El archivo más secreto del mundo y las trabas a la investigación histórica
Desde hace algunos meses, los investigadores estamos encontrando enormes problemas para realizar nuestra labor en el Archivo General del Ministerio de Asuntos Exteriores de España. Alegando la existencia de un acuerdo del Consejo de Ministros, la Secretaria General Técnica, de quien depende el archivo, está denegando a los usuarios la consulta de documentación diplomática del franquismo, la transición y la democracia, e incluso de periodos anteriores.
Esta decisión tiene efectos catastróficos para la investigación histórica y está perjudicando especialmente a investigadores pre- y postdoctorales que no podrán cumplir con los proyectos y plazos de trabajo para los que obtuvieron sus becas, a investigadores extranjeros que tras desplazarse a Madrid, a veces desde el otro extremo del mundo, no pueden acceder a la documentación, y a todos quienes de una u otra forma investigamos sobre la historia de la política exterior y las relaciones internacionales de España y que no podemos realizar nuestro trabajo, como ya se ha comenzado a denunciar en los medios de comunicación (J.C. Pereira, “Más trabas a la investigación”, El País, 8 de mayo de 2012, Cartas al Director).
El Acuerdo que el Consejo de Ministros aprobó el 15 de octubre de 2010 (siendo Ministro de Asuntos Exteriores Miguel Ángel Moratinos) no se ha publicado en el Boletín Oficial del Estado ni tampoco se ha hecho público en la página web de La Moncloa. Dado su interés y su carácter público, se reproduce a continuación. Como se verá, extiende la clasificación de “secreto” y “reservado” de acuerdo con la Ley de Secretos Oficiales del franquismo, todavía vigente, (Ley 9/1968, de 5 de abril, modificada por lal Ley 48/1978, de 7 de octubre) sobre prácticamente todos los aspectos de las relaciones internacionales y la política exterior de España, sin limitación temporal alguna.
La aplicación de este acuerdo por la Secretaría General Técnica del MAEC ha conseguido que nuestro país posea un nuevo récord mundial que seguramente contribuirá a difundir extraordinariamente el prestigio de la “marca España” en el exterior: ahora podemos presumir de poseer el archivo diplomático más secreto del mundo.
TEXTO DEL ACUERDO:
“Acuerdo sobre política de seguridad de la información del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación por el que se clasifican determinadas materias con arreglo a la Ley de Secretos Oficiales.
El artículo 105 b) de la Constitución Española reconoce el derecho de los ciudadanos al acceso a los archivos y registros informáticos. No obstante, este principio encuentra ciertos límites, como reconoce el propio Artículo 105 b) de la Constitución, “en lo que afecte a la seguridad y defensa del Estado”.
En esa misma línea, el Artículo 37 de la Ley 30/1992, de 26 de noviembre, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, después de reconocer los distintos supuestos de acceso a los registros y archivos administrativos, excluye ese derecho, no obstante, cuando “contengan información sobre la Defensa Nacional o la Seguridad del Estado”.
La Ley 9/1968, de 5 de abril, reguladora de los Secretos Oficiales, modificada por la Ley 48/1978, de 7 de octubre, establece el sometimiento de la actividad de los órganos del Estado al principio de publicidad, al tiempo que reconoce, en el artículo 2, la posibilidad de declarar como materias clasificadas a aquellos asuntos, actos, documentos, informaciones, datos y objetos cuyo conocimiento por personas no autorizadas pueda dañar o poner en riesgo la seguridad y defensa del Estado.
El artículo tercero del Decreto 242/1969, de 20 de febrero, por el que se desarrollan las disposiciones de la Ley 9/1968, sobre Secretos Oficiales, contempla la clasificación de asuntos como secretos o reservados para aquellos cuya revelación no autorizada por la autoridad competente para ello, pudiera dar lugar a riesgos o perjuicios de la seguridad del Estado, o pudiera comprometer los intereses fundamentales de la Nación en materia referente a la defensa nacional, la paz exterior o el orden constitucional.
Teniendo en cuenta dichos preceptos, y con objeto de evitar que asuntos que afectan a la política exterior de España se vean desprotegidos, se hace necesario determinar con mayor precisión las materias que, en el ámbito de la seguridad exterior del Estado y sus relaciones diplomáticas, requieren protección y amparo para la mejor defensa de los intereses de España y de sus aliados y amigos.
Junto a esta necesidad de precisar las materias que pueden ser clasificadas como de carácter secreto o reservado, según la clasificación establecida en el artículo 3 de la citada Ley 9/1968, es preciso igualmente tener en cuenta los compromisos adquiridos por España, tanto a nivel bilateral como multilateral, mediante la suscripción de tratados sobre protección mutua de información clasificada, que requieren de una clara definición de esta materia por nuestro ordenamiento jurídico.
En todo caso, la competencia para declarar materias clasificadas, según el grado de protección que requieran, corresponde, además de a la Junta de Jefes de Estado Mayor, al Consejo de Ministros, en virtud de lo dispuesto en el artículo 4 de la Ley 9/1968, modificado por la Ley 48/1978.
Por todo ello, en su reunión del 15 de octubre de 2010, el Consejo de Ministros, a propuesta del Ministerio de Asuntos Exteriores y de Cooperación, acuerda lo siguiente:
Primero.- Se otorga con carácter genérico la clasificación de secreto a las materias que se relacionan a continuación, así como a los actos, documentos, informaciones, datos y objetos sobre las mismas, cuya revelación no autorizada puede dañar o poner gravemente en riesgo la seguridad y defensa de España o de sus aliados o amigos así como los intereses políticos, sociales, económicos y comerciales y las relaciones diplomáticas con terceros países.
1.- Posiciones básicas de España y estrategias en negociaciones políticas, de seguridad, económicas y comerciales que conciernan a los intereses esenciales del Estado tanto en el ámbito bilateral como en la Unión Europea, la Organización del Tratado del Atlántico Norte, el sistema de Naciones Unidas, la Conferencia Iberoamericana u otras Organizaciones y Conferencias Internacionales.
2.- Información sobre posiciones españolas en conflictos internacionales o internos de naturaleza política, social, económica o comercial que puedan comprometer los intereses españoles o su capacidad de interlocución con terceros países.
3.- Información relativa a la actualización de grupos terroristas y movimientos a ellos asociados, delincuencia organizada y tráfico de drogas, personas y armas con implicaciones o ramificaciones en España o en los países con los que España haya suscrito acuerdos sobre dichas materias o mantenga relaciones de amistad.
4.- Información relativa al despliegue de unidades de las Fuerzas Armadas y Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado españolas y aliadas tanto en España como en misiones internacionales.
5.- Negociaciones y buenos oficios sobre secuestros y liberación de ciudadanos españoles o extranjeros así como la información relativa a las extradiciones o traslado de personas condenables.
6.- Contactos de mediación o buenos oficios llevados a cabo por España con terceros países y con grupos y líderes de oposición para facilitar procesos de paz y la promoción o defensa de los derechos humanos.
7.- Protección de Derechos Humanos, con especial incidencia en casos humanitarios especialmente sensibles y las gestiones con terceros países en este ámbito.
8.- Cuestiones de asilo y refugio.
9.- Tramitación de beneplácitos de Jefes de Misión españoles y extranjeros.
10.- Información relativa a las cuestiones que afecten a la soberanía, independencia y a la integridad de España o de países amigos y a las posiciones de España sobre contenciosos de índole territorial inter-estatales o intra-estatales.
11.- Informaciones relativas a la aplicación de Acuerdos bilaterales o multilaterales sobre asuntos de seguridad y defensa suscritos por España, incluidas aquellas relacionadas con sobrevuelos, estancias y escalas de buques y aeronaves.
12.- Asuntos relacionados con los crímenes más graves de trascendencia internacional sobre los que pueda tener jurisdicción la Corte Penal internacional u otros Tribunales Internacionales y aquellos sometidos ante Tribunales españoles.
13.- La información relativa a los preparativos de los viajes de SS.MM. los Reyes y del Presidente del Gobierno y, cuando las circunstancias lo aconsejen, de los Ministros y otras autoridades del Estado.
14.-Las claves y material criptográfico.
Segundo.- A las materias antes reseñadas, así como a los actos, documentos, informaciones, datos y objetos sobre las mismas, se les otorgará el carácter genérico de reservadas cuando su revelación no autorizada pueda dañar o poner en riesgo la seguridad y defensa de España o sus aliados y amigos, los intereses, políticos, sociales, económicos y comerciales y las relaciones diplomáticas con terceros países. Se les otorgará igualmente la clasificación de reservado a las siguientes materias:
1.- Entrevistas con mandatarios o diplomáticos extranjeros con implicaciones para los intereses del Estado o las relaciones internacionales.
2.- Gestiones de apoyo en las licitaciones de empresas españolas en el exterior y en contenciosos de especial gravedad que les afecten.
3.- Candidaturas españolas a puestos en organismos internacionales.
Tercero.- Tendrá la misma clasificación genérica de secreto o reservado, según corresponda, todos aquellos documentos necesarios para el planeamiento, preparación o ejecución de los documentos, acuerdos o convenios a que se refieren los apartados anteriores así como la documentación que los remita, comente o evoque.
Cuarto.- Dichos asuntos y materias podrán tener partes destacadas, informaciones o datos a los que corresponda una clasificación de seguridad inferior a la que se ha otorgado con carácter genérico. Este extremo se hará constar así en el documento que atribuya la calificación, de acuerdo con el requisito c) del artículo once del Decreto 242/1969, de 20 de febrero, por el que se desarrollan las disposiciones de la Ley de Secretos Oficiales.
Quinto.- Las informaciones, asuntos y materias clasificados por Organizaciones Internacionales o por terceros Estados, así como la documentación que los remita, comente o evoque, recibirán una clasificación que asegure un grado de protección equivalente al que recibe la información en su lugar de origen.
Sexto.- El intercambio de información clasificada con organizaciones internacionales o países extranjeros tendrá el tratamiento, protección y limitaciones establecidas en los convenios bilaterales o multilaterales en los que España sea parte y a cuyo amparo haya sido intercambiada dicha información, sin que en ningún caso ésta reciba una protección inferior a la establecida por este Acuerdo y la Ley 9/1968, modificada por la Ley 48/1978, de 7 de octubre, reguladora de los Secretos Oficiales.
Séptimo.- Esta relación de materias clasificadas será objeto de actualización periódica.”
EN PDF:




Un Pulitzer para la Guerra Fría: premio para la biografía de George Kennan por John L. Gaddis
El premio Pulitzer en la categoría de biografía y autobiografía ha sido otorgado este año al profesor de la Universidad de Yale John L. Gaddis por su reciente libro George F. Kennan: An American Life (Penguin Press, 2011, 800 pp.), una monumental biografía del que fue quizá el más destacado diplomático norteamericano de la Guerra Fría.

George Kennan fue sin duda uno de los diplomáticos más influyentes de la Guerra Fría, en gran parte gracias a dos documentos cruciales que escribió a finales de los años 1940′s, el “Telegrama Largo” (1946) y el “Artículo X” (1947), que diseñaban la estrategia de contención que seguirían los EE.UU. ante la Unión Soviética durante las cuatro décadas siguientes. Kennan fue también uno de los arquitectos del Plan Marshall, además de un historiador reconocido y premiado, y uno de los más destacados críticos de la diplomacia, la política y la cultura estadounidense durante la segunda mitad del siglo XX.

El historiador John Lewis Gaddis
John Lewis Gaddis es profesor de Historia Militar y Naval en la Universidad de Yale y uno de los grandes especialistas mundiales en la historia de la Guerra Fría. Su biografía del diplomático George F. Kennan es resultado de frecuentes y numerosas entrevistas con el protagonista a lo largo de treinta años, además del acceso total a los voluminosos diarios personales y otra documentación privada del biografiado. Debido a las revelaciones sobre la historia y personalidades del periodo que contiene la obra, Gaddis y Kennan acordaron que la biografía no se publicaría hasta después de la muerte de este último, producida en 2005. El premio Pulitzer, que cada año otorga la Universidad de Columbia en colaboración con el Patronato del Premio Pulitzer en 21 categorías diferentes, distingue así este año a dos figuras fundamentales en la formulación y el estudio historiográfico de la Guerra Fría.
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En este enlace puede verse el vídeo de la conferencia de Gaddis sobre su libro en el Wilson Center de Washington D.C. en febrero de 2012 (98’08”). Y en este otro, una serie de entrevistas al autor en el seno del canal de televisión online CONTEXT del mismo centro.
Otras referencias:
Texto completo del “Telegrama Largo”, enviado por Kennan desde la Embajada de los EE.UU. en Moscú el 22 de febrero de 1946 (en inglés)
Texto completo del “Artículo X” (“Las fuentes del comportamiento soviético”, Foreign Affairs, julio de 1947) (en inglés)
Página web oficial de los Premios Pulitzer.
Los mejores y peores libros de relaciones internacionales: 10+10 propuestas, según FP
Esta semana la revista Foreign Policy ha publicado sendos artículos de Stephen M. Walt y de Daniel W. Drezner titulados “Mi lista de diez mejores libros que todo estudiante de relaciones internacionales debería leer” y “Los diez peores libros sobre relaciones internacionales”, respectivamente. Las listas son una de las especialidades de esta publicación mensual: desde “Las fronteras más discutidas del Este de Europa” hasta “Los cinco peores lugares para ser mujer” pasando por “Las guerras de la comida” o “Los 23 peores tiranos“, todos los aspectos de la actualidad internacional son susceptibles de resultar ordenados en los listados de FP. ¿Por qué resultan estos tan atractivos? Tal vez porque, como escribió John Mankiewicz, con la organización suficiente y las listas suficientes creemos que podemos controlar lo incontrolable.

Fuente: Getty Images
Volviendo a las listas de diez mejores y peores libros, Stephen Walt nos advierte de que su “top ten” no abarca necesariamente las obras que incluiría en el programa de una asignatura de relaciones internacionales, sino que recoge libros “que tuvieron una gran influencia en mi forma de pensar, que fue un placer leer, o que son un valor permanente para cualquiera que trate de comprender la política mundial contemporánea”. Incluso tras su aviso de que con sus “diez mejores” no trata más que de “rascar la superficie”, resulta interesante conocer su selección. Hay de todo, desde las memorias del eterno realpolitiker Henry Kissinger hasta clásicos como Waltz, Jervis y Polanyi, pasando por otros autores menos conocidos fuera del ámbito anglosajón. Sobre todo es revelador conocer las razones que aduce para cada libro, aunque para ello remitimos al artículo original que se puede leer en el portal de internet de FP (indico el título de la versión en español, cuando la hay):
Gervasio Sánchez y su mirada al horror en el cambio de siglo
Juan Manuel Fernández Fernández-Cuesta
Grupo de Historia de las Relaciones Internacionales
La antológica del fotoperiodista Gervasio Sánchez es una lección de historia contemporánea. Puede ser vista desde distintos ángulos, desde el de la técnica fotográfica al del reporterismo bélico, pero sus imágenes son, por encima de todo, una muestra del dolor que viene acompañando la transformación del mundo en los últimos 30 años.
La exposición empieza con las fotografías captadas en Centroamérica y el cono sur americano a finales de los ochenta, sigue con la guerra de los Balcanes (1992-1995); las matanzas africanas (1994-1995); el conflicto de Afganistán, las vidas destrozadas por las minas en cualquier parte del mundo, la tragedia de los desaparecidos… Es un recorrido por el sufrimiento de las víctimas civiles, a las que une un mismo sentimiento de abatimiento y desesperación, que diluye ideologías, creencias o banderas.

El Salvador, 1990
Antes de ver las imágenes captadas por Gervasio Sánchez hay que leer los textos que abren cada apartado de la exposición. Son precisos y necesarios para entender la desesperación de los cientos de rostros que nos aguardan en el recorrido. Empiezan por explicar el final de la Guerra Fría, con la caída del Muro de Berlín y la resolución de los conflictos centroamericanos, cuando parecía que las guerras locales se acababan y podíamos inaugurar una etapa sin graves conflictos… hasta que la diplomacia mostró su incompetencia y los Balcanes saltaron por los aires en el corazón de Europa. Fotografías y textos son directos y carecen de adjetivos. Sólo transmiten pasión, honestidad y dolor.

Guerra de los Balcanes, 1994

Afganistán, 1996
Gervasio Sánchez (Córdoba, 1956) ha visto lo peor de nuestro mundo. Aprendió en Centroamérica a fotografiar sobre el terreno, dirigiendo su objetivo a las victimas, niños y mujeres casi siempre. Después, sobrevivió en el cerco de Sarajevo, siguió la marcha de los deportados kosovares, caminó entre los moribundos de Goma, entró en los hospitales de Kabul, captó las vidas rotas de los amputados por las minas de Sierra Leona o Mozambique… Y entre tanto sufrimiento, también fotografió hilos de esperanza: algún niño jugando entre los escombros, el soldado cogiendo la mano de su novia, o los jóvenes croatas que, recuperando una vieja canasta, juegan al baloncesto, como en los buenos tiempos.
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Exposición Antología Gervasio Sánchez. Abierta hasta el 10 de junio. Antiguo edificio de Tabacalera, c/ Embajadores, 53 (Madrid). Entrada gratuita. (Lunes cerrado).
Información en el portal del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.
1914-1918-online: una enciclopedia internacional digital de la Primera Guerra Mundial
Si hace poco más de un mes informábamos sobre la proliferación de recursos digitales sobre la historia de la Primera Guerra Mundial, hoy añadimos una nueva iniciativa que se presentó en una conferencia en la Universidad Libre de Berlín a finales de enero pasado. Se trata del proyecto 1914-1918-online, una iniciativa que promete desarrollar a lo largo de los próximos tres años una enciclopedia virtual de la Gran Guerra, en lengua inglesa y bajo el paradigma del acceso libre (Open Access).

El proyecto 1914-1918-online está gestionado y coordinado por un consejo con sede en la Universidad Libre de Berlín. En él participan alrededor de 40 expertos localizados en 14 países, bajo la dirección del profesor de historia del Instituto Friedrich-Meinecke (Universidad Libre de Berlín) Oliver Janz, y del director del Center for Digital Systems (CeDiS) de la misma universidad, Nicolas Apostopoulos.
El objetivo es proporcionar una visión histórica global y general sobre la Primera Guerra Internacional, basada en una red internacional colaborativa de investigadores. En el aspecto tecnológico, el proyecto explora nuevos procedimientos de navegación para enciclopedias electrónicas y pone a prueba diversos motores de búsqueda y herramientas de investigación.
Entre las perspectivas más interesantes de esta iniciativa está la de incluir una visión auténticamente global de la Gran Guerra. Como recuerdan los patrocinadores de la idea,
“hasta el día de hoy, la imagen de este conflicto se centra en Europa Central y Occidental. Sin embargo, la Gran Guerra no fue solo un conflicto paneuropeo, sino la primera guerra realmente global de la historia mundial. Fue una guerra económica a escala mundial en la que participaron muchos estados no europeos, y para la que las potencias europeas movilizaron los recursos de sus imperios coloniales. Estas perspectivas constituirán un importante factor en la enciclopedia.”

La Gran Guerra - La afilición de Europa. Postal de 1915. Fuente: http://www.ersterweltkrieg.eu/
Otro aspecto que merece la pena subrayar es el compromiso de todos los participantes con el paradigma Open Access, bajo el que se promueve la difusión libre, gratuita e ilimitada de los contenidos a todos los usuarios, motores de búsqueda y servicios de referencia. Esta característica se completará con mecanismos de navegación que permitirán la consulta a partir de contextos temáticos, regionales y conceptuales, y que prometen -según la web oficial del proyecto- expandir los estándares de las publicaciones de historia digital al uso.
La idea de 1914-1918-online arrancó de la colaboración con la Biblioteca del Estado de Baviera. Otras entidades con una participación relevante incluyen los Institutos Históricos Alemanes de Londres, París, Roma, Varsovia y Moscú, laBiblioteca de Historia Contemporánea de Stuttgart, la Universidad de Birmingham, el Instituto de Investigación en Historia Militar de Potsdam, y el Proyecto Europeo CENDARI con sede en el Trinity College de Dublin. La Sociedad Alemana para la Investigación (DFG) financia el proyecto con una subvención de alrededor de un millón de euros. Está previsto que la enciclopedia esté terminada en 2014, coincidiendo con el centenario del desencadenamiento de la Primera Guerra Mundial. La página web del proyecto puede visitarse en http://www.1914-1918-online.net.
Referencia:
Tagungsbericht 1914-1918-online. International Encyclopedia of the First World War. 20.01.2012-21.01.2012, Berlin, in: H-Soz-u-Kult, 22.02.2012, <http://hsozkult.geschichte.hu-berlin.de/tagungsberichte/id=4087>.
Richard Ned Lebow, entre la teoría y la historia: un enfoque culturalista de las relaciones internacionales
En 2009 el especialista en relaciones internacionales y profesor de la Universidad de Darmouth Richard Ned Lebow publicó A Cultural Theory of International Relations (Cambridge University Press), una propuesta constructivista de comprensión del orden internacional y las relaciones internacionales a partir de las motivaciones y la formación de identidades de los actores. La obra cosechó un considerable éxito entre los especialistas: se alzó como ganadora del premio Jervis-Schroeder de la American Political Science Association como mejor libro en historia y relaciones internacionales, y consiguió también el premio Susan Strange de la British International Studies Association como mejor libro del año.

Richard Ned Lebow
Para Lebow, la necesidad de autoestima subyace al comportamiento político tanto a nivel individual como en de cualquier nivel de agregación social, incluyendo los Estados e imperios. Sobre esta base, los comportamientos de cooperación, conflicto y asunción de riesgos en la arena internacional se derivarían de configuraciones lógicas en las que entran en juego cuatro grandes motivaciones: apetito, espíritu, razón, y miedo. Estas concepciones básicas, cuyas raíces Lebow encuentra en la Grecia antigua, son aplicadas a lo largo de las 764 de esta obra a una serie de estudios históricos de caso de los que se extrae una explicación general sobre el ascenso del Estado y las causas de la guerra. Este último motivo lo retomaría el autor en Why Nations Fight: Past and Future Motives for War (Cambridge: Cambridge University Press, 2010), un análisis que identifica la búsqueda de status y el afán de revancha, y no los intereses materiales o la búsqueda de seguridad, como las principales causas de las guerras internacionales en los tres últimos siglos y medio.
En febrero pasado, el portal H-Diplo/ISSF dedicó a A Cultural Theory of International Relations una de sus Roundtable Reviews, en la que Patrick Finney (Aberystwyth University), Richard Mansbach (Iowa State University) y Geoffrey Roberts (University College Cork) desmenuzan sus argumentos a favor y en contra de las tesis de Lebow. Una respuesta del autor a las contribuciones de los críticos, y una introducción a cargo de Christopher Ball (Loyola University Chicago) completan esta revisión. En su texto introductorio, Ball introduce algunas de las líneas de debate entre los críticos y el autor, y contextualiza la propuesta de Lebow en un marco en el que confluyen preocupaciones comunes a historiadores y teóricos de las relaciones internacionales.
Señala Ball: “Las teorías de las relaciones internacionales a lo grande son poco comunes. Hans Morgenthau “pretend[ió] presentar una teoría de la política internacional” en 1948. El Peace and War: A Theory of International Relations de Raymond Aron apareció en 1962. Kenneth Waltz presentó su Theory of International Politics sin modificar en 1979. Pasarían veinte años antes de que Alexander Wendt replicó con otro libro de título sin artículo: Social Theory of International Politics. Una década más tarde, Richard Ned Lebow presenta A Cultural Theory of International Relations, devolviendo un artículo indefinido a su título junto con un volumen de páginas que solamente rivaliza con el tomo de Aron. La modestia del título, de todos modos, no deja traslucir la ambición del libro. Los revisores elogian la amplitud histórica de la obra y saludan su enfoque centrado en el honor y la posición social como factores explicativos. En lo que difieren es en el valor de la gran teoría. Richard W. Mansbach saluda el proyecto de Lebow, tanto en sus ambiciones teóricas como en su perspicacia empírica. Patrick Finney simpatiza con su núcleo culturalista pero es más escéptico acerca de la novedad y poder explicativo de algunas de sus pretensiones. Geoffrey Roberts lo alaba como como una gran narrativa histórica, pero tiene dudas acerca de la empresa de la gran teorización en general. Al final, el mérito de la gran teoría en sí misma más que los específicos de la oferta de Lebow divide la revisión más favorable de Mansbach de la más valoraciones más críticas de Finney y Roberts.

La mayoría de los historiadores y un buen número de politólogos son escépticos ante las grandes teorías. Demasiada simplicidad analítica acaba produciendo imprecisión sintética. Demasiada complejidad analítica produce demasiada confusión sintética. Las hipótesis e implicaciones son o demasiado vagas o demasiado estrechas como para ser verificadas de forma satisfactoria para todo el mundo. En su revisión, Roberts argumenta que A Cultural Theory es demasiado precisa e insuficientemente determinista como para servir como gran teoría en la disciplina de las relaciones internacionales (RI). Esto es un cumplido más que una crítica por lo que respecta a los historiadores. Robrts argumenta que los teóricos de las RI requerirán un mayor grado de abstracción y de discusión interteórica de la que provee A Cultural Theory para que ésta sirva como un paradigma teórico competitivo. Lo que hace el libro interesante para los historiadores necesariamente lo condena como rompe-paradigmas para los teóricos de las RI.
Lebow discrepa, lo que no es sorprendente dados los esfuerzos que ha hecho a lo largo de su carrera por integrar la ciencia política y la historia. Para Lebow, una gran teoría es necesaria porque “el motivo del espíritu y de la necesidad humana de autoestima” está ausente de las grandes teorías existentes, y así estas omiten explicar cómo “los esfuerzos por el honor la posición influyen, si es que no moldean a menudo, el comportamiento político” (35). Mansbach apoya este empeño, y su revisión subraya bastantes de las hipótesis novedosas de Lebow. Una es que cuando el honor está en juego, será más probable que los líderes asuman riesgos en el ámbito de las ganancias (537-538), un descubrimiento que contradice lo que predeciría la “teoría de las perspectivas” de Daniel Kahneman y Amos Tversky (4). Otras conciernen al comportamiento agresivo de poderes emergentes en busca de una posición, al papel del honor en la formación estatal, y al papel del “poder blando” en las transiciones hegemónicas (535-551). De acuerdo con Mansbach, los motivos relacionados con la búsqueda de honor proporcionan mejores explicaciones para las acciones agresivas u obcecadas que los motivos relacionados con la búsqueda de poder o de seguridad.
A semejanza de Roberts, Finney se muestra escéptico acerca de la gran teoría pero sus críticas difieren de las de Roberts. Finney argumenta que A Cultural Theory sacrifica lo específico por lo general debido a sus ambiciones de gran teoría. Finney discute bastantes de los casos presentados por Lebow sobre el siglo XX y argumenta que a menudo “allana” las explicaciones específicamente culturalistas. Finny argumenta que más que sintetizar las detalladas historias culturales existentes, A Cultural Theory a menudo las ignora para enfocarse en el espíritu como un motivo universal. Por ejemplo, los historiadores culturales han explicado cómo la cultura militar alemana previa a la I Guerra Mundial produjo políticas beligerantes; en cualquier caso, para los historiadores culturales, estos son efectos complejos y contingentes, no el resultado de dinamismos primarios de búsqueda del honor y la posición. Lebow rechaza estas críticas, arguyendo que sus estudios de caso examinan la contingencia y los factores en disputa.
Mansbach defiende a Lebow en este punto. Mansbach saluda A Cultural Theory por reconocer que el significado social del honor y la conducta que incrementa la posición social cambian en el espacio y el tiempo. Las teorías rivales de las IR descansan en factores trans-históricos y consideran la cultura como un epifenómeno, arguye Mansbach. Finney reconoce que A Cultural Theory evita las trampas de la simplificación que plagan las teorías de las RI, pero en la medida en que su modelo es la historiografía existente, y no la teoría de las RI, se muestra más crítico con los casos específicos que Mansbach o Roberts.
Finney y Roberts coinciden en un punto: A Cultural Theory resta importancia al papel de la ideología. Lebow parte de la filosofía griega antigua, en particular de la identificación de Platón y Aristóteles de los dinamismos humanos de la razón, el apetito y el espíritu (60). Roberts argumenta que la teorización o la formación de ideologías es un dinamismo humano en la misma medida que los demás (y un tipo de dinamismo que no se deja capturar por el concepto clásico de razón como frónesis). A Cultural Theory no posee una categoría conceptual clara para la ideología, y por lo tanto Finney y Roberts se muestran críticos con la versión que da Lebow de la II Guerra Mundial y la Guerra Fría. En respuesta, Lebow no niega el papel de la ideología, pero mantiene que está subordinada a las fuerzas que él prioriza.
Existe consenso entre los revisores en que A Cultural Theory se concentra en el cambio por encima de la continuidad y en la acción humana por encima de las estructuras materiales. Para Finney y Roberts, estos son elementos de la narrativa histórica; para Mansbach, son los rasgos básicos de la gran teoría. No hay orden estable, sino un proceso continuo de cambio no teleológico. Algunos órdenes son más estables que otros, pero todos ellos están en flujo permanente. Lebow también enfatiza el papel de la acción humana, a la que otorga un papel igual al de las estructuras sociales, particularmente las jerarquías de posición o status y las concepciones del honor. Estas emergen de interacciones humanas continuas, y son transformadas por ellas mismas”. (…)
Referencia:
H-Diplo/ISSF Roundtable, Vol. III, Nº 7 (2012) on Richard Ned Lebow. A Cultural History of International Relations.
Commissioned for H-Diplo/ISSF by Christopher Ball
Copyright © 2011-2012 H-Net: Humanities and Social Sciences Online (publicado el 9 de febrero de 2012)
Puede accederse al debate completo en el enlace http://www.h-net.org/~diplo/ISSF/PDF/ISSF-Roundtable-3-7.pdf
Los documentos diplomáticos de EE.UU., ahora también en e-book
En este blog ya hemos hablado de la serie Foreign Relations of the United States (FRUS), la colección de documentos históricos oficiales sobre la política exterior y la actividad diplomática del gobierno de los EE.UU. Con 151 años a sus espaldas, la serie FRUS goza de buena salud y además no deja de rejuvenecerse cada día, adaptándose a las posibilidades que ofrecen las tecnologías de edición y difusión digital. La última aventura impulsada por sus editores, que conocimos ayer, ha sido realizar el salto a la publicación para libro electrónico compatible con dispositivos como el Amazon Kindle y el iPad de Apple.

El libro electrónico, listo para los documentos diplomáticos de EE.UU. Y viceversa.
Para la fase piloto de esta iniciativa se han elegido cinco volúmenes que ya están disponibles en el portal http://history.state.gov/historicaldocuments/ebooks. La Oficina del Historiador del Departamento de Estado invita a descargar gratuitamente los tomos (en versión “beta”) y a enviar comentarios que sirvan para mejorar futuras entregas. Según anuncian los patrocinadores de esta idea, al término de la fase actual, que concluirá con el año 2012, tienen previsto ofrecer nuevas versiones para e-book de otros muchos volúmenes de la serie FRUS, tanto a través de su web oficial como por medio de librerías electrónicas en la red.
Los volúmenes seleccionados son:
Foreign Relations of the United States, 1964–1968, Volume XIX, Arab-Israeli Crisis and War, 1967.
Foreign Relations of the United States, 1969–1976, Volume X, Vietnam, January 1973–July 1975.
Foreign Relations of the United States, 1969–1976, Volume XXXII, SALT I, 1969–1972.
En el portal se trata de resolver además algunas dudas que asaltan a quien se acerca por primera vez al trabajo académico con textos en libro electrónico, como por ejemplo ¿cómo citar estos documentos, que carecen de número de página fijo? (solución propuesta: por número de documento) o ¿cómo se comportan las notas a pie de página? (respuesta provisional: como un hipervínculo, aunque añaden “estamos investigando el caso”). No faltan las indicaciones sobre el uso de marcadores, el manejo de la tabla de contenidos o las búsquedas en el texto, aunque los editores insisten en que nos hallamos ante una versión en pruebas.
Cualquier persona interesada puede dirigir sus preguntas y comentarios sobre la versión “beta” de los e-books de la serie FRUS a la dirección history_ebooks@state.gov<mailto:history_ebooks@state.gov>.
Julio Salom Costa, renovador de la Historia de las relaciones internacionales
El mes pasado fallecía el historiador Julio Salom Costa, una de las figuras centrales en la renovación de la Historia de las relaciones internacionales que, entre la década de los años cuarenta y los sesenta del pasado siglo, impulsaron en España maestros como Jesús Pabón, Vicente Palacio y José María Jover. Para generaciones de historiadores, Julio Salom será siempre el autor de España en la Europa de Bismarck. La política exterior de Cánovas (1871-1881) (Madrid, CSIC, 1963), una monografía sólida y renovadora, versión corregida y ampliada de la que fue su tesis defendida en la Universidad de Valencia y que obtuvo el Premio “Menéndez Pelayo” en 1960. A este libro seguirían investigaciones sobre la política mediterránea y marroquí de los gobiernos de la Restauración y otras publicaciones que fueron iluminando aspectos de la, hasta entonces, pésimamente conocida inserción de España en las relaciones internacionales de finales del Ochocientos.

El historiador Julio Salom Costa
José María Jover, de quien Salom fue discípulo, aludía en el prólogo a aquel libro de 1963 a “algunas calidades formales del arte de historiar” que éste poseía y que se referían “a ese indefectible rigor lógico que vertebra la compleja trama de su exposición; a esa sobriedad expresiva, atenta sin embargo a la precisión del matiz, que se diría brotaba inmediatamente de unas estructuras mentales muy claras; a esa jugosa corrección vocabular y sintáctica de su castellano, que ha resistido victoriosa y fresca el rodillo de innumerables lecturas germánicas”. Y saludaba la publicación de lo que no dudaba en calificar como “obra clave para el conocimiento de la posición internacional de España en la época del Imperialismo”.
En recuerdo de Julio Salom, nos permitimos reproducir la semblanza trazada por su yerno, el profesor Xosé Manuel Soto González, y que Levante-EMV publicó el 21 de enero pasado:
Ayer fallecía una persona que ennobleció la profesión docente, Julio Salom Costa. Julio siempre se rigió por la búsqueda de la verdad y por su honestidad intelectual y personal: tanto como investigador de las relaciones internacionales de España durante la Restauración como en su papel de profesor de Historia y director de instituto. Su labor investigadora fue reconocida por el CSIC con un premio a su tesis doctoral sobre la política española en el sistema de Bismarck.
Sus publicaciones nos muestran claramente su principal interés intelectual: la política internacional española, especialmente su actuación en Oriente y en Marruecos. Hasta el último momento, siguió escribiendo sobre estos asuntos, en un trabajo discreto y constante, fruto del cual queda una importante obra, sólo en parte publicada. Su independencia intelectual estaba generando una importante escuela de historiadores.
En segundo lugar destacamos su labor didáctica, con libros de texto de geografía e historia y materiales alternativos para la reforma educativa que estaba en marcha en los años 1980 y 90.
Por último no podemos olvidar su labor como director de los Institutos San Vicente Ferrer, Sorolla e Isabel de Villena. Fue el primer director de los dos últimos, a los que puso en funcionamiento desde la nada, poniendo en ello toda su pasión y entusiasmo, así como su extraordinaria capacidad de diálogo. La misma pasión y entusiasmo que ponía en todos los aspectos de su vida.
Algunas obras de Julio Salom en Dialnet: http://dialnet.unirioja.es/servlet/autor?codigo=531304
La I Guerra Mundial en los archivos digitales
Dentro de dos años se conmemorarán los 100 años del inicio de la
I Guerra Mundial, y con este motivo varios portales especializados
están desarrollando proyectos de recopilación y difusión de fuentes
digitales para la historia de este conflicto. El boletín digital
de reseñas del portal H-Soz-u-Kult publica estos días un repaso a
los recursos online más interesantes, realizado por
Christian Götter y Andreas Eberhard, del Seminario de Historia
de la Universidad Técnica de Braunschweig.
Spielberg se apunta al revival con War Horse (2011)
Los portales reunidos en esta reseña tienen en común la ambición de
hacer accesibles de forma electrónica a legos y especialistas fuentes
documentales sobre la Gran Guerra. El recorrido comienza con The
Great War Archive de la Universidad de Oxford
<http://www.oucs.ox.ac.uk/ww1lit/gwa/>, un portal creado en 2008 a
partir de la recopilación y digitalización de documentos, testimonios
y todo tipo de relictos privados del periodo 1914-1918. Diarios,
dibujos, fotografías de objetos, grabaciones sonoras y películas se
incluyen en la colección. El proyecto se inscribe en el First
World War Poetry Digital Archive (<http://www.oucs.ox.ac.uk/ww1lit/>),
donde se reúnen fuentes y extractos sobre diez literatos ingleses de
tiempos de la Gran Guerra.
.
El proyecto Europeana ha creado el portal Europeana 1914-1918 (La
I Guerra Mundial en documentos de la vida cotidiana)
(<http://www.europeana1914-1918.eu/de>) en colaboración con la Universidad
de Oxford y la Biblioteca Nacional de Alemania, con la idea de extender
a toda Europa la idea del "Great War Archive". Diarios y otros textos,
imágenes y documentos varios forman parte de la colección. Dentro del mismo
proyecto está prevista la creación del portal "Europeana Collections 1914-
1918" que publicará digitalmente fondos de las bibliotecas de ocho países
europeos sobre la I Guerra Mundial.
El frágil equilibrio europeo en 1914
Menos conseguido está, a juicio de los autores de la reseña, el portal The
World War I Document Archiv (<http://www.lib.byu.edu/~rdh/wwi/index.html>),
fruto de un proyecto colaborativo de la "Wordl War I Military History List"
creada en 1994 y administrada desde la Kansas State University
(<http://raven.cc.ukans.edu/~kansite/ww_one/wwi-l.html>). Con materiales de
entre 1850 y 1930, el portal ofrece transcripciones de documentos y breves
esbozos biográficos, ensayos y una amplia recopilación de enlaces a otras
páginas web.
.
Un gran archivo visual de la I Guerra Mundial con acceso a las colecciones
archivísticas de las numerosas entidades participantes es lo que promete
el portal italiano 1418 - documenti e immagini della grande guerra
(<http://www.14-18.it/>) creado por el Ministero per i Beni e le Attività
Culturali, el ICCU (Istituto Centrale per il Catalogo Unico delle
biblioteche italiane e per le informazioni bibliografiche), la Biblioteca
Nacional de Roma, la Bibioteca di Storia Moderna e Contemporanea (BSMC),
la Biblioteca Universitaria Alessandrina y el Museo Nazionale del
Risorgimento. Fotografías, publicaciones periódicas y carteles constituyen
el núcleo de una oferta de gran calidad gráfica, servida en un portal bien
estructurado y con joyas a descubrir, como la colección de periódicos
publicados por soldados en las trincheras y en los campos de prisioneros.
"Giornale di trincea" italiano de la Gran Guerra
En el repaso de repositorios no falta una referencia a Gallica
(<http://gallica.bnf.fr/>), el catálogo online de los fondos de bibliotecas
francesas digitalizados y que ya no están sujetos a derechos de autor,
administrado por la Bibliothèque nationale de France. Aunque ninguno de sus
apartados temáticos se refiere específicamente a la I Guerra Mundial, la
herramienta de búsqueda permite localizar numerosos documentos sobre este
conflicto acompañados de breves descripciones de cada fuente.
.
Tras ofrecer una valoración conjunta de estos portales, Christian Götter
y Andreas Eberhard todavía nos dan dos pistas más de propina: una
es la de los National Archives del Reino Unido
(<http://www.nationalarchives.gov.uk/>), cuya excelencia nunca nos
cansaremos de subrayar por su impresionante amplitud de contenidos,
la claridad de concepto, su atractiva presentación y la facilidad
de búsqueda para el usuario. Pasearse por su dossier First World
War. Sources for History es toda una experiencia: documentos
diplomáticos, diarios, carteles y otras muchas fuentes digitalizadas
son fácilmente consultables y, lo que resulta más interesante, la
página ofrece la signatura de archivo de numerosos documentos y
recuerda al internauta que lo que allí se muestra puede consultarse
en las salas de The National Archives. Una política de apertura
de los archivos a la sociedad que nos parece ejemplar.
(http://www.nationalarchives.gov.uk/pathways/firstworldwar/index.htm)
Entrada al especial sobre la IGM en The National Archives
La segunda propina se refiere al Canadian letters and images projectde la Universidad de Vancouver, un archivo online de cartas e imágenes
de las experiencias de guerra articuladas en torno abreves biografías de soldados canadienses que lucharon en el conflicto.
(<http://www.canadianletters.ca>).
Y para concluir, añadimos una pista de nuestra cosecha, la formidablecolección de fotografías francesas en color de la I Guerra Mundial,
realizadas en los dos últimos años del conflicto, y acceesible enel Wold War I Color Photos ((http://www.worldwaronecolorphotos.com/).
Trinchera francesa en la I Guerra Mundial
Referencia: Christian Götter: Web-Rezension zu: Digitale Quellensammlungen zumErsten Weltkrieg, in: H-Soz-u-Kult, 11.02.2012,<http://hsozkult.geschichte.hu-berlin.de/rezensionen/id=163&type=rezwww>.
“Yo me voy sintiendo profundamente antieuropeo. ¿Que ellos inventan cosas?, invéntenlas”
Los recortes de 600 millones de euros anunciados estos días por el gobierno en investigación científica y tecnológica (en comparación: presupuesto estatal en 2011 para todas las actividades de investigación, innovación y desarrollo, 8.600 millones de euros) son una pésima noticia para el sistema español de ciencia y tecnología que, en gran medida, vive de la financiación pública.
La comunidad científica ha expresado su inquietud por los efectos que estas medidas, y otras que las precedieron en la misma línea, tienen sobre la continuidad de los equipos y líneas de investigación, la contratación de investigadores y la viabilidad de los proyectos (“El tijeretazo del Gobierno en investigación alarma a los científicos”, EL PAÍS 2 de enero de 2012). En este sentido, el presidente de la Confederación de Sociedades Científicas ha hecho hincapié en el impacto de estos recortes sobre los científicos más jóvenes (“España va a perder toda una generación de jóvenes científicos”, LA VOZ DE GALICIA, 3 de enero de 2012).
Menos (o nada) comentado en los foros científicos, pero no por ello menos relevante ni totalmente desconectado, es el recorte presupuestario para el capítulo de Exteriores. Según publica Gonzalo Fanjul en su blog “3500 millones“, el tijeretazo previsto para el presupuesto del Ministerio de Asuntos Exteriores y Cooperación (MAEC) es de unos 1.000 millones de euros, de los que al menos 900 millones corresponderían a las partidas de cooperación y desarrollo (gasto consolidado en política exterior en 2010: 3.548 millones de euros). Gran parte del terreno avanzado en los últimos años, en los que se ha realizado un enorme esfuerzo en cooperación internacional, se perderá de confirmarse esta noticia. En conjunto, el MAEC ha sido uno de los departamentos más castigados con los ajustes de los últimos tiempos: en 2011 la disminución prevista en su presupuesto fue del 12,7% en acción exterior y del 17% en cooperación internacional respecto al año precedente (Miradas al exterior, 15, julio-septiembre de 2010, p. 31). Esta nueva medida, no haría sino profundizar la tendencia a un retraimiento exterior del Estado que difícilmente servirá al país para remontar la crisis de su economía ni para animar su sector exportador.

Miguel de Unamuno
El 30 de mayo de 1906 Miguel de Unamuno escribía a José Ortega y Gasset una carta que contenía las palabras que encabezan este post, origen de la expresión más frecuentemente citada, pero al parecer nunca utilizada literalmente por el filósofo, “que inventen ellos”. A esta misiva siguió la acerba polémica entre el Unamuno que proponía españolizar Europa y que consideraba que la mística era la única ciencia auténticamente española, y un Ortega que llamaba apasionadamente a europeizar España. La opción orteguiana pasaba por conectar decididamente al país con el desarrollo de la ciencia moderna y sacarlo de la “tibetanización” que se habría iniciado con el rechazo de la Reforma y llevaría al país al aislamiento voluntario, la ignorancia, la postración económica y el atraso generalizado.
Es una extraña casualidad que coincidan en estos días el inicio del “Año de Unamuno” con el que la ciudad de Salamanca conmemora el 75º aniversario de la muerte del pensador (ocurrida el 31 de diciembre de 1936) y el anuncio de unos recortes en ciencia y en acción exterior que nos hacen perder el ritmo de los países más avanzados; que amenazan con devolvernos a épocas de melancólica reflexión -que no de investigación científica- y de tenaz ensimismamiento; que nos alejan, en definitiva, de Europa.
Es un momento para volver a decir, como en 2009, que la ciencia en España, igual que la política exterior, no necesita tijeras, sino una financiación suficiente, un marco estable y predecible, y un modelo consensuado que, sin situarla al margen de los sacrificios presupuestarios que son ineludibles, garantice la continuidad de su aportación al conjunto de la sociedad y a la recuperación de su economía.

José Ortega y Gasset








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