Relativismo Radical en la Filosofía de la Ciencia: El Anarquismo de Paul Feyerabend

Hasta este post hemos venido narrando en nuestro “Curso Básico sobre filosofía y Sociología de la Ciencia”, las posiciones de las distintas escuelas más o menos convencionales. Como se ha podido observar los conceptos de ciencia, método científico, progreso y otros ítems relacionados han ido relativizándose, en vista de que ninguna escuela precedente ha sido capaz de ofrecer un modelo válido de cómo funciona la ciencia y cuales son sus principios. La sociología de la ciencia ofrece una perspectiva del comportamiento de la(s) comunidad(es) científica(s) como empresas humanas. En consecuencia, añaden más elementos, tanto para el debate como para la discusión. Las filosofías de la ciencia, posteriores a la propuesta de Kuhn son aún más relativistas y abundan en el componente sociológico. La empresa científica, como los valores de la sociedad, cambian con los tiempos y, en consecuencia, también las perspectivas que tenemos de ella. La actividad científica, insistimos, es una actividad humana y social. Como corolario, ésta no puede disociarse de los individuos que la constituyen, ni de sus valores, como tampoco del contexto histórico en el que surgieron las distintas teorías.

 

 

 

Paul Feyerabend

 

Aunque nosotros nos sentimos relativistas moderados, también consideramos que todas las escuelas tienen algo que ofrecer. De aquí, nuestro contumaz apoyo al pluralismo epistemológico, que es también del gusto de muchos relativistas modernos. El encarecimiento de la actividad científica, así como la consolidación de un modelo de sociedad basado en la ciencia como motor de la innovación y desarrollo tecnológico, están generando una dependencia cada vez más estrecha entre la primera, los agentes sociales y la política. Bajo tales circunstancias, resulta totalmente vano desvincular la ciencia de su entorno. Intentar analizarla como un sistema cerrado que evoluciona, total o exclusivamente, gracias a un determinado tipo de racionalidad y método es una mera quimera. Desde la promoción, hasta el logro de subvenciones, pasando por la posibilidad de publicar en las revistas de mayor prestigio, se encuentra condicionada, como el suelo, por aquellos factores externos (condiciones de contorno) o de control de los cuales depende.

 

Por estas razones, animamos a los posibles lectores a que profundicen en el tema consultando posturas aún más radicales que las que ofreció en su momento Thomas Kuhn. Si deseamos saber que papel desempeñamos en la empresa científica, no podemos adoptar posturas acomodaticias, debemos pasar de ser meros obreros en nuestros puestos de trabajo a intentar conocer cuales son nuestros roles en una estructura cada vez más compleja y entrelazada. Los sistemas de investigación y desarrollo tecnológico trascienden a los productos elaborados por el colectivo de científicos y tecnólogos. Aquí hemos puesto nuestro granito de arena.

 

En cualquier caso debemos advertir que, para muchas escuelas de filosofía de la ciencia, la edafología sería más una protociencia que una ciencia, por cuanto no tiene articulado ningún entramado teórico que guíe claramente nuestra actividad y articule los conocimientos alcanzados en un corpus doctrinal coherente e indiscutible. Tan solo a la luz de algunas de las escuelas relativistas más radicales, podríamos hablar de la edafología como ciencia por derecho propio. De nosotros dependerá que seamos capaces de articular una teoría edafológica digna de ser considerada como tal por la comunidad científica y la mayor parte de las escuelas filosóficas. La tarea es difícil, pero no imposible. Como hemos ido refiriendo a lo largo del presente curso, otras disciplinas afines (geomorfología, ecología, geografía, etc.) han iniciado una seria reflexión sobre sus respectivos status epistemológicos con vistas a solucionar sus problemas de coherencia interna. A nosotros nos resulta sorprendente, como los especialistas de muchos de estos campos, enfocan ya las cuestiones de su competencia desde puntos de vista muy relativistas. Si no logramos dar los mismos pasos, la edafología no pasará de ser considerada como una disciplina académica (que no ciencia) cuyo rumbo irá al vaivén de las modas, sociedad, los grupos fácticos y vaivenes políticos.

 

Posiblemente, la primera reacción radicalmente relativista la postuló el filósofo anarquista alemán Paul Feyerabend (1970, 1981), en su ya clásica y popular obra Against method: Outline of an anarchistic theory of knowledg” (Contra el Método: Bosquejo de una Teoría Anarquista del Conocimiento). De acuerdo con la tesis más radical que se puede leer en los escritos más recientes de Feyerabend, la ciencia no poseería rasgos especiales que la hagan intrínsecamente superior a otras ramas del conocimiento humano, tales como los antiguos mitos o el vudú. El elevado respeto por la ciencia a los ojos de este autor son un mero reflejo de intentar convertirla en una religión moderna, que desempeña un papel similar al que tuvo el cristianismo en Europa en épocas anteriores. Para Feyerabend, la elección entre distintas teorías rivales se reduce a una decisión colectiva basada en los valores y deseos subjetivos de los individuos involucrados. Demasiado radical. Nosotros no pretendemos dar una explicación de la física que sea tan subjetivista o individualista, aunque como Chalmers (1984) aceptamos buena parte de la crítica contra el método de Feyerabend.

 

A los lectores no versados en temas sobre filosofía de la ciencia, les resultará difícil de entender el respecto que los colegas mostraron ante los feroces ataques de Feyerabend en contra de la divinización de la ciencia en el mundo moderno. Autor de mente ágil, apasionadas propuestas y mordaz pluma, ha calado en la filosofía de la ciencia actual como un “Pepito Grillo”, con el que no se debe entrar a discutir, pero al que hay que tener siempre presente de reojo.  Y no se cortaba el pelo al comparar a la ciencia con un prostíbulo. También ahondó en el problema de la inconmensurabilidad de las teorías científicas propuestas por Kuhn.

 

Como defensor del pluralismo epistemológico, considero que los ataques de Feyerabend contra la ciencia institucionalizada son de obligada lectura. Empero existen otras proposiciones posteriores, tanto o más audaces y provocativas que irán desgranándose despacio en nuestra aventura “Bloggera”.

 

Juan José Ibáñez

 

Sumario de los post editados en “Curso Básico sobre Filosofía y Sociología de la Ciencia hasta este post (pinchar en los números para desplegar los post)

 

¿Qué es esa cosa llamada Ciencia?

El Método Científico

Curso Básico sobre Filosofía y Sociología de la Ciencia

Reduccionismo Epistemológico

Ciencia e Inducción [1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13,]

Filosofía de Karl Poper: El Falsacionismo [14, 15, 16, 19, 20, 21, 23, 24, 25, 26]

Filosofía de la Teoría de la Evolución y Sociedad   [17, 18],

Naturaleza y enseñanza de la Ciencia [22]

Las Teorías Científicas Como Estructuras Complejas

La Filosofía de Imre Lakatos  [28, 29, 30, 31, 32]

La Filosofía de Thomás Kuhn [33, 34, 35, 36, 37]

 

 

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