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Laboreo en llanuras, microrelieve y encharcamiento o anegación de suelos

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Lower Tisza Valley. Fuente: In viaggio in Europa

Este post debe contemplarse como la continuación de otro previo que llevaba por título: “Microfotografía de suelos agrícolas el laboreo y su importancia en la hidrología de los campos arados”. Nuestro objetivo es mostrar como la acción de la labranza con arado (crestas y surcos) y las simples infraestructuras asociadas (canales de riego y drenaje) se trasforman naturalmente con el transcurso de los años, generando en zonas llanas y relativamente húmedas, justamente los problemas que pretendían evitar, el encharcamiento del agua tras lluvias intensas, pudiendo poner en riesgo la productividad de los cultivos que sobre ellas se asientan, en modelados como los de gran llanura húngara. Se trata de un ejemplo de lo que puede también acaecer en otros ambientes bajo condiciones similares de humedad y relieve muy plano. Si bien los diseños creados inicialmente parecían adecuados con vistas a evitar los problemas del anegamiento del agua, como mentamos, su espontanea transformación temporal agravó el problema debido a pequeñas modificaciones del microrelieve, que de no corregirse, seguirán agravándose en el futuro. El anegamiento del agua era visible, pero la falta de inventarios detallados impidió detectar las causas hasta hace pocos años.   La microtopografía creada por los elementos aludidos han terminado por desconectar los drenajes de las partes altas de las parcelas de las bajas y los canales de evacuación del agua, anegándose grandes extensiones como puede observarse en una de las fotos que se muestra en esta entrada.  En el primer post plantamos el problema, en este, transcribimos del suajili al español castellano parte del estudio de investigación del que hemos extraído el material. Del mismo modo, os proporcionamos la dirección de donde puede bajarse otro artículo que versa sobre este tema, así como una breve introducción al área de estudio, con especial énfasis en el  tipo de clima.  

 

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Lower Tisza Valley: is situated between the River Tisza and the sandy highlands of Kiskunság, to the north of the town of Szeged. Fish-ponds and saline lakes are surrounded by saline grassland, arable land, orchards and forestry plantations. Some of the fish-ponds contain large reedbeds (Phragmites), and native forest exists along the River Tisza. Human activities include arable farming, horticulture, reed-harvesting and hunting

Se trata de un caso palmario que debe hacernos reflexionar como pequeños cambios micro-topográficos, casi imperceptibles, que surgen como consecuencia de la labranza continuada, pueden alcanzar, a medio y largo plazo, consecuencias no previstas y dañinas para la productividad agraria. Os dejamos con el final del post precedente, antes de entrar a describir lo allí acaecido y que pudiera servir de ejemplo, para que no ocurra lo mismos en otros paisajes similares.

(…) Pero insistamos en el meollo de la cuestión: (i) toda superficie terrestre atesora micro-relieves por la dinámica natural del terreno y ecosistemas, incluyendo la acción dilatada del agua y el viento; (ii) tales patrones superficiales son arrasados por la labranza, cuando tenían su razón de ser, banalizándose y homogenizando grandes extensiones, en espacios geográficos casi-planos a los que llamamos llanuras; (iii) incluso estas modestas prácticas agronómicas y las consiguientes microestructuras a que dan lugar, evolucionan con el devenir del tiempo pudiendo ocurrir que surjan súbitamente problemas inesperados como consecuencia de alteraciones de “pequeños detalles”, aunque de conspicuas repercusiones; y (iv) como corolario de los ítems aludidos debemos comprender muy bien la estructura de cada paisaje agrario antes de intervenir. (…) 

Juan José Ibáñez

Vayamos pues sin más dilación a describir el problema………..

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Microfotografía de suelos agrícolas el laboreo y su importancia en la hidrología de los campos arados

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Lower Tisza Valley. Mosaico Google imágenes

La microtopografía del terreno es un rasgo de la superficie terrestre que influye en numerosos procesos ecosistémicos, hidrológicos y topográficos.  En los espacios geográficos que comenzaron a laborearse ya desde inicios del del neolítico, la labranza borró cualquier rasgo de los mismos banalizándolos por superficies planas homogéneas. ¿Cierto o falso?: ¡todo depende del punto de vista!, como comenzaremos a describir en este post.  Pero adelantemos que el laboreo crea sus propios microrelieves con el arado, drenajes etc., y que estos a veces, cambian con el tiempo dando lugar a sorpresas, a menudo desagradables.

Generalmente, no me lleva mucho tiempo escribir un post. Sin embargo, de vez en cuando, te encuentras con un tema que se te atraganta por la razón que sea. Si la información es muy relevante insistes, en caso contrario suelo tirar la toalla. Hace unos meses me encontré con un artículo (que no nota de prensa) sugestivo sobre los efectos de la labranza en la microtopografía de zonas prácticamente planas, y como la evolución de estos pequeños patrones superficiales podían dar lugar a problemas agronómicos muy serios, hasta el punto de poner en riesgo la producción agraria en un país. Y al intentar describiros de forma sencilla este interesante tema, mi pluma se encasquilló. He tardado tres días en aclararme. Finalmente he redactado dos entregas con sangre, sudor y lágrimas. A veces se te atraviesa la redacción en suajili de un artículo, y si por desgracia el tema te es ajeno (no atesoras un adecuado bagaje sobre el mismo), la tortura estaba servida.     

El artículo de marras lleva el título de “Micro-topographical surface alteration caused by tillage and irrigation canal maintenance and its consequences on excess water development. El estudio en cuestión nos informa de lo que acaece en las amplias extensiones cultivadas de la gran llanura húngara, que en parte tuve el placer de visitar en 2002, pero no con el tiempo e información suficiente como para extraer conclusiones desde un punto de vista científico. Tampoco los colegas húngaros me explicaron el serio problema que sufría la producción agraria de su nación.  Esta región comenzó a cultivarse en los inicios del neolítico, por lo que su suelo ha sido arado de diversas formas.

 La cuestión clave que se planteaba en el artículo, al menos en mi opinión, estriba en que estos microrelieves evolucionan en función de su manejo, dando lugar a la génesis de micro-formas y procesos que con el transcurrir del tiempo pueden derivar en una alteración de la dinámica del agua superficial, hasta el punto de poner en riesgo la producción agraria. En el área de estudio, el problema surgido fue el estancamiento/anegación del agua sobre el suelo, dando lugar a la pérdida de cosechas en grandes superficies. Como señalan los autores tan solo recientemente se han percatado del problema, ya que averiguar lo que allí acaecía demandaba inventarios y cartografías sumamente detallados, las cuales han sido inusuales hasta tan solo hace unos pocos años. Como resultado, deberán llevar a cabo en el futuro investigaciones minuciosas con vistas a corregir las veleidades de tal dinámica micro-topográfica. Reiteramos que al área es muy plana, aunque con una ligera pendiente. La superficie agraria, al margen de los surcos y crestas de la labranza, también alberga canales de riego y drenaje, y todo este sistema ha evolucionado muy sutilmente hasta dan lugar al problema agrario que padecen.

Ya os hablé que el laboreo de laderas contrapendiente fue recomendado durante muchas décadas por la FAO, así como en numerosos manuales de agronomía. Todos ellos hicieron caso omiso de las enseñanzas de numerosas prácticas tradicionales campesinas, algunas de las cuales utilizaban el laboreo a favor de la pendiente, es decir fomentando la escorrentía superficial. Y todo tiene su razón de ser. El uso milenario del territorio de nuestros ancestros no podía perpetuarse si atentaba contra sus intereses, como finalmente se demostró. Hace ya 10 años, publicamos un post sobre esta “filia” de considerar que en todos los ambientes y superficies, la misma estrategia da lugar a resultados similares.  Tal inferencia es rotundamente falsa. En aquella entrada titulada “Haciendo Oídos Sordos del Conocimiento Campesino: El Problema de cómo Labrar en Laderas”, constatamos que no en todas las pendientes inclinadas es recomendable hacer caso de lo propuesto en los manuales, ya que en lugar de mejorar los predios, empeorábamos sus problemas, deteriorando el suelo, en aquel caso por erosión.

Sin embargo, hoy hablaremos de una situación fisiográfica diametralmente opuesta, las grandes llanuras. El método tradicional de labranza, fue justamente arar en sentido perpendicular a la pendiente, pero con el auxilio de los ya mentados canales de riego y drenaje (según la estación).  Y repetimos que lo que durante tiempo pareció funcionar correctamente, comenzó a empeorar en función de la dinámica de estas obras agrarias, conforme fueron “ligera” pero paulatinamente dando lugar a encharcamientos más extensos y prolongados.

En el presente post ya tan solo os ofreceremos algunos de los pasajes generales que se me antojan más ilustrativos, dejando para otro el problema aludido. También añadimos una breve introducción (traducida) del material que publicaremos en otro post. 

Pero resumamos e insistamos en el meollo de la cuestión: (i) toda superficie terrestre atesora micro-relieves por la dinámica natural del terreno y ecosistemas, incluyendo la acción dilatada del agua y el viento; (ii) tales patrones superficiales son arrasados por la labranza, cuando tenían su razón de ser, banalizándose y homogeneizando grandes extensiones, en espacios geográficos casi-planos a los que llamamos llanuras; (iii) incluso estas modestas prácticas agronómicas, y las consiguientes microestructuras a que dan lugar, evolucionan con el devenir del tiempo pudiendo ocurrir que surjan súbitamente problemas inesperados como consecuencia de alteraciones de “pequeños detalles”, aunque de conspicuas repercusiones; y (iv) como corolario de los ítems aludidos, debemos comprender muy bien la estructura de cada paisaje agrario antes de intervenir. Finalmente, añadiremos un poco de historia que también incumbe a la labranza ancestral de algunos territorios de América del Norte, algunos de cuyos detalles hemos recogido del artículo. Ya os describiremos, en un post posterior a este, el proceso con mayor detalle. 

Juan José Ibáñez

Pues bien, comencemos………..

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Suelos y Sequía: Cultivos industriales y pastizales extensivos

Con independencia de la consabida coletilla sobre el cambio climático y el secuestro de carbono que acompaña a este tipo de noticias durante las últimas décadas, la nota de prensa que os ofrecemos hoy puede ser de considerable interés, con vistas a mostrar los efectos indeseados de la agricultura industrial basada en monocultivos, el arado, fertilización mineral generosa (a la larga  también contaminante) y, a menudo sembrando plantas modificadas genéticamente (transgénicos). Básicamente, el estudio llevado a cabo muestra la respuesta del suelo con pastizales extensivos ante la sequía y las mentadas prácticas agronómicas.  Los resultados parecieron ser contundentes: mientras el medio edáfico y su biota bajo la agronomía industrial era afectada negativamente, siendo emisora de carbono a la atmosfera, en los pastizales permanecía secuestrando CO2 y reciclando debidamente los nutrientes. En otras palabras, la resiliencia del sistema suelo resultó ser muy superior en la segunda, al compararla con la primera. Los análisis de biología del suelo llevados a cabo por los investigadores mostraron, que “laboreo + fertilización” cambian la composición biológica de las comunidades del suelo, disminuyendo/perjudicando lo que hoy algunos denominan calidad y funciones del suelo, respectivamente. Más concretamente los científicos implicados constataron un abrupto descenso de especies y biomasa fúngica en los suelos,  “industrialmente cultivados”, así como los invertebrados que se alimentan de ella, mientras que aumentaba el rol de las bacterias y sus consumidores. Los hongos prosperaron mal bajo la sequía en as parcelas aradas, resistiendo sus efectos en los pastizales extensivos (baja carga ganadera, no fertilizados y obviamente sin encontrarse sujetos a la remoción del suelo por el laboreo). Si bien no se investigó que podía ocurrir bajo agricultura ecológica sin labranza, resulta lógico interferir que el patrón esperable esperarse fuera más semejante al del pastizal que al del campo de labranza industrial. Resumiendo, la gestión industrial del medio edáfico debilita la resistencia del ecosistema frente a los impactos de la sequía, como también ocurre al disminuir su biodiversidad, permitiendo que la producción ganadera continuara, aunque, lógicamente cabe esperar un descenso en la producción de la biomasa consumible por la cabaña ganadera. Cabe así inferir que la perturbación de la cadena trófica, al descender el rol de los hongos del suelo, pudiera ser la responsable de tal pérdida de rendimiento por perturbación ecológica. Ahora bien, no puede descartarse que se trate de una correlación indirecta y como corolario espuria (tras la cual es esconde la verdadera importancia de variables no analizadas). Por lo tanto, debería continuar investigándose con vistas a corroborar/refutar la hipótesis fúngica. Extraña que no se mente la remoción de la los centímetros superficiales del suelo por el arado, por cuanto expone materiales edáficos a las repercusiones de las inclemencias climáticas, siendo lógico que incrementara la mineralización de la materia orgánica y, por consiguiente, las emisiones del aludido gas de invernadero. Posiblemente, en el trabajo original se hable de este último asunto.

Juan José Ibáñez

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La diversidad del pasto también amortigua los efectos devastadores de la sequía. Fuente: carbon-based-ghg.blogspot.com.es

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Erosión Eólica, Calidad del Aire, Tipos de Laboreo y Alternativas al Barbecho

Cuando un campo de cultivo se despoja de vegetación con ciertos propósitos agronómicos, la superficie del suelo suele ser  presa de los fenómenos erosivos, ya sean de naturaleza hídrica o eólica. Tal práctica es denominada en España “barbecho”, o más concretamente “barbecho blanco”, en contraposición al barbecho semillado (en el que siembran ciertas plantas que beneficiarán la calidad del suelo con vistas a la cosecha siguiente). Adelantemos que en ciertos países de Latinoamérica, tal vocablo atesora otro significado. En estas breves líneas lo utilizamos como es empleado, tanto en la Península Ibérica, como en la siguiente nota de prensa del Noticiero ARS de la USDA. Más adelante os ofrecemos una definición algo más precisa. Ambos procesos erosivos perjudican al suelo, si bien sus repercusiones no son exactamente las mismas. La erosión eólica, al arrancar las partículas del medio edáfico y trasportarlas suspendidas por el aire, puede generar (si el viento alcanza grandes velocidades) terribles tormentas de polvo. Un caso paradigmático fue la “dust bowl” de los años 20 del siglo XX en EE.UU. Tal catástrofe dio lugar a una gran hambruna, así como a una epidemia de enfermedades respiratorias que incidieron gravemente sobre las tasas de morbilidad y  mortalidad (ver por ejemplo nuestro post sobre la Figura de Hugh Hammond Bennett). Las partículas finas en suspensión (con independencia de que procedan del suelo, emisiones volcánicas, vehículos e industrias, etc.) empeoran la calidad del aire induciendo los problemas de salud pública mentados. Cuando tal hecho ocurre en pequeñas parcelas, la incidencia no es ni seria ni peligrosa. Sin embargo, no puede decirse lo mismo si afecta a grandes extensiones territoriales, ya que en esta situación la calidad del aire puede verse afectada durante semanas, repercutiendo sobre cientos de miles de personas, como fue el caso de la “dust bowl”. Pues bien, a menudo, aun sigue haciéndose uso de tal práctica en regiones agrarias extensas como lo es el denominado granero de los Estados Unidos, es decir los “great plains”. Aun hoy en día este proceso preocupa tanto a los servicios  de conservación de suelos, como a las autoridades sanitarias.  No debe por tanto extrañarnos que se busquen alternativas al barbecho blanco”. La investigación sobre la que versa la noticia que mentamos hoy constata como la “labranza 0”, o laboreo sin labranza, puede ayudar a prescindir del barbecho blanco, sin afectar negativamente ni la producción agraria, ni la salud pública. Eso sí, ya os advertimos que tras la denominada agricultura de conservación, subyacen intereses agroindustriales que dan lugar a paliar la erosión eólica, pero a costa de generar otros problemas medioambientales y sanitarios, como la contaminación del suelo por fertilizantes y pesticidas, y la peligrosa introducción de cultivares transgénicos (plantas modificadas genéticamente). Por favor no caigáis en la trampa, ya que no resulta necesaria con vistas a paliar los efectos del barbecho: “el remedio puede ser peor que la enfermedad”  Os dejamos pues con el contenido de este estudio científico.

Juan José Ibáñez

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Erosión eólica en campos cultivados con barbecho (tormenta de polvo y “bacterias”). Fuente: newswise  (más…)

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