El Valor Económico y Social de la Ciencia Básica (Una Mirada Retrospectiva)

¿Y esto pa que sirve”?: Los Tontos de Turno

 

Por mucho que nuestros políticos se empecinen en financiar la ciencia aplicada, dando a entender que la básica, no proporciona beneficio alguno o como mínimo escaso, la historia de la ciencia demuestra con rotundidad todo lo contrario. De haber sido la norma del tipo de directrices, actualmente viviríamos en un mundo bastante más mediocre aun. Vamos, que los héroes de la ciencia se asemejarían a los que desafortunadamente comandan la economía y política “global”. La esperpéntica noticia de hoy (seguimos sin poder gozar de una extensa lista de buenos profesionales en la materia) es para echarse a llorar, empero da fe del valor de la ciencia básica, es decir de la investigación “por excelencia”. Cuando aquellos locos de los años 20 del siglo XX asombraron al mundo con sus elucubraciones, aparentemente: “dignas de ser propuestas por mentes colgadas tras ingerir drogas alucinógenas”, nadie podía vislumbrar la aportación que supondría al conocimiento y economía actual. Como biólogo, la lectura del surgimiento de la mecánica cuántica casi se me antoja como de ciencia ficción. Aquella sí fue una generación de mentes prodigiosas, pero a demás atrevidas.  Veamos a lo que me refiero.     

 


 Erwin Schrödinger. Fuente: Wikipedia

Si realmente la gata de Shrödinger hubiera sido real y llamada Magdalena, el titular podría haberse salvado de la quema. Pero el autor de la noticia, una vez más, intenta ser “gracioso”, aunque no llega a alcanzar ni la categoría de patoso. Menudo titular tan estúpido. Quién busque algo sobre este “bestial” científico, o sobre los cursos de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, lo único que podrá pensar es que también era un gran pintor, o que había otro famoso personaje que se apellidaba así. No criticaré más aquí este tipo de titulares hoy, para centrarme en esta noticia. Eso si. Comienzo a pensar muy en serio, que vamos a tener que abrir una nueva categoría en el blog que de cuenta del titular más majadero de la semana, por cuanto si lo hiciera mensualmente me enfrentaría a graves problemas a la hora de elegir. De la redacción de la nota de prensa también mejor no comentar nada. Sin embargo, parte de su contenido puede ilustrarnos a cerca del valor de la investigación básica. La obsesión de nuestros iletrados políticos y su énfasis en financiar la ciencia aplicada, ya que deben considerar que al menos sirve “pa algo” da cuenta de su analfabetismo. Claro está, que muchos investigadores mediocres se escudan en ello, con vistas a ocultar su absoluta carencia de creatividad.

 

Erwin Schrödinger fue uno de aquellos monstruos, y por cierto, muchas de sus contribuciones, no solo a la física, sino a la propia biología aun son de lectura obligada. ¿Nadie conoce su librito?: ¿Qué es la Vida? Digamos simplemente que somos muchos los que pensamos que cambió el modo de entender la vida, en un documento que se lee en muy pocas horas.

 

Pero vayamos al meollo de la cuestión. La ciencia básica resulta difícil de valorar en términos sociales y económicos. Generalmente, desde que se concibe una teoría hasta que comienza a dar frutos pueden transcurrir muchos años, e incluso décadas. De ahí que su valoración no suela interesar a nuestros popes. Sin embargo, la siguiente frase, extraída de la susodicha nota de prensa, y vertida por científicos cuya solidez parece incuestionable, parece dejar las cosas más que claras.  

 

“El profesor emérito de Física de la Universidad de California, James Burkett, recordó a su vez que el director asociado de la Fundación Nacional de la Ciencia, Michael Turner, “solía decir que la física cuántica es la responsable del 80% del PIB de EE.UU.”. En ella, aseguró, se encuentra “el origen de los transistores y de la propia electrónica”.

 

¿Nos vamos entendiendo? Vivimos en un mundo tecnológico condicionado por los constructos, fundamentalmente mentales, de aquellos locos chiflados y cuya importancia a la cultura, sociedad y economía, quedan al margen de cualquier discusión. Sus ideas parecían tan estrafalarias que nadie en su sano juicio, de aquella época, hubiera apostado un euro por avalar los beneficios que actualmente disfrutamos, gracias a sus masturbaciones mentales. De hecho, hubo que esperar mucho tiempo a disponer del instrumental adecuado como para poder corroborar o refutar una buena parte de sus predicciones, como defendería Popper. Y es aquí en donde nos topamos con una de las principales debilidades de la filosofía falsacionista propuesta por este autor. Más aún, la historia de la ciencia demuestra que numerosas conjeturas audaces creyeron ser refutadas poco después de ser propuestas por sus atrevidos autores. Sin embargo, muy a menudo, se corroboraron años o décadas después, ya fuera mediante otros caminos teóricos, o sobre todo por pruebas experimentales. El falsacionismo resulta atractivo por su simplicidad, empero no es la panacea de nada. Muchos de los actuales héroes de la ciencia contemporánea, tuvieron que soportar en su momento todo tipo de burlas y desprecios por parte de los colegas que en aquellos tiempos constituían el establishment.  Algunos de aquellos atrevidos pudieron sobrellevar tal peso, sin embargo otros muchos no. Depresiones y suicidios jalonan la historia de estos intrépidos.  Su listado os asombraría. La comunidad científica se jacta de que sus procedimientos los distinguen de los de la inquisición católica. Sinceramente, me encuentro en franco desacuerdo, si bien es cierto que “algunos” genios tuvieron la fortuna de ser reconocidos en su tiempo.  Y ahí tenemos la historia de la ciencia para recordar a los unos y a los otros.

 

 

 

Treinta genios en una sola foto: Fuente: Público

 

Pie de Foto en Público.es: Bruselas, octubre de 1927. Sería difícil lograr una fotografía con más genios juntos. 17 de los 29 retratados conseguirían ganar el premio Nóbel (la única mujer, Marie Curie, también sería la única en lograrlo en dos ocasiones). Era el que se convertiría en el más célebre congreso de física de todos los tiempos, la quinta conferencia Solvay. Schrödinger, Planck, Heisenberg, Bohr, Pauli, Dirac, Born… Los padres de la mecánica cuántica, reunidos para discutir sus distintas, y a menudo opuestas, visiones sobre la naciente disciplina científica. Incapaz de aceptar las implicaciones del principio de incertidumbre de Heisenberg, Einstein formuló su conocido “Dios no juega a los dados”. Menos notoriedad alcanzó la respuesta de Bohr: “Einstein, deja de decirle a Dios lo que debe hacer”.

 

El establishment se encuentra constituido por los popes que han ayudado a conformar la visión del mundo en un momento dado. La ciencia con mayúsculas es transgresora. En otras palabras, lo es porque derrumba tales cosmologías. Y ante tal osadía los primeros no tienen piedad, a no ser que las evidencias sean demoledoras. Y con harta frecuencia no es así. Pongamos tan solo tres ejemplos. Todo el mundo se rió de Alfred Wegener cuando propuso su hipótesis de la deriva continental en 1912. Hasta 1960 nadie retomó el tema con seriedad. Sin embargo, la tectónica de placas, que da cuenta de tales movimientos continentales, no fue universalmente aceptada hasta la década de los 80 del siglo pasado. En principio, los físicos desconocían la existencia de la presunta fuerza que podían generar tan brutales desplazamientos, por lo que le tildaron de mentecato. ¿Cuál era aquella? Sencillamente la radioactividad. Empero era desconocida cuando el osado Alfredo se atrevió a formular su conjetura. A falta de pruebas “inimaginables” quedó refutada. Mucho más trágico fue caso de uno de los sacrosantos padres de la termodinámica, Ludwig Boltzmann, quien se suicidó cerca de Trieste tras haber sido motivo de todo tipo de repudias en Austria. La Wikipedia española argumenta que se desconocen exactamente las causas y se sospecha que (…).  He leído varias biografías de esta fascinante figura de la ciencia, a caballo entre el siglo XIX y XX. ¿Saben ustedes quien fue Ernst Mach?. Pues sencillamente el principal enemigo del pobre Ludwig. El se llevó los laureles machacando a Boltzmann, y Wikipedia no dice “ni pío” en el capítulo que da cuenta de su biografía. Buscar por el ciberespacio y veréis. Mach atesoraba algo de lo que Boltzmann carecia: una fuente incalculable de retórica demagógica. La utilizó sin piedad. 

 

¿Ha cambiado la sociología de la ciencia desde aquellos tiempos? Por lo que respecta al comportamiento del establishment en absoluto. Ya he hablado del caso de Lynn Margulis, propulsora de la teoría simbiogenética de la evolución y anti-neodarvisnista.  Poco nos dice también Wikipedia sobre el comportamiento de “los iguales” han tenido con ella, por cuanto Lynn narra que la rechazaron los artículos de varias decenas de revistas antes de que finalmente se aceptara su conjetura como teoría. Y así podríamos mentar a tropecientas figuras de la ciencia. Hoy mismo, en estos momentos, estar seguros que decenas de científicos con ideas brillantes se encuentran maldiciendo al sistema.

 

Y mientras tanto, nuestros gestores a lo suyo (lo aplicado) y los investigadores aláteres a seguir con su desiderata acerca de las bondades de la ciencia, la objetividad de los científicos y bla, bla, bla. La ciencia es humana y por lo tanto (….), por ser diplomático, digamos que no es oro todo lo que reluce, sino plomo con harta frecuencia.      

 

 

 

Grigori Perelman. Fuente: Personales ya.com

 

En homenaje a un genio honesto y hastiado: Grigori Perelman

 

En la entrevista Perelman declara que se ha retirado de la comunidad matemática y que no se considera ya un matemático profesional. Se muestra decepcionado por la falta de ética en la disciplina y explica que la posibilidad de ser galardonado con la medalla Fields es lo que le ha obligado a dejar la profesión: “Mientras no era conocido tenía la posibilidad de decir cosas feas [sobre la profesión] o ser tratado como una mascota. Al pasar a ser conocido, no puedo ser una mascota y no decir nada. Por eso me he tenido que ir”. En opinión de Perelman la mayoría de los matemáticos son conformistas: “Son más o menos honrados, pero toleran a los que no son honrados”.

 

Si yo hablara también Grigori (…). Lo que ocurre es que por desgracia no atesoro más que una “miaja” de tu talento, pero lo que he visto y vivido…………..

 

Juan José Ibáñez

 

La Magdalena de Schrödinger

Hace 75 años que un premio Nobel de Física, conocido por una revolucionaria teoría que implica a un gato y un átomo, visitó la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en Santander, para ilustrar a los estudiantes españoles sobre las teorías que transformaron el mundo de la física.

FUENTE | Público; 26/08/2009

 

La nueva mecánica ondulatoria, se llamaba el curso que dictó el austriaco Erwin Schrödinger (Viena, 1887-1961), a quien ahora la Universidad ha homenajeado con un nuevo ciclo de conferencias en el que han participado premios Nóbel, profesores de Física e investigadores del laboratorio europeo de física de partículas CERN.


Era el verano de 1934. En el recuento de los logros de la Segunda República, la renovación del sistema educativo ocupa un lugar central. Los vientos de la Institución Libre de Enseñanza no sólo transformaron los colegios del país entero, sino que llevaron también la cultura al Palacio de la Magdalena.


En 1933, el poeta Pedro Salinas fue el encargado de animar este centro de encuentro de los mejores estudiantes de las facultades españolas con profesores que traían en sus equipajes la nueva ciencia europea. En su segundo año de vida, el tema vertebrador de las conferencias fue el siglo XX, del que ya había transcurrido un tercio. Y puesto que 1900 había comenzado con la hipótesis cuántica de Max Planck y, poco tiempo después, Albert Einstein había formulado las leyes de la relatividad, la física y las matemáticas tenían que un papel protagonista en el Palacio.


Las bases de la nueva ciencia físico-matemática fue el nombre elegido para una serie de cursos en los que Maurice Fréchet y Esteban Terradas hablaron sobre probabilidad, y Blas Cabrera, que había sucedido a Ramón Menéndez Pidal como rector de la Universidad Internacional de Verano, presentó las bases de la relatividad y de la estructura atómica. Pero la estrella indiscutible del curso fue Schrödinger, ese hombre entusiasta y de aspecto algo extravagante que había recibido el premio Nobel de Física, junto con Paul Dirac y Werner Heisenberg, el año anterior.


Como señaló durante su intervención en el homenaje Luis Álvarez Gaumé, director de la división de Física Teórica del CERN, además de sus contribuciones decisivas a la creación de una de las ramas de la mecánica cuántica, el bagaje humanista y las inquietudes filosóficas de Erwin Schrödinger lo convertían en el profesor perfecto para un curso de divulgación.

 

En seis conferencias, el entonces investigador de Oxford comenzó explicando cómo el descubrimiento, en apariencia inocente, de que la energía de un sistema no puede aumentar o disminuir de forma arbitraria cambió radicalmente la concepción de la naturaleza. Con intención de resolver algunas de las cuestiones que los primeros trabajos de Max Planck y Niels Bohr dejaban sin respuesta, Schrödinger introdujo una herramienta matemática, la función de onda, cuyas propiedades desgranó en La Magdalena.


Aunque no se conserve testimonio alguno, no es del todo arriesgado suponer que durante las discusiones sobre la desaparición del concepto de causalidad en la mecánica cuántica que tuvieron lugar en Santander, el austriaco pudo concebir por vez primera la paradoja del gato que se asocia desde 1935 a su nombre.


El gato de Schrödinger es un experimento mental ideado por el físico austriaco en 1935 para poner de manifiesto las paradojas de la mecánica cuántica. Imaginemos una caja cerrada opaca que contiene un gato, una botella de gas venenoso y un átomo, cuya desintegración produce la ruptura de la bombona y la muerte del gato. Si la probabilidad de que el átomo se desintegre en un determinado periodo de tiempo es del 50%, mientras no se abra la caja, el gato estará vivo y muerto al mismo tiempo. Sólo al destaparla, el observador modifica la realidad y el gato estará vivo o muerto.


¿Qué ha cambiado en la física desde entonces? El premio Nobel Claude Cohen-Tannoudji y el profesor emérito de la Universidad de California James B. Hartle explicaron en Santander cómo, en menos de 50 años, se ha pasado de un conocimiento puramente teórico de los fenómenos cuánticos a la posibilidad real de manipular átomos para curar enfermedades o desarrollar sistemas criptográficos más seguros.


El profesor emérito de Física de la Universidad de California, James Burkett, recordó a su vez que el director asociado de la Fundación Nacional de la Ciencia, Michael Turner, “solía decir que la física cuántica es la responsable del 80% del PIB de EE.UU.”. En ella, aseguró, se encuentra “el origen de los transistores y de la propia electrónica”.


Sin embargo, la frase del físico estadounidense Richard Feynman (“creo que puedo decir, sin temor a equivocarme, que nadie entiende la mecánica cuántica”) sigue siendo hoy válida. Los trabajos de Cohen-Tannoudji sobre enfriar y atrapar átomos mediante láseres de luz proporcionan un método que servirá, en el futuro, para ampliar el conocimiento del mundo atómico, pero son sólo la primera piedra de un trabajo que podría tener ocupados a los científicos durante los próximos cien años.


Autor:   Javier Frasán

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Comentarios

Un par de comentarios sobre herejes y valor social de la ciencia:

En octubre de 2000 se celebró un encuentro en Castelldefels, "LAS FRONTERAS DEL CONOCIMIENTO ¿AÚN QUEDA MUCHO POR SABER?" organizado por ARP-SAPC y la Agrupación Astronómica de Castelldefels. En una de las mesas redondas intervino Francisco J. Ayala, que había formado parte del comité de asesores de ciencia y tecnología de Clinton, y mencionó un informe que manejaban en el Despacho Oval. En el mencionado informe se atribuía a la investigación básica el 50 % del PIB de EEUU. 50% u 80% da lo mismo, por supuesto, sigue siendo un "retorno de inversión" (que dicen los pelmazos financieros) brutal, sobre todo teniendo en cuenta el porcentaje ridículo que se emplea en investigación básica, investigación que en muchos casos no requiere además grandes inversiones.

De hecho, creo que una de las prioridades ahora en EEUU es arreglar el daño inflingido a su sistema de ciencia y tecnología durante los ocho años de bushocracia… Oportunidad perdida para Europa.

Sobre herejes, estoy leyendo ahora el libro de Thomas Gold, "The Deep Hot Biosphere". Lo localicé precisamente por una mención en un libro de Freeman Dyson. Estoy alrededor de la página 40, pero la verdad es que expone su caso impresionantemente bien. ¿Estará en lo cierto? ¿No? De buenas a primeras me parece muy difícil hacerme una idea sobre si es "ciencia vudú" o no, porque el razonamiento es impecable.

Y sobre herejes y establishment, un libro que debería ser lectura obligada en todas las carreras de ciencias: "The Trouble with Physics", de Lee Smolin, acerca del actual estancamiento de la física. El panorama que describe es desolador, y la crítica al sistema actual, con las universidades seleccionando sobre todo alumnos con capacidad de cálculo dejando de lado otras posibilidades, demoledora.

Borja,

Muchas gracias por tus interesantes e importantes comentarios.

Un cordial saludo

Juanjo Ibáñez

Excelente post, Juanjo. Leyéndolo me viene una reflexión a la cabeza que está algo alejada del tema del post, pero que realmente me intriga. ¿Volveremos a tener una generación de científicos transgresores y con un afán centrado en el desarrollo de la ciencia en lugar de en seguir los intereses políticos? Ver en la foto a Schrödinger, Einstein, Planck, Heisenberg, etc. juntos, me hace pensar en que la edad de oro de la Ciencia (en mayúsculas) ya pasó.

Hola JC.

Gracias por tus palabras.

Más vale una buena pregunta que cien respuestas equivocadas. Interesante pregunta que he ido eludiendo durante años. Te contesto si puedo en un post este fin de semana o sino el siguiente.

Un buen libro. "El fin de la Ciencia" de John Horgan".

Un abrazo y buen fin de semana.

Juanjo Ibáñez

FELICIDADES …. ESPERO QUE SIGAN ADELANTE …

[...] El Valor Económico y Social de la Ciencia Básica (Una Mirada Retrospectiva) [...]

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