El Falsacionismo y la Filosofía de la Ciencia

Terminados de explicar en post anteriores la visión inductiva de la ciencia (ver Categoría “Curso Básico sobre Filosofía y Sociología de la Ciencia”), comenzamos a analizar las propuestas de una de las escuelas del Siglo XX que más éxito ha alcanzado entre los investigadores y el propio público. Veremos que tal perspectiva tampoco se encuentra exenta de serios problemas. Sin embargo, en su momento representó un gran salto cualitativo respecto a la visión ingenua que ofrece la inducción. Nos referimos al Falsacionismo de Karl Popper y su escuela. En este post abordaremos una breve introducción a algunos de sus postulados más relevantes.

Os recordamos que, como en los post precedentes de este curso, seguimos el hilo argumental que el filósofo Chalmers proporcionó en su monografía ¿Qué es esa cosa llamada ciencia?, sin que ello quiera decir que coincidamos con todas sus ideas, ni las expongamos como tales aquí. En entregas sucesivas iremos divergiendo paulatinamente de las mismas.

  

 

Karl Popper

Padre del Falsacionismo

Fuente: Aquí

El falsacionista admite con rotundidad que las observaciones son guiadas por la teoría y, por tanto, la presuponen. También se congratula de abandonar cualquier afirmación que implique una demostración veraz de que las teorías sean verdaderas o probablemente verdaderas, a la luz de la evidencia observacional. Para el falsacionista, las teorías se construyen como conjeturas o suposiciones especulativas y provisionales que el intelecto humano crea libremente en un intento de solucionar los problemas con que los que tropezaban los constructos teóricos precedentes, así como de proporcionar una explicación adecuada del comportamiento de algunos aspectos de la naturaleza.

 

Una vez propuestas, las teorías especulativas han de ser comprobadas rigurosa e implacablemente por la observación y la experimentación. Aquellas que no superan las pruebas observacionales y experimentales deben ser eliminadas y reemplazadas por otras conjeturas especulativas. La ciencia progresa gracias al ensayo y al error, es decir, mediante conjeturas y refutaciones. Sólo sobreviven las teorías más aptas (¿darwinismo filosófico?). Aunque nunca se puede afirmar lícitamente que una teoría que es verdadera, sí permite alagar, en el mejor de los casos, que se trata de la más adecuada en un momento determinado, es decir, que es superior a cualquiera de las que la precedieron.

 

Por tanto el falsacionismo, rompe radicalmente con la concepción ingenua de verdad en la que se enfrascaron obstinadamente los seguidores de la inducción. Como veis, se trata de un cambio radical en la concepción de la ciencia, por cuanto permite vislumbrar que, las teorías vigentes en un momento dado, suelen ser reemplazadas por otras con el transcurso del tiempo. Tal actividad sería pues la esencia tel progreso científico. En otras palabras, el falsacionismo afirma que el hombre no puede realizar observaciones “objetivas del mundo exterior”, sino que en el mejor de los casos, intenta acercarse asintóticamente a  entender mejor los patrones y pautas de la naturaleza.

 

Continuara (….)

 

Juan José Ibáñez

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