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Taxonomías y clasificaciones de suelos (olvidadas en el resurgir de las ciencias del suelo)

Fuente: Colaje imágenes Google
Identificar, ordenar y clasificar son actividades cognitivas necesarias para nuestra supervivencia y que utilizamos cotidianamente (reflexionemos todos). También son pilares de la casi todas las ciencias y esenciales en lo que respecta a las ciencias de los recursos naturales. En un post anterior hablamos de la importate figura de Luca (De la Crisis al Auge de las Ciencias del Suelo (hablamos de Luca Montanarella). Por favor recuerden el nombre ahora.
En unos momentos en los que la edafología ya forma parte, una vez más, de la corriente principal de la literatura científica, tras años de ostracismo, permanecen varios dilemas sin resolver. Y uno de los que en mi modesta opinión resultan ser más esenciales deviene de dar un salto cualitativo a la hora de clasificar los suelos, para lo cual, deben obtenerse unos resultados claros y precisos, en la medida de lo posible. Sin embargo, un viejo debate, iniciado a principios de la década los años noventa del siglo XX, permanece tal cual sin que casi nadie desee abordarlo. Toda la polémica fue lanzada por los edafometras al pretender desautorizar a las antiguas taxonomías genéticas, y de paso a mi propuesta sobre el concepto de edafodiversidad. Por aquellos tiempos los edafometras habían alcanzado una gran notoriedad y poder en diversas editoriales científicas. Inicié un debate casi solo, con aquella alta aristocracia edafológica. Y una de las vías que utilicé estribó en analizar las estructuras matemáticas de diversas taxonomías y, entre ellas las biológicas y edafológicas. Publiqué varios artículos y capítulos de libros (ver relación abajo) que a la postre sinteticé en un libro con Luca Montanarella Magic Numbers: A Meta-Analysis for Enlarging the Scope of a Universal Soil Classification System (ver reseña al final de este post). Nadie replicó. En él se demostraba que, nuestras taxonomías son constructos innatos de la mente humana, por lo cual no debería extrañarnos que casi todas las clasificaciones atesoraran, más o menos, el mismo número básico de categorías, tendiendo a ramificándose en las ramas en cada subcategoría y como corolario son constructos fractales. Empero todo siguió igual.
El tema ya no interesaba a casi nadie, a pesar de que reitero, las calificaciones y sus criterios taxonómicos son pilares de la edafología y muchas ciencias afines. De hecho, se propuso un grupo de trabajo sobre una “clasificación Universal de Suelos”, que murió, no de éxito sino como un rotundo fracaso. Los edafometras no consiguieron convencer a muchos edafólogos con sus objetivos, y la salud del enfermo no mejoró. El hecho de erradicar los rasgos genéticos, se me antojó un dislate, tanto más cuando en mineralogía se encontraban entusiasmados por el poder predictivo de una nueva taxonomía basada en ellos (ver relación abajo). Del mismo modo, la WRB fue también erradicando los aspectos cualitativos, para dejar de paso exclusivamente los cuantitativos. En mi modesta opinión, otro grandísimo error. Y podría seguir un seguir, pero podéis encontrar mis contribuciones en las categorías y post que detallo al final de esta entradilla. Debemos tener en cuenta aquí que añadir cientos de calificadores sería confuso y farragoso, ya que una buena parte de ellos les resultarán extraños a muchos usuarios, por no tener tales problemas en los paisajes que ellos deben estudiar. Y esto ya nos ocurrió al traducir al español, la antigua: “Una Base de Datos de Suelos Georreferenciada para Europa, Manual de Procedimientos Versión 1.1”. Como coautor y responsable de la traducción de aquel manual al español-castellano de tal iniciativa, tuve que añadir algunas decenas de pies de página, a la hora de de explicar el significado de varios criterios (equivalentes en este contexto a los calificadores), ya que en la Península Ibérica eran innecesarios, y ni tan siquiera sabíamos por aquel entonces las razones de su necesidad en el norte de Europa. Imagínense ustedes a escala mundial. ¡Caos total! Del mismo modo debemos enfatizar que cuando la necesidad de nuevos calificadores se sustenta en el uso de tecnologías e instrumentación recientes, los colegas de muchos países se veían impedidos de aplicarla a causa de la falta de medios y lo global sería para los países ricos, ya que en el sur global……. Por favor, recordemos la Regla de Miller, que falta les hace a los actuales generadores de calificadores.
Con independencia de mis tesis, lo que, sí permanece palmariamente claro, es que el renacer de una nueva edafología necesita de recomponer sus pilares, racionalmente, y nadie más parece haberse propuesto tal misión. Estamos perdiendo el norte, embriagados por retornar a la fama. Empero de ciencia disruptiva, las que nos proporcionen otros, ya que es más cómodo. ¡Qué inventen ellos!. Una clasificación excesivamente detallada e hiper-cargada de edafotaxa conllevaría algo parecido a los quebraderos de cabeza que causan en la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza las denominadas Especies crípticas, por cuanto estiman más la variabilidad genética, que la biodiversidad sensu stricto. Y así convertimos una taxonomía en la caja de pandora, sin saber con exactitud ¡que es una especie!
Hoy os muestro dos trabajos que versan sobre el tema, uno desde un punto de vista más clásico y el último de los recalcitrantes edafometras, que, ingenuos ellos, consideran que las metáforas de calidad y salud de los suelos, deberían ser los pilares del nuevo constructo mental. Las taxonomías básicas de un recurso natural deben ineludiblemente basarse en criterios básicos, que no en desdichas metáforas. Las clasificaciones son básicas para describir las propiedades inherentes de todos los tipos de suelos, por lo que, sin un lenguaje común, terminaremos permaneciendo en la Torre de Babel. ¡Así no!
Por otro lado, tanto Luca como ya nos apuntamos como seguidores de esa iniciativa llamada La Zona Crítica Terrestre: El Nuevo Paradigma de la Edafología, indispensable con vistas a salvar la edafosfera y mucho más. Empero la mayor parte de expertos en las ciencias del suelo, siguen volviendo la vista hacia otro lado. Debemos reconocer aquí las dificultades instrumentales que tal misión conlleva, no lo dudo. Sin embargo, necesitamos insistir a los gestores de la política científica de tal necesidad, la cual también implicaría imperiosamente de un nuevo concepto, así como una nueva clasificación de suelos.
Por lo que respecta a las representaciones gráficas de las taxonomías también propusimos, hará unas dos décadas, el uso de les geometrías hiperbólicas, las cuales visualizan muy bien, la información de la taxonomía enlazada a la descripción de las definiciones de tipos de suelos y sus fotografías, mapas, cartografías, etc. Observo con cierta rabia su actual uso masivo mientras que en edafología…….
Os dejo el material mentado y alguno más.

Juan José Ibáñez
Continúa……..
Enlaces básicos a los conceptos
Dicotomías o la necesidad de clasificar
La clasificación y sus jerarquías
Qué son las especies y cuál es la importancia de clasificar la vida
Sobre las taxonomías y clasificaciones de suelos
Magic Numbers: A Meta-Analysis for Enlarging the Scope of a Universal Soil Classification System
El Futuro de la Pedología o ¿Una Nueva Edafología?
Psicología Cognitiva, Números Mágicos, Regla de Miller y Taxonomía de Suelos
De la Crisis al Auge de las Ciencias del Suelo (hablamos de Luca Montanarella)
Clasificación de recursos naturales
Una vez decidido qué clados convertir en taxones, los sistemáticos deben decidir en qué categorías taxonómicas ubicarlos, lo cual es arbitrario. Por razones históricas se utilizan las categorías linneanas de Clasificación: reino, filo o división, clase, orden, familia, género y especie (ver en la sección de historia de la taxonomía). Los mismos criterios utilizados para saber si nombrar un taxón pueden ser utilizados para saber en qué categoría taxonómica ubicarlo,10 en especial el de la estabilidad en la nomenclatura.
Los sistemas de clasificación que nacen como resultado de la taxonomía tienen dos utilidades:
Sirven como contenedores de información. Los científicos de todo el mundo utilizan los taxones como unidad de trabajo, y publican los resultados de sus trabajos en relación con el taxón estudiado. Por lo tanto los nombres científicos de los organismos son la clave de acceso a un inmenso cuerpo de información, disperso en muchas lenguas y procedente de muchos campos de la biología.
Permiten hacer predicciones acerca de la fisiología, ecología y evolución de los taxones. Por ejemplo, es muy común que cuando se encuentra un compuesto de interés médico en una planta, se investigue si ese compuesto u otros similares se encuentran también en otras especies emparentadas con ella.
Nueva Clasificación de los Minerales del Mundo
La génesis de los minerales inspira una nueva clasificación
Ciencia o Teleología. Los Conceptos de Calidad, Funciones y Salud del suelo.
Nuestras Categorías Taxonomía y clasificaciones y Curso Básico Sobre Filosofía y Sociología de la Ciencia
Clasificaron de Suelos (fragmento de Wikipedia) Tipos de clasificación (Fragmentos)
Genética
Aquí se clasifican los suelos dependiendo de su origen, su grado de desarrollo del perfil, grado de alteración, tipos de humus, hidromorfía, propiedades químicas y mineralogía.
Bases morfométricas
En esta clasificación se utilizan propiedades medibles del suelo, bien directamente en el perfil o analizando muestras en el laboratorio. Representa actualmente la tendencia más aceptada en las modernas clasificaciones de suelos, como la Soil Taxonomy y la World Reference Base for Soil Resources.
Tipos de clasificación
Para los suelos, la experiencia ha mostrado que un sistema natural, es decir, suelos agrupados por sus propiedades intrínsecas, conductas, o génesis, resulta en clases que pueden ser interpretadas para muchos usos diversos. Esto es en contraste con una clasificación técnica, como la «Clasificación de Capacidad de Fertilización», donde los suelos se agrupan de acuerdo con su ajuste a un uso específico.
Clasificación objetiva
Actualmente existe un fuerte tendencia a utilizar dos clasificaciones que pueden ser calificadas como internacionales, estas son la Soil Taxonomy, presentada por el Soil Survey Staff de los Estados Unidos, y la World Reference Base for Soil Resources, editada por un Grupo de Trabajo de la Unión Internacional de las Ciencias del Suelo (International Union of Soil Sciences – IUSS). En algunos países las clasificaciones nacionales están siendo abandonadas o utilizadas con carácter complementario de estas dos clasificaciones globales. En otros países el sistema nacional sigue siendo el sistema principal (Rusia, Alemania, entre otros).
Se trata de clasificaciones que utilizan como caracteres diferenciantes a propiedades del suelo medibles cuantitativamente, en el campo o en el laboratorio. Además, estos caracteres diferenciantes son muy numerosos, de manera que las clases establecidas quedan definidas de una manera muy rigurosa y precisa. Al utilizar criterios cuantitativos, las clases pueden ser definidas de tal manera que se excluyen mutuamente. Estas dos clasificaciones evitan al máximo la subjetividad, a diferencia de lo que ocurría con las clasificaciones que las han precedido:
Números mágicos: un meta-análisis para ampliar el alcance de un sistema universal de clasificación de suelos
2013Informes técnicosMedio ambiente y cambio climático
La categorización del mundo que nos rodea en clases discretas es una capacidad innata de la mente humana para organizar la información y transmitir idiomas en todas las culturas pasadas y presentes. Asimismo, nuestro aparato cognitivo organiza estas categorías de forma jerárquica. Recientemente, los autores de esta monografía han demostrado que la ruptura del continuo de entidades biológicas y pedológicas para llevar a cabo taxonomías sigue las mismas reglas matemáticas: una fragmentación iterativa según reglas fractales. Por esta razón, tanto las taxonomías biológicas como las pedológicas tienen estructuras topológicas similares. Sin embargo, estos constructos mentales desvían un poco de los valores fractales esperados por sesgos utilitarios, geográficos y cognitivos. Se pueden reconocer dos tipos de sesgos cognitivos, denominados efecto prototípico y las limitaciones de los humanos para procesar la información para que no exceda nuestra capacidad de memoria de canal. Por lo tanto, la fragmentación fractal y nuestra capacidad de memoria de canal determinan las estructuras de las taxonomías para obtener sistemas de información eficientes. Sobre esta hipótesis de trabajo, los autores muestran en esta monografía un conjunto de reglas que deben seguirse para que los sistemas de información sean eficientes y fáciles de usar. Además, las taxonomías biológicas y pedológicas actuales y, posiblemente, la clasificación de otras disciplinas, fue llevada a cabo por expertos que se ajustan a las reglas mencionadas de forma intuitiva. En vista de que no existe una ciencia de las taxonomías, los autores ofrecen un conjunto de reglas para ayudar en esta tarea. Se utilizan como ejemplo los pasos para llevar a cabo una hipotética Taxonomía Universal de Suelos.
IBÁNEZ Juan; MONTANARELLA Luca
Ibanez J, Montanarella L. Números mágicos: un metaanálisis para ampliar el alcance de un sistema universal de clasificación de suelos. 25849 euros. Luxemburgo (Luxemburgo): Oficina de Publicaciones de la Unión Europea; 2013. JRC79481;2013-03-26; Oficina de Publicaciones de la Unión Europea
JRC79481;978-92-79-28899-9;1831-9424;EUR 25849 , OP LB-NA-25849-ES-N: https://publications.jrc.ec.europa.eu/repository/handle/JRC79481
Clasificación del suelo como herramienta para contribuir a la sostenibilidad a escala de paisaje y pronosticar los impactos de las prácticas de gestión en la agricultura y la silvicultura
Curtis y colaboradores
Citar: https://doi.org/10.1016/j.still.2024.106216Obtener derechos y contenido
Resúmenes
La clasificación del suelo proporciona información sobre las propiedades cuantitativamente definidas de un suelo.
La génesis del suelo proporciona información sobre la historia evolutiva de un suelo.
Combinados, la clasificación y la génesis del suelo se pueden utilizar para la gestión agrícola sostenible.
La clasificación y génesis del suelo también se pueden utilizar para la gestión forestal sostenible.
Abstracto
La agricultura industrial desde mediados del siglo XX ha proporcionado abundantes alimentos, pero también ha alterado y degradado las propiedades físicas, químicas y biológicas del suelo a escala continental. Para combatir esta situación, se aboga por prácticas agrícolas sostenibles, así como por retirar o «retirar» algunos suelos de la agricultura y dejar que vuelvan a las condiciones naturales para preservar la biodiversidad. Muchas disciplinas científicas (biológicas, pedológicas, agrícolas) están desempeñando un papel en la sostenibilidad. La clasificación del suelo también puede desempeñar un papel, ya que su función es agrupar las propiedades del suelo en tipos de suelo y crear mapas que muestren los patrones del suelo en todo el paisaje. Además, la clasificación se basa en gran medida en la génesis de las propiedades diagnósticas. Cada propiedad diagnóstica tiene una historia evolutiva resultante de factores → procesos pedogénicos → propiedades del suelo. Comprender la génesis de un suelo no solo nos permite comprender qué son los suelos hoy en día y qué funciones de salud del ecosistema y del suelo realizan, sino que también nos permite saber qué eran en el pasado en función de las cronosecuencias y la memoria del suelo, y en qué probablemente se convertirán en el futuro. Si, por ejemplo, un suelo residual poco profundo a la roca madre caliza (por ejemplo, leptosoles o hapludalfs líticos) se ara, permanece descubierto por la vegetación y se permite que se erosione hasta el lecho rocoso, no es sostenible ni regenerativo. Si, por el contrario, se permite que un suelo con un horizonte mollico (por ejemplo, Chernozem o Mollisol) que se formó en loess profundo sin capas restrictivas se erosione haciendo que pierda carbono, capacidad de almacenamiento de humedad y estructura favorable, puede recuperar su sostenibilidad y volverse regenerativo a través de un manejo adecuado, como cultivos de cobertura y labranza de conservación. Se pueden encontrar ejemplos similares para suelos de todo el mundo que ilustran el papel que la clasificación puede contribuir a la sostenibilidad del suelo y la capacidad regenerativa a escala de paisaje.
Fragmentos de sección
Clasificación del suelo: qué es un suelo ahora, qué era y en qué es probable que se convierta
¿Cómo se puede utilizar la comprensión de la clasificación del suelo como herramienta para la agricultura sostenible? Por «herramienta» nos referimos a «un dispositivo utilizado para llevar a cabo una función particular» (NOAD, 2023). La función particular, en este caso, es agrupar los datos por tipo de suelo, mapear esos tipos de suelo en todo el paisaje y predecir cómo responderá un suelo a las decisiones de manejo. La idea central consiste en saber qué es un suelo ahora (taxonómicamente), qué fue en el pasado y en qué es probable que se convierta en el futuro
La clasificación del suelo como herramienta para el manejo forestal sostenible, la restauración y la provisión de servicios ecosistémicos
La clasificación del suelo ha sido reconocida desde hace mucho tiempo como una herramienta relevante para diferenciar y definir la productividad de los sitios forestales, orientar la gestión forestal o cuantificar el impacto en las actividades de gestión forestal (Fisher, 1928, Veatch, 1924). La taxonomía de suelos, por ejemplo, está diseñada para organizar, consolidar y agrupar sistemáticamente las principales tendencias en las propiedades cuantificables dominantes del suelo en categorías discernibles relevantes para el manejo de la tierra. Por lo tanto, los sistemas de clasificación de suelos proporcionan la máxima información
Conclusiones
La mayoría de los suelos cultivables del mundo han sido alterados por las actividades humanas (Lal, 2007). Algunos suelos están tan severamente degradados que la agricultura ya no es posible (Fig. 5). Otros suelos, aunque degradados, tienen una alta capacidad regenerativa, como los suelos formados en loess profundo. En ambos casos, la clasificación de suelos puede contribuir a la agricultura sostenible como herramienta para desarrollar un lenguaje denotativo y connotativo que sintetice las propiedades del suelo y las muestre en mapas. Esto, en
¿Cómo pueden la pedología y la clasificación de suelos contribuir al desarrollo sostenible como fuente de datos y portadora de información?☆
Bouma y colaboradpres (edafmetras)
https://doi.org/10.1016/j.geoderma.2022.115988Obtener derechos y contenido
Bajo una licencia Creative Commons licencia Acceso abierto
Resúmenes
Contribuciones innovadoras del suelo al desarrollo sostenible.
Las funciones de pedotransferencia permiten que los datos de los estudios de suelos alimenten los modelos de ecosistemas.
Demostración de los efectos del manejo del suelo y el cambio climático en la funcionalidad del suelo.
El papel de la clasificación del suelo en la definición de la funcionalidad del suelo.
Abstracto
La clasificación del suelo se basa tanto en las propiedades del material del suelo como en las vías pedogenéticas responsables de esas propiedades. Debido a que las propiedades del suelo están vinculadas a la función y el potencial del suelo, la información sobre la clasificación del suelo ha formado la base para las interpretaciones empíricas de las unidades cartográficas en términos de limitaciones o idoneidades para una amplia gama de usos de la tierra.
De esta manera, un tipo de suelo actúa como un «portador de información» accesible que presenta «la historia de…». Aunque valiosas para evaluaciones amplias del uso de la tierra, estas interpretaciones empíricas de la funcionalidad del suelo son inadecuadas para responder a las preguntas interdisciplinarias modernas centradas en el desarrollo sostenible. Se presentan cuatro estudios de caso que muestran diversos enfoques cuantitativos centrados en las funciones del suelo que contribuyen a los servicios ecosistémicos en consonancia con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas y el Pacto Verde Europeo, demostrando que: i) el uso de estudios de suelos y bases de datos asociadas que alimentan los modelos de simulación suelo-agua-atmósfera-planta puede contribuir a definir las funciones del suelo y los servicios ecosistémicos; ii) la caracterización hidropedológica de los tipos de suelo puede permitir una fuerte reducción del número de unidades de paisaje a considerar, mejorando la aplicabilidad práctica; (iii) las funciones de pedotransferencia pueden vincular con éxito los datos del suelo con los parámetros de modelización; iv) la funcionalidad requiere la expresión de los efectos de la gestión del suelo sobre las propiedades de un determinado tipo de suelo, que se expresarán mediante fenoformas; v) sólo se pueden aplicar modelos para explorar los efectos futuros importantes del cambio climático mediante la ejecución de escenarios del IPCC; y (vi) el nivel más efectivo de clasificación de los suelos, que actúan como portadores de información al definir la funcionalidad del suelo, diferirá según la escala espacial que se considere, ya sea local, regional o superior.
