La Fertilidad de los Bosques Tropicales Americanos y el Polvo del Sahara / Sahel (La Salud de la Población en EE.UU.)

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Como ya comentamos en dos post precedentes, día a día se descubren más y más relaciones biosféricas que interconectan regiones del globo muy distantes. En aquellas entregas relatamos como ingentes cantidades de polvo aterrizan en América procedentes de las zonas áridas y desérticas de África. Las magnitudes globales dependen del grado de aridez que padece cada año el mentado continente.  Cuanto más seco sea el ciclo anual, tanto mayor lo es la cantidad de polvo que viaja (emigra) hacia el nuevo mundo. También os describimos que, según la NASA, cuantas más partículas se transportan en tal trayecto, tanto menor serán la magnitud y frecuencia de los huracanes en USA. Empero el hermano americano no recompensa tal “aereobenefacción”. La noticia de prensa que os exponemos hoy, como veréis más abajo, señala que  El polvo del Sáhara fertiliza el bosque amazónico”. Es decir el material erosionado eólicamente de los polvorientos suelos de África alcanza, como puede, el Amazonas rociándolos de los nutrientes y especialmente el fósforo que tanto necesitan los suelos de tales selvas húmedas, ya que estos se pierden naturalmente con rapidez. Tal hecho resulta ser  ocasionado  por el lavado (pérdida) y exportación al océano de los ya intrínsecamente ácidos y pobres en elementos medios retenidos previamente por los suelos amazónicos, como resultado de la enorme precipitación anual que acaece en la región (nunca llueve a gusto de todos), otro tipo de “aereobenefacción” que todo el mundo desprecia. Cabe pues preguntarse, que no afirmar, si la estructura y diversidad que atesoran las selvas amazónicas,  logra mantenerse en sus suelos infértiles gracias a este tipo natural deacaparamiento de tierras”. Ahora bien, lo que la noticia omite es que gracias a la depredación humana y sus estragos ambientales esta  “aereobenefacción” se ve contrarrestada por efectos colaterales adversos en la salud humana “aereomaldición. El problema estriba, esta vez, en que al ir incrementándose las explotaciones mineras y otras prácticas insustentables en el continente Africano, también han comenzado a arrastrarse sustancias ricamente contaminantes, que afectan al menos a Norteamérica y el Caribe, pero que seguramente  alcancen todas las Américas, ya que dudo que los polutantes malos invadan el norte y los nutrientes benefactores el sur. Dicho de otro modo, somos expertos en transmutar las naturales bendiciones en humanas maldiciones.

En consecuencia, bajo la nota de prensa original que os reproduzco abajo, añado seguidamente un pequeño fragmento de información extraída (aun con un inglés muy deficiente) de un estudio que he redactado personalmente para la FAO entre enero y febrero de 2015. No obstante debe quedar claro que si tales beneficios y perjuicios acaecen entre África y las Américas, el escenario o intercambio entre el norte de aquel continente, es decir el sur del Mediterráneo y el norte del citado mar es aún más intenso.  Cuando a Madrid nos llega polvo africano suenen las alertas de salud pública (aunque no escuchéis las sirenas). Realmente el aire es más turbio, pero además bastante venenoso. Os traduzco seguramente parte del breve fragmento que redacté en mi lamentable suajili para la FAO, aunque hacia el final del post os deje, para mi vergüenza, el original.

La importación ilegal de polvo sahariano desde África a Estados Unidos comienza a ser materia de preocupación para las autoridades sanitarias de Estados Unidos (y los agentes de inmigración) como también ocurre en Europa. 

Al parecer junto con estas partículas llegan ocultas otras de naturaleza terroristas depositando considerables cantidades mercurio, plomo y selenio (Garrison et al. 2003, in Brevik and Burgess, 2014).  Diversos expertos atribuyen a este ataque que el número  de asmáticos se haya duplicado entre los años 1800 y 2000, no solo en este Estado, sino también en el Caribe (Monteil, 2008; Brevik 2013).

Y yo os reitero que, como soy alérgico lo sufro “en intensamente en mis propias carnes”, por lo que soy alertado por mi hermana ya que ella vigila las alarmas en la Comunidad Autónoma de Madrid.

Dicho esto, que era lo importante, este estudio vuelve a demostrar la globalización natural de la biosfera, en la que casi todo está conectado con casi todo. Ahora bien, la torpeza de la globalización económica lo está contaminando también todo, aprovechando, las interconexiones planetarias contra nuestra salud. Esperemos que los amantes de la geoingeniería planetaria no intenten degradar más la pobre África olvidada, con vistas a mantener la fertilidad de los ecosistemas amazónicos. Ya sabemos cómo son nuestros dirigentes político-económicos.  

La nota de prensa es bastante correcta y mi sesudo análisis de los efectos sobre la salud…. Os dejo con ellos.

Juan José Ibáñez   

El polvo del Sáhara fertiliza el bosque amazónico

El desierto del Sáhara y la selva amazónica parecen habitar mundos separados. El primero es una vasta extensión de arena y matorrales que se extiende por el tercio norte de África, mientras que el segundo es una masa verde y densa de selva húmeda que cubre el noreste de América del Sur.

En consecuencia, bajo la nota de prensa original que os reproduzco abajo, añado seguidamente un pequeño fragmento de información extraída (aun con un inglés muy deficiente) de un estudio que he redactado para la FAO entre enero y febrero de 2015. No obstante debe quedar claro que si tales beneficios y perjuicios acaecen entre África y las Américas, el escenario o intercambio entre el norte de aquel continente, es decir el sur del Mediterráneo y el norte del citado mar es aún más intenso.  Cuando a Madrid nos llega polvo africano suenen las alertas de salud pública (aunque no escuchéis las sirenas). Realmente el aire es más turbio, pero además más venenoso. Os traduzco seguramente parte del breve fragmento que redacté en mi lamentable suajili para la FAO, aunque hacia el final del post os deje, para mi vergüenza, el original.

La importación ilegal de polvo sahariano desde África a Estados Unidos comienza a ser materia de preocupación para las autoridades sanitarias de Estados Unidos (y los agentes de inmigración) como también ocurre en Europa. 

Al parecer junto con estas partículas llegan ocultas otras muy terroristas depositando considerables cantidades mercurio, plomo y selenio (Garrison et al. 2003, in Brevik and Burgess, 2014).  Diversos expertos atribuyen a este ataque que el número  de asmáticos se haya duplicado entre los años 10800 y 2000, no solo en este Estado, sino también en el Caribe (Monteil, 2008; Brevik 2013).

Y yo os reitero que, como soy alérgico lo sufro con mayor intensidad, por lo que soy alertado por mi hermana ya que ella vigila las alarmas en la Comunidad Autónoma de Madrid.

Dicho esto, que era lo importante, este estudio vuelve a demostrar la globalización natural de la biosfera, en la que casi todo está conectado con casi todo. Ahora bien, la torpeza de la globalización económica lo está contaminando todo, aprovechando, las interconexiones planetarias contra nuestra salud. Esperemos que los amantes de la geoingeniería planetaria no intenten degradar más la pobre África olvidada, con vistas a mantener la fertilidad de los ecosistemas amazónicos. Ya sabemos cómo son nuestros dirigentes político-económicos.  

La nota de prensa es bastante correcta y mi sesudo análisis de los efectos sobre la salud…. Os dejo con ellos.

El polvo del Sáhara fertiliza el bosque amazónico

El desierto del Sáhara y la selva amazónica parecen habitar mundos separados. El primero es una vasta extensión de arena y matorrales que se extiende por el tercio norte de África, mientras que el segundo es una masa verde y densa de selva húmeda que cubre el noreste de América del Sur.

FUENTE | Tendencias21 02/03/2015

Y, sin embargo, están conectados: Cada año, millones de toneladas de polvo sahariano rico en nutrientes cruzan el océano Atlántico, llevando fósforo y otros fertilizantes vitales a los exhaustos suelos amazónicos. Por primera vez, los científicos tienen una estimación precisa de la cantidad de fósforo que hace este viaje transatlántico. Un nuevo artículo, publicado en Geophysical Research Letters, la sitúa en torno a 22 mil toneladas por año, lo que más o menos es igual a la cantidad que pierde el Amazonas por la lluvia y las inundaciones.

Y, sin embargo, están conectados: Cada año, millones de toneladas de polvo sahariano rico en nutrientes cruzan el océano Atlántico, llevando fósforo y otros fertilizantes vitales a los exhaustos suelos amazónicos. Por primera vez, los científicos tienen una estimación precisa de la cantidad de fósforo que hace este viaje transatlántico. Un nuevo artículo, publicado en Geophysical Research Letters, la sitúa en torno a 22 mil toneladas por año, lo que más o menos es igual a la cantidad que pierde el Amazonas por la lluvia y las inundaciones.

Este fósforo representa tan sólo el 0,08% de los 27,7 millones de toneladas de polvo del Sahara que se instalan en el Amazonas cada año. El hallazgo es parte de un esfuerzo de investigación más amplio para entender el papel de polvo en el ambiente y sus efectos sobre el clima local y global. “Sabemos que el polvo es muy importante en muchos sentidos. Es un componente esencial del sistema de la Tierra. El polvo afectará al clima y, al mismo tiempo, el cambio climático afectará al polvo“, señala el autor principal Hongbin Yu, del Centro Interdisciplinar de Ciencia del Sistema Terrestre (ESSIC, por sus siglas en inglés), centro mixto de la Universidad de Maryland y el Centro de Vuelo Espacial de la NASA (EE.UU.).

De particular interés es el polvo recogido en la Depresión de Bodele, en el Chad. Este antiguo lecho de lago contiene enormes depósitos de microorganismos muertos que están cargados con fósforo. Los suelos amazónicos, a su vez, están faltos de fósforo y otros nutrientes esenciales, que son arrastrados por las frecuentes y fuertes lluvias de la cuenca. Por lo tanto, todo el ecosistema del Amazonas depende de polvo del Sáhara para reponer estas pérdidas.

DATOS DE SATÉLITE

Yu y sus colegas analizaron las estimaciones de transporte de polvo basadas en los datos recogidos por el satélite Calipso de la NASA entre 2007 y 2013. El equipo se centró en el polvo del Sahara transportado a través del océano Atlántico hasta América del Sur y más allá, al mar Caribe, ya que es el transporte de polvo más grande del planeta.

El equipo estimó el contenido en fósforo del polvo del Sáhara mediante el estudio de muestras de la Depresión de Bodele y de estaciones terrestres en Barbados y Miami. A continuación, utilizó esta estimación para calcular la cantidad de fósforo que se deposita en la cuenca amazónica.

Aunque siete años es poco tiempo para sacar conclusiones acerca de las tendencias a largo plazo, es un paso importante hacia la comprensión de cómo se comportan el polvo y otras partículas transportadas por el viento, o aerosoles, durante su trayecto a través del océano. “Necesitamos un registro de mediciones para entender si existe o no un patrón lo bastante robusto y consistente en este transporte de aerosoles”, explica en la nota de prensa de la Universidad de Maryland Chip Trepte, científico del proyecto Calipso en el Centro de Investigación Langley de la NASA, que no participó en el estudio.

Año a año, el patrón es muy variable. Hubo un cambio de un 86 por ciento entre el máximo de polvo transportado, en 2007, y el mínimo, en 2011. Yu y sus colegas creen que esta variación se debe a las condiciones del Sahel, la larga franja de tierra semiárida del límite sur del Sáhara. Años de alta precipitación en el Sahel eran seguidos típicamente por un escaso transporte de polvo en el año siguiente.

Aunque el mecanismo que rige esta correlación es desconocido, Yu y su equipo tienen algunas ideas. El aumento de las precipitaciones podrían significar más vegetación y por lo tanto menos suelo expuesto a la erosión eólica en el Sahel. Una segunda explicación más probable es que la cantidad de lluvia está relacionada con los patrones de circulación de vientos que barren el polvo tanto del Sahel como del Sáhara hacia la atmósfera superior, donde hace el largo viaje a través del océano. “Este mundo es un pañuelo, y todos estamos conectados entre nosotros”, concluye Yu.

Breve pasaje de un manuscrito de un documento redactado para la FAO por Juan José Ibáñez (por petición de esta Institución). Mil perdones por el inglés

In the south of Europe many of the termed “Mediterranean red soils” have been mainly formed by the secular deposition of Saharian dust, instead the underlying parent materials (e.g. Yaalon and Ganor, 1973). More recently other interesting example become from the Saharan and Sahel dust. NASA Satellite are capture images  that huge dust masses cross from the Sahara and Sahel deserts at  fall in American soils being airborne suspended by the trade winds across the Atlantic Ocean.

Airborne dust from Africa begins to be matter of concern for the human health of the South European and American populations. The African dust seems that deposited significant amounts of Hg, Se, and Pb in North American soils (Garrison et al. 2003, in Brevik and Burgess, 2014).  Some experts has attributed to this atmospheric dust that the number of people affected by asthma was doubled in EE.EE between 1980 and 2000, affecting also to the Caribbean region (Monteil, 2008; Brevik 2013). In South Europe this process is well-known decades agoby health authorities and the own population.

Airborne dust can carry pathogens from some soilscapes to other sited thousands of kilometres away (Brevik and Burgess, 2014).

Referencias sobre el Polvo Sahariano y la Salud en Las Américas

Brevik, E. C., Burgess, L. C., eds. , 2013. Soils and Human Health. Boca Raton, CRC Press.

Brevik, E. C. & Burgess, L. C., 2014. The Influence of Soils on Human Health. Nature Education Knowledge 5:1

Monteil, M. A., 2008. Saharan dust clouds and human health in the English-speaking Caribbean: What we know and don’t know. Environmental Geochemistry and Health 30: 339-343., doi: 0.1007/s10653-008-9162-0.

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