Pérdida y Degradación Irreversible de Suelos de Deltas y Zonas húmedas Costeras

Desde hace más de dos décadas vengo sosteniendo que la pérdida y degradación de los suelos y ecosistemas de humedales litorales son irreversibles. Cuando se me replicaba que muchos de aquellos se encuentran bajo figuras legales que intentan garantizar su protección, alegaba que “más de lo mismo”. Dos son las principales razones. La degradación por contaminación (in situ, o de las aguas fluviales que drenan) es una de ellas, mientras que la pérdida por la construcción, tierras adentro, de infraestructuras hidráulicas da cuenta de una buena parte de sus pérdidas. Del mismo modo, la destrucción de sus ecosistemas protectores frente a las perturbaciones, como es el caso de los manglares, deviene que los suelos que los sustentaban sean mucho más vulnerables frente a la erosión. Si a todo ello se suma: (i) extracción de aguas para riego y explotaciones de recursos naturales y (ii) desarrollo de infraestructuras urbanas costeras, el panorama es desolador. Estas dos últimas generan subsidencia (hundimiento del terreno). Finalmente, la subida del nivel del mar, resultado del cambio climático, es la guinda que culmina la tarta. Una buena parte de las extensiones de los suelos aluviales del mundo se circunscriben a estos ambientes. Debido a su fertilidad, la población ha ido emigrando a estos antaño paradisíacos y biodiversos paisajes, ya que podían dar lugar a una enorme producción agraria, generalmente bajo riego. Conforme vayan desapareciendo, (o se degraden), la urgencia de reemplazar estos suelos, enormes productores de alimentos, por otros menos fértiles devendrá en necesidad imperiosa. De no ser así, añadiremos un combustible más que peligroso a los ya existentes con vistas a mantener la soberanía alimentaria de cientos, sino miles de millones de personas.          

 

 

 

Delta Mississippi. Fuente: psu.edu

 

Las cuatro noticias que ofrecemos hoy, variantes sobre un mismo tema, nos informan de la pérdida de extensión de la edafosfera (Fluvisoles, Gleysoles, etc.) de estos ambientes por subsidencia y aumento del nivel de las aguas marinas. Sin embargo, no debemos olvidar que tanto los deltas, como una buena parte de los restantes humedades costeros se desarrollan a la salida de las grandes cuencas fluviales del mundo, no de las de exiguas dimensiones. Por esta razón, lo usual es que miles de empresas, tierra a dentro, viertan sus residuos a los cauces que dan vida a tales ecosistemas y suelos. Más aun, a ella también drenan las aguas de grandes extensiones agrícolas, cargadas de nitratos y fosfatos, polucionando el preciado oro azul y los suelos en las desembocaduras, así como induciendo las floraciones algales marinas, y como corolario, la génesis y extensión de los puntos muertos en las regiones oceánicas colindantes que antaño atesoraban ricas pesquerías.

 

Tampoco debe olvidarse que estos ambientes son muy susceptibles a la subsidencia cuando sobre ellas se instalan ciudades e infraestructuras pesadas. Los casos de Nueva Orleáns y Venecia den cuenta de ello.  La sobreexplotación de los acuíferos (ya sea para consumo humano o riego) al margen de inducir la intrusión de aguas marianas (salinización), pueden, a su vez, potenciar la subsidencia.

 

Los deltas nacen y se desarrollan gracias al aporte de sedimentos de las cuencas que drenan. Cuanto mayores sean las cargas de materiales que trasportan, tanto mejor. De ahí, que hoy sepamos que, en parte, han crecido de forma natural. Sin embargo, en cierta medida, también son producto de la erosión antrópica de los suelos aguas arriba. Desconozco la razón por la que tal hecho suele soslayarse. Finalmente, en un momento histórico concreto, debe existir un equilibro entre aportes de sedimentos fluviales y su erosión por las aguas marinas. Al construir embalses y divertir las aguas mediante canalizaciones y trasvases tierra adentro, la carga de materiales que transportan los rios se reduce drásticamente, por lo que no pueden compensar la pérdida de suelos inducida por la mordedura de la erosión litoral. Se trata de otro caso palmario de la contracción de la edafosfera por la actividad humana. Ya comentamos en otro post estos temas. Entre ellos cabe citar los dos siguientes:          

 

El Sistema Cardiovascular de Gaia: La Manifestación de un Planeta Enfermo

 

Las Presas y Embalses: Una Bendición para la Humanidad y un Desastre Ecológico

 

Contaminación de Suelos y Aguas por Arsénico y El Papel de las Bacterias del Suelo

 

El Recurso Suelo y Cambio Global: Contracciones y Dilataciones Espaciales: Consideraciones Generales

 

Por tanto, la noticia no nos extraña, ya que es la crónica de una muerte anunciada. También cabría recordar que la destrucción de los manglares, y otras vegetaciones protectoras de los humedales litorales es la causante de que los huracanes, tifones y tsunamis generen mucho más daño del que cabría esperar de haberse conservado los primeros. En muchas regiones del mundo, tal hecho ha sido propiciado por el turismo y la instalación de miles de piscifactorías, muchas de las cuales también son fuentes de contaminación.

 

Desde un punto de vista edafológico, señalar que la edafosfera planetaria no disfruta de muchas áreas óptimas para la producción de cultivos, siendo una de ellas las que hoy abordamos. Os comentamos como el “Homo stupidus”, por razones logísticas, tiene a instalar sus industrias (por no hablar de las ciudades) en zonas con fácil acceso al agua, por lo que las llanuras aluviales, también se pierden. Recordemos que se trata de suelos extremadamente fértiles y productivos. Parte de tal proceso es resultado del sellado por asfalto y cemento. Sin embargo, no debe olvidarse que, de nuevo, el desarraigo de la vegetación que rodea los ríos (ripisilvas) para su puesta en uso, favorece que las aguas corrientes erosionen sus márgenes. Tal proceso devendría en una fuente adicional de sedimentos a los deltas y marismas si no fuera porque los embalses los retienen. De este modo, estos cuerpos de agua también se colmatan de materiales más rápidamente de lo deseable, disminuyendo su ciclo de vida útil (más problemas).

 

A modo de resumen, hemos devastado los servicios ecosistémicos y edafológicos de una buena parte de las cuencas de drenaje más importante del mundo. No encuentro mejor ejemplo de insustentabilidad que tanta tropelía junta y actuando sinérgicamente.  En todo este contexto, la subida del nivel del mar, como consecuencia del calentamiento climático, agrava el problema, pero no es la causa principal. 

 

Como ya hemos mentado, las cuatro noticias que os ofrecemos hoy,  proceden de una misma fuente. No obstante, fijaros como las notas de prensa en castellano refuerzan todo lo concerniente al tema de moda, en detrimento de varias de las causas principales del grave problema ambiental que nos ocupa. Por tanto, ruego a los interesados, con conocimiento del suahili, que se lean todas, ya que las dos últimas aportan material de interés.

 

Juan José Ibáñez      

 

El 85% de los deltas más grandes del mundo se hunden

Los deltas más grandes del mundo son zonas densamente pobladas y muy cultivadas que en los últimos años se están viendo amenazadas por el aumento de las inundaciones. FUENTE | El Mundo Digital; 22/09/2009

 

El 85% de los deltas más grandes del mundo ha sufrido severas crecidas porque se están hundiendo. A esta conclusión ha llegado un equipo científico de la Universidad de Colorado, y advierte de la gravedad del problema: la cantidad de deltas vulnerables puede elevarse un 50% si en los próximos 40 años el aumento del nivel del mar continúa tal y como se ha previsto para el siglo XXI.


James Syvitski y sus colegas de Colorado evaluaron el estado general de 33 deltas repartidos por todo el mundo a partir de mediciones por satélite y mapas históricos de los últimos diez años. Encontraron que hasta 260.000 kilómetros cuadrados llegaron a estar en una inmersión temporal, y que sólo nueve de estos deltas se mantenían a pesar del aumento del nivel del mar, estando cuatro de éstos en el límite del desbordamiento.


Los científicos atribuyen el hundimiento relativo de las superficies del delta principalmente a dos razones: la construcción de presas y el desvío de los cauces de los ríos, lo que limita la cantidad de sedimentos arrastrados hacia las desembocaduras. También advierten que pueden hundirse más aún si la captura de sedimentos aguas arriba persiste y sigue impidiendo el crecimiento y la amortiguación de los deltas. Por otra parte, el aumento del nivel del mar, como consecuencia del efecto invernadero, aumenta más la probabilidad de sufrir una inundación en estas zonas vulnerables.


Los ríos más afectados son el Colorado, el Nilo, el Perla, el Ródano y el Yangtze, pero entre los deltas destaca el del río Chao Phraya, que fluye a través de Bangkok. Su flujo de sedimentos se ha bloqueado casi totalmente por sacar agua para el riego, hacer presas, y desviar la corriente principal a través de sólo unos pocos canales. En algunos años, varias partes se han hundido 15 centímetros en relación con el nivel del mar, un dato considerablemente mayor que la tasa global de aumento como consecuencia del cambio climático (1,8-3,0 milímetros por año).


El equipo identifica el Mekong y el delta del río Perla, cerca de Hong Kong, como lugares donde es probable que sucedan catástrofes similares en el futuro.


El estudio se ha publicado en la revista 'Nature Geoscience'

 

 

La inundación de estas superficies se debe, sobre todo, a la intervención humana

 

Fecha de publicación: 21 de septiembre de 2009. Fuente: Consumer Eroski

 

Las inundaciones de carácter grave han afectado a lo largo de la última década al 85% de los grandes deltas fluviales del mundo. Una proyección científica pronostica que los casos aumentarán un 50% en las próximas décadas, lo que pone en serio peligro de extinción estos hábitats naturales únicos. Así lo confirma un estudio de la Universidad de Colorado (Estados Unidos), que publica la revista "Nature" en su último número.

 

Los científicos investigaron la situación de 33 grandes deltas de todo el planeta a partir de mapas históricos y de la observación por satélite. El equipo, dirigido por el profesor James Syvitski, comprobó que sólo en nueve de estos deltas se mantiene el nivel del mar y que en otros cuatro el equilibrio está a punto de romperse, mientras que en el resto ha comenzado un proceso de "relativo hundimiento".

 

La inundación de las superficies de los deltas "se debe sobre todo a la intervención humana", de manera especial a "la construcción de presas en las partes altas de las cuencas y al desvío de los caudales, que limitan la cantidad de nuevos sedimentos que llegan hasta los deltas", explicaron los investigadores. "En algunos lugares la exploración en busca de petróleo y gas también ha contribuido a un proceso de compactación de los sedimentos", agregaron.

 

Los autores del trabajo indicaron que además será importante calibrar en este siglo la respuesta de los deltas al incremento del nivel de los mares y océanos como consecuencia del calentamiento de la atmósfera derivado de la emisión de gases de efecto invernadero. Todo parece indicar que este proceso "incrementará la posibilidad de que los caudales de los ríos crezcan y que aumente el número de tormentas, lo que inundará estas áreas vulnerables", apuntaron.

 

That sinking feeling: world's deltas subsiding, says study

by Staff Writers; Paris (AFP) Sept 20, 2009

Worst hit will be Asia, but heavily populated and farmed deltas on every continent except Australia and Antarctica are in peril.

 

Two-thirds of the world's major deltas, home to nearly half a billion people, are caught in the scissors of sinking land and rising seas, according to a study published Sunday. The new findings, based on satellite images, show that 85 percent of the 33 largest delta regions experienced severe flooding over the past decade, affecting 260,000 square kilometres (100,000 square miles).

 

Delta land vulnerable to serious flooding could expand by 50 percent this century if ocean levels increase as expected under moderate climate change scenarios, the study projects. Worst hit will be Asia, but heavily populated and farmed deltas on every continent except Australia and Antarctica are in peril, it says

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On a five-tier scale, three of the eleven deltas in the highest-risk category are in China: the Yellow River delta in the north, the Yangtze River delta near Shanghai, and the Pearl River Delta next to Guangzhou.

 

The Nile in Egypt, the Chao Phraya in Thailand and the Rhone River delta in France are also in the top tier of danger.

 

Just below these in vulnerability are seven other highly-populated deltas, including the Ganges in Bangladesh, the Irrawaddy in Myanmar (Burma), the Mekong in Vietnam and the Mississippi in the United States.

 

These flood plains and others all face a double-barrelled threat, reports the study, published in the journal Nature Geoscience.

 

On the one side, a range of human activity -- especially over the last half-century -- has caused many delta regions to subside.

 

Without human interference, deltas naturally accumulate sediment as rivers swell and spread over vast areas of land. But upstream damming and river diversions have held back the layers that would normally build up.

 

Intensive subsurface mining has also contributed mightily to the problem, notes the study, led by James Syvitski of the Institute of Arctic and Alpine Research at the University of Colorado. The Chao Phraya delta, for example, has sunk 50 to 150 millimetres (two to six inches) per year as a result of groundwater withdrawal, while a 3.7-metre (12-foot) subsidence of the Po Delta in Italy during the 20th century was due to methane mining. Indeed, oil and gas mining contribute to so-called "accelerated compaction" in many of the most vulnerable deltas, according to the study, the first to analyse a decade's worth of global daily satellite images.

 

The other major threat is rising sea levels driven by global warming.

In a landmark report in 2007, the UN's Intergovernmental Panel on Climate Change (IPCC) predicted oceans would rise by 18-59 centimetres (7.2 and 23.6 inches) by 2100. More recent studies that take into account the impact of melting icesheets in Greenland and Antarctica have revised that estimate upwards to at least a metre (39 inches) by century's end.

 

The already devastating impact of such increases will be amplified by more intense storms and hurricanes, along with the loss of natural barriers such as mangroves.

 

In the Irrawaddy delta the coastal surge caused by Cyclone Nargis last year flooded an area up to six metres (20 feet) above sea level, leaving 138,000 people dead or missing. "All trends point to ever-increasing areas of deltas sinking below mean sea level," the researchers concluded. "It remains alarming how often deltas flood, whether from land or from sea, and the trends seems to be worsening."

 

 

World's River Deltas Sinking Due To Human Activity, Says New Study

 

ScienceDaily (Sep. 21, 2009) — A new study led by the University of Colorado at Boulder indicates most of the world's low-lying river deltas are sinking from human activity, making them increasingly vulnerable to flooding from rivers and ocean storms and putting tens of millions of people at risk.

 

While the 2007 Intergovernmental Panel on Climate Change report concluded many river deltas are at risk from sea level rise, the new study indicates other human factors are causing deltas to sink significantly. The researchers concluded the sinking of deltas from Asia and India to the Americas is exacerbated by the upstream trapping of sediments by reservoirs and dams, man-made channels and levees that whisk sediment into the oceans beyond coastal floodplains, and the accelerated compacting of floodplain sediment caused by the extraction of groundwater and natural gas.

 

The study concluded that 24 out of the world's 33 major deltas are sinking and that 85 percent experienced severe flooding in recent years, resulting in the temporary submergence of roughly 100,000 square miles of land. About 500 million people in the world live on river deltas.

 

Published in the Sept. 20 issue of Nature Geoscience, the study was led by CU-Boulder Professor James Syvitski, who is directing a $4.2 million effort funded by the National Science Foundation to model large-scale global processes on Earth like erosion and flooding. Known as the Community Surface Dynamic Modeling System, or CSDMS, the effort involves hundreds of scientists from dozens of federal labs and universities around the nation.

 

The Nature Geoscience authors predict that global delta flooding could increase by 50 percent under current projections of about 18 inches in sea level rise by the end of the century as forecast by the 2007 Intergovernmental Panel on Climate Change report. The flooding will increase even more if the capture of sediments upstream from deltas by reservoirs and other water diversion projects persists and prevents the growth and buffering of the deltas, according to the study.

 

"We argue that the world's low-lying deltas are increasingly vulnerable to flooding, either from their feeding rivers or from ocean storms," said CU-Boulder Research Associate Albert Kettner, a co-author on the study at CU-Boulder's Institute of Arctic and Alpine Research and member of the CSDMS team. "This study shows there are a host of human-induced factors that already cause deltas to sink much more rapidly than could be explained by sea level alone." Other study co-authors include CU-Boulder's Irina Overeem, Eric Hutton and Mark Hannon, G. Robert Brakenridge of Dartmouth College, John Day of Louisiana State University, Charles Vorosmarty of City College of New York, Yoshiki Saito of the Geological Survey of Japan, Liviu Giosan of the Woods Hole Oceanographic Institute and Robert Nichols of the University of Southampton in England.

 

The team used satellite data from NASA's Shuttle Radar Topography Mission, which carried a bevy of radar instruments that swept more than 80 percent of Earth's surface during a 12-day mission of the space shuttle Endeavour in 2000. The researchers compared the SRTM data with historical maps published between 1760 and 1922.

 

"Every year, about 10 million people are being affected by storm surges," said CU-Boulder's Overeem, also an INSTAAR researcher and CSDMS scientist. "Hurricane Katrina may be the best example that stands out in the United States, but flooding in the Asian deltas of Irrawaddy in Myanmar and the Ganges-Brahmaputra in India and Bangladesh have recently claimed thousands of lives as well."

 

The researchers predict that similar disasters could potentially occur in the Pearl River delta in China and the Mekong River delta in Vietnam, where thousands of square miles are below sea level and the regions are hit by periodic typhoons.

 

"Although humans have largely mastered the everyday behaviour of lowland rivers, they seem less able to deal with the fury of storm surges that can temporarily raise sea level by three to 10 meters (10 to 33 feet)," wrote the study authors. "It remains alarming how often deltas flood, whether from land or from sea, and the trend seems to be worsening."

 

"We are interested in how landscapes and seascapes change over time, and how materials like water, sediments and nutrients are transported from one place to another," said Syvitski a geological sciences professor at CU-Boulder. "The CSDMS effort will give us a better understanding of Earth and allow us to make better predictions about areas at risk to phenomena like deforestation, forest fires, land-use changes and the impacts of climate change."

 

Journal reference:James P. M. Syvitski, Albert J. Kettner, Irina Overeem, Eric W. H. Hutton, Mark T. Hannon, G. Robert Brakenridge, John Day, Charles Vörösmarty, Yoshiki Saito, Liviu Giosan & Robert J. Nicholls. Sinking deltas due to human activities. Nature Geoscience, 2009; DOI: 10.1038/ngeo629; Adapted from materials provided by University of Colorado at Boulder, via EurekAlert!

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Comentarios

saber mas a fondo sobre la dgracion de los suelos en el patia cauca colombia.

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