Series de Suelos, Taxonomía y Cartografía
Ya comentamos en este post que los cartógrafos de suelos brasileños han organizado un foro de discusión (Foro de discusión em Português & Español) al que han denominado Levantamentos Pedológicos Detalhados no Brasil. Somos varios los investigadores de otros países que, en mayor o menos medida, nos hemos indo incorporando, y participando en esta iniciativa. Ojalá existieran muchas así en otros países, como por ejemplo, España, desde donde escribo. Les prometí estas reflexiones sobre el tema, y ahí van. Los mapas de suelos a escalas detalladas demandan, generalmente utilizar los tipos de suelos o edafotaxa (pedotaxa) que aparecen en los niveles más detallados de una taxonomía. En consecuencia, muchos especialistas en la materia suelen considerar que estos últimos corresponderían a las especies de una clasificación biológica. Sin embargo tan paralelismo me parece equívoco, al menos en aquellas clasificaciones nacionales en donde tales series se definen y concretan al modo en que lo hace la USDA Soil Taxonomy (USDA-ST). Tan hecho no resulta ser ni positivo ni negativo en sí mismo. Ahora bien, de tener razón, en las afirmaciones que a continuación expongo, ni se trata de taxones semejantes a las especies, ni deberían entenderse como los últimos niveles (los más finos) de una taxonomía edafológica. Eso sí, lo mismo podría decirse del nivel inmediatamente superior de la taxonomía americana, es decir las familias. Si mantenemos este constructo (la USDA-ST) como clasificación de referencia, sostengo que familias y series, corresponderían a las “razas o variantes geográficas” de una taxonomía biológica. Son varias las evidencias conceptuales, así como ciertos datos empíricos de los estudios llevados a cabo tanto por mí como por cartógrafos de suelos norteamericanos, los que emplearé para defender mi tesis.

Los mapas (levantamientos) de suelos detallados demandan fragmentar el continuo edafosférico en unidades discretas o edafotaxa de gran precisión y finura. Y al hacerlo, los criterios empleados para definirlas resultan ser muy estrictos y ricos en información. Tales representaciones espaciales son de enorme importancia con vistas a la planificación y gestión de los usos del suelo de espacios comarcales, o por utilizar un término más genérico, locales. Nadie duda por tanto que llegar al nivel de familias o series sea un anhelo tanto para los mapeadores como para las autoridades locales y campesinos, ya que permiten especificar la aptitud de los suelos mejor que los niveles jerárquicos superiores. Sin embargo, retornando a la USDA ST, se han definido, tan solo en EE.UU., más de 60.000 tipos distintos, pudiendo considerarse “rarezas” los que se ubican simultáneamente en varios espacios geográficos distantes. De hecho, incluso son denominados apelando a la toponimia local en donde se detectaron por primera vez. Los criterios empleados para discernir entre diversas familias y series son tan precisos que, raramente suelen transgredir la geografía de un espacio geográfico muy concreto, de aquí que los consideremos como razas o variantes geográficas de niveles jerárquicos superiores. Analicemos ahora el tema desde un punto de vista taxonómico y seguidamente desde la perspectiva de su distribución espacial.
Ferralsoles en Latinoamérica (Oxisoles)
Para la elaboración de este post, junto a la información habitual que hemos utilizado hasta la fecha, os transcribimos parte de los contenidos en el Calendario 2012 “Los suelos de América Latina y el Caribe” elaborado por el European Soil Buro. Agradecemos a Luca Montanerella (su secretario General) el consentimiento para reproducir aquí esta información. Adelántamelos que, aunque los Oxisoles de la taxonomía norteamericana de suelos no corresponden “exactamente” con los Ferralsoles, lo aquí escrito es válido para ofrecer una panorámica “general” de los mismos.

Los Ferralsoles se forman bajo una amplia variedad de formas de relieve y climas, pero esencialmente en los biomas tropicales y subtropicales húmedos y subhúmedos. Debido a que se trata de suelos muy maduros que necesitan largos periodos de tiempo para formarse, son especialmente abundantes en las regiones geomorfológicamente estables de los cratones más antiguos de las placas tectónicas. Se trata del suelo más abundante en Latinoamérica cubriendo aproximadamente el 20% de la edafosfera regional, seguido por los Acrisoles con un 15%. Los Ferralsoles se forman por la descomposición de los silicatos inducida bajo una fuerte meteorización de las rocas ígneas que se produce en climas tropicales húmedos a lo largo de períodos de tiempo prolongados. La lixiviación del silicio, el calcio, el magnesio y el potasio da lugar a la formación y acumulación de arcillas caoliníticas estables. Abundan los óxidos de aluminio e hierro. Los últimos otorgan a los Ferralsoles sus fuertes colores rojo y/o amarillo. Los iones de calcio y magnesio son muy escasos. Bajo condiciones naturales (bosques que reciben abundantes lluvias y sin déficits estacionales de humedad, o siendo estos breves, de tal modo que no suelen padecer severos estreses hídricos, dada su pobre capacidad para el almacenamiento de agua. El horizonte superficial, que suele ser delgado, pudiendo albergar contenidos apreciables de materia orgánica. Sin embargo, bajo los climas mentados, los compuestos orgánicos se descomponen muy rápidamente. Por estas razones, cuando el paisaje se deforesta con vistas a ser explotado con fines agrarios o pascícolas los restos vegetales se descomponen velozmente, perdiendo estos edafotaxa una buena aparte de su ya escasa fertilidad química. Los Ferralsoles atesoran una estructura característica (débil macroagregación pero fuerte microagregación) que los hace bastante porosos y menos susceptibles a la erosión que otros suelos tropicales. Su limitada capacidad para retener nutrientes hace que tengan una baja fertilidad, como anteriormente mencionamos. Su manejo agrario demanda aportar cal y fertilizantes. La agroforestería bien gestionada puede mejorar sus contenido en materia orgánica y nutrientes. Los Ferralsoles son relativamente comunes en América Latina, asociándose a menudo con los Acrisoles. Resultan ser especialmente abundantes en Guyana Guayana Francesa, Colombia, Venezuela, Surinam y Brasil, Bolivia Cuba, Jamaica, República Dominicana. A pesar de sus malas propiedades químicas, una buena gestión de los ferralsoles permite el cultivo de Plátano, Mandioca, Caya de azúcar, maíz y soja (soya) de acuerdo a Bautista y colaboradores, al margen de la piña y el té que son tolerantes a la acidez natural de estos suelos. Ciertas culturas aborígenes de la cuenca amazónica desarrollaron tecnologías agrarias sustentables, aun no bien conocidas, que permitían incrementar la materia orgánica, contenido de nutrientes y estructura de los Ferralsoles y Acrisoles. Hablamos de las Terras Pretas “do indio”.

Ferralsol (Oxisol) Bajo vegetación Natural. Fuente: University of Idaho
Termitas del Suelo y Envejecimiento Humano (en negativo)
El mundo de los insectos sociales resulta ser tan sorprendente como para recapacitar acerca de las estructuras sociales humanas y sus aparentes idiosincrasias. La estructura y comportamiento de las termitas, hormigas y otros bichitos del suelo ha hecho pensar a muchos expertos si nos encontramos en los límites de sociedades altamente estructuradas, o si en su conjunto funcionan como un solo individuo al que algunos denominan “superorganismo“. El ejemplo que vamos a exponer hoy parece extraído de una novela de ciencia ficción, de tal modo que el plumillas (periodista) ha dispuesto de todo un arsenal de metáforas antropomórficas para dar rienda suelta a su imaginación calenturienta. Básicamente, la nota de prensa nos informa de que las termitas obreras de cierta especie, que viven en la Guayana francesa, al alcanzar cierta edad pasan a formar parte de un “cuerpo de élite” (rememoro las metáforas del plumillas) se enrolan con las huestes militares más convencionales, a la hora de defender las colonias de sus enemigos. Estas elaboran dos tipos de cristales en su abdomen. Cuando el peligro acecha, las viejecitas alistadas (para algunos “patriotas”, y para otros “mártires”) explotan dando lugar a que esos tipos de sustancias cristalinas reaccionen entre si dando lugar a una “bomba química” que estalla diezmando a sus enemigos. Y así, no resulta necesario que sus sociedades demanden ahorros onerosos, es decir “planes de pensiones”, lo que alivia su “economía de las veleidosas fluctuaciones del libre mercado”. ¡Todo un ejemplo que será del gusto de los defensores de la economía neoliberal!. Finalmente el plumillas recoge una frase del famoso Edward O. Wilson, padre de esas fascistoide perspectiva de la biología denominada sociobiología que reza así: “Mientras que los humanos mandan a la guerra a los hombres jóvenes, los insectos envían a las señoras mayores”. debo suponer que el autor exclamaría esta sentencia cuando era joven. ¿Machista también? Ahora bien, el suicidio altruista aparece en muchas especies, incluido en amínales tan evolucionados como los mamíferos. Si uno estira la metáfora hasta la frontera de lo razonable/irrisorio se podría alegar que en ciertas sociedades humanas también (….). Empero en lugar de continuar espetando sandeces podemos llevar a cabo la siguiente reflexión. En general, cuando un sistema (sociedad) va mejorando su eficiencia, las partes constitutivas (individuos) pierden grados de libertad hasta el punto que su propia individualidad se diluye en beneficio del conjunto. Es decir, el todo es más que la suma de las partes, en detrimento de la libertad de acción de los objetos, entes o individuos que la conforman. En el límite, resulta difícil de entender y conceptualizar si se trata de organismos independientes o células de un simple organismo superior (¿No hablamos nosotros del tejido industrial, económico, etc.?). Este resulta ser un tema que me ha preocupado desde que era joven. Existen numerosos ejemplos de esta guisa, que nos advierten de que el inexorable incremento de la complejidad de los sistemas biológicos (¿y sociedades humanas?) redunda en beneficio de optimización de los recursos a costa de ir anulando las libertades individuales (grados de libertad en términos estadístico-termodinámicos). Quizás por ello, los insectos sociales me han causado siempre atracción y pavor, al mismo tiempo. Por tanto, como ciudadanos de una sociedad, debemos ser muy conscientes de este dilema. Habría mucho que decir sobre el tema, por cuanto debemos valorar y sopesar muy bien las decisiones colectivas que tomamos, so pena que abracemos algunas que vayan en detrimento de esas libertades, sin las cuales, como entes ¿inteligentes? vamos perdiendo nuestrap libre albedrío y consciencia individual. Estoy convencido que para los defensores del neoliberalismo económico (como reinas de la colonia) el ejemplo de hoy les estimulará sus perversas mentes como para defender que si se pudiera hacer algo así con los viejecitos en lugar de defender los impresentables minijobs la economía global iría mejor. Y como ya me acerco al ocaso productivo de mi carrera profesional advierto que puedo comenzar a replantarme que contramedidas debo adoptar para que mi potencial bomba humana no redunde en beneficio delas reinas neoliberales, sino todo lo contrario. El problema del crecimiento demográfico, el envejecimiento de la población y la necesidad de recursos de todo tipo con vistas a satisfacer sus necesidades sigue agudizándose, nadie lo duda. Ahora bien existen otros ejemplos en la naturaleza distintos y menos virulentos que el aquí expuesto. Muchos biólogos, filósofos y pensadores acusaron en su día a E.O Wilson, de proponer una imagen de la vida cuyas premisas daban lugar a conclusiones nauseabundas desde un enfoque humanista. Me preocupa que cuando lanzó su hipótesis de la sociobiología se generara un acalorado debate en el cual muchos expertos le tacharon de fascista. Sin embargo, todo aquello es historia. En la actualidad, son pocos los que debaten sobre un tema tan controvertido, abrazando a los seres humanos como sacos de genes, sin calcular la consecuencia de este tipo de credos para su propio futuro. Eso si, si queréis una información un tanto más objetiva sobre estas termitas podéis leer el post acerca del tema escrito en la bitácora termitasblog. Mientras tanto, esperemos que no pretendan enviarnos a todos los ancianos a las trincheras cargados de bombas alrededor de nuestra cintura, o convertir nuestra dura y rancia carne en las deliciosas galletas del film Soylent Green. Por favor pinchar este último enlace y leer el resumen, por cuanto hasta la filmografía de ciencia ficción parece acercarse más a la realidad que nos espera que las fallidas predicciones de las teorías neoliberales ¿No?. Pronto os editaré un post sobre un nuevo tipo de hamburguesas que (…..). Esto si que es envejecer en negativo, la otra cara de una moneda que se me antoja cada vez más difícil de sobrellevar. Ah… ¡se me olvidaba!: una excesiva conectividad dentro de un sistema pueda acarrear a la larga (…) Cuidado con eslóganes del tipo “connecting people”
Juan José Ibáñez

Neocapritermes taracua y sus cristales bomba. Fuente: bitácora termitasblog Seguir leyendo »
Europa da la alarma sobre la seguridad alimentaria mundial y la degradación de los suelos.
Os hemos venido informando con detenimiento sobre los avatares de la Alianza Global por el Suelo (The Global Soil Partnership) desde que comenzó a barruntarse esta iniciativa y otras relacionadas con ella en el mismo paquete, como por ejemplo la constitución de un futuro Panel Intergubernamental de suelos, al estilo del laureado con el premio Nobel, IPCC (Cambio Climático). Lo que tenga que ocurrir lo sabremos con el tiempo, aunque ya ha sido respaldada y ratificada por las instituciones internacionales e intergubernamentales más importantes en temas ambientales, tras la cumbre Río+20, como os narramos hace unos meses. En este sentido, cabe destacar que la Propia Unión Europea, y por supuesto la FAO, han sido los organismos más activos a la hora de defender todo este engranaje internacional. Debemos agradecer el enorme esfuerzo que vienen realizando por ambas instituciones nuestro amigo boliviano Ronald Vargas (FAO), así como el Secretario del Buró Europeo de Suelos Luca Montanarella, viejo conocido desde hace unos 20 años, por mi antigua y dilatada pertenencia a la red de tal oficina (unos 15 años). Y así pudimos publicar en análisis mi+d una nota de prensa firmados por estos dos expertos y el impresentable administrador de esta bitácora (ver foto abajo, en la que sobro ya pero como ya está enmaquetada…..). La noticia que os ofrecemos hoy, es una de las primeras de ámbito general que ofrece la red CORDIS (Servicio de Información en I+D Comunitario). Como podréis observar, no añade nada nuevo respecto a los contenidos suministrados en nuestros post anteriores. Debido al intercambio de mails con Luca y Ronald (o viceversa), entiendo el tan enorme como demoledor esfuerzo que han realizado ambos durante más de año y medio, lo cual debemos agradecerles todos los edafólogos. Tanto es así que un libro que iba a publicar con Luca y un capítulo de libro con Ronald (aunque ninguno de ellos directamente relacionado con esta iniciativa) sufrieron demasiado retraso, especialmente el primero. Esta vez no deseo homenajear a estos expertos por ser amigos o conocidos, ya que no se puede dudar que se lo merecen con creces. Yo tan solo he cumplido una labor de vocero (uno más, aunque por desgracia no demasiados) en el mundo hispanoparlante. Reitero que la noticia de hoy sirve como pistoletazo político por parte de la Unión Europea.

Juan José Ibáñez, Ronald Job Vargas Rojas y Luca Montanarella
Sin embargo, algunos hechos de los hemos tenido noticia por otras fuentes, así como a través de las estadísticas de este mismo blog se me antojan un tanto preocupantes. En primer lugar, tanto la audiencia e interés despertado por estas noticias en nuestro blog, la manera en que ha sido informada la comunidad de edafólogos por los organismos relacionados con el estudio de los suelos, así como la respuesta de los lectores y expertos, no se encuentran en consonancia con la magnitud y alcance de lo que Ronald, Luca y otros han logrado hasta la fecha. Por ejemplo, se ha dado, con harta frecuencia, más importancia el “día del Suelo” y “La Semana del Suelo” que a la propia Alianza, cuando ya público y profesionales estamos muy hartos por los días, semanas, meses y años dedicados los temas sociales, científicos y ambientales que van por mal camino. Es decir, estas celebraciones locales, nacionales y mundiales han rellenado calendarios de tal modo que, si cada día correspondiera a una fecha concreta, pero no solapantes, tardaríamos muchos años en volver a destinar otro al mismo propósito. Son miles y miles las festividades de tal guisa que podemos leer cada año. Pero luego (…) nada de nada. En otras palabras, al parecer no somos capaces de que entre en nuestras entendederas que la Alianza Global por el Recurso Suelo (The Global Soil Partnership) puede y debe marcar un antes y un después en la trayectoria de nuestra disciplina y la concienciación ciudadana por uno de los recursos naturales más vitales y maltratados por “todos”, según la Agencia Europea de Medio Ambiente. Repitámoslo en otros términos: la ciencia del suelo puede pasar de hermana pobre a princesita en la corriente principal (mainstream) de la agenda política internacional en las próximas décadas. Tal hecho redundará de diversas maneras, y todas ellas positivas, entre los profesionales que conforman la comunidad de edafólogos. No entiendo pues tanta indolencia. Sin embargo, también debo dar un tirón de orejas a la propia IUSS, ya que su reacción siempre ha sido tibia, por no decir fría, en lugar de colaborar e intentar entusiasmar a sus asociados. No le leído tampoco un análisis profundo alguno que merezca la atención de ser mencionado respecto a lo que puede significar para todos esta Alianza. Si los edafólogos hemos ido llorando por los rincones ante el desprecio/descrédito sufrido en décadas precedentes, tras el auge de nuestra disciplina durante las dos/tres décadas que siguieron a la II guerra mundial, ¿porque ahora reaccionamos con tal desidia, incluidas algunas de nuestras instituciones?. Quizás, para muchos, el desencanto forma ya parte de sus memes, por lo que será difícil erradicar su pesimismo. En la actualidad varias decenas de miles de expertos en ciencias del suelo trabajan alrededor de todo el mundo. Si en lugar de colaborar (aunque no sea para nuestro beneficio personal directo, si lo será por el prestigio de la rama del saber a la que hemos dedicado nuestras vidas profesionales) y difundir esta buena nueva, nos encojemos de hombros (…) ¿Quién ayudará a concienciar y entusiasmar a los ciudadanos acerca de la importancia de los suelos en la producción de alimentos y el mantenimiento de la biosfera?. Y como no, también debemos galardonar con el pescozón de oro a muchos movimientos ecologistas y conservacionistas al menos en Europa), que han soslayado una divulgación seria y concienzuda de esta noticia. Al parecer son tan cegatos como nuestros políticos, sino más. ¡Lamentable!. Os dejamos pues con el contenido de la nota de prensa y una relación de los post que hemos dedicado a este asunto con anterioridad: “Actuaciones para mejorar el suelo e incrementar la seguridad alimentaria mundial.
Juan José Ibáñez
Ferralsoles: Uso y Manejo (WRB)
La mayoría de los Ferralsoles Ferralsoles atesoran “relativamente” buenas propiedades físicas. Se trata de suelos muy profundos con buena permeabilidad y una micro-estructura estable, lo que les hace menos susceptibles a la erosión que la mayoría de los restantes suelos rojos tropicales intensamente intemperizados. La mayoría de los Ferralsoles son friables y fáciles de trabajar. Este edafotaxa tienen un buen drenaje, aunque pueden en ocasiones pueden secarse dada su baja capacidad de almacenamiento de agua.

Ferralsoles Cultivo. Fuente: alattewithotta.com
Por el Contrario, padecen de una escasa fertilidad química, ya que cuanto los minerales intemperizables se encuentran ausentes y la retención de cationes por la fracción mineral del suelo, es débil debido a la abundancia de arcillas con baja actividad. Bajo vegetación natural, los nutrientes que absorben las raíces son eventualmente redepositados sobre la superficie del suelo con la caída de las hojas y otros restos de las plantas. La mayoría de estos nutrientes, que mantienen las comunidades vegetales, se encuentran en la biomasa, siendo rápidamente reciclados por los procesos biogeoquímicos que los vuelven a poner a disposición de las plantas. Los nutrientes y las raíces se concentran en los primeros 10- 50 cm de la capa superior del suelo. Si el proceso del “ciclo de nutrientes” se interrumpe, por ejemplo, después de la introducción de agricultura permanente de subsistencia de bajo impacto, la zona de enraizamiento se verá vaciada de los elementos asimilables por la vegetación. Sin embargo, no debemos olvidar que la homogeneización del suelo debido a las microfauna (termitas, hormigas, etc.) induce una mezcla de los materiales del perfil que frenan, en alguna medida, la exportación de sus escasos nutrientes por las aguas de drenaje, atesorando un descenso menos acusado de la materia orgánica con la profundidad que otros tipos de suelos que no disfrutan de tanta bioturbación. En los sistemas agropecuarios, la fertilidad del suelo se mantiene mediante la aplicación de abonos naturales, laboreo y/o adecuados (por ejemplo, largos y suficientes) períodos de barbecho, así como con medidas que prevengan la erosión. Esos resultan ser los requerimientos más importantes para el manejo de los Ferralsoles. La fuerte retención (“fijación”) del fósforo es uno de sus principales problemas en lo que atañe al manejo de estos suelos (y de muchos otros, como por ejemplo los Andosoles). Los Ferralsoles padecen normalmente también de bajos contenidos en nitrógeno, potasio, y otros (…)

Ferralsol. Fuente Boku Bodenkunde.de
Comunidades Microbianas del Suelo: Huellas Dactilares y Potencial Descontaminante
Las comunidades microbianas de los suelos, así como su fauna de pequeños bichitos ha metabolizado y degradado durante cientos de millones de años todo lo que ha ido depositándose sobre los mismos por la biomasa, aunque también mediante otros procesos naturales de naturaleza abiótica. Con independencia de que se denomine a los recursos edáficos como biomanto, ente vivo, reactor, etc., o peor aun, que se le atribuyan funciones (este último vocablo ineludiblemente implica intencionalidad que estos bichitos no atesoran), el sistema edáfico resulta ser el aparato metabólico de Gaia por antonomasia,si entendemos también como suelos los sedimentos marinos. Una biodiversidad incalculable de formas vivas, cuyo papel en los ecosistemas edáficos aun es escasamente conocida, llevan a cabo tales procesos. ¿Se imaginan ustedes su cuerpo sin estomago e intestinos? ¿Verdad que no? Pues esta es justamente una de las analogías más apropiadas que podemos ofrecer con vistas a que se entienda la vital importancia de la edafosfera en la biosfera. La noticia que os vamos a ofrecer hoy posee dos aristas, una positiva y otra negativa. La primera deviene de lo que “personalmente” considero un buen uso de la biotecnología. Por el contrario, la segunda genera falsas expectativas al propiciar que el ciudadano crea que los expertos conocemos, en buena medida, todos los seres, compuestos y procesos implicados en el metabolismo del suelo. La biotecnología no implica exclusivamente tocar los genes de todo lo natural y sobrenatural. Y el contenido de la nota de prensa así lo atestigua. Por su parte, el potencial de la base de datos que los autores dicen haber obtenido no deja de ser pretenciosa, ya que aun sabemos muy poco para predecir todos los mecanismos y procesos biogeoquímicos que acaecen en el seno del suelo. Como casi siempre, advertimos que nuestras críticas van dirigidas contra el texto de la nota de prensa, no al artículo original de los autores, cuyo contenido exacto descocemos. El estudio informa de que se ha elaborado una base de datos con “toda” la información disponible de las encimas del suelo y los organismos que las producen. Empero reitero que, sabemos muy poco, por mucho que ciertos investigadores se empecinen obstinadamente en vender lo contrario. Seguidamente se defiende que tal modo de proceder permite obtener una huella dactilar de cada uno de los ecosistemas-suelo de la superficie terrestre. Mediante esta, los investigadores alegan poder predecir el potencial descontaminador de cada suelo (biorremedación), aunque a la postre tan solo se mentan vertidos de petróleo y “ciertos hidrocarburos aromáticos”. Vaya por delante que la idea me parece interesante. Sin embargo, afirmo que no existe, hoy por hoy, manera alguna de obtener huellas dactilares científicamente incontestables. Desconocemos la mayor parte de las especies que hay en el suelo. Ignoramos una buena parte de las reacciones químicas que allí se producen. En consecuencia, no atesoramos de la información científica necesaria como para predecir con precisión su estructura y dinámica. No obstante si nos centramos vertidos de petróleo y “ciertos hidrocarburos aromáticos” quizás la base de datos disponible sea una herramienta interesante a la hora de evaluar “inicialmente” el potencial descontaminante en un sitio de tales productos. Cabría recordar que, en el medio edáfico, las reacciones dependen del tamaño y forma de los compuestos, pero también de otra serie de procesos que conciernen a la estructura del suelo en un momento dado y lugar. En la naturaleza, todo es mucho más complejo de lo que acaece en las condiciones simples y controladas de laboratorio. Y mientras tanto, la ecología del suelo, clave en todos estos asuntos, sigue sin llamar la atención de nuestros responsables en materia de política científica, alrededor de todo el mundo. Si no nos interesamos por avanzar en su conocimiento aportando los recursos humanos y dotándoles de la financiación y tecnología necesaria, todo lo demás se me antojan cantos de sirena, por mucho que no dude en la buena voluntad de los investigadores. Por desgracia, tocar los genes sigue fascinando a nuestros gestores más que usar los conocimientos biotecnológicos para otros fines, tan interesante como este. Para terminar me veo obligado a comentar que la ciencia del suelo en el CSIC ha sido paulatinamente desmantelada desde los años 80, mientras que estas investigaciones son llevadas a cabo por expertos de la institución que, en principio, no deben saber mucho sobre los recursos edáficos. Trabajamos con una mesa a la que le falta más de una pata en un ente público que se autodenomina multidisciplinar. A pesar de todo, debe agradecerse este tipo de estudios, aunque no abrazar sus conclusiones hasta que la tozuda realidad pueda corroborar/refutar los asertos que más abajo podéis leer. Y me temo que (….)

Comunidades microbianas del suelo. Fuente: The PIRE Mongolia blog Seguir leyendo »
La Alteración de las Rocas, el Sistema Climático y Algo Más
Un único sistema, pero también un sistema único, que no es lo mismo. Conforme la ciencia esclarece las relaciones entre los distintos elementos de Gea y/o Gaia, los investigadores se percatan de que el planeta Tierra es una unidad indisociable, en la cual cuando un subsistema es afectado, lo son todos los demás (en mayor o menor medida), aunque en primera instancia no nos percatemos. Y tal hecho ocurre a todas o casi todas las escalas espacio-temporales. Por lo tanto, no debería extrañarnos, ya que es la regla en cualquier tipo de sistema. ¡El todo es más que la suma de las partes!. Sin embargo, reiteramos una vez más en este post (como en otros anteriores) que el reduccionismo científico propicia una visión fragmentada del mundo natural en la que los expertos en diversos recursos naturales se relacionan poco entre sí, tratando sus objetos de estudio como cuasi-comportamientos estanco. Ya os comentamos hace años un hermoso ejemplo en el que se constaba como la fertilidad de los suelos de la Taiga dependía del ciclo de vida de los salmones, de tal modo que se detectaba una relación entre alteración de las rocas, suelos, nutrientes, fitoplancton, zooplancton, osos y los mentados salmónidos. Obviamente el clima es otro elemento clave. A lo largo de la historia de la Tierra y, por tanto, desde hace cientos de millones de años todo lo dicho comienza a ser constatado como una realidad incuestionable. Hasta la dinámica del manto terrestre, ¡sí!, ese que produce seísmos y volcanes, se encuentra estrechamente vinculado con el carbono que circula por la superficie del Planeta. La primera noticia que os ofrecemos hoy da cuenta de las regularidades comentadas a escala geológica, señalando que, en buena medida, la dinámica del sistema climático y sus océanos dependen del carbono y los nutrientes que desprenden los suelos, regolitos y rocas mediante los procesos de alteración biogeoquímica. De hecho, conforme a los estudios llevado a cabo por estos autores, las tasas de alteración mentada han aumentado en promedio desde hace 65 millones de años (tras finalizar el Mesozoico y comenzar el Cenozoico), hasta el presente, si bien tal hecho parece haber sido condicionado por la tectónica de placas, y más concretamente con el denominado “Ciclo de Wilson”. Este último nos informa que, como los latidos de un corazón, todas las continentales se han fusionado en supercontinentes, para fraccionarse después en continentes varias veces, a lo largo de la historia de la Tierra, modificando los patrones de circulación océano-atmósfera, y como corolario el clima. Desde un punto de vista edafológico, tal incremento en las tasas de alteración litológica, para dar lugar a suelos y regolitos, puede traducirse en un aumento de la velocidad de muchos procesos edafogenéticos (a escala global). Por su parte, la segunda y tercera noticias dan cuenta que la supervivencia de los corales se encuentra en peligro (ya hablaremos otro día de este controvertido problema) como resultado de la contaminación terrestre y en especial, del excesivo aporte de nutrientes y la litorización de la población humana (su concentración en las proximidades del mar). Más aun, debemos recordar que el actual calentamiento climático puede entenderse como una extracción del capital de carbono secuestrado en los reservorios terrestres hacia la atmósfera por sus mecanismos sistémicos de retroalimentación. Así pues, el carbono de la biomasa y la alteración de las rocas son reguladores de la estructura y dinámica de toda la biosfera, y así los suelos se encuentran en el corazón del sistema. De hecho, existe mucho más carbono orgánico e inorgánico en los suelos terrestres y marinos que en la atmósfera y las columnas de agua de la hidrosfera, ya sean dulces o saladas. Los edafólogos tenemos mucho que aportar y si no lo hacemos es por nuestra propia ineficacia para adaptarnos a los nuevos tiempos. Eso sí, las dos últimas notas de prensa manifiestan claramente que la sobrecarga de nutrientes que generamos desde los espacios agrarios, pero también a partir de las ciudades, son quizás tanto o más peligrosas a largo plazo, que la emisión de gases de invernadero a la atmósfera. Por tanto, una vez más, debemos insistir que la humanidad y biosfera demandan un nuevo modelo agronómico, ya que perjudicamos la salud de ambos. Nuestro manejo actual de la producción alimentaria deviene en insustentable.

Un Ecosistema Único. Fuente: Poemas De Una Mujer, Un Mar en Calma Seguir leyendo »
Ferralsoles: Geografía, Ambiente y Paisaje (Suelos Tropicales)
La extensión mundial ocupada de los Ferralsoles ha sido estima en unos 750 millones de hectáreas. La inmensa mayoría de este Grupo de Suelos de Referencia de la FAO se encuentra ubicada en los trópicos húmedos sobre los antiguos escudos continentales de América del Sur (Brasil) y África (Zaire, al sur de la República Africana Central, Angola, Guinea y el este de Madagascar). Fuera de estas formaciones cratónicas (los escudos) los Ferralsoles aparecen ocasionalmente en regiones con rocas básicas fácilmente intemperizables, bajo clima caliente y húmedo, por ejemplo, en el sureste de Asia.

Mapa de Distribución Mundial de los Ferralsoles. Fuente: FAO
Los Ferralsoles también pueden encontrarse como remanentes en la periferia de los trópicos húmedos. En este último caso, su presencia, e incluso dominancia local, obedece a determinadas condiciones concretas de los restantes factores formadores, por lo que no puede hablarse de suelos zonales, sino intrazonales. En otras palabras existen Ferralsoles zonales e intrazonales, como Gleysoles, Podzoles e Histosoles zonales e intrazonales, etc. Suelen asociarse con otros edafotaxa típicos de los ambientes tropicales como los Acrisoles, Nitosoles y Plintosoles.

Perfil de un Ferralsol y su paisaje visto desde el aire. Fuente Exponate
Sustratos y Micorrizas
No dejan de sorprenderme noticias como las que hoy os presentamos. Manifiestan ser un síndrome palmario de la desorientación de la ciencia contemporánea, como seguidamente veremos. Muchos de vosotros ya sabéis que durante los últimos decenios se encuentra en auge (para bien y para mal) la denominada agricultura sin suelo (sustratos), a menudo generando impactos ambientales no deseables (ver por ejemplo nuestro post “Aprovechamiento de la Turba y Degradación Ambiental). La concepción del suelo como sustrato precede de hecho al nacimiento de la edafología moderna, como también vimos en nuestro post “Modelos conceptuales o representaciones del sistema edáfico; 2. El suelo como substrato del desarrollo vegetal”. El uso de estas tecnologías se encuentra a menudo justificado, aunque en otras ocasiones no. Ahora bien, que los conocimientos adquiridos durante casi siglo y medio por las ciencias del suelo pasen al baúl de los recuerdos para ser redescubiertos después como una gran aportación de la tecnología moderna se me antoja una actitud de mentecatos. Y todo ello porque parimos no hace no mucho tiempo otro de esos vocablos que se pone de moda (léase aquí microrganismos eficientes o efectivos (EM) y rehabilitación de suelos), con vistas a vender luego vino viejo en nuevas botellas. En la naturaleza, la vegetación crece sobre los suelos, que no sobre algo parecido a los sustratos, con independencia de su naturaleza. La interacción entre el suelo y la planta formará tanto la imprescindible rizosfera, como un asombroso entramado de la vida bajo nuestros pies, caracterizado por un fascinante y denso cableando del medio edáfico, inducido por el crecimiento de las micorrizas. Se trata de los archiconocidos hongos micorrizógenos. Las simbiosis de las plantas con las micorrizas parece seguir las reglas de la Teoría de Juegos. Sin embargo, lo que intentamos señalar aquí deviene de que estos hongos se asocian a las raíces, ayudándolas a explorar una superficie de la matriz del suelo muy superior a la que podría llevar a cabo el sistema radical de las plantas por si solas. Este proceso resulta ser más que conocido desde hace muchos decenios, como os mostramos en nuestro post “Micorrizas arbusculares y biofertilización: nuevas técnicas de detección ultra-rápida”. Pues bien, al parecer muchos aun no se han enterado, como demuestra palmariamente la noticia que mostramos hoy. La agricultura con sustratos se asemeja a hacer crecer a un ser humano en un entorno estéril con vistas a que no padezca enfermedades para después reconocer que la ausencia de contacto con la naturaleza genera más conflictos que soluciones a los problemas que pretendía solventar. Sin micorrizas las raíces exploran una escasa superficie edáfica y, como corolario, la fertilización resulta menos eficiente, y en especial en el caso de ciertos nutrientes, como el imprescindible fósforo. Se trata de uno de los principios básicos que conocemos todos los expertos del sistema suelo-planta. La nota de prensa nos induce a creer que la incorporación de micorrizas a los sustratos resulta ser una tecnología novedosa, cuando tal aserto es rotundamente falso. Bien harían los defensores de la agricultura con sustratos en conocer los principios básicos de la ecología y biología del suelo antes de espetar sandeces. De poder confeccionar en laboratorio las comunidades microbianas que generan una más que biodiversa rizosfera, generando de paso el cableando micorrízico, los sustratos serían mucho más productivos y ecológicamente eficientes. Eso sí, aun estamos lejos de alcanzar tales proezas. Por enésima vez debemos reiterar que las plantas, como los animales son individuos y ecosistemas o “individuos-ecosistemas” al mismo tiempo, por lo que si les faltan sus inseparables compañeras el ecosistema se desploma generando, tarde o temprano, descensos en la producción. Seguimos soslayando también que el sistema inmune de las plantas se encuentra en los suelos. O bien, existen personas que se dedican a la ciencia sin los más mínimos conocimientos de lo esencial en su especialidad, o se les olvida ¿in?tencionadamente, para vendernos gato por liebre.
Pero hasta tal punto llega tal estulticia, que me obliga a contaros una historia estúpidamente asombrosa (antes de reproducir la nota de prensa) en el claustro de un centro de investigación (….)

Sustratos en Macetas para Agricultura. Fuente: Universidad de Arkansas
Ferralsoles (WRB)
Hoy analizaremos un tipo de suelos ampliamente extendidos en los biomas tropicales húmedos y subhúmedos, que se encuentran entre los más viejos del mundo, por no hablar de los de mayor edad y evolución edafogenética. El Grupo de Suelos de Referencia de los Ferralsoles incluye a los suelos “típicos”, fuertemente intemperizados, rojos o amarillos, de los trópicos húmedos. Los límites entre los horizontes de estos edafotaxa son difusos, estando constituidos por un ensamblaje de arcillas dominado por partículas de baja actividad (principalmente caolinita) y un alto contenido de sesquióxidos. Los nombres locales usualmente se refieren al color del suelo. Internacionalmente los Ferralsoles son conocidos como Oxisoles (Soil Taxonomy, USA), Latosoles (Brasil), Sols ferralitiques (Francia), Suelos Lateríticos, suelos Ferralíticos (Rusia) y Ferralsoles (FAO). Connotación: suelos tropicales rojos y amarillos con un alto contenido de sesquióxidos; del Latín ferrum (hierro) y aluminium (aluminio). Material parental: fuertemente intemperizado sobre superficies geomórfológicas, viejas y estables. Ambiente: típicamente de tierras planas a onduladas del Pleistoceno o más antiguas; son menos frecuentes sobre rocas jóvenes, fácilmente intemperizables. Fuera de los trópicos húmedos o perhúmedos sus ocurriencias son menores, siendo usualmente considerados como vestigios de eras pasadas con un clima más húmedo que el actual. Desarrollo del perfil: horizontes ABC; profundos e intensamente intemperizados como resultado de una alta concentración de minerales primarios residuales resistentes a la alteración biogeoquímica, junto con sesquióxidos y caolinita bien cristalizada. Esta mineralogía y el bajo pH explican su micro-estructura estable (pseudo-arena) y colores del suelo amarillento (goetita) o rojizo (hematita). Uso: los Ferralsoles tienen buenas propiedades físicas pero son químicamente pobres. Su baja fertilidad natural y tendencia a “fijar” fosfatos se convierten en serias limitaciones. En sistemas naturales, el abastecimiento limitado de nutrientes de plantas está en un proceso constante de “reciclaje” con la mayoría de los nutrientes contenidos en la biomasa. Muchos Ferralsoles son (todavía) usados bajo sistemas de rotación de cultivos. El encalado y la fertilización completa son requeridos para mejorar la peoducción bajo una agricultura sedentaria sustentable. Lamentablemente, estos suelos, por haber sido sometidos durante largo tiempo a diversos y complejos procesos de alteración biogeoquímicos son más complejos que describir que otros Grupos de Suelos de Rerefencia de la WRB, al menos en la monografía que traducimos es decir: Lecture notes on the major soils of the world. Pedimos pues disculpas por ello a los lectores menos expertos.

