El Nacimiento de una Ciencia: Generalidades y Análisis de un Caso Concreto (Planetodiversidad)

¿Cómo ocurre el nacimiento de una Ciencia? ¿Azar o Necesidad? Digamos que hay de todo y mucho más. Cuando se lee en algún libro acerca de como nació una disciplina científica determinada, debéis saber que tales aserciones encierran en parte conocimiento objetivo y en parte mitología. El ser humano y los investigadores lo son, tienden a glorificar tales eventos. Una definición tautológica, aunque no exenta de razón, consiste en proclamar que la ciencia consiste en el acuerdo alcanzado entre los científicos de prestigio de tal rama del conocimiento. Del mismo modo, resulta más que conveniente recordar que “la historia la escriben los  vencedores”.  Si Francia y no los anglosajones hubieran terminado por forjar el imperio que hoy nos enlaza, estar seguros que no estaríamos celebrando ad nausean el bicentenario de Darwin. Ya hablaremos sobre este tema en otro post, por cuanto tenemos sobradas razones para ello. Muchos de los fundadores de las disciplinas hubieran sido distintos. ¿Y si hubieran triunfado los países socialistas? ¡Ni os lo imagináis! ¿Y si hubiera sido España? Corramos un “estúpido” velo. Existen muchos tipos de materias científicas, cada una con sus idiosincrasias. Del mismo modo, la sociología de la indagación científica evoluciona con el tiempo, por lo que no podemos detectar un patrón claro sobre el surgimiento de una ciencia, así como así. De lo dicho hasta aquí, que es muy poco, uno ya puede inferir que se produce una mezcla un tanto diabólica de objetividad y subjetividad. Y dentro de esta última aparecen factores de toda guisa: nacionalismos, egoísmos personales, sentido de la oportunidad, injusticias. Todo ello induce a que, en muchos casos, los reconocidos fundadores de una ciencia lo sean, no por razones objetivas, sino de otra índole. Supongo que muchos de vosotros pensaréis que: si existe un método científico, debía reconocerse enseguida que…………

 

 

 

Arte Fractal: Fuente Stacy Reed con permiso

explícito de la artista. Fuente: She Dream in Digital

 

que es un gran descubrimiento, y como corolario si ha nacido “una estrella” o es un puro bluff. Pero no es así en muchos casos, por cuanto muchas de las teorías científicas refutadas poco después de su lanzamiento, resultaron ser corroboradas con el tiempo (disponibilidad de mejores metodologías teóricas y experimentales que en el momento de su descalificación). De aquí mis críticas (y la de muchos filósofos profesionales posteriores, que yo no lo soy) al falsacionismo de Popper (ver relación de post debajo de nuestro “Curso Básico sobre filosofía y sociología de la ciencia”. Pero también existen factores intrínsecos a la dinámica sociológica inherente de cada comunidad científica, que no pueden ni deben soslayarse.

 

Una disciplina científica, en un momento dado, posee una serie de principios modelo-teóricos e instrumentales aceptados por sus investigadores más reconocidos. Ellos dominan las sociedades científicas y los métodos de diseminación de los resultados (como actualmente lo son las denominadas revistas de impacto o “ISI Papers”). Una buena parte de lo que se considera ciencia de calidad en una época ha sido propuesta por ellos, al menos sus últimas novedades. Imaginaros pues que un “don nadie” propone una teoría que pone en riesgo los fundamentos teóricos de su disciplina. Tal hecho significa, ni más ni menos,  que cuestiona las contribuciones del establishment. Humanamente (que no desde el punto de vista objetivo) los integrantes de este último colectivo suelen reaccionar con extremada virulencia, creando un frente común ante su agresor. Al fin y al cabo, el último les está descalificando. La historia de la ciencia se encuentra repleta de los cadáveres de estos aventureros (demasiados suicidios, pérdida de raciocinio, etc.), es decir, de los que se atreven a dar la cara. Con harta frecuencia se la parten.

 

 

 

Tipos de sistemas solares. Imagen con fines meramente

ilustrativos. Fuente: Blog Ex Astris Scientia. El autor

pinta líneas de costa imaginarias que le parecen semejantes

hablando de una presunta estructura fractal de su superficie

más o menos semejante a la de la Tierra (¡ni idea!)

 

Digamos también que existen ocasiones en donde una propuesta radical es aceptada por el establishment, por lo que puede proponerse un “acto fundacional” sin ambigüedad (o con pocas). Seguro que muchos de vosotros tenéis varios “in mente”. Pero cuidado: no es oro todo lo que reluce.  A menudo algún científico descubre que algún colega ya difunto propuso “algo parecido” con anterioridad a lo que dio fama al consensuado padre de la disciplina. En raras ocasiones el establishment reconocerá su error, y sustituirá al entronado por el olvidado. La vida de los libres pensadores de gran ingenio y talento que han osado enfrentarse al establishment suele ser muy dura y con harta frecuencia dramática. Reconozcamos que no siempre se obra de mala fe, sino que a veces es cierto que la novedosa propuesta teórica parece inconcebible en su época aunque con el paso del tiempo se corrobore, como fue el caso del precursor de la teoría de la deriva continental que muchas décadas después pasó a considerarse como el padre de la geología moderna con su teoría estrella: la tectónica de placas. Nos referimos a Alfred Wegener. Leer su historia aquí, en Wikipedia. Suele ser frecuente, pero existen casos grotescos por los desprecios y burlas que sufrieron de sus contemporáneos. Un caso claro fue el de Ludwig Boltzann, hoy considerado como padre de la termodinámica. Como veréis en Wikipedia, este buen hombre no pudo soportar tanta hostilidad y se suicidó. No es un hecho aislado, ni mucho menos.

 

Resumiendo, a menudo, el considerado padre de una disciplina y la historia que narran los libros no pasa de ser un mito. Tal situación también ocurre en la mayoría de los ámbitos del saber ajenos a la ciencia, por lo que no debemos extrañarnos. Simplemente, una ciencia nace cuando es reconocida y consensuada por la mayor parte del colectivo que trabaja en esos temas, a veces con razón y a menudo sin ella.

 

Pero como no debemos retrotraernos tanto al pasado, y hoy analizaremos un caso actual, una ciencia que se encuentra “nascente”, es decir que la criatura esta aun siguiendo parida. Hablamos de la planetodiversidad: los distintos tipos de planetas que puede albergar el cosmos. Hoy más que nunca los rápidos avances de la tecnología dan lugar a instrumentos que sobrepasan con creces la exploración que nos permite el mundo sensible, y el caso de la astronomía resulta ser paradigmático. Antaño, nos hicieron aprender una clasificación prosaica de la diversidad de planetas en base a una sola y minúscula muestra de la infinitud del cosmos. Aquella versaba sobre los cuerpos celestes mentados de ese canijo sistema solar en el que habitamos. Sin embargo, conforme telescopios, sondas especiales y otros artilugios poderosos nos van permitiendo observar más allá de nuestras narices solares, nuestros saberes parece que se encuentra en vías de cambiar radicalmente. Es decir desplazamos un palmo hacia el horizonte la ignorancia que atesoramos.

 

¿Cómo ocurre el nacimiento de una Ciencia? ¿Azar o Necesidad? Digamos que hay de todo y mucho más. Cuando se lee en algún libro acerca de como nació una disciplina científica determinada, debéis saber que tales aserciones encierran en parte conocimiento objetivo y en parte mitología. El ser humano y los investigadores lo son, tienden a glorificar tales eventos. Una definición tautológica, aunque no exenta de razón, consiste en proclamar que la ciencia consiste en el acuerdo alcanzado entre los científicos de prestigio de tal rama del conocimiento. Del mismo modo, resulta más que conveniente recordar que “la historia la escriben los  vencedores”.  Si Francia y no los anglosajones hubieran terminado por forjar el imperio que hoy nos enlaza, estar seguros que no estaríamos celebrando ad nausean el bicentenario de Darwin. Ya hablaremos sobre este tema en otro post, por cuanto tenemos sobradas razones para ello. Muchos de los fundadores de las disciplinas hubieran sido distintos. ¿Y si hubieran triunfado los países socialistas? ¡Ni os lo imagináis! ¿Y si hubiera sido España? Corramos un “estúpido” velo. Existen muchos tipos de materias científicas, cada una con sus idiosincrasias. Del mismo modo, la sociología de la indagación científica evoluciona con el tiempo, por lo que no podemos detectar un patrón claro sobre el surgimiento de una ciencia, así como así. De lo dicho hasta aquí, que es muy poco, uno ya puede inferir que se produce una mezcla un tanto diabólica de objetividad y subjetividad. Y dentro de esta última aparecen factores de toda guisa: nacionalismos, egoísmos personales, sentido de la oportunidad, injusticias. Todo ello induce a que, en muchos casos, los reconocidos fundadores de una ciencia lo sean, no por razones objetivas, sino de otra índole. Supongo que muchos de vosotros pensaréis que: si existe un método científico, debía reconocerse enseguida que…………

 

 

 

Arte Fractal: Fuente Stacy Reed con permiso

explícito de la artista. Fuente: She Dream in Digital

 

El día 19 de febrero de 2009, Agustín Sánchez Lavega escribió una nota de prensa en rotativo “El País” bastante sencilla y didáctica, tanto por su originalidad como por los rudimentarios argumentos que expone. Este último calificativo no pretende denostar al autor, ni mucho menos. Simplemente que cuando comienza la exploración de un nuevo mundo se parte de la nada, por lo que los argumentos de que dispone la comunidad científica resultan ser muy primarios. Se trata de un caso análogo al de la biodiversidad y al de la propia edafodiversidad que personalmente propuse. Debido a que trabajo en ambas, puedo analizar el caso de la planetodiversidad con un adecuado bagaje cultural. Primero expondremos la nota de prensa y luego narraremos el papel ya consabido de la categorización, clasificación e inventario que suele ser imperativo en el nacimiento de una nueva ciencia. Finalmente, mostraremos porqué los criterios en que aun pueden basarse los expertos en esta campo son muy primarios “todavía”. Pero antes de empezar tan solo recordaros que en el magnifico blog vecino “Cuaderno de Bitácora Estelar”, el amigo David Barrado ya ha hablado de este tema al menos en estos dos post:  Récords interplanetarios y Sistemas planetarios más allá del Sistema Solar. Del mismo modo, el autor de la nota del Rotativo “El País” ha escrito a cerca de la diversidad de planetas en otros lugares “ciberespaciales”, como en este enlace.

 

Planetodiversidad

El descubrimiento de nuevos planetas extrasolares está cambiando nuestro concepto de sistema planetario. AGUSTÍN SÁNCHEZ LAVEGA 19/02/2009. El País, 19/02,2009

 

Nuestro universo está poblado por una variedad de astros a los que, en nuestro afán de clasificar todas las cosas, hemos ido bautizando a lo largo del tiempo como estrellas, planetas, asteroides, galaxias, cuásares, púlsares…, cada una de ellas con sus propios subgrupos. Desde hace algún tiempo parecía que este zoo astrofísico había dado todo de sí, y que el crecimiento de especies cósmicas avanzaría muy lentamente. Pero a comienzos desde los años noventa se produce una revolución en la astronomía. Se descubren los primeros planetas extrasolares o exoplanetas (planetas en órbita alrededor de una estrella diferente del Sol) en dos entornos inesperados: primero en 1992 alrededor de un pulsar (residuo de una gran estrella), y cerca, muy cerca, de una estrella.

 

Estos descubrimientos rompen con el paradigma de la estructura de nuestro Sistema Solar, el único conocido hasta esas fechas, como arquetipo de sistema planetario con planetas terrestres (sólidos y con superficie accesible) cercanos a la estrella y gigantes gaseosos y fríos en las partes lejanas. En los más de quince años transcurridos desde entonces, el descubrimiento de exoplanetas ha sido incesante y, lo más intrigante, se han encontrado en una gran variedad de ambientes estelares: orbitando en torno a una, dos o tres estrellas, algunas jóvenes, otras muy viejas y evolucionadas, es decir, alrededor de cadáveres estelares como las estrellas de neutrones y las enanas blancas. ¿Sobrevivieron a la muerte explosiva de la estrella progenitora o se formaron posteriormente de sus residuos? También los hay aislados, libres de la gravedad de cualquier estrella (llamados planetas flotantes, solitarios o huérfanos). ¿Cuántos tipos de configuraciones de órbitas planetarias existen? Además sabemos que muchos de estos planetas en cuanto a su estructura no tienen análogo en el sistema solar, ¿cómo son y que aspecto tendrán?

 

Con el término planetodiversidad pretendo sintetizar a la variedad de planetas en el universo, que al igual que la de especies biológicas, es extremadamente rica y abundante y que además, al igual que ésta, es evolutiva y emerge en una variedad de entornos, ya que cada planeta es un producto único resultante de las condiciones iniciales de su formación y de su historia evolutiva, orbital y física, en el sistema planetario en el que nació. En el momento de escribir estas líneas son 340 los objetos candidatos a planeta ya catalogados, y la tasa de descubrimientos se espera se dispare en los próximos años con la entrada en acción de varias misiones espaciales en proyecto.

 

Tipos de planetas

Históricamente la palabra planeta fue acuñada en la antigua Grecia para designar a las estrellas errantes con movimiento aparente en la esfera celeste, y distinguirlas de las estrellas fijas, de posición inmutable al ojo año tras año. Los planetas fueron reconocidos por sus movimientos (más adelante por sus órbitas alrededor del Sol) pero no por su naturaleza física, desconocida hasta la introducción del telescopio.

 

Hoy sabemos que el aspecto y la estructura de un planeta quedan determinados por su masa, su composición química y la energía de la que dispone. Un límite superior de masa nos permite distinguir entre estrella y planetas. Por encima de unas 13 veces la masa de Júpiter el astro genera energía interna por procesos termonucleares de fusión y pasa a ser una estrella enana marrón. Todo objeto por debajo de ese valor puede ser considerado como planeta… hasta un límite inferior de masa aún no claramente definido y que además depende de la presencia de otros astros en su entorno. Respecto a la composición química del planeta, depende del inventario de elementos existentes en la nebulosa de la que se formaron. La masa y composición química determinan a su vez el radio planetario y por lo tanto su densidad media.

 

Usando la densidad media del planeta como guía (tomemos como referencia el hielo de agua, que tiene 1 gramo por centímetro cúbico), podemos efectuar una clasificación de los planetas en los siguientes cuatro grandes grupos básicos: (I) Metálicos (densidad mayor que 6, constituidos primariamente por hierro, níquel y otros metales); (II) Silicato-rocosos (densidad entre 3 y 6, compuestos por óxidos de silicio, magnesio y hierro); (III) Helados (densidad entre 1 y 3, formados por hielos de agua, amoniaco, metano y dióxido de carbono); (IV) Gaseosos (densidad entre 0.5 y 1.5, básicamente de hidrógeno y helio). Es de esperar que, al igual que acontece en el Sistema Solar, los planetas más comunes sean mezclas de estos cuatro casos básicos: metálico-rocosos (como Mercurio, Venus, Tierra, Marte), de rocas y silicatos (como los satélites la Luna, Io y Europa), de rocas y hielos (como Ganímedes, Calisto, Titán, Tritón, Plutón), helados-gaseosos (Urano, Neptuno) y los esencialmente gaseosos (Júpiter y Saturno), aunque estos dos últimos grupos con un probable núcleo rocoso en su centro.

 

Pero ¿pueden existir otros tipos de planetas? Pues parece que sí. Ya se han descubierto supertierras con algunas masas terrestres a mitad de camino entre un planeta como la Tierra y uno de tipo Urano-Neptuno. Algo inexistente en el Sistema Solar. Teóricamente se ha propuesto la existencia de planetas oceánicos, mundos cubiertos globalmente por un océano de agua, quizás con unos 100 kilómetros o más de espesor. Otro tipo de planeta serían los llamados planetas de carbón, formados por derivados del carbono (carburos, compuestos carbonatados y quizás hasta diamantes). Y por qué no, se me ocurren los magnetoplanetas (es decir planetas poseedores de potentes campos magnéticos, intensas auroras y emisiones de ondas de radio) y los planetas esferoidales (como balones de rugby debido a una alta rotación). Aunque los planetas del Sistema Solar y sus lunas son un buen muestrario de la diversidad planetaria, probablemente no podemos aún imaginar la fantástica variedad de formas, superficies, atmósferas (y quizás formas vivientes) presentes en esos mundos.

 

Agustín Sánchez Lavega pertenece al Grupo de Ciencias Planetarias de la Escuela Técnica Superior de Ingeniería. Universidad del País Vasco

 

Como podéis observar, sabemos aun muy poco, por lo que difícilmente se puede realizar un inventario decente del tipo de planetas. Agustín es prudente y ha expuesto el tema con humildad, mostrando las grandes incertidumbres existentes. Del mismo modo, reconoce que presenta un “prototipo de clasificación” basada en criterios muy pobres e imaginando posibles situaciones que pudieran acaecer. No creo que su pretensión fuera más allá de lo escrito. A mi me gustó.  

 

Ya en las primeras líneas, cuando define la planetodiversidad nos habla de una clasificación de los objetos de estudio. Primero debe definirse que es un planeta, y luego caracterizar los tipos y subtitos existentes, como el propio Agustín apunta. Así pues, nos topamos con tres de los pilares básicos de muchas disciplinas: definición del objeto de estudio, categorización, y clasificación. Empero pasará mucho tiempo antes de que exploremos una porción infinitesimal del cosmos. No hay problema. Cuando se comenzó con el inventario de seres vivos quien iba a imaginarse que existían millones y millones de especies (sin contar las mucho más abundantes ya extinguidas y las que nos restan por conocer, por supuesto). Tampoco parace claro aun como definir inequívocamente el objeto de estudio. Muchos de vosotros recordaréis que hace un año más o menos la comunidad de astrónomos entró en una fuerte y agria confrontación cuando una nueva propuesta (ya aceptada y consensuada) expulsaba a Plutón del reino de los planetas.  Tan solo hace falta que escribáis en vuestro motor de búsqueda secuencialmente. “Plutón”, luego “planeta” y finalmente “controversia” (para que os salgan en español más de 7.500 sitios Web que nos narran tal debate. Obviamente, conforme avance en la exploración del cosmos, nuevos hallazgos, con toda seguridad obligarán a redefinir el objeto de estudio. Se trata sólo del comienzo. En base a tales descubrimientos, irá cambiando y creciendo la estructura de tal clasificación. Recordemos que un inventario de la biodiversidad no resulta ser más ser más que una catalogación de los seres vivos reconocidos conforme a una clasificación concreta, que no pasa de ser otra teoría. Podemos dejar el término taxonomía para un constructo más refinado, en el que ya se esbozan los criterios y razones que ligan unos taxa con otros. ¿Y que decir de una sistemática? Según Wikipedia, tal disciplina versa sobre “el estudio de la clasificación de las especies con arreglo a su historia evolutiva (filogenia)”. UFFFF!!! Con vistas a desarrollar una sistemática necesitamos entender mucho más el origen, estructura, dinámica y evolución del universo. Pero en ciencia las cosas no se hacen de un día para otro. Ya el propio índice de Wikipedia sobre la sistemática nos apunta muchos rasgos de lo que lo que abordamos. Así como también lo que nos deparará el porvenir (aunque el “objeto” debería posicionarse antes que el “origen”). 

 

·          1 Origen

·          2 Objeto

·          3 Taxonomía y sistemática

·          4 Escuelas

·          5 Disciplinas del campo sistemático

 

Sopesar que ya se nos habla de escuelas. Tal noción hace una subliminal referencia a las necesarias discrepancias y controversias que la simple clasificación de los planetas (no ya la sistemática) nos deparará en un futuro próximo.

 

Conforme avancen los descubrimientos se incrementará el número de criterios que demarcarán que es un planeta y que no lo es. Más aun, emergerán muchos más con vistas a discernir como realizar las diferentes categorías en las que agriparlos. Si visualizáramos mentalmente tal clasificación como un árbol jerárquico, que se despliega en el tiempo, con toda seguridad observaríamos como las ramas crecen y se ramifican continuamente dando lugar a una taxonomía jerárquica en constante crecimiento. Puntualmente, ciertos descubrimientos cuestionarán tanto que es un planeta como la idoneidad de agrupar y separar otras ramas. Cuando los cambios ocurran cerca del nodo principal (el objeto de estudio), se generarán súbitamente reconfiguraciones abruptas del árbol, es decir cambios cualitativos, profundos y súbitos. Digamos para finalizar que (esto mismo que ocurre con las taxonomías y sistemáticas biológicas y edafológicas) tal proceso no terminará hasta que entendamos plenamente el universo. Y como no me imagino que seamos capaces de tanto pues…….. No se trata de ser visionario, no lo soy. Simplemente que es el patrón natural de la génesis de clasificaciones y como Agustín, hago uso del sentido común.  

 

Bueno, pues así, más o menos nacen numerosas ciencias, aunque como ya os digo existen muchos tipos distintos de ellas y ninguna clasificación al respecto (materia de reflexión). Luego alguien se preguntará quien fue el fundador de la disciplina y……. la historia la escriben los triunfadores, que frecuentemente ni son todos los que están ni están todos los que son.

 

Juan José Ibáñez    

 

Sumario de los post editados en “Curso Básico sobre Filosofía y Sociología de la Ciencia hasta este post (pinchar en los números para desplegar los post)

 

¿Qué es esa cosa llamada Ciencia?

El Método Científico

Curso Básico sobre Filosofía y Sociología de la Ciencia

Reduccionismo Epistemológico

Ciencia e Inducción [1, 2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13]

El Círculo de Viena y el Positivismo Lógico [41]

Filosofía de Karl Poper: El Falsacionismo [14, 15, 16, 19, 20, 21, 23, 24, 25, 26]

Filosofía de la Teoría de la Evolución y Sociedad   [17, 18],

Naturaleza y enseñanza de la Ciencia [22]

Las Teorías Científicas Como Estructuras Complejas

La Filosofía de Imre Lakatos  [28, 29, 30, 31, 32]

La Filosofía de Thomás Kuhn [33, 34, 35, 36, 37, 71]

Filosofías Radicales de la Ciencia: Feyerabend y más  [38]

Filosofía de la Ciencia versus filosofías científicas [39]

¿Es la mente fractal? [40]

¿Filosofía Cuántica? [42]

Seredipidad o Serendipia y la Lógica de los Descubrimientos Científicos [43]

El Dudoso Estatus de los Ciencia Modelos de Simulación Predicativos [44]

Filosofía de la Tecnología y Ortega y Gasset [45]

Los Conceptos y Sus Limitaciones: Vivir en la Incertidumbre [46]

Nominalismo, Realismo y Conceptualismo: Sobre el significado de concepto [47]

Pensamiento Analógico y Pensamiento Digital: Acerca de lo Continuo y lo Discreto [48]

El Discurso Científico, Conceptos Contrarios y Jean-Marc Lévy-Leblond [49]

Sobre Ciencia, Filosofía de la ciencia y religión: [50]

Clasificaciones, la Percepción del Mundo y el Progreso Acumulativo de la Ciencia [51]

El Concepto de Especie, Tipos de Suelo y la Filosofía de la Ciencia: Realismo Promiscuo [52]

Números mágicos [53]

Bruno Latour y los Estudios Sociales de la Ciencia [54, 55, 58, 59, 60]

Reduccionismo epistemológico y ontológico (las teorías del todo) [56]

Sobre lo continuo y lo contiguo  [57]

Tipos de Conceptos Científicos: [61, 62, 63]

Leyes, teorías, conjeturas e hipótesis en Ciencia [64]

Concepto y tipos de Modelos Científicos [65]

La Crisis de las Ciencias Taxonómicas  [66]

Las Incertidumbres de la Ciencia: Ajustes a los Modelos de Regresión Estadística  [67]

Los Fracasos Experimentales y Su Valor en Ciencia  [68]

Relaciones Causa-Efecto en la Práctica Científica  [69]

La Mente Humana Como Reflejo del Mundo Natural (y Viceversa)  [70]

Clasificación de las ciencias (el caótico árbol del conocimiento)  [72]

Sociología de la Ciencia: Verdades y Falsas Verdades en Ciencia: Los Tópicos Impregnantes  [74]

Pensamiento Cualitativo y Pensamiento Cuantitativo en la Práctica Científica  [75]

Concepto de clasificación para los más jóvenes [73]

Ciencia Básica versus Ciencia Aplicada  [76]

EL Nacimiento de una Ciencia: Generalidades y Análisis de un Caso Concreto  [77]

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[...] en algunas de sus composiciones artísticas. Valga este premio para acodarnos de todos aquellos, abundantes y geniales investigadores cuya vida ha sido jalonada de injusticias y agravios gracias a sus “fraternales” colegas. No suele ser muy frecuente que galardones de tal [...]

[...] El Nacimiento de una Ciencia: Generalidades y Análisis de un Caso Concreto (Planetodiversidad) [...]

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