Fitorremediación y Rizorremediación. Rehabilitación de Sitios Contaminados con cobre

La primera vez que me mostraron una balsa de decantación de una antigua mina, me quede obnubilado por su venenosa belleza. En Rodalquilar el paisaje se antojaba lunar, o de esos que aparecen en las películas de ciencia ficción. Una gran cantidad de surcos completamente desnudos formaban un laberinto enigmáticamente fantástico. Algo parecido a un extraño “badland”. Los residuos ricos en cianuro se habían acumulado allí durante la fase de actividad minera, ya finalizada. Se me antojaba un intresante ejemplo del modelado superficial que podía acaecer en otros planetas exentos de vida, por el flujo de algún líquido como el agua, aunque bien pudiera ser otro. Le comenté a mi amigo Cecilio Oyonarte, quien me mostró el lugar, que debía ser conservado tal cual. Sin embargo, tiempo después, me informaron que la Junta de Andalucía había decidido rehabilitarlo.  Algo lógico, a no ser tanto por su singular y siniestra belleza, como por lo anteriormente expuesto. Sobre estos enclaves “bestialmente contaminados” no parece existir vida. Ahora bien, a menudo esta última, se adapta a cualquier medio hostil que conozcamos (o que le proporcionemos), siendo capaz de atesorar minúsculos microorganismos “extremófilos” que resisten ambientes maquiavélicamente terribles. Justamente, estas formas de vida, pueden ser útiles con vistas a descontaminar sitios contaminados por los agentes en los que ellas sobreviven. Sobre tal estrategia versa la noticia de hoy.

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Residuos mina de oro de Rodalquilar (Almería) en los que, debido al cianuro que se empleaba para la extracción, no crece absolutamente nada. Fuente: Web Impacto Ambiental, docents, Educación, Navarra

En el Condado del Cobre de Michigan aparecen paisajes lunares similares debido a la toxicidad inducida por unos residuos mineros ricos en cobre. Al parecer los “primeros ensayos” realizados por investigadores hijos del Tío Sam, haciendo uso de cepas de Pseudomonas adaptadas a este ambiente de un lago vecino (también contaminado por el mismo metal y razones), han dado resultados positivos, con vistas a permitir la revegetación del lugar. Los científicos implicados inocularon suelos con tales microorganismos, plantando sobre ellos maíz y girasol. Respecto a los suelos testigos no contaminados los cultivos obviamente crecieron con menor vigor, pero lo hicieron. En los tes sin Pseudomonas, obviamente la germinación resultó ser un rotundo fracaso. Tales extremófilos ayudaron tanto a las plantas a sobrevivir como a absorber el propio metal.   Obviamente, “de algún modo”, también generaron la formación de compuestos de cobre no absorbibles por la vegetación. Tal tipo de secuestro genera un ambiente menos inhóspito para la vida, al reducir la toxicidad del sustrato.  Y a tal proceso lo han denominado, desconozco si estos investigadores u otros con anterioridad, Rizoremediación. Otro nuevo “palabro” para un diccionario repleto de vocablos innecesarios.

Espero y deseo que el uso del maíz y del girasol, no fuera una declaración de intenciones  con vistas a poner estos “hiper”-“super” contaminados suelos bajo cultivo, por cuanto dudo que los productos fueran consumibles y en ningún caso presupongo que saludables. Y si defendieran tal cosa, primero que la prueben ellos y publiquen los resultados, si es que disponen de tiempo antes de enfermar. Ahora bien, la rehabilitación (nunca completa) y revegetación del enclave podría ser más viable y menos costosa. No abundaré en los riesgos que aun así pueden inducir estos “suelos”, incluso tras su reclamación. Otro día será. Eso sí, algo es algo: mejor que nada. Os dejo pues con la noticia.

Juan José Ibáñez  

Bacteria Can “Fertilize” Copper-Polluted Soil

ScienceDaily (July 28, 2011) — When miners abandoned Michigan’s Copper Country, they left a lot of the red metal behind, and not in a good way. Waste from the mining operations still contains a high fraction of copper, so high that almost nothing can grow on it — and hasn’t for decades, leaving behind moonscape expanses that can stretch for acres.

Now, however, Ramakrishna Wusirika’s research team may have discovered how to make plants grow in the mine-waste desert and soak up some copper while they are at it.

Wusirika, a biological sciences professor at Michigan Technological University, began his research using several species of Pseudomonas bacteria from the sediments of Torch Lake. In the region’s copper-mining heyday, the lake was used as a dump for mine waste. “We found bacteria that are resistant to high levels of copper,” he said. “We thought we might be able to use them to help plants grow better on contaminated soils.”

So Wusirika’s research team added copper to soil samples and then inoculated them with a copper-resistant strain of Pseudomonas. Finally, they planted the samples with maize and sunflower seeds and waited.

As expected, seeds planted in copper-free soil thrived, and seeds planted in the copper-tainted soil without bacteria were stunted. But seeds planted in the coppery soil enriched with bacteria did much better; some were nearly as vigorous as plants grown without the toxic metal.

The bacteria seem to help with plant growth, and they also help maize and sunflower uptake copper,” said Wusirika. That means some kinds of naturally occurring bacteria could make soil more fertile and, in concert with the plants, remove at least some of the copper, a process known as rhizoremediation.

Their work, coauthored by PhD student Kefeng Li and Wusirika, was published online March 1 in the Journal of Hazardous Materials. For their next project, Wusirika’s team has been testing how well their technique might work in a real copper-mining desert. They are in the process of using these bacteria to promote plant growth in stamp sands collected near the small Upper Peninsula village of Gay, where the copper-processing byproduct covers about 500 acres.

 Story Source: The above story is reprinted (with editorial adaptations by ScienceDaily staff) from materials provided by Michigan Technological University.

Journal Reference: Kefeng Li, Wusirika Ramakrishna. Effect of multiple metal resistant bacteria from contaminated lake sediments on metal accumulation and plant growth. Journal of Hazardous Materials, 2011; 189 (1-2): 531 DOI: 10.1016/j.jhazmat.2011.02.075

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Comentarios

Para mi este corto comentario, en lo personal ha resultado muy importante porque a eso vamos, en un futuro se tiene que aplicar mas tecnica en la biorremediaciòn de suelos. Necesito conocer mas sobre este tema.

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