Las Observaciones Experimentales y su Dependencia de las Teorías Científicas (Introducción)

Como hemos podido observar [1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8], para el inductivista ingenuo, la observación cuidadosa y sin prejuicios proporciona una base segura a partir de la cual se puede derivar un conocimiento científico probablemente verdadero, cuando no verdadero. Los argumentos que hemos venido exponiendo hasta el momento en los post arriba mentados (siguiendo a Chalmers, pero avalados por la mayor parte de las escuelas filósofas de la ciencia contemporáneas) no constituyen una definitiva refutación del inductivismo, en especial cuando resulta que muchas teorías rivales de la ciencia se enfrentan con una dificultad similar y conexa. Desarrollaremos ahora (también siguiendo a Chalmers y otras escuelas filosóficas) una objeción más seria a la postura inductivista, objeción que no entraña una crítica a las inducciones de las que se supone que se deriva el conocimiento científico a partir de la observación, sino a los supuestos inductivistas sobre el estatus y el papel desempeñado por la propia observación.

 

 

Fuente: Festón Science

Existen dos supuestos importantes inherentes al inductivismo ingenuo con respecto a la observación. Uno es que la ciencia comienza con la observación. El otro es que la observación proporciona una base segura a partir de la cual se puede derivar el conocimiento. Criticaremos, en los post sucesivos ambos supuestos de diversas maneras y serán rechazados por varias razones. Pero, ante todo, describiremos una concepción de la observación sugerida por Chalmers que creemos que resulta adecuada, que es comúnmente aceptada y que presta plausibilidad a la postura inductivista ingenua.

 

Pero para empezar, preguntémonos: ¿Existen observaciones científicas que se basen en teorías científicas que las justifiquen? Podría ser que sí o que no. Todo depende de nuestra concepción preconcebida de la ciencia. Pero aun en el caso de que la respuesta pudiera ser afirmativa, cabrá preguntarse una vez más: ¿Existen observaciones científicas que no se sustenten en los supuestos o prejuicios de los investigadores inmersos en una cultura determinada?  Presupongamos de nuevo que la respuesta fuera afirmativa. En tal caso, nos viene a la mente un nuevo interrogante: ¿Existen observaciones científicas que evadan las estructuras innatas de nuestro sistema cognitivo? ¿Es que acaso la manera que tiene nuestra mente de prospeccionar el mundo y procesar la información son las únicas posibles?

 

En post precedentes, y especialmente en algunos de los incluidos en las categorías denominadas: “El Concepto de Suelos y Sus Representaciones”, “Taxonomías y Clasificaciones”, y “Etnoedafología y Conocimiento Campesino” tenéis abundante material para reflexionar, desde un punto de vista edafológico” sobre las cuestiones que aquí os he expuesto. Adelantemos que las respuestas a tal cadena de interrogantes es: ¡No! Empero el inductivismo no por ello, sigue dejando de ser un instrumento conceptual útil, aunque no plenamente veraz, con vistas a justificar el método y la praxis científica. 

 

Juan José Ibáñez

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