Ciencia-Mala-conducta

Fuente: Colaje Imágenes Google

Llevamos unos años, en los cuales los medios de comunicación de masas, como también algunas de las mejores publicaciones científicas, nos machacan con los temas escabrosos de la mala praxis, y el fraude científico. Hemos publicado ya sobre este tema y tenemos una categoría en nuestro blog dedicado a tales asuntos exprofeso. Ya comentamos en nuestros últimos post posts de este asunto, que no hay ¡nada nuevo bajo el sol! Desde que la ciencia es ciencia existen el fraude y la mala praxis científica. Y desde que leí hace ya casi dos decenios el magnífico libro “Anatomía del Fraude Científico”, poco ha cambiado, excepto que sigue aumentando el número de científicos que se hafanan en us batalla por en pro de la competitividad  causa de la presión de las instituciones, el deseo progresar en un universo en el que todo habla de “competitividad y emprendimiento”, bajo el lema de publica o perece. La mala praxis y el fraude son detestables y nosotros fuimos de los primeros en denunciarlo en España.  No me gusta nada, si bien no es cuestión de denunciarlo como un nuevo problema un día sí y otro también. Reitero que somos un colectivo de humanos y como tales nos comportamos.  “Fábricas de papel” nos menta el título de una de las noticias que os expongo abajo, otra nos habla de autorcitas y la otra de “los niños que firman los artículos de sus familiares”. Menos se mentan la razón por la cual, los artículos de muchas revistas de campanillas vienen firmados conjuntamente por tropecientos autores de muchos países, generalmente más de veinte, como su fuera la ONU) justamente en revistas de renombre en las cuales tal modo de proceder ahora los aceptan cuando antaño los rechazaban como sospechosos. ¿Razón? Francamente pueden existir varias, pero seguramente al margen de engrosar los currículos de los firmantes, los altísimos precios del acceso abierto de las revistas más prestigiosas inducen a “compartir gastos de publicación junto a los de vacua promoción”. Empero de este tema no recibo alertas de denuncias. ¿?   Sin embargo, hablamos de las mejores revistas del globo, por lo que en el mundo en el que la praxis científica ha sido reemplazada por la Tecnocientífica”, se trata de desprestigiar a las competidoras.

Y es que la sociedad ha cambiado para mal con la globalización económica neoliberal, en donde la mala praxis y el fraude afloran por doquier, como se denuncia en todos los medios de comunicación mil veces al día. Si ocurre en todos los ámbitos, ¿Porque nos vamos a espantar en la praxis científica? Debemos denunciarlo, nadie lo duda, empero tampoco hacer creer al ciudadano que se trata de algo novedoso o excesivamente generalizado. Por favor leer “Anatomía del Fraude Científico”, que salió al mercado justamente antes del acceso abierto. ¡Nada nuevo bajo el sol!

Allá por la década de los años 80 del siglo pasado, se me ocurrió preguntar en una Escuela de ingeniería porqué en España había tantos doctores ingenieros desde hacía décadas. La respuesta fue rotunda: “en la mayoría de aquellas tesis los autores eran otras personas las que las redactaban, y los flamantes doctores pagaban los costes a los “escribanos”. ¿Cuál era la razón por la cual lo hacían si por aquel entonces, si las publicaciones científicas no servían casi da nada a los jóvenes ingenieros, la inmensa mayoría de los cuales eran inmediatamente contratos por empresas? Y de nuevo la respuesta fue “impresiona más como carta de presentación”. Hablo de una época en el que la dictadura franquista aun reinaba en España.  Actualmente tal tarjeta de presentación ya no impresiona a «casi nadie”. ¿Nuevos tiempos, nuevas trampas o triquiñuelas! Tampoco era infrecuente que de los hijos de catedráticos se dedicaran a la misma labor que sus padres heredando tramposamente tal posición de privilegio, ya que la mayoría de los componentes de los tribunales pertenecían a la catedra del padre y del hijo que intentaba heredarla. No obstante, en algunos casos los vástagos resultaron ser mejores científicos que sus progenitores. Saco este hecho a colación por el titular de una noticia que he leído justamente el día en el que la prensa española lo publicaba una revista que reza así: “Sagas familiares en la universidad: 50 carreras científicas construidas con un pariente”. No he podido leer la nota de prensa, ya que era de pago, empero posiblemente algunos hayan incurrido en mala praxis y otros no. ¿Por qué un hijo o familiar no puede seguir la trayectoria de su pariente? Lo que no se puede es demonizar actualmente es un hecho que antaño era muy sospechoso, y reitero que con excepciones. Eso sí, actualmente la Universidad Española no sufre la endogamia de antaño y los tribunales no pueden manipularse con facilidad, ya que generalmente pasan por controles estrictos (tribunales para la concesión de becas a nivel nacional o autonómico) llevados a cabo por colegas de otros centros. En la Institución a la que pertenecí hasta jubilarme hace pocos meses, es decir el CSIC (a la hora de redactar esta entradilla), tal estrategia fraudulenta sería absolutamente imposible, aunque a nuevos tiempos, nuevas trampas, por lo que existen nuevas modalidades. Si existen dudas, de que tal tipo de “herencias” puedan producirse, se denuncia inmediatamente y “suelen tomarse medidas más o menos radicales».

Me temo que con el auge insensato de la inteligencia artificial de lenguaje natural la explosión de fraudes sea analizada hasta alcanzar los altares de la prensa, a pesar de que también dejará un rastro a su paso de víctimas inocentes, como la que se relata en la última noticia.   

Existen cárteles de la ciencia en la que un grupo de afamados científicos que dominan una editorial de campanillas, denuncian a otros de mala praxis. Sin embargo casi nadie se atreve a denunciarlos, como hice yo un día durante 2015/2016, cuando uno de estos cárteles denunció la existencia de mala praxis por parte de un colega y sus allegados, a los que acusaban curiosamente de formar un cartel (vemos la paja en el ojo ajeno, y no vemos la viga en el nuestro). Cometieron el error de mentar nuestro blog, casi de casualidad, y entonces quedé informado de lo que se estaba tramando. Efectivamente, el colega acusado se encontraba posiblemente al borde de trasgredir una línea roja que jamás debemos traspasar. Como editor, instaba “más o menos sutilmente” a los autores de los manuscritos que llegaban a su revista, a que citaran artículos de esta al objeto de subir el factor de impacto de tal Journal. Tal hecho ya comenzaba a convertirse en norma en otros “Journals”, aunque es más que reprochable. Empero nunca obligaba a nadie. Lo que ocurre es que muchos autores, con tal de que nos publiquen los “papers” acatan sin rechistar cualquier sugerencia. El nudo gordiano de la cuestión es que el cártel denunciante llevaba siéndolo desde hacía décadas y con una praxis mucho más deleznable. Como los conocía a casi todos, elaboré estadísticas que constaron tal hecho, lo denuncié en el mismo chat y al finalmente dimitieron los dos de sus respectivos Journals, aunque los datos del acusador eran mucho más execrables que la del ejecutado.

Seguidamente entraré en el tema de las autorcitas, ya que en alguna ocasión fui acusado de incurrir en tal estúpida práctica. Cuando en una nueva publicación o estudio personalmente citas reiteradamente otros anteriores propios, a los ojos de los lectores, quedas como un cretino, si bien puede ayudarte a subir en el factor de impacto que sirve para medir el prestigio de tu trayectoria profesional.   Empero también existen casos en los que te encuentras obligado a ello. Os pondré un ejemplo. En una ocasión, desde una publicación de Oxford University Press, los revisores me “regañaban” alegando que el manuscrito padecía de muchas autocitaciones. Y era cierto, aunque inevitable, por lo que se lo hice ver y formalmente lo comprobaron. Cuando abres una por primera vez una nueva línea de investigación y tiene un relativo éxito, otros comienzan a estudiar el tema y publicar sobre él citándote sin cesar. ¡fantástico! Empero transcurren los años, salen al mercado nuevos papers utilizando la metodología que tú has propuesto, si bien no aportan nada nuevo, ¡Nada de nada! Personalmente yo seguía ampliando las fronteras de esa línea de investigación (pedodiversity, edafodiversidad y complejidad) ampliando el número y objetivos de las herramientas matemáticas hasta que, poco a poco, se alcanzara un corpus doctrinal más robusto. Sin embargo, fue muy escaso el número de colegas que lo intentaron de verdad, por lo que cuando tenía que realizar trabajos de revisión acerca del tema, las autorcitas eran inevitables. Y así se lo hice saber a la multinacional, más o menos de la siguiente forma: “me sentiría feliz si ustedes encuentran citas relevantes que he omitido. Tal hecho significaría que mi aportación ha calado en mayor medida entre mis colegas de lo que ha hecho hasta ahora. Yo las incluiré con gusto”. La editorial decidió enviar mi manuscrito a otros dos revisores adicionales a los que ya lo habían revisado con anterioridad. El problema o sorpresa para ellos por cuento los últimos añadieron más citas de “mis” trabajos previos de las que yo había utilizado, justamente intentando no ser exhaustivo por decoro. Me pidieron disculpas y punto final.

Otro tema el de las denominadas revistas depredadoras por los anglosajones, porque de hecho su estrategia se fue extendiendo y depredadoras son ya casi todas por cuanto quien publica paga y aveces dsorbitadamente. Curioso el caso de casi todas las editoriales clásicas, ya que etiquetaron con tal calificativo esa modalidad, y  la postre en un acto de transformismo, se reconvirtieran religiosamente en todo lo que despreciaban. Es decir, esta práctica de demandar manuscritos se ha extendido a las revistas indexadas con un alto factor de impacto. Bastaba con ver el precio (al margen de que fuera aceptado) para percatarse que “todo se contagia excepto la belleza”.

Así pues, la tecnociencia ¡incita al fraude no lo duden. Sin embargo, esta práctica de demandar manuscritos se ha extendido a las revistas indexadas con un alto factor de impacto. Bastaba con ver el precio (al margen de que fuera aceptado) para percatarse que “todo se contagia excepto la belleza”. reiterémoslo una vez más, La tecnociencia ¡incita al fraude no lo duden. De hecho, las revistas de mayor prestigio te roban hasta alrededor de los ¡100.000 euros! Por artículo).  Y así, si reciben muchos manuscritos y los aceptan, tanto más dinero también se embolsa indecentemente. Y así comencé a recibir una avalancha de peticiones de artículos por las revistas “clásico-depredadoras”. Bastaba decirles OK, pero yo no pongo un euro. Todo quedaba ahí….  No volvían e insistir.

Personalmente no termino de alcanzar a entrever tanta insistencia de la prensa en el fraude y la mala praxis, en primer lugar, porque habría que comprobar si realmente ha aumentado, al introducir en la ecuación el incremento demográfico global del número de científicos, padeciendo finalmente las consecuencias: “justos por pecadores”, y la ciencia aún se muestra (sea verdad o no), día a día más podrida de lo que ya se encontraba hace tiempo. Eso sí, sin olvidar que los propensos al fraude y la mala praxis seguirán haciéndolo como acaece en todos los ámbitos de la sociedad. ¡El mismo perro con distintos collares”! Siendo el perro, por desgracia, la propia condición humana!

El curioso caso de los indagadores que son lideres de la política científica, por deseo propio, circunstancias o necesidad.  Tras décadas de una actividad normal, en su puesto de trabajo, por diversas circunstancias alcanzan posiciones de poder y casi todo el colrgas desean hacerse un selfi con ellos, invitándoles a que sean un coautor de sus trabajos. Esta circunstancia da lugar a que súbitamente parezcan metralletas lanzando papers en lugar de balas.  A algunos les encantará, otros se dejan querer y otros simplemente se ven obligados por razones diplomáticas como es el caso de mi amigo, Luca Montanarella, al que dediqué este post.

Creo que por hoy es suficiente ¿No? Obviamente existe muchísimo más que decir, pero nos hemos extendido en demasía.

Os dejo con varias notas de prensa relacionados con este tema.

Juan José Ibáñez

Continúa………

El problema del papers falsos de la ciencia: un esfuerzo de alto perfil abordará las fábricas de papel

Los estudios de mala calidad están contaminando la literatura: un grupo estudiará las empresas que los producen para detener el flujo de investigaciones falsas.

Por Katharine Sanderson

Un grupo de alto perfil de financiadores, editoriales académicas y organizaciones de investigación ha lanzado un esfuerzo para abordar uno de los problemas más espinosos de la integridad científica: las fábricas de papel, empresas que producen artículos falsos o de mala calidad en revistas y venden autorías. En una declaración publicada el 19 de enero, el grupo describe cómo abordará el problema a través de medidas como el estudio minucioso de las fábricas de papel, incluidas sus especialidades regionales y temáticas, y la mejora de los métodos de verificación de autores.

«Ha habido demasiadas palabras vacías. Esto tiene la intención de dar resultados», dice Deborah Kahn, miembro electo del Consejo del Comité de Ética de Publicaciones (COPE), una organización sin fines de lucro en Eastleigh, Reino Unido, y copresidenta del grupo directivo de United2Act, que produjo la declaración de consenso.

La lucha contra las fábricas de papel falso que producen ciencia falsa

«La molienda de papel no es una operación, no es una organización: es una cultura», dice el científico de datos Adam Day, quien fundó Clear Skies en Londres, que ha desarrollado una herramienta de detección llamada The Papermill Alarm. Las fábricas de papel han estado creando un problema durante mucho tiempo, dice. «Y ha sido ignorado durante mucho tiempo».

Las estimaciones sugieren que cientos de miles de publicaciones de fábricas de papel están contaminando la literatura científica. Las fábricas de papel a menudo venden autorías de artículos falsos a investigadores que intentan rellenar sus CV. Un análisis indica que alrededor del 2% de todos los artículos científicos publicados en 2022 se parecían a producciones de fábricas de papel. Detectar estos artículos es difícil, aunque cada vez hay más esfuerzos tecnológicos para detectarlos, y cerrar las operaciones que los producen es aún más difícil. A los investigadores también les preocupa que el aumento de las herramientas de inteligencia artificial (IA) generativa exacerbe el problema al proporcionar más formas de generar rápidamente documentos falsos que puedan esquivar los métodos de detección actuales.

¿Qué tan grande es el problema del papel falso de la ciencia?

Plan de cinco puntos

La declaración de United2Act es el resultado de una cumbre convocada el pasado mes de mayo por COPE y la Asociación Internacional de Editores Científicos, Técnicos y Médicos (STM), con sede en Oxford, Reino Unido. Investigadores, analistas de integridad de la investigación, editores y financiadores asistieron a la reunión, y produjeron cinco áreas que necesitan acción, consagradas en la declaración. Cada punto cuenta con un grupo de trabajo asociado, que se encargará de: mejorar la educación y la sensibilización sobre el problema; llevar a cabo investigaciones detalladas sobre las fábricas de papel; mejorar las correcciones posteriores a la publicación; apoyar el desarrollo de herramientas para verificar la identidad de los autores, editores y revisores; y garantizar que los grupos de la industria editorial que abordan el problema se comuniquen.

Entre los firmantes de la declaración se encuentran el prestigioso financiador del Consejo Europeo de Investigación, la empresa de servicios editoriales Clarivate y las principales editoriales, como Elsevier, Wiley y Springer Nature. (Nature es editorialmente independiente de su editor, Springer Nature).

Más de 10.000 trabajos de investigación fueron retirados en 2023, un nuevo récord

«La declaración de consenso fue realmente la base de lo que vamos a hacer a continuación», dice Kahn. Con los grupos de trabajo y de dirección, espera que se tomen medidas contra las fábricas de papel.

Estudio profundo

La mayoría de los grupos ya han celebrado sus primeras reuniones. Anna Abalkina, científica social de la Universidad Libre de Berlín y analista independiente de integridad de la investigación, asistió a la cumbre. Forma parte de tres de los cinco grupos de trabajo, incluido el «grupo de investigación», que adoptará un enfoque académico para estudiar las fábricas de papel con el fin de llenar las lagunas de conocimiento sobre su estado y escala. Abalkina espera que el grupo publique dos o tres artículos sobre su trabajo.

La IA intensifica la lucha contra las «fábricas de papel» que producen investigaciones falsas

Agrega que este grupo no producirá resultados rápidamente, porque sus miembros son de una variedad de especialidades, incluidos editores, investigadores y detectives, personas, incluida Abalkina, que averiguan dónde están las fábricas de papel y quién las dirige. Pero «esta es la ventaja más importante de estos grupos de trabajo, porque reúnen a expertos de diferentes ámbitos», dice Abalkina.

El «grupo de educación y concienciación» desarrollará ayudas educativas sobre las fábricas de papel y su funcionamiento, dice Kahn. «Reúne a los que ya tienen formación con las personas que la necesitan», dice. «Debido a las diferencias lingüísticas y culturales, es importante adaptar la formación a las audiencias».

Se han identificado fábricas de papel en países del sur de Asia, así como en China, Rusia e Irán.

Datos para la acción

Para garantizar que se tomen medidas, Kahn ha pedido a cada grupo que informe sobre su progreso antes de junio, cuando actualizará a los asistentes a la Conferencia Mundial sobre Integridad en la Investigación en Atenas, Grecia, la reunión de más alto perfil sobre el tema.

Day, que no participó en la declaración, le da la bienvenida. Le gustaría ver más detalles sobre lo que harán los grupos de trabajo, para que personas como él puedan aplicarlo a su propio trabajo. Su empresa ha identificado las ubicaciones de las fábricas de papel y sus líderes. Pero distribuir esa información es difícil, dice Day. «Sabemos dónde están los problemas. Sabemos quién es el responsable de gran parte de ello. Y eso parece ser un dato procesable», dice. «Pero dependerá de otras partes interesadas determinar cómo quieren actuar al respecto».

Otras iniciativas están abordando las fábricas de papel, y el grupo United2Act no quiere superponer ni reproducir sus esfuerzos, dice Abalkina. Entre ellos se encuentran el STM Integrity Hub, que está explorando una herramienta de detección y trabajando en técnicas para detectar documentos generados por IA; La IA es un área que los grupos de trabajo de United2Act evitarán intencionalmente.

Se necesitarán varios esfuerzos para hacer mella en el problema, dicen los investigadores. «Las fábricas de papel cambian mucho de forma. Se anticipan a lo que estamos haciendo. Sabrán lo que estamos haciendo y cambiarán lo que hacen», dice Kahn. «Lo emocionante de esto es que estamos empezando a hacer el trabajo».

doi: https://doi.org/10.1038/d41586-024-00159-9,Reimpresiones y permisos

Los cárteles de citas ayudan a algunos matemáticos, y a sus universidades, a escalar posiciones en los rankings

La manipulación generalizada de las citas ha llevado a que todo el campo de las matemáticas sea excluido de la influyente lista de los mejores investigadores

Sagas familiares en la universidad: 50 carreras científicas construidas con un pariente

La Oficina Española de Integridad en la Investigación ha recopilado casos de investigadores que firman artículos de forma constante con sus allegados y se plantea si los campus deberían limitar estas prácticas

El autobombo de las autocitas

Las autocitas en una docena de países son inusualmente altas

«Obviamente ChatGPT»: así me acusaron los críticos de fraude científico

Un crítico de la revista acusó a Lizzie Wolkovich de usar ChatGPT para escribir un manuscrito. No lo había hecho, pero su trabajo fue rechazado de todos modos….

Artículos de investigación falsos marcados mediante el análisis de tendencias de autoría

Un nuevo enfoque para detectar estudios fraudulentos en fábricas de papel se centra en los patrones de los coautores en lugar del texto manuscrito.

Compartir:

Deja un comentario