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Fuente: Imágenes Google

 Pues eso nos dicen ahora. Se me antoja una versión científica de lo que nos narraba el antiguo testamento. Empero para estos científicos, no fue Dios, sino Supernovas, una detrás de otra. Cada una de ellas nos ha dado un impulso para la génesis de la vida y la formación de Gaia. Os expongo esta noticia (Las supernovas y la vida en la Tierra parecen estrechamente conectadas ) debido a la correlación (que no causa-efecto, obligatoriamente) que los autores del estudio han encontrado entre el carbono secuestrado en los sedimentos marinos, la vida en la Tierra y la explosión de las Supernovas. ¿Qué opino yo?. Me mantengo en la idea que os mostré en un post hace más  de 10 años: “Sobre los Posibles Orígenes de la Vida (Entre Jaimito y Mafalda”). Pero da igual: ¡A saber!. Quizás por esta razón los humanos con diversas creencias, a lo largo del espacio y el tiempo, miramos al cielo intentando comunicarnos con nuestros Dioses. En cualquier caso, el estudio y la explicación de sus contenidos a los ciudadanos, en forma de sencilla, me parece interesante aunque sea finalmente refutado por otros estudios, ¡o no!.

 Conforme avanza el conocimiento científico sobre la Tierra y la astronomía detectamos una regularidad que sí parece más que factible. Poco a poco las evidencias sugieren que vamos detectando conexiones (teleconexiones) entre los objetos que observamos, por muy distantes que estén. Todo depende de todo. Un universo Interconectado y complejo.  Nos dicen ahora que el origen de la vida, la dinámica del sistema climático a largo plazo, el contenido de carbono secuestrado en sedimentos marinos y las aludidas supernovas parecen vinculadas. Algún científico entusiásticamente ateo podrá explicar en la prensa disparates como “Dios resulto ser una Supernova”. Cerrar el pico, bocazas: dar al cesar lo que es del cesar y a Dios lo que es de Dios. ¡Amen!. Y lo dice un agnóstico.

 Leer la noticia ya que resulta ser muy didáctica y bien ensamblada, supernova arriba o supernova abajo. Eso sí tal conexión no nos van a ayudar a paliar el cambio climático. ¿Cuestión de tiempo?.  ¡Va ser que sí!.

 Juan José Ibáñez

 Continúa

Supernova

Sobre los Posibles Orígenes de la Vida (Entre Jaimito y Mafalda)

 Las supernovas y la vida en la Tierra parecen estrechamente conectadas 

por Staff Writers; Copenhague, Dinamarca (SPX) 06 de enero de 2022

La evidencia demuestra una estrecha conexión entre la fracción de materia orgánica enterrada en los sedimentos y los cambios en la ocurrencia de supernovas. Esta correlación es evidente durante los últimos 3.500 millones de años y con mayor detalle durante los 500 millones de años anteriores.

La correlación indica que las supernovas han establecido condiciones esenciales bajo las cuales la vida en la Tierra tenía que existir. Esto se concluye en un nuevo artículo de investigación publicado en la revista científica Geophysical Research Letters por el investigador principal Dr. Henrik Svensmark, DTU Space.

Según el artículo, una explicación para el vínculo observado entre las supernovas y la vida es que las supernovas influyen en el clima de la Tierra. Un alto número de supernovas conduce a un clima frío con una diferencia de temperatura significativa entre el ecuador y las regiones polares. Esto resulta en fuertes vientos y mezcla de océanos, vitales para entregar nutrientes a los sistemas biológicos. La alta concentración de nutrientes conduce a una mayor bioproductividad y un entierro más extenso de la materia orgánica en los sedimentos. Un clima cálido tiene vientos más débiles y menos mezcla de los océanos, menor suministro de nutrientes, una menor bioproductividad y menos enterramiento de materia orgánica.

Una consecuencia fascinante es que el traslado de la materia orgánica a los sedimentos es indirectamente la fuente de oxígeno. La fotosíntesis produce oxígeno y azúcar a partir de la luz, el agua y el CO2. Sin embargo, si el material orgánico no se mueve hacia los sedimentos, el oxígeno y la materia orgánica se convierten en CO2 y agua. El entierro de material orgánico evita esta reacción inversa. Por lo tanto, las supernovas controlan indirectamente la producción de oxígeno, y el oxígeno es la base de toda la vida compleja“, dice el autor Henrik Svensmark.

En el documento, una medida de la concentración de nutrientes en el océano durante los últimos 500 millones de años se correlaciona razonablemente con las variaciones en la frecuencia de las supernovas. La concentración de nutrientes en los océanos se encuentra midiendo oligoelementos en pirita (FeS2, también llamado oro de tonto) incrustados en esquisto negro, que se sedimenta en el fondo marino.

La estimación de la fracción de material orgánico en los sedimentos es posible midiendo el carbono-13 en relación con el carbono-12. Dado que la vida prefiere el átomo de carbono-12 más ligero, la cantidad de biomasa en los océanos del mundo cambia la relación entre el carbono-12 y el carbono-13 medido en los sedimentos marinos.

“La nueva evidencia apunta a una extraordinaria interconexión entre la vida en la Tierra y las supernovas, mediada por el efecto de los rayos cósmicos en las nubes y el clima“, dice Henrik Svensmark.

El vínculo con el clima: Estudios previos realizados por Svensmark y sus colegas han demostrado que los iones ayudan a la formación y el crecimiento de aerosoles, influyendo así en la fracción de nubes. Dado que las nubes pueden regular la energía solar que puede llegar a la superficie de la Tierra, el enlace cósmico-rayo-nube es importante para el clima. La evidencia empírica muestra que el clima de la Tierra cambia cuando cambia la intensidad de los rayos cósmicos. La frecuencia de las supernovas puede variar en varios cientos por ciento en escalas de tiempo geológicas, y los cambios climáticos resultantes son considerables.

Cuando las estrellas pesadas explotan, producen rayos cósmicos hechos de partículas elementales con enormes energías. Los rayos cósmicos viajan a nuestro sistema solar, y algunos terminan su viaje chocando con la atmósfera de la Tierra. Aquí, son responsables de ionizar la atmósfera“, dice.

Informe de investigación: “Tasas de supernova y enterramiento de materia orgánica”

Supernova Rates and Burial of Organic Matter

Henrik Svensmark

First published: 05 January 2022

 

https://doi.org/10.1029/2021GL096376

Abstract

Life on Earth appears to have evolved under the influence of supernovae activity in the solar neighborhood. Supernovae frequency regulates the flux of cosmic ray particles arriving at the top of the Earth’s atmosphere, where empirical evidence supports a close connection between cosmic rays, clouds, and climate. Burial of organic matter in marine sediments follows cosmic rays variations for more than 3.5 Gyr and in detail during the last 500 Myr. The supernovae link to the burial of organic matter may be due to climate-induced changes in the atmospheric and oceanic circulation affecting the availability of nutrients and the bioproductivity in the oceans. A higher bioproductivity then leads to a more extensive burial of organic matter. Support for this scenario comes from a proxy of nutrient concentrations in the ocean which covaries with the supernovae frequency. The results suggest a fundamental connection between supernovae rates and life on Earth.

Plain Language Summary

The study proposes a surprising link between the burial of organic matter in sediments and stellar processes. The paper has two components; the first component concerns empirical evidence: A close correlation between the fraction of organic matter buried in sediments and changes in supernovae frequency. This correlation is evident during the last 3.5 billion years (see Figure 2) and in close detail over the previous 500 Myr (see Figure 4). All astrophysical data, for example, changes in star formation and the inferred changes in supernovae frequency, are based on peer-reviewed works, as is the carbon 13 data. The second component of the paper gives a possible justification for the observed correlations. The assumption is that changes in supernovae frequency result in climate change, which changes the mixing in oceans and river runoff and ultimately influences nutrient availability—a high nutrient concentration results in a larger bioproductivity and a larger burial of organic matter in sediments. Again empirical evidence for this connection comes from concentrations of trace elements in pyrite (a proxy of ocean nutrient concentrations) which correlate with supernovae frequency changes over the previous 500 Myr (see Figure 5).

Resumen

La vida en la Tierra parece haber evolucionado bajo la influencia de la actividad de las supernovas en la vecindad solar. La frecuencia de las supernovas regula el flujo de partículas de rayos cósmicos que llegan a la parte superior de la atmósfera terrestre, donde la evidencia empírica respalda una estrecha conexión entre los rayos cósmicos, las nubes y el clima. El entierro de materia orgánica en los sedimentos marinos sigue las variaciones de los rayos cósmicos durante más de 3,5 Gyr y en detalle durante los últimos 500 Myr. El vínculo de las supernovas con el entierro de materia orgánica puede deberse a cambios inducidos por el clima en la circulación atmosférica y oceánica que afectan la disponibilidad de nutrientes y la bioproductividad en los océanos. Una mayor bioproductividad conduce entonces a un enterramiento más extenso de materia orgánica. El apoyo a este escenario proviene de un indicador de las concentraciones de nutrientes en el océano que covaría con la frecuencia de las supernovas. Los resultados sugieren una conexión fundamental entre las tasas de supernovas y la vida en la Tierra.

Resumen en lenguaje sencillo

El estudio propone un vínculo sorprendente entre el enterramiento de materia orgánica en los sedimentos y los procesos estelares. El papel tiene dos componentes; el primer componente se refiere a la evidencia empírica: una estrecha correlación entre la fracción de materia orgánica enterrada en los sedimentos y los cambios en la frecuencia de las supernovas. Esta correlación es evidente durante los últimos 3500 millones de años (ver Figura 2) y en detalle durante los 500 millones de años anteriores (ver Figura 4). Todos los datos astrofísicos, por ejemplo, los cambios en la formación de estrellas y los cambios inferidos en la frecuencia de las supernovas, se basan en trabajos revisados por pares, al igual que los datos de carbono 13. El segundo componente del artículo da una posible justificación de las correlaciones observadas. La suposición es que los cambios en la frecuencia de las supernovas dan como resultado el cambio climático, que cambia la mezcla en los océanos y la escorrentía de los ríos y, en última instancia, influye en la disponibilidad de nutrientes: una alta concentración de nutrientes da como resultado una mayor bioproductividad y un mayor entierro de materia orgánica en los sedimentos. Una vez más, la evidencia empírica de esta conexión proviene de las concentraciones de elementos traza en la pirita (un indicador indirecto de las concentraciones de nutrientes en el océano) que se correlacionan con los cambios de frecuencia de las supernovas durante los 500 millones de años anteriores (consulte la Figura 5).

La burbuja de 1.000 años luz que rodea al Sol es la cuna de las estrellas cercanas

Con la ayuda de un modelo en 3D de nuestro vecindario galáctico, astrofísicos de EE UU y Europa han demostrado que una serie de explosiones de supernova han conducido a la creación de la Burbuja Local, en cuya superficie, situada a unos 500 años luz, se forman todas las estrellas jóvenes más próximas a nosotros.

Enrique Sacristán 

12/1/2022 17:00 CEST

Ilustración de la Burbuja Local con la formación de jóvenes estrellas en su superficie. / Leah Hustak (STScI)

La Tierra y el conjunto de nuestro sistema solar se encuentran en el centro de un ‘vacío’ de 1.000 años luz rodeado de miles de estrellas jóvenes, pero ¿cómo se formaron?

En un artículo publicado este miércoles en la revista Nature, astrónomos del Centro de Astrofísica Harvard-Smithsonian (CfA) y del Instituto Científico del Telescopio Espacial (STScI) en EE UU, junto a colegas europeos, reconstruyen la historia evolutiva de nuestro entorno galáctico, explicando los acontecimientos que han conducido a lo largo de millones de años a la creación de la gigantesca burbuja donde nacen las estrellas próximas.

La figura central del artículo, una animación en 3D interactiva, confirma que todas las estrellas jóvenes y las regiones de formación estelar, en un radio de 500 años luz desde la Tierra, se encuentran en la superficie de esa colosal burbuja conocida como Burbuja Local. Aunque desde hace décadas se conocía su existencia, ahora los científicos han podido ver y comprender cómo se originó y su impacto en el gas que la rodea.

Hace 14 millones de años comenzaron a estallar una serie de supernovas y fueron empujando el gas interestelar hacia el exterior, creando la estructura en forma de burbuja, en cuya superficie, a unos 500 años luz, se forman todas las estrellas jóvenes cercanas

Gracias a nuevos análisis de datos y el modelo en 3D, los autores explican que una serie de supernovas empezaron a estallar por primera vez hace 14 millones de años y fueron empujando el gas interestelar hacia el exterior, creando la estructura en forma de burbuja con una superficie adecuada para la formación de estrellas.

Hoy se conocen siete nubes moleculares o regiones de formación de estrellas en esa superficie: Ophiuchus, Pipe o Pipa, Corona Australis, Musca, Chameleon, Lupus y Taurus.

“Por primera vez podemos explicar cómo comenzó la formación de las estrellas cercanas”, afirma la astrónoma y coautora Catherine Zucker, que trabajó en el CfA y ahora en el STScI, y añade: “Hemos calculado que unas 15 supernovas han estallado a lo largo de millones de años para formar la Burbuja Local que vemos hoy en día”.

Modelo en 3D de la Burbuja Local desarrollado por los autores. / C. Zucker et al./Nature

Esta burbuja de forma extraña no está inactiva y sigue creciendo lentamente: “Avanza a unos 6 kilómetros por segundo”, apunta Zucker, “sin embargo, ha perdido la mayor parte de su empuje y, en términos de velocidad, se ha estabilizado”.

La velocidad de expansión de la burbuja, así como las trayectorias pasadas y presentes de las estrellas jóvenes que se están formando en su superficie, se dedujeron utilizando datos de la misión Gaia de la Agencia Espacial Europea (ESA).

Material de supernovas para nuevas estrellas

“Los elementos procesados en las supernovas acaban en las nuevas estrellas (mezclados con el gas que estaba cerca de las supernovas)”, indica a SINC otro de los autores, João Alves, profesor de la Universidad de Viena (Austria). “Además, el material expulsado por las supernovas desempeña un papel importante en la formación de nuevos planetas –de ahí vienen también el hierro, el oro, etc. de la Tierra–, determinando, por ejemplo, si serán ricos o pobres en agua”, agrega

Nuestro Sol está de casualidad en el centro de la burbuja: entró hace unos cinco millones de años y saldrá dentro de otros cinco, según los autores

Respecto a la posición central de nuestro Sol en la burbuja, el profesor indica que es por pura casualidad: “Cuando estallaron las primeras supernovas que crearon la Burbuja Local, el Sol estaba muy lejos de la acción, pero hace unos cinco millones de años, la trayectoria de nuestra estrella a través de la galaxia la llevó justo a su interior, y ahora se encuentra –solo por suerte– casi justo en el centro de la burbuja”.

“Como la burbuja no se está expandiendo mucho (aunque se esperan más supernovas pronto, como la estrella Antares), el Sol debería salir de la burbuja en unos cinco millones de años más”, explica Alves a SINC, quien apunta la posibilidad de que nuestra estrella se hubiera originado en la superficie de otra burbuja antes de viajar a su posición actual: “Sí, tenemos pruebas en los meteoritos del sistema solar de que el Sol nació cerca de una supernova”, afirma

Burbujas en la galaxia como un queso gruyere

La investigadora Alyssa Goodman de Harvard, del CfA y creadora de glue (el software de visualización de datos utilizado en el trabajo) compara a la Vía Láctea con un gran queso gruyere, donde las supernovas van abriendo agujeros y con el material eyectado se van formando nuevas estrellas a su alrededor. El estudio prueba esta idea, planteada hace casi 50 años, cuando ya se teorizó sobre la omnipresencia de superburbujas en nuestra galaxia.

Ahora los autores planean cartografiar en 3D más burbujas interestelares para obtener una visión completa de sus características y relaciones, lo que permitirá a los astrónomos comprender el papel que desempeñan las estrellas moribundas en el nacimiento de otras nuevas, así como en la estructura y evolución de galaxias como la Vía Láctea.

Los estudios, datos, imágenes y vídeos interactivos asociados a esta investigación se han puesto a disposición de cualquier persona interesada a través de una web. Además, los resultados también se han presentado y grabado durante una rueda de prensa de la Sociedad Astronómica Americana (AAS).

Referencia:

“Star Formation Near the Sun is Driven by Expansion of the Local Bubble”. Nature, 2022.

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