Vegetación, Suelos y Paisaje Antes de la Aparición de los Seres Humanos

Ley hace unos años leí un estudio que mostraba como el número de especies forestales de Europa disminuyo paulatinamente durante el cuaternario. La interpretación más ramplona es achacar tal hecho a los efectos de las glaciaciones (cambios climáticos). Sin embargo, se cumulan evidencias alrededor del mundo acerca del papel modelador del ser humano (moderno, pero también pre-sapiens) sobre ecosistemas, regiones biogeográficas, ecozonas e incluso biomas. Por mucho en que se insista en que el propuesto periodo Antropoceno debiera comenzar en los siglos XVIII o XIX, las evidencias empíricas nos informan de que, de poderse defender (dar por buena) tal división geológica, esta debería retrotraerse mucho más atrás. La noticia que abordamos hoy, así como cierta información procedente de la Agencia Europea de Medio Ambiente y otra de nuestra propia cosecha, nos servirá de base para mostrar nuestra conjetura. Al menos desde hace cientos de miles de años, gran parte de la biosfera ha sido modelada al antojo de los intereses humanos.  Por ejemplo, la Región Panónica de Europa, conocida principalmente por sus estepas, principalmente las húngaras denominadas Puszta, estuvo cubierta tras la última glaciación, y antes de la llegada masiva del hombre, por dos tipos de bosques. El primer lugar, estos consistieron de una masa pluriespecífica (arbolado mixto) de robles, tilos, olmos, frenos y avellanos. Seguidamente el clima se torno más húmedo y al menos parte de los mismos fueron reemplazados por hayas y carpes. Y aquí entra en acción el hombre con contundencia, sustituyendo tales ecosistemas forestales por las conocidas estepas húngaras, muy aptas para el incremento de las manadas de herbívoros silvestres  o para la cría del ganado (tal vez una detrás de otra). Debe discernirse entre estas formaciones circunscritas a la región panónica (una isla rodeada de montañas en el interior de la región biogeográfica continental de Europa) y las genuinas estepas ucranianas y rusas, que forman parte de otra bioregión del continente. Lo curioso del tema estriba en que en ambos paisajes pastorales dominan los mismos tipos de suelos, los Chernozems y los Phaeozems. Ahora bien, mientras en los paisajes pristinos de las verdaderas regiones esteparias citadas en último lugar, existen varios suelos endémicos, las húngaras no albergan ninguno. Dicho de otro modo, toda la edafosfera y flora albergada en la primera parece corresponder a una degradación antrópica milenaria propiciada por las culturas atávicas que allí moraban. Los tipos de suelos mentados, no suelen acaecer bajo bosques, siendo típicos de las grandes praderas, pampas y estepas del mundo. Los escasos relictos actuales de bosques que atesora la región panónica albergan  suelos muy distintos, como Luvisoles y Cambisoles. Ya hablamos de un proceso de humanización del paisaje en la Peninsula Ibérica en nuestro post sobre las probables sabanas mediterráneas. También hemos abordado otros cambios de los modelados fisonómicos del territorio, por las culturas aborígenes de Latinoamérica. Del mismo modo os comentamos la pérdida de especies arbóreas de los bosques inducidas por el procedo denominado frutalización, que de este modo se tornaron casi mono-específicos. En otras palabras, desconocemos realmente la vegetación que podría existir en Europa de no haber intervenido el hombre. Al combinarse su acción, con los cambios climáticos, surgieron ensamblajes singulares que evolucionaron hacia otros en el contexto del mencionado binomio. Lo que hubiera podido ocurrir de no entrar en juego las “manazas” del hombre es un tema especulativo, por no decir de ciencia ficción, debido a que no disponemos de pruebas fehacientes de cuales hubieran sido tales ensamblajes de suelos y vegetación, al menos para inmensos territorios de la biosfera y edafosfera. Se trata de un tema que merece nuestra atención.

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Estepas Húngaras Fuente: Flickr Galería de claudiacsandor

  En 2002, conocí las esplendidas estepas secundarias húngaras, aunque debido a mi ignorancia pensaba que me encontraba en el dominio de las genuinas estepas europeas, que me veré obligado a visitar en el futuro. En estos momentos me encuentro escribiendo un trabajo con mi amigo Alfred Zinck sobre los suelos de Europa, cuando me he percatado de lo acaecido en la región Panónica. Resulta que no existe ningún trabajo de síntesis sobre los suelos representativos de las regiones biogeográficas de Europa y su edafodiversidad. Intentábamos rellenar tal laguna, cuando topé con el texto escrito abajo en un volumen publicado por la Agencia Europea de Medio Ambiente (The Pannonian Region).  Y allí pude leer el texto que os reproduzco abajo. Este territorio corresponde a una llanura rodeada de montañas, en medio de la región continental europea, por donde transcurre el curso medio del Río Danubio, uno de los más caudalosos de Europa. Entre otros países, Hungría y Rumania son los que esta región biogeográfica ocupa una mayor extensión. Los bosques de Transilvania no andan lejos, de donde procede el mito del Conde Drácula. Pues bien, de no haber dado con este texto, no nos hubiéramos percatado de la antropización de este tramo medio del Danubio hasta convertirse en uno de los paisajes de suelos y vegetación más idiosincrásicos de Europa.

Resulta imposible comprender el mundo natural que nos rodea si no atendemos: (i) a las repercusiones milenarias del hombre y (ii) a la historia paleoecológica del territorio analizado. Lamentablemente, en la mayoría de las publicaciones ecológicas y edafológicas vigentes, tal información brilla por su ausencia.

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Bosque de Tilos Fuente: Aleksander Bolbot

Del mismo modo, os reproduzco una noticia que he leído previamente sobre arqueología que ya nos informa que hace medio millón de años, un antecesor de los Neandertales, el  Homo heidelbergensis, con el auxilio del fuego, modificada a su antojo los paisajes europeos. Hablamos pues de tiempos evolutivos, en los cuales muchas especies han surgido y otras desaparecido. ¿Cuantas de ellas no existirían, y cuales estarían entre nosotros sin la intervención humana de los territorios a escala geológica? ¡A saber! Tengo la impresión de que, en la mayor parte de la biosfera, los presuntos paisajes prístinos, tan solo son meros productos de nuestra imaginación.

De las zonas áridas del SE español a los bosques mixtos de caducifolios y especies mediterráneas del sur de Sicilia.

Hace también muchos años, leía en un estudio palinológico como hace unos 6.000 años, más o menos, las actualmente áridas costas del sureste de la Península Ibérica disfrutaban de la presencia de un bosque mixto con olivos, encinas, robles y ¡hayas!. Con toda honestidad, consideré que tales resultados eran producto de un mal muestreo “de algún modo”, o que se trataba de contaminaciones de la turba muestreada (…). En 2007 viajamos a Sicilia. Tras subir al Volcán del Monte Etna, retornamos a Palermo (en donde días atrás habíamos padecido un bochornoso infierno rojo a consecuencia de una terrible, ardiente y sofocante tormenta de polvo sahariano) por las frondosas faldas del mentado volcán. Nuestra sorpresa fue mayúscula al observar que a unos 300 metros sobre el nivel del mar, el paisaje aparecía conformado por una densa y frondosa masa forestal (eso si, antropizada) de caducifolios y perennifolios, incluidos, pinos, olivos, encinas, algunas ¡hayas! e incluso viñas. Se trata de un ensamblaje de especies que se me antojaba impropio de un ambiente mediterráneo, cuando me acordé del mentado estudio palinológico y (….)  

 Juan José Ibáñez  

Hallado un fémur de un antepasado del hombre de hace 500.000 años

Un hueso de fémur del Homo heidelbergensis, el antepasado de 500.000 años de antigüedad que fue capaz de dominar el fuego, es el principal hallazgo de este año de la campaña de excavación en la Sima de los Huesos de la sierra de Atapuerca, que ha concluido.

FUENTE | El País Digital; 28/07/2011

Juan Luis Arsuaga, codirector de Atapuerca y responsable desde sus inicios del yacimiento de la Sima de los Huesos, ha detallado que en esta campaña se habían encontrado además algunos fragmentos pequeños de cráneo humano, dos restos de costilla y un diente. Pero ha sido este último día de campaña cuando se ha producido el hallazgo de este hueso de fémur, que representa la mitad superior de la diáfisis, que según Arsuaga aportará información “muy útil” sobre la estatura y peso de los Homo heidelbergensis, especie de la que se han encontrado restos de una treintena de individuos en las diferentes campañas de excavación. Por eso, el codirector de Atapuerca asegura que es posible que se pueda completar el fragmento encontrado este año con algún resto de campañas anteriores.

El nombre de este ancestro humano se debe a que los primeros restos se descubrieron en Heidelberg, Alemania. Se trata de un antepasado directo del hombre de Neandertal que vivió en el centro y el sur de Europa. Eran cazadores de grandes herbívoros. Transformaron el medio y humanizaron el paisaje que les rodeaba. Fueron los primeros en tomar conciencia de la muerte y lo transmitieron a través del lenguaje, creando una cultura que se extendió al resto del mundo. Esos fueron los primeros pasos del arte y el simbolismo.

Además, el nuevo hallazgo amplía la superficie del yacimiento con restos humanos y augura “grandes descubrimientos” en los próximos años de esta década. Según Arsuaga, la reducción en el número de fósiles humanos hallados este año en la Sima de los Huesos con respecto a otras campañas responde a que se ha intervenido en la zonas de contacto entre las arcillas con fósiles humanos de hace medio millón de años y el depósito posterior de huesos de oso y otros carnívoros como el león que están por encima. En este sentido, a lo largo de esta campaña se ha recuperado un gran número de fósiles de oso, entre los que destaca un cráneo muy completo.

Agencia Europea del Medio Ambiente Región Panónica

In the period following the latest ice age, the Pannonian basin was covered with dense oak forests, with limes Tilia spp., elms Ulmus spp., ashes Fraxinus spp., and hazel Corylus avellana. During a relatively humid phase, species of beech Fagus and hornbeam Carpinus forests dominated. The natural wood vegetation has now been almost entirely destroyed and has been replaced by an extensive steppe landscape called Puszta. Much of the climazonal vegetation of the lowlands has been transformed into arable land and pastures. Significant habitats with high biodiversity of native species mainly occur on sites not suitable for intensive cultivation and agricultural production, especially on sandy, salty, or wetland sites or in hilly areas.

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