“Yo me voy sintiendo profundamente antieuropeo. ¿Que ellos inventan cosas?, invéntenlas”
Los recortes de 600 millones de euros anunciados estos días por el gobierno en investigación científica y tecnológica (en comparación: presupuesto estatal en 2011 para todas las actividades de investigación, innovación y desarrollo, 8.600 millones de euros) son una pésima noticia para el sistema español de ciencia y tecnología que, en gran medida, vive de la financiación pública.
La comunidad científica ha expresado su inquietud por los efectos que estas medidas, y otras que las precedieron en la misma línea, tienen sobre la continuidad de los equipos y líneas de investigación, la contratación de investigadores y la viabilidad de los proyectos (“El tijeretazo del Gobierno en investigación alarma a los científicos”, EL PAÍS 2 de enero de 2012). En este sentido, el presidente de la Confederación de Sociedades Científicas ha hecho hincapié en el impacto de estos recortes sobre los científicos más jóvenes (“España va a perder toda una generación de jóvenes científicos”, LA VOZ DE GALICIA, 3 de enero de 2012).
Menos (o nada) comentado en los foros científicos, pero no por ello menos relevante ni totalmente desconectado, es el recorte presupuestario para el capítulo de Exteriores. Según publica Gonzalo Fanjul en su blog “3500 millones“, el tijeretazo previsto para el presupuesto del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación (MAEC) es de unos 1.000 millones de euros, de los que al menos 900 millones corresponderían a las partidas de cooperación y desarrollo (gasto consolidado en política exterior en 2010: 3.548 millones de euros). Gran parte del terreno avanzado en los últimos años, en los que se ha realizado un enorme esfuerzo en cooperación internacional, se perderá de confirmarse esta noticia. En conjunto, el MAEC ha sido uno de los departamentos más castigados con los ajustes de los últimos tiempos: en 2011 la disminución prevista en su presupuesto fue del 12,7% en acción exterior y del 17% en cooperación internacional respecto al año precedente (Miradas al exterior, 15, julio-septiembre de 2010, p. 31). Esta nueva medida, no haría sino profundizar la tendencia a un retraimiento exterior del Estado que difícilmente servirá al país para remontar la crisis de su economía ni para animar su sector exportador.

Miguel de Unamuno
El 30 de mayo de 1906 Miguel de Unamuno escribía a José Ortega y Gasset una carta que contenía las palabras que encabezan este post, origen de la expresión más frecuentemente citada, pero al parecer nunca utilizada literalmente por el filósofo, “que inventen ellos”. A esta misiva siguió la acerba polémica entre el Unamuno que proponía españolizar Europa y que consideraba que la mística era la única ciencia auténticamente española, y un Ortega que llamaba apasionadamente a europeizar España. La opción orteguiana pasaba por conectar decididamente al país con el desarrollo de la ciencia moderna y sacarlo de la “tibetanización” que se habría iniciado con el rechazo de la Reforma y llevaría al país al aislamiento voluntario, la ignorancia, la postración económica y el atraso generalizado.
Es una extraña casualidad que coincidan en estos días el inicio del “Año de Unamuno” con el que la ciudad de Salamanca conmemora el 75º aniversario de la muerte del pensador (ocurrida el 31 de diciembre de 1936) y el anuncio de unos recortes en ciencia y en acción exterior que nos hacen perder el ritmo de los países más avanzados; que amenazan con devolvernos a épocas de melancólica reflexión -que no de investigación científica- y de tenaz ensimismamiento; que nos alejan, en definitiva, de Europa.
Es un momento para volver a decir, como en 2009, que la ciencia en España, igual que la política exterior, no necesita tijeras, sino una financiación suficiente, un marco estable y predecible, y un modelo consensuado que, sin situarla al margen de los sacrificios presupuestarios que son ineludibles, garantice la continuidad de su aportación al conjunto de la sociedad y a la recuperación de su economía.

José Ortega y Gasset
La influencia de la Navidad en la historia de las relaciones internacionales
¿Cómo han influido las Navidades en los acontecimientos internacionales? Es la pregunta que trata de responder la escritora y periodista Heather Horn en la última edición de The Atlantic con un sugerente artículo divulgativo titulado “Los anales de la diplomacia navideña”.
De su mano podemos conocer cómo, por ejemplo, el régimen de Corea del Norte ha considerado este mismo año un acto de “guerra psicológica” el encendido de las luces de una torre con forma de árbol de Navidad junto a su frontera, en el territorio de Corea del Sur, y ha amenazado con “consecuencias inesperadas” al gobierno de Seúl por tamaña provocación. El árbol había sido una fuente de tensión tradicional entre los dos regímenes hasta que en 2003 Seúl canceló su encendido navideño, en un clima de distensión que se ha visto revertido en este movido 2011, en pleno cambio de liderazgo en Pyonyang tras la muerte de Kim Jong-Il y su sucesión por su hijo Kim Jong-Un (más información en la BBC).

El árbol de Navidad, arma de "guerra psicológica" entre las dos Coreas
Siguiendo el recorrido por la historia que nos propone Heather Horn nos detenemos en la batalla de Trenton del invierno de 1776, en el primer año de la guerra de independencia estadounidense, cuando el general George Washington cruzó con sus tropas el río Delaware y entró en Nueva Jersey el mismo día 25 de diciembre. Al día siguiente atacó a las tropas originarias de Hesse al mando del coronel John Rall y obtuvo una victoria crucial para el curso de la guerra y sobre todo para la moral de combate de los independentistas. Como recuerda la autora, la tradición pretende que Washington había programado su ataque para el día siguiente de Navidad, contando con que los soldados alemanes al servicio del rey de Inglaterra no estarían en la mejor situación de alerta tras los excesos de bebida, comida y diversión de la víspera, una versión que la historiografía reciente ha sometido a revisión.

La rendición de las tropas mercenarias de Hesse ante el general Washington. ¿Fueron los mercenarios alemanes víctimas de los excesos navideños? (Fuente: Wikimedia)
El siguiente hito lo encontramos en la “Tregua de Navidad” de la Primera Guerra Mundial, cuando soldados alemanes, ingleses, franceses y belgas interrumpieron las hostilidades espontáneamente el día de Navidad y se adentraron en la “tierra de nadie” entre las líneas de frente para enterrar a sus muertos, intercambiar comida y bebida y confraternizar incluso con –según la tradición, o la leyenda- la organización de partidos de fútbol. Este episodio, y su discutida repetición en las Navidades siguientes durante la duración de la guerra, ha inspirado diversas canciones, libros e incluso alguna película, como la francesa Joyeux Noel de 2005 o la de Richard Attemborough Oh What a Lovely War (una relación de algunas de estas obras aquí)

Cartel de la película "Joyeux Noël"
Heathern Horn nos recuerda también el Mensaje de Navidad del Papa Pío XII lanzado el 24 de diciembre de 1942, en plena Segunda Guerra Mundial, con su llamada a la paz y la reconciliación entre los combatientes, y la polémica sobre la posible referencia al genocidio del pueblo judío contenida en el siguiente pasaje: “Este voto la humanidad lo debe a los cientos de millares de personas que, sin culpa propia alguna, a veces sólo por razones de nacionalidad o de raza, se ven destinados a la muerte o a un progresivo aniquilamiento”. El mensaje completo en traducción al español puede leerse en la web del Vaticano http://www.vatican.va/holy_father/pius_xii/speeches/1942/documents/hf_p-xii_spe_19421224_radiomessage-christmas_sp.html
También se refiere el artículo de Horn al ataque al Hotel Brink en Saigon cometido por dos combatientes del Vietcong el 24 de diciembre de 1964, en una fecha elegida por ser un día en que se encontraban muchos estadounidenses en el hotel con motivo sus vacaciones (murieron dos oficiales del Ejército de EE.UU. y otros 38 resultaron heridos). Así como la lectura, retransmitida por televisión, de pasajes del Libro del Génesis por parte de la tripulación del Apolo 8 -la primera misión tripulada a la Luna- el día de Nochebuena de 1968 como parte de la competición tecnológica, política e ideológica de los EE.UU. contra la Unión Soviética (la transcripción, y el vídeo y audio de la transmisión pueden consultarse en la página web de la NASA).
Como resume la autora, la Navidad ha proporcionado tanto las más inesperadas muestras de camaradería en medio de la devastación de la guerra como una ocasión propicia para maximizar los daños por parte de los combatientes.

En la Francia del siglo XI los obispos se enfrentaban a quienes no respetaban la "Tregua de Dios" con un contundente "¡Guerra a la guerra!"
Nosotros podemos remontarnos más allá de la edad contemporánea para recordar cómo en la Francia del siglo XI los clérigos impulsaron el movimiento de la Paz de Dios para controlar los desmanes de la caballería, una iniciativa que llevaría pasados los años a la codificación de la Tregua de Dios que prohibía hacer la guerra durante determinadas fechas del calendario cristiano, como la Cuaresma, la Pascua, el Adviento y la Navidad. Quién sabe si en nuestra época de privatización de la violencia y, según algunos autores, neofeudalismo globalizado, no necesitaremos recuperar este tipo de prácticas (convenientemente ancladas en referentes culturales universales y cosmopolitas) para que la Humanidad pueda tener, entre 364 días de agitación, al menos un día y una noche de paz.
El artículo completo de Heather Horn puede leerse en http://www.theatlantic.com/international/archive/2011/12/the-annals-of-christmas-diplomacy/250176/. Su contenido es © 2011 por The Atlantic Monthly Group.
Primero, a la guerra; después, al paro
Juan Manuel Fernández Fernández-Cuesta
Grupo de Investigación en Historia de las Relaciones Internacionales (GHistRI)
Los soldados de Estados Unidos que vuelven estos días a casa se enfrentan a una difícil reintegración en la vida civil. En medio de una prolongada crisis económica, que ha elevado las tasas de paro por encima del nueve por ciento, cifra insólitas en ese país, los empresarios no les quieren contratar. Les ven como jóvenes inestables y desconectados de la realidad, que en el último año se han adiestrado para la guerra y ahora parecen incapacitados para ganarse la vida alejados de los frentes. Además, muchos han vuelto mutilados o con secuelas psicológicas. La Administración desarrolla programas de colocación para estos jóvenes veteranos, pero unos 220.000 buscan trabajo para empezar a superar su etapa en Irak o Afganistán.
(Estos y otros datos en: http://www.nytimes.com/2011/12/18/business/for-youngest-veterans-the-bleakest-of-job-prospects.html?pagewanted=1&src=recg)

PESADA CARGA. Una soldado americana abandona la base Sader de Bagdad, tras casi nueve años de guerra. En The Washington Post, 15.12.2011
El 15 de diciembre terminó oficialmente la presencia militar de Estados Unidos en Irak. Atrás quedaban ocho años, siete meses y 25 días… y 4.474 soldados muertos en servicio, según datos del departamento de Defensa. Además de unos cien mil civiles iraquíes (la cifra exacta nunca se sabrá). El último caído del Ejército norteamericano fue David Hickman, de 23 años, al que sólo le faltaban dos semanas para licenciarse. Su vehículo fue atacado en Bagdad el 14 de noviembre. El féretro con su cadáver, envuelto en la bandera, llegaba a la base de Fort Bragg (Carolina del Norte) unos días después y se le recordará por ser el último muerto americano en Irak, donde en 2011 aún murieron otros 54 soldados norteamericanos.
Otros soldados con más suerte vuelan estos días de regreso a casa, haciendo escala en Arabia o los Emiratos. En este último año Estados Unidos tenía desplegados en Irak 47.100 militares. El pico más alto de su presencia militar fue en 2007, con 166.000 soldados. También fue ese el año con más víctimas mortales, 903. En Afganistán todavía combaten hoy unos cien mil militares norteamericanos (Más del doble de los que había cuando Obama llegó a la Casa Blanca. El presidente ha anunciado ya planes de retirada parcial que se culminarían en 2014).
Para los veteranos de Irak la guerra ha terminado. Como reservistas, se disponen a emprender una nueva vida pero no saben cómo abrirse paso en el frente laboral. No hay trabajo para ellos. A los que volvieron de Vietnam en los años setenta se les recibía con desprecio; a estos de ahora, con las puertas del empleo cerradas por la crisis. La tasa de paro entre los antiguos soldados, con 20 a 24 años, es del 30 por ciento, más del doble de la de los jóvenes de la misma edad que no fueron a la guerra.
Inadaptados ante su nueva vida, muchos veteranos no disponen de familias que los acojan y recurren a los refugios o “casas de transición”. En 2010 esos centros acogieron a 144.842 ex soldados, un tres por ciento menos que el año anterior, según datos facilitados por el gobierno (En: http://www.nytimes.com/2011/10/29/us/study-finds-slight-decline-in-veterans-using-shelters.html?ref=opinion
La Administración ha dado empleo a 85.000 antiguos soldados desde 2008 y ha promovido acuerdos con grandes empresas para facilitar su contratación. El presidente Obama firmó el 20 de noviembre la Hire Heroes Act que concede créditos a los empresarios que firmen contratos con los antiguos militares: 2.400 dólares de subvención para contratos de un mes y 5.600 para los de seis meses. Pero los empleadores recelan de ellos y prefieren a jóvenes mejor integrados en la sociedad civil.
La guerra no ha traído la paz para los soldados que vuelven.
Para TIME este ha sido el año de la gran protesta global
Juan Manuel Fernández Fernández-Cuesta
Grupo de Investigación en Historia de las Relaciones Internacionales (GHistRI)

La “persona del año” para la revista Time no es un hombre ni una mujer, ni siquiera un selecto grupo bien definido al que se reconozca una labor conjunta. La persona más representativa de 2011 no tiene identidad conocida ni rostro que la distinga. Puede ser de origen tunecino, chino, estadounidense o español. Es el “manifestante” que, a lo largo del año, ha tomado las calles pacificamente para gritar su indignación contra la clase dirigente. Su protesta ha sido entendida y secundada por todo tipo de gente, que ha acampado en cualquier lugar, en medio de la miseria o de la opulencia, bajo dictaduras o en democracias.
El semanario más prestigioso del mundo explica en su último número las causas de este movimiento de protesta que ha ido saltando de un continente a otro. En un dossier de 14 páginas rinde homenaje al joven tunecino Mannoubia Bouazzi que, el 17 de diciembre de 2010, se inmoló junto a su humilde carro de verduras en una pequeña localidad al sur de Trípoli. Fue el primero y su caso hizo saltar los resortes de la dictadura en su país. Sin saberlo, estaba encendiendo la mecha que se extendería, primero, por el mundo árabe y, después, por Europa, Asia, Estados Unidos… En el reportaje se explican las características de este movimiento, sus diferencias con otros anteriores y sus propuestas más innovadoras. (En: http://www.time.com/time/specials/packages/article/0,28804,2101745_2102132,00.html).
En los últimos años, las “personas del año” para la revista fueron: en 2008, Barak Obama, que se estrenaba como presidente de Estados Unidos; en 2009, el presidente de la Reserva Federal, Ben Bernanke, en plena crisis financiera; y en 2010, el creador de Facebook, Mark Zuckerberg.
Time no pretende ser un manual de Historia contemporánea, pero resulta interesante asomarse a su tradicional designación de final de año para hacerse una idea del camino seguido por el mundo en este “siglo americano”, como definió a la centuria pasada el fundador de la revista, Henry Luce.
Luce y su compañero de Yale, Briton Hadden, publicaron el primer número de Time el 3 de marzo de 1923. Querían artículos cortos y claros, que no pasaran de las 400 palabras y resumieran los grandes temas para un lector sin tiempo que perder. Las crónicas no llevaban la firma del autor, porque se entendía que todas habrían de ser fruto de un trabajo colectivo. En 1927 se inventaron la sección del “Hombre del año” que en esa primera ocasión recayó en el aviador Charles Lindberg, que acababa de sobrevolar el Atlántico. Al año siguiente la distinción fue para otro héroe americano, Walter Chrysler, uno de los genios de la industria automóvilística de Detroit.
La tradición ha continuado. Fueron “hombres del año” Hitler (1938), Stalin (1939 y 1942), Churchill, Gandhi… y la norteamericana Willis Simpson (la primera mujer, que obligó a cambiar el nombre de la distinción, en 1936). También todos los presidentes de Estados Unidos: algunos dos veces, como Truman, Nixon, Reagan o Clinton, pero otro hasta tres veces, Franklin D. Roosevelt, tantas como sus mandatos en la Casa Blanca (1932, 1934 y 1941).
Las portadas de la revista pretendieron ser durante la guerra fría un estandarte de la potencia americana. Así lo quería Luce, que siempre entendió que su semanario debía actuar como brazo periodístico del departamento de Estado, una consideración que le ha costado mucho quitarse de encima a sus directivos más recientes.
No puede extrañarnos que su elección del personaje más destacado del año responda al siguiente perfil: hombre, estadounidense, político, militar o empresario. Muy pocas mujeres, pocos europeos (en los últimos años, Putin, Juan Pablo II, Gorbachov, Walesa…), aún menos asiáticos (no está Mao, pero sí Den Xiao Ping) y casi ningún representante del mundo de la cultura, ni siquiera Picasso.
En las últimas décadas se ha distinguido a colectivos: la clase media (1969) o la mujer americana (1975). También se han destacado problemas globales, como el deterioro medioambiental (1988) o la lucha contra el Sida (1996). Y más recientemente, la revista parece que se ha rendido ante los avances de la sociedad de la información, destacando la implantación del ordenador personal (1982) o la universalización de la red (2006).
Desde luego, Time no nos entrega cada año un capítulo de la Historia del mundo actual pero nos brinda una visión americana de nuestro tiempo. Aunque en 2011 parece que haya abierto un poco más su punto de mira.
Guillermo O’Donnell y las transiciones del autoritarismo a la democracia (in memoriam)
Ha fallecido en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires Guillermo O’Donnell, destacado politólogo cuyas investigaciones sobre la teoría de la democracia y el Estado burocrático-autoritario proporcionaron claves fundamentales para pensar los procesos de transición democrática en la Europa mediterránea y centro-oriental y en América Latina.

Para los politólogos e historiadores que han indagado en las características de estos procesos de transición, la serie de libros Transitions from Authoritarian Rule que editó con Philippe C. Schmitter y Laurence Whitehead, con volúmenes dedicados a Europa meridional, América Latina y a las perspectivas comparadas, constituye una referencia ineludible. La propuesta de indagación sobre los factores internacionales de los procesos de transición, en la que incidió especialmente Whitehead, ha resultado fundamental para interpretar transiciones como la española y ha inspirado una amplia labor investigadora entre historiadores, transitólogos y consolidólogos.
Guillermo O’Donnell fue doctor en Ciencias Políticas de Yale y miembro de la Academia Norteamericana de Artes y Ciencias. Estudiando el Estado autoritario a partir del ejemplo del gobierno militar argentino entre 1966 y 1973 elaboró su libro Modernización y autoritarismo (1972) y su estudio clásico El Estado burocrático autoritario (1972).
En los años ochenta sus grandes aportaciones se centraron en los procesos de transición a la democracia. La observación de los límites de la democratización alcanzada en estos procesos le llevó a elaborar en los noventa su idea de la democracia delegativa, una variante de sistema político que se alejaba del modelo de democracia representativa y se caracteriza por la debilidad de las instituciones y la fortaleza de unos poderes ejecutivos centralizados y alejados de los ciudadanos. Este tipo de democracias serían los regímenes predominantes en muchos países de América Latina y Europa Central y Oriental alcanzados por la tercera ola de democratizaciones (según Huntington) acelerada con la caída del muro de Berlín en 1989 y el hundimiento de la Unión Soviética en 1991.
Publicaciones
- Modernización y autoritarismo, (1972)
- El Estado burocrático autoritario, (1982)
- Democracia macro y micro, (1982)
- Transiciones desde un gobierno autoritario, (coeditado, 1988)
- Contrapuntos: ensayos escogidos sobre autoritarismo y democratización, (1997)
- Pobreza y desigualdad en América Latina, (coeditado, 1999)
- La (in)efectividad de la ley y la exclusión en América Latina, (coeditado, 2001)




Referencia: Obituario en Clarín (Buenos Aires).
El gobierno mundial de las ideas, según FP
Juan Manuel Fernández Fernández-Cuesta
Grupo de Historia de las Relaciones Internacionales
¿Cuáles son las ideas que hoy hacen girar el mundo? ¿Quiénes son sus autores?
Podríamos decirle que busque la contestación en las páginas de Foreign Policy (FP), que publica, en su número del 28 de noviembre, un completo dossier con las opiniones de los “cien pensadores más influyentes del mercado global de las ideas”. Pero, lamentablemente, no creemos que en ese ejemplar vaya a encontrar la auténtica respuesta. Obtendrá, sin embargo, mucha información sobre algunos de los que dirigen la rueda que lleva al mundo actual en una dirección u otra.

La revista, referente obligado para el seguimiento de las relaciones internacionales, ha elaborado la lista de las cien personas que en 2011 han promovido iniciativas sobresalientes, tales como la primavera árabe, o han contribuido al avance tecnológico, el desarrollo social o el análisis de la crisis económica.
Encabezan la lista catorce personas que han impulsado las transformaciones hacia la democracia en el mundo árabe, desde Túnez y Egipto a Siria y Yemen. Entre ellos, Ala Al Aswany, el escritor egipcio que, entre otros, convocó las movilizaciones de la plaza Tahir; Rached Ghannouchi, dirigente del partido Al Nahda, que ganó las elecciones en Túnez; o la activista yemení Tawakkol Karman, distinguida este año con el Nobel de la Paz.
(En: http://www.foreignpolicy.com/articles/2011/11/28/the_fp_top_100_global_thinkers)
Los nombres que componen la selección, la mayoría de nacionalidad estadounidense, forman un listado variopinto… y discutible, si bien se presenta como una muestra no cerrada. Figuran personajes de la primera fila de la actualidad y otros poco conocidos. Hay políticos, juristas, profesores, artistas, disidentes… La lista va de Obama –sin olvidar a Bill Clinton o Cheney- a la bloguera cubana Yoani Sánchez. Otros nombres: el egipcio El Baradei, el artista chino Ai Weiwei, la presidenta brasileña Roussef, el primer ministro británico Cameron, los economistas Krugman, Stiglitz o Trichet, los historiadores Nye o Kagan, los periodistas Thomas Friedman o Martin Wolf, el matrimonio Bill y Melinda Gates, el creador de Facebook, Mark Zuckerberg… Ningún español, por cierto.
La publicación presenta el perfil de cada uno de ellos y les somete a un rápido cuestionario sobre cuál es la mejor y la peor idea de cuantas circulan hoy por los centros de poder; si optan por estimular la economía mundial o por la austeridad, y qué libros están leyendo estos días… Por la brevedad de sus respuestas, el lector no puede esperar grandes aportaciones en este apartado.
En cambio, resulta más interesante el resultado de la encuesta que con todos ellos ha elaborado FP y presenta en otro trabajo de este mismo número especial de fin de año. A los miembros de su lista les ha preguntado sobre el liderazgo de Obama, el poder ascendente de China, los escenarios previsibles de una próxima revolución o las amenazas para la paz mundial, entre otras cuestiones.
(En: http://www.foreignpolicy.com/articles/2011/11/28/the_wisdom_of_the_smart_crowd).
En la encuesta no sale bien parado el actual titular de la Casa Blanca, cuya gestión, principalmente en el terreno económico, ha sido “decepcionante” para la mayoría. No obstante, creen que ganará las próximas elecciones. Opinan que la próxima revolución será en Siria y después en Yemen y creen que Oriente Próximo seguirá siendo la zona del mundo con mayor tensión. El presidente de Estados Unidos encabeza la lista de los políticos más influyentes, según el estudio, seguido por la canciller alemana Angela Merkel, y el primer ministro turco Recep Tayip Erdogan.
Con propuestas concretas, los republicanos centran su debate sobre la política exterior
Juan Manuel Fernández Fernández-Cuesta
Grupo de Historia de las Relaciones Internacionales (GHistRI)
Los candidatos republicanos a la presidencia de Estados Unidos han empezado ya a fijar sus posiciones en torno a la seguridad y la política exterior de su país. Hasta ahora se habían limitado a proclamar vagas formulaciones sobre el papel de la potencia americana en el mundo, sin que salieran a relucir diferencias notables entre ellos. Sin embargo, el pasado día 22, reunidos en Washington por la CNN, entraron a fondo en las cuestiones más polémicas. En el debate ganó puntos el veterano Newt Gingrich, que sobresalió sobre los otros siete aspirantes a la nominación con una propuesta clara en favor de la legalización de buena parte de los inmigrantes.


En concreto, Gringrich, ex presidente de la Cámara de Representantes, dijo, dirigiéndose a los once millones de inmigrantes sin la documentación en regla que viven en Estados Unidos: “Si llevas poco tiempo entre nosotros y careces de vínculos con este país, deberías volverte a casa; pero si estás aquí desde hace 25 años, aquí tienes hijos y nietos, pagas tus impuestos y estás vinculado a tu iglesia, creo que no debes desarraigarte a la fuerza de tu familia y ser expulsado de una patada”. Su propuesta –la más destacada del debate en los comentarios de los medios de comunicación- fue inmediatamente rechazada por los candidatos Mitt Romney, que encabeza las encuestas a la nominación republicana, y Michelle Bachmann. “Abre la puerta a la amnistía; es ilegal”, dijeron.
(Video con el resumen de las propuestas en: http://video.nytimes.com/video/2011/11/23/us/politics/100000001187376/the-caucus-debate-wrap-up.html?gwh=979B9771B1798D487B5F0C4B4A17115D)
Siguiendo las preguntas del moderador, Wolf Blitzer, se abordaron otras cuestiones:
Afganistán: El candidato de Utah y antiguo embajador en China Jon Huntsman, pidió la retirada cuanto antes de la mayoría de las tropas americanas en ese país; Romney se mostró contrario, pues “no es el momento de salir corriendo de allí”.
Pakistán: Bachmann, representante de Minnesota y cabeza del Tea Party, propuso cortar las ayudas a ese país por ser sospechoso de colaborar con el terrorismo. Otros optaron por mantenerla pero con especial supervisión.
Irán: Todos fueron duros contra el régimen iraní. El empresario Herman Cain apoyaría un ataque israelí sobre Irán siempre que estuvieran claros los objetivos finales. Gingrich también lo apoyaría pero sólo como “último recurso” y Romney prefirió la aplicación de “sanciones paralizantes”.
Siria: El gobernador de Tejas, Dick Perry propuso una zona de exclusión aérea sobre el país. Bachmann le calificó de “muy ingenuo”.
Derechos civiles: Huntsman y Ron Paul, representante de Tejas, coincidieron en que la búsqueda de terroristas no puede menoscabar los derechos y las libertades civiles. Ninguno de los restantes se sumó a sus propuestas; al contrario, pidieron un desarrollo en profundidad de la Patriot Act.
Ayudas al Tercer Mundo: Algunos fueron partidarios de reducirlas. Perry, de su “puesta a cero” en esta época de crisis económica. Rick Santorum, ex gobernador de Pennsylvania, las defendió, pues, en su opinión, se han demostrado eficaces en la lucha contra el Sida en África y, además, han ayudado a contener la expansión del islamismo radical.
Los candidatos de la tortura
Juan Manuel Fernández Fernández-Cuesta
Grupo de Investigación en Historia de las Relaciones Internacionales
A estas alturas del siglo XXI los políticos de Estados Unidos todavía discuten si asfixiar a un prisionero, metiendo su cabeza bajo el agua hasta que ceda en su resistencia a declarar, es o no una forma de tortura. Incluso el presidente Obama desde Hawai ha tenido que repetir lo evidente: que sí, que esa técnica, conocida como waterboarding, es ilegal y es tortura. Respondía así a los candidatos republicanos que, en su último debate, en Carolina del Sur, habían declarado que esa modalidad de tortura, practicada asiduamente a los acusados de terrorismo durante el mandato de Bush, era correcta y eficaz. Entre los ocho participantes, sólo dos la rechazaron, Ron Paul y Jon Huntsman. (Véase post anterior).
La defensa de la tortura por parte de los aspirantes del partido Republicano ha desencadenado las críticas de los medios liberales. El New York Times, en su editorial del 14 de noviembre, decía: “Por difícil que sea de creer, los candidatos republicanos parece que han aprendido muy poco de las calamidades morales de la Administración Bush”. (http://www.nytimes.com/2011/11/15/opinion/the-torture-candidates.html?src=recg)
Algunos de sus columnistas se apresuraban a recordar la ilegalidad de la medida propuesta por los republicanos. Andrew Rosenthal escribía: “Se viola los tratados internacionales, la ley estadounidense y el Código de Justicia militar. Quienes lo autorizaron violaron la ley y actuaron de forma inmoral”. Frank Bruni planteaba la siguiente contradicción: “Si de verdad creemos que somos excepcionales, un modelo para el mundo y un ejemplo para la Historia ¿por qué practicar la tortura?”

No todos los republicanos sostienen la misma opinión sobre el tema, aunque es cierto que quienes aspiran a la Casa Blanca muestran pocas diferencias entre sí. Una de las excepciones es John McCain, que se enfrentó a Obama en 2008 y sobrevivió a las cárceles de Hanoi en la guerra de Vietnam. El veterano senador ha querido desmarcarse de sus compañeros de partido, más jóvenes pero mucho más radicales y violentos. Escribió en Twitter al término del debate: “Estoy decepcionado con sus declaraciones. Eso es tortura”.
El editorial del Washington Post formulaba una pregunta a los candidatos partidarios de esa violación de los Derechos Humanos: “¿Qué harían Cain o Bachmann si fuera un soldado americano el que fuera sometido al waterboarding? (…) Desde la Inquisición española esa técnica está considerada una forma de tortura”. (http://www.washingtonpost.com/opinions/the-problem-with-republican-support-for-waterboarding/2011/11/14/gIQA4pmIMN_story.html
Esta brutal manera de obtener la confesión de un detenido dejó de emplearse en Estados Unidos en 2003, si bien se había realizado innumerables veces sobre sospechosos de terrorismo en los dos años anteriores. El departamento de Justicia de Bush autorizó tal práctica para los interrogatorios de la CIA a presos especialmente peligrosos. En concreto, Khalid Sheikh, acusado de dirigir los ataques del 11-S, fue sometido al waterboarding en 2003 hasta en 183 ocasiones, según se supo años después. Otro dirigente de Al Qaeda, Abu Zubayda, detenido en Pakistán, fue torturado, siguiendo el mismo procedimiento, más de 80 veces en agosto de 2002. (Antecedentes de los procedimientos extrajudiciales empleados por el gobierno norteamericano en la lucha contra el terrorismo, en: http://www.foreignpolicy.com/articles/2009/04/22/the_torture_timeline)
En 2009, varias encuestas preguntaron a los ciudadanos su opinión sobre estas técnicas de interrogatorio. Para la mayoría eran una forma de tortura, pero cerca de la mitad de los encuestados consideraba que, en algunos casos, estaban justificadas. (Resumen de sus resultados en: http://www.washingtonpost.com/blogs/the-fix/post/no-republican-consensus-on-waterboarding/2011/11/14/gIQA1pELLN_blog.html).
20 años de la Comisión Española de Historia de las Relaciones Internacionales
La Comisión Española de Historia de las Relaciones Internacionales (CEHRI), se constituyó hace ahora veinte años, en septiembre de 1991, por iniciativa de un grupo de profesores universitarios para responder institucionalmente y desde el ámbito de la Historia, al creciente interés de la sociedad española por el mundo exterior a nuestras fronteras, y las grandes convulsiones que en él se estaban produciendo, así como por el proceso de inserción de la España democrática en la sociedad internacional.
Una Comisión gestora, formada por los profesores De la Torre, Espadas, Martínez Carreras, Martínez Lillo, Pereira y Vilar, redactó unos primeros estatutos en los que se establecieron los fines para los que se creaba la CEHRI: “a) estimular y promover la investigación, la enseñanza y las publicaciones relacionadas con el campo científico de la Historia de las Relaciones Internacionales; b) impulsar y coordinar cuantas actividades contribuyan a la realización de esos objetivos; y c) promover y mantener relaciones de colaboración con otras personas, asociaciones e instituciones nacionales e internacionales, con vistas a desarrollar los fines y actividades previstos en sus Estatutos”.
La actual Junta Directiva quiere celebrar unas nuevas Jornadas, las cuartas, que sirvan especialmente, para establecer un balance de lo realizado en estas dos décadas tanto en el ámbito de la Historia de las Relaciones Internacionales en cuanto línea de investigación científica y disciplina universitaria, como por la propia Comisión. Estas Jornadas están abiertas a los 150 socios de nuestra Comisión, así como a todos aquellos interesados en este ámbito de investigación y docencia.
Los organizadores han previsto 4 paneles en los que especialistas invitados presentarán sus aportaciones, abriéndose un debate posterior entre todos los ponentes y asistentes, que permitan el establecimiento de unas conclusiones en cada uno de los paneles. Es intención de la CEHRI la posterior publicación de los trabajos presentados.

COMISION ESPAÑOLA DE HISTORIA DE LAS RELACIONES INTERNACIONALES (CEHRI)
IV JORNADAS DE LA CEHRI
(Madrid, 17 y 18 de Noviembre de 2011)
- FECHAS: 17 y 18 de Noviembre de 2011
- LUGAR: Salón de Grados del Edificio Interdepartamental, Facultad de Ciencias de la Comunicación
Universidad Rey Juan Carlos, Campus de Fuenlabrada
Camino del Molino s/n. 28943 Fuenlabrada. Madrid
(Metro Hospital de Fuenlabrada, salida directa al campus)
- PROGRAMA:
Jueves, 17 de Noviembre
* Mañana
9,30 Entrega de Documentación e Inscripciones (Salón de Grados)
10:00 h. Sesión inaugural:
- Presentación de las Jornadas. Autoridades Académicas y de la CEHRI
- Conferencia inaugural
Prof. D. Francisco Quintana, Universidad de Las Palmas
11:10 h. Pausa café.
11:30h. Panel 1. La Historia de las Relaciones Internacionales, como disciplina Académica y área de investigación
Ponentes:
- Prof.ª D. María Jesús Cava , Universidad de Deusto;
- Prof.ª D. Montserrat Huguet, Universidad Carlos III de Madrid
- Prof. D. José Manuel Azcona, Universidad Rey Juan Carlos de Madrid
Moderador
- Prof. Ricardo Miralles, Universidad del País Vasco
Debate
*Tarde
16,30 h. Panel 2. La historiografía española sobre Historia de las Relaciones Internacionales
Ponentes:
- Prof. José Luis Neila, Universidad Autónoma Madrid
- Profª Adela Alija, Universidad Antonio de Nebrija
- Prof. Carlos Sanz, Universidad Complutense de Madrid
Moderador
- Prof. Antonio Moreno, Universidad Complutense de Madrid
Debate
18:30 h. Descanso
18:45 h. Mesa Redonda: La CEHRI, veinte años
Intervinientes:
- Prof. Hipólito de la Torre, Universidad Nacional de Educación a Distancia
- Prof. Juan Carlos Pereira, Universidad Complutense de Madrid
- Prof. Francisco Quintana, Universidad de Las Palmas
Viernes, 18 Noviembre
*Mañana
9, 30 h. Panel 3. La Historia de las Relaciones Internacionales: una mirada desde las escuelas nacionales
Ponentes:
- Profª. María Dolores Elizalde, Consejo Superior de Investigaciones Científicas
- Prof. Eduardo Daniel Oviedo, Universidad de Rosario (Argentina)
- Prof. Florentino Rodao, Universidad Complutense de Madrid
Moderador
- Prof. Pedro Martínez Lillo, Universidad Autónoma Madrid
Debate
11: 30 h. Pausa café.
12,00 h. Panel 4.La Historia de las Relaciones Internacionales y las ciencias Sociales
Ponentes:
- Prof. Donato Fernández, Universidad Autónoma de Madrid
- Profa. Concepción Anguita , Universidad Complutense
- D. Raimundo Bassols, Diplomático, Embajador
- D. Miguel Alonso Baquer, General, Ministerio de Defensa
Moderadora
- Profª. Encarnación Lemus, Universidad de Huelva
*Tarde
16,30 h. Sesión de Clausura
Conferencia de Clausura:
- Prof. D. Manuel Espadas Burgos, CSIC
Conclusiones de las Jornadas
18:00 h Asamblea General de la CEHRI (Salón de Grados)

FICHA DE INSCRIPCION:
NOMBRE Y APELLIDOS:
DIRECCION COMPLETA:
TELEFONOS DE CONTACTO:
CORREO ELECTRONICO:
UNIVERSIDAD O CENTRO DE PROCEDENCIA:
Para cualquier información o consulta dirigirse a juancp@ghis.ucm.es / amjuste@ghis.ucm.es
La participación en estas Jornadas está abierta tanto a los socios de la CEHRI como a todos aquellos interesados en la Historia de las Relaciones Internacionales.
A todos los asistentes se les entregará un diploma acreditativo de asistencia a las Jornadas (20 horas).
La inscripción es gratuita y a todos los asistentes se les entregará la documentación oficial de las Jornadas.
Esta ficha de inscripción debe enviarse al profesor Antonio Moreno Juste, secretario de la CEHRI, al correo amjuste [et] ghis.ucm.es, antes del 14 de noviembre de 2011.
Si hay plazas disponibles el primer día de las Jornadas se permitirán nuevas inscripciones.
Los republicanos norteamericanos se acuerdan de la política exterior
Juan Manuel Fernández Fernández-Cuesta
Grupo de Investigación en Historia de las Relaciones Internacionales
Centrados en la crisis económica, los candidatos republicanos que aspiran a la nominación de su partido para enfrentarse el año que viene al presidente Obama, han empezado a plantearse, por fin, el tema de la política exterior de Estados Unidos. Pero sus aportaciones han sido nulas. Se resumen en más unilateralismo y menos Derechos Humanos, a lo que añaden un eslogan: cualquier republicano en la Casa Blanca lo hará mejor que quien la ocupa ahora.
En su décimo debate del año (las primarias arrancarán el 3 de enero, en Iowa), los ocho políticos conservadores se reunieron en Spartanbourg (Carolina del Sur) el pasado 12 de noviembre, convocados por la cadena CBS. Estaban el ex gobernador de Massachusetts, Mitt Romney, que, de momento, encabeza las preferencias republicanas; Newt Gingrich, presidente de la Cámara de Representantes a finales de los noventa, que ha reaparecido con fuerza; y el declinante Rick Perry, gobernador de Texas. Les acompañaban, entre otros, Herman Cain, enfrentado a una acusación de acoso sexual, y otros candidatos “menores” –al menos, hasta ahora- como Michelle Bachmann, del Tea Party, o Ron Paul, conocido como “el libertario” por su oposición al intervencionismo norteamericano en la escena internacional. (Resumen en: http://www.nytimes.com/2011/11/13/us/politics/up-for-debate-foreign-policy-and-obama.html?pagewanted=1&_r=1&hpw).

Los candidatos republicanos debatieron sobre la política exterior norteamericana el pasado 12 de noviembre
No hubo apenas discrepancias. Todos estuvieron de acuerdo en criticar la política “irresponsable” del presidente Obama y su secretaria de Estado, Clinton. El mundo es un lugar más inseguro con los demócratas, y los ciudadanos norteamericanos tienen hoy más enemigos en el exterior que hace tres años, dijeron. ¿Medidas concretas? Se resumen en una: aumentar el presupuesto en Defensa para hacer de Estados Unidos, de nuevo, un país fuerte y respetado que defienda su modelo de libertad.
La lucha contra el terrorismo ocupó parte del rosario de exposiciones. La mayoría de los candidatos fueron partidarios del empleo de medidas que vulneran los Derechos Humanos. De los ocho participantes, sólo dos –Paul y el antiguo embajador Jon Hunstman- rechazaron la técnica del waterboarding (sumergir a un detenido en agua para forzar su declaración). A los demás les pareció correcta e incluso “efectiva”, como señaló Bachmann.
La tensión vino por la pregunta de uno de los dos moderadores, el periodista Scott Pelley, dirigida a Romney: “¿cree que un presidente puede dar la orden de matar a un terrorista?”. “Absolutamente”, respondió el candidato, mientras otros participantes asentían. Entonces, Gingrich intervino para decir que justificaba el reciente asesinato del ciudadano norteamericano Anwar al Awlaki, acusado de ser un dirigente de Al Qaeda. “Era un enemigo combatiente, por tanto no tenía derecho a ninguna de nuestras libertades civiles. Además, es correcto matar a quien te quiere matar”.
Hasta ahora, los aspirantes republicanos habían pasado de puntillas por la política exterior de su país. Romney fue el único que se había adentrado ya en este campo. Lo hizo el 7 de octubre para pedir que “este sea un nuevo siglo americano”. Pintó un futuro negro si vuelven a ganar los demócratas y lanzó preguntas presagiando las peores respuestas: “¿Los talibanes volverán al poder en Afganistán en cuanto nos marchemos del país?, ¿Israel quedará aislada en medio de la hostilidad de la comunidad internacional?, ¿obtendrán la bomba atómica los islamistas jihadistas?”. Vaticinó, incluso, que con Obama Irán dispondrá del arma nuclear, y “conmigo –dijo- eso no pasará”.
Descalificación global del Servicio Exterior
Otro de los candidatos, Rick Perry, se había dejado llevar recientemente por su pasión antidemócrata. El 8 de noviembre, en una declaración en su “cadena amiga”, la Fox News, criticó globalmente a los diplomáticos de Estados Unidos, diciendo que su actuación en el exterior no responde a los intereses nacionales sino a las directrices –partidistas, insinuó- que emanan de la secretaria de Estado, Hillary Clinton. “Los diplomáticos y la secretaria de Estado, con demasiada frecuencia, no toman sus decisiones pensando en los intereses de este país”. “Necesitamos –añadió- un debate en el Congreso para asegurarnos de que sus decisiones protegen los intereses de Estados Unidos”.

En sus críticas al gobierno de Obama, Perry acusó a los diplomáticos de su país de no defender los intereses de Estados Unidos
La respuesta de la Asociación Americana del Servicio Exterior (AFSA, en inglés), que reúne a diplomáticos en activo y a otros ya jubilados, fue inmediata. Señaló en un comunicado que los comentarios del candidato conservador “reflejan un grave malentendido”. “Nuestra diplomacia está en la primera línea y es un instrumento esencial para garantizar la seguridad nacional, junto con los militares”. “Los profesionales del Servicio Exterior desempeñan su función con dedicación ejemplar en todo el mundo, incluyendo zonas de guerra y otras regiones peligrosas”.
La AFSA recordaba que “cientos de diplomáticos han muerto en el cumplimiento de su deber, incluyendo seis embajadores”, y citaba a John Mein (en Guatemala, 1968); Cleo Noel (Sudán, 1973); Rodger Davies (Chipre, 1974); Francis Meloy (Líbano, 1976); Adolph Apoda (Afganistán, 1979) y Arnold Raphel (Pakistán, 1988). Completaba su lista con una mención a las “más de dos docenas de diplomáticos”, de diverso nivel, muertos violentamente mientras cumplían sus deberes en países europeos, africanos o asiáticos.
El Washington Post, entre otros medios, recogía la polémica y daba detalles de la reducción presupuestaria que afectará a las misiones exteriores del Ejército norteamericano. “Se recortarán 8.700 empleos en el extranjero. Sólo en Europa, más de mil, en su mayoría ocupados ahora por personal local y civiles”. (La información en: http://www.washingtonpost.com/politics/diplomats-respond-bluntly-to-rick-perry/2011/11/10/gIQApSYs9M_story.html?tid=pm_politics_pop).

