EL MISTERIO DEL MAÍZ O CINTLE: ENTRE EL ANÁHUAC Y EL TAHUANTINSUYO I (Régulo León Arteta)

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Cabeza de serpiente rodeada de hojas de maíz. Quetzal papalotl de la populosa urbe Teotihuacana Fuente:http://arquehistoria.com/wp-content/uploads/2013/04/quetzalcoatl-teotihuacan.jpg

En el continente americano existieron varias áreas culturales. Hasta donde ahora sabemos sobresalieron el Anáhuac y el Tahuantinsuyo. El primero comprendió el centro de México y Centroamérica, mientras que el segundo la cordillera Andina. Aunque estas culturas son relativamente recientes, ya que se están observando la concurrencia de muestras de la  actividad humana, desde hace más de 200.000 años, como en Valsequillo, Puebla (México) y Toca da Esperança (Brasil).

 Por otra parte, existen evidencias de que hace 65 Millones de años, en el Cenozoico (vida reciente)  aparecieron los primates, cuando el continente sudamericano estaba casi unido al africano. En el Mioceno, ambas masas continentales aún permanecían próximas, por lo que ambas biotas atesoraban rasgos de considerable similitud. Así, el reciente descubrimiento de dientes de monos, de hace veintiún millones de años en América del norte, procedentes de Sudamérica según Bloch y colaboradores, si bien no confirma la presencia de ancestros del animal humano, si plantea tal posibilidad. Porque este bicho es por naturaleza curioso, hasta que lo llevan a la escuela, parafraseando a Bernard Shaw.

 Mientras que en Eurasia se privilegió el pastoreo y el monocultivo extensivo, en este continente lo fue la agricultura intensiva y diversificada. Así los Collaguas en el Cañón del Colca, perfeccionaron al extremo a lo largo de seis mil hectáreas, el sistema de riego de cultivo en terrazas, sostenidas por las raíces de la vegetación natural arbórea,  y así, en el antiguo territorio que hoy coincide más o menos con las fronteras de Perú, pudieron alimentarse todos sus habitantes según Brailovsky.

El cultivo del maíz (Este vocablo se deriva de mahiz para los Taino (nobles), una de las ramas de los Arawaks caribeños) en las denominadas milpas, es uno de los ejemplos más representativos de la diversificación condicionada por el ser humano en el continente. La obtención de esta especie (de los anónimos fitomejoradores nativos, ya patrimonio de la humanidad) es una de las hazañas, a la que resulta difícil encontrar parangón en el mundo. Aunque el nombre más cercano al original es en náhuatl (una de las lenguas dominantes en el Anáhuac) es Centli. Esta labor la han devaluado, aun personajes de esas tierras, como el porfirista mexicano Alonso de Bulnes, ninguneando al maíz frente al trigo. Por otra parte, resulta que el manejo humano de esta especie, ha sido de una magnitud, que podríamos calificarla de inusitada a escala mundial, junto con la Palma Pupunha, brasileña, que ya no pueden reproducirse sin la intervención humana.

 Con todo y ello, el maicito, como algunos campesinos mexicanos lo llaman, o maíces criollos como algunos “técnicos” ignorantes lo denominan al objeto de diferenciarlos de sus “cultivares mejorados”, aunque que han beneficiado por milenios a muchos humanos en el mundo, corren el riesgo de que sus semillas sufran el peligro de terminando ser propiedad de unos mercachifles inescrupulosos (léase multinacionales del agronegocio).

 En la milpa, desde la época pre colombina, se cultivan simultáneamente semillas seleccionadas de cosechas anteriores, de cecentli (1) de periodo corto, medio y largo, leguminosas como el frijol y cucurbitáceas como la calabaza. Estas tres especies se aprovechan tanto maduras y aun inmaduras, pero en el caso de la última, hasta sus flores. Muchas plantas que para algunos son malezas, también son aprovechadas como alimento humano. Algunas son ricas en Omega 3, como las verdolagas Portulaca oleracea, o en proteínas, como los quelites Chenopodium sp. Mención aparte merecen, los aromáticos y sabrosos jitomates y chiles silvestres. Además, por no extendernos, soslayaremos hablar de numerosas plantas medicinales como el Árnica, etc.

 La siembra de semillas de centli, con tres periodos de cultivo, como nos compartía el insigne etnobotánico Efraim Hernandez Xolocotzi, es una estrategia de sobrevivencia, ya que permite con la de ciclo corto, asegurar una cosecha aun en caso de sequía. Mientras que los monocultivos del centl, de un solo ciclo, son aberraciones comerciales y antiecológicas proclives al abuso de las aplicaciones de agroquímicos.

 La certeza de la antigüedad del cultivo del centli y su localización en el Anáhuac, se encuentra fuertemente limitada por la facilidad de su degradación, aun de los populares entre los arqueólogos,  granos de polen. A los cecentli silvestres se les atribuye una antigüedad de 80 mil años de antigüedad, aunque la hazaña de su mejoramiento genético, quizá ocurrió en las alturas del sur de México y Centroamérica. Es innegable su relación con el teocintle. Así el último, todavía a finales del siglo antepasado, aún era utilizado en Chihuahua, con el propósito de mejorar la producción del centli según nos informa Lumholtz.

 Hasta hace poco tiempo se reconocía que…….

…… los restos más antiguos procedían de Guilá Naquitz, Oaxaca, con 5.400 años de edad, habiéndose encontrado polen por los arqueólogos en San Andrés y Tabasco (México). Sin embargo los fitolitos del centli en la Amazonia ecuatoriana, fueron fechados con 5.300 años a. n. e, por Tykot, Staller. Porque llegó a Panamá (¿cultura Coclé?) hace más de 7.000 años, donde tuvo una gran transformación y regresó a centro y Norteamérica, así como al resto de Sudamérica. No debe pues extrañar que en Huachichocama (Argentina) se encontrara indicios del centli asociado al chile (Capsicum), y/o al frijol (Phaseolus) en un estrato de 7.670 a 6.720 años de antigüedad.

 Además de la hazaña del mejoramiento, está la biotecnología, en la nixtamalización, osea la cocción del centli con solución de cal, que disminuye ligeramente el contenido de vitaminas, el almidón y la solubilidad de la proteína del maíz. Pero aumenta la biodisponibilidad de aminoácidos, fósforo y calcio, de fibra soluble y almidón resistente. Al menguar el contenido de ácido fítico, mejora la absorción de minerales. Adicionalmente La nixtamalización , eleva la disponibilidad de niacina, eliminando el desarrollo de la pelagra.

 (1)   En náhuatl como en latín, la repetición de la primera silaba, significa pluralidad

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EXCELENTE ARTICULO MUY REVELADOR DEFENDAMOS A ESTE MAIZ CONTRA LOS TRANSGENICOS IMPERIALISTAS.

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