Posts etiquetados con ‘secuestro de carbono’

Secuestro de carbono y sostenibilidad en Latinoamérica: Carbono Neutro (Revista en acceso abierto)

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Fuente: Página Web de donde se puede obtener los números de la revista y mucha más información

Con frecuencia, debo ofreceros informaciones que sean útiles para vuestros intereses, a pesar de que personalmente no tenga mucha fe en las mismas. Hoy es uno de esos días. No se trata en esta ocasión de llevar a cabo un análisis crítico, sino de que este tipo de iniciativas no suelen conducirnos a ninguna parte, y en el caso del cambio climático y del secuestro de carbono resultan ser prácticamente todas. Ojalá me equivoque y esta vez no se repita tal regularidad, por el bien de todos.  En este post no deseo hacer juicio de valor alguno, simplemente, pongo en vuestro conocimiento, para los que lo desconozcáis,  que se denomina  Carbono Neutral y una revista para Latinoamérica que os informará sobre esta iniciativa internacional en la región:  Planeta carbono Neutro.

Os dejo pues con la definición de neutralidad del carbono (según Wikipedia) y la información que ofrece la página Web de donde podréis adquirir en acceso abierto los boletines, videos, abundante documentación de eta iniciativa, etc.

Juan José Ibáñez

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Minerales reactivos de los suelos, carbono lábil y secuestro de carbono: Primeras estimas a escala global

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Minerales reactivos y secuestro de carbono lábil. Fuente Colaje Imágenes Google

Si en nuestra bitácora los post editados fueran proporcionales a las noticias aparecidas en la prensa que versan sobre algún tema determinado, deberíamos denominarnos “los suelos y el secuestro de carbono”. Y a pesar de mi interés en eliminar tal sesgo, posiblemente nos acerquemos ya a mil entradas sobre el tema de las casi 3.000 ya publicadas. En nuestra ciencia, como en todas las demás, resulta mucho más fácil publicar sobre investigaciones de moda que acerca de las que no lo están. Me contaba mi entrañable hermana, ya desaparecida, que cuando surgía un brote epidémico importante, por ejemplo, rápidamente aparecían en la revistas tropecientos artículos, cada cual peor que  el anterior. La mayor parte de ellos no lo hubieran hecho de no haber surgido tal problema de salud. Debe ser que los investigadores bajo la presión del “publica o perece” tiramos de archivos y desempolvamos cualquier cosa que tuviera que ver con el tema candente. Por su parte, como en esos momentos el público reclama esa información, la basura se transmuta en oro.  Sin embargo, el artículo y nota de prensa de la que hablamos hoy, no carecen de interés, ni mucho menos. Ahora bien, en la mentada noticia se pueden leer unos comentarios sobre los que prefiero omitir mi opinión. Obviamente la traducción del resumen del artículo, ofrece una versión considerablemente más razonable.  Os recomiendo que soslayéis cualquier verosimilitud al enfrentaros a los comentarios que se ponen en boca de los autores acerca de la posibilidad de mitigar el cambio climático por la vía del  matrimonio entre los minerales reactivos y secuestro de carbono lábil. Estoy convencido que ha sido un ¿hábil? plumillas de algún gabinete de prensa, que no ellos los autores de la indagación, los que han espetado tantas sandeces, ya que se trata de dos reputados edafólogos de todo la vida, y que no necesitan de las lamentables auto-alabanzas al uso. Se trata de un artículo de revisión sobre un tema casi inexplorado, y así hay que entenderlo. Por lo tanto, abajo os expongo todo el material que he recopilado excepto la Noticia reproducida por Europa Press, que por cierto es de buena calidad, didáctica e inteligible, pero que por el copyright debo omitir.  Recomiendo que la leáis. Ya sabéis que sobre estos temas los post previos pueden estar almacenados en una o más de las siguientes categorías: ‘Suelos y Cambio Climático’; Biomasa y Necromasa en los Suelos: Raíces y Materia Orgánica’ y Biología y Ecología del Suelo’.

La materia orgánica absorbida que es ligada a los minerales reactivos del suelo (que contienen hierro y aluminio) es un mecanismo importante en el secuestro de carbono a largo plazo.  Se supone que puede tratarse de un proceso relevante, empero aun es poco conocido.

A la hora de almacenarse carbono en el suelo, la producción de compuestos orgánicos solubles durante la descomposición microbiana de la materia orgánica y su estabilización a través de ciertas reacciones químicas con minerales reactivos de naturaleza coloidal, que contengan hierro y aluminio (Fe y Al), comienza a ser considerado de gran importancia al respecto.

Es bien sabido que, al menos en gran medida, el clima controla las tasas de meteorización mineral y los tipos de coloides de metal-silicato producidos, así como la naturaleza de los compuestos orgánicos producidos por las plantas. No obstante, por la misma razón, existe una notable variación en las tasas de producción de materia orgánica soluble y sus correspondientes mecanismos de estabilización en el medio edáfico. En otras palabras, la cantidad de carbono que puede tomar el suelo y el que permanece retenido a largo plazo se enuentra condicionado por factores tales como la temperatura y humedad, los cuales cambian notoriamente conforme al clima de la región considerada.

En el artículo que abordamos hoy, los autores dicen haber llegado a la conclusión de que una cuarta parte del carbono que atesora el suelo se encuentra ligado a  los minerales depositados hasta 1,83 metros de su perfil (bajo  la superficie). Seguidamente afirman que tal proceso contribuye entre el 3 y el 72% del carbono orgánico encontrado en el suelo mineral, dependiendo de la precipitación media anual y la evapotranspiración potencial, estimándose que ~ 600 Gt de carbono del suelo es retenido por minerales reactivos, acaeciendo la mayoría en biomas con bosques húmedos. Esta cifra, más o menos, y según los autores, sería aproximadamente el doble del carbono emitido a la atmósfera desde los inicios de  Revolución Industrial.

Ya que el clima resulta ser muy determinante en el secuestro de carbono, como en todos los procesos biogeoquímicos en general (sin agua la alteración de  las rocas es sumamente lenta), no debe extrañarnos que los climas más húmedos sean más propensos para la formación de minerales reactivos eficientes a la hora de almacenar carbono. Como corolario, gran parte de las 600 mil millones de toneladas métricas comentadas en el párrafo anterior, se encuentran en los bosques húmedos y/o enlas zonas tropicales. Mientras tanto, en los lugares semiáridos y áridos tendentes a un “balance hídrico deficitario”, tal potencial mengua rápidamente.

Si dejáramos los comentarios aquí, llegados a este punto, como hacen las notas de prensa y el artículo, el lector no versado en el tema obtendría una imagen distorsionada del secuestro de carbono en la superficie emergida del Planeta.  La razón estriba en que se omitirían las ingentes cantidades de materia orgánica almacenadas en los permafrost (en términos taxonómicos Crisosoles) por otras vías, típicos de los biomas extremadamente fríos, como lo son la tundra y parte de la taiga. Empero si nos vamos en un vuelo supersónico desde los polos al ecuador cabe recordar que aún desconocemos  la cantidad de carbono mineral que pueden secuestrar los suelos en medios semiáridos, áridos y desérticos, en forma de carbonatos. Dejemos las cosas claras. Os dejo ya con la nota de prensa y el resumen traducidos, así comocon  algún material adicional (léase por ejemplo que son los minerales reactivos) del suajili al español-castellano.  

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Juan José Ibáñez

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Los humedales, el secuestro de carbono de los suelos en profundidad y la subida del nivel del mar

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Humedales, suelos hídricos y secuestro de carbono. Fuente: Imágenes Google

Interesante e ilustrativo estudio el que os mostramos hoy. ¿Todo?, Pues para ser sinceros juzgando la nota de prensa, va a ser que no. Os recomiendo su lectura hasta el párrafo que comienza con la siguiente frase: “Pueden ser los gigantes durmientes del secuestro de carbono global”. A partir de ese punto el mensaje de los autores comienza a perder peso, ya sea por exceso de márquetin y/o por ingenuidad. Por ejemplo, en la noticia puede leerse que: “Si esos humedales se duplicaran su secuestro de carbono, como hicieron otros humedales en el estudio en respuesta al aumento del nivel del mar, podrían secuestrar otros 5 millones de toneladas de carbono atmosférico cada año, lo que equivale a sacar a más de un millón de automóviles de la carretera”. Pues bien, si proteger y preservar los humedales de todo el mundo tan solo palía las emisiones de un millón de vehículos, no veo que el esfuerzo compense económicamente a los gobiernos y sus economías bajo la gobernanza de la dictadura financiera que actualmente padecemos. Con ello no quiero decir que no debamos preservar y regenerar los humedales a toda costa ya que atesoran muchos más servicios ecosistémicos que benefician a nuestra sociedad. Por ejemplo estos ecosistemas actúan de barrera contra diversos tipos de desastres naturales que azotan las líneas de costa, del tipo de los tsunamis, huracanes, etc. La dificultad es aun superior cuando se tiene en cuenta que una buena parte de ellos ya han sido degradados por nuestro incesante impacto ambiental a base de extender sin fin la generación de infraestructuras  y el turismo en esos enclaves.  Pero quedémonos con la primera parte que resulta ser de sumo interés.

El estudio muestra que al ascender el nivel del mar los humedales van capturando o secuestrando más carbono en sus suelos y hasta mayores profundidades. Y así podemos leer “Para los humedales que se enfrentaron a ascenso del nivel del mar, las concentraciones de carbono se duplicaron o casi se cuadruplicaron en solo los 20 centímetros superiores del suelo. Cuando los científicos observaron más profundamente, a una distancia de 50 a 100 centímetros debajo de la superficie, la diferencia llegó de cinco a nueve veces mayor”.

Como explica la noticia, la hidromorfía excesiva y la falta de oxígenos ralentizan la descomposición de la biomasa/necromasa, que termina acumulándose finalmente en el medio edáfico, ayudando a paliar el efecto de invernadero. Obviamente de subir y subir el nivel del mar, muchos humedales quizás no podrían elevarse tan rápidamente, terminando finalmente su vida bajo las aguas. Sin embargo tal proceso podría ser compensado por su expansión tierra adentro. No obstante, a menudo no sería posible debido al exceso de población y las mentadas infraestructuras en esos enclaves.

Os recuerdo que bajo este tipo de ecosistemas, los antaño denominados sedimentos marinos, soy hoy considerados edafotaxa, como describimos en nuestra entrega: “Suelos Hídricos o Suelos de los Humedales según la Taxonomía Americana”. No voy a elaborar este vez una relación de post, aunque sí os recomiendo este: “Humedales y Suelos Hídricos: Aspectos Básicos y Necesidad de Investigación”.

Independientemente, la nota de prensa atesora una lectura adicional para los edafólogos y estudiosos del secuestro de carbono por los suelos. Como ya he denunciado en varias ocasiones para el caso de los suelos emergidos, ese maldito habito de considerar que casi toda la materia orgánica de los suelos se almacena en los centímetros superficiales, debe erradicarse para siempre. A menudo, ya hablemos de unos o de otros, se almacenan ingentes cantidades de carbono en profundidad, por lo que cualquier cuantificación rigurosa debe incluir el muestreo todo el perfil del suelo, es decir uno o más metros. Y como usualmente no se ha actuado con la cordura que la evidencia empírica debía imponer, a la postre aplicamos modelos de simulación y otras herramientas estadísticas y computacionales alimentándolos con bases de datos deficientes, dando lugar a resultados que no corresponden con la realidad, distorsionándola hasta límites hilarantes.

Os dejo pues con esta interesante media noticia superior, advirtiéndoos de nuevo, que el final deviene como el de una película interesante con un desenlace nefasto.

Juan José Ibáñez

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Carbón vegetal, Su almacenamiento y Reservorios (Cambio Climático y Secuestro de Carbono)

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Secuestro de Carbono. Fuente: Blog de la red Remedia

 Hoy os mostramos una interesante nota de prensa que apareció durante 2018 en el boletín de noticias Sciencedaily, y que nos informa del ciclo y rutas del carbón vegetal producido sobre la superficie terrestre, aí como por la combustión de la biomasa. Según los autores del estudio,  su viaje por la superficie terrestre hasta almacenarse en los océanos a menudo resulta temporal y espacialmente largo.  Del mismo modo, también alegan que sus partículas carbonosas, ya sean producidas por incendios forestales, u otras vías naturales y antropogénicas, pueden llegar a constituir en ingentes cantidades que finalmente son secuestradas en el fondo de los océanos, sustrayéndose pues de la atmósfera, siendo indispensable su evaluación con vistas a una mejor comprensión el ciclo global del carbono.

 Del mismo modo, relatan brevemente la historia de su largo recorrido tanto en el espacio como en el tiempo, desde los suelos a los ríos y lagos para terminar siendo sepultadas con en los sedimentos oceánicos. Durante el  mismo, no es inusual que se almacenen temporalmente en otros sedimentos terrestres y lechos de las masas de agua dulce (ya considerados suelos en muchas clasificaciones edafológicas). También cabría destacar de la nota de prensa, que la erosión de los sedimentos y suelos, retarda hasta en miles de años su llagada al mar en donde son enterrados y preservados durante largo tiempo.  Obviamente tras los incendios, las emisiones de CO2 a la atmósfera son ingentes, pero tampoco nada despreciables las que terminan en forma de un carbón bastante resistente a su degradación, es decir en la forma de las partículas mentadas.

 Ahora bien, ¿Cuál es la magnitud del carbono constituido por estas partículas recalcitrantes? ¿Existen diferentes formas con menor o mayor resistencia a su degradación?. ¿Qué porcentaje constituyen del secuestro de carbono terrestre?  También omiten que en las zonas de subducción pueden pasar a formar parte de los materiales que retornan al manto terrestre o terminar emergiendo  de nuevo  a las superficies continentales embutidos en las rocas que afloran, como consecuencia de la colisión de las placas tectónicas.  Se trata de un interesante tema, que se encuentra directamente relacionado con el denominado biochar, y esas enigmáticas Terras Pretas do indio de la Cuenca Amazónica, de las que tanto hemos debatido en esta bitácora.

 El tiempo nos dirá si se trata de un nuevo “canto de sirenas” o  si realmente se trata un tema que debiera tenerse muy en cuenta  en las investigaciones relacionadas con el ciclo del carbono y el cambio climático.  Os dejo ya pues con la noticia en su versión en Inglés y traducida rápidamente al Español-Castellano.

 Juan José Ibáñez

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Turberas del Congo y Cambio Climático (El problema de la carencia de los inventarios de suelos)

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Turberas del Congo, sus pueblos aborígenes y testigo de su abundancia en materia orgánica. Fuente Google Imágenes

La primera noticia de la que vamos a hablar hoy lleva por título (traducido del suajili): “Los pantanos de turba de la cuenca del Congo son un nuevo frente en la batalla del cambio climático. Ya nos quedamos horrorizados cuando saltó la noticia a la prensa mundial hace casi “diez años”. Los bosques pantanosos tropicales estaban siendo desmontados, sin previo análisis, con vistas a obtener aceite de palma. Inmediatamente redactamos un post vaticinando lo que ocurriría. Y efectivamente ocurrió, ya que, por lógica, no podía preverse otro final: ¡catastrófico!. Ahora se nos informa que han descubierto una enorme extensión del mismo tipo, es decir de formaciones vegetales y suelos en el Congo. Vista la tragedia precedente, tanto científicos como ecologistas y los propios pueblos aborígenes que allí habitan sustentablemente, intentan evitar que volvamos a deteriorar el medio ambiente, perder una biodiversidad inexplorada y sobre todo, emitir enormes cantidades de CO2 a la atmósfera. Y el gobierno del país afectado se defiende alegando que debe compaginarse desarrollo y respeto a la naturaleza. Desde luego, lo que puede suceder, resulta ser la antítesis de cualquier medida que intente conciliar el desarrollo económico actual y la salud de la biosfera. Abajo os ofrezco abundante información y numerosas cifras que avalan la magnitud del sumidero/emisor de este maravilloso universo inexplorado. ¡No dejéis de mirarlas, ya que son tremendas!.

¿Podía haberse evitado? ¡Por supuesto que sí!, ya que hasta en los manuales de la FAO, publicados hace décadas, se detalla lo que sucede al drenar turberas, es decir esos suelos a los que llamamos Histosoles, cuyo uso y manejo pertinentes, son bien conocidos.

¿Podía haberse conocido su extensión? ¡Por supuesto que sí!, ya que bastaba con hacer reactualizado debidamente un mapa mundial de suelos muy grosero en su escala y caduco en el tiempo.

¿Por qué no se estimó su extensión y medidas adecuadas de uso/preservación?. Simplemente debido a que para los políticos desembolsar dinero en estos menesteres no les resulta rentable desde el punto de vista mediático/manipulador de las masas que les votan. ¿Y en que se utiliza tal financiación?. Simplemente en proyectos de investigación en la que los expertos nos informan regocijados, simulación tras simulación numérica, lo que puede suceder si sus premisas son acertadas.

¿Acertaron a vislumbrar los “expertos” tal laguna de información? ¡Por supuesto que no!. Los inventarios son realidades aproximadas, mientras que los modelitos numérico, tan solo conjeturas, si no se corroboran con precisión en el campo. ¿Y cómo se corroboran?. Simplemente inventariando (cartografías y bases de datos georreferenciadas) los recursos afectados. Y mientras tanto: ¿qué hacen actualmente los edafólogos expertos que realizaban  tales relevamientos cartográficos?: volverse viejos y/o obligados a abandonar su especialidad, cuando no han pasado ya al limbo de los justos. ¿Pero no hay jóvenes que les remplacen?.  Pocos ya que las ciencias del suelo tampoco son sexys para los gestores de política científica. Eso sí, el escaso número que se incorporan a las plantillas de investigadores y tecnólogos, se adiestra más en como extraer información de imágenes satelitales y obtener otra adicional a partir de datos antiguos, haciendo uso de técnicas matemáticas en su aprendizaje, con vistas mejorar la comprensión de una “realidad campo” que generalmente desconocen. ¿Y qué son estas últimas?. Pues más modelitos numéricos, que arrastran gran cantidad de incertidumbres, por ser escasamente corroborados en el ¡¡¡¡campoooo!!!!. Por ello, su adestramiento en labores sobre el terreno deja mucho que desear, salvo contadísimas ocasiones. ¿Y por qué?. Si no lo hicieran así, no publicarían en revistas de prestigio, por lo que sus carreras devendrían truncadas desde el inicio.

¿Y cómo puede arreglare esta lamentable y patética situación?. Sencillamente utilizando el sentido común, el menos común de los sentidos. Y así la pescadilla se muerde la cola, todo sigue igual. Seguimos pues con paso firme y seguro hacia el precipicio.

Reitero que abajo os muestro las cifras, así como un panorama relativamente detallado de lo que está sucediendo, aunque solo he traducido lo más relevante del suajili al español castellano. ¡Impresionante!. ¡Impresentable!

Juan José Ibáñez

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Los extensos bosques de las zonas áridas al descubierto por los nuevos satelites

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Arbolado disperso y masas forestales en zonas áridas. Fuente: Colaje Imágenes Google

¿Por qué Tiger Woods no se llama Tiger Bush?

Las tierras secas ocultan un bosque tan grande como la selva amazónica. ¿Verdad o mentira?. Pues esta vez va a ser cierto. Hoy no redactaremos casi nada, ya que la noticia es absolutamente clara y explícita, además de interesante. Del mismo modo, constamos como, con excesiva frecuencia, los científicos llevamos a cabo evaluaciones y juicios de valor, basándonos en conocimientos obsoletos e instrumentaciones deficientes. Y cuando por ejemplo, estas últimas mejoran, nuestra ignorancia queda afortunadamente al descubierto.  La nota de prensa (que abajo os reproduzco abajo) comienza señalando que: “Imágenes de Google y Bing desvelan 467 millones de hectáreas nuevas de árboles en las regiones áridas. (…) Ocultos en un mar de tierra árida hay tantos árboles como en la selva amazónica. Puestos todos juntos ocuparían 467 millones de hectáreas de arbolado. Esto supone aumentar el total de cubierta arbórea de estas regiones hasta 1.327 millones de hectáreas. La cifra, estimada por un grupo de científicos gracias a imágenes aéreas de alta resolución, eleva un 9% la superficie arbolada del planeta. Este inmenso bosque escondido hasta ahora a los ojos de los satélites podría tener grandes implicaciones en el clima y la biodiversidad de la Tierra”. Personalmente considero que habría que añadir también el secuestro de carbono por la biomasa y los suelos. Y todo ello debido a que en este estudio se ha utilizado imágenes satelitales de grano fino, en lugar de los obsoletos Landsat con pixeles de 30 metros. Y ya se sabe, cuando se agudiza la vista, se observan más y más detalles, como los arboles dispersos, aunque hay más que contar.

Toda esta arboleda, en su mayor parte dispersa, aunque no siempre, debe aportar grandes cantidades de biomasa al suelo y secuestrar carbono orgánico de la atmósfera. Dicho de otro modo, al aportarse  restos orgánicos lo suelos también albergarán más vida y más biodiversa de la que se suponía, por lo que sus propiedades también serán mejores. Y así, constatamos que las denominadas zonas áridas, no son en sí mismas secarrales incapaces de albergar arbolado y otras formas de vida.   Las cifras que podéis leer hablan por sí mismas. No se puede concluir que estamos ante simples mejoras de las estimaciones realizadas hasta la fecha, sino de un cambio total de perspectiva. Os dejo también algunos de los post que ya hemos escrito sobre el tema. ¿Por qué Tiger Woods no se llama Tiger Bush?. Posiblemente porque aún no ha perdido la suficiente foresta sobre su cabeza (al parecer bastante árida, en ciertos temas) como para pasar de bosque a sabana y de esta a la vegetación dispersa, tan característica de los ambientes áridos. Esta última se ensambla en unos idiosincrásicos patrones bandeados denominados “Tiger Bush”, como son descritos en la literatura científica. Y sabéis que “Woods” es algo así como bosquete y “Bush” arbustos de talla alta).

Juan José Ibáñez

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El carbono lábil/soluble de los suelos y sedimentos de las llanuras de inundación y otros hábitats encharcados como marismas y manglares

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Llanura de Inundación en la región Caribeña de Colombia. Fuente en el propio enlace

 Hoy me voy e sumergir en terrenos pantanosos desde dos puntos de vista. El primero deviene en que la nota de prensa que vamos a “¿explicar?” en este post nos informa acerca de la dinámica del carbono de suelos y sedimentos que por estar encharcados ralentizan la descomposición de la materia orgánica que contienen, por los que suele acumularse allí, en donde el azufre desempeña una función importante o vital para el metabolismo microbiano. Se trata de ambientes en los que a menudo abundan los denominados Fluvisoles tiónicos: Suelos Ácido Sulfatados. Mi segunda ciénaga, ya muy personal, estriba en que la bioquímica del suelo que utilicé en mi paleolítico científico (inicios de la carrera profesional), ha pasado a ser patrimonio histórico de la ciencia. Pero si me atrevo a decir que el estudio en cuestión compete a lo que se denomina carbono soluble, más o menos equivalente al lábil, si bien algunos expertos no estarán de acuerdo. No obstante el Dr. Humus así me lo ha hecho saber.  En consecuencia seré breve con vistas a no divagar y hundirme, más aun si cabe, en el fango de la ignominia científica.

 Científicos de la Universidad de Stanford han llevado a cabo un estudio sobre la dinámica del carbono en llanuras de inundación como hábitats representativos de los ambientes encharcados, con escasa o nula concentraciones de oxígeno. Es bien sabido que en estos ambientes la actividad microbiana es baja y la descomposición de la materia orgánica lenta, por lo que los suelos tienden a actuar como sumideros o secuestradores de carbono. Para tales sitios, en conocido desde hace mucho tiempo que la actividad microbiana, a falta de oxígeno, echa mano del azufre, lo cual es advertido en el terreno por la presencia de minerales ricos en este elemento químico. Empero según estos bioquímicos y microbiólogos: “tal carbono subterráneo no permanece necesariamente bajo tierra a largo plazo. Al ser soluble en agua, el carbono puede filtrarse en las vías fluviales ricas en oxígeno, donde los microbios lo consumen fácilmente”. En otras alabras, al parecer, los materiales orgánicos solubles y no utilizados pueden migrar fácilmente a una vía acuática oxigenada en donde fluyen, y se descomponen ya más fácilmente, desencadenando floraciones de algas y otros problemas relacionados con la calidad de las aguas, finalizando en la atmósfera. En otras palabras lo que nos ¿desvelan? Los autores del estudio es que, en hábitats encharcados de esta clase, el secuestro de carbono es menor que el que se pensaba, relacionándolo inmediatamente con el cambio climático, como suele ser habitual, venga o no venga a cuento. Os dejo pues con la noticia traducida (por Google, esta vez sin mi ¡sabia! revisión, por lo que podéis taparos las narices, como cuando estáis delante de los ambientes en cuestión en donde os deleita ese hediondo hedor que desprenden los  denominados Fluvisoles tiónicos (Suelos Ácido Sulfatados). Os añado otros fragmentos de textos de libre acceso en Internet, que pueden ayudaros a entender los tipos de carbono involucrados y algunas cosillas que os aliviaran a la hora de interpretar el texto, si atesoráis los mismos precarios conocimientos que este impresentable bloguero (poco, o nada). La razón es que me acaban de operar ce cataratas en los ojos, por lo que además de perder neuronas también visión.

Juan José Ibáñez

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El Impacto de embalses y represas sobre el cambio climático, los suelos y el ciclo del carbono

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Embalses o reservorios y su ciclo de vida: Colaje Google Imágenes

 Esas malditas hidroeléctricas van a alterar el clima… ¿Y qué no?.

 Ya que el sistema climático no deja de ser, tal como lo entendemos y a menudo estudiamos, más que el propio sistema biogeosférico, cualquier actividad del hombre que altere la superficie terrestre y su biota, afecta como corolario al clima. Y así, ciertos investigadores a provechan el más mínimo resquicio y/o hueco entre los granos de arena, aun no visitado en su relación con el clima, para advertirnos que se ha soslayado, esto, aquello y lo de más allá, siendo ¡graviiiisimo!. ¡Es que no acertamos nunca!. ¡Siempre se nos olvida algo!. ¡Los científicos somos un desastre! Y este es el caso de la noticia que os ofrecemos hoy. De todos es conocido que las presas son trampas de suelos y sedimentos erosionados cabeceras arriba, al margen de las aguas que trascurren por sus cuencas de drenaje, a menudo contaminadas. Estos muros ecológicos alteran la dinámica fluvial de diversas maneras, como se muestra en una segunda noticia, expuesta tras la primera, y que os he traducido del suajili al español castellano, si bien ya la han traducido otros mejor que yo (ver al final del post). Y así se modifican todos los suelos y sistemas superficiales terrestres aguas abajo, y especialmente en la desembocadura de los ríos en los que el balance entre la erosión costera inducida por las aguas marinas y aporte de sedimentos se mantiene en un equilibrio metaestable. Por ejemplo, los deltas (tierras muy productivas) van perdiendo extensión y muchos humedales también. Pero todo esto es tan viejo como para ser conocido por Matusalén. El único dato digno de mención, que aun ¡debe ser corroborado!, deviene de que también secuestran casi el 20% del carbono que transportan estas redes de drenaje, y que de este modo, queda atrapado por esas malditas construcciones, tan artificiales como vitales para el hombre. Lo mismo lógicamente ocurre con parte de su carga de nutrientes. Eso sí, una porción  aún desconocida de carbono será emitida directamente desde el reservorio a la atmósfera, aunque se desconoce en que cuantía. Por otro lado, al ir colmatándose o rellenándose con los materiales atrapados, los sedimentos allí almacenados, ¡muy a su pesar!, deben ser extraídos con vistas a que el volumen de almacenaje de agua mengue en la menor medida posible. Es la operación a la que denominamos dragado. De este modo, los sedimentos son expuestos de nuevo a las inclemencias de ese clima que tanto nos inquieta y parte de su carbono irá también a la atmósfera, que no al mar. Y así el dato dice algo, aunque no mucho, a pesar de la relevancia que dan los autores a una cifra por corroborar. No olvidemos que la nota de prensa no informa de la proporción del carbono que es realmente edáfico, respecto al que procede de otras fuentes, como la hojarasca, el desprendido por aguas residuales y bla, bla, bla. Más grave aún, en mi opinión, como señala la segunda noticia, es la fragmentación draconiana de un sistema que conforma necesariamente un continuo, destrozando finalmente mucho más que la dinámica natural del propio curso fluvial: gran parte del paisaje. Hace ya una década que editamos en el blog el post titulado El Sistema Cardiovascular de Gaia: La Manifestación de un Planeta Enfermo.

 Por tanto, sí, efectivamente, casi todo afecta al clima, que resulta ser un niño muy sensible, frágil y rabioso, al que todo le daña. Y los científicos lo miran por todos los lados, empero como “expertos” que aun distan de reconocer plenamente su anatomía, fisiología y patología, como su propia ignorancia. Y ya sabéis, si tenéis una ocurrencia de este tipo relacionada con el clima, a poco que redactéis bien el texto, puede ser publicado en alguna de las revistas científicas de prestigio, que comienzan aparecerse a la prensa rosa, como mínimo en este tema.

 Os dejo pues con las dos notas de prensa que os hemos mencionado.

Juan José Ibáñez …..

……en fase de somnolencia.  (más…)

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Nuestro futuro Está en Peligro: Salvar el Suelo (Una Iniciativa Ciudadana)

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Este post tan solo pretende animar a todos los ciudadanos a que nos ayuden a salvarse ellos mismos y a todos. Como ya os comentamos en otro post: “Materia orgánica del suelo y cambio climático: La Iniciativa 4×1.000 (Misión Imposible)”, considero que no se trata de una de las acciones más acertadas que podrían haberse llevado a cabo. En cualquier caso, más vale algo que nada. Yo ya firmé hace unas semanas. Sin embargo, hace pocos días, la Sociedad Española de la Ciencia del Suelo nos ha enviado a todos los socios la carta que os reproduzco abajo.  Esta habla por si sola, por lo que no voy a abundar más en el tema. Eso sí, esperemos que en Latinoamérica se lancen iniciativas de este tipo, si no lo han hecho ya.

Una firmita por favor……

Juan José Ibáñez

Carta de la SECS

Estimados socios,

 El coordinador de la campaña People4Soil se ha puesto en contacto con la SECS para solicitar nuestro apoyo y conseguir un millón de firmas para septiembre 2017.

 People4Soil es una Iniciativa Ciudadana Europea (ICE) sostenida por más de 400 asociaciones, que solicitan a la UE legislación específica para conservar el suelo, ya que no hay ninguna directiva ni reglamento común europeo que proteja el suelo. La creación de esta iniciativa surge de la necesidad de canalizar esta demanda mediante la única herramienta oficial de la UE para que los ciudadanos propongan nuevas leyes. Para conseguirlo, la CE exige un millón de firmas procedentes de al menos siete países.

 Podéis encontrar más información en el enlace: https://www.people4soil.eu/es. En este enlace podéis ver el número de firmas que se van recogiendo.   Aquí debajo tenéis la “Newsletter” completa que han enviado

 Hola,
Hay algo que nos rodea y es esencial para la vida, aunque pocas veces nos acordemos de ello: la tierra. La tierra es un recurso valioso que alimenta el planeta pero vive bajo la amenaza constante de la industria, la sobreexplotación agrícola, los pesticidas y la pérdida de biodiversidad.
A pesar de su gran importancia, y aunque parezca mentira, todavía no existe una ley europea que proteja la tierra. Debemos salvaguardarla para proteger a las personas, plantas y animales. Al fin y al cabo, todas las formas de vida dependen del estado de la tierra. Sin ella, no hay futuro.
Pedimos a la Unión Europea que proteja la tierra del cemento, la contaminación y los intereses especulativos de multinacionales y naciones. Para ello, nuestra comunidad junto a más de 400 asociaciones de toda Europa formamos la coalición “People 4 Soil“. Juntos, hemos canalizado nuestra demanda a través de una iniciativa ciudadana europea, la herramienta oficial de la UE para que los ciudadanos propongan nuevas leyes. Para este tipo de iniciativas, necesitamos que nos des más información de la requerida para firmar una petición corriente, debido a las estrictas normas estipuladas por la UE. ¿Nos ayudarías añadiendo tu nombre a la iniciativa ciudadana?

En Europa, durante los últimos 50 años, se ha recubierto con cemento una zona del tamaño de Hungría para construir viviendas y crear más industria. La situación empeora día a día. con la urbanización desenfrenada, la industria y la agricultura intensiva. Estamos acabando con la tierra de nuestro planeta a un ritmo alarmante. La tierra que se destina a la urbanización es solo la punta del iceberg, ya que las amenazas son múltiples

Más de 250.000 emplazamientos están contaminados con químicos.

Casi la mitad de suelo agrícola está amenazado por la reducción de las capas de humus.

Millones de hectáreas están dañadas por la erosión del viento y las lluvias.

En muchos países mediterráneos la desertificación está ganando terreno.

 Europa tiene la obligación de conservar su recurso natural más preciado: la tierra.

La iniciativa ciudadana europea es el canal oficial para que los europeos de a pié puedan instar a los legisladores europeos a que actúen sobre un asunto. Para lograrlo, la Comisión exige un millón de firmas procedentes de al menos siete países. Si queremos proteger la tierra en Europa, os necesitamos a todos y cada uno de vosotrosLa iniciativa ciudadana europea es una de nuestras nuevas estrategias de acción. ¿Nos ayudarías a proteger la tierra firmando esta iniciativa ciudadana?

Raúl Zornoza

Secretario General de la Sociedad Española de la Ciencia del Suelo

Departamento de Ciencia y Tecnología Agraria; Universidad Politécnica de Cartagena; Paseo Alfonso XIII 48, 30203 Cartagena; Email: secs@upct.es

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Micorrizas de las Plantas y Cambio Climático

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Brezales y landas. Fuente Mediagram #1

La noticia sobre la que os hablaremos procede simultáneamente de Science Daily y la Universidad de Texas en Austin. De acuerdo a los investigadores que hay llevado a cabo un estudio publicado en Nature, las micorrizas de las raíces de las plantas desempeñan en papel muy relevante en el sistema climático. Estos hongos simbióticos, que ayudan a explorar el suelo al unirse a los sistemas radiculares de numerosos vegetales, condicionan el almacenamiento/emisión del carbono de los suelos, habiendo sido ignorados en estudios previos. Soslayamos nuevamente la propuesta de incorporación de este proceso a los modelos de cambio global, ya que al parecer casi nadie entiende en qué consisten estos últimos, a pesar de que numerosos ecólogos reiteran la coletilla en un sinfín de procesos a los susodichos instrumentos predictivos. Eso si, no dudamos que el suelo almacena más carbono que la suma de las contribuciones de la atmósfera y la vegetación simultáneamente, como ya hemos mostrado en diversos post precedentes.  Nadie duda a estas alturas de que “los flujos naturales de carbono” entre la superficie terrestre y la atmósfera son tan importantes como para desempeñar un papel crucial en la regulación de la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera y, como corolario, afectar al clima de la Tierra“.

Conforme a la nota de prensa aludida, algunos tipos de hongos simbióticos pueden aumentar el almacenamiento de carbono de los suelos en más de un 70%, respecto al que acaecería si las raíces de las plantas no dispusieran de los mismos, resultando pues ser muy importantes en el ciclo global del carbono. Sin embargo, según estos investigadores, sus resultados, también desafían los fundamentos de la biogeoquímica actual en lo concerniente a los mecanismos de secuestro de carbono. Lo que no explican es la razón de tal aserto.

Las plantas eliminan  carbono de la atmósfera mediante la fotosíntesis. Con el tiempo, los vegetales o las partes muertas de los mismos, son incorporadas al suelo en forma de hojas secas, ramas y otros residuos que formaron parte de sus individuos. En otras palabras parte de esta materia orgánica (MO) será desprendida a la atmósfera, mientras que la restante incorporada al medio edáfico.  La descomposición de la materia que llega al suelo será producida por la fauna y comunidades microbianas del suelo, para las que resulta ser una parte esencial de su alimentación. Sin embargo, tal proceso de degradación de los tejidos vegetales muertos, la denominada necromasa, será tanto más rápida conforme contengan más nitrógeno, otro compuesto esencial para la vida.

La mayoría de las plantas mantienen una relación simbiótica con los hongos micorrízogenos, y estos les ayudan a extraer los nutrientes indispensables para su alimentación, así como convertir las abundantes fuentes de nitrógeno no asimilable en otras asimilables para el desarrollo vegetal. Estudios recientes han sugerido que las plantas y los hongos (como lo son las propias micorrizas) compiten con los microbios por este elemento, mientras que tal disputa reduce la cantidad de nitrógeno asimilable en el suelo.

Existen dos tipos principales de los hongos simbióticos, las ectomicorrizas, micorrizas ericoides (EEM) y los denominadas arbusculares (AM). Las formas EEM producen enzimas que degradan los compuestos nitrogenados, lo que les permite extraer más que las AM. Y es aquí en donde el estudio publicado nos podría ofrecer algo de sustancia. Estos investigadores dicen haber detectado, examinando datos procedentes de todo el mundo, que cuando las plantas se asocian a las formas EEM, el suelo contiene un 70 por ciento más de carbono por unidad de nitrógeno que en los lugares en donde las micorrizas MA son las más abundantes.

Así pues, Los EEM permiten que las plantas que los albergan compitan mejor con los microorganismos a la hora de absorber el nitrógeno asimilable, reduciendo así la tasa de descomposición de la materia orgánica y como resultado las emisiones de CO2 a la atmósfera.

A partir de estos resultados los autores defienden que su estudio muestra como los  vegetales y la comunidades microbianas descomponedoras se encuentran interconectadas a través de tales hongos micorrizógenos, por lo que no es viable llevar a cabo predicciones precisas del ciclo del carbono sin prestar atención  a este mecanismo simbióntico, debiendo analizarse conjuntamente el sistema que conforman más, que en los mismos como organismos independientemente.

Se trata de un hallazgo que de ser cierto sería interesante, en principio. Sin embargo personalmente debo llevar a cabo ciertas consideraciones, o al menos expresar algunas dudas. Las micorrizas ericoides suelen asociarse al orden de plantas que recibe el nombre de Ericales (generalmente especímenes leñosos), las cuales suelen crecer en suelos muy pobres en nutrientes y con un pH ácido o muy ácido. Efectivamente al menos en Europa, los suelos cubiertos por géneros y especies pertenecientes al mentado Orden, tales como brezos y brecinas, acumulan mucha materia orgánica. No obstante, también contribuyen a la acidificación del medio edáfico, el cual en su presencia pierde fertilidad. Dicho de otro modo,  si pretendemos almacenar carbono en el medio edáfico en detrimento de su fertilidad….. nos encontramos con que el remedio puede ser peor que la enfermedad. Eso si, debo reconocer que desconozco que ocurre bajo otras especies de Ericales, aunque se sabe desde hace tiempo que los restos de las presentes en buena parte de Europa almacenan mucha materia orgánica sin apenas descomponer, ya que tanto la actividad como la biodiversidad del suelo resulta ser muy pobres, impidiendo el desarrollo de otros vegetales y biota edáfica que mejoran las propiedades edáficas, por lo que son más rentables para mejorar los rendimientos agropecuarios.  En términos antiguos las Ericales europeas eran conocidas como especies desmejorartes o acidificantes, mientras que las que las que propician la mejora y manejo del suelo eran consideradas mejorantes.

Podemos pues observar como introducir el carbono en la ecuación puede cambiar diametralmente nuestra perspectiva de los suelos y la vegetación. Ahora bien, en un mundo necesitado de alimentos, tal mutación se me antoja perniciosa, es decir “desmejorante”. ¿Vino malo que pretende venderse bajo la etiqueta de otro bueno?. Podría ser.  No obstante reitero, una vez más, que quizás en otros biomas y ambientes la situación sea distinta, aunque lo dudo……

Juan José Ibáñez

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