o repositorios aludidos, barrerían del mapa a esas multinacionales de la codicia que resultan ser las grandes editoriales científicas. Más aun mediante este modo de proceder alcanzaríamos, al margen de una ciencia abierta y gratuita para todos, que los miles de millones de euros/dólares abducidos por esas multinacionales, se destinaran a su genuino propósito, la pura y dura investigación científica y su difusión.   

Os dejo pies las tres notas de prensa. Hoy por desgracia me extendido en demasía, aunque de vez en cuando…… 

Juan José Ibáñez

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Carbón vegetal, Su almacenamiento y Reservorios (Cambio Climático y Secuestro de Carbono)


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Fuente: Colaje Imágenes Google.

Hoy os mostramos una nota de prensa que apareció durante 2018 en el boletín de noticias Sciencedaily, y que nos informa sobre el ciclo y las rutas que sigue el carbón vegetal producido sobre la superficie terrestre, por la combustión de la biomasa. Según los autores del estudio,  su viaje por la superficie terrestre hasta almacenarse en los océanos puede resultar largo y prolongado.  Del mismo modo también alegan que sus partículas carbonosas, ya sean producidas por incendios forestales, uotras vías naturales y antropogénicas, constityen actualmente ingentes cantidades que finalmente son secuestradas en el fondo de los océanos, sustrayéndose pues de la atmósfera, siendo indispensable su evaluación con vistas a una mejor comprensión el ciclo global del carbono.

Del mismo modo, relatan brevemente la historia de su largo recorrido tanto en el espacio como en el tiempo, desde los suelos a los ríos y lagos hasta terminar siendo secuestrado en los sedimentos oceánicos. Durante el  mismo, no es inusual que se almacenen temporalmente en otros sedimentos terrestres y lechos de las masas de agua dulce (ya considerados suelos en muchas clasificaciones edafológicas). También cabría destacar de la nota de prensa, que la erosión de los sedimentos y suelos, retarda hasta en miles de años su llagada al mar en donde son enterrados y preservados durante largo tiempo.  Obviamente tras los incendios, las emisiones de CO2 a la atmósfera son ingentes, pero sin despreciar las que terminan en forma de un carbón bastante resistente a su degradación, es decir en la forma de las partículas mentadas.

Ahora bien, ¿Cuál es la magnitud del carbono constituido por estas partículas recalcitrantes? ¿Existen diferentes formas con menor o mayor resistencia a su degradación?. ¿Qué porcentaje constituyen del secuestro de carbono terrestre?  También omiten que en las zonas de subducción pueden pasar a formar parte de los materiales que retornan al manto terrestre o terminar emergiendo  de nuevo  a las superficies continentales embutidos en las rocas que afloran como consecuencia de la colisión de las placas tectónicas.  Se trata de un interesante tema, que se encuentra directamente relacionado con el denominado biochar, y esas enigmáticas Terras Pretas do indio de la Cuenca Amazónica, de las que tanto hemos debatido en esta bitácora.

El tiempo nos dirá si se trata de un nuevo “canto de sirenas” o  si realmente se trata un tema que debiera tenerse muy en cuenta  en las investigaciones relacionadas con el ciclo del carbono y el cambio climático.

Os dejo ya pues con la noticia en su versión en Inglés y traducida rápidamente al Español-Castellano.

Juan José Ibáñez

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Cambio de dieta contra el cambio climático: ¿Paupérrimo enfoque de la cultura científica?


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Fuente: Colaje Imágenes Google

¿Cambio climático?: La culpa fue del cha, cha, cha…….

 El 8 de agosto de 2019, tras una reunión del IPCC (quizás en contubernio con la OMS) la prensa lanzó una noticia acerca del cambio de dieta que “urgía” la suprema  “urgencia” de mitigar el cambio climático. No daba crédito a lo que leía y en especial sus titulares. ¿Urgencia equivale a velocidad? Esto si responde con exactitud a lo que llamamos “confundir la velocidad con el tocino”, dicho que en España se menta con frecuencia. Veamos, tanto en las páginas Web de la ONU como de la FAO se hace eco de dicho informe. Empero tales papeles abordaban otros muchos temas, y más serios con vistas a paliar el cambio climático, aunque para la Organización Mundial de la Salud (OMS) la dieta planetaria, inducida por la globalización económica, sí consista en una seria alarma, y con razón. Añadamos que en el documento de marras se habla mucho del problema de los suelos, su degradación y pérdida por erosión, etc. 

Un amigo que vive a unos 100 Km al sur de Kansas city (Misuri) me comentaba que por allí la única alimentación que ingieren sus habitantes y que no corresponde a la definición de comida basura, resulta ser una barbacoa. Pues bien, si ahora se la prohíben, morirán por cambiar a unos hábitos alimentarios aún peores.  Eso sí, leí que “algún experto sin neuronas”, es decir descerebrado, alegaba que, como la humanidad es adicta a los vehículos a motor, era más fácil cambiarle los hábitos nutricionales que desistiera de usar su vehículo privado. Los seres humanos, al parecer somos adictos por naturaleza, por lo que si nos quitan esa droga (en el sentido amplio del vocablo) nos volvemos adictos a otra. Y en este mundo tecnológico la tecno-dependencia es una adicción, como por ejemplo lo es el caso entre otros muchos de los zombis que inundan las calles de Madrid con sus Smartphone, tema que ya comienza a causar preocupación por síndromes de abstinencia muy acusados, y no solo en la juventud.  Ya se puede atropellar a otros conciudadanos en las aceras, gracias a esos “colgados” de su “aparatito”. Y he visto personalmente dos casos en poco tiempo. Se trata de los denominados nomofóbicos. Supongo que los ultra-animalistas (léase Movimiento de liberación animal) se mostrarán entusiasmados. Su utopía hecha realidad gracias al deterioro del planeta. Nadie dudará que todos padecemos de filias, fobias y adicciones. Pero vayamos al grano, porque a la carne…..

Reiteramos  que el documento del IPCC abordaba muchos temas de los que no vamos a hablar en este post. Sin embargo, veamos los siguientes titulares de prensa de esos rotativos que dicen sentirse preocupados por mejorar la divulgación y cultura científica: La dieta perfecta para salvar el planeta y la salud del ser humano; Cambiar de dieta es imprescindible para frenar la crisis climática; La ONU alerta: hay que comer menos carne para frenar el cambio climático; Cambiar la dieta para frenar el cambio climático; El planeta necesita un cambio del modelo alimentario para combatir la crisis climática; Los países ricos deben comer menos carne para luchar contra el cambio climático. Tan solo la última se salva por los pelos. Hoy al menos en la siguiente nota de prensa Marta G. Rivera pone los puntos sobre las  íes “Las vacas no tienen la culpa del cambio climático, la tienen las personas”. Curioso, ya que el día anterior el mismo rotativo también fue escandalosamente alarmista. Os recomiendo que leáis esta última e incineréis las restantes, aunque también así se produce CO2. ¡No hay remedio!. Ya he comentado que intentamos culpabilizar o demonizar todos los procesos naturales que generan gases de invernadero, con tal de seguir con nuestro insustentable modelo económico, fruto de la globalización y de la dictadura financiera que padecemos.

Que los periodistas o plumillas intenten retorticeramente que los lectores lean sus dislates, manipulando los títulos, no nos habla de cultura científica sino de incultura profesional. Y este tema se me antoja francamente recriminable, por cuanto confunde, que no aclara.

Hemos venido reiterando que toda esta sarta de noticias, como otras anteriores, acerca del cambio climático, son inútiles y descarriadas, ya que como mostramos en nuestro post: ¿Porque Decir Cambio Climático y no Degradación Ambiental?, tal calentamiento no es sino uno más que un síntoma, entre otros del “gran lio en el que nos hemos metido a nosotros y a la biosfera. La mala gobernanza global devino en desastre y ni ciudadanos ni naturaleza deben pagar por ello, sino el maldito modelo económico que padecemos, que es realmente el que debiera mutar sin dilación. Pero no se hará. No nos engañen por favor.

Sin embargo centrados en este asunto, aclaremos dos cuestiones, por no enumerar más de 100. (1) Muchos de los bosques que vamos perdiendo actualmente resultaron ser sabanas repletas de rumiantes antes de la domesticación de los paisajes en nuestro propio beneficio; (2) aproximadamente dos tercios de las tierras emergidas padecen de climas áridos y semiáridos, en donde el agua escasea.   En decir, que no son aptos para producir vegetales, si no se dispone de una fuente de agua abundante y de fertilizantes.  El oro azul no puede salir de los acuíferos sin ser reemplazada por otra natural, so pena de que el sistema de manejo de tierras torne en insustentable en pocos años o algún decenio. Y por eso en esos lares la FAO ha venido tradicionalmente defendiendo su uso ganadero.  Difícilmente (por no decir casi imposible), con la tecnología actual podremos aprovechar esas enormes extensiones de suelo sin suministrar agua y añadir nutrientes. Si además tenemos en cuenta que los fertilizantes inorgánicos contaminan, y no existe una fuente inagotable de abonos orgánicos, mientras que de ellos la gran mayoría proceden de la ganadería extensiva e intensiva…… la solución analítica a esta ecuación demanda de mentes más ingeniosas que las actualmente mostradas por nuestros sabios ¿?. En el artículo recomendado, Marta G. Rivera Ferre, con conocimiento y moderación, nos habla de las bondades de las dietas flexitarianas  y  mediterráneas como las más viables. Y eso es lo que hago yo espontáneamente, por ejemplo, sin que alguien me amedrante. Pero ¿pueden hacerlo los moradores de esos espacios áridos y semiáridos sin agua abundante y la carencia/escasez de los abonos que les ofrecían sus grandes rebaños de ganado?

Finalmente señalar que efectivamente solemos padecer de una nutrición lamentablemente enfermiza, aun cuando dispongamos de medios para alimentaros sanamente. Sin embargo, si pervertimos nuestra salud es justamente gracias a la propaganda nauseabunda que esta economía de mercado ultra-neo-liberal induce con su márquetin y mentiras. Cambien el modelo económico y social y déjenos en paz, ya que son ustedes los culpables: multinacionales, lobbies y políticos. Váyanse a la m…. y dejan de confundir a los ciudadanos.

Os dejo para finalizar la nota de prensa de una página Web, bastante decente (SINC), no sin antes reiterar que lean, ¡por favor la nota de prensa de Marta G. Rivera Ferre .

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Juan José Ibáñez

“Las vacas no tienen la culpa del cambio climático, la tienen las personas”

Marta G. Rivera Ferre, miembro IPCC, advierte de que mientras en los países desarrollados se debe bajar el consumo de proteína animal en algunos más pobres debe aumentar………

La ONU pide reducir el consumo de carne para frenar el cambio climático

Aunque la quema de combustibles fósiles es lo que recibe mayor atención, el último informe del Panel Intergubernamental de Expertos en Cambio Climático de la ONU advierte que para frenar el calentamiento global es esencial la reducción del consumo de carne, además de medidas en contra de la deforestación y en favor del uso sostenible de la tierra.

SINC | | 08 agosto 2019 14:00

Los esfuerzos para frenar las emisiones de gases de efecto invernadero y los impactos del calentamiento global se quedarán muy cortos sin cambios drásticos en el uso global de la tierra, la agricultura y la dieta humana, según advierte el último informe del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) de la Organización de las Naciones Unidas (ONU).

El documento especial del IPCC sobre el cambio climático y la tierra, publicado hoy en Ginebra, analiza el papel de las decisiones sobre manejo de la tierra tanto para reducir como para adaptarse al calentamiento global.

“Sería beneficioso para el clima y la salud humana que la gente de países desarrollados consumiera menos carne”, dice Hans-Otto Pörtner

Destacan entre las medidas la necesidad de preservar y restaurar los bosques, ya que absorben el carbono del aire, y las turberas, porque liberan carbono si se desentierran. El ganado criado en pastizales de bosques despejados es particularmente intensivo en emisiones, dice el informe. Las vacas también producen una gran cantidad de metano, un potente gas de efecto invernadero, al digerir sus alimentos.

El documento corrobora que las dietas equilibradas que contienen alimentos de origen vegetal y de origen animal producidos de forma sostenible “presentan grandes oportunidades para la adaptación y la mitigación, a la vez que generan importantes beneficios colaterales en términos de salud humana“.

No queremos decir a la gente qué comer”, dice Hans-Otto Pörtner, presidente del grupo de trabajo del IPCC sobre impactos, adaptación y vulnerabilidad. “Pero sería realmente beneficioso, tanto para el clima como para la salud humana, que la gente de muchos países desarrollados consumiera menos carne, y que la política creara incentivos apropiados a tal efecto”.

Aumento de la deforestación

Para 2050, los cambios en la dieta podrían liberar millones de kilómetros cuadrados de tierra y reducir las emisiones mundiales de CO2 hasta en ocho mil millones de toneladas al año, en relación con la situación actual, según los científicos.

Los investigadores también señalan la importancia del informe para las selvas tropicales, donde aumentan las preocupaciones sobre la aceleración de las tasas de deforestación. La selva amazónica es un enorme sumidero de carbono que actúa para enfriar la temperatura global, pero las tasas de deforestación están aumentando, en parte debido a las políticas y acciones del gobierno del presidente brasileño Jair Bolsonaro.

Si no se detiene, la deforestación liberará más de 50.000 millones de toneladas de carbono a la atmósfera en 30 o 50 años

Desafortunadamente, algunos países no parecen entender la necesidad urgente de detener la deforestación en los trópicos”, dice Pörtner.“No podemos forzar a ningún gobierno a interferir. Pero esperamos que nuestro informe influya lo suficiente en la opinión pública a tal efecto”.

Si no se detiene, la deforestación podría convertir gran parte de los bosques amazónicos en un tipo de desierto degradado, liberando posiblemente más de 50.000 millones de toneladas de carbono a la atmósfera en 30 o 50 años, afirma Carlos Nobre, científico experto en clima de la Universidad de São Paulo, en Brasil.

El informe advierte que la tierra debe seguir siendo productiva para alimentar a una población mundial en aumento. El calentamiento aumenta el crecimiento de las plantas en algunas regiones, pero en otras –incluyendo el norte de Eurasia, partes de Norteamérica, Asia Central y África tropical– el aumento del estrés hídrico parece reducir la tasa de fotosíntesis.

Por lo tanto, el uso de cultivos para biocombustibles y la creación de nuevos bosques –considerados como medidas con potencial para mitigar el calentamiento global– deben gestionarse cuidadosamente para evitar el riesgo de escasez de alimentos y pérdida de biodiversidad, dice el informe.

Afectará a la seguridad alimentaria

Los expertos también destacan que los agricultores y las comunidades de todo el mundo deberán hacer frente a lluvias más intensas, inundaciones y sequías como resultado del cambio climático. La degradación de la tierra y la expansión de los desiertos amenazan con afectar la seguridad alimentaria, aumentar la pobreza e impulsar la migración, según el informe.

Alrededor de una cuarta parte de la superficie terrestre de la Tierra parece sufrir ya la degradación del suelo, y se espera que la crisis climática empeore las cosas, en particular en las zonas costeras bajas, los deltas de los ríos, las tierras secas y las zonas de permafrost.

Necesitamos una transformación radical, no cambios incrementales”, afirma Ruth Richardson

Las prácticas agrícolas industrializadas son responsables de gran parte de la erosión y la contaminación del suelo, dice Andre Laperrière, director ejecutivo de Global Open Data for Agriculture and Nutrition, con sede en Oxford (Reino Unid), una iniciativa para hacer accesible a todo el mundo la información científica pertinente.

“Necesitamos una transformación radical hacia un uso global de la tierra y un sistema alimentario que satisfaga nuestras necesidades climáticas”, dice Ruth Richardson, directora ejecutiva de la Alianza Global para el Futuro de la Alimentación, una coalición estratégica de fundaciones filantrópicas con sede en Toronto, Canadá.

Un informe especial publicado el año pasado concluyó que las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, que alcanzaron un máximo histórico de más de 37.000 millones de toneladas en 2018, deben disminuir drásticamente en un futuro muy cercano para limitar el calentamiento global a 1,5 grados, y que esto requerirá una acción drástica sin más demora.

Los gobiernos de todo el mundo considerarán las últimas conclusiones del IPCC en la cumbre climática de la ONU que se celebrará el mes próximo en Nueva York.

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Carbón vegetal, Su almacenamiento y Reservorios (Cambio Climático y Secuestro de Carbono)


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Secuestro de Carbono. Fuente: Blog de la red Remedia

 Hoy os mostramos una interesante nota de prensa que apareció durante 2018 en el boletín de noticias Sciencedaily, y que nos informa del ciclo y rutas del carbón vegetal producido sobre la superficie terrestre, aí como por la combustión de la biomasa. Según los autores del estudio,  su viaje por la superficie terrestre hasta almacenarse en los océanos a menudo resulta temporal y espacialmente largo.  Del mismo modo, también alegan que sus partículas carbonosas, ya sean producidas por incendios forestales, u otras vías naturales y antropogénicas, pueden llegar a constituir en ingentes cantidades que finalmente son secuestradas en el fondo de los océanos, sustrayéndose pues de la atmósfera, siendo indispensable su evaluación con vistas a una mejor comprensión el ciclo global del carbono.

 Del mismo modo, relatan brevemente la historia de su largo recorrido tanto en el espacio como en el tiempo, desde los suelos a los ríos y lagos para terminar siendo sepultadas con en los sedimentos oceánicos. Durante el  mismo, no es inusual que se almacenen temporalmente en otros sedimentos terrestres y lechos de las masas de agua dulce (ya considerados suelos en muchas clasificaciones edafológicas). También cabría destacar de la nota de prensa, que la erosión de los sedimentos y suelos, retarda hasta en miles de años su llagada al mar en donde son enterrados y preservados durante largo tiempo.  Obviamente tras los incendios, las emisiones de CO2 a la atmósfera son ingentes, pero tampoco nada despreciables las que terminan en forma de un carbón bastante resistente a su degradación, es decir en la forma de las partículas mentadas.

 Ahora bien, ¿Cuál es la magnitud del carbono constituido por estas partículas recalcitrantes? ¿Existen diferentes formas con menor o mayor resistencia a su degradación?. ¿Qué porcentaje constituyen del secuestro de carbono terrestre?  También omiten que en las zonas de subducción pueden pasar a formar parte de los materiales que retornan al manto terrestre o terminar emergiendo  de nuevo  a las superficies continentales embutidos en las rocas que afloran, como consecuencia de la colisión de las placas tectónicas.  Se trata de un interesante tema, que se encuentra directamente relacionado con el denominado biochar, y esas enigmáticas Terras Pretas do indio de la Cuenca Amazónica, de las que tanto hemos debatido en esta bitácora.

 El tiempo nos dirá si se trata de un nuevo “canto de sirenas” o  si realmente se trata un tema que debiera tenerse muy en cuenta  en las investigaciones relacionadas con el ciclo del carbono y el cambio climático.  Os dejo ya pues con la noticia en su versión en Inglés y traducida rápidamente al Español-Castellano.

 Juan José Ibáñez

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La Crisis Mundial por Escasez de Suelos Fértiles que se Avecina (¿Huertos Inteligentes?).


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Huertos Inteligentes: Fotos y Composición: Juan José Ibáñez

De la noticia que os vamos a ofrecer hoy solo me interesan cuatro aspectos puntuales, aunque no dejen de ser contradictorios. El primero concierne a la gravedad mil veces soslayadas de que, hoy por hoy, apenas quedan suelos fértiles no cultivados con vistas a aumentar la producción de alimentos a escala mundial. El segundo estriba en que la FAO, ya ha comunicado públicamente, y en reiteradas ocasiones, que la cacareada “revolución biotecnológica” que nos salvaría de cualquier mal, ha demostrado ser un fiasco propagandístico de los “toca-genes”. El tercero deviene de que necesitamos imperiosamente datos globales “fiables” para evaluar los “posibles” fututos de la agricultura a escala mundial.  Finalmente, el cuarto da fe de, como cuando se es espabilado, un centro de investigación o universidad regional puede intentar convertirse en otro de Referencia Mundial y obtener pingues beneficios, y a la postre lograr una gran notoriedad. Si hablamos del último, tan solo mentaré en esta ocasión que, con vistas a tal asalto a la fama, los británicos y holandeses son verdaderos maestros.  ¡Pero cuidado, ya que no se trata de generosidad!, ¡ni mucho menos!, sino de un proyecto del que saldría principalmente beneficiado la institución que ofrece ¿regalos? como si se tratase de  hermanitas de la caridad. ¡Lobos con piel de cordero!, aunque estén en todo su derecho de intentarlo. Sobre este tema, aún permanecen en la escena científica algunos colegas a los que unos pocos logramos cortar por lo sano sus perniciosas intenciones de convertir una iniciativa paneuropea en otra privada, de los dos países mentados.  Personalmente, tuve que pagar las dolosas consecuencias, aunque mirado retrospectivamente puedo alegar que con mucho gusto. ¿Así he ido ganando enemigos, si bien no para beneficio propio, sino de todos. Algún día hablaré como actúan tales lobbies y las habilidosas artimañas que son capaces de usar.  

La FAO ya ha advertido del problema: no quedan prácticamente suelos fértiles que poner en cultivo al objeto de solventar la soberanía alimentaria, mientras que nuestra sociedad en lugar de lograr aprovechar más tierras las degrada y como corolario mengua. Es decir, que muchos de los productivos pasan a otros usos menos necesarios, pero que procuran beneficios a ciertas empresas y otros sectores económicos. Según la FAO, más de 1,300 millones de personas correrán el riesgo de no poder ingerir bocado alguno en poco tiempo, si el neoliberalismo financiero sigue su descontrolado vandalismo. Como sabrán ya en Latinoamérica (léase por ejemplo Argentina y Brasil, a fecha de 2018), las denominadas crisis económicas de los países que denuncia públicamente tanto el Fondo Monetario Internacional, como el Banco mundial, se atajan a costa de acrecentar la pobreza de sus ciudadanos. Se realizan las reformas recomendadas,  inyectan ingentes sumas de dinero y luego se felicitan así mismos, cuando en realidad el resultado más palmario estriba en que la población termina por empobrecerse hasta límites, a veces insostenibles. España es una caso, pero el de Grecia ha sido dramáticamente espeluznante.   Se sale finalmente de la crisis, todos aplauden, cuando en realidad la pobreza y el derrumbe de la sociedad del bienestar se ha transformado en la del “mal estar viviendo”. No me entra en mi cabeza de ratón aquello de “el país gana, sus ciudadanos pierden”, que no deja de ser un parafraseado encubierto del de “la banca siempre gana, a cambio de que perdamos todos los demás”. En la nota de prensa que podéis leer abajo se explicita:

Dado que cerca del 95% de los alimentos destinados al consumo humano dependen del suelo para su cultivo, la FAO ha advertido a la comunidad científica de que si la agricultura sigue manteniendo su enfoque comercial tradicional, lo que supone la pérdida de aproximadamente 60 acres de tierra fértil cada minuto, la capa superior del suelo del planeta se habrá degradado por completo en 60 años, lo que pondría fin sin duda a las prácticas agrícolas”.

Pero como sabéis que mi cabeza de ratón alberga aún alguna neurona, no dejo de preguntarme que si es así, ¿Por qué preocuparnos del cambio climático?. Chivo expiatorio, espectro/fantasma de una economía global que va hacia el abismo. Supongo que el plumillas no habrá entendido bien lo qu escribe, o lo que es peor aún que el redactor de la nota de prensa original también perdiera el norte, al señalar: “FAO ha advertido a la comunidad científica” . ¿Qué tienen que ver los científicos cuando son los ideólogos de esta economía kafkiana que padecemos los responsables?. En el peor de los casos, somos incompetentes. Empero: ¿Quién financia lo que debemos investigar y lo que no?, ¿No son justamente los que nos han empujado hacia este laberinto, casi sin salida, que sufrimos en el Planeta.  

Pero investigadores de uno de los Estados ya aludidos, trasvertido de Supermanes  obtienen un buen dinerillo y nos cogen casi siempre, la delantera, como es el caso del contenido de la noticia que podéis leer abajo, es decir: “Huertos inteligentes para ayudar a salvar el suelo de la Tierra”. Estuve unos pocos días, a finales de los años 80, en aquella Universidad cuando se encontraba sufriendo una seria crisis de financiación. Empero dejemos ese asunto porque también tiene su miga.

Para abordar este problema, la Universidad de Dundee está liderando un proyecto innovador denominado convenientemente Grow Observatory o GROW, en el cual  ha desarrollado una plataforma integral para estimular la conservación del suelo y mejorar los métodos sostenibles de producción de alimentos en Europa. El proyecto en cuestión se denomina, como hemos dicho “Grow Observatory”. El propósito, según ellos, es convencernos que con un teléfono tonto (también conocidos como teléfonos móviles inteligentes) y unos instrumentitos (sensores) que ellos nos ¿regalarán? (con fondos de terceros), ayudarán a “recopilar datos relevantes de esos huertos para ayudar en la lucha contra el cambio climático y resolver la crisis alimentaria del planeta”, monitorizando la calidad de nuestros suelos. Francamente lo dudo mucho. En el mejor de los casos, recopilarán información de alguna relevancia y luego cobrarán, una vez instaurado el andamiaje, a todos, por sus servicios prestados, publicando de paso muchos “artículos científicos a partir del trabajo de unos y la buena voluntad de otros”; verbigracia del esfuerzo de las almas cándidas que se traguen toda esta propaganda”. No lo dudéis, son así.  La única vía de escape sería que tal monitorización, que, en este caso tan solo afecta a toda Europa, pase a ser gestionada por un organismo multinacional que en nuestro caso sería la propia Unión Europea. Eso sí, como los palabros impactantes deben anteponerse a toda noticia sexy “lo de huertos inteligentes”. En fin (…) Toda la noticia en sí misma es pura demagogia, ya que la evaluación de la calidad de los suelos no se soluciona con un sensor, imágenes satelitales y un teléfono móvil.

Así anda el mundo, espejo de la bobalización que cala en gran parte de la ciencia actual. ¿Y quién tiene la culpa?. Pues… ¡El cambio climático!, que nos a atontado a todos.

O dejo con la noticia……

Juan José Ibáñez

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La Esperanza de GAIA 2.0: Autoconsciencia Planetaria Asistida


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Colaje imágenes Google

 Por mucho que desee ser optimista acerca del futuro de la humanidad y nuestro planeta,  día a día me vuelvo más escéptico. Decía un refrán que “El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra”. Francamente creo que se han quedado cortos. Por ejemplo, durante el Siglo XX dos guerras mundiales fueron fruto de problemas nacionalistas. Pues bien, comenzado el siglo XXI, todo apunta a que tendemos a retornar a las andadas. Y lo lamento, ya que la noticia de hoy merecería una redacción más cándida y crédula. Sin embargo, no puedo, visto lo visto y lectura tras lectura, a lo largo de demasiadas décadas. Todos conocéis ya la hermosa hipótesis Gaia, propuesta por James Lovelock y perfeccionada por Lynn Margulis, de los que soy un gran admirador. Pues bien, otro de mis maestros como lo es Bruno Latour  (ya os hemos hablado de algunas de sus propuestas en sus facetas de filósofo y pensador preocupado por la ciencia), junto al sociólogo británico Tim Lenton (no he tenido el placer de leerle por lo que nada os puedo decir de él) , acaban de dar una vuelta de tuerca más a la metáfora proponiendo una nueva formulación denominada Gaia 2.0, o como explica el rotativo ABC  “Gaia ha muerto. Bienvenidos a «Gaia 2.0” ¡Amén!. ¡A Rey muerto Rey puesto!. Pues bien, Latour y Lenton dicen que el ser humano puede cambiar el ¡sistema operativo! de GAIA, de tal modo que se alcance un “nuevo nivel de autoconciencia”, si se percata de los daños que ha causado en el Planeta y adoptan las medidas oportunas, como abrazar la denominada “Economía circular” y frenar sus frénicos impulsos destructivos o destrozos a escala global. A nivel de especie consciente, generamos sin parar “crímenes de lesa humanidad” Por lo tanto, tal propuesta sería algo así como “cambiar de chip”, aprender de los tropezones previos y ser nosotros los que guiáramos a GAIA mediante una “autorregulación deliberada” Empero para ello necesitamos cambiar nuestro clima colectivo-mental, para a la postre intentarlo seguidamente con el climático. Y así, “nuestro mundo buscaría la forma de adaptarse a la acción de los humanos, igual que lo hizo durante otras situaciones cambiantes y amenazadoras. Pero, por primera vez, lo hará “de acuerdo con los propios humanos”, según la nota reproducida de Europa Press por el Diaio ABC, que no deja de ser una simple traducción de la que os ofrezco debajo en inglés de Terradaily. ¿De quién es el copyright?.   

 Empero seguimos empeñados en no ser conscientes de las repercusiones de nuestros actos, por lo que, para alcanzar tal estado de “inteligentia planetaria”, algo muy grave debería pasar primero. Los que ostentan el poder no se dejan amedrantar por frases y discursos tan hermosos, como bien intencionados, aunque yo diría que hasta ingenuamente cándidos. Si deliberadamente estamos destruyendo Gaia: ¿Cómo podemos “deliberadamente cambiar nuestra “mala-consciencia”?. Tan solo un gran impacto, una enorme catarsis, una tragedia descomunal, podría dar paso a tal transmutación, por aquellos humanos que hubieran sobrevivido. Yo preguntaría a Latour y Lenton, sino recuerdan que la evolución ha transcurrido a golpe de mamporrazos, es decir esencialmente mediante un jalonamiento de grandes extinciones y radiaciones. Y de ser así, presumo que estamos a la espera de otra de las primeras.  No entiendo como Latour está tan desmemoriado, o las razones de su optimismo. Mientras tanto, sigo dudando de que el depredador se deprede así mismo para dar lugar a un hermoso cisne. Ahora bien, os dejo este encantador cuento de hadas, ya que por bello me gustaría creermelo a “fe ciega”.   En los enlaces previos que aluden a Gaia 2.0, podéis pinchar y ver las noticias aludidas. Yo he traducido, sin miramientos (es decir utilizando el traductor Google a lo bestia) la noticia original en Inglés. Termino pues con el Título de ABC “Gaia ha muerto. Bienvenidos a «Gaia 2.0”, en su adelantado cuento de navidad. ¿Gaia o agujero negro?.

 Juan José Ibáñez

 Continúa………


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Suelos, Incendios Forestales y Cambio Climático (¿reforestación o pastizales?)


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En los ambientes mediterráneos muchas especies de coníferas son extremadamente pirofíticas o pirófilas (amantes del fuego). Obsérvese una plantación de algarrobos intacta entre una masa arbolada de pinos quemada a su alrededor. Incendio forestal (Comarca de los Serranos, Valencia, España) Foto: Juan José Ibáñez

 Todos los veranos, en los biomas y ambientes cuya estación seca coincide con el verano, los incendios forestales son comunes. Hablamos pues de paisajes mediterráneos y semiáridos, en general. En los últimos años este fenómeno parece recrudecerse, al aumentar las temperaturas, posiblemente como resultado del calentamiento climático.  Es usual que la prensa alarme al público sobre “fuegos que se avecinan, con más virulencia y frecuencia”. Con toda sinceridad, yo no tengo tan claro que el cambio climático sea el principal responsable de lo que “actualmente” sucede, ya que ha sido demostrado hasta la saciedad que el viento por un lado, la matorralizaciíon de cultivos abandonados,  la pauperrima gestión por parte de las administraciones, así como la mala planificación urbanística deben ineludiblemente incluirse en la ecuación. Tampoco olvidemos los incendios accidentales e intencionales , ya sean debidos a especulaciones urbanísticas o a insensatos pirómanos.  La falta de limpieza del monte que tradicionalmente era llevada a cabo por los campesinos, ahora depende en muchos casos de los gobiernos, cuya dejadez en tiempos de crisis es palmaria, como se ha demostrado en el sur de Europa, pero también en los países nórdicos (incendios veraniegos de 2018). ¡Más madera a la hoguera! Tampoco se trata de mezclar ese calorcito adicional generado por la alteración del clima, con un fenómeno recurrente en la historia de la Tierra desde que el hombre descubrió el fuego. Pero hay más. Las especies de crecimiento rápido, como las coníferas y eucaliptus, junto a matorrales pirofíticos (amantes del fuego) son fácilmente presa de las llamas, al contrario que los bosques de angiospermas. En 2018, los expertos sospechan que gran parte de los incendios en Europa fueron debidos a  la falta de planificación territorial, y/o  a las “manazas” del hombre y/o a la dejadez de los gestores político-ambientales. Seguimos sin diseñar una silvicultura adaptada a este tipo de ambientes.

 Sin embargo, existe otro aspecto que suele pasarse por alto. Las reforestaciones con fines madereros deben considerarse monocultivos para el aprovechamiento humano. Desde este punto de vista, resulta materia de reflexión el incluir parte de lo que denominamos selvicultura en una genuina agricultura para la obtención de madera o materiales lignocelulósicos. No es lo mismo aprovechar el monte natural que plantar árboles para el consumo humano. A veces las especies replantadas se naturalizan generando una desorganización de los ecosistemas y agrosistemas colindantes quede, este modo, a menudo, son más inflamables y aptos para la propagación del fuego.  

 Con demasiada frecuencia, la reforestación obedece más a la necesidad de madera y celulosa que a la restauración del medio natural, ya que de otro modo, se plantarían especies de crecimiento lento más resistentes al fuego, que las plantas que medran con tal fenómeno natural.  Pero la sociedad necesita madera y más madera. Otra cuestión es que, a la postre nuestras autoridades escondan/omitan este pequeño detalle, cuando son principalmente las áreas cubiertas por especies pirofíticas (o pirófilas) las que terminan siendo pasto de las llamas. De aquí que los resultados del estudio que os presentamos hoy deban entenderse con cautela.

 Ya sabéis que en durante los últimos años los incendios forestales se encuentran causando estragos en California, que disfruta de clima mediterráneo. Y así, ha llegado a mis manos este estudio, cuyos resultados no dejan de ser triviales o, como mínimo, esperables: las áreas cubiertas por pastos pierden menos carbono que las forestales.  La razón es obvia. Gran parte de la biomasa y necromasa de los pastizales se encuentran bajo el suelo, y este las protege, en gran medida, de su combustión. No se debe confundir al ciudadano entre lo natural y lo artificial.

 En consecuencia los autores de este estudio sopesan la posibilidad de implantar pastos en lugar de reforestar, como medida para evitar las emisiones y fomentar las reservas de carbono en el suelo. No es mala cosa que lo recordemos o aprendamos. Sin embargo, mutar de hermosas áreas arboladas en yermos pastizales estivales no creo que sea del agrado de casi nadie, tanto más cuando existen otras soluciones que ya han sido esbozadas en este blog, quizás algo más costosas que mantener un bosque (perdón masa arbolada) tal como lo hacen hoy en día nuestras autoridades, pero enormemente económicas si se tienen en cuenta los efectos sobre las mentadas emisiones, procesos erosivos, económicos y humanos de los incendios forestales: paisajes mosaicistas, repoblar con especies apropiadas y limpiar los cortafuegos mediante la acción de la carga ganadera (ella trabaja por nosotros limpiando el monte, creando pastos, suministrando carne y leche y a veces productos para confeccionar tejidos), al estilo de las propuestas de mi entrañable amigo José Luis González Rebollar. Y como diría este investigador con “mayúsculas”: una cosa es crear o implantar un pasto y otra bien distinta mantenerlo, para lo cual suele ser necesaria la implantación de una carga ganadera adecuada, como también ocurre en la limpieza de los cortafuegos a los que obliga su metodología.  Por lo tanto, transformar bosques o monocultivos en áreas arboladas y/o mantener cortafuegos acarrea mucho más que una mera siembra de especies herbáceas: escoger las especies pascícolas adecuadas, sembrar las plantas comestibles pertinentes y adaptadas al ambiente, escoger el ganado adecuado, incentivar la llegada de los pastores, etc., etc. De no hacerlo, los pastos darán lugar a matorrales y bosques, que serán inflamables o no, en función que de las especies que naturalmente los colonicen sean pirofíticas (amantes del fuego muy frecuentes, como mínimo, en los ambientes mediterráneos) o no. Como veis, la ingenua o ignorante perspectiva de la investigación llevada a cabo en USA adolece de una miopía aguda. Lo que realmente se necesita es una selvicultura preventiva en la que intervenga una ganadería extensiva sustentable.  

 Y podríamos seguir y seguir……. Es moneda de uso corriente en la ecología del cambio climático este tipo de estudios que, por su ramplonería, omotiré en abundar este texto con más “calificativos descalificativos”. Os dejo pues con la nota de prensa y el significado de pirofítico o pirófilo.

 Juan José Ibáñez

 Continua………


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