Los suelos de Rapa Nui guardan el misterio del significado del Moai de la Isla de Pascua: La Agricultura

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Isla de Pascua, Rapa Nuí, Moái, fertilidad de suelos, minería extractiva, sustentabilidad. Fuente: Colaje Imágenes Google.

 Y los Rapa Nui  imploraron a sus Dioses para que el suelo permitiera suministrarles alimentos con los que saciar su hambre, construyendo con gran esfuerzo monumentales esculturas. Y su Dios, conmovido, les recompensó su más que generoso trabajo, fertilizando los suelos justamente mediante tales monumentos.

Tal narración se asemeja a un fragmento de algún texto sagrado ¿verdad?. Pues va a ser que no. Se trata de una metáfora de lo que allí al parecer ocurrió. Trabajo duro en la cantera de donde extraían los materiales litológicos para crear sus obras escultóricas, que a le vez fertilizaban la tierra, dando lugar a la siembra de policultivos. Gran parte de la agricultura se encuentra justamente en el enclave de tal actividad extractiva. Más trabajo, más monumentos, más fertilidad del suelo, mayor producción agraria, sostenibilidad.

Esta es la curiosa historia de la isla de Pascua que nos narra el estudio que os mostramos hoy en dos versiones. La primera procede de USA y es más completa y rica en detalles, mientras que la segunda ha sido redactada en español, y como en los medios de comunicación de masas españoles la edafología les genera una seria alergia, pues ¡se nota, se nota!, con independencia de su potencial calidad. Añadimos una tercera noticia por su indudable interés.

La relación entre suelos y esta misteriosa cultura que, por la razón que sea, ha atraído tanta atención y actividad investigadora, por fin parece aclararse gracias a una estudiosa edafóloga. Los suelos y la agricultura son el corazón del secreto de las Islas de Pascua, tanto o más que los archiconocidos Moái. Prefiero que descubráis poco a poco esta asombrosa historia. Empero tan solo un brevísimo comentario. La minería extractiva, como podemos observar en la actualidad, contamina y genera  graves problemas medioambientales y de salud pública, aunque solo sea por ese polvo fino que es suspendido en el aire (las conocidas PM de diferente tamaño). También produce materiales que pueden llegar a degradar el paisaje. Pues bien, los Rapa Nui, lograron en parte por observación y en parte por serendipia que tales materiales y los desechos de ellos derivados, dieran lugar a que florecieran los alimentos. En fin….. eso si es sustentabilidad.

Otra nota de prensa reciente, que añado al final del post, defiende que la cultura isleña no colapsó, sino que siguió su curso, a pesar de las tropelías de sus conquistadores europeos. Por tanto, de ser cierto, sus costumbres serían sustentables, pero aparecieron los del viejo continente y …..

Os dejo pues con esta asombrosa historia de los Moái que levantaban los Rapa Nui, implorando a su dios o dioses, surgieron efecto, ya que Pascua significa “celebración”. ¿Islas de Pascua?

Juan José Ibáñez

Continua…….

Unearthing the mystery of the meaning of Easter Island’s Moai
by Staff Writers; Los Angeles CA (SPX) Dec 16, 2019

Rapa Nui (or Easter Island, as it is commonly known) is home to the enigmatic Moai, stone monoliths that have stood watch over the island landscape for hundreds of years. Their existence is a marvel of human ingenuity – and their meaning a source of some mystery.

Ancient Rapanui carvers worked at the behest of the elite ruling class to carve nearly 1,000 Moai because they, and the community at large, believed the statues capable of producing agricultural fertility and thereby critical food supplies, according to a new study from Jo Anne Van Tilburg, director of the Easter Island Statue Project, recently published in Journal of Archaeological Science.

Van Tilburg and her team, working with geoarchaeologist and soils specialist Sarah Sherwood, believe they have found scientific evidence of that long-hypothesized meaning thanks to careful study of two particular Moai excavated over five years in the Rano Raraku quarry on the eastern side of the Polynesian island.

Van Tilburg’s most recent analysis focused on two of the monoliths that stand within the inner region of the Rano Raraku quarry, which is the origin of 95 percent of the island’s more than 1,000 Moai. Extensive laboratory testing of soil samples from the same area shows evidence of foods such as banana, taro and sweet potato.

Van Tilburg said the analysis showed that in addition to serving as a quarry and a place for carving statues, Rano Raraku also was the site of a productive agricultural area.

“Our excavation broadens our perspective of the Moai and encourages us to realize that nothing, no matter how obvious, is ever exactly as it seems. I think our new analysis humanizes the production process of the Moai,” Van Tilburg said.

Van Tilburg has been working on Rapa Nui for more than three decades. Her Easter Island Statue Project is supported in part by UCLA’s Cotsen Institute of Archaeology. Tom Wake, a Cotsen Institute colleague, analyzes small-animal remains from the excavation site. Van Tilburg also serves as director of UCLA’s Rock Art Archive.

Van Tilburg, in partnership with members of the local community, heads the first legally permitted excavations of Moai in Rano Raraku since 1955. Cristian Arevalo Pakarati, a noted Rapanui artist, is project co-director.

Los suelos de Rapaniu guardan el el misterio del significado del Moai de la Isla de Pascua

Los Ángeles, CA (SPX) 16 de diciembre de 2019: Rapa Nui (o Isla de Pascua, como se le conoce comúnmente) es el hogar de los enigmáticos Moai, monolitos de piedra que han vigilado el paisaje de la isla durante cientos de años. Su existencia es una maravilla del ingenio humano, y su significado es una fuente de cierto misterio. Los antiguos talladores de Rapanui trabajaron a instancias de la clase dominante de élite para tallar a casi 1,000 Moai porque ellos, y la comunidad … más..

Los antiguos talladores de Rapanui trabajaron a instancias de la clase dominante de élite para tallar a casi 1,000 Moai porque ellos, y la comunidad en general, creían que las estatuas eran capaces de producir fertilidad agrícola y, por lo tanto, suministros de alimentos críticos, según un nuevo estudio de Jo Anne Van Tilburg , director del Proyecto Estatua de la Isla de Pascua, publicado recientemente en Journal of Archaeological Science.

Van Tilburg y su equipo, trabajando con la geoarqueóloga y especialista en suelos Sarah Sherwood, creen que han encontrado evidencia científica de ese significado hipotético gracias al cuidadoso estudio de dos Moai en particular excavados durante cinco años en la cantera Rano Raraku en el lado este de la Isla polinesia.

El análisis más reciente de Van Tilburg se centró en dos de los monolitos que se encuentran dentro de la región interior de la cantera Rano Raraku, que es el origen del 95 por ciento de los más de 1,000 Moai de la isla. Extensas pruebas de laboratorio de muestras de suelo de la misma área muestran evidencia de alimentos como el plátano, el taro y la batata.

Van Tilburg dijo que el análisis mostró que, además de servir como cantera y lugar para tallar estatuas, Rano Raraku también era el sitio el enclave de un espacio agrícola productivo.

“Nuestra excavación amplía nuestra perspectiva de los Moai y nos anima a darnos cuenta de que nada, por obvio que sea, es exactamente lo que parece. Creo que nuestro nuevo análisis humaniza el proceso de producción de los Moai”, dijo Van Tilburg.

Van Tilburg ha estado trabajando en Rapa Nui durante más de tres décadas. Su Proyecto de la Estatua de la Isla de Pascua es apoyado en parte por el Instituto de Arqueología Cotsen de la UCLA. Tom Wake, un colega del Instituto Cotsen, analiza los restos de animales pequeños del sitio de excavación. Van Tilburg también se desempeña como director del Rock Art Archive de UCLA.

Van Tilburg, en asociación con miembros de la comunidad local, dirige las primeras excavaciones permitidas legalmente de Moai en Rano Raraku desde 1955. Cristian Arevalo Pakarati, un destacado artista rapanui, es codirector del proyecto.

The soils in Rano Raraku are probably the richest on the island, certainly over the long term, Sherwood said. Coupled with a fresh-water source in the quarry, it appears the practice of quarrying itself helped boost soil fertility and food production in the immediate surroundings, she said. The soils in the quarry are rich in clay created by the weathering of lapilli tuff (the local bedrock) as the workers quarried into deeper rock and sculpted the Moai.

A professor of earth and environmental systems at the University of the South in Sewanee, Tenn., Sherwood joined the Easter Island Project after meeting another member of Van Tilburg’s team at a geology conference.

She wasn’t originally looking for soil fertility, but out of curiosity and research habit, she did some fine-scale testing of samples brought back from the quarry.

“When we got the chemistry results back, I did a double take,” Sherwood said.

“There were really high levels of things that I never would have thought would be there, such as calcium and phosphorous. The soil chemistry showed high levels of elements that are key to plant growth and essential for high yields. Everywhere else on the island the soil was being quickly worn out, eroding, being leeched of elements that feed plants, but in the quarry, with its constant new influx of small fragments of the bedrock generated by the quarrying process, there is a perfect feedback system of water, natural fertilizer and nutrients.”

She said it also looks like the ancient indigenous people of Rapanui were very intuitive about what to grow – planting multiple crops in the same area, which can help maintain soil fertility.

The Moai that Van Tilburg’s team excavated were discovered upright in place, one on a pedestal and the other in a deep hole, indicating they were meant to remain there.

Los suelos en Rano Raraku son probablemente los más ricos de la isla, ciertamente a largo plazo, dijo Sherwood. Junto con una fuente de agua dulce en la cantera, parece que la práctica de la cantera en sí ayudó a aumentar la fertilidad del suelo y la producción de alimentos en los alrededores inmediatos, dijo. Los suelos de la cantera son ricos en arcilla creada por el desgaste de la toba de lapilli (roca madre local) mientras los trabajadores extraían rocas profundas y esculpían el Moai.

Profesor de tierra y sistemas ambientales en la Universidad del Sur en Sewanee, Tennessee, Sherwood se unió al Proyecto Isla de Pascua después de reunirse con otro miembro del equipo de Van Tilburg en una conferencia de geología.

Originalmente no estaba buscando fertilidad del suelo, pero por curiosidad y hábito de investigación, hicimos algunas pruebas a escala fina de muestras traídas de la cantera.

“Cuando obtuvimos los resultados de la química, hice una doble toma”, dijo Sherwood.

“Detectamos  niveles realmente altos de elementos que nunca hubieramos pensado que se encontrarían allí, como el calcio y el fósforo. La química del suelo mostró altos niveles de elementos que son esenciales para el crecimiento de las plantas y vitales con vistas a obtener altos rendimientos. En todas partes de la isla el el suelo se estaba desgastando rápidamente, erosionándose, siendo absorbidos por los elementos que alimentan a las plantas, pero en la cantera, con su constante y nuevo flujo de pequeños fragmentos del lecho de roca generado por el proceso de extracción, se produce un sistema de retroalimentación perfecto de agua, fertilizante natural y nutrientes “.

Dijo que también parece que los antiguos pueblos indígenas de Rapanui eran muy intuitivos sobre qué cultivar: plantar múltiples cultivos en la misma área, lo que puede ayudar a mantener la fertilidad del suelo.

Los Moai que el equipo de Van Tilburg excavó fueron descubiertos en posición vertical, uno en un pedestal y el otro en un hoyo profundo, lo que indica que estaban destinados a permanecer allí.

“This study radically alters the idea that all standing statues in Rano Raraku were simply awaiting transport out of the quarry,” Van Tilburg said.

“That is, these and probably other upright Moai in Rano Raraku were retained in place to ensure the sacred nature of the quarry itself. The Moai were central to the idea of fertility, and in Rapanui belief their presence here stimulated agricultural food production.”

Van Tilburg and her team estimate the statues from the inner quarry were raised by or before A.D. 1510 to A.D.1645. Activity in this part of the quarry most likely began in A.D.1455. Most production of Moai had ceased in the early 1700s due to western contact.

The two statues Van Tilburg’s team excavated had been almost completely buried by soils and rubble.

“We chose the statues for excavation based on careful scrutiny of historical photographs and mapped the entire Rano Raraku inner region before initiating excavations,” she said.

Van Tilburg has worked hard to establish connections with the local community on Rapa Nui. The project’s field and lab teams are made up of local workers, mentored by professional archeologists and geologists.

The result of their collective efforts is a massive detailed archive and comparative database that documents more than 1,000 sculptural objects on Rapa Nui, including the Moai, as well as similar records on more than 200 objects scattered in museums throughout the world. In 1995, UNESCO named Easter Island a World Heritage Site, with most of the island’s sacred sites protected within Rapa Nui National Park.

This is the first definitive study to reveal the quarry as a complex landscape and to make a definitive statement that links soil fertility, agriculture, quarrying and the sacred nature of the Moai.

“Este estudio altera radicalmente la idea de que todas las estatuas en pie en Rano Raraku simplemente estaban esperando el transporte fuera de la cantera”, dijo Van Tilburg.

Es decir, estos y probablemente otros Moai erguidos en Rano Raraku se mantuvieron en su lugar para garantizar la naturaleza sagrada de la cantera. Los Moai fueron fundamentales para en su concepción de la fertilidad, así como en la creencia Rapanui de que su presencia aquí estimuló la producción de alimentos agrícolas“.

Van Tilburg y su equipo estiman que las estatuas de la cantera interior fueron levantadas antes de 1510 a. C. o hasta 1645 d. C. La actividad en esta parte de la cantera probablemente comenzó en A.D.1455. La mayor parte de la producción de Moai había cesado a principios de 1700 debido al contacto occidental.

Las dos estatuas excavadas por el equipo de Van Tilburg habían sido enterradas casi por completo por tierra y escombros.

“Elegimos las estatuas para la excavación en base al escrutinio cuidadoso de fotografías históricas y mapeamos toda la región interior de Rano Raraku antes de iniciar las excavaciones”, dijo.

Van Tilburg ha trabajado duro al objeto de establecer conexiones con la comunidad local en Rapa Nui. Los equipos de campo y laboratorio del proyecto están compuestos por trabajadores locales, guiados por arqueólogos y geólogos profesionales.

El resultado de sus esfuerzos colectivos es un archivo detallado masivo y una base de datos comparativa que documenta más de 1,000 objetos escultóricos en Rapa Nui, incluido el Moai, así como registros similares en más de 200 objetos dispersos en museos de todo el mundo. En 1995, la UNESCO nombró a la Isla de Pascua como Patrimonio de la Humanidad, estando la mayoría de los sitios sagrados de la isla protegidos dentro del Parque Nacional Rapa Nui.

Este es el primer estudio definitivo que revela la cantera como un paisaje complejo y hace una declaración definitiva que vincula la fertilidad del suelo, la agricultura, la extracción y la naturaleza sagrada de los Moai.

Ciéntíficos de UCLA descubren el propósito de los moáis

Un estudio publicado en el Journal of Archaeological Science concluye que los moáis mejoraban la fertilidad del suelo y aseguraban el abastecimiento de alimentos

En medio del océano Pacífico se extiende un conjunto de islas que constituyen la región Polinésica. Una de esas islas, conocida antiguamente como Rapa Nui, es mundialmente famosa por sus intrigantes esculturas: los Moáis. Nos referimos a Isla de Pascua y su pequeño territorio alberga más de mil moais.

Un nuevo estudio realizado por expertos en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) ha concluido que la razón por la que los antiguos habitantes de la Isla esparcieron moais es porque creían que mejoraban la fertilidad del suelo y aseguraban el abastecimiento de alimentos. El equipo científico está dirigido por Jo Anne Van Tilburg, quien cree haber hallado evidencias para sustentar esta hipótesis después de realizar un estudio pormenorizado sobre dos moáis que fueron excavados de la cantera en Rano Raraku, donde se encuentra el 95% de estas estatuas talladas hace cientos de años.

No fue una cantera

Estas evidencias consisten en rastros de banana, taro y camote que habrían sido cultivados alrededor de los moáis. Además, un análisis del suelo mostró que el trabajo de tallado de las estatuas de piedra, así como los movimientos de tierra en la cantera, habían provisto a la tierra de importantes nutrientes.

El Rano Raraku es un volcán y sus erupciones debieron de ofrecer a la tierra los nutrientes necesarios. Según el estudio publicado en el Journal of Archaeological Science. El entorno se habría convertido en un importante centro agrícola y de producción de alimentos. Van Tilburg lleva tres décadas estudiando los moáis de la Isla de Pascua lo que junto al trabajo de Sarah Sherwood, especialista en suelo y parte del equipo, fue esencial para la hipótesis ahora planteada. “La química del suelo mostraba altos niveles de elementos que son claves para el crecimiento de las plantas y para lograr un alto rendimiento. En el resto de la isla el suelo se está gastando rápidamente, erosionando y vaciando de elementos que nutren las nutren.”

El hallazgo contradice la teoría de que la alta concentración de moáis en Rano Raraku como cantera y almacén para ser transportadas a diferentes puntos de la isla. Habrían sido creadas y enterradas allí específicamente para generar una zona fértil por parte de habitantes que confiaba en el carácter sagrado de los moáis y de su influencia en los cultivos, destacó Van Tilburg.

Rapa Nui no colapsó: los moai se construyeron durante mucho más tiempo de lo que se creía

Un estudio, que se publica en el Journal of Archaeological Science, desmonta la extendida teoría de que la civilicación de la Isla de Pascua desapareció en torno al siglo XVII tras una catástrofe ecológica, cultural y demográfica

El misterio que rodea a las enigmáticas esculturas moai de la Isla de Pascua ha acaparado el esfuerzo de los investigadores a lo largo de la historia desplazando al otro enigma de esta civilización: cuándo sucedió su colapso.

La teoría más extendida es que la construcción de las plataformas de sus enigmáticos moais, conocidas como ahus, cesó en torno al siglo XVII, tras una catástrofe ecológica, cultural y demográfica. Pero la cronología de estos sucesos se ha mantenido envuelta en ambigüedades hasta nuestros días.

Ahora, un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Binghamton y de la Universidad Estatal de Nueva York, que se ha publicado en Journal of Archaeological Science, desmonta ésta extendida hipótesis.

La investigación muestra que los ahu aparecieron antes de su colonización, entre principios del siglo XIV y la mitad del XV, se incrementaron rápidamente, y que, en contra de lo que se creía, tuvieron un ritmo constante de construcción que continuó más allá del contacto europeo en 1722, mucho más tiempo después de lo que se pensaba anteriormente.

Por tanto, el estudio no ha encontrado evidencias de un colapso anterior a esa colonización en la Isla de Pascua. Antes al contrario, coge fuerza el hecho de que se una a las filas de las comunidades resilientes que continuaron con sus tradiciones ancestrales a pesar del impacto de la llegada de los europeos.

«Una vez que los europeos llegan a la isla, hay muchos eventos trágicos documentados debido a enfermedades, asesinatos, asaltos de esclavos y otros conflictos», ha explicado a EP Carl Lipo, antropólogo de la Universidad de Binghamton. «Estos eventos fueron completamente extrínsecos para los isleños y tienen, indudablemente, efectos devastadores. Sin embargo -ha continuado este especialista-, la gente de Rapa Nui, siguiendo prácticas que les proporcionaron una gran estabilidad y éxito durante cientos de años, continuaron con sus tradiciones».

«Sabemos, por supuesto, que si tenemos razón, realmente necesitamos desafiarnos a nosotros mismos (y al registro arqueológico) para validar nuestros argumentos. En este caso, pensamos mirar cuidadosamente el ritmo de los eventos de construcción asociados con grandes estructuras», ha reconocido Lipo.

Los investigadores, dirigidos por Robert J. DiNapoli de la Universidad de Oregón, examinaron las fechas de radiocarbono, la estratigrafía arquitectónica relativa y los relatos etnohistóricos para cuantificar el inicio, la velocidad y el final de la construcción del monumento como un medio de probar la hipótesis del colapso.

«Los arqueólogos asignan edades al registro arqueológico al obtener lo que se conoce como fechas de radiocarbono», ha explicado Lipo. «Estas fechas representan la cantidad de tiempo transcurrido desde que ciertos organismos (un arbusto, un árbol, etcétera) murieron -ha continuado este especialista-. Reunir grupos de estas fechas para observar patrones requiere algunos análisis estadísticos sofisticados que solo recientemente han estado disponibles para los arqueólogos. En este documento, utilizamos estas herramientas para proporcionar el primer vistazo a la historia de la construcción de estructuras en la Isla de Pascua».

El grado en que se transmitió la herencia cultural de los Rapa Nui, y todavía está presente hoy en día a través del lenguaje, las artes y las prácticas culturales, es bastante notable e impresionante. «Creo que este grado de resistencia se ha pasado por alto debido a la narrativa del “colapso”, y merece reconocimiento», ha opinado este especialista.

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