Posts etiquetados con ‘agricultura campesina’

Paisajes agrarios y biodiversidad: Retornando al pasado para alcanzar la sostenibilidad perdida

0-pasejes-agrarios-retornando-al-pasado

Fuente: Google Imágenes, J.J. Ibáñez y J.L. González Rebollar

Entre tanta denuncia, redactar post como el que os mostramos hoy eleva los ánimos. Sin embargo, personalmente, también alimenta mi nostalgia. Posiblemente muchos de vosotros, más jóvenes que yo, no  lo entendáis. Júbilo, ya que por fin aparece alguna rendija que pudiera del lugar al retorno de la cordura. Melancolía por cuanto ya desde muy joven, atisbé, intelectual y visualmente,  los restos que permanecían de aquel naufragio causado por la agricultura industrial y los cánticos falsamente embelesados de la revolución verde de los años 60. Es decir la que terminó arrasando nuestros terroir o terruños, paso a paso, o como diría Antonio Machado, golpe a golpe, verso a verso. A mis 23 años, cuando entré con una beca predoctoral en el CSIC, la atmósfera de una Escuela Española de Ecología de los Paisajes Culturales y Agroecología emanaba sus fragancias en mi instituto, y yo quedé prendado de su principal figura, es decir  Pedro Montserrat Recoder. Nuestro paisaje es cultura e historia, y la cultura hace el paisaje, como nos lo explicaba sabiamente Pedro. Efectivamente los paisajes agrarios y su biodiversidad fueron en Europa, hasta la década de los sesenta del siglo XX, mucho más hermosos y ricos en todos los sentidos. Y me retornan a la cabeza “los Cantares de Antonio Machado”: “Hace algún tiempo en ese lugar, donde hoy los bosques se visten de espinos, se oyó la voz de un poeta gritar, “Caminante no hay camino, se hace camino al andar… golpe a golpe, verso a verso”.. Reitero que los paisajes culturales previos a la revolución agraria industrial eran enormemente ricos y variados. Empero esa envenenada revolución verde tornó la frondosidad en desierto y monotonía, envenenándola de paso. Y así, las dehesas de clima mediterráneo menguaron en extensión, mientras que bocages de los biomas templado húmedos, prácticamente desaparecieron. Del mismo modo la agricultura en mosaico de la montaña retrocedió hasta casi su práctica extinción. Así pues:  ¿agricultura ecológica o una agricultura industrial?;¿agriculturas tradicionales o agricultura industrial?”. Sin embargo, “el debate acerca de las agricultura ecológica y las tradicionales también se encuentra viciado. A pesar de todo, como ya os comenté en otro post: “ agricultura moderna es alimento y veneno para el hombre y la biosfera”, actualmente la balanza se inclina a retornar a esos principios abandonados en aras de un mal entendido progreso que ha conllevado miles de problemas (“pérdida de biodiversidad”, resistencia a los herbicidasy un interminable etc.) , a la par que añadido una montaña de arena al problema del denominado cambio climático.

Hoy os vamos a mostrar dos noticias traducidas al español-castellano que versan sobre estos temas. La primera abunda en nuestra pensamiento, si bien sus autores desempolvan, sin saberlo, las tesis de esas raíces anteriormente mentadas, como la de que la cultura hace paisaje”, que hemos defendido muchos durante décadas ante el desprecio, de la agroindustria, tocagenes y administraciones. La segunda nota de prensa muestra un interesante estudio acerca del balance entre rendimientos de la producción y pérdida de biodiversidad. Los datos resultan ser muy clarificadores.

¿Agricultura ecológica, conocimiento campesino o etnoagricultura?. En mi opinión todas se  encaminan en la misma dirección, siendo fértil estudiar y aplicar combinaciones, según ambiente y objetivos.   No debemos olvidarnos de que por fin se reconoce que “los policultivos son más rentables que Los monocultivos”. De hecho, la primera nota de prensa se me antoja un calco de la “agricultura ecológica-oriental, es decir, del método de Masanobu Fukuoka (ver su libro de libre acceso en Internet”). Digamos para finalizar esta entradilla que, del mismo modo ha terminado por reconocerse que la diversidad de esos paisajes culturales puede llegar incluso a sobrepasar la biodiversidad natural.

 Juan José Ibáñez

Continua………
Y me retorna la nostalgia al terminar. Recordemos de nuevo a Antonio Machado y su hermosísima interpretación musical con la voz y composición de Joan Manual Serrat:…

(más…)

Etiquetas: , , , , , , , , ,

Paisajes Otoñales Mediterráneos (Dehesas y Encinares)

En los dos post anteriores sobre los paisajes tradicionales mediterráneos durante el otoño nos adentramos en la Sierra de Gredos, así como el Mazizo de las Villuercas (Sierras De Guadalupe, San Vicente y la Jara). En esta última entrega descenderemos en altitud desde las montañas a las llanuras o mesetas (aunque también aparecen ubicadas en las fisografías más suaves de las primeras), por cuanto aun perviven los sistemas agro-silvo-pastorales mediterráneos sustentables, tales como las Dehesas (ver otros post en donde describimos ciertos aspectos de las mismas, al final de este). En el oeste de España, estas alternan con escasos bosques de perennifolios en los que dominan las especies del género Quercus (tales como encinas, alcornoques y quejigos) con un cortejo minoritario de otros árboles acompañantes. A ellos obviamente hay que añadir los campos de cultivo monoespecíficos, ya sean desarbolados (herbáneas), o basados en especies leñosas (olivares, viñedos, etc.). Si las  lluvias son abundantes a finales de verano y otoño, el paisaje casi retorna al verdor de una primavera húmeda, adquiriendo enorme vistosidad. Este ha sido el caso de 2012. Hablamos de la denominada “otoñada” por los lugareños. La mentada situación climática resultaba ser muy importante, especialmente en los agrosistemas ganaderos. Bajo estas circunstancias, el pasto volvía a reverdecer con vigor favoreciendo la alimentación de los ganados y evitando el uso de otros recursos alimentarios más onerosos. Del mismo modo, las bellotas de las encinas (sus frutos) que caían al suelo, naturalmente o vareadas por los lugareños, resultan ser indispensables para el engorde del ganado porcino destinado a la producción de los embutidos Ibéricos de alta calidad y fama mundial. Más aun, durante esta estación, y especialmente tras abundantes lluvias, deviene la recolección de diversas especies de setas y hongos comestibles. En cualquier caso, como ya os mentamos, esta serie de post es fundamentalmente de naturaleza visual, ya que la otoñada de 2012 ha sido magnífica, como vamos a mostrar. También os ofreceremos alguna imagen de como el hombre con sus repoblaciones forestales, o el éxodo de los campesinos del campo a la ciudad, han degradado una buena parte de estos hermosos paisajes, por cuanto el abandono, en sistemas agro-silvo-pastorales milenariamente antropizados deviene en pérdida de biodiversidad adquiriendo el territorio una fisonomía más árida y descuidada, a la par que susceptible a ser presa de incendios forestales. Esperamos que tal contraste de fe del valor incalculable de esta gestión tradicional campesina, sustentada en el policultivo y usos múltiples de los espacios agrarios.  Debemos reseñar del mismo modo, el todavía debatido origen de las dehesas, que se retrotrae a los albores de los tiempos cuaternarios. Algunos expertos sostienen que durante el neolítico los campesinos aclararon los bosques dando lugar a este tipo de gestión. Por el contario, otros defendemos que posiblemente tales bosques no acaecían de forma natural en las llanuras y mesetas, sino que en su lugar se presentaba un tipo Sabanas Mediterráneas, no muy distintas de las actuales africanas, ricas en manadas de herbívoros y carnívoros salvajes. Las razones para apoyar esta última tesis se sustentan en (i) la enorme biodiversidad de especies y comunidades de pastos de las dehesas (casi equiparable a la de los ambientes subtropicales prístinos) no se puede generar en unos pocos miles de años, y (ii) la geo-arqueología del paisaje y análisis de yacimientos paleontológicos inducen a pensar que, efectivamente, en el Mediterráneo existían las susodichas sabanas. En consecuencia, el ser humado habría llevado a cabo un tránsito gradual de la caza de las manadas de herbívoros salvajes a la ganadería, añadiendo después la agricultura, a la hora de generar los complejos y hermosos sistemas adehesados. Obviamente, por desgracia, tal proceso supuso le extinción de otras especies precedentes, ya fueran herbívoras o carnívoras. Os mostraremos detalles de algunas especies arbóreas acompañantes de los aludidos Quercus. Este es el caso del madroño, cuya singularidad estriba en que durante la otoñada ofrecen sus flores y comestibles frutos simultáneamente.

trujillo-dehesa-y-monte

La Dehesa da lugar al monte cerrado al incrementar la pendiente. Trujillo camino a la Sierra de Guadalupe, Las Villuercas (Cáceres, España). Foto: Juan José Ibáñez

Del mismo modo, fijaros en los troncos de los alcornoques, tras serle extraída hábil y rápidamente la corteza con la que se fabrica el corcho. Más al sur de esta zona de Extremadura, los alcornoques (de ¡fruto menos apreciado por el ganado que la bellota de la encina!) se pueden observar en masas forestales más densas y puras que en las dehesas, ya que el principal objetivo de las explotaciones se redirige esencialmente a la obtención del corcho (nos encontramos ante la región con mayor producción de este material a nivel mundial). En las siguientes imágenes observaréis principalmente dehesas de encinas y de estas con alcornoques. No sabemos a ciencia cierta la biodiversidad de especies arbóreas que podrán albergar estos espacios geográficos, ya que el hombre, en función de sus necesidades, eliminaba ciertos árboles que les eran menos útiles, para favorecer el crecimiento de otros de los que extraía un mayor provecho. Hablamos de lo que se ha denominado la frutalización del bosque mediterráneo. Finalmente, mentar que en una dehesa bien gestionada, la densidad del arbolado incrementa en las laderas muy inclinadas (evitando la erosión del suelo), aclarándose la espesura de los doseles arbóreos (y como corolario aumentando la del pasto) al dulcificarse las pendientes. En las depresiones dominan los pastos húmedos (vallicares), cambiando la composición arbórea, al aparecer fresnos y otras especies caducifolias. En función de la situación fisiográfica, en las dehesas pueden aparecer suelos del tipo de los Cambisoles, Acrisoles (y una clase no bien caracterizada de Plintosoles, estos últimos sobre las superficies de tipo Raña), Luvisoles (Leptosoles: Rankers), junto a afloramientos rocosos. En las hondonadas más húmedas pueden aparecer subtipos gleycos y Gleysoles.

 alia-pto-san-vicente-dehesa-vacuno

La Dehesa con ganado, en este caso bovino, en este caso autóctono. Pto. De San Vicente, Las Villuercas (Cáceres, España). Foto: Juan José Ibáñez.

Pues bien comenzamos a mostraros una serie de doce fotografías en las que podréis comprobar la belleza de estos sistemas con la llegada de las primeras lluvias y fríos, junto a la sordidez de los ecosistemas mal gestionados en enclaves similares.

Juan José Ibáñez

(más…)

Etiquetas: , , , , , , , , ,