Vegetación Paramuna, El Nevado del Ruiz y los Ecosistemas de Frailejón (Frailejonales)

Ascendiendo al Nevado del Ruiz, en la Cordillera Central Andina de Colombia, nos llamó especialmente la atención un tipo de vegetación que atesoraba una fisonomía muy idiosincrásica y sumamente hermosa. Nos referimos a las formaciones de frailejones (género  Espeletia) o frailejonales. Os reproducimos abajo algunas fotos de este singular ecosistema. Estas fueron tomadas en el paque natural de los Nevados Ruiz (ver aquí las características generales del Nevado del Ruiz). Su presencia se encuentra entre los pisos del subpáramo y del páramo, que en la cordillera mentada oscilan entre los 3.000 y 4.000 metros de altitud. Por encima de ella nos encontramos en el superpáramo. Las características de estas especies son bastante singulares, como abajo veréis. Adelantemos de Wikipedia sobre la vegetación paramuna el siguiente párrafo: “Las zonas de páramo constituyen parte de la región natural andina o el sistema cordillerano de la zona ecuatorial. Los páramos húmedos con presencia de frailejones existen solamente en Colombia, Ecuador y Venezuela”.

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Frailejonales. Foto: Juan José Ibáñez

Y en la cima del Nevado de Ruiz tuvimos la suerte (al parecer no es frecuente) de observar a dos cóndores que volaban muy alto sobre nuestras cabezas (por lo que las fotografías….). Dicen que su avistamiento trae buena fortuna. Esperemos que así sea.

Las formaciones de frailejón, están ubicadas pues en el límite entre el páramo y el subpáramo, bajando en altitud conforme la vegetación es degradada, dando lugar a la erosión del suelo. Próximo a mi ciudad, Madrid, ocurre lo mismo con los pinares, que bajo tales impactos, descienden y ocupan la parte superior del piso de los robledales semicaducifolios (melojares). Parece tratarse de un proceso muy generalizado: invasión de la vegetación de las comunidades propias de mayores altitudes en las del piso inferior de la catena altitudinal. Empero en las zonas basales de las montañas se produce el fenómeno inverso: los bosques esclerófilos-peremnifolios (encinares) avanzan hacia el piso superior montano de caduficolios o marcescentes, conforme los suelos y vegetación de este último se degradan. Se trata de lo que en otro post denominamos efecto pinza que puede llegar a suprimir la banda de comunidades vegetales intermedias.

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Frailejonales. Foto: Juan José Ibáñez

Por lo que concierne a los paisajes de suelos, conforme ascendíamos, encontramos los Andosoles (suelos volcánicos), Leptosoles, Regosoles, así como Gleysoles e Histosoles en las zonas cóncavas encharcadas. Las frecuentes y voluminosas erupciones volcánicas del Nevado del Ruiz dan lugar a la acumulación de espesas (decenas de metros) capas o estratos de deleznables de cenizas volcánicas y materiales relacionados que, bajo lluvias torrenciales e impactos ambientales, generan serios problemas de deslizamientos de tierra difíciles de evitar. Tales avalanchas, generalm,ente pequeñas,  son enormemente frecuentes, por lo que equipos de trabajadores limpian tramos de parte de la carretera, mientras que los desprendimientos se generan en otro lugar. Tremendo problema debido a los espesos estratos de estos materiales, movimientos sísmicos, etc… Ya os mostraremos fotos y hablaremos del tema en otro post.

En esta zona de los frailejones, la cobertura vegetación, por lo general era densa (cercana al 100%) y los suelos muy oscuros y ricos en materia orgánica. No mostraban, afortunadamente rasgos de degradación física, a pesar de estar en la cuneta de la carretera.

Buena parte de la vegetación del bosque de niebla inferior había sido talado para el cultivo de papas y el pastoreo del ganado. Lamentablemente, en algunos lugares se había introducido el eucalipto, cuyos bosquetes destacaban claramente entre la vegetación natural. Esperemos que no se extienden.

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Frailejonales. Foto: Juan José Ibáñez

Tan solo se trata esta vez de mostraros unas fotos y, aprovechando estas ofreceros información sobre  la vegetación paramuna. Debemos señalar que nos hemos visto obligados a degradar las fotos dos veces), ya que estas 4 originales ocupaban casi 20 megas de memoria. Lamentablemente observaréis, que aparece una “especie de alambradas”. No existían. Se trata de un efecto óptico que tan solo nos apareció en este punto del trayecto hacia la cima, ni antes ni después. Lamentamos pues este artefacto cuyo origen desconocemos.

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Frailejonales. Foto: Juan José Ibáñez

Juan José Ibáñez

Sobre la Vegetación paranuma y los frailejones

Según Wikipedia

Espeletia es un género de plantas fanerógamas, dicotiledóneas de la tribu Espeletiinae en la familia Compuestas o Asteráceas. Son conocidas comúnmente como “frailejones” y forman una parte importante de la ecología y la biodiversidad de los páramos de Venezuela y de Colombia. En el Ecuador llegan solamente con una especie (Espeletia pycnophylla) a las provincias limítrofes con Colombia de Carchi y Sucumbíos, aunque hay una población de distribución aberrante en el centro del país, en los Llanganates de la provincia de Tungurahua. El centro de distribución parece estar en Venezuela, desde donde se han distribuido hacia el sur; el número de especies va disminuyendo conforme uno avanza hacia en esa dirección.

Los frailejones presentan una serie de adaptaciones a las drásticas condiciones climáticas de las alturas andinas (frío, alta irradiación UV, estacionalidad diaria, escasez fisiológica de agua) tales como una vellosidad abundante en las hojas y hojas muertas protegiendo el tallo, que es generalmente único. Algunas de estas adaptaciones son características fisiológicas muy sofisticadas.

Los frailejones deben su nombre a su porte, que es erguido y con muchas hojas relativamente grandes formando una roseta en la punta, y con las hojas antiguas muertas cubriendo el tallo. A veces dominan nítidamente el paisaje y conforman un verdadero espectáculo. Junto con otras plantas como las achupallas (Puya[1] spp. de las Bromeliáceas y Blechnum spp. de las Blecnáceas) forman la forma de vida paramera “rosetas gigantes”.

La convergencia adaptativa de ecosistemas semejantes al páramo, como el cinturón afroalpino, se demuestra entre otra cosas por la presencia en los “páramos africanos” de rosetas gigantes semejantes a los frailejones sudamericanos pero de géneros como Dendrosenecio y Lobelia.

Los frailejones han sido tratados, entre otros, por el célebre botánico español José Cuatrecasas en Colombia; creando los géneros, muy cercanos a Espeletia, Coespeletia, Ruilopezia, Libanothamnus y Espeletiopsis, cuyas especies comúnmente son conocidas también como frailejones. Los frailejones tiene una capa pelucida sobre cada hoja y tienen agua en su interior.

Según  en el capítulo de Wikipedia sobre el Nevado del Ruiz:

En general, el Nevado del Ruiz está pobremente forestado principalmente debido a su elevación, y su cubierta de árboles disminuye conforme aumenta la altitud. En las menores alturas, están presentes bosques templados bien desarrollados (20–35 m); por encima de estos, pero por debajo de la línea de los árboles, ciertos sectores de la superficie cuentan con bosques enanos (3–8 m). Por encima de dicha línea, en el páramo, la vegetación está dominada por Espeletia.[8] La vegetación de la región está formada por diferentes familias de plantas leñosas, incluyendo (…)

Entre los animales que habitan el volcán se encuentran el tapir andino y el oso de anteojos, considerados como amenazados.[8] Asimismo, en los alrededores del volcán se encuentran especies como B. ferrugineifrons, O. guerinii y O. percrassa. Además, el Nevado del Ruiz es hábitat del cóndor de los Andes y de 27 especies endémicas de Colombia, con 14 de ellas confinadas a la región alrededor del volcán. (…)

Los Páramos

Los páramos son espacios de nieblas, lloviznas y arremolineantes nubes adheridas a las rocas y al viento. Lugares encubiertos, sombríos, ignotos, donde los horizontes se multiplican y la totalidad se hace patente. El páramo reúne en torno suyo las energías de la vida y el hombre las ha vinculado siempre a sus dioses, a esas fuerzas que no acaba de entender o dominar (Josan, 1982).

Los páramos son sistemas naturales complejos y variados de alta montaña, los cuales se encuentran por encima del límite superior de los bosques alto andinos. Desde el punto de vista funcional, biogeográfico y de vegetación, los páramos se clasifican en subpáramo, páramo propiamente dicho y superpáramo.

ZONAS DE PROTECCION ESPECIAL – MARCO LEGAL

Para la protección de los páramos del país se encuentran principios ambientales en la Ley 99 de 1993, la cual establece que las zonas de páramos, subpáramos, los nacimientos de agua y las zonas de recarga de acuíferos serán de protección especial. (…)

VEGETACION

En los páramos la vegetación natural dominante está representada por:
Musgos: Entre estas especies se encuentran los musgos de la turba (Sphagnum spp) y el llantén de páramo (Plamtago rigida), característicos de zonas pantanosas.

Pajonales o Gramíneas: Están representados por la paja ratón (Callamagrostis), carrizo (Cortadeiras), frailejón (Espeletia spp), chite (Hypericum), vira-vira (Gnaphalium spp), chusque (Chusque spp), romero de páramo (Senecio spp), gaque (Clusia spp), y cardo (Puyas).

Arbóreas y arbustivas: Compuestas por mortiño (Hesperomeles spp), chilco (Baccharis spp), quiebra barriga (Pernettya spp), y encenillo (Weinmania spp).

Estas especies ayudan a la regulación y captación de agua proveniente de los procesos de condensación en ésta zona. La estructura y composición del subparamo corresponden a un mosaico de formaciones arbustivas, que también cumple una función esencial de protección, mantenimiento y recarga de acuíferos.

NO UTILICEMOS LOS PARAMOS PARA ACTIVIDADES AGROPECUARIAS Evitemos la utilización de las zonas de páramo para convertirlas en potreros para mantener vacas, ovejas o caballos. Cuando se tienen muchos de estos animales en un potrero pequeño, y durante mucho tiempo esta actividad destruye la vegetación de páramo, a la cual le va ha tomar mucho tiempo en recuperarse.

LOCALIZACION

Las zonas de páramo constituyen parte de la región natural Andina o el sistema cordillerano de la zona Ecuatorial. Los páramos húmedos con presencia de frailejones existen solamente en Colombia, Ecuador y Venezuela.

Colombia posee 64 por ciento a nivel mundial, es decir una extensión aproximada entre 1.135.000 y 1.800.000 hectáreas, disturbios en las cordilleras Oriental, Central y Occidental y la Sierra Nevada de  Santa Marta. Representando aproximadamente dos por ciento del territorio nacional.

Las principales zonas de páramo y su extensión en Colombia son el Macizo Colombiano (40.000 ha.), Sierra Nevada de Santa Marta (85.000 ha.), Sumapaz (205.000 ha.), Chingaza (50.000 ha.), las Hermosas (59.500 ha.), Santa Isabel, Tolima, Ruiz (101.900 ha.), Pisba, Cocuy (Guicán y Chita 1.120.000 ha.), Santurbán, Berlín, el Almorzadero, la Rusia, Guantiva, Betulia, Barragán, Chili, Torra, Bordoncillo, Galeras Azufral, Cruz Verde, Guerrero, Monte de Leona, Pan de Azúcar, Yaguaquer, Guasca, Gachalá, Medina, Tasares y Tatama, entre otros.

En la cordillera Central se encuentran los volcanes y una conformación de relieve abrupto, de contrastes topográficos donde los páramos se inician aproximadamente entre los 3.000 y 4.000 metros. La cordillera Oriental se considera el centro de los páramos húmedos de los Andes, con presencia de páramos entre 3.200 y 3.600 metros. En la cordillera Occidental son escasas y pequeñas las áreas de páramo; sin embargo se presentan algunos representativos cuyos límites superiores alcanza los 3.960 y 4.200 metros en Paramillo y cerro de Tamaña, respectivamente.

Algunos de los páramos del país que se encuentran bajo el Sistema de Parques Naturales son los de la Sierra Nevada de Santa Marta, Sierra del Cocuy, cordillera de los Picachos, Chingaza, Sumapaz, Las Hermosas, Las Orquídeas, Parque de los Nevados, Puracé, Iguaque y Paramillo

Sobre la zonificación ecológica del Páramo ver aquí abajo:

ZONIFICACIÓN DEL PÁRAMO

A pesar de que varios botánicos y ecólogos modernos como Cleef, Rangel, Salamanca, Sturm, Vargas y Van der Hammen, entre otros, han realizado estudios detallados del páramo colombiano, el esquema clásico de Cuatrecasas, basado en criterios fisionómicos y florísticos se mantiene vigente, salvo algunas modificaciones que resultaron a partir del mayor conocimiento de la ecología y de la flora paramunas. Se han descrito 327 tipos de vegetación paramuna, entre matorrales, frailejonales, chuscales y pastizales. Cada una de las tres zonas —subpáramo, páramo propiamente dicho y superpáramo—, fue subdividida por Cleef, en 1980, en una franja alta y una baja.

Las cordilleras colombianas presentan condiciones ambientales particulares: la cordillera Oriental cuenta con el mayor número de páramos y es muy húmeda debido a la influencia de los vientos continentales procedentes de la Orinoquia y la Amazonia. La cordillera Occidental es la más baja y húmeda debido a la influencia de las corrientes del océano Pacífico sur. La cordillera Central es la más alta y un poco menos húmeda y la Sierra Nevada de Santa Marta posee características propias debido a la influencia del mar Caribe y a su condición de aislamiento.

EL SUBPÁRAMO

Conocido también como páramo bajo y considerado como una zona de transición entre el límite superior del bosque altoandino y el páramo propiamente dicho; presenta muchos arbustos y árboles bajos que proceden del bosque adyacente, entremezclados con la vegetación propia del páramo.

Esta franja paramuna, que se encuentra muy bien delimitada en la cordillera Oriental, no lo está en las cordilleras Central y Occidental ni en la Sierra Nevada de Santa Marta, debido a que en estos lugares no se desarrollan la mayoría de las especies vegetales que la caracterizan.

LÍMITES Y CONDICIONES AMBIENTALES

Es difícil precisar dónde se inicia el subpáramo o hasta dónde asciende el límite superior del bosque altoandino, porque los factores que determinan estos límites son muy variables. No siempre se presenta el contacto del páramo bajo con selvas altoandinas densas; esta transición puede ocurrir abruptamente entre espesas formaciones arbustivas con los pajonales–frailejonales, o en un gradiente suave en extensas laderas de vertientes húmedas; el mayor contraste se da en la región extremadamente seca del cañón del Chicamocha, donde algunas cactáceas de zonas áridas se entremezclan con la vegetación paramuna.

Algunos investigadores han propuesto la temperatura media anual de 10°C y la presencia de heladas, como los principales indicadores para delimitar el subpáramo. Según otras hipótesis de carácter ecofisiológico, dicha franja está directamente relacionada con la poca disponibilidad de nutrientes y el exceso de acidez del suelo, con la alta tasa de transpiración y las fluctuaciones constantes de temperatura, luminosidad, radiación y el número de días con heladas.

La franja de subpáramo tiene una temperatura media mensual de 10,2°C, con una máxima de 17,3°C y una mínima de 3,1°C. La humedad relativa promedio es de 85% y la evaporación mensual de 82 mm; su precipitación promedio anual es de 1.716 mm, con una distribución unimodal o biestacional, cuyo período lluvioso va de abril a noviembre y el mes más húmedo es julio, con 192 mm; el período seco se presenta entre diciembre y marzo; enero es el mes más seco, con 57,7 mm.

Debido al disturbio antrópico y a otros factores como fuertes pendientes y suelos superficiales, en la cordillera Oriental es frecuente observar zonas paramizadas a 2.800 msnm; sin embargo, es común en esta cordillera que el límite inferior del subpáramo se ubique entre los 3.000 y los 3.200 msnm y el superior a 3.500 msnm, lugar donde ya hay evidencia, desde el punto de vista vegetacional y climático, de la existencia del páramo propiamente dicho; allí los arbustos son mucho más escasos y la vegetación está dominada por el pajonal–frailejonal. En las cordilleras Central y Occidental, por factores topográficos y de humedad, el subpáramo se inicia a mayor altitud, aproximadamente entre los 3.700 y los 3.900 msnm y llega hasta cerca de los 4.000 msnm, por lo cual conforma una franja mucho más estrecha.

La altitud donde se presenta la zona de transición entre el bosque y el subpáramo es muy variable y en muchos casos la actividad del hombre la ha transformado mediante la adaptación de terrenos para el cultivo de papa y el establecimiento de pastizales para la ganadería. También la deforestación del bosque altoandino y los incendios han conducido a un proceso que favorece la extensión del subpáramo hacia abajo mediante el avance de una flora compuesta por arbustos de ericáceas, especialmente de uvos de monte y reventaderas y algunos tipos de vegetación graminoide como las cortaderas; se observa frecuentemente el avance de frailejones típicos del páramo bajo como Espeletiopsis corymbosa, Paramiflos glandulosus y Espeletia argentea, entre otros (…)

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Comentarios

[...] en riesgo, ecosistemas de gran valor, como por ejemplo, del que dimos cuenta en nuestro post: “Vegetación Paramuna (Frailejonales)” La noticia que podéis y debéis leer, aparecida en el rotativo  Colombiano el Tiempo.com da [...]

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