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Buenas notas de prensa sobre suelos y otras pésimas como esta

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Fuente: Colaje Imágenes Google

Una nota de prensa que habla sobre el recurso suelo y resulta ser ininteligible para el ciudadano medio, resulta ser una mala noticia”.

No cabe duda de que debo añadirlo a los post sobre mi “curso breve sobre periodismo científico”, como ejemplo de lo que nunca debe hacer un periodista, ya que me cuesta creer que los expertos consultados aceptaran este texto de haber leído consultados.  Una vez más, se constata la necesidad de ofrecer entrevistas, si y solo sí, uno puede revisar el contenido final, ya que muchos ¿periodistas científicos? no se enteran de lo que redactan. De no hacerlo, el resultado final resulta ser un flaco favor a su disciplina científica.

En principio, que se hable de la importancia del recurso suelo para la biosfera y la humanidad, es una buena nueva. Y algo está cambiando positivamente en la prensa a este respecto, al menos en España. Pero las razones son bastante complejas, por lo que ya comentáramos este asunto en otro momento. No obstante, todos sabemos que entre lo loable y lo lamentable existe toda una gama de matices. Eso sí, la que vamos a comentar muy brevemente hoy, se acerca más a lo lamentable que a lo loable, mal que me pese. Los edafólogos, como cualquier otro científico, no deberíamos participar sin exigir una supervisión previa de textos como el que abajo se exponen, so pena de que terminemos ruborizados. En muchos gabinetes de prensa, los “plumillas” no saben bien de lo que hablan, engarzando textos infumables, como veréis. Un documento tan solo inteligible para los que trabajamos en el tema, si bien, conforme vas leyendo, también atragantando. Del mismo modo, sorprende que, al margen de la ceremonia de la confusión generada, de los cuatro entrevistados, tan solo uno sea miembro de la Sociedad española de la Ciencia del Suelo, mientras que los restantes no. Tampoco esta sociedad aparece, por ningún lado, citándose a la Sociedad Española de Agricultura Ecológica/Agroecología (SEAE), con la que mantengo buenas relaciones. A pesar de todo, la aparición de una, no es excusa  para omitir la otra, a la que más le correspondería lidiar en las materias más estrechamente relacionadas con el recurso suelo. Pues bien, la noticia de marras lleva por Título Proteger el suelo es un factor fundamental ante la sequía”. Obviamente, se trata pues de dos temas “relativamente” relacionados entre sí, lo cual no significa que con una aceptable cobertura de suelos, se almacene más agua,  en primera instancia, aunque habría que matizar mucho, lo reconozco. Empero, si no se describe al lector una clara y didáctica relación entre clima y suelo mejor no mentarla, ya que permanecerán en la inopia.

Tras una larga introducción a la prolongada sequía que ha padecido España en los últimos años, con una sola mención al medio edáfico: “el suelo ha sufrido las consecuencias de un periodo tan prolongado falto de agua, de ahí que varios expertos ven la necesidad de una ley y medidas para compensar los desequilibrios”. “ Qué llueva que llueva la Virgen de la cueva, los pajaritos cantan la luna se levanta, que si que no que caiga un chaparrón…..” ¿Cuatro expertos para qué? Sobraba con uno, o mejor ninguno, visto el producto resultante. Más adelante se menta: “(….) Unión Europea para la elaboración de una directiva para impulsar la conservación del suelo, que finalmente no se ha terminado”. Pues bien, entre los “expertos que participaron” en el primer intento de Directiva me encontraba yo personalmente. El devenir de la directiva, no estribó en que no se terminara, sino en que la UE, soslayó el texto previamente aceptado por el Parlamento Europeo, para su redacción e implementación. No se trató pues de un tema de finalización de la Directiva, sino más bien de la falta de voluntad política para que la tarea pudiera ser finiquitada.

Más adelante en el texto puede leerse “El suelo no es bien tratado” (¿violencia de género?). Nada que alegar, aunque el lector profano se preguntará a que suelo se refiere: ¿el del parqué de nuestras casas, el de las bursátiles, el de la calzada o a saber…..?.  Seguidamente surge otra frase confusa y contundente ¿En España “somos deficitarios en agua, y nuestros suelos no son ricos en disponibilidad de ese elemento natural?. Puedo captar la idea “entrelineas”. Por ejemplo, cuando escribí este post (hace un año aproximadamente) en los últimos meses había llovido bastante en España, lo cual no significa que sigamos siendo deficitarios: en la última década la precipitación ha sido menor de la habitual, por lo que  no se han logrado recargar debidamente una buena parte de los embalses. Los suelos no son ricos en agua (salvo algunos tipos que surgen por su exceso o defecto), a no ser que se encuentren ubicados en zonas con elevadas precipitaciones o en condiciones fisiográficas concretas. Empero de por sí, la cantidad depende de estos últimos factores, tanto como de las propiedades de la cobertura edáfica/pedológica, aunque sí puedan retener el líquido elemento durante más o menos tiempo. Por mucho que un suelo almacene adecuadamente el agua….

También debiera recordarse que una cuestión es que los embalses reduzcan su volumen de almacenaje por la falta de lluvias y otra bien distinta que en gran medida deba su situación se deba al exceso de consumo y al despilfarro, agrario urbano o industrial.  Incluso lloviendo en las mismas cantidades, el aumento de la superficie regada, consumo por el turismo, etc., pueden dejarnos ¡secos!, y más aun teniendo en cuenta de los miles de pozos ilegales que agotan los acuíferos sin control. Se trata de un tema muy serio que no suele ser correctamente descrito en la prensa, cuando no omitido, al mentarse la sequía.

Pero sigamos: Si el cambio climático va hacia mayor aridez, significa, entonces, que nuestros suelos serán cada vez más pobres”. ¿¿??. Más de lo mismo, el lector profano jamás entenderá, si no se le explica en palabras llanas, la “relación entre la aridez y la pobreza”. La falta de materia orgánica y escasa actividad biológica inducen a que el recurso suelo pierda materia orgánica, deteriorándose su estructura y, como corolario,  disminuya el potencial que tienen con vistas a retener agua, “en general”.  Los suelos no son seres humanos y el vocablo pobreza carece de sentido si no se refiere a algo en concreto. No hablamos de economía, ni de pobreza en el mundo, sino de un recurso natural.

Más adelante, y en referencia al cambio climático, sequía y desertización volvemos a leer lo siguiente: “La naturaleza del suelo va a cambiar, pero me preocupa más la contaminación, la erosión, que finalmente dará pie a la desertización“. Las propiedades de los suelos pueden modificarse en función del cambio en sus principales factores formadores (litología, fisiografía, clima, organismos vivos, tiempo y acciones humanas). La erosión actual e incluso eventualmente la contaminación, también modifican la composición de un suelo hasta cambiarlo de clase taxonómica. También en nuestros días, las mayores tasas de erosión son producidas por la acción del hombre, como también la contaminación y el clima (calentamiento climático). En consecuencia esta sentencia también resulta ambigua e ininteligible para los lectores que no entiendan “lo que supongo” que el experto deseaba decir. Repitamos: “”La naturaleza del suelo va a cambiar”: Y yo me pregunto ¿Qué es lo que va a cambiar del recurso en relación con la sequía?. El lector merece saberlo y yo recordarlo ¿?.

Seguidamente, Rubén Ruíz, al que no conozco personalmente, y como corolario, desconozco sus conocimientos de edafología, nos habla de sequías, reciclado del agua, etc., pero nada de suelos. Una nota de prensa que vincula dos fenómenos, en este caso la sequía/cambio climático y los suelos, no puede consistir en añadir perspectivas no solapantes de recursos distintos, espetadas por diferentes “expertos”, sin ningún nexo temático. En este caso sí existe tal vinculación, que no resulta ser precisamente el recurso suelo, sino la recurrencia de las sequías, por lo que el título de la noticia resulta a todas luces inadecuado, en caso de que realmente existiera alguno ya que…..

Más adelante cambia radialmente del discurso entrando en juego la Secretaria del Colegio de Ingenieros de Montes. Y así comienza señalando que “que la sequía está provocando que la vegetación obviamente tenga un “déficit hídrico muy importante, porque las capas más profundas de suelo se van agotando y al final la vegetación sufre ese estrés porque no está adaptada, no le da tiempo a acostumbrarse a la sequía“. “Las capas más profundas del suelo se van agotando”. Obviamente “el plumillas” omitió el vocablo agua. Pero en climas con estaciones contrastadas y carencia eventual o recurrente de agua, como lo son los mediterráneos y otros tipos semiáridos, tal hecho suele acaecer con harta frecuencia, ya que por su naturaleza las sequías son periódicas/recurrentes. Otra cuestión bien distinta estriba en que, con el tiempo, aumenten su intensidad y frecuencia (periodo de retorno) por los supuestos efectos del calentamiento climático.   Resumiendo, para variar, hay que “acostumbrarse” a las incoherencias del plumillas, que parece no enterarse de nada. Seguidamente la entrevistada (o el plumillas) nos informa de la despoblación/despoblamiento, para referirse al éxodo rural que sufren España y otros países, en donde los campesinos abandonan sus tierras y buscan trabajo y una vida ¿mejor? en las urbes. Este tipo de proceso, fue denominado y “aún lo es” “desertización del agro”, En su momento (década de los 90 del siglo XX), se produjo una controversia acerca de cómo usar los vocablos “desertificación y desertización”. En cualquier caso, la nota de prensa cambia de chip, introduciendo otro elemento que, en este contexto de una breve nota de prensa, sobra por ser a todas luces secundario. Lógicamente en un escrito más amplio se podrían explicar las relaciones entre el abandono del agro y sus repercusiones sobre los suelos, ecosistemas, incendios forestales y bla, bla, bla. Empero por el título, tales ítems no debían ser abordados más que como secundarios o marginales por cuanto lo no pueden ser bien tratados en escasas líneas.

Para terminar entra en acción Víctor Gonzálvez por la Sociedad Española de Agricultura Ecológica. Víctor nos habla de la iniciativa People4Soil. Se trata de una propuesta con la intención de aumentar el carbono orgánico de los suelos del mundo. Yo también firmé. Sin embargo,  seamos realistas. Se trata de una propuesta muy llamativa mediáticamente y poco o nada viable, como puede leerse en el siguiente análisis de esta propuesta: “Soil cannot halt climate change”. Al parecer se le “escurrió” a un político/a, aunque lo que extraña es la falta de análisis críticos serios por parte de la comunidad científica. ¡Primero la pasta y la publicidad, luego ya si es imprescindible…. la ciencia).  Víctor, finaliza “el espacio de texto” que le ha concedido “el plumillas” defendiendo que “deberíamos pensar en verde, como lo están haciendo en África con la construcción de la mayor muralla de árboles para contener la desertificación”. Pues bien, como en el caso anterior,  tal megaproyecto resulta ser de dudosa viabilidad (económica, logística) y eficacia (frenar los procesos de erosión/deposición de partículas del suelo o de naturaleza sedimentaria), lo cual ha sido señalado por diversos científicos, habiéndose redactado en este blog un post  que editaremos en breve y que llevará por título:Vergeles Agrícolas en Desiertos: El Papel de la Tecnología”.

Víctor, obviamente atesora una perspectiva agronómica de los suelos por lo que debe entenderse su discurso teniendo tal interés presente.  Una sola objeción a este experto. Esta estriba en mi absoluto desacuerdo a esta sentencia: “España no es un territorio forestal” ¿En que se basa? ¿Por qué actualmente las zonas llanas no suelen atesorarlos? España es un territorio eminentemente forestal o en condiciones naturales (sin las manazas del hombre) tiene vocación para “volver a serlo”.

Francamente se trata de una nota de prensa paupérrima, confundente más que clarificadora. Si lo que pretendía alegarse es que España debiera atesorar una ley para la protección de suelos y aguas, estoy completamente de acuerdo, con la salvedad de que los periodos de sequía no entran en  tal ecuación, aunque todo es matizable.  Ahora bien, si la UE no ha aceptado aun la directiva (más de 10-15 años han transcurrido desde que se la propuso a las Instituciones europeas), ¿como creen estos expertos que “los políticos valedores del solar hispano” (para la construcción) van a doblegarse a tal digna y necesaria súplica?. ¡Ya los conocemos!.  Jajaja.

Resumiendo, una noticia que habla sobre el recurso suelo y es ininteligible para el ciudadano medio, resulta ser una mala noticia.

Ya os dejo esta prodigiosa nota convertida por la gracia del plumillas en un rompe cabezas, ya que aquél no se entera de nada: caos puro y duro.

Juan José Ibáñez

Continua…….

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Suelos, rocas, sequías y resiliencia de la vegetación

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Fuente del Grafico del Perfil. Gobierno de  Aragón. Fotos Google imágenes

La Humedad de la Roca oculta podría ser clave para entender la respuesta de los bosques a la sequía. Así más o menos comienza la nota de prensa que os mostramos abajo, traducida al español y que analizamos hoy. Pero sigamos: “Investigaciones realizadas por la Universidad de Austin en Tejas y la Universidad Berkeley en California descubrieron que una capa de roca subterránea poco estudiada puede contener cantidades importantes de agua que puede considerarse como un reservorio vital para los árboles, especialmente en tiempos de sequía. El estudio, publicado en la revista PNAS, analizó el agua almacenada dentro de la capa de roca alterada que comúnmente se encuentra debajo de los suelos en ambientes montañosos”.

La noticia me pareció muy interesante y de hecho lo es. ¿Pueden almacenar las rocas que subyacen a los suelos mucha agua? ¿Puede este líquido ser utilizado por la vegetación y ayudar a paliar los efectos del estrés hídrico ocasionados por sequías persistentes?.  De ser así, se trata de un hallazgo muy interesante. Ahora bien maticemos. En primer lugar, al seguir leyendo la noticia que os he traducido abajo,  la novedad se esfuma y en su lugar surge la lógica. No se trata de la roca en sí misma, sino, del material de la misma que se va alterando hasta formar el regolito que subyace al suelo en la zona vadosa y más allá. Las capacidades de almacenamiento dependerán pues de la razón entre la cantidad de granos/partículas ya dispersados, del grado de alteración de los bloques, y piedras, así como de la textura de la tierra fina resultante. Muchas de estas propiedades dependerán, de la naturaleza del material litológico, clima, fisiografía, así como de las repercusiones de las raíces y vida subterránea, etc. Es decir no resulta posible extrapolar los resultados obtenidos a otros ambientes de los  aquí analizados.

Y así, lo que llaman rocas, son en realidad los materiales que conforman el regolito del que tanto os hemos hablado en nuestra categoríaZona Crítica Terrestre: el Futuro de la edafología”.  Al final del presente post os muestro muchas de las entregas previas en las que podréis comprobar, por ejemplo que: (i) hemos defendidos que los regolitos deben ser considerados como parte del suelo; (ii) que debiera clasificarse el conjunto del sistema suelo regolito y el porqué; (iii) que este administrador realizó tales proposiciones años antes de que surgiera la iniciativa de la zona crítica terrestre, etc.

Debe tenerse encuentra que durante más de un siglo, no se disponía de medios logísticos para sondear hasta varios metros de profundidad en el continuum suelo-regolito. Tampoco habían sido ideadas las instrumentaciones pertinentes para conseguir tal fin. De hecho la denominada zona vadosa y la hidropedología abordan el tema desde hace bastantes décadas, sin llegar a tenerla ambición de la zona critica terrestre.

Cuando se viaja por carretera y se observan cortes/trincheras, etc., en donde afloran los regolitos y las rocas sin alterar, podréis observar en muchos casos, depósitos deleznables de sedimentos (a veces alternando con otros impermeables) que también almacenan agua, no siendo estrictamente regolitos, sino litologías sedimentarias o litologías duras sometidas antaño, por ejemplo, a alteraciones hidrotermales.

En consecuencia, cuando una sequía prolongada afecta a un espacio geográfico, no es extraño observar islas en donde los ecosistemas vegetales permanecen vigorosamente verdes en una matriz repleta de árboles muertos o seriamente afectados por el estrés hídrico. En la mayor parte de los casos se debe a las razones aludidas, empero a cortas distancias, también se constata que las profundidades a las que afloran regolitos y sedimentos son enormemente variables, tomando como línea basa la superficie.

Resumiendo, no se trata de ninguna sorpresa, excepto para mentes cortas de vista. El trabajo resulta interesante, justamente porque por fin se reconoce y constata experimentalmente lo que cabía inferir conforme a nuestros conocimientos actuales.

Os dejo con la noticia y la relación de post previos un donde se da fe, de que en esta bitácora se defienden perspectivas racionales. El tiempo da y quita razones. Ahora bien, en muchas de estas entregas nos adelantamos a lo que actualmente se consideran novedades en la literatura científica. Fue justamente al inicio de la andadura de este blog, en donde aclaramos nuestros puntos de vista, hará ya casi quince años.

Juan José Ibáñez

Continua………  

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Las Teorías Clásicas sobre la Génesis de Suelos Refutadas (¿Y en los ecosistemas?)

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Imagen ilustrativa: Fuente Google imágenes

En principio, la noticia que os ofrecemos hoy relata la importancia de las deposiciones atmosféricas sobre los ecosistemas de montaña. Sin embargo, si uno se fija en su contenido, nos revela  que la conjetura que hemos venido defendiendo en nuestra bitácora acerca de la importancia de estas deposiciones atmosféricas sobre la formación y génesis de suelos se ve corroborada. Algunos de vosotros podríais pensar que exagero, ya que tan solo se refiere a la vegetación que cubre la montaña. No obstante, si leéis los tres post que hemos publicado con anterioridad y que reseño al final de esta entrega, constataréis que también ocurre lo mismo en numerosos ambientes y biomas. ¿Qué implicaciones se derivan de este hecho en la edafogénesis clásica que suele describirse en los libros y manuales de edafología acerca de la génesis de suelos?. Francamente muchas y de gran calado. Empero como ya hemos narrado varias de ellas, nos ceñiremos a la formación y génesis de los perfiles de suelos. Seré breve.

A lo largo de cuatro decenios he asistido a innumerables conferencias, congresos y expediciones de campo en donde he visto discutir a mis colegas sobre edafogénesis. Al igual que en los libros, los expertos se ceñían a interpretar como los minerales contenidos en las denominadas rocas madre o materiales parentales, eran sujetos a intemperización (alterados biogeoquímicamente), translocación, etc. hasta convertirse en materiales edáficos. Con tal información y algunos otros análisis (por ejemplo los aportados por las técnicas micromorfológicas), se abrirán los acalorados debates con vistas a interpretar la evolución que siguieron los distintos tipos de suelos (o edafotaxa) hasta alcanzar su estado actual en la zona de trabajo estudiada. 

Empero existen ya demasiadas evidencias empíricas y opiniones personales de afamados expertos como para refutar el rol que tradicionalmente se había ofrecido a rocas madres y materiales parentales. Cierto es que en algunos casos ya se aceptaban fuentes alternativas de nutrientes y partículas, como en el caso de los suelos de ribera (por ejemplo ,los denominados Fluvisoles), o los fuertemente orgánicos (Histosoles). Sin embargo el discurso tradicional a cerca de la importancia de las rocas subyacentes seguía incólume en los manuales y textos para estudiantes. ¡Ya no puede ser así!.

Realmente, los procesos de deposición eólica y/o hídrica (en algunos casos) exigen que nos preguntemos si unas teorías aun aceptadas son de facto obsoletas y científicamente insostenibles. Los Teóricos deberán realizar un enorme esfuerzo para acomodar la futura  teoría a la continua acumulación de datos que “llueven o se depositan desde la literatura científica”. Muy a menudo la mayor parte de los materiales y partículas se acumulan sobre la superficie del medio edáfico a partir de fuentes exógenas, mientras que la aportación  de la roca madre subyacente puede ser secundaria. Realmente debe reconocerse que si los materiales que constituyen los suelos pueden proceder tanto de las rocas que se ubican bajo ellos, como también los que llegan por tierra (por ejemplo, deposición de sedimentos edáficos erosionados tierras/laderas/vertientes arriba), mar (en los ambientes litorales) y aire (deposiciones atmosféricas) la interpretación de le génesis de suelos será a partir de ahora mucho más compleja. Obviamente, las combinaciones de distintas fuentes de procedencia serán necesariamente frecuentes. La ciencia del suelo no puede soslayar tales evidencias.

Debemos indagar y reescribir una(s) nueva(s) teoría(s) acerca de la génesis de suelos. Así funciona la ciencia en general, como su historia constata.

Abajo os muestro la noticia original traducida al español-castellano y la relación de unos pocos post previos relacionados con el tema, ya que hemos escrito demasiados.

Juan José Ibáñez

continua…….

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La Dualidad Onda Partícula: Observación y Teoría en Ecología y Ciencias del Suelo

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Fuente: Juan José Ibáñez

Siempre me ha apasionado la extraña exotiquez de la mecánica cuántica. Ya de joven, en la universidad, estudia con dos amigos que se encontraban cursando la carrera de CC. Físicas y otros dos la de matemáticas. Nos reíamos mucho. Por ejemplo, le preguntábamos a uno de ellos (que terminó haciendo su tesis doctoral bajo la dirección de un Premio Nobel chino que trabajaba en Hamburgo, y luego se marchó al CERN). ¿Nos puedes repetir que es un electrón?, ¡no lo entendemos!. Y respondía algo así como “es un espacio de probabilidades”. Y bromando insistíamos ¿una partícula es un espacio de probabilidades?. Carcajadas. Muchas de las ideas que pueden extraerse de la mecánica cuántica son alucinantes, o como suele describirse en el ámbito de la ciencia “contra-intuitivas”.  Si a un científico de otra disciplina de inicios del siglo XX le hubieran augurado el potencial heurístico de esas “cosas locas” que defendían los fundadores de esta ciencia, se habrían burlado. Si a esos mismos incrédulos se les dijera que a inicios del Siglo XXI una de las grandes aportaciones, directa e indirectamente, al PIB de EE.UU., procedería de aquella locura, nos echarían de sus despachos o llamarían a un centro psiquiátrico.  ¡pero así es!. Y de hecho algunos de aquellos genios tenían que discutir con místicos orientales debido a que los filósofos occidentales se “les cruzaban los cables neuronales” al escuchar sus desideratas. De hecho a la hora de entender sus descubrimientos, ni ellos mismos se po0nían de acuerdo, por lo que al final se adoptó un consenso al que denominaron en su día “Interpretación de Copenhague”.

Hoy en día nadie duda de las enormes aportaciones de la mecánica cuántica al progreso de la ciencia, aunque su racionalidad nos sigue pareciendo bastante irracional. ¡Pero funciona!, y gran parte de sus predicciones han ido siendo corroboradas con pruebas empíricas o indirectamente. Siguen existiendo aspectos que van tan lejos como la película más esotérica de ciencia ficción que pueda imaginarse. ¿Por qué los mundos paralelos y los multiversos  siguen surgiendo como posibilidades plausibles en sus indagaciones teóricas?. Y no se trata de un  estudio concreto, sino que emergen como por arte de magia en las indagaciones de numerosos físicos teóricos,  una y otra vez, cuando abordan la Teoría del Todo y/o la de Supercuerdas?. Y podríamos seguir……. Pero centrémonos en uno de sus constructos modelo-teóricos más antiguos y conocidos, es decir en la Dualidad Onda-Partícula. Digamos que es de obligado cumplimiento que al hablar de este tema se haga también de la relación de indeterminación de Heisenberg o Principio de incertidumbre de Heisenberg. Abajo os ofrezco información sobre este tema, pero intentemos extraer la esencia epistemológica o gnoseológica, abstrayéndonos de si el objeto de estudio es de naturaleza cuántica o por el contrario, por así decirlo de la física clásica. Se que a muchos no les gustará tal libertad, pero tengo argumentos para permitirme tal modo de proceder.

La esencia de la “Dualidad Onda Partícula” no resulta ser tan extraña como parece. Conforme a este constructo modelo-teórico, un “objeto” puede comportarse como una onda (un continuo) o una partícula (objeto discreto) en función del tipo de observación que conlleva inherentemente teoría e instrumentación. Ya publiqué mi tesis sobre este tema (la dualidad onda-partícula y continuo-discreto) en edafología  en un capítulo de libro que llevaba por título The search for a new Paradigm in Pedology, y al que podéis acceder los que sepáis un poco de inglés. Básicamente, el tema ya se ha tratado en este blog. Pero sigamos de manera algo más ortodoxa: la Dualidad Onda-Partícula nos viene a decir que ciertas partículas elementales pueden exhibir comportamientos típicos de ondas en unos experimentos mientras aparecen como partículas compactas y localizadas en otros experimentos. Dado ese comportamiento dual, es típico de los objetos. En principio parecen conceptos antagónicos (El Discurso Científico, Conceptos Contrarios) como defendería Jean-Marc Lévy-Leblond. Sin embargo este descomunal intelectual ya aclara que proponer racionalmente que dos conceptos son genuinamente contrarios puede llevarle a uno al borde del precipicio. Y es que el tema soslayado de los conceptos es un pilar fundamental en la filosofía de la ciencia y el método científico, que asombrosamente ha recibido muy poca atención (ver relación de post previos sobre estos temas abajo).

En la mayoría de los casos, que califiquemos algo de la naturaleza como discreto o como continuo, depende de la teoría, observación, instrumentación y experimentación. Ese algo natural puede ser continuo y/o discreto en función de las últimas.  En el capítulo The search for a new Paradigm in Pedology defendí, ante una escuela muy poderosa de la ciencia del suelo, que considerar que los tipos de suelos (objeto) eran entes artificiales ya que este recurso natural varía en continúo, no deja de ser más que una aberración de mentes incultas y que desde luego carecen del más mínimo conocimiento de en qué consiste el método científico.   Lévy-Leblond estaría totalmente de acuerdo conmigo. En consecuencia, la antinomia continuo-discreto se diluye como un azucarillo en un café caliente ya que depende del corpus doctrinal defendido por distintas escuelas científicas rivales. El gran filósofo Ludwig Wittgenstein, en sus brillantes investigaciones filosóficas, al hablar  acerca del Juego del lenguaje, venía más o menos a decirnos que definir que es un juego le resultaba prácticamente imposible, ya que algo que palmariamente no lo era entraba en las definiciones, mientras que actividades que casi todos defenderían que son un juego no. ¡Los juegos de lenguaje.!. Pero encaminémonos  al ámbito de la ecología, donde vamos a toparnos con más de lo mismo, como también en numerosísimas disciplinas científicas. Existen realmente tipos de ecosistemas, ¿o los ecosistemas son un continuo sin fronteras reales?. Pues bien, como en el ámbito de la edafología los ecólogos no se ponen de acuerdo. Para una escuela los ecosistemas pueden y deben distinguirse en tipos o clases, mientras otra defiende que no. Estos últimos piensan que la edafosfera es un continuo. Los primeros utilizan, al margen del debate sobre las bondades de sus modelos teóricos, unas herramientas matemáticas concretas de las que puede obtenerse una buena descripción de estos entes, aptas para múltiples propósitos, ya sean de naturaleza básica o aplicada. Lo mismo  ocurre con los segundos. Finalmente otros expertos son más pragmáticos aplicando ambas aproximaciones simultáneamente, o según los objetivos que persiguen, en una indagación concreta. En geomorfología, por ejemplo, ocurriría lo mismo.

Y es que como se decía en la famosa serie televisiva Expediente X o Expedientes Secretos: “La realidad está ahí fuera”, y nuestra mente tan solo puede captar un idea distorsionada a partir de nuestros limitados aparatos sensoriales y los escasos conocimientos e instrumentaciones que hemos ido acumulando durante tres siglos. La realidad pura es algo que “ontológicamente” está fuera de nuestro alcance. Y es que nos enfrentamos a un problema cognitivo más que real, como ya expliqué en mi libroLos Números Mágicos” (The Magic Numbers). Desde que nacemos, nuestra mente se desarrolla entendiendo y clasificando las cosas y seres del mundo que nos rodean. Hablamos del concepto de cosificación o de reificación (esta descripción es un tanto esotérica, pero no he tenido tiempo de encontrar un texto más decente en la Web). Según la RAE cosificar podría definirse como: (1): Convertir algo abstracto en una cosa concreta; (2) Reducir a la condición de cosa a una persona (la que parece más popular actualmente). Como se defiende en uno de los fragmentos reproducidos abajo: “la dualidad onda partícula no se resuelve hasta que el observador lo decide”. Entendemos pues la preocupación de filósofo Ludwig Wittgenstein anteriormente aludida en sus investigaciones sobre el lenguaje (ver abajo material acerca de este asunto).  Como se defiende en la página Web el Juego del lenguaje,“ acerca de las elucubraciones de Wittgenstein: (…) Wittgenstein insiste en que no hay una esencia “juego”, como algo en común de lo que participasen los diversos juegos y con ayuda del cual los pudiésemos “definir”. Entre los diversos y variadísimos  “juegos”, sólo puede discernirse cierta similitud o “familiaridad” (…). Dicho de otro modo, no se puede discernir con rotundidad que es un juego de lo que no lo es.

Empero la ciencia nos informa hoy de que el lenguaje determina el pensamiento (incluso a nivel de idiomas o lenguas), y para hablar nos vemos obligados a “cosificar”. Por tanto, tendemos cognitivamente a dividir esa ambigua naturaleza de las cosas “continuo-discreto, en objetos, y como corolario pensar de modo discreto, que no continuo, con independencia de la naturaleza ontológica de las “cosas”.

A pesar de la opinión de muchos físicos teóricos, yo sostengo que  seguramente, como defiende Jean-Marc Lévy-Leblond (ver nuestro post: El Discurso Científico, Conceptos Contrarios), no podamos concluir si “algo es “realmente” “discreto o continuo” (abajo os dejo una relación de post previos que abundan sobre estos temas con numerosos ejemplos), ya que depende de nuestra mente, teorías e instrumentaciones. Como dice la mal denominada Ley de Campo Amor:   Nada es verdad o es mentira, todo depende del cristal con que se mira. Sustituyamos cristal por aparato cognitivo, lenguaje, teoría e instrumentación (…) y posiblemente tal ¿Ley?, sea acertada, al menos en este contexto.

Sobran pues los ataques entre escuelas rivales sobre la realidad de la antonimia continuo-discreto, muy abundantes en la bibliografía. Este tipo de controversias lo único que constata es nuestro analfabetismo por otros ámbitos del conocimiento humano, que solemos soslayar como científicos, y que, de hecho, nos ayudarían a erradicar las telarañas de nuestros confusos e ignorantes pensamientos.

Posiblemente ni en el mundo de la mecánica cuántica ni en cualquier otro, existan hondas puras o partículas puras. Siendo nuestras humanas limitaciones las que nos hacen divagar por laberintos sin salida¿Qué serian pues?: “otro ente” (ya no podemos utilizar cosa… por lo  de“cosificar”) que no sabemos/podemos imaginar y, como corolario menos aún, describir y comprender en toda su plenitud

Juan José Ibáñez

Os dejo abundante información sobre el tema…….

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Los nutrientes que la alteración de las rocas y el lavado de los suelos envían a los océanos (de las extinciones en masa a los fertilizantes y las floraciones algales)

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Fuente: Google imágenes

¡Vaya lio en el que me he metido al elegir la noticia para redactar este post! Como podréis observar, el título de la nota de prensa ya es de por sí confuso y confundente, sin que pueda o sepa evitarlo. Todo comenzó con dos noticias en inglés que de por si se me antojaron interesantes en una primera lectura, aunque resultaron ser semi-clónicas.  Sin embargo, todo apunta a que comienza a ser una pauta asumida a la hora de divulgar los resultados de un estudio, como también incluir, de cualquier modo, el cambio climático y, de paso, a los fertilizantes. El artículo publicado tan solo intentaba explicar las causas de la extinción en masa ocurrida en los océanos entre el  Cenomaniense y el Turoniense  (Evento Anóxico-2 o Evento Bonarelli). Y escogí la noticia debido a que tenía que ver con los suelos/regolitos/procesos de alteración. Pero luego entre unos y otros, así como las consabidas llamadas de atención al lector (reclamos publicitarios), terminaron por dejar la esencia de los resultados en un segundo plano. Veamos si puedo ser breve y luego os leéis el material en suajili y español-castellano que he ido recopilando. 

Los nutrientes que albergan los océanos son en gran parte generados por los procesos de alteración litosférica de la superficie terrestre emergida, es decir desprendidos  por suelos, regolitos y rocas, tras su alteración biogeoquímica. Estos son lavados por las aguas hasta las cuencas de drenaje que terminan por depositarlos en los mares del mundo. Sin ellos, la vida marina sería muy pobre por falta de nutrimentos, a excepción de los dimanados por el vulcanismo. Sin embargo, en condiciones excepcionales, pueden liberarse en ingentes cantidades (ver alguna información al respecto en el material de las notas de prensa que os dejo abajo y especialmente en las anglosajonas) ocasionando la eutrofización del líquido elemento (demasiados nutrientes) y como corolario, una elevada producción de biomasa por el fitoplancton, pudiendo dar lugar a la aparición de inmensas floraciones algales de alguna clase. Estas consumen el oxígeno causandocondiciones de anoxia (escasez de oxígeno) que no puede soportar la vida marina (los ya conocidos como “puntos muertos”) y por tanto desaparece, comenzando una extinción en masa. La biomasa muerta cae así hacia los fondos marinos, en donde se acumulan descomunales cantidades de materia orgánica (necromasa) en su lecho (ya que la anoxia evita, en gran medida, su descomposición, al acabarse el oxígeno). La noticia de marras por ejemplo, nos informa de pizarras oscuras muy ricas en materia orgánica que se intercalan en las columnas estratigráficas entre otros sedimentos más claros (condiciones normales).  El pie de foto de una de las noticias en ingles venía a decir.

La adición de nutrientes al océano causa un aumento en la producción de materia orgánica, como el fitoplancton. Cuando estos mueren, se hunden al fondo comonieve marina” descomponiéndose y consumiendo oxígeno en el proceso. Se cree que este es el principal responsable de la pérdida de oxígeno a gran escala en los antiguos océanos, lo que acarrearía extinciones masivas en el medio marino.

Al parecer, se trató de una cadena o cascada de eventos en los que también entran en juego vulcanismo y cambio climático. Pero lo mismo puede ocurrir tras cualquier desastre natural de grandes dimensiones que dañara la cobertura vegetal de la biosfera disparando el arrastre de una gran cantidad de sedimentos y nutrientes hacia el mar, desde la tierra emergida.  Soslayaré aquí fechas, duraciones, etc., para terminar mentando que los autores defienden que lo mismo está ocurriendo actualmente  como resultado del calentamiento climático y la gran cantidad de nutrientes que desprenden las sociedades modernas con sus fertilizantes, residuos, etc. Y así en las noticias en español castellano que dan cuenta de esta investigación pueden leerse titulares de la siguiente y zafia guisa: El cambio climático, las aguas residuales y los fertilizantes podrían desencadenar una extinción masiva en los océanos, y está aún más exagerada si cabe: Los océanos, al borde de una anoxia de un millón de años. ¡Amen!.

Yo no dudo de que tal hecho pudiera ocurrir bajo determinadas circunstancias. Ahora bien, ya estaríamos mucho antes los humanos “fuera de juego”. Tampoco parece lícito extrapolar los cálculos, siempre provisionales, de aquél remoto periodo para realizar predicciones futuras de tan largo plazo. Se me antoja un puro dislate. Empero en este caso, los propios autores parecen tener gran parte de la culpa, por proponer gratuitamente insanas ideas, que nacen de los inciertos paisajes del pasado, a las condiciones contemporáneas. Personalmente creo que de seguir así el devenir de las publicaciones científicas, habrá que incluir en los currículos de los jóvenes investigadores cursos de publicidad éticamente sostenible. Os dejo ya pues con  parte del material que he recopilado.   

Juan José Ibáñez

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Los extensos bosques de las zonas áridas al descubierto por los nuevos satelites

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Arbolado disperso y masas forestales en zonas áridas. Fuente: Colaje Imágenes Google

¿Por qué Tiger Woods no se llama Tiger Bush?

Las tierras secas ocultan un bosque tan grande como la selva amazónica. ¿Verdad o mentira?. Pues esta vez va a ser cierto. Hoy no redactaremos casi nada, ya que la noticia es absolutamente clara y explícita, además de interesante. Del mismo modo, constamos como, con excesiva frecuencia, los científicos llevamos a cabo evaluaciones y juicios de valor, basándonos en conocimientos obsoletos e instrumentaciones deficientes. Y cuando por ejemplo, estas últimas mejoran, nuestra ignorancia queda afortunadamente al descubierto.  La nota de prensa (que abajo os reproduzco abajo) comienza señalando que: “Imágenes de Google y Bing desvelan 467 millones de hectáreas nuevas de árboles en las regiones áridas. (…) Ocultos en un mar de tierra árida hay tantos árboles como en la selva amazónica. Puestos todos juntos ocuparían 467 millones de hectáreas de arbolado. Esto supone aumentar el total de cubierta arbórea de estas regiones hasta 1.327 millones de hectáreas. La cifra, estimada por un grupo de científicos gracias a imágenes aéreas de alta resolución, eleva un 9% la superficie arbolada del planeta. Este inmenso bosque escondido hasta ahora a los ojos de los satélites podría tener grandes implicaciones en el clima y la biodiversidad de la Tierra”. Personalmente considero que habría que añadir también el secuestro de carbono por la biomasa y los suelos. Y todo ello debido a que en este estudio se ha utilizado imágenes satelitales de grano fino, en lugar de los obsoletos Landsat con pixeles de 30 metros. Y ya se sabe, cuando se agudiza la vista, se observan más y más detalles, como los arboles dispersos, aunque hay más que contar.

Toda esta arboleda, en su mayor parte dispersa, aunque no siempre, debe aportar grandes cantidades de biomasa al suelo y secuestrar carbono orgánico de la atmósfera. Dicho de otro modo, al aportarse  restos orgánicos lo suelos también albergarán más vida y más biodiversa de la que se suponía, por lo que sus propiedades también serán mejores. Y así, constatamos que las denominadas zonas áridas, no son en sí mismas secarrales incapaces de albergar arbolado y otras formas de vida.   Las cifras que podéis leer hablan por sí mismas. No se puede concluir que estamos ante simples mejoras de las estimaciones realizadas hasta la fecha, sino de un cambio total de perspectiva. Os dejo también algunos de los post que ya hemos escrito sobre el tema. ¿Por qué Tiger Woods no se llama Tiger Bush?. Posiblemente porque aún no ha perdido la suficiente foresta sobre su cabeza (al parecer bastante árida, en ciertos temas) como para pasar de bosque a sabana y de esta a la vegetación dispersa, tan característica de los ambientes áridos. Esta última se ensambla en unos idiosincrásicos patrones bandeados denominados “Tiger Bush”, como son descritos en la literatura científica. Y sabéis que “Woods” es algo así como bosquete y “Bush” arbustos de talla alta).

Juan José Ibáñez

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Los Suelos como filtros vivos: depuración de aguas con contaminantes emergentes (residuales)

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Filtros vivos: Fuente Colaje Google imágenes

Hoy abordo un tema, en principio, muy fácil de entender si no fuera por la maldita manía de vender vino viejo en nuevas botellas, a la par que embotellar el mismo bajo distintas denominaciones de origen.  Todo ello se traduce en que buscas por un vocablo y te surgen en Internet procedimientos distintos y viceversa. Vamos, que esto es la ceremonia de la confusión. Y así, en lugar de gastar un par de horas en escribir un post te puedes eternizar. La noticia que os expongo abajo, aunque también añado material de otras fuentes, nos informa de que los denominados filtros vivos sirven para depurar los denominados contaminantes emergentes, si bien también son muy útiles para los restantes en comunidades rurales pequeñas, ya que se trata de una metodología fácil de implementar, barata y “relativamente sustentable” Pero reitero que existen diversos modos de proceder. Veamos pues como le hinco el diente (no se trata de los filtros vegetativos de los que hablamos en otra ocasión y en cuya redacción tuve los mismos quebraderos de cabeza debido a idénticos problemas “de contaminación verbal” o verborrea científica). Así pues, comencemos con una frase de  ciertos investigadores de la Universidad de Pensilvania (aunque retocada con alguna ironía por mi parte, siempre entre comillas), que da cuenta justamente el procedimiento empleado en la nota de prensa:

 Todas las aguas residuales(…) después de pasar a través de la planta de tratamiento de aguas residuales, se rocían sobre los campos agrícolas y los sitios arbolados, dejando el filtro natural de plantas, suelos y rocas con vistas a purificar “ese líquido y sucio fluido” antes de volver a usarlo para su consumo (“¿potable?: no lo veo claro”). El filtro resulta ser una estructura rica en soluciones innovadoras al objeto de la “abducir” sustentablemente los contaminantes de las mentadas aguas residuales. Además, las aguas residuales rociadas sobre cultivos (herbáceos o arbolados) y pastos también contribuyen al crecimiento de los campos agrícolas, proporcionando nutrientes (“¿y contaminantes?”) con vistas al el crecimiento de cosechas, pasturas y árboles de zonas repobladas (“¿ex profeso?”) Como solución innovadora, la sostenibilidad del proceso merece ser examinada e investigada para asegurar que no se produzcan problemas ambientales derivados de la aspersión de aguas residuales en un ecosistema.

Como veremos después la “variante Pensilvania” hace uso preferentemente de la capacidad descontaminante de los suelos. Y este modo de proceder no difiere “en principio” excesivamente de lo que puede leerse en el siguiente párrafo de una contribución del ITGE al que han venido en denominar malamente Geodepuración (ya que debiera ser re-conceptualizado como ¿edafopuración?):

 Se expone la idea de utilizar el suelo como medio purificador de las aguas residuales, como un sistema de eliminación de aguas residuales urbanas que garantiza una depuración suficiente de bajo costo de instalación y mantenimiento, orientadas a pequeños municipios. Así mismo se expone la experiencia de un modelo experimental a escala real en (…)

 En cualquier caso, escogemos esta definición descrita en un documento elaborado por investigadores de la Universidad de Zaragoza, sobre cuyo documento abundaremos más adelante:

 Se denomina Filtro Verde a una Tecnología de Bajo coste y explotación que aprovecha la capacidad física, química y biológica del suelo para depurar las aguas residuales. Os ofrecemos más detalles abajo.

 En otros casos, al hablar de filtros verdes o filtros vegetativos se construyen pequeños humedales artificiales, como en este documento, y este otro, pero debe haberlos de varias clases, como en los que en esta página web denominan filtros verdesTambién se explican los filtros verdes en este video de YouTube., subido a la Web por la propia Universidad de Pensilvania.

 Los Investigadores de la Institución académica mentada (Pensilvania) rociaban cultivos con aguas residuales que al filtrarse en el suelo se descontaminaba de ciertos “emergentes”, en gran medida, lo cual podía constarse en las aguas subterráneas subyacentes: Acetaminofeno, ampicilina, cafeína, naproxeno, ofloxacina, sulfametoxazol y trimetoprim. Por tanto, tampoco puede asegurarse que algún otro veneno emergente no funcionaran bien. Obviamente no se limpia toda la carga tóxica, aunque al parecer se reducen considerablemente las concentraciones de (¿todas, algunas?) de esas sustancias peligrosas hasta que son muy bajas. Sin embargo, cabe recordar lo que son realmente los contaminantes emergentes, como nos explica Damiá Barceló:

 Como contaminante emergente se entiende todo contaminante previamente desconocido o no reconocido como tal, cuya presencia en el medio ambiente no es necesariamente nueva, pero sí la preocupación por las posibles consecuencias de la misma. La detección de estos contaminantes en el medio ha sido posible sólo recientemente gracias al desarrollo de nuevas y más sensibles tecnologías analíticas. Entre los contaminantes emergentes presentes en el agua cabe destacar fármacos, compuestos perfluorados, hormonas, drogas de abuso, y productos de cuidado y de higiene personal. En los últimos 5-7 años se ha tomado también conciencia de una nueva clase de contaminantes emergentes: los nanomateriales. La industria asociada a la producción de nanomateriales tanto basados en carbono (fullerenos y nanotubos) como basados en metales (nanopartículas de plata y oro y óxidos metálicos) ha experimentado un gran crecimiento en los últimos años, y este tipo de compuestos se han detectado en agua residual de origen doméstico. Un nuevo problema, asociado al anteriormente descrito, lo constituyen los microplásticos. El impacto de los microplásticos era ya conocido en el medio marino, pero recientemente se ha publicado su potencial impacto en el sistema endocrino de peces de río.

 Pues bien, gran parte de los contaminantes emergentes, son expulsados al ambiente a través de las aguas residuales. Pero el ser humano resulta ser el la especie más sucia de todo el planeta ya que para limpiarse, embellecerse, comer y moverse, contamina toda la biosfera poniendo en peligro otros millones de ellas. Y en estos menesteres debemos tener una imaginación galáctica, ya que inventamos nuevos  “emergentes” a diario.

 No cabe duda que tal estudio y otros afines constatan el potencial del suelo como descontaminante, empero como no sabemos todas las sustancias presentes, ni en que concentraciones son tóxicas, por cuanto no existe “a ciencia cierta” ningún modo de saber la calidad del agua que bebemos. Eso sí, unos tóxicos son más dañinos que otros, pero teniendo en cuenta siempre sus respectivas concentraciones. Digamos finalmente que algunos de estos tóxicos (como los que utilizamos en nuestra higiene ¿¿??) serán degradados, aunque otros simplemente retenidos. ¿Hasta qué punto el suelo se contamina, conforme el agua se limpia?.  ¿Hasta qué punto el agua rociada y luego absorbida por las plantas no contamina alimentos?. ¿Podemos asegurar que  después de varios ciclos no debamos descontaminar el propio suelo generando otro problema?. Pero hay más (…) y para informaros por favor leer abajo. Comienzo con lo básico, terminando con la nota de prensa en suajili, traduciendo al castellano casi todo su contenido).

 Juan José Ibáñez

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Dinámica de la materia orgánica en los sedimentos y suelos inter-mareales y su cadena trófica

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Habitas intermareales. Fuente: Los ecosistemas de la tierra 2012

Como señala Wikipedia, los sedimentos inter-mareales incluyen las costas,  rocosas, playas;(ya sean de arena o guijarros) que corresponden con las zonas de acumulación (a veces de erosión) de sedimentos y las zonas estuarinas, donde los depósitos terrígenos son más o menos importante, depositándose en forma de lodos; en las regiones tropicales y ecuatoriales, donde los ríos fluyen fuera de lo normal, con considerables aportes terrígenos, estas áreas dan lugar a los manglares. Por lo tanto, al menos en parte, estamos hablando de varios tipos suelos (como los Fluvisoles tiónicos, entre otros muchos) según diversas taxonomías actuales, que esconden una enorme biodiversidad. La noticia de la que vamos a dar cuenta hoy (Bacterias que degradan compuestos orgánicos favorecen la fertilización marina) nos informa de la rápida descomposición de la materia orgánica que acaece en estos ambientes, y como corolario de una similar rapidez en la dinámica de todos los eslabones de la cadena trófica que acecen en muchos de sus ecosistemas. Marismas y estuarios, albuferas, o parte de los mismos, se encuentran también en estos lares. Obviamente ya que este hábitat atesora una enorme diversidad de ambientes y organismos, deben también existir diferencias edáficas dignas de mención. Sin embargo, desconozco otros trabajos que den cuenta de tales diferencias. No soy experto en el tema, mientras que la noticia se me antoja lo suficientemente bien redactada como para ofrecérosla sin más comentarios. El contenido de la nota de prensa explica la “al perecer”, la vertiginosa velocidad y la estructura de la cadena trófica en estos ecosistemas y sus suelos que, por lo leído, debe ser mucho mayor que la que acaece en los suelos y biocenosis terrestres. Eso si, la actividad humana resulta ser una seria amenaza para su existencia y funcionamiento.

Por lo tanto os dejo sin más comentarios con la misma.

Juan José Ibáñez

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La revolucionaria técnica de fertilizar que nos guiará hacia la sustentabilidad mundial (Los suelos y los restos mortales del ser humano)

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Fuente: Colaje google imágenes

 Antes de debatir sobre esta revolucionaria información que, esta vez sí, me ha dejado con la boca enormemente abierta, permítanme que les haga la siguiente pregunta, muy aguda por cierto”: ¿fueron algunos prosbiceos biosfericamente correctos al crear  sus “ Cementerio de elefantes”?. De haber sido el caso, la respuesta al parecer sería un rotundo ¡no!. En verdad que la frase el “enemigo lo llevamos dentro” ya sea en el caso de una persona concreta, ya en el de un colectivo de intereses, se me antoja hoy más valida que nunca. En la Asamblea general de la EGU 2017 (Unión Geofísica Europea), un colega llamado Ladislao, ha presentado un tan innecesario como asombroso estudio  que puede revolucionar la fertilización del suelo, en un desesperado intento de alcanzar la sostenibilidad. Y al hacerlo, a puesto a todos los expertos en ciencias del suelo en el punto de mira de numerosas religiones, o porque no decirlo, en la picota de sus integrantes más radicales o integristas (pero también por los dueños y trabajadores de las funerarias). Si la gobernanza mundial aceptara su propuesta, en un breve lapso de tiempo no quedaríamos ningún científico del suelo vivo. Tal fue la sensación de estupor que debió acaecer en la EGU (2017) ya que, de hecho, la nota de prensa ha sido recogida por varios rotativos norteamericanos de ciencia, pero también en la prensa general. Por lo tanto, me veo cómicamente impelido a traducir la noticia, aunque lamentablemente ya lo habían hecho otros.  Y que conste que, en parte, Ladislao y colaboradores llevan la razón, aunque en otra no.

 Ya sabéis que a  los seres humanos nos gusta vivir apiñados, hasta después de la muerte. Y de ahí que se entierre, enlugares sagrados”, según muchas religiones. Hablamos de los cementerios (también denominados en España “Campos Santos”) ¡Amen!. Y es aquí en donde Ladislao hunde el dedo en la llaga, para mostrarnos que, desde un punto de vista ecológico, se trata de un rito “funesto” (otra vez: ¡nunca mejor dicho!).

 Ladislao: permítame también que te diga que no hacía falta tanta parafernalia tecnológica. Te voy a contar una historia, por otro lado trivial. Cuando era niño y veraneaba en la finca de mis tíos, el perro del dueño murió (por un arañazo de un ingrato gato que le causó una infección finalmente mortífera). Muy afligido, mi pariente lo enterró “fúnebremente, y puso un peral encima. A los pocos años, sus frutos eran los más grandes de toda la comarca, ya que se había nutrido de aquel entrañable animal, rico en “nutrientes esenciales”, como bien apunta Ladislao.

 La noticia pues de la que vamos a hablar hoy lleva en español-castellano el pomposo título de “Los seres humanos alteran la química de la Tierra desde más allá de la tumba” (al plumillas si que habría que…..). ¡Amen!. Lo que propone Ladislao es que cambiemos esos rituales y prácticas religiosas por una antigua llamada excarnación“, que en el pasado siguieron sabiamente varios pueblos aborígenes y quizás alguna civilización (no tengo ni idea). ¿”excarnación“?. No sé si es el termino exacto ya que no he visto ninguna explicación clara del vocablo.

Se equivocaría rotundamente Ladislao al aceptar “según la nota de prensa” la cremación, ya que no daría lugar al secuestro de carbono en el suelo, tan política como ecológicamente correcto”. Tampoco alega nada de como eliminar la contaminación agarrada desesperadamente a nuestros empastes e implantes mentales (perdón dentales).  Una de dos, o extraemos antes tales prótesis o simplemente las prohibimos. Nótese que si se aceptara la segunda alternativa, quizás los males que el hombre infringe a la Tierra desaparecerían, por cuanto la vida media de los ciudadanos se retrotraería varios decenios, dado que la mala dentadura era antaño una de las principales causas de mortalidad. ¿detallitos sin importancia?: ¡No!.

Ladislao también soslaya que la “excarnación” puede ser causa de más que peligrosas  y galopantes epidemias, que también diezmarían la carga humana que soporta nuestro planeta (fectando del mismo modo a la fauna salvaje), retornando así a la paradoja de las prótesis dentales (aunque no todas, ya que actualmente su toxicidad podría remplazarse por la contaminación causada por los plásticos, eso creo). Finalmente, recordar a nuestro colega que la diseminación aleatoria, es la forma más perezosa de distribuir la carne humana por la faz de la Tierra. Hay sistemas más eficientes, Ladislao, mucho más eficientes.

Queda por considerar el ingente trabajo a realizar en las zonas de guerra debidas a la exasperante estulticia humana, por cuanto allí, en campos de batalla y ciudades arrasadas por bombas y misiles, se apiñan sobre el suelo los cadáveres durante semanas; si esos que causan las epidemias. En fin……Os dejo pues con mi traducción de la noticia aludida (con algún aderezo) para ofreceros finalmente la nota de prensa original en Suajili. En fin allá vamos……

 Juan José Ibáñez

 Los seres humanos alteran la química de la Tierra desde más allá de la tumba

Por Mari tte Le Roux; Viena (AFP) 26 de abril de 2017

No es sólo en vida, los seres humanos dejen huella en la Naturaleza. Tras la muerte, nuestros cuerpos en descomposición alteran la química del precioso suelo, advirtieron los científicos el miércoles.

 Ya sea que nuestros cuerpos sean enterrados o cremados, lixivian hierro, zinc, azufre, calcio y fósforo (entre otros elementos)  en unos suelos que a la postre pueden ser utilizados en granjas, bosques, parques o jardines  o parques. Hablamos de nutrientes esenciales, pero las prácticas funerarias humanas implican que estos valiosos “nutrimentos” se están concentrando en los cementerios en lugar de dispersarse uniformemente por toda la naturaleza, según una nueva investigación. En consecuencia, en algunos lugares los nutrientes pueden encontrarse sobre-concentrados para su  absorción óptima por las plantas y las criaturas, mientras que en otros son deficitarios. Pero no es oro todo lo que reluce ya que los cuerpos humanos también contienen elementos más dañinamente siniestros, como el mercurio de los empastes dentales mientras que muchas muelas postizas resultan ser de oro (vaya por Dios). El texto en cursiva es de este impresentable bloguero.

 ”Los rastros químicos de cuerpos descompuestos pueden ser muy bien identificados en los suelos”, dijo Ladislav Smejda, de la Universidad Checa de Ciencias de la Vida de Praga, quien participó en este inusual estudio. “las metadas huellas de nuestros restos post mortem persisten durante mucho tiempo, tanto como siglos a milenios”. Los efectos se irán agudizando conforme en el futuro más y más cadáveres se dejen descansar en lugares concretos y apiñados, dijo Smejda en Viena, donde dio a conocer la investigación en una reunión de la Unión Europea de Geociencias (EGU).

“Lo que hagamos hoy con nuestros cadáveres afectarán al medio ambiente durante un dilatado periodo de tiempo”, dijo. “Tal vez no sea un problema desde nuestra perspectiva actual, pero con una población que crece y crece a nivel mundial, los denominados “lugares para el descanso eterno” podrían convertirse en un problema apremiante en un futuro no muy lejano”. Smejda y un equipo utilizaron espectroscopia de fluorescencia de rayos X con vistas a analizar sustancias químicas del suelo en fosas y cenizas “dispersión jardines” (zonas verdes destinadas a la dispersión de nuestras cenizas).

 Empujar hacia arriba las margaritas

Usando cadáveres de animales, también estimaron el impacto teórico de una práctica antigua llamada “excarnación“, por la cual los muertos son dejados a la intemperie para que la naturaleza siga su curso. En los tres casos, el medio edáfico llegó a contener mayores concentraciones de productos químicos significativamente, en comparación con los alrededores, dijo Smejda. Si no hubiera habido cementerios, los restos humanos, como los de los animales, se distribuirían aleatoriamente para que los nutrientes que liberamos fueran más eficientemente reutilizados “una y otra vez, en todas partes”, dijo el investigador a la AFP. Pero la práctica común de concentrarlos en ciertos enclaves “sagrados” puede considerarse como un proceso antinatural. Un impacto negativo más del ser humano que, de este modo, altera los niveles naturales”, dijo.

 Ahora “la pregunta del millón” resulta ser: “¿Podemos alcanzar y consensuar una  estrategia más eficiente con vistas a dispersar estos nutrientes esenciales mejor idea de cómo distribuir estos elementos necesarios a través de paisajes más amplios?” Smejda añadió. “Ciertamente existe un gran potencial con vistas a inventar, desarrollar y poner en práctica … nuevas formas de enterramientos humanos, o nuevos tratamientos que podrían ser más respetuosos con el medio ambiente, es decir más ecológicos“. Admitió que este era un tema “tabú” para muchos seres, que perseveran sus  costumbres funerarias profundamente arraigadas en diferentes culturas y religiones.

Es un asunto muy complejo y estamos al comienzo de este discusión, creo.” ¿si vives para contarlo Ladislao, si vives porque….. “con las iglesias hemos tomado”. Mejor por tu bien y el de tus colegas que no tengas suerte.

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Los Suelos y la Preservación del Patrimonio Cultural (primeros ensayos metodológicos)

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Los suelos y el patrimonio cultural del pasado

Suelos y patrimonio cultural. Fuente: Colaje Google imágenes

Una extensión considerable de los suelos del mundo esconde y preservan parte del patrimonio cultural de nuestros antepasados.  No es fácil saber dónde, si no se usan nuevas metodologías y prospecciones detalladas. El desarrollo de infraestructuras y en parte también el laboreo puede destruir valiosas joyas que nos impidan conocer ciertos aspectos y episodios de la historia de la humanidad. Personalmente he venido defendiendo esta “función de preservación” desde hace unos 12-15 años, prácticamente ignorada por la inmensa mayoría de los expertos en la ciencia del suelo. Sin embargo, actualmente algo comienza a moverse.

La Unión Europea, desde el Joint Research Center, en el antaño denominado Buró Europeo de Suelos (European Soil Buro -ESB) y ahora renombrado como Centro Europeo de Datos (European Soil Data Centre -ESDAC), ha publicado un ensayo con propuestas metodológicas sobre el tema al que aquí aludimos.  Y utilizo el vocablo ensayo ya que se me antoja aun poco serio y aún menos riguroso. Sin embargo, algo es algo. Abajo os dejo la noticia traducida del suajili al español castellano, que incluye tal intento, reitero que en mi opinión aún muy prosaico. Sin embargo resulta recomendable leerlo. Del mismo modo, también se acaba de publicar un artículo científico acerca de la relación entre suelos y patrimonio cultural en donde se ofrecen más detalles.

Con vistas a conseguir tales objetivos, los autores y proponentes de la aproximación hacen uso de la base da datos de suelos de Europa, de la cual fui coautor. No se trata pues de una aproximación cuyas bondades permiten aplicar el procedimiento al conjunto de Europa, sino que esta es la base de datos de mayor cobertura y la han usado para testar, o mejor dicho publicitar las presuntas posibilidades que ofrece. Lo que a uno termina por irritarle, es que el primer autor, Mark, formaba parte conmigo del Comité ejecutivo del ESB en los inicios del siglo XXI. Yo insistí en el interés de este tema, a la que hicieron caso omiso la mayor parte de sus integrantes, y entre ellos Mark. Y unos 15 años después la hacen suya, aunque no aportan nada relevante. Muy al estilo inglés, la maniobra de este investigador, que aterrizó en aquel grupo, pesar de no tener ni idea de lo que era un suelo, demuestra como se las gasta la diplomacia y argucias  de los “British”. Abajo también os muestro algunos ejemplos extraídos de mi Researchgate (repositorio de las publicaciones escritas y publicadas a lo largo de mi trayectoria profesional) escritos en aquella época en donde se da fe de lo que digo. Luego publiqué varios artículos en revistas indexadas y capítulos de libros. Nada de ello consta en la bibliografía sobre la que se apoya Mark, con bastante descaro y poca ética.

¿Qué es lo que han hecho estos autores? ¿Qué nos proponen?. Cada tipo de suelos atesora unas propiedades que propician la conservación de ciertos compuestos y artefactos, o todo lo contrario. Unos edafotaxa pueden ser más apropiados para la conservación de ciertos restos que otros. Es decir, dependiendo de sus propiedades ciertos tipos de suelos pueden albergar algunos restos mejor que otros, o ninguno. Basándose en la mentada base de datos, y con algunos conocimientos de suelos nada complicados, es posible mostrar “mapitas”, muy atractivos sobre las coberturas edafológicas que mejor permiten conservar cierta clase de artefactos, materiales y compuestos de interés cultural. Entre ellos se citan huesos, dientes y conchas, sustancias orgánicas, metales y alecciones que dan cuenta de antiguos asentamientos (Cu, Fe y bronce), etc.  Y aquí termina todo. Es decir lo que parece una iniciativa novedosa no lo es, y sobre lo que se denomina predicción….. (prefiero no pronunciarme). Fin del cuento.

La cuestión estriba en que los artefactos de interés cultural han sido ubicados a lo largo del tiempo de forma dispersa por una gran variedad de enclaves, y los “mapitas” no dan, obviamente cuenta de ello, sino de los sitios en donde ¿pudieran? encontrarse mejor preservados, lo cual no quiere decir que los atesoren. Y todo ello en función de las premisas de las que parten los autores, que aun permanecen por ser corroboradas. Usando un mapa a escala 1:1M, es decir a escala muy grosera, poco se puede predecir, ya que se buscan asentamientos de reducidas extensiones y la generalización cartográfica omite muchos tipos de suelos minoritarios que también están presentes en las unidades de mapeo, aunque no aparezcan.

No obstante, soslayando estos procelosos y lamentables modos de proceder, al menos algo comienza a agitarse (¿verdad Mark?: ese colega que en su momento lo que yo defendí le entró por una oreja-que no oído- y le salió por otro), lo cual agradecerá la comunidad de edafólogos. Debo reconocer que trabajos oportunistas de esta catadura pueden ser positivos para todos los que amamos el mundo de los suelos. Eso sí en mi Researchgate, queda constancia de que no se trata de una inquina personal, sino hechos demostrablemente contumaces. Así se escribe hoy en día la historia de la ciencia.

Os dejo pues con la noticia……..

Juan José Ibáñez

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