La Regla Metodológica, Citaciones Científicas e “Historia de la Ciencia” (The Top 100 Papers of Nature)

The Top 100 Papers of Nature: El descubrimiento de los superconductores de alta temperatura, la determinación de la estructura de doble hélice del ADN, las primeras observaciones acerca de que la expansión del Universo se está acelerando.. todos estos avances fueron merecedores de premios Nobel y aclamados internacionalmente. Sin embargo, ninguno de los artículos de estos grandes científicos aparecen entre los 100 artículos más citados de todos los tiempos.

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Si usted no es nadie en ciencia pero quiere hacer creer a sus madres, amigos, vecinos, y pareja sentimental que sí lo es, contacte con “Who is Who” y por arte de magia será felicitado por los más ignorantes en estas lides. Tan solo tiene que pagar el precio del ejemplar o ejemplares que compre, según lo tonto o vanidoso que sea. Y además le regalarán una placa ¡con su nombre! ¡Para colgar en la pared!. Ya hablaremos de esto algún día.

El seis de diciembre de 2006 editamos un post que llevaba por título: Como Hacerse Famoso en Ciencia: La Regla Metodología (“Methodological Rule)”. Poco tiempo después editamos otros  sobre como alcanzar la fama por medios aún más  timoratos,  tales como La Acrónimofilia y proposición de neologismos ,o los artículos que versan sobre Revisiones Científicas, eso sí publicados en revistas con un alto factor de impacto. Cabe lamentar que los últimos fueron muy leídos aunque al cambiar de sistema de bitácoras (y por tanto las URL), ahora aparezcan sin signos acerca de la aprobación del público (facebook o twitter).

Dice muy poco sobre el sistema actual de la evaluación de la actividad científica el comentario, traducido del artículo publicado por Nature en Acceso Abierto con el que comenzamos este post, aunque tal documento dice mucho más, aunque  nada bueno (The Top 100 Papers of Nature). Pues bien, acertamos de pleno. Si uno en aras de la edulcorada pulcritud científica decidiera realizar una valoración de los grandes hitos de la ciencia a través del número de citaciones científicas, obtendría una imagen totalmente distorsionada de la ciencia.  Reitero, y pueden mostrarse multitud de pruebas, de como la historia de la ciencia es una cosa y el número de citaciones y otros indicadores al uso una aproximación esperpéntica. A sabiendas de que la historia la escriben los vencedores, lo cual ya deforma el papel desempeñado por los grandes héroes de la ciencia, el tipo de rankings mentado ofrece resultados, absurdos, incongruentes, confundentes y porque decirlo, nauseabundos.   

Para empezar, si un investigador no trabaja en el ámbito de la biología y/o ciencias biomédicas, en el sentido más amplio, con una alta  probabilidad no es nadie respetable.  Y por no extenderme señalaré que la única vía para alcanzar este tipo de fama, en base a las citaciones, deviene en investigar aspectos metodológicos en los campos mentados, proponiendo procedimientos y técnicas instrumentales que a la postre sean aplicados(as) por muchos otros colegas. Punto y final. Como corolario, si un extraterrestre tuviera en sus manos estos rankings y pensara lógicamente que a partir de ellos obtendría una imagen de la actividad científica terrestre, es decir la llevada a cabo por los seres humanos, llegaría ineludiblemente a la conclusión de que somos unos paranoicos de la salud y que nos encontrábamos ofuscados en obtener nuevas técnicas para analizarla. Eso sí, posiblemente podría también pensar que tanta metodología no nos proporcionaba alivio alguno a la hora de mantenernos sanos y fuertes.

Empero lo mismo nos ocurre a los humanitas, ya sea uno matemático, físico o químico de gran talla, cuyos estudios fueran paradigmáticos en el avance del conocimiento sobre el  origen del universo, o la profunda verdad, aun velada, acerca de las partículas elementales que constituyen la materia, en estos rankings alcanzaría, como mucho, el honorable estatus de mediocres. Como no soy experto en biomedicina, biotecnología y ciencias afines os puedo asegurar que tras leer los títulos de los 10 artículos más citados no me dicen nada de nada (de hecho se me antojan soberanamente aburridos) mientras que desconozco totalmente a sus autores. Jamás había oído hablar de ellos. Como profesor de filosofía y sociología de la ciencia, en mis clases surgen muchos de los más  aclamados científicos de todos los tiempos  y no solo los de hace un siglo. Empero desconozco quien son los personajes que aparecen en el top ten (no he leído sobre los restantes 90). Sin embargo todos los que sepáis inglés podéis comprobarlo por vosotros mismos pinchando en The Top 100 Papers of Nature. Reitero que todo ello refuerza mi convicción que el entramado/enredado sistema que da lugar a la evaluación de la calidad de la indagación científica debería abandonarse por siempre jamás. No se trata ya de que no se refleje quien es quien en la actividad investigadora, sino que es una patada al núcleo germinal de la misma, es decir sus genitales, ya que la cabeza la utilizamos poco.

Pero sigamos….

Juan José Ibáñez

“Esto podría servir como diana terapéutica”.  “Esto es un gran avance para lograr la computación cuántica” “Este proceso debería ser incluido en los modelos de circulación general de la atmósfera”.  Tales coletillas aparecen en una cantidad de papeles que leo sobre la actualidad. Pero ni se trata de estudios que sirvan, ni de grandes avances, ni nada por el estilo. Simplemente  el objetivo estriba en hacer creer al lector algo que tan solo resultará cierto en el 0.001% de los casos se da por sentado. El único consuelo deviene en que tal mediocridad tampoco aparece en el calamitoso ranking de los artículos científicos más leídos. Personalmente no dudo en absoluto que la proposición de una nueva técnica/metodología sea de un enorme valor,  sin embargo si la ciencia  se construye a hombros de gigantes, estos resultan ser entelequias, o han sido abducidos o sepultados bajo el suelo (el toque edafológico), al menos en este tipo de rankings de ¿excelencia?.  

Y a renglón seguido me pongo a buscar si mis papers han sido citados por alguien más. ¡Qué lástima!. Pero un momento (…) ahora recuerdo que les comento a mis estudiantes, como aquellos gigantes eran transgresivos, que fueron a menudo apaleados por el establishment, que a muchos no les aceptaron sus grandes contribuciones en las editoriales, que otros hundidos inmisericordemente por sus mediocres colegas se suicidaron etc. etc.  ¿Cómo vamos pues a ver a sus herederos intelectuales en la “gloria” de estos rankings”?. Ya me quedo más tranquilo.  Simplemente al artículo de Nature vuelve a confirmar mis tesis. ¿O no?.

Juan José Ibañez

 Si usted no es nadie en ciencia pero quiere hacer crear a sus madres, amigos, vecinos, y pareja sentimental que sí lo es. contacte con Who is Who y por arte de magia será honrado por escrito. Tan solo tiene que pagar el precio del ejemplar o ejemplares que compre, según lo tonto o vanidoso que sea y además le regalarán una placa con su nombre. Ya hablaremos de esto algún día.

 

The Top 100 Papers of Nature: The discovery of high-temperature superconductors, the determination of DNA’s double-helix structure, the first observations that the expansion of the Universe is accelerating — all of these breakthroughs won Nobel prizes and international acclaim. Yet none of the papers that announced them comes anywhere close to ranking among the 100 most highly cited papers of all time.

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