Los Geoecosistemas Mediterráneos y el Fuego: Una Alianza Indisociable

Sí, ya se que estáis preocupados por los incendios de este verano en Galicia (cuyo clima solo es característicamente mediterráneo en su porción sur-oriental). Sin embargo, los paisajes meditaremos no pueden entenderse sin la intervención milenaria del hombre y la acción del fuego, mayoritariamente asociados a la gestión del territorio. Nuestros ecosistemas están modelados por el fuego desde que el hombre es hombre. ¿Y otros ecosistemas?

 

 Las perturbaciones periódicas son consustánciales a la dinámica de los ecosistemas. Y el fuego suele ser un gran protagonista. Se han analizado los ciclos del fuego, con sus periodos de retorno, en diversos biomas: desde la taiga hasta el amazonía. En todos ellos se ha mostrado la omnipresente presencia de los incendios. ¿Qué es lo que caracteriza pues a los ecosistemas mediterráneos?: Su frecuencia. Es decir, ciclos muy cortos.

Parece que no nos acostumbramos a asimilar que el fuego forma parte de nuestro “patrimonio natural”, como las sequías y el déficit hídrico estival.  Pues más vale que lo hagamos. Aceptar lo inevitable nos ayudará a elaborar políticas paliativas eficientes. En caso contrario, mal asunto. Síntoma de inmadurez socio-ambiental. Como corolario seguiremos diseñando estrategias deficientes.

 

Los norteamericanos, al contrario que nosotros lo han digerido muy bien. Reconocen que es parte consustancial de la dinámica de sus paisajes y ecosistemas, actuando n consecuencia. Si un parque natural se incendia, suelen dejar que el fuego se propague (hasta ciertos límites)  para que realice su trabajo. En España, por el contrario, nos llevamos las manos a la cabeza. Sin embargo, esta percepción diferencial del fuego se encuentra sesgada por  factores que también hay que conocer y reconocer.

 

En especial cabe mentar al espacio y su “naturalidad”. Al contrario que nosotros, EE.UU. atesora verdaderos parques naturales, en donde hasta los propios científicos tienen que pedir permiso para entrar (generalmente a pie) y son apresados si pintan en una piedra (y si no que se lo digan a mi amigo Gerardo del CCMA). Allí el neolítico apareció con los primeros europeos, por lo que pudiera hablarse de bosques prístinos. Por el contrario, en la Península Ibérica no hay bosques de tal calibre y toda la naturaleza se encuentra antropizada, nos guste o no. No podemos dejar que el fuego se propague “demasiado” ya que afectaría rápidamente a zonas urbanas.  

 

Los Chaparrales californianos son quemados periódicamente con vistas a aligerar su carga de “fuel”  o “bio + necromasa”. Es usual que para ello se haga uso de cuadrillas de presos. ¿Hacemos nosotros lo mismo con nuestros maquis y garrigas? Raramente. Luego pasa lo que pasa. Más aun, repoblamos con especies pirofíticas, cuya propensión a arder es formidable. Nuestros pinares repoblados y los bosquetes de eucaliptos lo son. Pon la dinamita que solo hace falta la mecha. Además echamos “más leña al fuego” al reforestar amplias extensiones de forma masiva, lo cual favorece la propagación de los fuegos, una vez se han iniciado.

 

¿Qué se ha descontrolado en los ecosistemas mediterráneos en las últimas décadas?. Simplemente la explotación del territorio. Las prácticas tradicionales han ido desapareciendo, el agro se ha desertificado de aldeanos que gestionen sus recursos. La vegetación mediterráneos ha coevolucionado con el hombre y sus fieles compañero: el fuego y el ganado. Grandes extensiones de cultivos abandonados se encuentran ahora recubiertas de matorral y formaciones boscosas de escaso porte. Más “fuel”. El abandonar nuestras culturas rurales ha generado una transformación de nuestros paisajes, palmariamente culturales. Y esto ha llevado acarreado un precio costoso de digerir. Nuestras comunidades vegetales evolucionan ahora hacia otros estados estacionarios, cuya configuración dependerá de nuestras prácticas futuras. Un nuevo experimento de la naturaleza.

 

Cuando la UE primó el abandono de tierras, había conocimientos más que suficientes como para entender que nos enfrentaríamos a ciertos retos ambientales. Nadie hizo caso a ciertos ecólogos pastoralistas españoles que anunciaron tal problemática. Lo mejor es no molestarse ni en pensar: se abandonan a su destino y ya esta. ¿Verdad? Pues va a ser que no, como estáis constatando. Otra cosa bien distinta es que, como pretenden algunos, enviemos a nuestros parados a desbrozar el monte. No me pronuncio sobre este tema, pero se me antoja una opinión poco madurada, por ser educado. Quizás, si se quedaran en paro quien lo defiende, cambiarían su discurso. Otras soluciones son igualmente difíciles.

 

Por ejemplo, fomentar el uso de leña en segundas residencias podría acarrear que algunos colectivos bramasen que estamos emitiendo más CO2 a la atmósfera. Tampoco sé si tal empresa sería viable en nuestra economía de mercado.

 

Reemplazar las repoblaciones de coníferas y eucaliptos pirofíticos por especies autóctonas, es una práctica que se realiza eventualmente en ciertas CC.AA. Sin embargo son de crecimiento lento y no siempre es posible, e incluso recomendable, aunque si se podía hacer más al respecto.

 

Para terminar, sin ser exhaustivo, ahora ciertos grupos de presión alegarán que, con vistas a paliar el calentamiento climático, el secuestro de carbono de las pirófitas de crecimiento rápido es más adecuado que repoblar con frondosas autóctonas. Cierto: siempre que no sean presa del fuego, y eso no lo podemos asegurar. Del mismo modo, algunas restauraciones hidrológico-forestales (que no todas) requieren hacer uso de las mencionadas coníferas con vistas a que la erosión no haga presa de sus vertientes. Otra cosa bien distinta consistiría en fomentar a posteriori el crecimiento de frondosas y aligerar la densidad de las pirofíticas una vez el riesgo mencionado ha desaparecido.

 

Debemos insistir que la recurrencia del fuego es parte consustancial a la dinámica de los ecosistemas mediterráneos. Se trata de gestionar adecuadamente su uso, visto el derrumbamiento de nuestras culturas rurales, antes de que la naturaleza violentamente realice en poco tiempo lo que la dejadez de nuestra sociedad ha generado. Necesitamos nuevos modelos de desarrollo rural y gestión de la naturaleza, eso es evidente.  Se dispone de los conocimientos y tecnologías adecuadas. Es aquí en donde necesitamos que entre en juego la voluntad política. Pero claro, es más fácil estar siempre a la gresca y provocar incendios sociales que pararse a pensar. Lamentable. Un voto es un voto.

 

Juan José Ibáñez     

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Comentarios

No le has enviado esto a los periódicos y políticos? Yo he recopilado algo de información de páginas en inglés y la he ido enviando a periódicos, etc. aunque la verdad todos insisten en ignorar el asunto y sólo lo mencionan de refilón.

Está muy bien.

Vicky

Vicky,

No les interesa seguro. Eso no vende como hablar de catastrofes. Es lamentable pero es así.

NO QUIERO QUE AIGA INSENDIOS FORESTALES

saludo. suele suseder k muchos grandes selebros del planeta no se percatan de muchas cosas k pasan en nuestros suelos y en nuestra forestacion. guiero con estas cinples palabras talves mal dichas pero es mi idioma. por este medioguiero informar al mundo y si hay alguna persona k pueda sacar a la lus publica esta informacion pues se lo agradeseria en nombre del planeta. ya si ya se encuentra inbentado el todo terreno capas de introducirse dentro del mismo fuego forestar y ayudar mucho al estinguir dicho fuego. este ya se encuentra patentisado por U S A a mi nombre. todo lo cual informo para un fabricante del mismo. y ayudaremos y contribuiremos a menos desastres forestales. todo lo cual informo a guien pueda interesar. mis agradecimientos a todos saludos muy cordial. si esto pudiera publicarse al mundo por alguien k pudiera aserlo seria de mucha ayuda para nuestro planeta.

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[...] y ericáceas, es decir jaras y brezos en el sentido más amplio el término). Se trata de especies pirofíticas, es decir amantes del fuego.  En consecuencia, generalmente, los bosques naturales son en general [...]

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[...] desde hace más de 70 años. Gran parte de los pinares españoles se encuentran conformados por especies pirofíticas, es decir amantes del fuego. En otras palabras si estas masas forestales y matorrales arbolados no [...]

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