Posts etiquetados con ‘etnoagricultura’

Paisajes agrarios y biodiversidad: Retornando al pasado para alcanzar la sostenibilidad perdida

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Fuente: Google Imágenes, J.J. Ibáñez y J.L. González Rebollar

Entre tanta denuncia, redactar post como el que os mostramos hoy eleva los ánimos. Sin embargo, personalmente, también alimenta mi nostalgia. Posiblemente muchos de vosotros, más jóvenes que yo, no  lo entendáis. Júbilo, ya que por fin aparece alguna rendija que pudiera del lugar al retorno de la cordura. Melancolía por cuanto ya desde muy joven, atisbé, intelectual y visualmente,  los restos que permanecían de aquel naufragio causado por la agricultura industrial y los cánticos falsamente embelesados de la revolución verde de los años 60. Es decir la que terminó arrasando nuestros terroir o terruños, paso a paso, o como diría Antonio Machado, golpe a golpe, verso a verso. A mis 23 años, cuando entré con una beca predoctoral en el CSIC, la atmósfera de una Escuela Española de Ecología de los Paisajes Culturales y Agroecología emanaba sus fragancias en mi instituto, y yo quedé prendado de su principal figura, es decir  Pedro Montserrat Recoder. Nuestro paisaje es cultura e historia, y la cultura hace el paisaje, como nos lo explicaba sabiamente Pedro. Efectivamente los paisajes agrarios y su biodiversidad fueron en Europa, hasta la década de los sesenta del siglo XX, mucho más hermosos y ricos en todos los sentidos. Y me retornan a la cabeza “los Cantares de Antonio Machado”: “Hace algún tiempo en ese lugar, donde hoy los bosques se visten de espinos, se oyó la voz de un poeta gritar, “Caminante no hay camino, se hace camino al andar… golpe a golpe, verso a verso”.. Reitero que los paisajes culturales previos a la revolución agraria industrial eran enormemente ricos y variados. Empero esa envenenada revolución verde tornó la frondosidad en desierto y monotonía, envenenándola de paso. Y así, las dehesas de clima mediterráneo menguaron en extensión, mientras que bocages de los biomas templado húmedos, prácticamente desaparecieron. Del mismo modo la agricultura en mosaico de la montaña retrocedió hasta casi su práctica extinción. Así pues:  ¿agricultura ecológica o una agricultura industrial?;¿agriculturas tradicionales o agricultura industrial?”. Sin embargo, “el debate acerca de las agricultura ecológica y las tradicionales también se encuentra viciado. A pesar de todo, como ya os comenté en otro post: “ agricultura moderna es alimento y veneno para el hombre y la biosfera”, actualmente la balanza se inclina a retornar a esos principios abandonados en aras de un mal entendido progreso que ha conllevado miles de problemas (“pérdida de biodiversidad”, resistencia a los herbicidasy un interminable etc.) , a la par que añadido una montaña de arena al problema del denominado cambio climático.

Hoy os vamos a mostrar dos noticias traducidas al español-castellano que versan sobre estos temas. La primera abunda en nuestra pensamiento, si bien sus autores desempolvan, sin saberlo, las tesis de esas raíces anteriormente mentadas, como la de que la cultura hace paisaje”, que hemos defendido muchos durante décadas ante el desprecio, de la agroindustria, tocagenes y administraciones. La segunda nota de prensa muestra un interesante estudio acerca del balance entre rendimientos de la producción y pérdida de biodiversidad. Los datos resultan ser muy clarificadores.

¿Agricultura ecológica, conocimiento campesino o etnoagricultura?. En mi opinión todas se  encaminan en la misma dirección, siendo fértil estudiar y aplicar combinaciones, según ambiente y objetivos.   No debemos olvidarnos de que por fin se reconoce que “los policultivos son más rentables que Los monocultivos”. De hecho, la primera nota de prensa se me antoja un calco de la “agricultura ecológica-oriental, es decir, del método de Masanobu Fukuoka (ver su libro de libre acceso en Internet”). Digamos para finalizar esta entradilla que, del mismo modo ha terminado por reconocerse que la diversidad de esos paisajes culturales puede llegar incluso a sobrepasar la biodiversidad natural.

 Juan José Ibáñez

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Y me retorna la nostalgia al terminar. Recordemos de nuevo a Antonio Machado y su hermosísima interpretación musical con la voz y composición de Joan Manual Serrat:…

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La domesticación de las papas, la geofagia y las arcillas (Gastronomía Peruana)

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Geofagia y gastronomía Peruana: Papas silvestres toxicas + arcillas = Papas comestibles. Fuente: Imágenes Google

Ya os hemos hablado en siete post precedentes de la geofagia, el consumo de suelos y las arcillas. Vimos que se trata de una práctica habitual en las culturas aborígenes de buena parte del mundo. También os narramos como son preferentemente consumidas por mujeres embarazadas e infantes. Sin embargo, hoy vamos a ir un poco más allá. La noticia que os ofrecemos en esta entrega concierne en parte a la geofagia y en parte a la domesticación de la papa/patatas. Las papas silvestres eran tóxicas, por lo que su consumo podía generar trastornos leves e incluso muy graves si se engullían en grandes cantidades. La nota de prensa que abajo os reproducimos, en inglés y traducida al español castellano, lanza una hipótesis bien analizada y argumentada acerca del papel del consumo de arcilla junto a la papa tóxica, de tal modo que se neutralizaba sus riesgos perjudiciales para la salud. Con el tiempo, aquellas culturas precolombinas del altiplano y regiones aledañas, lograron obtener cientos de variedades comestibles empero la costumbre quechua  de cocinar con arcilla aún persiste.

También vuelve a informársenos de los efectos beneficiosos para nuestro aparato digestivo de la ingesta de arcillas por sí mismas. Sin embargo existen dos “detalles” muy idiosincráticos. En primer lugar, en ningún momento se menciona su “especial consumo” por mujeres preñadas y pequeños, sino por toda la comunidad, es decir, sin diferencia de género y edad. Finalmente, hasta la fecha, todo parece apuntar,  a que sin la gastronomía que conlleva la arcilla, las papas no hubieran podido entrar en la gastronomía precolombina. Recordemos que el mundo y la seguridad alimentaria serían muy distintos y quizás difíciles, si aquellos pueblos de la región no hubieran descubierto el secreto que os contamos seguidamente. Para finalizar, tan solo mentar que sigue siendo una práctica en uso, y no solo por los indígenas quechuas, sino por buena parte de la población del Perú.  Los deliciosos platillos incrustados en el mosaico fotográfico que encabeza el post, parecen ser recetas actuales que se expenden en restaurantes peruanos.

A título personal, me entristece que recorriera toda aquella maravillosa región, tras una invitación de la Universidad de Arequipa, sin probar tales manjares. ¿O quizás sí? Realmente disfrute de la ingesta de algunas comidas tradicionales con papas y quizás inadvertidamente (…..).   Recientemente me volvieron a invitar de esta universidad que siempre me ha honrado con su cariño. Por razones de salud me ha sido imposible asistir, empero lo ha hecho en mi lugar uno de los más prestigiosos edafólogos españoles.  Mi más entrañable agradecimiento a Lunsden Coaguila.

Y recordar: hay recetas en Internet que podéis leer para degustar tales “delicatesen”. Os dejo ya con la noticia, que se me antoja tan interesante como sabrosa.

Juan José Ibáñez

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Conservación del Patrimonio Agrario Mundial (SIPAM FAO)

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Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial (SIPAM … – FAO)

Como me gusta redactar post sobre noticias que se me antojan superlativas desde el punto de vista del patrimonio natural y cultural. Y hoy es una de ellas. Más aun, el material se encuentra también redactado que tan solo puedo copiar y pegar con muy pocas adendas por mi parte. Comenzaré secuestrando dos párrafos de la página de Web principal, para a renglón seguido realizar unos breves comentarios y dejaros con varios fragmentos de texto, y especialmente unos contenidos que me entusiasman.  ¿Cómo no había tenido noticias al respecto hasta ahora? No estoy seguro, pero os lo intentaré explicar al final de esta entradilla, si bien lo que debéis leer se encuentra en su extensión (es decir tras mis clásicos “continua…”). Vamos allá. ¡Que gozada!. No tiene desperdicio.

Libro: “Sistemas importantes del patrimonio agrícola mundial (SIPAM). La biodiversidad agrícola y los ecosistemas resilientes. Prácticas agrícolas tradicionales e identidad cultural”. Seguidamente os reproduzco su prólogo.

Resumen: Durante siglos, los agricultores, pastores, pescadores y silvicultores han desarrollado sistemas agrícolas diversos y adaptados localmente, y los han gestionado con técnicas y prácticas ingeniosas que han perfeccionado con el paso de los años. Han sido los responsables de aportar a la humanidad una combinación esencial de servicios sociales, culturales, ecológicos y económicos. Estos “Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial” (SIPAM) son paisajes estéticamente impresionantes que combinan la biodiversidad agrícola con ecosistemas resilientes y un valioso patrimonio cultural. Estos sistemas están situados en lugares específicos del mundo, donde aportan de forma sostenible múltiples bienes y servicios, alimentos y unos medios de subsistencia seguros para millones de pequeños agricultores.

Los SIPAM surgieron a través de un impresionante proceso de coevolución entre los seres humanos y la naturaleza durante siglos de interacción y sinergias culturales y biológicas. Representan la acumulación de experiencia de la población rural. Desafortunadamente, estos sistemas agrícolas se encuentran actualmente amenazados por muchos factores, incluyendo el cambio climático y la presión creciente sobre los recursos naturales. Además, tienen que enfrentarse a la migración causada por una baja viabilidad económica. Como consecuencia, se abandonan las prácticas agrícolas tradicionales y se da una pérdida drástica de variedades y especies endémicas y locales. Hace 16 años, la FAO identificó estas amenazas globales para la agricultura familiar y los sistemas agrícolas tradicionales, y lanzó el programa de los “Sistemas Importantes del Patrimonio Agrícola Mundial” (SIPAM). Adoptando un enfoque basado en la conservación dinámica con el objetivo de lograr un equilibrio entre la conservación, la adaptación sostenible y el desarrollo socioeconómico, el programa SIPAM busca identificar maneras de mitigar las amenazas a las que se enfrentan los agricultores, así como de resaltar los beneficios de estos sistemas.

¡No me lo puedo creer!. Resulta difícil de entender que tras 15 años escribiendo en esta bitácora para lo cual he leído miles de noticias, no me hubiera llegado alguna a este respecto. Mi amigo Luca Montanarella me habló de esta iniciativa de la FAO hace unos meses. Tomé nota pero… se me olvido. (fallo garrafal: ¡mea culpa!). Ahora bien, la falta de información sobre el SIPAM, tras leer varios boletines de noticias de suelos, agricultura y medio ambiente diariamente,  me obliga a pensar que apenas ha calado en la opinión pública y menos aún en la obnubilada mente de políticos y gestores. Y es aquí en donde la buena noticia debiera ser motivo de una profunda preocupación. A nuestras autoridades, no les interesa más que salir en los medios de comunicación, por cuanto al llegar al momento de la verdad, nada de nada.  También cabe  recriminar que, desde Latinoamérica, en donde se habla tanto de culturas indígenas y sus agriculturas sustentables, etc. hasta el momento solo tres enclaves tienen la etiqueta de SIPAM. Si volvemos la vista a la Europa latina,  el paisaje es menos preocupante, aunque no deje de ser inquietante. En España, por ejemplo, tres enclaves han alcanzado la etiqueta del SIPAM. Ahora bien, excepto en un caso, ni me parecen muy relevantes, y menos aún representativos de los principalesterroirque debiéramos analizar y preservar en la Península Ibérica. Estamos tropezando una vez más en el craso error de la falta de iniciativa, como ocurre también con la preservación de la Geodiversidad bajo los auspicios de la UNESCO. ¡Qué lástima!.

Por mucho que nos lamentemos: “obras son amores y no buenas razones”. Nos quejamos continuamente, pero a la hora de esforzarse… ¡suspendidos!. Debemos exigir a nuestros políticos, con todos los medios a nuestro alcance, que no pedirles favores exclusivamente, ya que en estos menesteres son sordos y mudos. Por lo tanto la responsabilidad recae sobre todos nosotros.

Abajo os dejo ya con la información que he recopilado, aunque una buena parte resulta ser una reproducción literal de ciertos contenidos de la página Web del SIPAM.

A todos los amantes de la naturaleza, sus paisajes y en especial de aquellos que son culturales os ruego encarecidamente que leáis este post y actuéis en consecuencia.

Juan José Ibáñez

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Los Paisajes y Suelos de Latinoamérica. Debemos redescubrir la Historia (¿Y parte de la Ciencia?)

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Fuente: Colaje Google Imágenes

En un pasado remoto, hace ya tanto tiempo (….) la enorme masa de Tierra que hoy llamamos Latinoamérica era un paisaje prístino, fuera cual fuera su aspecto. Luego llegaron los seres humanos ¿cazadores recolectores?: ¡Posiblemente!. Empero hará más (o mucho más) de 6.000 años, la agricultura comenzó a expandirse “de algún modo”, hasta ocupar vastas extensiones o incluso la mayor parte del territorio. Aquella floreciente Latinoamérica atesoraba una enorme variedad de cultivos y manejos de suelos que, como mínimo, rivalizaron en su tiempo con los de otros continentes. Sin embargo, algo sucedió, o se enfrentaron a demasiados retos “fueran cuales fueran”. Súbitamente, en términos históricos, fueron desapareciendo culturas avanzadas e imperios. La vegetación natural volvió a expandirse sobre los antiguos paisajes agrarios hasta cubrirlos de selvas pluviales frondosas, u otro tipo de ecosistemas, según las características locales de un clima que también fue alterándose.  

Los pueblos y culturas, ¡a saber cuántas!, se unían por complejos entramados viales de caminos en los que transitaban mercancías, se intercambiaban bienes (agrícolas y al algunos animales, por no hablar de ganadería sensu estricto, ya que aún no lo sabemos) y conocimientos. Empero como seres humanos aquellos pueblos también guerreaban, naciendo y decayendo imperios, como en cualquier otro continente. En ecología y etnoagricultura siempre terminan achacando la culpa de la decadencia de los incas, mayas, etc., a la deficiente gestión de sus tierras. Empero conflictos bélicos y epidemias también pudieran ser la causa (….) ¿si la Duquesa Roja tuviera razón?. ¡A saber!.

Cuando llegaron los europeos y comenzaron a escribir sus crónicas, se nos quedó grabada la imagen de que la mayor parte de aquellos paisajes eran prístinos, y/o penas afectados por la acción humana. Y, así,  tal mito se incrustó en nuestros memes, como el narrado por Plinio el Viejo y Estrabón en la Península Ibérica que finalmente se descubrio ue era incierto.  Los científicos partieron de aquella falsa premisa durante décadas y décadas, por lo que los resultados de muchos estudios dieron lugar a conclusiones falsas o banales, ya fuera en historia, ecología, edafología, agricultura etc.

Posiblemente el mayor problema estribe en que conforme se realiza un imaginario viaje por aquellas maravillosas tierras, las fechas atribuidas a los enclaves en los que aparecen y desaparecen tales paisajes agrarios y culturas no coinciden con precisión. Quizás falten asentamientos y restos por descubrir para obtener una visión más nítida, que tan solo emerge ahora entre la neblina del desconocimiento, o como también se dice es “la punta del iceberg”. Quizás las técnicas actuales de datación aún no sean lo suficientemente fiables, pero también pudiera ocurrir que  la Duquesa Roja, tuviera razón (al menos en parte) aunque nadie de la academia ha deseado escucharla. Como veremos luego, Luisa Isabel Álvarez defendía:” Es que ha habido una confusión histórica. Había viajes a América desde los fenicios: los relatos que tomamos por viajes a África ¡eran, en realidad, viajes a América!”.

Los suelos prístinos de Latinoamérica, probablemente no existan ya, o tan solo permanezcan reductos en los hábitats más hostiles y recónditos lugares, siendo por tanto, poco representativos de los que les precedieron en aquella gran masa de Tierra. La cobertura de suelos fue transformada por la agricultura dando lugar a lo que hoy denominamos Antrosoles, Tecnosoles, etc. Estos suelos modificados por el hombre de las más ingeniosas maneras, atesoraban tantas propiedades inducidas que hoy sería imposible clasificarlos en los dos mentados grupos de suelos. Tampoco valen pues aquí los suelos prístinos como referentes del mundo natural antes del advenimiento del impacto humano.

Cuando intentamos buscar referentes prístinos de suelos y vegetación con vistas a observar como los hombres los hemos ido modificando, resulta que, posiblemente, no existan  sensu stricto. Desde hace pocos años tal descubrimiento (porque este sí lo es), ha comenzado a aflorar en la literatura científica. Sin embargo una gran parte de mis colegas aun insisten  “erre que erre” en no hablar de ello. Un bobo llamado Juan José Ibáñez que, para nada es experto en el tema” se interesó por lo que iba cayendo es sus manos, escribiendo numerosos post en su espeluznante bitácora acerca de la etnoedafología y etnoedafología latinoamericana “Un Universo Invisible bajo Nuestros Pies”, almacenándolos en la categoría que denominó “Etnoedafología y Conocimiento Campesino”.

Pues bien, en esta nueva entrega de la saga, os proporcionamos varias noticias, nuevas, y más o menos recientes (hasta octubre de 2018). Algunas han sido escritas en Español-castellano mientras otras en Suajili, ya que según Luisa Isabel Álvarez, a América se la denominaba África, como veremos posteriormente. Puedo entender a Luisa Isabel Álvarez, ¡grande de España!, y “roja de corazón”, cuando se lamentaba debido a que sus estudios e ingentes archivos históricos no eran considerados por los historiadores y otros eruditos, al no ser ella una experta académica con acreditación. Desconozco si lleva razón o no. Sin embargo su impresionante legado merece la pena ser examinado y estudiado con vistas a separar el grano y la paja. Quizás allí se encuentren esperando testimonios que arrojen mucha más luz sobre el tema. ¿Caballeros Templarios en la Patagonia?. ¿Tartessos, la primera civilización occidental en alcanzar América? Quizás, ¡A saber!. Aunque de ser cierto las asincronías temporales que mentamos con anterioridad pudieran así ser  explicables.

Os dejo con todo este abundante material nuevo.

Juan José Ibáñez

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Un Avatar en La Tierra (Los Waiapi de la Amazonía)

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Fuente: Colaje Google Imágenes

Tras visionarla, quizás a muchos humanos nos hubiera gustado habitar en un planeta del tipo que se describe en Avatar, la película. Lo que muchos desconocerán es que “aún existen” lugares y pueblos en la Tierra cuyos habitantes disfrutaban de un mundo mágico y placentero semejante, hasta que llegó el Homo tecnológicus subespecie depredator para acabar con tal intolerable felicidad. Hablamos del pueblo Wajãpi, escondido en pequeños y recónditos pedazos de selva amazónica. En un post anterior  (¿El Progreso trae felicidad?. Viajando al jardín del Edén en el Amazonas), ya os comentamos diversos aspectos de su dramática situación, costumbres, agricultura, manejo del suelo, etc. Os recomendamos también la lectura de la siguiente entrega: El Expolio a los Pueblos Indígenas en Aras del Progreso: Los Dongria Kondh, Avatar y James Cameron.

 Lo que cabe preguntarse es si tanto progreso tecnológico nos ha ido separando del verdadero bienestar, en lugar de abrirnos nuevos caminos de paz, harmonía, conocimiento genuino y confort. Francamente, comienzo a sopesarlo muy seriamente. Cuando uno entra en la saga de los sexagenarios y ha vivido/sufrido multitud de experiencias, comienza a valorar que lo mejor que le puede ocurrir a un ser humano, resulta ser simplemente disfrutar de su vida en paz, divertirse a raudales tras cumplir con sus necesidades más básicas, encontrarse rodeado de familia y amigos, sin beligerancia alguna contra otros, contemplar con respeto y amor el universo que le ha ofrecido tanto disfrute, para finalmente despegarse para siempre de nuestro cuerpo material, rodeado de todo lo que quiere. Y todo ello tiene que ver tanto con los bienes que le ofrece su ambiente, como por haber nacido en una cultura tan especial como humilde. El hombre moderno siempre desea más, y confunde lo material con lo espiritual. La vida se nos escurre entre los dedos deseando más dinero, éxitos, un hogar repleto de artefactos, estresados casi siempre a la hora de dar la mejor educación a sus hijos, en competencia/lucha cotidiana con nuestros congéneres. A la postre, el estrés, la depresión y la infelicidad enferman esos mismos cuerpos y almas. La noticia central de hoy lleva el título: “Para la Tribu amazónica el bosque pluvial es el universo entero”.… ya que tienen todo lo que demandan y desean a su alrededor. Como veréis abajo, he traducido rápidamente la noticia científica del suajili publicada en TerradDaily al español castellano usando el ingenio Google, por lo que no esperéis delicatesen lingüísticas.

 Reitero que, por lo que a día de hoy saben los expertos, muchas de las tribus amazónicas fueron más sofisticadas que las que actualmente resisten. Algo ocurrió, según se piensa en 2019, un par de siglos antes de la llegada de los europeos, que arrasaron con todo lo que encontraron a su paso, (¿qué sucedió?). Se desconoce la causa y las fechas precisas, pero gran parte de la cuenca amazónica era un paisaje semi-agrario, rebosante de prácticas agronómicas y manejos de suelos ingeniosos, diversos y sofisticados. ¿Qué paso pues?; ¿Por qué se perdió (ver post: “Los Bosques Amazónicos: ¿Paisajes Prístinos o Paisajes Culturales?”). Posiblemente, muchas de las etnias y pueblos no culturizados ¿?¿? que aún restan en aquellos lares, son el fruto de un retroceso tecnológico, típico de la falta de intercambios culturales, necesidad de huir constantemente del hombre blanco (perdiendo parte de su sedentarismo), pérdida de diversidad de recursos naturales en espacios pequeños, así como también de unas organizaciones sociales dispersas en diminutos poblados, etc. Empero tal hecho no hizo mella en su modo de vida, aunque necesariamente debió cambiar.

 En la película Avatar, se hablaba de una inteligencia natural distribuida por todo el bosque en donde los seres del suelo y las raíces de las plantas, funcionaban como una ciudad, muy inteligente, pero además genuinamente sustentable. En nuestro post: “La Inteligencia de los bosques y su comunicación bajo el Suelo” os explicamos que una nueva corriente de pensamiento, así como evidencias empíricas, parecen constatar que lo narrado en Avatar no resulta ser descabellado, en absoluto, aunque seguramente idealizado.

 Quizás los Wajãpi se encontraban y aun lo hacen (aunque mermados) en su Avatar, y nosotros pensando que es un producto de nuestra calenturienta imaginación. ¡Qué lástima!. Todo lo que podríamos seguir aprendiendo de un pueblo tan respetuoso, afable, feliz y sustentable. Empero preferimos exterminarlos porque somos cultos y sofisticados ¿? ¿?. ¡No tenemos perdón!.  Y por ello los Wajãpi, hartos, nos han declarado la guerra al mundo entero, al menos si se pisan sus dominios. Ya les han engañado demasiadas veces: han dicho ¡basta!.

 Hoy os dejamos pues nuestro más entrañable recuerdo y solidaridad con los Wajãpi, y otras tribus latinoamericanas que sufren los mismos padecimientos y exterminios ante nuestro hipócrita y cómplice desinterés. ¿Un Avatar en la Tierra?. Al parecer antaño así puedo ser, actualmente una quimera.

PD. Observar en la narración como entienden y utilizan el concepto de “cansancio/fatiga del suelo”. 

 Juan José Ibáñez

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¿El Progreso trae felicidad?. Viajando al jardín del Edén en el Amazonas (el Pueblo Wajãpi)

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Pueblo Wajãpi. Fuente: Colaje Google imágenes

 

¿El Progreso no trae felicidad?. ¡Pues hay que acabar con los afortunados que lo rechazan, que mal ejemplo, trabajan poco, viven felices, se divierten….!. ¡Intolerable!

 Recuerdo con nostalgia como mi amigo y colega Alfred Zinck narraba apasionantes historias de cuando investigaba en las selvas tropicales de Latinoamérica. Alfredo comentaba que, a veces, salían del helicóptero, y los moradores de aquellas tierras les lanzaban flechas y lanzas cuando intentaban bajar de su “pájaro metálico”. Y así podía pasarse horas. Del mismo, rememoro un viaje a un poblado aborigen de las américas tropicales que recordaba el colega Juan Sánchez. Aun vislumbro su cara de asombro al describir a hombres sexagenarios que parecían muchos más jóvenes, vigorosos y saludables que nosotros, con exquisitos dientes blancos como el mármol, y cuya afabilidad y ganas de divertirse eran enormes. En noviembre de 2017, me llegó una noticia que ha dado lugar al post que redactamos hoy. Hablamos del pueblo Wajãpi, que habita en los bosques pluviales de Brasil, apenas ha contactado con el nombre blanco, y se prepara para defender sus últimos reductos. ¿Habéis visto el film titulado  La Selva Esmeralda (The Emerald Forest, 1985)?: ¿No? Os la recomiendo, ya que narra la vida en un poblado “no contactado” de aquellos lares, en donde sus moradores habitaban felizmente, aunque siempre temiendo la amenaza de los “hombres termita” (destruyen la madera de los boques), es decir el “hombre blanco” que dejaba sus masas forestales hechos añicos.  Pues bien, dos de los testimonios que os dejo abajo “parecen salidos de tal película.

Alan Tormaid Campbell, vivió en uno de los poblados Wajãpi durante los años setenta, publicando a la postre en 2002 una monografía antropológica de los indígenas mentados: “Getting to know Waiwai.”. En Internet aparece alguna relación entre el libro y el film, si bien no he profundizado lo suficiente como para corroborar si habla de la misma tribu, aunque desde luego lo parece. La relación entre el libro que viene citado en el texto y la película de la Selva Esmerala es comentada en el primero. Como veréis abajo, trabajan para comer y comen para vivir disfrutando, hasta que comenzaron a ser acosados inmisericorde e incesantemente, cuando no asesinados por los hombres termita. Se encuentran al borde de la desaparición. ¡Obstinados jinetes de la apocalipsis!. Y efectivamente, no se trata de leyendas, la selva les da sus frutos y animales, los ríos sus peces, sus cultivos lo que demandan para alimentarse, jugar y satisfacer sus vicios. Así, en pocas horas, han llevado a cabo sus labores, y tan solo resta divertirse, beber su cerveza ingerir lo que haga falta, bailar y cantar, hasta finalmente reunirse alrededor de una fogata y contar historias. ¿No sienten ustedes envidia?. ¡Qué fácil resulta ser feliz sin tanta tecnología, sin necesidad alguna de apelar al progreso, etc.! Algunos comentarán que si las enfermedades, que si tal, que si cual. Empero, lo mejor que puede ocurrirle a un ser humano es que disfrute de su vida terrenal, feliz, en harmonía con sus gentes y respetando el medio ambiente. Sin embargo, no se lo consentimos, por lo que hartos amenazan por comenzar a guerrear a todo el que amenace más aun su forma de vida.  Survival International, se afana por defender a estos pueblos, muchos de los cuales, no han contactado jamás con la civilización contemporánea, siendo por tanto además fácil presa de nuestros gérmenes, su peor enemigo invisible. 

 En alguna noticia que os reproduzco abajo, redactada en español castellano, se habla de “hombres de la edad de piedra” ¡Qué atrevida es la ignorancia! Otra de las noticias nos informan que su agricultura se basa el más simple de los sistemas de aquellas tierras: chamiceras o “cultivo de tala y quema” . Sin embargo, de “piedra” se quedaron cuando llegó el hombre blanco ya que la Amazonía sería un jardín del edén que no un paisaje prístino, como explicamos en nuestro post: “Los Bosques Amazónicos: ¿Paisajes Prístinos o Paisajes Culturales?”. Pues bien, como os explicamos en algunos de los post previos que os mostramos abajo, la agricultura de aquellas culturas perdidas resultaba ser mucho más sofisticada, para nuestra vergonzante e insustentable ineficacia agraria. Al parecer, los expertos actuales argumentan que las chamiceras fueron reemplazando a múltiples manejos agrarios y de suelos más sofisticados, tras la invasión de las américas por los europeos. En ese momento comenzó su diáspora y no hubo más remedio que quemar, cultivar y salir corriendo so pena de ser reos de los hombres termita. Abajo os dejo abundante información sobre los Wajãpi en la Wikipedia portuguesa e inglesa,  ya que lamentablemente la española no atesora capítulo sobre los mismos.

 A estas alturas de mi vida, sigo preguntándome ¿para qué tanta ciencia, tecnología y progreso, si con ellos estamos destrozando la biosfera (nuestro hogar), contaminándonos, enfermando de stress y depresiones, etc. ¿Qué ganamos con ello?: ¡No lo sé!. ¿Qué perdemos?: Nuestro hogar y la felicidad. Algunos alegareis que somos más longevos o que nuestra vida media es más dilatada y confortable. Habría que saber cuánto podían vivir con sus cultivos tradicionales, sus intercambios culturales con otras etnias y sin tanto germen llegado de Europa. ¿Conocemos esos datos?: ¡No!. Prefiero pensar que hemos venido a vivir este mundo para disfrutarlo, mientras podamos y sin injerencias. ¡Viva la fiesta de los Wajãpi!. Pasen lean y reflexionen hacia dónde vamos, comenzando con la primera nota de prensa traducida al castellano y que llevaría el título deCerveza en el Amazonas la tribu que ama la fiesta”. Y sin resaca, ya que disponen de los remedios para evitarla.  Eso si, ya advertimos que haremos otro post acerca de su cosmología, su visión del mundo.¡Viva la fiesta de los Wajãpi!.

 Juan José Ibáñez

 Continúa con abundante información……..

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Los biocarbones o carbones pirogenéticos en los suelos del mundo. Una sorpresa inesperada

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Biocarbones  como práctica campesina: Fuente: Mother Earth News

La noticia que os vamos a comentar hoy (Taking stock of charcoal in the world’s soil) me ha causado una gran sorpresa, aunque tras meditar los contenidos parece lógica. En mi modesta opinión, esta es la mayor virtud del estudio. Los autores nos informan que, conforme a sus cálculos (aun con grandes incertidumbres), el 16% del carbono de los suelos del mundo posee origen pirogenético (PyC), lo cual resulta ser una cantidad ingente. Este tipo de materia orgánica del suelo (MOS) se puede generar por incendios naturales, la quema de rastrojos o la producción del ya mentado biochar (en sus diversas modalidades para mejorar las propiedades del suelo, o secuestrar carbono de la atmósfera), de los cuales hemos hablado con profusión en numerosos post de la bitácora. Por tanto, una mirada retrospectiva al papel de la MOS en los suelos y la biosfera adquiere una nueva dimensión, en la cual el fuego se alza como un protagonista de primer orden.

 Los incendios naturales se han producido siempre y ellos dan lugar al carbono pirogenético, como también la quema de residuos agrícolas desde tiempos inmemoriales. Ya hemos comentado estos carbones pirogenéticos se descomponen muy lentamente, actuando como secuestradores de carbono atmosférico.  Más aun, en algunas regiones “el PyC representa hasta el 60% de la materia orgánica edáfica”. ¡Tremendo!. Su mayor abundancia acaece en las regiones tropicales y decrece hacia los Polos. Lo mismo ocurre en los paisajes agrarios respecto a los que atesoran vida salvaje, lo que denuncia el importantísimo papel del ser humano en el secuestro de carbono que atesoran los suelos desde hace miles de años. Eso sí, los autores no nos informan, de lo que ya conocemos sobradamente, es decir que existen PyC capaces de retener agua y nutrientes mientras otros no. Esperemos que su iniciativa nos aclare en los próximos años que porcentaje almacenan los suelos de cada una de restas formas.

 Los investigadores que han publicado el artículo también comentan que: “Los pH elevados, y los suelos ricos en arcilla parecían retener el carbono orgánico pirógeno mejor que cualquier otro tipo de suelo”. Este resultado era de esperar, para todos aquellos que hayan trabajado mínimamente sobre el tema.  De aquí que debamos inferir que la actividad humana ya ha secuestrado de la atmósfera ingentes cantidades de CO2, miles de años antes de que este tema se pusiera de moda, algo así como si estuviéramos descubriendo la dinamita. Como siempre, nos creemos innovadores, cuando en realidad imitamos a nuestros ancestros y su conocimiento campesino (ver los numerosos post al respecto que alberga nuestra categoría: etnoedafología y conocimiento campesino), y con mucha dificultad.

 El estudio ha sido llevado a cabo haciendo uso de minería de datos de investigaciones precedentes publicadas en la literatura, lo cual conlleva ineludiblemente incertidumbres. Ahora bien, como veréis en la noticia original que os muestro abajo (como también en el artículo científico que se encuentra en acceso abierto), se ha liberado una base de datos en acceso abierto que permite obtener tal información, pero también enriquecerla con nuevas contribuciones. Es decir hablamos de una investigación participativa de gran interés. He traducido todo el texto del suajili al español-castellano,  por lo que os dejo sin más con sus contenidos. Buen trabajo. ¡si señor!.

Juan José Ibáñez

veamos pues la noticia……..

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El cambio climático, la Conquista de las Américas y los Mongoles

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Colonización de las Américas. Fuente: Gordon Miller Sailing Into History

 El estudio de los cambios climáticos en el pasado resulta ser apasionantes cuando nos informa de algo que realmente sucedió. Ahora bien, si uno lee noticias como esta, no sabe que pensar. Nos referimos a la siguiente nota de prensa: La conquista de América no influyó en el clima. ¿Y la pregunta del millón sería: ¿Y por qué debía haberlo hecho. Leí su contenido interesado y (….) ¿¿??. ¿La deforestación y puesta en cultivo de amplios espacios geográficos? Acaso resulta que las culturas precolombinas no cultivan extensas extensiones de terreno? ¿Cuánto incrementó el  especio cultivado en detrimento de los bosques al comenzar a instalarse los europeos allí? Esta última, de hecho, hubiera sido la primera pregunta a contestar antes de realizar la investigación cuyos resultados os mostramos hoy abajo. La segunda sería: ¿Cómo el cambio del modelo productivo agrario precolombino/postcolombino afectó las emisiones de gases de invernadero en América? Los autores, usando los denominados testigos de hielo, intentaban averiguar si grandes acontecimientos históricos del pasado afectaron el clima terrestre, ya fuera por enormes deforestaciones, ya por cambios abruptos de la demografía humana.  Y con tal motivo seleccionaron varios acontecimientos de ¿envergadura?, aunque personalmente no entiendo los criterios, o si por un casual fue una tómbola.  Pues bien, los elegidos fueron: la invasión mongola, la conquista de América y la caída de la Dinastía Ming. Conforme a estos autores: “(….)  durante los acontecimientos de corta duración, como la peste negra y la caída de la dinastía Ming, el crecimiento de los árboles no fue suficiente para contrarrestar las emisiones normales” (….) Sin embargo, durante la conquista de América y la invasión mongola sí hubo tiempo suficiente“. Al parecer los autores no eran muy doctos en lo concerniente a la historia y cultura  de las Américas Precolombinas, ya que como os mostramos en  post precedentes, diversos territorios actualmente forestados, eran cultivados con anterioridad a la llegada a las Américas de los Europeos, y no solo por bajo los Imperios Azteca y Mayas, sino también en los bosques tropicales húmedos del continente por culturas aborígenes menos conocidas/estudiadas. Me temo, que lo mismo les ocurre con la de los Mongoles y la enigmática  y poco conocida  “dinastía Ming” en China. Ahora bien, la conclusión de la nota de prensa es como para llevarse las manos a la cabeza. El párrafo reza así: “Los resultados indican que, como se siguió produciendo deforestación, solo la invasión mongola, el acontecimiento de mayor impacto, pudo llegar a producir una disminución neta del dióxido de carbono, cifrada en 700 millones de toneladas de carbono, equivalente a la actual demanda anual de gasolina en el mundo. Sin embargo, es tan poca cantidad que no se puede detectar en los testigos de hielo, reconocen los investigadores”. Tal cual se encuentra redactada la noticia, debe suponerse que la cuantificación de las emisiones de la invasión mongola fue llevada a cabo por otros autores ya que luego reconocen que no pudo detectarse en los testigos de hielo. Y si es así, ¿de qué nos informa la noticia? Pues estos geniales investigadores consideran que “De hecho, los humanos empezaron a influenciar el ambiente hace miles de años al cambiar la cubierta vegetal, cuando talaban bosques para convertir los terrenos en espacios agrarios”.  Ahhhhh. ¿Y tal descubrimiento es nuevo para la ciencia?. Les ruego por favor que lean los numerosos post incluidos en nuestra categoría: “etnoedafología,y conocimiento campesino” y tendrán mucha y mejor documentación sobre el tema. No obstante, como también mostramos en nuestra categoría  “historia de la Tierra y de los suelos”, existen evidencias de que incluso antes del nacimiento de la agricultura, el hombre paleolítico se empeñó en alterar en clima, al ensañarse con la megafauna, como os muestro en una relación de post previos debajo de la noticia aludida.

 Resumiendo. ¿Desea usted publicar en un revista científica?.  Pues bien, escoja unos instrumentos sofisticados, plantéese la hipótesis que le pete, haga malabarismos con la retórica,  escriba algo y ¡ya está! Fácil. Fácil!

 Juan José Ibáñez

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El asombroso misterio del carbón pirogenético (un nuevo biochar detectado entre los pueblos aborígenes de África)

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Carbón pirogenético. Fuente: colaje google imágenes

El título con el que pretendía presentar este post era el siguiente: “El Carbón pirogenético: Los pueblos aborígenes de África lograban mejorar la fertilidad de suelos pobres en nutrientes, alcanzando así una agricultura plenamente sustentable.” Pero realmente, el tema, deprimente en manos de la ciencia actual, resulta asombroso a la luz de la etnoagricultura y etnoedafología. Por esta razón, abajo os he traducido buena parte de la nota de prensa original en inglés, dejando material adicional sobre lo que ahora algunos denominan “pirogenético”. Pero vayamos al meollo del contenido. Ya os hemos hablado en numerosas ocasiones del biochar. En la foto podréis observar cómo ha ido creciendo vertiginosamente el número de artículos que las revistas de prestigio han publicado sobre el tema. Sin embargo, sus propiedades no logran emular las que atesoraban las Terras Pretas (Propiedades y Fertilidad del Biochar). Reitero que abajo tenéis una relación de todo lo publicado en esta bitácora desde que Francisco de Orellana habló por primera vez de ellas, tras su descubrimiento en la desembocadura del “Gran Rio”. El biochar fue desarrollado por los pueblos aborígenes de la Amazonia. Básicamente se trata de un tipo de transformación de la materia orgánica mediante el fuego, y “algo más” (a saber qué), de tal modo que tras añadirse al suelo le otorgaba de una fertilidad enormemente superior a la de los pobres suelos naturales de la región. Y tal enmienda, al parecer, lograba persistir durante cientos y/o miles de años. De este modo, territorios infértiles adquirían una fertilidad pasmosa. La ciencia moderna intenta descubrir el secreto, con vistas a poder obtener con nuestra portentosa tecnología lo que los indígenas hacían sin prácticamente ninguna. Años después, unos investigadores japoneses mostraron al mundo el biochar natural a baja temperatura de las culturas del Nepal. Pues bien, en la noticia de hoy se nos informa que algo parecido ha sido hallado en pueblos aborígenes del oeste de África. ¡Sí1, ellos también transformaban suelos improductivos en altamente productivos sin necesidad de tecnológica, enormes insumos de agroquímicos contaminantes y otras prácticas que a la postre han resultado insustentables. Si logramos esclarecer el secreto de aquellos que han venido denominándose “salvajes” en occidente, alcanzar la sustentabilidad y la soberanía alimentaria a nivel mundial podría considerarse como un objetivo viable y próximo en el tiempo. Varios aspectos resultan asombrosos cuando hablamos de este tema.

¿Cómo es posible que tras casi quince años de intentos para desentrañar tal enigma la ciencia actual sea impotente, con todo nuestro instrumental y bagaje científico?

¿Cómo es posible que se lograra tal hazaña en tres continentes distintos (América, Asia y África) por pueblos que todo indica que jamás mantuvieron comunicación alguna?. Empero un manejo y enmienda semejante dicen que fue practicado en lo denominados Jardines Preuropeos Maoríes de Nueva Zelanda, es decir en Oceanía. De ser así, tan solo en Europa (por lo menos hasta la fecha, según los estudios realizados), sus culturas ancestrales fueron incapaces de fabricar tal piedra filosofal. ¿Quién defiende pues la supremacía aria?

Resulta complicado asumir todo este entramado de hechos y desechos carbonizados.  Aquellos amantes del misterio, siempre podrán apelar a que unos extraterrestres, al ver tanta miseria humana en el pasado, nos ofrecieron este regalito. ¿O realmente  nuestros ancestros lograron de alguna forma, aun por descifrar comunicarse globalmente? De ser cierto todo lo publicado en las revistas científicas,  ¿cómo es posible que este tema no se haya convertido en una prioridad de primer orden mundial? ¿Por qué no se nos despide a todos los agrónomos y edafólogos en vista de nuestra incompetencia?  Un misterio detrás de otro. Una de tres; ¿O somos incompetentes, o somos imbéciles, o la ciencia agronómica actual demuestra ser sumamente ineficiente?.

Os dejo pues con el material nuevo y una relación de los post previos (que no todos) relacionados con el tema……

Juan José Ibáñez 

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El sistema Quesungual en Mesoamérica y el desarrollo sostenible: redescubriendo el pasado

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El sistema Quesungual. Video. Fuente FAO

Hoy hablaremos del denominado sistema Quesungual que ha venido a aportar algo de luz a la agricultura mesoamericana. El sistema Quesungual que no deja de ser una práctica de manejo agroforestal, entre otras muchas.

A lo largo de siglos, la gestión tradicional de los paisajes agrarios solía incluir la presencia del arbolado, o de este último junto al ganado y las principales plantas de cultivo en la zona, cuando no eran de por si policultivos. Ya hemos ido repasando en nuestra categoría “etnoedafología y conocimiento campesinocomo los pueblos Latinoamericanos desarrollaron una impresionante plétora de sistemas de manejo sustentables, entre los cuales la práctica de tala y quema eran uno más, y quizás el peor. Las evidencias constatan que la extensión de este último modo de producir alimentos se expandió, justamente en los últimos siglos, cuando las culturas primigenias dejaron de ser dueñas de su propio destino.   Hace unas décadas, con el apoyo de la FAO, volvieron a introducirse prácticas más sustentables, que no dejan de ser espectros de las que ellos habían utilizado en el pasado.  Aunque debe alabarse la participación de la FAO, también resulta necesario reconocer que se trata del redescubrimiento de la dinamita, una vez más. Viejo vino que se vende en nuevas botellas. Reiteremos por enésima vez que de elaborarse un inventario (libro rojo) de las prácticas tradicionales sustentables de las culturas aborígenes, nos percataríamos que nuestras propuestas “presuntamente originales, dejarían de serlo en la mayoría de los casos. Los europeos destruimos y ahora decimos que redescubrimos y ayudamos a que los pueblos desarraigados. ¡Sin comentarios!  

 El sistema Quesungual que comienza a ofrecer exitosos resultados en Mesoamérica, no deja de ser más que una vuelta hacia el pasado, es decir a los tradicionales sistemas agroforestales y agrosilvopastorales que se usaban en una buena parte de todos los continentes del mundo.

 El sistema Quesungual, parece ir sustituyendo en parte a una práctica actualmente muy extendida, como como los cultivos de tala y quema (chamiceras) que no ofrecen los frutos deseados, pero sí degradan, empobrecen y erosionan los suelos, generando de paso una pérdida de fertilidad. Durante muchos años se nos ha vendido que los aborígenes de Latinoamérica utilizaban sistemáticamente las aludidas chamiceras, cuando en realidad, no fue cierto hasta la llegada de los europeos y el desarraigo y destrozo de sus culturas, y como corolario, de sus sistemas de manejo tradicionales.  Abajo os explicamos, haciendo uso de contenidos de ciertos documentos y páginas Web,  en que consiste el sistema Quesungual así como sus palmarias ventajas sobre los de tala y quema. “nada nuevo bajo el sol”, aunque un método de paliar la pobreza que nosotros mismos, los europeos, indujimos en las américas.  

 Juan José Ibáñez

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