Filosofía de la Ciencia: Lakatos Frente a Kuhn y Popper: ¿Que Marca la Diferencia?

Soy de la opinión de que en los estudios de la filosofía de la ciencia, existe un antes y un después tras la entrada en escena de Imre Lakatos. Un punto de inflexión cuya importancia intentaremos describir en este post de la manera más abreviada posible. En cualquier caso, cabe mentar que su impacto se entenderá mejor cuando comencemos a describir las contribuciones de otros filósofos más o menos coetáneos como lo son Thomas Kuhn y Paul Feyerabend.  Entonces retornaremos sobre todos ellos aportando una visión más global de sus aportaciones. Así pues hoy rendimos nuestro último homenaje al amigo Imre.

 

 

Lakatos, Popper y Kuhn

A pesar de truncarse su carrera en un momento de gran fertilidad (a sus 52 años), la perspectiva de Lakatos impactó sobre manera, tanto en el ámbito de las ciencias naturales como en el de las sociales.  Su trabajo es recordado como un valioso esquema para la evaluación del progreso (y/o degeneración) del conocimiento de cualquier área científica de investigación.

 

Lakatos presentó su metodología de los programas científicos de investigación (PIC) como una versión mejorada del falsacionismo ingenuo de Popper. De hecho, cuando la dio a conocer públicamente durante un coloquio Internacional de Filosofía de la Ciencia, celebrado en Londres durante 1965, criticó la recién publicada obra (1962) de Thomas Kuhn “La Estructura de las Revoluciones Científicas”, atacando la representación que ofreció del progreso científico. Todo ello no deja de sorprenderme, por cuanto yo observo que el espíritu de su obra concuerda más con los postulados de Kuhn que con la cursi filosofía de Popper. En esto estoy totalmente de acuerdo con Feyerabend, que le calificaba de “repipi”.

  

Suele considerarse que Lakatos toma prestados de Popper los ingredientes esenciales del racionalismo crítico de este último, es decir: (i) la idea de que la ciencia progresa racionalmente, y (ii) la convicción de que es precisamente la crítica el motor del avance de la ciencia. Sin embargo, también se alega que recogió de Kuhn principalmente la “tenacidad” de los practicantes de la investigación científica, así como el rol de “contextualizar” la explicación del crecimiento de la ciencia, si bien no el relativismo con el que este último enfocó el tema. Y es justamente tal contextualización, la que a mi modo de ver marca un antes y un después. El avance de la ciencia no puede entenderse debidamente si no se tienen en cuenta las circunstancias históricas y el comportamiento social de la empresa.

 

 

La concepción ingenua de la

ciencia de Karl Popper

 

El que falsacionismo ingenuo de Popper tuviera muchos puntos débiles, no pasó desapercibido a muchos de sus contemporáneos. Lakatos, diplomáticamente critica a Popper sus “experimentos cruciales”, su noción ingenua de refutación y la mentada su falta de contextualización que ofrecía el universo idílico de Karl, tan lejos de las realidades humanas y mundanas. Del mismo modo, introduce una fuerte componente historiográfica al reprochar tácitamente (con razón) a Sir Karl, que cuando se diseña un experimento crucial con vistas a determinar entre dos teorías que rivalizan por el dominio de un área determinada del conocimiento científico cual es mejor, los científicos parecían estar equipados de una “racionalidad instantánea” que les permitía precisar las posibles implicaciones que se derivan de tal experimento. Lakatos considera que tal modo de proceder es pura y llanamente imposible (excepto en la mente de Popper). Más aún defiende que tales experimentos pueden ser valorados como cruciales en un momento dado, pero podrán no ser contemplados de la misma manera tiempo después. Se requiere pues de un tiempo para destilar o separar el grano de la paja. Dicho de otro modo, es la historia la que dicta sentencia. Los investigadores no son unos iluminados, ya que se requiere tomar una cierta perspectiva, como suele ocurrir en la vida cotidiana, a la hora de reflexionar sobre muchos temas. El choque entre conjeturas y refutaciones, diría Lakatos, ni se da en el vacío, ni lo abordan de mutu propio los científicos que defienden una teoría. Del mismo modo, alega que las conjeturas no aparecen “espontáneamente” en escena sino que son parte de una tradición de ideas, de concepciones acerca del mundo, es decir de la cosmología imperante en un momento dado de la historia de la sociedad, de la cual la ciencia forma parte.

 

Otro hecho esencial que distancia enormemente a Lakatos de Popper, en mi opinión muy poco valorado por los analistas, consistió en entender que las teorías no son constructos aislados, que muchas de ellas forman el entramado de una escuela científica concreta, por lo que deben ser evaluadas simultáneamente. En otras palabras, existe un fuerte aunque tácito pensamiento sistémico en su teoría, completamente ausente en el racionalismo crítico poperiano.

 

El historicismo lakatosiano: Para Imre existen dos modos complementarios de entender y narrar la ciencia, es decir dos historias o vertientes: una interna y otra externa. La primera concierne al debate racional que se presenta en la confrontación entre las conjeturas y refutaciones científicas. Por su parte, la historia externa da fe del entorno o ambiente (social, psicológico) en el que se desarrollan tales controversias. A modo de metáfora edafológica podemos decir que la “primera historia” describiría la evolución de un paisaje de suelos en el tiempo, mientras la segunda narraría los condicionantes ambientales en los que se desarrolla (los factores formadores), así como de sus cambios con el tiempo.

 

La historia interna, pretende explicar la discusión y confrontación intelectual entre los miembros de una comunidad científica concreta a la hora de verificar o rechazar una de las dos teorías rivales (¿por qué dos y no tres, cuatro o más?). Por ejemplo, este sería el debate tan reiterado en esta bitácora entre los edafometras defensores del continuo y los que consideran que es lícito y necesario fragmentar tal continuo en unidades discretas, lo cual nos retrotrae de hecho a uno de los debates más antiguos de la historia del conocimiento, por cuanto comienza ya entre los atomistas y sus detractores, es decir en la antigua Grecia.

  

La historia externa, por su parte, analiza las circunstancias psicológicas y sociológicas subyacentes a la actividad  investigadora, que afectaban al discernimiento y decisiones de los actores ya descritos (o no) en la historia externa. En otras palabras, la historia interna corresponde a la lógica del descubrimiento científico de Popper, mientras que externa contempla los aspectos psicológicos y sociológicos que cobrarán aun más fuerza en la filosofía de Kuhn. Dicho de otro modo, hablamos de lo que se denomina contexto de la justificación.

 

La contextualización que se desprende de tal dicotomía hizo ver a Lakatos uno de los puntos débiles del poperianismo, es decir que una conjetura refutada puede seguir siendo abrazada por un colectivo de científicos mientras no aparezca otra rival mejor. La empresa no puede pararse, sigue una inercia que no dimana explosivamente de las racionalidades. Se presentan pues también rasgos irracionales, si bien Imre pretende dar más fuerza a los primeros, mientras que para Thomas Kuhn al menos unos son tan importantes como otros. Ante tal dilema Lakatos propone una redefinición del concepto de refutación, mientras que Thomas adopta posiciones mucho más radicales. Más concretamente, la refutación para Imre Lakatos no consiste exclusivamente en probar que una teoría es falsa, sino disponer de alternativas mejores que pudieran desbancarla. Como corolario, Lakatos desplaza hacia la verificación el énfasis poperiano en la refutación. Se dice de una conjetura que está en boga, cuando se encuentre falsada, que padece de ciertas anomalías. Pues bien, resulta que la mayor parte de las teorías científicas adolecen de varias anomalías. Estas últimas deberán solucionarse, ya sea desde su seno (cambiando componentes del cinturón de hipótesis auxiliares) por sus defensores, ya al ser reemplazada por una teoría rival mejor, es decir por sus detractores. En cualquier caso, siempre será mejor tener varias teorías rivalizando y arrastrando sus anomalías que ninguna. La cuestión es que sean útiles a pesar de tales deficiencias.

 

En cualquier caso, sigue resultando un poco simplista pensar que la ciencia se puede reducir esencialmente a un debate entre tres elementos: dos teorías y un experimento.  Pongamos un ejemplo. La física actual goza de dos teorías de la envergadura de la mecánica quántica y la relatividad. Empero por lo que se sabe hasta ahora, no son mutuamente compatibles. Una de las dos debería ser refutada. ¿Pero como hacerlo? Más aún, si las dos generan predicciones que han dado lugar a impresionantes progresos científicos, ¿Por qué empeñarnos en refutar una de ellas? Los físicos ya intentan conciliar o encontrar una solución, como en sus afanados estudios sobre una “Teoría del Todo”. Mientras tanto ambas están allí y sus defensores no pretenden exterminarse entre sí. Por mucho que nos empeñemos no todo es darviniano, afortunadamente. 

 

Imre Lakatos propone que solo se debe rechazar una teoría si se incumplen los siguientes requisitos:

 

  • La Teoría A2 atesora más contenidos y evidencias empíricas que su predecesora A1, es decir A2 posee mayor poder predictivo que A1, y
  • A2 da cuenta de todo lo que explicaba correctamente A1.

 

Sin embargo, Kuhn pondrá a Lakatos en un aprieto con su concepto de inconmensurabilidad. Pero ese ya es otro problema que analizaremos muy pronto. 

 

Finalmente cabe señalar una apreciación personal. Tras leer varios libros de historia de la ciencia, así como diversas biografías de sus héroes tengo la impresión de que existen dos tipos de análisis: uno se centra esencialmente en la historia interna y el otro en la externa. Sgún sea lea uno u otro, el lector llegará a conclusiones diametralmente opuestas de cómo funciona la empresa científica. En la primera la ciencia se genera “a hombros de gigantes”, mientras en la segunda emergen las miserias de muchos de sus practicantes. Quien desee una imagen mítica de la ciencia que escoja los primeros. Los que prefieran desmitificar  y humanizar la ciencia que lean los segundos. Tal observación no esta relacionada con la visión de Lakatosiana, sino que más bien es espontánea. A mi modo de ver este hecho refleja el acierto de Lakatos al contextualizar los estudios de la filosofía de la ciencia.

 

Juan José Ibáñez

 

 

Continuará…..Con Thomas Kuhn

 

 

Sumario de los post editados en “Curso Básico sobre Filosofía y Sociología de la Ciencia hasta este post (pinchar en los números para desplegar los post)

 

¿Qué es esa cosa llamada Ciencia?

El Método Científico

Curso Básico sobre Filosofía y Sociología de la Ciencia

Reduccionismo Epistemológico

Ciencia e Inducción [1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13,]

Filosofía de Karl Poper: El Falsacionismo [14, 15, 16, 19, 20, 21, 23, 24, 25, 26]

Filosofía de la Teoría de la Evolución y Sociedad   [17, 18],

Naturaleza y enseñanza de la Ciencia [22]

Las Teorías Científicas Como Estructuras Complejas

La Filosofía de Imre Lakatos  [28, 29, 30, 31]

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