Cortinas de Humo Contra la Intolerancia Social: Ahora a por el Alcohol, el Sobrepeso……

Cuando la policía franquista me dañó irreversiblemente, tanto la audición como la espalda, me encontraba luchando por las libertades, es decir contra el fascismo y su intolerancia. Hoy, en un estado de derecho, observo atónito que vamos hacia atrás, como los cangrejos.  Ya he reiterado que asistimos a una pérdida de libertades gracias a la globalización económica y la bobalización social. Y en estas estamos cuando papa estado” y “mamás nacionalistas”, comienzan a prohibir a diestro y siniestro. Entiendo perfectamente que el tabaquismo es un serio riesgo contra la salud. Ahora bien, si no somos hipócritas nadie objetará que el alcohol y el sobrepeso también lo son. Pues bien si “en verdad” no somos hipócritas, a renglón seguido deberíamos prohibir el consumo de alcohol y la mala alimentación que tanto atentan contra la salud pública. Aunque otras medidas coercitivas también resultan ser de suma importancia. Todo el mundo tiene el derecho a que los fumadores no le perjudiquen con sus humos, pero el alcohol, por ejemplo, también lo hace, al margen de atentar contra la salud de otros ciudadanos y podríamos seguir, y seguir (…).  Si “papa y mama” no perseveran, lo dicho, cortinas de humo para ocultar una sociedad que, cada día que pasa se torna más intolerante. Y como telón de fondo la dictadura del pensamiento único políticamente correcto hoy (ya que mañana…..). ¿Me dejan expresar libremente mi opinión?

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Cortinas de humo de los repugnantes fumadores. Fuente: Antitabacorg

Vaya por delante que soy fumador moderado. ¿Moderado? Nadie lo cree hasta que lo comprueba. Diez cigarros al día, más una cerveza para cenar, y punto. Eso sí, un día a la semana “vacaciones”.  Desde luego cuesta mantener tal disciplina, empero la he seguido a rajatabla desde ¡hace treinta años!. ¿Todo aclarado? En consecuencia no me importa en absoluto salir a fumarme un “polonio” a la calle, si estoy en un lugar público. Llevo años haciéndolo cuando viajo a ciertos países. No pasa nada.

Si no recuerdo mal, corría el verano de 2002 cuando tuve que asistir por motivos profesionales a Oslo.  Me sorprendió que la calle se hubiera convertido en un colillero nauseabundo. Se decía que el siguiente paso estribaría  en prohibirse el alcohol en los restaurantes y otros lugares públicos. Pues nada, uno se va a un restaurante de lujo y se toma una exquisitez con una Fanta o Coca cola. Empero a los noruegos les gusta beber, por lo que ya tenían una estrategia preparada. No continuo con el tema, debido a lo que allí viví fue de risa. Sin embargo nadie puede alegar que a este gobierno nórdico, al menos no le faltaba coherencia, al contrario de lo que acaece en España.

Todos sabemos que el alcohol causa estragos en la salud pública, así como que es consumido asiduamente por una buena parte de la población. De hecho sus consecuencias afectan a una mayor parte de la población que el tabaquismo. Tal aserto me lo han confirmado multitud de médicos. Empero hay consumidores de alcohol y alcohólicos. Sin embargo a todos los fumadores se nos trata como adictos. Primera hipocresía a denunciar. Ya se que pensaréis, Juanjo va a ser presa fácil de sus falacias. ¡Pues va a ser que no!

Los intolerantes alegan que el alcohol lo ingiere uno. mientras que el tabaco afecta a los que se encuentran a su alrededor. ¿Cierto? ¡No!: rotundamente falso. Tal argumento no se sostiene, se mire por donde se mire. Tanto el tabaco como el alcohol afectan a otros ciudadanos. Vivo en el madrileño, castizo y populoso barrio de Chamberí. Y observo lo que ocurre en otros muchos lugares. Borrachos gritando, peleas entre jóvenes embriagados, mujeres jóvenes acosadas por estos últimos, gritos hasta altas horas de la madrugada. ¿Y al amanecer de un domingo?: Las calles convertidas en pocilgas con una buena parte del mobiliario roto (papeleras por los suelos, cristales por todos lados, restos de vomitonas de las orgías propias de la fiebre del sábado noche, orines por las esquinas, etc. ¿Protesto? Pues no. Entiendo lo que es ser joven algo embrutecido. Hubo un tiempo en el que lamentablemente también lo estuve, aunque no tanto. Pero sigamos.

Se alega que muchos accidentes de tráfico son generados por el exceso en el consumo de alcohol. Y lo peor de esta deviene que en que muchas veces pagan justos por pecadores. Lo lógico, sería prohibir el alcohol en los lugares públicos. De este modo muchos ciudadanos nos libraríamos de tanto problema. ¿A usted no le ha intentado agredir un borracho? ¿No? Vivirá en otro mundo. Si acabamos con el alcohol, al margen de la falta de rendimiento laboral, accidentes, etc., la salud de los ciudadanos mejorará, y muchos podremos dormir mucho mejor ¿O no?. ¿Se acuerdan del botellón?

No se puede dudar de que todo ciudadano que desea cuidar sus pulmones tiene derecho a que no le “ahumen”. Nadie creo quer lo haga. Y con tal motivo se impuso una ley que terminó por irse al garete a falta de consenso social. El gremio de los hosteleros, con algunas salvedades, no hizo el mínimo esfuerzo pecuniario por adecuar sus locales, si eran grandes. Ahora lloran como plañideras, cuando fueron parte del problema, más que de la solución. Casi todos los establecimientos pequeños  prefirieron permitir el tabaco. La razón la sabemos todos, excepto los cegatos, fanáticos e intolerantes. En vista de ello, lo lógico hubiera sido reflexionar a cerca de las lagunas de la ley, con vistas a eliminarlas de tal iniciativa legal. Empero nuestros políticos, que de imaginación andan más que flojos, prefirieron ser “políticamente correctos”. Eso sí, nos felicitan las fiestas con una copa de cava en la mano.

El humo y la contaminación ambiental

Ocasionalmente he entrado en locales con un ambiente irrespirable, insano, de los que he salido inmediatamente. Nadie puede dudar de que en que ciertos establecimientos hosteleros se trabaja en ambientes insalubres (fuertes olores a fritos, comida, aseos repugnantemente sucios, etc.). Sin embargo, campan a sus anchas, sin multas cierres, etc. Pero si se sale a la calle de una gran ciudad, como Madrid (entre otras muchas) observará a criaturas y bebés tosiendo y con los bronquios maltrechos. Y es que la contaminación ambiental en muchas ciudades resulta ser brutal. Nadie lo duda. Pero también es cierto que rebasando con frecuencia varias veces los límites legales establecidos, nadie controla el tráfico, como tampoco las obras públicas de las que emanan aerosoles a diestro y siniestro. Personalmente ni conduzco ni tengo coche. Intento ir paseando a todo lugar que no se encuentre a más de una hora andando. Eso sí, “rapidito”. Sin embargo existen ciudadanos que son adictos a sus vehículos hasta para ir al comercio de la esquina. ¿Por qué entonces no se limita el tráfico? ¿Porqué las autoridades de estas megapolis no avisan “debidamente” (no por la boca pequeña, cuando lo hacen) a sus conciudadanos del riesgo que corren de salir de sus hogares? Si fuera un intolerante abanderaría otra ley para controlar debidamente el tráfico, ya que los mandamases suelen alegar que con los magníficos transportes públicos que atesoramos, tal aire insalubre se aliviaría. Ya sabemos la respuesta, y por ello, uno debe aguantarse. No piense usted, señ@or intolerante, que respira aire limpio, ni de lejos.

Pasen ustedes y lean sobre este último tema, aunque no les amargaré con cifras de víctimas, que también aparecen en otras noticias:

La contaminación de Madrid aumenta las muertes por infarto; Julio Díaz: La UE debe ser más ambiciosa contra la contaminación (sobre los graves daños a la salud que causa la contaminación por aerosoles)

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Bous embolats o correbus. Fuente: Todo Es Muy Raro

El caso de la Tauromaquia

Pero si hablamos de intolerancia, la prohibición de las corridas de toros es la manifestación más palmaria de que muchos ciudadanos que, “siempre se encuentran cargados de razón”, intentan imponer sus criterios a base de recortar las libertades de otros. Eso sí, la tauromaquia, no pero los “bous embolats” si son políticamente correctos. Efectivamente el animal disfruta de lo lindo con tal divertimento, como podemos observar más arriba. Hipocresía mayúscula de la que volveré a hablar pronto. Vaya por delante que la denominada fiesta nacional no me gusta nada. A mí también se me antoja violenta. ¿Y que hago?. Sencillamente ni voy a verla en directo y cambio de canal si las televisan. ¡Punto y final!. Pero respeto a quien no piensan como yo. Por lo tanto, jamás he aplaudido su prohibición. Hace algún tiempo edité un post titulado: “Tauromaquia, Ecología y Medio Ambiente: Razones para una Actividad Lúdica Polémica”. Escribía por aquél entonces el riesgo que corren los propios toros y el medio ambiente de llevarse a cabo tal prohibición. Retornaré sobre el tema, ya que los intolerantes van a tener que tragar verdades como puños, lo quieran o no. Pues bien, sin atender a discutir parte alguna de su contenido, cientos de histéricos me calificaron con todo tipo desagradable de calificativos. Finalmente tuve que impedir los comentarios. Y es que la intolerancia no tiene límites. Ellos pueden amenazar, insultar, denostar anónimamente, y los demás a soportar su incívico comportamiento. Y de ahí al fascismo hay menos recorrido de lo que muchos se creen.

Problema de Talante que no de Razón

Antes de ayer por la noche (creo recordar), escuchando el programa El Larguero de la Cadena Ser, dos reconocidos médicos tertulianos (Dres. Escribano y González), que conversan un día a la semana, discutían sobre la prohibición al tabaco en lugares públicos. Y de nuevo, comenzó la “balesera”. Mientras Escribano defendía la prohibición (intolerante), González adoptaba la misma posición que defiendo en este post (tolerante). Nadie defendía el tabaco, pero uno lo hacía con las libertades (concienciación de los consumidores) y el otro con las prohibiciones a golpe de Decreto Ley.

Tolerancia (pensamiento crítico) frente a Intolerancia (pensamiento único)

Y así llegamos al meollo de la cuestión. Al igual que existen personas con las que se puede hablar de un tema espinoso, con otras muchas resulta imposible si uno no quiere llegar a las manos. No se trata de talento sino de talante. Del mismo modo la intolerancia social va ganando terreno en detrimento de las libertades individuales. Ya sabemos el lema del despotismo ilustrado: todo para el pueblo pero sin (contar con) el pueblo. Y a eso yo le llamo dictadura. No se trata de dejar que cada cual haga lo que le plazca, por supuesto. Ahora bien en una democracia que defiende sus avances sociales (ya sabéis que vamos para atrás, que no hacia delante (…) recorte de pensiones, salarios a la baja, prolongación de la vida laboral (…)) debería estar “prohibido prohibir” de formas tan tajantes. Pero si prohibimos, no debe segregarse a unos sí y a otros no, cuando existen razones para que ambos cambien de actitud. ¡No al tabaco!: ¡No al alcohol!

Se que el sobrepeso no suele generar problemas a los que no lo padecen. Sin embargo las autoridades sanitarias alertan que en especial el número de niños y adolescentes masculinos con este problema ha alcanzado cotas alarmantes, advirtiendo que su salud se encontrará seriamente dañada conforme crezcan. Porqué no pues, prohibir radicalmente la venta de las insalubres chuches. A la larga, los chavales se lo agradecerán a “papa Estado”.

Pero lo políticamente correcto cambia con el tiempo. Cuando tenía 11 o 12 años, unos vigilantes de jardines golpearon con sus porras a una pareja de jóvenes. ¿Razón? Se habían besado en la boca (¡que asco!), algo políticamente incorrecto (y encima enfrente del Palacio Real: que indecencia). Por lo tanto la cultura de la intolerancia, es decir la de la prohibición, puede tornarse en ¡Prohibido prohibir!. ¡No lo toleremos!. ¿Hablamos de los maltratos a homosexuales y lesbianas a lo largo de la historía? Hasta la ciencia medicina les acusaba de ser enfermos o pervertidos. ¡Jesus!

¿Y si usted fuera intolerante contra el tabaquismo, pero gordito? ¿Y si usted fuere intolerante contra el tabaquismo pero le apetece tomarse unas cervecitas antes de conducir?. ¿Intolerancia? ¿Hablamos de la Ley Sinde? ¿Porqué las orquestitas de pueblo no pueden ganarse la vida en una boda o fiesta popular? Cuidado, ya que si un día le encuentran silbando por la calle una melodía le pueden multar, aunque haga gala de su intolerancia.

En estas festividades ya se nos alerta de que: “Los excesos navideños pueden poner en “grave peligro” la salud de las personas mayores”, así como que “Los juguetes fueron los productos con más alertas en Consumo en diciembre”. Pues nada, como más vale prevenir que curar, el próximo año ni comilonas ni juguetes.

La intolerancia es la puerta del fascismo y las dictaduras. Todo el mundo tiene derecho a cuidar su salud y a que nadie la perjudique, pero esta breve lista no es más que una minúscula muestra de lo que puede ocurrir si seguimos prohibiendo. No se trata de prohibir, sino de resolver problemas con la cabeza. ¿No resulta ser la intolerancia otra enfermedad social?.

Pues bien, sabiendo de antemano que sobre este post van a arreciar los insultos y descalificaciones de todo tipo, ¿Qué debo hacer? ¿Permito o no los comentarios?. Más pronto que tarde los deberé cortar. Veamos tan solo, como botón de muestra lo que al olor del humo de este post ocurre.

Y ahora la pregunta del millón: ¿Por qué fracasó la ley antitabaco de hace unos años?. Simplemente porque muchos no-fumadores no son intolerantes y preferían estar con sus amigos que segregase en grupitos intolerantes. Si no hubiera sido así la ley habría cuajado. Por lo tanto, la responsabilidad no puede recaer sobre los tabaquistas. Hoy, lamentablemente es el momento de los intolerantes y chivatos, que deben estar disfrutando de lo lindo intentando denunciar locales. ¡Que lástima de gente!.  A muchos amigos no-fumadores esta ley también les parece injusta, tal como está formulada: un recorte a las libertades civiles, puro y duro.

¿Dictaduras de las mayorías o dictaduras de las minorías?

Juan José Ibáñez

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Comentarios

[...] Por Frodo on Jan 8th, 2011 | Sin Comentario Cuando la policía franquista me dañó irreversiblemente, tanto la audición como la espalda, me encontraba luchando por las libertades, es decir contra el fascismo y su intolerancia. Hoy, en un estado de derecho, observo atónito que vamos hacia atrás, como los cangrejos.  Ya he reiterado que asistimos a una pérdida de libertades gracias a la globalización económica y la bobalización social. Y en estas estamos cuando “papa estado” y “mamás nacionalistas”, comienzan a prohibir a diestro y siniestro. Entiendo perfectamente que el tabaquismo es un serio riesgo contra la salud. Ahora bien, si no somos hipócritas nadie objetará que el alcohol y el sobrepeso también lo son. Pues bien si “en verdad” no somos hipócritas, a renglón seguido deberíamos prohibir el consumo de alcohol y la mala alimentación que tanto atentan contra la salud pública. Aunque otras medidas coercitivas también resultan ser de suma importancia. Todo el mundo tiene … [Seguir leyendo...] blogs madri+d Master Site Feed [...]

Me acabo de dar una vuelta por tu blog, Juanjo, y…., madre mía!, de vez en cuando entre col y col, lechuga, jejejejeje.
Bueno, este artículo daría para una buena charla de café, o de caña, y con cigarro incluido por supuesto. :-) ) Estoy contigo en bastantes de las cuestiones que argumentas, pero en muchos casos con matices y versionando, diría yo. Y por otra parte creo que alguna otra cuestión daría para debatir ampliamente.

Por cierto, qué foto tan espeluznante la del toro embolado. Soy antitaurina, y en eso admito que me calificarías de intolerante, pero con la provocación del sufrimiento, la tortura y el daño gratuito no cabe el, en este caso falso, respeto a las libertades. En este tema habría mucho que debatir, y que argumentar, imagino que por ambas partes, claro. Y por supuesto que estoy de acuerdo contigo en gran parte de tu artículo, aunque, como digo, con matices en algún caso.

Un abrazo,
Marisa

Hola Marisa,

Reitero que la intolerancia es una enfermedad social muyb grave. Y comienzan a proliferar intolerantes para todo.

Sobre la Tauromaquia…… Ya he expresado mi opinión. La cuestión aquí no debe tratarse como tema de sensibilidades, sino pensando, con argumentos científicos en la mano, que es mejor para el propio “Toro”. Y resulta, que por mucho que os sorprenda, prohibir las corridas les perjudica mucho más que les beneficia. Ahora bien, si uno intenta exponer su punto dee vista te insultan sin leer los contenidos. Y a eso yo le llamo intolerancia pura y dura.

Besos

Juanjo Ibáñez

También habría que prohibir los coches.

Deberían de pponer en las puertas “conducir mata”.

Un abrazo

Antonio

Hola Antonio,

Gracias por tu comentario. Ya veo que me entiendes. No se trata de tabaco si o no (que los no fumadores tienen todo el derecho a que los fumadores no les ahumen), sino de consensos y sentido común en lugar de dirigirnos hacia un estado policial, como parece gustar últimamente. Lo políticamente correcto a base de intolerancias miles.
Un abrazo

Juanjo Ibáñez

Juanjo tendremos que solamente añorar al 68, por aquello del “Prohibido prohibir” solo falto “Se realista pide lo imposible” o bien “La imaginación al poder”. A pesar de todo los hombres cambiamos o perecemos, pero los ideales permanecen, a pesar de los franquitos de bolsillo.

Vaya por delante que soy fumadora, que siempre que iba a una cafería con amig@s les preguntaba ¿ te molesta que fume ?pero de ahí a prohibir todo,perdonarme pero pero huele a chamusquina….me parecería más lójico, que hubiese bares para fumadores y para no fumadores, y si segun zp es por salud, ( menrira podrida ) que prohiba su ventam, por qué lo nocivo no es el tabaco en si, son los mas de 600 aditivos que contiene cada pitillo,pero claro, él ingresa en sus arcas ( antes llamadas arcas del estado ) ingresa el 80% de tabacalera…………más claro el agua ¿ no ?, buenos días a todos.

[...] pecuniariamente. Eso sí, de cara a la galería  se prohíbe el tabaco, pero no el alcohol (Cortinas de Humo Contra la Intolerancia Social: Ahora a por el Alcohol, el Sobrepeso). Por otro lado, nuestras autoridades nos machacan los oídos con la productividad (y los suelos a [...]

Demuestras con tus comentarios y artículos amplitud de miras y ánimo por compartir enseñanzas y aprendizajes. Te animo a seguir y felicito por todo ello.

Muchas gracias por tus palabras. De hecho creo que tu blog es uno de los más interesantes del sistema debido a que abordas un tema de gran valor patrimonial en España, del cual adicionalmente existen pocos contenidos de interés en el ciberespacio.

De hecho me gustaría un día charlas contigo, ya que una de las pruebas indirectas de si en la Península había sabanas o bosques la puedes proporcionar tu.

Conozco a varios chavales que son entusiastas de tu bitácora. Obviamente por ser un tema tan concreto no se reciben muchas visitas, pero sí incondicionales.

No tengo intención de dejar el blog (si no me echan). Pero ocurrieron cosas (….) y lo que he solicitado es desaparecer de la portada (cosa que ya hice entre 2008 a 2010) cuando me volvieron a incluir muy a mi pesar.

Animo y te agradezco mucho tus comentarios.

Un abrazo

Juanjo Ibáñez

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