‘Biología y Ecología del Suelo’

Metales pesados, antibióticos y suelos: en la base de la resistencia antibiótica

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 Colaje de Almadén y los experimentos realizado por los autores de este post

Dra. Marina Robas Mora; Dr. Pedro Antonio Jiménez Gómez y Dr. Agustín Probanza Lobo

 Universidad San Pablo CEU. Facultad de Farmacia; Dto. de Ciencias Farmacéuticas y de la Salud; Área de Microbiología

 La aparición de resistencias a antibióticos en bacterias patógenas (que previamente eran sensibles) es uno de los principales retos a los que se enfrenta la Microbiología actual.  Cada vez hay más evidencias de microorganismos ambientales altamente resistentes a los antibióticos. Los genes que dan lugar a esta resistencia ambiental tienen la capacidad de ser transferidos a patógenos y, de hecho, existen pruebas de que algunos genes de resistencia se han originado en bacterias ambientales.

Teniendo en cuenta lo anterior, y considerando que la contaminación, en general, y por metales pesados, en particular, puede seleccionar de forma cruzada resistencia microbiana a antibióticos, pasamos de tener un problema de naturaleza puramente ambiental a un claro ejemplo de riesgo para la salud pública. Varios autores ya habían descrito que el efecto de los contaminantes sobre la biosfera es mucho más amplio que la dimensión puramente ambiental, pudiendo afectar la estructura y la actividad de la microbiota ambiental. En este sentido, la cross-selección entre la contaminación por mercurio y la resistencia a antibióticos (los mismos determinantes genéticos responsables de la resistencia a antibióticos y a metales) es una de sus consecuencias y un claro ejemplo de los efectos de este tipo de contaminantes, no solo sobre el medio ambiente, sino potencialmente sobre la salud humana y animal. A día de hoy, no está completamente descrito el alcance del impacto que la contaminación por genes de resistencia pueda tener para la salud humana, así como para la evolución de las poblaciones microbianas. Los estudios sobre la resistencia a antibióticos en suelos demuestran que las bacterias ambientales portan genes de resistencia a antibióticos independientemente de la actividad humana. Estas bacterias, muchas de ellas no olvidemos que son productoras naturales de este tipo de sustancias, por tanto, actúan como reservorios naturales de genes de resistencia y suministran  genes transferibles, lo que constituye un  problema  de  salud pública que se creía superado. Lamentablemente, la ignorancia humana ha llevado erróneamente a considerar que el suelo es una esponja de lo más adecuada para almacenar y absorber con una enorme resiliencia todos los desechos que le incorporásemos con la consecuente, aunque no siempre considerada, reducción de su potencial empleabilidad. Si a esto le sumamos que de todos los ambientes posibles, el suelo es, probablemente, el ambiente más heterogéneo y actúa como el sumidero de todos los residuos y desechos imaginables, entre ellos los efluentes urbanos, ganaderos, industriales, sanitarios,… ninguno previsiblemente libre de antibióticos, abandonamos la dimensión ambiental para generar un cóctel de lo más prometedor, de interacciones microorganismos-sustancias químicas, cuyo potencial efecto sobre la flora y fauna desconocemos por completo.

Un claro ejemplo de ello (que nos puede servir como referencia para entender la dinámica edáfica), es el ámbito en el que hemos estado trabajando durante los últimos cuatro años, y que vio la luz en forma de Tesis Doctoral, es la situación que se vive en la que probablemente sea la zona minera más importante a nivel global: el Distrito Minero de Almadén. Éste es conocido por ser la región del mundo que más ha abastecido con mercurio desde la época de los Romanos hasta su cierre en el año 2003. Tanto es así que los datos más actuales disponibles revelan la existencia de valores elevados (o incluso extremadamente elevados) del contaminante en suelos (de casi 9000 μg/g, frente a los 1-1,5 μg/g que establece como límite la legislación vigente para este metal pesado). Así mismo, se han detectado niveles alarmantes en cangrejos y en plantas, (algunas de las cuales podrían haber sido empleadas como pasto o incluso para consumo humano). Conociendo esta información y sabiendo que esta concentración va in crescendo según ascendemos en la cadena alimentaria, parece lógico que la mayor parte de los estudios que se llevan a cabo a día de hoy en la zona, sean con fines restauradores o rehabilitadores a fin de mitigar los problemas causados por la contaminación por mercurio y encontrar usos alternativos del suelo que impulsen de nuevo la economía local. Sin embargo, los métodos físico-químicos tradicionalmente empleados, aunque permiten obtener buenos resultados en procesos de descontaminación de suelos afectados con metales pesados, son caros y pueden resultar agresivos con el medio ambiente, por lo que actualmente se plantea otra posible vía de actuación, la biológica, como una alternativa más eficaz, económica y respetuosa con el medio ambiente. Esto implica el empleo de organismos para reducir, eliminar, contener o transformar los contaminantes en suelo, agua y aire, a través del empleo de métodos biotecnológicos como la biorremediación. Una de las técnicas más conocidas de remediación biológica es la fitorremediación. Si se optimiza el efecto sinérgico entre las plantas y sus microorganismos asociados a la raíz pasa a denominarse fitorrizorremediación que es precisamente donde hemos desarrollado nuestra línea de trabajo. Fue precisamente buscando bacterias asociadas a las raíces (rizosfera) de plantas naturalmente crecidas en los suelos de Almadén (para su ulterior uso en procesos de fitorrizorremediación) que nos dimos cuenta de un hecho que nos abriría un nuevo enfoque del estudio. Las complejas comunidades microbianas que estábamos estudiando con fines restauradores, presentaban elevados niveles de resistencia a antibióticos. La pregunta es obligada ¿cómo es posible que, en medio de un paraje natural sin elevada presión antrópica (o ganadera) encontremos resistencias antibióticas a sustancias del mundo clínico, como por ejemplo quinolonas? ¿cómo han llegado hasta ahí? ¿qué significado biológico tienen? pero no solo eso, lejos de terminar ahí, seguimos con las sorpresas al comprobar que esa resistencia comunitaria varía en función de si analizamos suelos rizosféricos o si analizamos suelos libres, ¿qué papel juega la vegetación, más concretamente la rizosfera de las plantas en la selección de su microbiota edáfica simbiótica?

Aún estamos lejos de dar respuesta a todas estas preguntas (aunque trabajamos incesantemente en ello) pero lo que es innegable es que esta situación es extrapolable a muchos otros ambientes en los que la presencia de un contaminante favorece la selección de cepas naturalmente resistentes y de cepas capaces de adquirir mecanismos de resistencia a partir de elementos génicos móviles, tales como integrones, transposones o plásmidos. Desafortunadamente, el medio natural es sensible a este problema, y la resistencia a antibióticos amenaza la prevención y tratamiento de un rango creciente de infecciones causadas por bacterias. Por ello, un elevado número de gobiernos de todo el mundo están dedicando esfuerzos para combatir un problema que amenaza los logros de la medicina moderna. Ya la Organización Mundial de la Salud en el año 2014, emitió un comunicado en el que alertaba de que una era post-antibiótica en la que las infecciones más comunes o incluso lesiones menores pueden suponer un riesgo para la vida, lejos de ser una visión apocalíptica y fatalista, es una posibilidad en el presente siglo XXI.

 Y así es como hemos pasado de lo que a primera vista es un problema meramente ambiental, la contaminación de los suelos con metales pesados, a un problema global de salud pública; la resistencia a antibióticos. Queda mucho por hacer y nos comprometemos a seguir en esta prometedora línea de investigación, ya que los problemas siempre deben abordarse desde la base. La crisis de resistencia antibiótica a la que estamos asistiendo en los últimos años, que por fin empieza a hacerse eco en los medios de comunicación y a llegar a los oídos de la población en general, no puede o, mejor dicho, no debe abordarse exclusivamente atendiendo a la cúspide de la pirámide: el ámbito clínico. Debemos ahondar en el problema y buscar el origen y no solo en las consecuencias (que también), respondiendo a alguna de estas preguntas: ¿Cuál es el verdadero origen de la resistencia a los antibióticos? ¿Cómo y en qué momento entra en contacto la población con dichas resistencias? ¿Es por un abuso de antibióticos como nos hacen ver a través de una inadecuada prescripción médica, o un uso (abuso) inadecuado de los antibióticos, o más bien la sobreexposición es inconsciente a través de los alimentos (vegetales y animales) y consumo de aguas? ¿Quizá una combinación de todo lo anterior? Por ello, hacemos un llamamiento a un análisis más global e integrado de la problemática. Que la resistencia a antibióticos en un problema clínico es indiscutible, pero también ambiental, no olvidemos ninguna de las dos caras de la moneda o nos será muy difícil dar en la diana.

Autores:

Dra. Marina Robas Mora

Dr. Pedro Antonio Jiménez Gómez

Dr. Agustín Probanza Lobo

 

Universidad San Pablo CEU.

Facultad de Farmacia

Dto. de Ciencias Farmacéuticas y de la Salud

Área de Microbiología

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Del olor a tierra mojada a la transmisión aérea de las bacterias patógenas del suelo

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Fuente: Google imágenes

Ya os hemos narrado en otros post, actualmente se reconoce que los microorganismos viven en una biosfera y edafosfera globalizadas, siendo transportados por el aire a largas distancias, ya sean patógenos o no.  También pueden llovernos ranas, peces sapos y ¿culebras?, como os narramos e uno de los post previamente aludidos. Eso sí, el hombre y su alocada tecnología intenta emularlos de la forma más sangrienta, como esas bombas y misiles que también diluvian sobre las cabezas de muchos pobres o desheredados de la Tierra.

Hoy os vamos a mostrar un curioso trabajo que pretende explicar cómo pudieran dispersarse los microorganismos desde el suelo, a través del aire, tras los impactos de las gotas de lluvia, incluidos los que inducen enfermedades patogénicas. El contenido se basa en la siguiente nota de prensa reproducida y traducida de la original que llevaba por título: “A light rain can spread soil bacteria far and wide” (Una llovizna también puede ser un medio para la propagación lejana y amplia de bacterias), aparecida en el boletín de noticias TerraDaily, Como veis, el título no nos informa de novedad alguna, aunque la noticia “creo que sí”. Tan solo os traduzco los fragmentos más interesantes, pudiendo ver la nota de prensa original al final de este post. Vamos allá……

Utilizando imágenes de alta resolución, los investigadores del Departamento de Ingeniería Mecánica del MIT observaron el efecto de las gotas de lluvia que caían sobre un suelo seco cargado de bacterias. Cuando caen a velocidades que imitan a las de una lluvia ligera, a temperaturas similares a las que acaecen en las regiones tropicales, las gotas liberan aerosoles, algo así como un “rocío de niebla”, según los autores. Cada aerosol transportó hasta varios miles de bacterias del suelo. Los investigadores encontraron que estos microorganismos permanecieron vivos más de una hora después. (…) Si estas bacterias aerotransportadas fueran transportadas más lejos por el viento, podrían recorrer grandes distancias, antes de colonizar y asentarse en el suelo de la una nueva ubicación.

“Imagínese que una planta infectada con un patógeno en una zona determinada, así como que el agente patógeno se hubiera extendido por los suelos de los alrededores. En tal caso, la lluvia podría dispersarlo aún más. Las gotas artificiales de los sistemas rociadores también podrían producir este tipo de dispersión, por lo que la investigación en cuestión atesora implicaciones fitopatológicas, es decir, sobre el control de la dispersión de los patógenos”. Según los cálculos de los científicos que llevaron a cabo el estudio, la precipitación mundial pudiera ser responsable de entre el 1 y el 25 por ciento de la cantidad total de bacterias emitidas desde el suelo. (….).  A medida que las gotitas de agua entran en contacto con el suelo (caen sobre el mismo) atraparán pequeñas burbujas de aire de su superficie, elevándose después para estallar a través de la gotita, creando un spray que albergará gotitas más pequeñas de agua o aerosoles. En ese momento, el grupo propuso que este mecanismo pudiera explicar los orígenes delpetricor“- el característico olor a tierra que a menudo sigue a una tormenta de lluvia. Otros científicos se pusieron en contacto con ellos ya que habían “notado” que tal proceso podía ser el motivo desencadenante de una enfermedad concreta (más detalles en la nota de prensa original).

 En el laboratorio, el equipo examinó el efecto de la lluvia sobre tres especies no infectadas por bacterias del suelo patógenas, sobre seis tipos de suelo seco, entre los que se incluyeron arcilla, arcilla arenosa y arena. Los investigadores simularon la lluvia haciendo caer gotas individuales de agua desde varias alturas diferentes (condicionando pues su velocidad de descenso) sobre estos “suelos”, a través del agujero de un pequeño disco que se colocó justo encima, con vistas a capturar cualquier aerosol que estallara desde la superficie. También comprobaron si la temperatura era otra variable a tener en cuenta, variando la temperatura superficial del medio edáfico, Todo ello ayuda a emular distintas  intensidades de lluvia.

Encontraron que las gotitas produjeron el mayor número de aerosoles en suelos con temperaturas de alrededor de 86 grados Fahrenheit, similares a las que acaecen en las regiones tropicales. Las gotitas también producían más aerosoles cuando impactaban sobre los suelos de arcilla arenosa; La arena tendía a absorber las gotitas por completo antes de que se formaran burbujas o aerosoles. Los autores observaron mayores recuentos de aerosoles cuando las gotas cayeron a velocidades de entre 1,4 y 1,7 metros por segundo – aproximadamente la intensidad de una lluvia ligera o llovizna.  Justo a tal velocidad, el agua penetra en el suelo sin generar salpicaduras, pero lo suficientemente rápido como para atrapar aire, “Este último, confinado, libera burbujas que estallan, liberando así los aerosoles. Encontramos pues una  relación entre la distribución del tamaño del aerosol y el número de burbujas que explotan“.

Seguidamente, los investigadores firmantes del estudio recogieron los aerosoles que rociaron sobre el disco pequeño, transfiriéndolo a recipientes apropiados como para llevar a cabo un conteo del número de bacterias en cada aerosol. Encontraron que el número de bacterias variaba de cero a varios miles en una sola gota de esa agua de lluvia, dependiendo del tipo de suelo, la densidad de bacterias dentro de un suelo dado, la temperatura del mismo y la velocidad del impacto de las gotas.

El equipo identificó tres parámetros principales necesarios para estimar el número total de bacterias u otras partículas que pueden ser dispersadas por una sola gota de lluvia golpeando una superficie porosa: la densidad de bacterias y burbujas de aire en una superficie dada, así como un parámetro al que denominaron eficiencia de aerosolización, es decir la relación entre el número de bacterias en una superficie y el número de bacterias que finalmente se dispersan desde la misma.

Usando estos tres parámetros, los investigadores estimaron que el número total de bacterias dispersadas por las gotas de lluvia puede oscilar entre 10.000 billones y 800.000 billones de microorganismos al año. Como resultado, la precipitación global puede contribuir a liberar del 1,6 al 25% de la cantidad total de bacterias del sueloa tierra. Obviamente, se requiere más investigación con vistas a  reducir la gama de emisiones globales de bacterias por la lluvia, pero la generación de aerosoles por las aguas precipitaciones podría ser un importante mecanismo de transferencia de bacterias al medio ambiente. Finalmente, los investigadores que realizaron esta investigación se proponen ahora averiguar si este mecanismo pudiera ser también responsable de ciertas infecciones en humanos, animales y plantas, así como los impactos climáticos derivados de la formación de nubes, por la nucleación de hielo.

Juan José Ibáñez (más…)

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El Cansancio del Suelo (fatiga del suelo, agotamiento del suelo)

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Fuente: Colaje Google imágenes

Hoy me siento muy cansado, fatigado y agotado ¿por qué será?

Cansancio del suelo y fatiga del Suelo (a la que veces también se denomina agotamiento del suelo)  son términos que no me parecen apropiados, empero que se utilizan actualmente y con demasiada frecuencia para equiparar los suelos con los seres vivos, y ¡como no! el propio hombre. ¿Se cansan las rocas o el relieve?. ¿Vosotros que opináis? Se trata de vino viejo en nuevas botellas, ya que desde hace siglos sabemos que cuando se explota un suelo se van extrayendo sus nutrientes, hasta que en las siguientes cosechas existes pocos nutrimentos que las plantas puedan utilizar en su crecimiento. De aquí que se abonen con enmiendas, orgánicas o inorgánicas, con vistas a su reposición (¿suelo-calorías?). Del mismo modo, cuando el manejo no es adecuado, aparecen otros síntomas que bien cabría incluir en este pseudo-concepto o acuñar otro de la siguiente guisa: mi suelo se encuentra dañado, herido, ¿Por qué no se crean ya hospitales para suelos?. Otra cuestión es el maniqueísmo subyacente que emplean muchos mal-interesados con vistas a intentar vender “algo” (transgénicos por ejemplo), del clásico término al que se  denominada agricultura de conservación, que no la conservación del suelo ¿?, si bien también se hacen propuestas más razónales ¿O no?, cuando en realidad lo que necesitamos es una agricultura ecológica sustentable, es decir basada en principios ecológicos  Pero vayamos al grano.

Ya sabemos que tanto la prensa general como la especializada suelen afanarse más en vendernos más de lo mismo que en buscar y mostrarnos nuevas y genuinas propuestas sustentables, ya que a falta de ideas, ¡rebuznancias!, tanto por parte de los periodistas como de los propios científicos. Eso sí, uno puede decir barbaridades o simplemente repetir y repetirse. La noticia de hoy nos informa de lo que ya sabemos, aunque en esta ocasión se ajusta, más o menos, a lo que ¿ortodoxamente? se denomina cansancio del suelo.

Es cierto que la denominada conservación de suelos se ha utilizado históricamente con vistas a frenar la pérdida del recurso (generalmente por erosión) y/o su degradación física, mientras que el vocablo fertilidad suele reservarse para las propiedades químicas que favorecen el desarrollo de las plantas. Yo me encuentro en el grupo de los profesionales que defienden que ambas degradaciones, como también la biológica, deberían agruparse bajo un mismo vocablo (¿fertilidad a secas?, fertilidad integral, o fertilidad ecológica) y luego añadir un calificativo con vistas a referirnos a aspectos más concretos como lo son los problemas físicos, químicos y biológicos. En cualquier caso algún otro “palabro” acertado podría valer. Lo que no puede ser, es utilizar y acuñar continuamente pseudo-conceptos solapantes, difusos, que tan solo sirve para abundar en la ceremonia de la confusión.

La nota de prensa no tiene nada de original, nada en absoluto, pero al menos no resulta ser tramposa, por la que os la he traducido del suajili al castellano. ¿Por qué?. Simplemente, en nuestra bitácora hemos utilizado en escasas ocasiones los palabros “cansancio del suelo” y “fatiga del suelo”, mientras que muchos interesados se afanan en buscar el significado inequívoco de tales vocablos, cuando en realidad ¡no existen! Abajo os reproduzco la noticia y su traducción al español, empero comenzando con la extrema parquedad con la que es explicada en Wikipedia el concepto de fatiga del suelo.  Eso sí, en este caso los autores hacen más énfasis en la degradación física del suelo que en el agotamiento de sus nutrientes, debido a su extracción y exportación por parte de la biomasa de cosechas previas. Abajo os dejo también tal definición.

Juan José Ibáñez

 Cansado, fatigado y agotado de tener que lidiar/tratar con muchos vocablos y conceptos insustanciales. ¿la ceremonia de la confusión!

 Fatiga del suelo (Wikipdia):Se conoce como fatiga del suelo o suelo cansado un fenómeno que se produce en los terrenos agrícolas por el cual las producciones pueden ver disminuidos sus rendimientos, producir enanismo en las plantas, amarilleos, retrasos en el desarrollo etc. Es un fenómeno complejo que no se ha podido achacar solo a una determinada causa y los síntomas pueden variar mucho.

 Uno de los factores que más contribuyen a la aparición de este fenómeno es el monocultivo que produce efectos alelopáticos que perjudican el desarrollo de posteriores cultivos. También puede producir la acumulación de patógenos que afectan a una determinada especie y por tanto afecta en mayor medida cada vez que se repite un mismo cultivo.

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El mito del paso de Bering y los cholos, indios y nacos, predominates, unicos y diversos. Régulo León Arteta

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Mapa. Las corrientes oceánicas, cálidas en rojo y frías en azul. Fuente: www.voyagesphotosmanu.com; Foto: los Lacandones, que aun manejan la selva de modo sustentable, el policultivo de la milpa, caza y pesca. Fuente: http://www.primatesmx.com/lacandon1.htm

 Durante siglos se ha considerado un  dogma, que la población del continente americano por los europeos llegó por el estecho de Bering hace, mas o menos 30,000 años. A pesar de muchos estudios, la gerontocracia aun lo sostiene. Conviene recordar, que aun en 1959 en la comunidad científica, era anatema la posibilidad del origen africano del ser humano, aunque ya lo había sugerido Charles Darwin.

Por otra parte, aumentan las evidencias de la presencia del hombre en este continente, desde el pleistoceno, como en Monte Hermoso y Miramar (Argentina) y Calicó y California (EEUU). Particularmente en la ciudad de México, los craneos más antiguos que se han encontrado atesoran rasgos negriticos, muy diferentes a los de los indígenas actuales.

Todo ello podría indicar recombinaciones genéticas con otras poblaciones, que incrementaron la riqueza genética de los indigenas actuales y por ende de los llamados mestizos. Algunos autores consideran a esos aportes africanos y europeos pre colomb-nos.

En el mapa que encabeza este post se observan las corrientes marinas, y si además tenemos a los vientos alisios, los ciclones y hasta tormentas de polvo que se generan en África y que constantemente llegan al caribe y sudamérica, la posibilidad de tránsito entre África y América no podría descartarse. Adicionalmente, la cercanía geológica de las actuales República de Liberia y la brasileña, Provincia Rio Grande del Norte, fue más extensa en el pleistoceno, por la disminución del nivel del mar durante la glaciación. Todo ello podría hacer sospechar de nuevo que la migración de África cuando menos a Sudamérica, no debería rechazarse de plano. Del mismo modo, algunos autores sugieren haciendo uso de análisis linguisticos y arqueológicos, que tampoco cabe soslayar la posibilidad de que hubiera viajes de América a África, inclusive a Europa y Asia.

Con toda la miopia y avaricias gubernamentales, investigadores genómicos mexicanos, han logrado avances trascendentes. Así para Solórzano y colaboradores (ver referencia al final de esta entrega) entre las poblaciones mexicanas actuales, predominan los genes de origen materno, indígenas, algunos africanos y los paternos españoles. A despecho de los que denigran a los que tienen razgos indígenas llamadoles, cholos, indios o nacos, muchos de ellos mestizos, que ya constituímos la mayoría, es interesante conocer nuestra innegable composición genética. Esto es aceptar la realidad de nuestras contradicciones, que resultaron de la colonización, sobre las que Bonfil Batalla,Frantz Fanon y Octavio Paz las han reflexionado.

Algunos mexicanos somos tan genéticamente diferentes, como un europeo de un asiático, así los Seri, que habitan en la costa noreste del Golfo de California, lo son con los mayas lacandones de Chiapas. La clasificación de latino americano, hispano o méxico-norteamericano, inclusive la segregación entre indígenas y mestizos, responde a criterios socioculturales y carece de sustento a la luz de la genómica, porque en general la carga genética indígena es superior a la europea.

Para un equipo de investigadores mexicanos y liderados por Jiménez Sánchez entrevistados por Barba[1], existen genes únicos en México, porque hay regiones del mapa genómico internacional, conocido como “HI”, que no son aplicables a las poblaciones mestizas y amerindias (existen más de 60 grupos en México). Así “con el componente europeo del HI, podemos cubrir el 81% del genoma de los mexicanos; con el asiático, el 74%, y con el africano el 64%”, pero la información genética de Sonora y Guerrero, cubren el 97% de la población mexicana, “No porque seamos tan diferentes, sino porque no se puede aplicar del todo a nuestros genes”. Además se perdió el rastro de las variantes asiáticas que llegaron por el estrecho de Bering, inclusive es mayor el componente africano, a veces sobrevalorado, pero individualmente en Guerrero y Veracruz la proporción, podría alcanzar el 15%. Dicho de otro modo, junto al aporte directo de los esclavos, “nos llega diluido material genético dentro del componente europeo de España”, según Silva Zolezzi.

Además en el estudio mexicano debe considerarse la relevancia farmacogenómica, para diseñar,  seleccionar y dosificar medicamentos para los genotipos mexicanos, con vistas a conseguir fármacos más eficientes y evitar efectos negativos, inclusive retrasar o evitar la presencia de las enfermedades.

Así la salud en el siglo XXI, tiene que ser entendida como el bienestar en los ámbitos físico, mental y social, y no sólo la ausencia de la enfermedad. Ambas son generadas por la permanente interacción entre factores genéticos y ambientales, que condicionan la adaptación ambiental de los organismos. Donde la población mestiza llamada por José Vasconcelos “Raza Cósmica”, es primordial en razón de su diversidad genómica, al margen de que  los mexicanos llevemos la felicidad en el “Alelo A”.

Estas reflexiones pueden ser consideradas como nacionalistas, pero seguramente existen versiones similares entre los mestizos renegados del resto del continente. En otras partes del mundo es posible que existan situaciones similares.

Referencia citada en el texto:  http://expansion.mx/actualidad/2009/06/04/genoma-destapa-diferencias-de-mexicanos.

 

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La WRB 2014-2015 Desde el Teléfono Móvil: (Nuevo aap para utilizar esta clasificación de suelos)

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Si es amante de estos teléfonos denominados inteligentes (smartphone), ya puede bajarse usted la aplicación o app para poderla ojear la WRB desde cualquier sitio, ya sea para sistemas iphone o androide. Abajo les dejo la información para acceder a ella. . Eso si, tan solo puede bajarse la versión inglesa.

Juan José Ibáñez (más…)

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Adiós Consuelo, Adiós: Sobre “Salud Pública y Algo más” y su Administradora Consuelo Ibáñez Martí

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Los lectores más asiduos a esta bitácora habrán comprobado que durante los últimos meses la edición de post se ha reducido drásticamente. No se trata de falta de material ya preparado, ni de desgana personal. Estoy pasando el peor momento de mi vida hasta la fecha, el dolor y una profunda tristeza me embargaN.

Cierto es que sufro de algunos problemas de salud, pero tampoco es la razón. Desde primeros días de octubre, mi hermana Consuelo Ibáñez Martí, la administradora del blog que lleva por título “Salud Publica y Algo Máscayó ¿mortalmente? enferma (31/12/2018), tras haber sufrido hace dos años una gravísima afección cardiaca inconcebible bajo nuestro sistema sanitario. La cirugía para reparar, en la medida de lo posible, su deteriorado corazón (tres bypass y más…) tuvo éxito pero la dejó graves secuelas. Desde entonces, padeció problemas de todo tipo que no deseo explicar en estos momentos, ya que los describiría con toda la furia que pudiera expeler mi alma. Ya sabemos que la muerte nos espera a todos al final del camino terrenal. Empero el infortunio, la incompetencia y la envidia se ceban más con unos que con otros. Consuelo llevaba mucho tiempo torturada por el infortunio. Y obviamente aquello fue el comienzo físico de su desgraciado final (incluyendo las enfermedades nosocomiales que tanto odiabas y que también te castigaron en sus últimos meses).

Consuelo, era mi hermana, mi única familia cercana, pero también mi mejor amiga y médico, ya que ella misma me libró de fallecer, como mínimo en dos ocasiones dado, mis sempiternos problemas de aversión física a los fármacos. Cuando rememoro con dolor e indignación sus últimos 10-15 años de vida, no doy crédito a lo que tuvo que soportar,  tanto en los planos personales, de salud y profesionales. En el tercer  aspecto mentado, gran parte de lo lamentablemente acaecido, devino de su defensa a toda costa de la salud pública del conjunto de los ciudadanos del mundo, su lucha contra las privatizaciones de los mismos, así como el afán de que hizo gala para que la sanidad estuviera al alcance de todos. Con este mismo talante, se obstinó generosamente a la hora de compartir sus conocimientos y opiniones, pesara a quien pesara, sin admitir censuras de ninguna clase a su libertad de expresión. Malos tiempos para la lírica en una economía global que no nos considera ahora al enfermar como pacientes, sino usuarios y consumidores, a los que nuestras autoridades prestan cada día menos atención.

No hacía ni un mes que había alcanzado su deseada jubilación, en vista de que “el sistema” (autocensura de Juanjo, mordiéndose los labios)  la obligaba a trabajar en condiciones inhumanas para su más que delicado y frágil estado. Lo celebramos en Madrid,  y a renglón seguido viajó a Hamburgo (Alemania) en su deseo de  compartir su alegría junto a la más entrañable amiga y colega, también a punto de alcanzar su merecido retiro. Al regresar, aparentemente en un aceptable estado de salud, se desencadenó la tormenta perfecta (frase suya). En otras palabras, el destino se empecinó en arrebatarle hasta unos pocos años (los que fueran) del merecido descanso que tanto ansiaba, ante la barbarie que leía y escuchaba sobre la sanidad y otros asuntos que nos afectan a todos. Un extraño cáncer y (…) comenzaron a devórala las entrañas y su debilitado “corazoncito” (literalmente).

Narrar lo acaecido os daría lugar a que entendierais tanto mi dolor (y también rabia) como el sufrimiento de ella en todos los sentidos. Pero no puedo ni debo. Es mi intención escribir un post en el primer aniversario de su muerte.

Yo la induje a que iniciara su andadura en su blog (“Quienes somos y que entendemos por Salud y Salud Pública”), que sigue teniendo a pesar de que llevaba sin escribir muchos años, por alguno de esos problemas que resulta mejor silenciar, varios miles de visitas diarias.  De haber editado los post de su blog, al ritmo al ritmo que yo imprimía en el mío, se habría salido del mapa mundial de la blogosfera, al menos en español.

Entre paliativos: En el corredor de la muerte.

 Las dos últimas semanas transcurrieron en una unidad de paliativos, aunque todos los que la queríamos (entre los cuales se contaban varios colegas médicos) luchábamos desesperadamente por conseguir una terapia alternativa que estábamos adquiriendo en Alemania, “dial a dial”, para que en una residencia posterior comenzara el tratamiento. Pero el destino se empeñaba recalcitrantemente en llevársela de este Planeta enfermo. Por un día, “24 horas más”, no lo conseguimos. Y así, varias veces y por diversas razones llegábamos siempre un poco tarde con vistas a conseguir una mejoría, o tal vez su recuperación. Y solo era cuestión de un par de días o incluso de horas. Empero una y otra vez más de lo mismo.

Cuando la visitaba diariamente, en unas fechas tan señaladas como las navidades, al entrar en la unidad de paliativos yo miraba, mientras numerosos enfermos (“pacientes”) me observaban a mí. Sentías y sabías que estabas en un corredor de la muerte, como donde ubican a los condenados que van a ser ejecutados en algunos países que aún mantienen esa execrable práctica. No quiero describiros las extrañas sensaciones que se aglomeraban y debatían en mi interior. ¿Les sonreía cariñosamente? ¿Les ignoraba para que no percibieran la piedad que dimanaba mi corazón? ¿Qué hacer? Todos los años escribo post navideños recordando que nuestra sociedad global no debe alardear, en tan señaladas fechas, de paz y buena voluntad. ¡No! Rehuí redactar contenido alguno al respecto, so pena de que “Un universo Invisible” no diera la imagen tétrica en unas semanas en las que se habla de amor, paz, solidaridad alegría etc. Empero también este “corredor” merecería unas palabras de aliento y compasión por Navidades, posiblemente la última, en la mayoría de los casos.

No se trata de narrar una experiencia personal dolorosa, sino de las terribles lecciones que pueden extraerse de tal amarga experiencia, que trascienden casos concretos, pudiendo afectarnos a muchos de nosotros. Y me temo que día a día, tales enseñanzas se reforzarán, visto el rumbo que han elegido para nuestra sociedad, los que la exprimen sin escrúpulos.

Espero que podáis perdonar mi dolor y silencio durante estos últimos meses. Tan pronto me recupere lo suficiente seguiremos, si el destino lo permite, batallando en esta bitácora.

Tan solo comentar que ella ha sido el ser humano más importante de mi vida en casi todos los sentidos. Y sé que se fue con una enorme preocupación que comentó a sus más allegados: la de dejarme solo con mi dolor y la sanidad pública que padecemos. Nunca estaré solo “hermanita”, por cuanto estás dentro de mí, hasta que me llegue mi momento, o el de reunirnos dichosamente de nuevo en un lugar más apacible. Y espero que exista “algo” después de la muerte, lugar en el que ya estés descansando, feliz, finalizar de una vez con esas guerras mezquinas que tu detestabas y a la que te arrastraban “otros” (nuevamente autocensura de Juanjo, mordisqueando la pluma electrónica”). Si es así, allí nos veremos ineludiblemente, sin tanto desazón inducido por el rumbo que ha tomado la sociedad en donde vivimos.

No ensalzaré su altura profesional ni otros temas al uso en este tipo de despedidas. Sé que la modestia era un punto fuerte entre otros muchos.  Si me alegró observar que con la gente sencilla con la que tratabas en tus tareas domésticas, se entristecía de corazón. Era muy buena persona decían casi todos. Y eso es mucho más relevante que la jerga  que se suele usar en los panegíricos, ya esté uno en este u el otro mundo.

Ya sabes que yo no puedo decirte adiós en modo alguno, ya que te llevo dentro de mí, formas parte de mí.  Hablaré contigo por las noches y pediré tus sabios consejos, como ya hacía desde que tuve uso de razón.

Tu “hermanito del alma”.

Juanjo Ibáñez

 

Consuelo y Juan José Ibáñez, ya maduritos, nutriéndose para escribir en sus respectivas Bitácoras

Pd-1. Me hubiera gustado redactar un texto mejor, sublime, “celestial”, pero todo mi ser se encuentra agarrotado por la tristeza de tu pérdida. ¡Lo siento!.

A nuestro querido colaborador Régulo León Arteta.

Y mientras tanto, al otro lado del charco, en México, fallecía la mujer del más entrañable y asiduo colaborador de esta bitácora, aproximadamente al mismo tiempo. De hecho nuestros correos electrónico, en las que nos comunicábamos las malas nuevas, se cruzaron en el tiempo”.  ¡Ánimo Régulo!.

Pd-2

Finalmente deciros que intentaré que el blog “Salud Pública y Algo más” siga adelante, si logro animar a algún amigo y colega de Consuelo, que comulgara con su filosofía, se anima a recoger el testigo. Tan solo tienen que avisarme. Eso sí, posiblemente no sea tarea fácil, como hubiera ocurrido en mi caso.  

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La Virosfera, Los Suelos y la Biosfera

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Virosfera. Fuente: Colaje Google imágenes

La virosfera, o el conjunto de todos los virus que alberga la Tierra es aun terra incognita para la ciencia. Y como veremos hoy, resultará prácticamente imposible entender el funcionamiento de la vida hasta que comprendamos el papel que estos diminutos organismos desempeñan, tanto en la evolución como en la dinámica de la biosfera. El ciudadano tan solo es informado de los virus cuando estos generan enfermedades y pandemias, demonizándolos por ser extremadamente peligrosos, como también solía hacerse antaño con las bacterias. Empero desde estas últimas hasta (y sin excepción) los animales superiores se encuentren preñadas de numerosas especies víricas, la mayoría de las cuales no causan daño alguno, y tal vez desempeñan un papel de vital importancia. ¿Y en los suelos?. Más de lo mismo. Todos los organismos del suelo, desde las más minúsculas arqueas y bacterias albergan estas formas de ¿vida? en su interior, por lo que si extendemos a las mismas el concepto de especie, la virosfera podría ser considerada la reina de la biodiversidad edáfica. Si un gramo de suelo posee 40 millones de bacterias, tenga la total seguridad que también atesorará cientos de millones de virus.

 Debemos, adicionalmente tener en cuenta que parte de su material genético se incorpora a los genomas de sus huéspedes generando un flujo horizontal de genes que, tal vez, conecte “de alguna forma”, todo el árbol filogenético a modo de gigantesca red, corroborando entonces nuestra visión previa de la vida reticulada y su evolución a lo largo de la historia de la Tierra.   Nosotros mismos, nuestros genomas, son también en parte víricos, es decir algo tenemos de virus, mucho más de lo que pensáis como podréis observar hoy. Y no solo su diversidad, sino que a pesar de su tamaño, también se especula que la biomasa que suponen en el seno de la biosfera puede llegar a ser enorme, increíble, aunque por falta de información todos los datos que leáis no dejen de ser más que meras especulaciones: la punta del iceberg.  Según se señala más abajo, alguna be las hipótesis más audaces defiende que “La masa acumulada de su biomasa excedería todas las plantas y animales en la tierra“. ¿Sera verdad?.

 El contenido que os vamos a ofrecer hoy, ser basa en los fragmentos de dos post redactados en español, así como en una noticia recientemente ofrecida por terraDaily en suajili. Podemos considerar que  el material extraído del post titulado virosfera, perteneciente al magnífico blog de Miguel Ángel Jiménez Clavero que lleva por título Virus Emergentes y Cambio Global, nos ofrece la visión más ortodoxa y conservadora, mientras el siguiente, secuestrado del Blog: Disiciencia, la perspectiva más  atrevida/provocativa. En cualquier caso, como podréis observar, las cifras sobre su abundancia, diversidad y biomasa son enormes, por no decir asombrosas. A pesar de todo, el verdadero enigma subyace en el papel que “podrían desempeñar” en los avatares de la vida sobre la tierra, cuyo conocimiento podría modificar radicalmente nuestra concepción de la evolución biológica, así como poner en tela de juicio la filosofía subyacente al neo-darvinista actualmente imperante, aunque en paulatino desmoronamiento.

 ¿Se puede conocer la vida y la biosfera sin entender la Virosfera?. Todo apunta a  que la respuesta, en esa enorme red biológica que recubre y penetra la Tierra, resulta ser necesariamente negativa. Pero habrá que esperar para vislumbrar el paisaje mental adecuado. El reto de entender la Virosfera es enorme, pero quizás, cuando lo logremos, nuestra visión de la vida y de nosotros mismos cambie radicalmente. En este post más que en la mayoría de los redactados en este blog hasta la fecha, resulta imperativo que leáis al menos el contenido en español extraído de los dos blogs mentados, el cual os resultará asombroso. Que lo disfrutéis.

 Juan José Ibáñez

Continua………

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Biorremediación de suelos contaminados por hidrocarburos y anegados de agua mediante proteobacterias

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Proteobacteria Azoarcus Fuente: maría Albuquerque y colaboradores

 La biorremediación de suelos es una línea de investigación de candente actualidad, debido a que la sociedad contemporánea está convirtiendo a suelos y aguas en verdaderos vertederos de todo tipo de contaminantes tóxicos, muchos de los cuales son orgánicos y muy persistentes. Una extensión nada despreciable de los sitios contaminados, lo son por vertidos incontrolados o por derrames de petróleo, dejándolos inservibles para la producción agropecuaria, además de perjudicar seriamente la calidad de las aguas y convirtiéndose. Un serio riesgo para la vida salvaje y la salud pública. En nuestra categoría sobre contaminación de suelos ya hemos hablado del tema con profusión desde los más dispares puntos de vista, por lo que no volveremos a repetir la importancia y modalidades de la contaminación, así como de las posibles alternativas con vistas a su biorremediación.  Como os mostraré en la nota de prensa que analizamos hoy, una proteobacteria del suelo denominada Azoarcus, cuyo hábitat son medios edáficos encharcados, carentes o escasos en oxígeno que parecen ser capaces de resistir el enorme poder tóxico de los peligrosísimos  y persistentes hidrocarburos aromáticos. Al parecer,  Azoarcus, llega a utilizar las mentadas sustancias tóxicas como fuentes de energía y carbono para su propia supervivencia, convirtiéndose pues en una alternativa a explorar para una biorremediación eficaz de suelos anegados fuertemente contaminados por tóxicos orgánicos. Ahora resta por investigar la viabilidad de su uso en tales menesteres, ya sea en su forma actual, o acudiendo al auxilio de la genómica (es decir tocando sus genes da tales microrganismos, cultivándolos y comercializando el producto). Se trata de una muestra más del inmenso arsenal de utilidades del mundo microbiano que vive en el suelo con vistas a paliar la degradación ambiental. En nuestra categoría biología y ecología del suelo ya os hemos mostrado la maravillosa biodiversidad que se esconde bajo el suelo, así como sus maravillosas e importantes funciones, vitales para el mantenimiento de la biosfera e importantísimas también para el futuro de la humanidad. En consecuencia, os dejamos ya con la nota de prensa y unos fragmentos que he extraído de Wikipedia sobre este género de proteobacterias. Espero que esta noticia sea del interés de  muchos de vosotros.

 Juan José Ibáñez

Continua……….

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Los biocarbones o carbones pirogenéticos en los suelos del mundo. Una sorpresa inesperada

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Biocarbones  como práctica campesina: Fuente: Mother Earth News

La noticia que os vamos a comentar hoy (Taking stock of charcoal in the world’s soil) me ha causado una gran sorpresa, aunque tras meditar los contenidos parece lógica. En mi modesta opinión, esta es la mayor virtud del estudio. Los autores nos informan que, conforme a sus cálculos (aun con grandes incertidumbres), el 16% del carbono de los suelos del mundo posee origen pirogenético (PyC), lo cual resulta ser una cantidad ingente. Este tipo de materia orgánica del suelo (MOS) se puede generar por incendios naturales, la quema de rastrojos o la producción del ya mentado biochar (en sus diversas modalidades para mejorar las propiedades del suelo, o secuestrar carbono de la atmósfera), de los cuales hemos hablado con profusión en numerosos post de la bitácora. Por tanto, una mirada retrospectiva al papel de la MOS en los suelos y la biosfera adquiere una nueva dimensión, en la cual el fuego se alza como un protagonista de primer orden.

 Los incendios naturales se han producido siempre y ellos dan lugar al carbono pirogenético, como también la quema de residuos agrícolas desde tiempos inmemoriales. Ya hemos comentado estos carbones pirogenéticos se descomponen muy lentamente, actuando como secuestradores de carbono atmosférico.  Más aun, en algunas regiones “el PyC representa hasta el 60% de la materia orgánica edáfica”. ¡Tremendo!. Su mayor abundancia acaece en las regiones tropicales y decrece hacia los Polos. Lo mismo ocurre en los paisajes agrarios respecto a los que atesoran vida salvaje, lo que denuncia el importantísimo papel del ser humano en el secuestro de carbono que atesoran los suelos desde hace miles de años. Eso sí, los autores no nos informan, de lo que ya conocemos sobradamente, es decir que existen PyC capaces de retener agua y nutrientes mientras otros no. Esperemos que su iniciativa nos aclare en los próximos años que porcentaje almacenan los suelos de cada una de restas formas.

 Los investigadores que han publicado el artículo también comentan que: “Los pH elevados, y los suelos ricos en arcilla parecían retener el carbono orgánico pirógeno mejor que cualquier otro tipo de suelo”. Este resultado era de esperar, para todos aquellos que hayan trabajado mínimamente sobre el tema.  De aquí que debamos inferir que la actividad humana ya ha secuestrado de la atmósfera ingentes cantidades de CO2, miles de años antes de que este tema se pusiera de moda, algo así como si estuviéramos descubriendo la dinamita. Como siempre, nos creemos innovadores, cuando en realidad imitamos a nuestros ancestros y su conocimiento campesino (ver los numerosos post al respecto que alberga nuestra categoría: etnoedafología y conocimiento campesino), y con mucha dificultad.

 El estudio ha sido llevado a cabo haciendo uso de minería de datos de investigaciones precedentes publicadas en la literatura, lo cual conlleva ineludiblemente incertidumbres. Ahora bien, como veréis en la noticia original que os muestro abajo (como también en el artículo científico que se encuentra en acceso abierto), se ha liberado una base de datos en acceso abierto que permite obtener tal información, pero también enriquecerla con nuevas contribuciones. Es decir hablamos de una investigación participativa de gran interés. He traducido todo el texto del suajili al español-castellano,  por lo que os dejo sin más con sus contenidos. Buen trabajo. ¡si señor!.

Juan José Ibáñez

veamos pues la noticia……..

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Agricultura Regenerativa, Agricultura Orgánica, Agriculturas Ecológicas y Bioeconomía

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Fuentes: Soilforlife y Elements-Eco design

¡Vaya líos! ¡Vaya líos! Hace poco tiempo edité un post titulado: La Nueva Revolución Verde del Siglo XXI: Todo Preparado, pero, ¿para qué?. Evidentemente el propósito estriba en reemplazar la filosofía de los sistemas agrarios, basados en la clásica revolución verde que, tras su éxito inicial, tanto daño a causado al medio ambiente. ¿Por cuál?: otro que nos guie hacia la ansiada sustentabilidad ambientalmente amigable. La inmensa mayoría de las propuestas pretenden desacoplar agricultura y economía del petróleo, incluyendo la reducción drástica, cuando no supresión total, de los fertilizantes químicos y pesticidas, para ser reemplazados por enmiendas orgánicas y manejo integrado de las plagas sobre bases ecológicas.  Buena parte también de las propuestas pretenden erradicar, en la medida de lo posible, el uso de los organismos modificados genéticamente, aunque en otros muchos textos no se menta nada al respecto, o se habla de la agricultura de conservación, tras las que se escudan los amantes de ir tocando los genes a toda la biosfera (los archiconocidos  “tocagenes” por los lectores de esta bitácora). Y todo ello, principalmente en base a lo que se denomina agricultura orgánica. Personalmente, llevo años intentarme aclararme acerca de las diferencias entre agricultura ecológica y agricultura orgánica, pero sin mucho éxito.

En vista de que en el mundo anglosajón y germano los productos que proceden de la agricultura orgánica son los que tienden a ser legislados mediante las certificaciones gubernamentales pertinentes, no podía discernir claramente cuál era la diferencia clave entre lo orgánico y lo ecológico, hasta la lectura de una noticia que os ofrezco abajo, entre otras. Desconocía el significado preciso de estos vocablos en USA. La Administración Obama se encuentrba dando un impulso inusitado al universo de la agricultura orgánica, con vistas a reemplazar la clásica, como os comente en el post de la “Nueva Revolución Verde”. Sin embargo en palabras de Obama, tal encomiable empresa debería dar paso a una bioeconomía que incluyera los biocombustibles (¿pero sin son de primera generación, no aparecen los transgénicos en la ecuación?). Y es aquí, a través de un artículo editorial del New York Times, de donde he logrado vislumbrar algo mejor todo este galimatías. Pensaba, equivocadamente que los hijos del Tío SAM, para variar, tenían sus propios problemas, nomenclaturas, etc., y en parte era cierto, pero en parte no, al menos respecto a Europa. EE.UU. ya atesora una legislación de los productos orgánicos y los fomentan mediante sus gubernamentales “farm bills”. Ahora bien, también reconocen que hay distintos tipos de agriculturas alternativas, muchas de las cuales cumplen las especificaciones orgánicas, pero van mucho más allá en lo que respecta a sus consideraciones restrictivas, con vistas a que los alimentos no sean tan solo más saludables, sino plenamente naturales. Eso si, luego llegaron  las “Trump”etas del Apocalipsis y USA retornó a la ceremonia de la confusión.

Sin embargo, el tema se complica, al añadir otras demandas sociales y ambientales a la aludida ecuación. Si en un primer momento, el objetivo estribó en obtener alimentos más saludables, ahora otras propuestas llegan a hacer más énfasis en mejorar la calidad o la salud de los suelo. Esta última perspectiva es la que se ha denominado “regenerativa”, por lo que merecería una mayor atención en nuestra bitácora. Empero otras propuestas priorizan en secuestro de carbono por el medio edáfico, con vistas a paliar el cambio climático.

Resulta palmario que estos tres objetivos son plenamente compatibles. Sin embargo, algunas propuestas son más laxas que otras. Las certificaciones orgánicas, como ocurre en Europa, dan cuenta de las agriculturas más permisibles desde un punto de vista ambiental, frente a lo que solemos definir como agricultura ecológica. Por lo tanto, lo orgánico incluye a lo ecológico, pero no al revés. Y es justamente en este punto en el que los defensores de las últimas discrepan de las susodichas “certificaciones orgánicas”. Bajo todo este galimatías subyacen factores socioeconómicos de suma importancia, pero que no dejan de ser nuevas variables a contemplar, abundando una vez más en la confusión. Hablaremos luego de ellas.

Del mismo modo “como cada maestrillo tiene su librillo” se acuñan más y más vocablos que, aunque sobre el papel debieran servir  para clarificar, en la práctica ocurre todo lo contrario. Por ejemplo, dentro de lo que denominamos agricultura ecológica, también existen escuelas bastante variopintas, como la apelada  agricultura biodinámica, la ya mencionada agricultura regenerativa, la agricultura natural de no intervención y la agricultura mesiánica, entre otras muchas.

Seguramente todas ellas, por compartir objetivos similares son aceptables, siendo unas más que otras en función del espacio geográfico, tipo de suelo, cultivo a sembrar, clima, sociología de sus practicantes, etc., etc. Empero, al mismo tiempo, parte de estas escuelas abrazan ciertos principios ajenos a la ciencia, como las aptitudes/sensibilidades ante el mundo que nos rodea: modos de vida natural, la granja como un ente vivo, surgiendo esporádicamente palabros como homeopatía en agricultura ¿¿??, el seguimiento de los ciclos lunares ¿?, etc. Más aun, algunas de estas propuestas fueron lanzadas en el siglo XX, aunque también en el XIX.  Del mismo modo, algunas son sustentadas por ciertas fundaciones privadas o no, que como el Instituto Rodale, desde la distancia, personalmente no sabría deciros si se trata de centros de investigación serios, o agrupaciones sectarias o simplemente sectas, al estilo de ciertos movimientos místicos.

Pongamos un ejemplo, la agricultura biodinámica, ya propuesta en 1924, considera que las granjas deben ser tratadas como “un ente vivo”, demandándose de ellas que sean lo más autárquicas que sea posible. El concepto resulta ser sugestivo, pero llevarlo a la práctica ya es otra cuestión. Con vistas a poder seguir las directrices de esta escuela, la granja o predio debería albergar una gran diversidad de hábitats, que dieran lugar a poder atesorar diversos cultivos, tipos de ganadería, etc. Y este condicionante es difícil de alcanzar dificultando su implantación por cuanto se requieren amplios espacios heterogéneos desde el punto de vista ambiental (heterogeneidad de hábitats).

Y ahora vamos a intentar sintetizar el problema socioeconómico que personalmente más me preocupa, muy parecido al de Europa. Los pequeños agricultores, que en su día decidieron apostar por algún tipo de agricultura ecológica, se lamentan de que las grandes empresas y multinacionales,  bajo el amparo de las certificaciones orgánicas oficiales, excesivamente laxas, a menudo cumplen la ley, pero no su espíritu, lanzando al mercado productos menos saludables, no siendo tan respetuosos con el medio ambiente como proclaman. Reconocen que tal certificación es positiva, aunque debiera irse mucho más allá, con vistas a alcanzar la sustentabilidad. De este modo, por ejemplo (al menos en USA), los seguidores de la agricultura biodinámica van reemplazando las etiquetas certificadas orgánicas por las que ellos consideran que dan cuenta de la bondad de sus productos: es decir las.  Biodynamic Certification Marks”.

“Intentando resumir”: existen tres razones que están promoviendo rápidamente la emergencia de una agricultura ¿natural, ecológica, orgánica, biodinámica, regenerativa?, a saber: (i) conseguir alimentos saludables, (ii) paliar o revertir la degradación ambiental que sufre la biosfera como resultado de la revolución verde y (iii) incrementar en secuestro del carbono atmosférico por los suelos, paliando el previsible calentamiento climático y mejorando la calidad de los suelos simultáneamente. Del mismo modo, en ocasiones se introducen cosmologías e incluso factores “aparentemente místicos o esotéricos”, como los ciclos lunares, y más aún el mentado de la “homeopatía ¿¿??. Y Para terminar se encuentre abierta una guerra entre los pequeños agricultores que creen en lo que hacen, y las grandes compañías que se escudarán en los mínimos requerimientos, incluso haciendo fraude con vistas a obtener el máximo beneficio.

Una vez reconocido que el modelo agronómico de la revolución verde no puede seguir vigente y debe ser reemplazado por los motivos ya aludidos, me temo que la ceremonia de la confusión irá “in crescendo”, conforme a los intereses de los gobiernos y el yugo del imperialismo financiero. Parafraseando al entrañable Antonio Bello, la agricultura que necesitamos no requiere etiquetas, tan solo hace falta que sea amigable ambientalmente; que esté “bien hecha”,

Abajo os dejo abundante material (parte del cual he traducido desde el suajili)  para que os intentéis aclarar vosotros mismos, ya que ante tal marasmo de vocablos, perspectivas y enfoques, lo dicho hasta aquí tan solo puedo considéralo como una síntesis provisional.

Juan José Ibáñez

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