La escuela francesa de historia de las relaciones internacionales


El Institut d’histoire des relations internationales contemporaines (IHRIC) acaba de lanzar su página web, https://relations-internationales.fr, y eso nos ofrece una buena ocasión para asomarnos a la escuela francesa de historia de las relaciones internacionales, que tan influyente ha sido en la formación de la disciplina en España y el mundo hispanoparlante.
Según se recuerda en la web del IHRIC, los orígenes remotos de este Instituto hay que buscarlos al término de la Primera Guerra Mundial, cuando se extendió en todo el mundo la convicción de que se necesitaba un nuevo tipo de conocimiento sobre el funcionamiento de las relaciones internacionales. La historia diplomática clásica resultaba insuficiente para explicar una actividad que ya no se desarrollaba exclusivamente en el horizonte de las cancillerías, sino que aparecía atravesada por las fuerzas de la opinión pública, los poderes económicos y las tendencias ideológicas, y en la que los diplomáticos y hombres de Estado compartían protagonismo con todo tipo de actores individuales y colectivos no considerados hasta entonces por la historiografía.

Para responder a este desafío, a la vez político e intelectual, en el mundo anglosajón se fundaron instituciones específicas, cátedras universitarias y think tanks. En Francia se crearon dos institutos: la École internationale de droite internationale, que con el tiempo se convertiría en el Institut des hautes études internationales, en la Facultad de Derecho parisina; y el que debía ser el Institut d’études des relations internationales depuis 1870, que finalmente fue creado en 1935 con el nombre Institut des relations internationales contemporaines, en la Facultad de Letras, igualmente en París. Los estatutos de este último instituto fueron redactados por Pierre Renouvin, profesor de historia contemporánea en la Sorbona, y André Honnorat, político y fundador de la Cité internationale universitaire de París. El propio Renouvin elaboró una enmienda de los estatutos en 1953 que precisaba los objetivos y principios del centro.

Pierre Renouvin

Ya con Jean-Baptiste Duroselle, colaborador y sucesor de Pierre Renouvin en la Sorbona de 1964 a 1983, se crea en 1981 la Association de l’Institut d’histoire des relations internationales (ADHIRIC), que en 1984 adopta su nombre actual y se transforma en el IHRIC. Esta asociación retoma el nombre del Instituto creado por Renouvin de 1935 y actualiza sus objetivos: organiza congresos, publicaba un boletín (1984-1994), impulsa la investigación y la dinamización de la historia de las relaciones internacionales a través de la cooperación con varias instituciones y revistas. Con Pierre Guillen, Raymond Poidevin, Robert Frank y Antoine Marès en la junta directiva, el IHRIC se domicilió desde mayo de 1984 en el Institut de France y se beneficia del patronazgo de esta academia. En la presidencia se han sucedido, tras Jean-Baptiste Duroselle, los nombres de André Kaspi desde 1994, de Pierre Melandri desde 2001, de George-Henri Soutu desde 2010 y de Antoine Marès desde 2015.

Jean-Baptiste Duroselle

En este entorno académico surgió también la iniciativa conjunta de Jean-Baptiste Duroselle y Jacques Freymond de crear la revista Relations internationales, que se publica desde 1974 de forma ininterrumpida y que es una de las escasas publicaciones periódicas francófonas sobre historia de las relaciones internacionales. La revista reunió a un equipo de colaboradores, colegas y discípulos que compartían la dedicación a temas internacionales, la convicción de que la historia debe ser global y la competencia proporcionada por la experiencia en investigación, en particular en archivos, como señalaban Freymond y Duroselle en la presentación el primer número de la revista.

“La revista”, se indica en la web del IHRIC, “sigue fiel a la línea política e intelectual de la escuela histórica francesa fundada por su decano, Pierre Renouvin que, más allá de los “decisores” y de los Estados, trata de explicar las relaciones internacionales por las “fuerzas profundas” y sus juegos complejos. Bajo estos auspicios, Relations internationales tiene la ambición de cubrir el conjunto del campo de la historia contemporánea, siglo XIX a las épocas recientes. Pero, desde este periodo fundacional, la disciplina ha conocido renovaciones importantes y, como otros campos históricos, ha estado marcada por un fenómeno de transnacionalización y mundialización de los espacios y las temáticas estudiadas.”

La especificidad de la historia de las relaciones internacionales”, se apunta, “sigue siendo su dominio de los juegos de escalas y de temporalidades, su capacidad de pensar en conjunto lo nacional, lo infra-, lo inter- y lo supranacional, lo regional y lo transnacional, lo local y lo transfronterizo, inscribiendo estas relaciones en un marco sistémico. Libres en sus convicciones y de sus enfoques, los autores analizan las relaciones y circulaciones entre Estados, entre grupos multinacionales o transnacionales, en la intersección de los campos económicos, psicológicos, ideológicos, culturales, científicos, estratégicos y políticos.”

Relations internationales ha mantenido además desde sus orígenes su identidad de revista franco-suiza. Vinculada inicialmente con el Institut Universitaire des Hautes Études Internationales, fundado por William Rappard y Paul Mantoux en Ginebra, y con el Institut d’histoire des relations internationales contemporaines fundado en la Sorbona (hoy Paris I) por Pierre Renouvin, hoy en día sus filiaciones son el IHRIC, el Institut des hautes études internationales et de développement (IHEID) de Ginebra, y el Institut Pierre Renouvin (Université Paris 1 Panthéon-Sorbonne). Del número 1 (mayo de 1974) al 103 (otoño de 2000) puede consultarse íntegra en ProQuest Periodical Archives Online previo pago. También está disponible en texto integral desde el número 104 (invierno de 2000) en Cairn. Todos los artículos son de acceso libre transcurridos dos años desde su publicación.

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El acceso a documentos de archivo durante y después de la pandemia de Covid-19


La investigación en archivos es una más de las actividades que se ha visto alterada, y a veces imposibilitada, por la pandemia de Covid-19. Muchos archivos han tenido que restringir la consulta de sus fondos de forma temporal o permanente; otros han establecido sistemas de citas, limitación de aforos y otras medidas extraordinarias, haciendo un gran esfuerzo por seguir prestando servicio en condiciones adversas. También muchos investigadores han debido cancelar estancias de investigación previstas para consultar archivos, o han visto cómo sus planes de trabajo se atrasaban o imposibilitaban en las nuevas condiciones. Los inconvenientes afectan especialmente a los investigadores predoctorales, presionados por los plazos de entrega de sus tesis y con menos acceso a los recursos económicos e institucionales necesarios para solventar la situación. Por ello, un grupo de historiadores de la Universidad de Ginebra ha lanzado una petición sobre la investigación en archivos en tiempos de pandemia. Lo que ofrecemos es una traducción libre de esta petición a partir del texto original.

Sala de lectura del archivo de la Hoover Institution, Stanford University, Palo Alto, California. Foto: Tim Davenport

El acceso a documentos de archivo durante y después de la pandemia de Covid-19

Petición a favor de estudiantes, académicos, archivos y archiveros, centros de investigación y bibliotecas, autoridades académicas, y patrocinadores y fundaciones institucionales.

La pandemia nos ha afectado y nos sigue afectando a todos. Ha marcado y trastocado nuestra vida privada, nuestras amistades, y nuestra labor profesional. Ya seamos estudiantes de maestría o doctorado, investigadores postdoctorales, profesores jóvenes o titulares y catedráticos, ya no tenemos acceso a la mayoría de archivos de todo el mundo. Los archivos están cerrados, y el trabajo del archivero está en peligro. Las becas y contratos de investigación se han pospuesto, congelado o, en algunos casos, se han cancelado por completo. Las estrictas reglas que rigen los presupuestos de las fundaciones y patrocinadores institucionales impiden que la mayoría de nosotros nos adaptemos efectivamente a la situación actual.

Es importante subrayar el papel de la investigación en archivos y en cualquier centro, biblioteca o institución donde se encuentren las fuentes primarias. En la era de las noticias falsas, la postverdad y el deep fake, el trabajo riguroso de los historiadores es de crucial importancia dentro y, lo que es más importante, más allá de la academia.

Esta petición tiene tres objetivos interrelacionados: en primer lugar, persuadir a los patrocinadores institucionales para que sean más flexibles y permitan que los fondos asignados que ya no se pueden gastar en viajes se gasten en la digitalización de fuentes.

En segundo lugar, alentar a los archivos y centros a destinar más recursos a la digitalización o, al menos, al escaneo de documentos cuando se realiza la petición de un investigador (o de un grupo de investigación). Somos conscientes de que la digitalización de fondos sigue siendo un tema delicado en las organizaciones internacionales y en otros archivos; pedimos que los archivos y bibliotecas asuman su parte de responsabilidad proponiendo medidas de emergencia para facilitar el acceso de los investigadores a sus recursos. Nos gustaría señalar que el pago de una determinada cantidad de dinero por la digitalización de un documento puede perpetuar o incluso aumentar injusticias en el acceso a los archivos. Por este motivo, los archivos y centros de documentación podrían considerar la aplicación de tarifas diferenciales, y/o una tarifa solidaria, brindando más oportunidades a los investigadores con menos medios.

En tercer lugar, creemos que este sistema podría ayudar a preservar el empleo de archiveros y bibliotecarios, así como sus impagables competencias.

Estamos seriamente preocupados por la pérdida de conocimiento y de competencias, una de las consecuencias más ignoradas e inesperadas de la pandemia de Covid-19 y de la crisis económica desencadenada a raíz de ella.

Si comparte nuestras preocupaciones, ¡firme esta petición!

Sandrine Kott (Universidad de Ginebra), Véronique Stenger (Investigadora post-doctoral, SNSF), Davide Rodogno (Graduate Institute, Ginebra).

Puede firmarse la petición haciendo clic en este enlace: http://chng.it/kG8srTY9KG

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Una historia no occidental de las relaciones internacionales


¿En qué consiste una historia no occidental de las relaciones internacionales? Es una pregunta lógica y urgente en un mundo multipolar en el que Occidente ya no decide en solitario sobre los destinos de la Humanidad. A pesar de ello, la historia de las relaciones internacionales continúa muy vinculada a relatos y marcos de comprensión nacidos en el mundo occidental, cada vez menos adecuados para nuestras sociedades en el horizonte histórico del siglo XXI.

Para reflexionar sobre las posibilidades y contenidos de una historia no occidental de las relaciones internacionales, hemos invitado desde el International Relations Virtual Forum al Dr. Erik Ringmar, profesor de la Universidad Ibn Jaldún de Estambul y especialista en aproximaciones no occidentales a las relaciones internacionales, tema sobre el que publicó en 2019 el libro History of International Relations: A Non European Perspective, disponible para su descarga gratuita en la página de Open Book Publishers.

El International Relations Virtual Forum es una iniciativa de la Universidad Complutense de Madrid, la Universidad Autónoma de México, la Universidad de Salamanca y la Universidad de Extremadura en colaboración con Global Studies para ofrecer un foro de debate online con especialistas de todo el mundo sobre cuestiones de historia y relaciones internacionales. Todas las sesiones pueden seguirse en vivo en el canal de Youtube del IRVF y consultarse posteriormente en Internet Archive.

El foro prolonga y expande las actividades previas del Seminario Complutense de Historia Internacional y del Grupo de Investigación en Historia de las Relaciones Internacionales (GHistRI) de la Comunidad de Madrid, así como de las demás instituciones participantes.

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En el centenario de José María Jover


Tal día como hoy, un 5 de junio de 1920, nacía en Cartagena José María Jover Zamora, historiador, maestro de historiadores, y uno de los grandes renovadores de la historia contemporánea en España. Jover fue, además, una figura clave en la configuración de la historia de las relaciones internacionales en el panorama académico español.

José María Jover fue el maestro de buena parte de la generación que renovó la historia moderna y contemporánea en los años setenta y ochenta del pasado siglo, desde las cátedras de Historia Moderna y Contemporánea en la Universidad de Valencia, primero (1949-1963), de Historia Moderna de España en la Universidad de Madrid (1963-1974) y después de Historia Universal Contemporánea (1974-1986) en la misma Universidad. Su magisterio fue de la mano de un amplio eco y reconocimiento, fruto de una labor inspiradora y exigente que no se limitó a la universidad, y que se prolongó en ámbitos como la Escuela Diplomática, de la que fue profesor (1979-1986), la Real Academia de la Historia (a la que ingresó en 1978) y la tarea de coordinación, desde 1975, de la  monumental Historia de España iniciada por Ramón Menéndez Pidal, para la que escribió además, con sus discípulos, varios volúmenes sobre la política exterior española.

La biografía académica de José María Jover se inició cuando, tras licenciarse en Filosofía y Letras, sección de Historia, en la Universidad de Madrid (1942), se incorporó al Instituto “Jerónimo Zurita” del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, donde permaneció hasta 1948 y donde realizó, bajo la dirección del modernista Cayetano Álvarez Molina, su tesis doctoral 1635. Historia de una polémica y semblanza de una generación, que ganó el Premio Menéndez Pelayo en 1949. Ese mismo año ganó la cátedra en Valencia, donde comenzó a desarrollar su personal empeño de insertar la historia de España en su contexto internacional, y de conectar el mundo académico español con las corrientes renovadoras de la historiografía europea. Hizo estancias de investigación en Lisboa, París y Friburgo en los años cincuenta y sesenta, y participó en el X Congreso Internacional de Ciencias Históricas celebrado en Roma en 1955, en el que conoció a los grandes representantes de la historia de las relaciones internacionales Pierre Renouvin y Federico Chabod, lo que le haría orientarse al cultivo de esta especialidad.

En los años siguientes publicó estudios fundamentales que dieron cuenta de esta opción por la historia de las relaciones internacionales: Carlos V y los españoles, que se publicó en 1963 pero que era una recopilación de trabajos que habían visto la luz entre 1957 y 1960; Política mediterránea y política atlántica en la España de Feijoo (1956) y La Guerra de Independencia española en el marco de las guerras europeas de liberación (1958). Este último trabajo marcó su tránsito a la historia contemporánea, que cultivaría en exclusiva a partir del curso 1960-1961 a partir de un decisivo periodo de formación en Friburgo.

En estas obras se expresaba ya plenamente la voluntad de Jover de cultivar una historia internacional compleja, que incorporaba aspectos económicos, sociales y políticos al estudio de las relaciones entre las naciones y que, de este modo, desvelaba un pasado diferente, más amplio y profundo, del que hasta entonces había dibujado la tradicional historia diplomática practicada en España por Jerónimo Bécker o Wenceslao Ramírez de Villaurrutia.

La empresa de Jover se acercaba más en intención a la de Jesús Pabón –quien le había precedido en la cátedra de Historia Contemporánea Universal de la Complutense-, uno de los escasos cultivadores de una historia contemporánea abierta a preocupaciones internacionales en la universidad española del franquismo. Pero el empeño joveriano se distinguió por un conocimiento de primera mano de las corrientes historiográficas del momento, y en particular –aunque no solo- de la escuela francesa de historia de las relaciones internacionales. De Pierre Renouvin, el fundador, Jover tomó la idea de las “fuerzas profundas”, económicas e intelectuales sobre todo, que actúan por debajo de los acontecimientos internacionales. Del italiano Federico Chabod adaptaría la idea de las “premesse” de la política exterior y la atención a las pasiones colectivas que condicionan la política exterior. A su vez, la concepción joveriana de las fuerzas profundas se inspiraba en el énfasis de Ferdinand Braudel, el más destacado representante de la segunda generación de la Escuela de Annales, en la continuidad de las estructuras sociales, los hombres y las ideas, que en su interpretación no distaban de la concepción renouviniana de las “fuerzas profundas”.

Con estos elementos, Jover aquilató una interpretación personal y profundamente original de las consecuencias de la renovación historiográfica en curso. En su lección inaugural del curso 1960-1961 en la Universidad de Valencia se evidencia la influencia de Pierre Renouvin y Jean-Baptiste Duroselle, pero también la del anglosajón Geoffrey Barraclough y la del alemán Ludwig Dehio, quien le inspiró sus concepciones sobre hegemonía y equilibrio en el sistema internacional. Estaba ya presente la característica concepción joveriana de las relaciones internacionales, muy amplia y que trascendía el ámbito de la política para abrirse a las ciencias sociales, al derecho, a la sociología política, y al análisis de los procesos de toma de decisiones, características que se plasmaron en ensayos como los recopilados en su libro España en la política internacional: siglos XVIII-XIX  (Madrid, Marcial Pons, 1999).

Desde la Universidad de Madrid a la que se trasladó en 1964, Jover ejerció un magisterio decisivo en la conformación de la disciplina en España, que se plasmó en el diseño de programas de asignaturas y en la dirección de las tesis doctorales de una toda una generación integrada, entre otros, por discípulos directos como Julio Salom Costa, María Victoria López Cordón, Elena Hernández Sandoica, Rosario de la Torre y Agustín Rodríguez González. Siguiendo las indicaciones de un maestro siempre sugerente a la hora de abrir caminos, sus investigaciones iban más allá de las aproximaciones clásicas de historia diplomática y de los estudios de relaciones bilaterales, para adentrarse en terrenos apenas explorados como la historia colonial, las imágenes y percepciones, o la relación entre régimen político y política exterior. Con ellos se fue conformando el panorama de la historiografía internacionalista española de los años 70 y 80, en el que también se contaban historiadores como Luis Álvarez Gutiérrez, Hipólito de la Torre, Javier Tusell, Rafael Sánchez Mantero, Víctor Morales Lezcano y José Urbano Martínez Carreras. A ellos se sumarían, en los años 90, nombres como los de Francisco Quintana Navarro, María Dolores Elizalde, Juan Carlos Pereira, Pedro Martínez Lillo, Lorenzo Delgado, Antonio Niño, Fernando García Sanz, Florentino Portero, Rosa Pardo, Ángeles Egido, José Luis Neila, o Antonio Moreno Juste.

Junto con la faceta del investigador, Rosario Ruiz Franco, coordinadora de un libro colectivo de homenaje que se publicó en 2012, ha evocado además (pág. 169) la figura de Jover como profesor:

“Un profesor sabio, riguroso, minucioso, vocacional, cuidadoso con los contenidos y materiales de cada lección, tolerante, comprensivo, que supo entender los problemas de la Historia y la función social de la misma, que concedió un margen de libertad a los suyos en los difíciles años finales de la dictadura franquista y el inicio de la democracia, y alguien que les enseñó, en palabras de su discípulo Ángel Bahamonde, “a ser universitario en el pleno sentido del término”; en definitiva y como nos señala Pedro Sáez en las páginas de este libro “un magisterio de largo alcance”.

El magisterio y la huella de Jover están presentes hoy de muchas formas en la historiografía de la contemporaneidad española, más allá del ámbito de la historia de las relaciones internacionales. Su idea de España como “nación de naciones”; su empeño en recuperar la idea de la historia de la civilización inspirada en Rafael Altamira; el empleo de la literatura como fuente para la historia; la aspiración a una “historia integral” guiada por el impulso ético de quien fue definido por Gonzalo Anes como “historiador humanista”, son parte del legado de Jover en el centenario de su nacimiento.

Algunas referencias

A las semblanzas que aparecieron en la prensa con motivo de su fallecimiento el 14 de noviembre de 2006 escritas por Juan Pablo Fusi (“José María Jover: la pulcritud moral de un historiador”, ABC, 15.11.2006), María Victoria López-Cordón (“En memoria de un maestro” El País, 15.11.2006) o Eduardo Suárez (“Indiscutible maestro de historiadores”, El Mundo, 15.11.2006) le siguieron textos más extensos en revistas especializadas de mano de Elena Hernández Sandoica (“José María Jover Zamora. In memoriam”, Ayer 68/2007), Ángeles Egido León (“José María Jover en la historiografía española”, Espacio, Tiempo y Forma. Serie V, Historia Contemporánea, 18/2007) y Manuel Espadas Burgos, (“José María Jover Zamora, 1920-2006“, Hispania,  67(225), 2007). En el terreno de las visiones de conjunto se añade el ya mencionado libro colectivo coordinado por Rosario Ruiz Franco bajo el título Pensar el pasado. José María Jover y la historiografía española (Madrid, Biblioteca Nueva, 2012), con presentación de Jaime Alvar Ezquerra y prólogo de Guadalupe Gómez-Ferrer, y textos de Juan Pablo Fusi, Santos Juliá, José Manuel Cuenca Toribio, Pedro Sáez Ortega, Mª Victoria López-Cordón, Rosario de la Torre del Río, Antonio Morales Moya, Francisco Javier Guillamón y la propia Rosario Ruiz Franco, y el libro coordinado por José Peña González La historia como trabajo de ética social. Homenaje a José María Jover (Madrid, CEU Ediciones, 2013)

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La controversia Hohenzollern


Alemania ha proporcionado algunas de las controversias historiográficas más encendidas del siglo XX y lo que va del XXI. Desde los debates en torno al Sonderweg o camino particular seguido por el país hacia la modernidad hasta las discusiones sobre los alemanes corrientes y el Holocausto, pasando por la controversia Fischer sobre los objetivos alemanes en la Primera Guerra Mundial, el Historikerstreit o querella de los historiadores en los años 1980s sobre la peculiaridad de los crímenes nazis, o el debate sobre el genocidio de los herero y los namaqua en Namibia como antecedente del Holocausto, la historia de la Alemania contemporánea no ha dejado de ofrecer motivos de polémica cuyo interés rebasa el ámbito de los especialistas para resonar en una sociedad familiarizada con un pasado trágico que advierte sobre las responsabilidades del presente y el futuro.

La última controversia que ha sacudido las aguas de la historia alemana, saltando a los medios de comunicación de aquel país, tiene en su centro el papel de los Hohenzollern, la dinastía de los últimos reyes de Prusia y emperadores de Alemania, en el ascenso de Hitler al poder. El historiador David Motadel, profesor en la London School of Economics y fellow en el Berlin Institute for Advanced Study,  ha resumido la polémica en un artículo publicado en la edición del 26 de marzo de 2020 de The New York Review of Books (NYRB) bajo el título What do the Hohenzollerns deserve? El artículo, a su vez, ha generado controversia y ha propiciado la respuesta por alusiones del historiador Christopher Clark, a la que ha seguido una contrarréplica de Motadel.

David Motadel. Fuente: DW

David Motadel, autor entre otros estudios del aclamado Islam and Nazi Germany’s War (2014), comienza su artículo con los antecedentes del caso. Una ley aprobada en 1994 permite a los descendientes de las familias nobles despojadas de sus bienes por los soviéticos y la RDA tras la Segunda Guerra Mundial reclamar la restitución de sus propiedades u obtener una compensación por las mismas, a condición de que los reclamantes o sus antepasados no hubieran “prestado apoyo sustancial” al régimen nacionalsocialista o al régimen comunista de la RDA. En esta situación se encontrarían muchas familias aristocráticas alemanas que mantuvieron sus propiedades tras la Primera Guerra Mundial, a pesar de que la Constitución de la República de Weimar abolió la monarquía y con ello los títulos y privilegios de la nobleza. Y entre estas familias se cuentan los Hohenzollern, cuyo último rey, el emperador Guillermo II, abandonó Alemania el 10 de noviembre de 1918, en los compases finales de la Gran Guerra, para exiliarse en Holanda, donde moriría en 1941. En los últimos años, los representantes de los Hohenzollern han negociado infructuosamente con el Estado alemán durante años para recuperar un legado que incluye palacios, propiedades y decenas de miles de obras de arte que actualmente se encuentran en museos públicos. En el verano de 2019 comenzaron a conocerse detalles de las reclamaciones de la familia real alemana y los perfiles del caso fueron filtrándose a los medios de comunicación, encendiéndose la controversia sobre el pasado monárquico de Alemania.

David Motadel recuerda el historial más oscuro de los Hohenzollern, comenzando por el propio Guillermo II: su implicación en el agresivo imperialismo  alemán que llevó a masacres como las de los herero y los namaqua entre 1904 y 1907, su responsabilidad en el estallido de la Primera Guerra Mundial, su desprecio a la democracia de la República de Weimar, y su virulento antisemitismo. Para la cuestión clave de si los Hohenzollern prestaron “apoyo sustancial” al nazismo, Motadel recuerda algunas de las acciones del primogénito del último emperador, Guillermo, el autoproclamado Kronprinz o príncipe heredero, quien era el titular de las posesiones de la familia en el momento en que los soviéticos llevaron a cabo la expropiación de sus bienes. Guillermo de Hohenzollern apoyó a Hitler en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de abril de 1932; trató de convencer al ministro de Defensa Wilhelm Groener de que levantara la prohibición de los grupos paramilitares nazis, las SA y las SS; se declaró totalmente fiel al régimen nazi en numerosas cartas dirigidas a Hitler tras su nombramiento como canciller el 30 de enero de 1933, y participó en el Día de Potsdam de 21 de marzo de 1933 que, señala Motadel, “simbolizó elpacto entre el movimiento nazi y las viejas élites”. El hermano más joven de Guillermo, Augusto Guillermo (conocido como “Auwi”) fue incluso dirigente de las SA. Ni siquiera la prohibición de las asociaciones monárquicas en 1934 por los nazis hicieron cambiar de opinión a Guillermo, que continuó apoyando las políticas de Hitler incluso durante la Segunda Guerra Mundial.

El canciller Adolf Hitler y el “Kronprinz” Guillermo de Prusia conversan en la fiesta del Día de Potsdam el 21 de marzo de 1933. Fuente: Deutsches Bundesarchiv / Wikimedia Commons

A la luz de estos hechos, ninguno de ellos desconocido anteriormente, la polémica gira en torno a si los Hohenzollern prestaron un “apoyo sustancial” al régimen nazi. Es aquí donde entra en juego el juicio del historiador Christopher Clark, Regius Professor de Historia en la Universidad de Cambridge y uno de los especialistas más reconocidos en historia de Prusia, los Hohenzollern y la Primera Guerra Mundial, con libros como Sleepwalkers: How Europe Went to War in 1914  (2012), traducido al español como Sonámbulos. Cómo Europa fue a la guerra en 1914 (2014) y Iron Kingdom: The Rise and Downfall of Prussia, 1600–1947 (2006), en español El reino de hierro. Auge y caída de Prusia, 1600-1947 (2016), así como la biografía Kaiser Wilhelm II. A Life in Power (2000). Clark escribió en 2011 por encargo de la familia Hohenzollern un informe de 19 páginas en el que concluía que Guillermo de Hohenzollern había sido, entre los aristócratas colaboradores de los nazis, uno de los más reservados y de los menos comprometidos; que había actuado principalmente por interés personal; que sus maniobras para ayudar a los nazis habían sido básicamente infructuosas; y que era una figura demasiado marginal como para haber podido prestar un “apoyo sustancial” a Hitler. Motadel concluye que el informe “proporciona un claro apoyo a las reclamaciones de los Hohenzollern”.

Sin embargo, dos historiadores  a los que el Estado alemán encargó informes propios llegaron a conclusiones diferentes a las de Clark y sacaron a la luz nuevos ejemplos del apoyo del “príncipe heredero” a los nazis, expone Motadel. Se trata de Peter Brandt, historiador de la Universidad de Hagen (e hijo del canciller Willy Brandt) y Stephan Malinowski, de la Universidad de Edimburgo, uno de los grandes especialistas en la aristocracia alemana y sus relaciones con los nazis. Sus informes rebaten la idea de que Guillermo de Hohenzollern fuera una figura marginal en la época y proporcionan nuevas pruebas de su afinidad ideológica con el nazismo y su papel en la creación y consolidación del régimen nazi.

Entre tanto, la familia Hohenzollern encargó sus propios informes a un cuarto historiador, Wolfram Pyta, de la Universidad de Stuttgart, quien ha argumentado que si bien Guillermo de Hohenzollern ejerció una influencia significativa, en realidad había hecho todo lo posible por sabotear a los nazis y apoyar a la derecha nacionalista tradicional alemana. En conclusión, según Pyta, “el príncipe heredero Guillermo no apoyó el sistema nazi”. Otros historiadores, como Hans-Christof Kraus, de la Universidad de Passau, y Benjamin Hasselhorn, de Würzburg, se han alineado como Pyta con las reclamaciones de los Hohenzollern, pero las voces más respetadas de la historiografía especializada, como Richard J. Evans, de Cambridge, o  Norbert Frei, han tomado posición públicamente en la prensa alemana a favor de las conclusiones de Malinowski y Brandt. Entre tanto, la familia Hohenzollern, expone Motadel, ha emprendido una batalla legal contra todo aquel que desafíe su versión de la historia, presentando denuncias contra periódicos como Frankfurter Allgemeine Zeitung, Der Spiegel o Die Zeit, y contra historiadores como Malinowski, Martin Sabrow, Winfried Süß y Karina Urbach. Y en medio de un debate público cada vez más encendido, el gobierno alemán, dividido sobre la cuestión, ha fracasado hasta ahora en sus intentos por alcanzar un acuerdo negociado con la familia Hohenzollern.

Christopher Clark © Nina Lübbren

Christopher Clark, que ya defendió las conclusiones de su informe de 2011 en una entrevista publicada Der Spiegel en octubre del año pasado, ha respondido al artículo de Motadel con una carta al director del NYRB publicada en la edición de 9 de abril de 2020 (Helping Hitler: An Exchange), en la que acusa a este de realizar una “tergiversación simplista” de su papel en la disputa. Clark argumenta que su informe no proporcionó “un claro apoyo a las reclamaciones de los Hohenzollern” porque esas reclamaciones, que él rechaza explicitamente, no existían en 2011, cuando fue escrito su dictamen. Clark, que se desmarca de las “maquinaciones de los abogados de los Hohenzollern”, insiste en el papel marginal del “príncipe heredero” y, por tanto, en su incapacidad para realizar una “contribución sustancial” al nombramiento de Hitler como canciller. Sobre esta valoración habría existido un consenso historiográfico amplio en el momento en que él escribió su informe, si bien Clark admite que la investigación histórica ha aportado desde 2011 pruebas de que el Guillermo de Hohenzollern había sido “un colaborador de los nazis más proactivo de lo que pensábamos”.

Los editores de NYRB han publicado en el mismo número otra carta de Racheli Edelman,una destacada editora judía de Tel Aviv, descendiente de una de las familias más prominentes de editores de libros y periódicos de Israel, Schocken y Persitz. Edelman aporta un nuevo ángulo a la controversia, recordando cómo la familia Hohenzollern se adjudicó, “puede pensarse que a un precio enormemente conveniente”, la propiedad de la cadena de grandes almacenes conocidos como Kaufhaus Schoecken, la cuarta más importante de Alemania en esos momentos, que pertenecía a su abuelo, Salman Schoecken, y que los nazis expropiaron y sacaron a la venta en 1938. Tras la Segunda Guerra Mundial, Salman Schoecken solo pudo recuperar en 1949 el 51 por ciento de la propiedad, muy deteriorada en su valor entre tanto, tras negociar con el representante legal de los Hohenzollern. “Por tanto”, concluye Edelman, “incluso de acuerdo con este ejemplo de su comportamiento, el intento de la familia Hohenzollern de desvincular su nombre de los crímenes nazis carece de fundamento.”

David Motadel ha respondido a ambas cartas en el mismo número de 9 de abril de NYRB recordando otro caso en el que los Hohenzollern se enriquecieron a costa de la persecución nazi contra los judíos haciéndose, por debajo del precio de mercado, con acciones de las compañías de magnate judío del textil Walter Wolf. También ha contraargumentado a las observaciones de Clark. Las primeras reclamaciones de la familia Hohenzollern, afirma Motadel, sí existían en 2011, ya que datan de los años 1990s. Por otra parte, el argumento de Clark de que el Kronprinz no tenía suficiente importancia políticamente como para haber prestado un “apoyo sustancial” a la instauración del régimen nazi supone,  señala, un respaldo a las reclamaciones de la familia. En segundo lugar, Motadel cuestiona que, en el momento en que Clark escribió su informe, el consenso historiográfico coincidiera en la irrelevancia del apoyo del “príncipe heredero” a los nazis. Por último, el autor argumenta en torno a la buena acogida que las tesis de Clark encuentran en la derecha conservadora alemana, concediendo que, como alega aquel, un historiador no elige a sus lectores.
Motadel concluía su artículo del 26 de marzo señalando que “detrás de la controversia está la cuestión más amplia del legado monárquico de Alemania“, una sociedad que tras la reunificación ha experimentado “una nueva nostalgia por el pasado real del país y un revival neo-prusiano” visible en grandes proyectos de reconstrucción como el del Palacio Real de Berlín, el Palacio de la Ciudad y la Iglesia de la Guarnición de Potsdam. Motadel concluía entonces: “La Alemania de posguerra, en la que las tragedias del pasado son omnipresentes, ha vivido una serie de grandes controversias históricas públicas, entre ellas el debate sobre las afirmaciones de Fritz Fischer, en los años 1960s, de que Alemania era la principal responsable del desencadenamiento de la Primera Guerra Mundial, la llamada querella de los historiadores (Historikerstreiten los 1980s acerca de si los crímenes nazis eran diferentes en naturaleza de los de la Unión Soviética, y la discusión en los 1990s sobre el libro de Daniel Jonah Goldhagen acerca de la responsabilidad de los alemanes corrientes en el Holocausto. Estas renegociaciones públicas del pasado nos dicen tanto sobre la sociedad alemana contemporánea como sobre su historia. La controversia Hohenzollern no es solo sobre las largas sombras que arroja el periodo nazi, sino también sobre el lugar de la herencia monárquica en la Alemania democrática de nuestros días.”
© The New York Review of Books
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Los historiadores y los peligros para la democracia


En el año que termina hemos asistido a numerosos debates en los que la historia  se utiliza como herramienta de la argumentación política. Los propios historiadores intervienen a menudo en debates políticos y sociales, defendiendo posiciones muy diferentes, como corresponde a una comunidad plural. Pero más allá de ese pluralismo, ¿cabe una toma de posición común por parte de los historiadores ante una cuestión tan actual como la viabilidad del sistema político democrático y el papel de la historia en su presente y futuro?

Fuente: Universidad de Münster

Esa es la cuestión que se planteó en el 52º Congreso de Historiadores celebrado en Münster en septiembre de 2018. Allí la asamblea general de la Asociación de Historiadores e Historiadoras Alemanes (Verband der Historiker und Historikerinnen Deutschlands, VHD) aprobó por amplia mayoría una resolución “respecto a los peligros que acechan a la democracia”, con el siguiente texto:

Resolución de la Asociación de Historiadores e Historiadoras alemanes respecto a los peligros que acechan a la democracia.

Aprobado por la Asamblea General el 27 de septiembre de 2018 en Müster (Alemania)

En Alemania, como en muchos otros países, los ataques sin medida contra las instituciones democráticas están amenazando en la actualidad los cimientos del orden político. Como historiadores, consideramos nuestro deber advertir contra esas amenazas. La confrontación de opiniones es un elemento esencial de toda sociedad pluralista, pero deber seguir ciertas reglas para no socavar la democracia misma.

La tarea de la ciencia histórica es contribuir a una mejor percepción de los problemas actuales mediante el análisis de los desarrollos históricos y resolver la complejidad de sus causas. Sin embargo, las políticas actuales se orientan cada vez más por los estados de ánimo que transmiten las encuestas de opinión y por la desbocada dinámica de los medios de comunicación. Como historiadores, nos gustaría enfatizar que solo pensar en periodos más largos de tiempo puede garantizar la viabilidad a largo plazo de nuestro sistema político.

Por lo tanto, consideramos indispensables las siguientes actitudes básicas de convivencia democrática en el ámbito político y social:

Por un lenguaje históricamente sensible, en contra de términos discriminatorios

La discusión política en democracia requiere un lenguaje sucinto y marcado que resuma la propia posición, pero que no niegue a los demás un respeto fundamental. Los insultos de hoy dirigidos a los políticos como “traidores al pueblo” o a los medios de comunicación como “prensa mentirosa” retoman el lenguaje antidemocrático del periodo de entreguerras. También hay numerosos ejemplos históricos del efecto desastroso que han causado términos despectivos y de exclusión dirigidos a un “otro” a causa de su religión, su origen étnico, su sexo o su orientación sexual.

Por una democracia parlamentaria y una cultura pluralista de debate, contra el populismo

La toma de decisiones políticas en las democracias pluralistas tiene lugar en debates públicos que expresan la diversidad de opiniones políticas e intereses sociales. Por contra, la idea de que existen personas capaces de detectar y determinar una supuesta voluntad “única” de un pueblo no deja de ser una ficción que sirve principalmente al propósito de convertirse en invulnerable cuando se trata de exponerse al debate público. En la República de Weimar, la idea de “voluntad popular” allanó el camino para un movimiento cuyo “líder” se entendía a sí mismo como personificación del mismo.

Por una Europa unida, contra el unilateralismo nacionalista

En consideración de los muchos conflictos violentos que ha vivido Europa a lo largo de su historia, la unificación europea en nombre de la democracia pluralista y de los derechos humanos inviolables es uno de los logros más importantes del siglo XX. Y aunque la legitimidad de los diferentes intereses nacionales está fuera de toda duda, el unilateralismo nacionalista pone en peligro ese logro histórico. No bastan las estrategias nacionales de resolución de problemas para abordar adecuadamente los desafíos políticos, humanitarios, ambientales y económicos de un presente globalizado. Al mismo tiempo, no se ha de olvidar la violencia colonial que los europeos han ejercido en otras partes del mundo, la cual nos recuerda nuestro deber de cumplir con la responsabilidad común respecto a las consecuencias de nuestra política en países no europeos.

Por la humanidad y la ley, contra la discriminación de los migrantes

La migración es una constante histórica. A pesar de los problemas asociados, ha enriquecido a las sociedades participantes en su conjunto, también a la alemana. Por lo tanto, es importante trabajar hacia una política activa de migración e integración basada en el pragmatismo que respete tanto los derechos humanos como el derecho internacional. A Alemania le corresponde aplicar, tanto por su potencial económico como por razones históricas, el derecho de asilo político garantizado en la Constitución, del mismo modo que es su obligación brindar asistencia en situaciones de crisis humanitarias.

Por un examen crítico del pasado, en contra de la perversión política de la Historia

La República Federal de Alemania es hoy una democracia estable. A ello ha contribuido también el hecho de que, tras resistencias iniciales considerables, la población alemana contempla hoy en su gran mayoría de manera autocrítica y diferenciada la historia del nacionalsocialismo. De este proceso también participó esta nuestra disciplina de la Historia, si bien con retraso. En todo caso, todo manejo responsable del pasado ha de partir de una ciencia histórica dispuesta a la autocrítica, libre en esencia de cualquier manipulación política. Sus hallazgos y conclusiones nacen de la investigación sobre fuentes y han de resistir el debate crítico. Solo así se hace posible preservar la consciencia de cuáles han sido las condiciones históricas que han hecho posible nuestra democracia y defender a esta frente a “hechos alternativos”.

El texto original de la resolución puede en alemán aquí y en inglés aquí.

Las reacciones a la resolución publicadas en los medios de comunicación pueden seguirse aquí (Sophie Genske, Materialsammlung . Reaktionen in Presse und Rundfunk auf die Resolution des VHD 2018, in: Zeitgeschichte-online, Oktober 2018, URL: https://zeitgeschichte-online.de/editorial/materialsammlung)

Referencia del texto de la resolución: Annette Schuhmann (Hg.), Resolution des Verbandes der Historiker und Historikerinnen Deutschlands zu gegenwärtigen Gefährdungen der Demokratie , in: Zeitgeschichte-online, Oktober 2018, URL:https://zeitgeschichte-online.de/editorial/resolution-des-verbandes-der-historiker-und-historikerinnen-deutschlands-zu-gegenwaertigen

 

 

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30 años después de la adhesión. Las relaciones España-Europa a través de las tesis doctorales defendidas entre 2013 y 2016


Han transcurrido ya tres décadas desde que España pudo franquear la puerta de las Comunidades Europeas e incorporarse a un proceso aún en desarrollo. Su adhesión no resultó fácil y tuvo que superar condicionantes derivados tanto de la situación política española como de la propia conformación del modelo de integración europea. Las circunstancias en las que se produjo la incorporación de España, tras largas y duras negociaciones a lo largo de distintas etapas, marcaron profundamente la idea, real e imaginada, que de Europa se proyectó en la sociedad española. Se conformó así un relato que vinculaba a las Comunidades como epítome de la modernidad y la democracia frente a la oscuridad de los tiempos pretéritos. Un “euroentusiasmo” que encajaba muy bien con la visión positiva y autocomplaciente del proceso de transición española a la democracia.

Los inicios de España dentro de las Comunidades Europeas fueron muy prometedores y todo hacía indicar que había un sitio destacado reservado para nuestro país justo detrás de la locomotora franco-alemana. Una posición que, como se pudo comprobar más tarde, dependía más de afinidades personales que de razones estructurales. Por ello el cambio de milenio reveló las contradicciones de presentar un discurso europeísta como opuesto, en lugar de compatible, con un atlantismo redivivo. El fiasco de la Constitución Europea y los frentes nacionales abiertos por la crisis han derivado en un sentimiento de desafección hacia el proyecto europeo que aquel pasado “euroentusiasmo” apenas ha podido moderar.

No es por ello extraño que parte de la sociedad española mire ahora hacia Europa con indiferencia, cuando no con cierto recelo. Un escenario que obliga a los historiadores a dar un paso al frente y buscar en el pasado algunas claves para una mejor comprensión de este confuso presente. Nada mejor para ello que presentar los resultados derivados de aquellas tesis doctorales recientemente defendidas que han tenido a España y Europa como eje de su análisis. El número y la calidad de las mismas indican que en tiempo de crisis el interés por Europa no ha hecho más que acrecentarse. Los asistentes a este seminario, podrán actualizar sus conocimientos sobre la materia e interrogar a los ponentes acerca de los nuevos  horizontes y perspectivas que siguen abiertos para nuevos trabajos de investigación.

Seminario de investigación - Madrid, 22 de abril de 2016 - Sala de Juntas de la Facultad de Geografía e Historia. Universidad Complutense de Madrid

Programa:

10,00 h.  Presentación del seminario

10,15 h. Panel 1: España y las Comunidades Europeas, del franquismo a la adhesión

Víctor Fernández Soriano (Université Libre de Bruxelles): Le fusil et l’olivier. L’Espagne  franquiste, la Grèce des colonels et les droits de l’homme en Europe (1949-1977)

Vanessa Núñez Peña (Universidad Complutense de Madrid): Entre la reforma y la ampliación (1976-1986): las negociaciones hispano-comunitarias en tiempos de transición y approfondissement

Francisco José Rodrigo Luelmo (Universidad Complutense de Madrid): España y el proceso de la CSCE: La conferencia de Helsinki (1969-1975)

Moderador: Antonio Moreno Juste

11,45 h. Descanso

12,15 h. Panel 2: La política europea de España, desde las negociaciones de ingreso hasta el Tratado de Maastricht: protagonistas políticos y procesos de toma de decisión

Jorge Lafuente del Cano (Universidad de Valladolid): Leopoldo Calvo-Sotelo y Europa

Pilar Sánchez Millas (Syracuse University): La Europa soñada, la Europa creada. Idea y acción del PSOE en la CEE (1982-1992)

Moderador: Carlos Sanz Díaz

13,45 h. Descanso

15,30 h. Panel 3: La sociedad española y la larga marcha hacia la integración en Europa

Guillermo Jorge Pérez Casanova (Universidad de Alicante): La búsqueda de la unidad europea. El europeísmo español entre 1914 y 1931

Carlos López Gómez (Universidad Pontificia de Comillas / Universidad Antonio de Nebrija): La sociedad española y la adhesión a la Comunidad Europea (1975-1985): partidos políticos, asociaciones europeístas, interlocutores sociales

Guillermo García Crespo (Universidad Autónoma de Barcelona):  Los empresarios y Europa. Las organizaciones patronales ante la adhesión de España a la CEE (1962-1986)

Moderador: Misael Arturo López Zapico

17,00 h.  Debate y conclusiones del seminario

Moderador: Antonio Moreno Juste

 

Organizan:

Programas de Máster y Doctorado Interuniversitario en Historia Contemporánea (UCM-UAM)

Departamentos de Historia Contemporánea de la Universidad Complutense y la Universidad Autónoma de Madrid

Seminario de Nuevas Tendencias en Historia de las Relaciones Internacionales (UCM)

GHistRI (Grupo de Investigación en Historia de las Relaciones Internacionales)

Proyectos de Investigación Ref. HAR2014-53618-P y Ref. HAR2013-43152-R

Coordinan: Antonio Moreno Juste (UCM), Misael Arturo López Zapico (UAM) y Carlos Sanz Díaz (UCM)

Enlace externo: http://www.ucm.es/hcontemporanea/noticias/seminario-nuevas-tendencias-en-historia-de-las-relaciones-internacionales

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Después de la revolución: la Europa del Congreso de Viena y su legado, 1815-2015 (UCM, Madrid, 21.09 – 14.12.2015)


“Después de la revolución: la Europa del Congreso de Viena y su legado (1815-2015)” está concebido como un ciclo de conferencias que pretende llevar a cabo una revisión de este momento histórico en relación a lo que supusieron el fin del Imperio napoleónico y las decisiones tomadas en el Congreso para toda Europa. Se trata de estudiar la reconfiguración del mapa del continente, así como de analizar las nuevas formas de entender la vida política y las relaciones sociales, económicas y culturales tras la experiencia revolucionaria en Francia. Se prestará una especial atención a la situación de España en este contexto y al exilio político como experiencia compartida por el movimiento liberal europeo.

PROGRAMA:

1.- El Congreso de Viena y el nacimiento de un nuevo sistema internacional. Conferenciante: Rosario de la Torre (UCM). 21 de septiembre

2.- Waterloo, una derrota militar que condujo a un nuevo orden en Europa. Conferenciante: Teniente Coronel Francisco José Berenguer Hernández (Ministerio de Defensa, IEEE). 22 de septiembre

3.- España en el Congreso de Viena. Conferenciante: María Victoria López Cordón (UCM). 28 de septiembre

4.- El Reino Unido: Pax Britannica y régimen liberal. Conferenciante: Octavio Ruiz Manjón (UCM). 5 de octubre

5.- Represión, exilio y amnistía en la Restauración europea. Conferenciante: Juan Luis Simal (UAM). 19 de octubre

6.- La Restauración en Francia y el modelo liberal europeo: La Monarquía constitucional de gobierno parlamentario. Conferenciante: Ángeles Lario González (UNED). 26 de octubre

7.- La abolición de la trata en la Europa de la Restauración. Conferenciante: Julia Moreno García (UCM), 2 de noviembre

8.- La sociedad europea en torno a 1815. Las distintas Europas. Diversidad en torno a unas corrientes culturales comunes.  Conferenciante: Alicia Langa Laorga (UCM). 16 de noviembre

9.- Política española e independencias americanas en el contexto del Congreso de Viena. Conferenciante: Ascensión Martínez Riaza (UCM). 23 de noviembre

10.- El Congreso de Viena: una historia en imágenes. Conferenciante: Rosario de la Torre (UCM). 30 de noviembre

11.- Balance final: La política de congresos y el diseño de la paz a lo largo de la historia. Participantes (Mesa redonda): Mª Victoria López Cordón (UCM),  Rosario de la Torre (UCM), José Antonio Montero Jiménez (UCM), Juan Carlos Pereira Castañares (UCM). 14 de diciembre

 

Todas las sesiones se celebrarán los lunes, de 13 a 15 horas (excepto la 2ª que tendrá lugar en martes) en el aula B-012 de la Facultad de Geografía e Historia (Universidad Complutense de Madrid). Calle Profesor Aranguren s/n, 28040 Madrid.

Se solicitará el reconocimiento de 1,5 créditos optativos para los alumnos de Grado.

Información de contacto: 1815.congreso.viena@gmail.com

El cartel y tríptico se pueden descargar (PDF) en: http://www.ucm.es/hcontemporanea/noticias/11554

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Ciclo de conferencias ”Después de la revolución: la Europa del Congreso de Viena y su legado (1815-2015)”. 

Departamento de Historia Contemporánea (Facultad de Geografía e Historia, UCM). Curso 2015-2016 (21 septiembre-14 diciembre)

Organizan: Raquel Sánchez (UCM) y Carlos Sanz (UCM). Departamento de Historia Contemporánea. Colabora: CEHRI (Comisión Española de Historia de las Relaciones Internacionales)

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Autoritarismo y democracia en Europa Occidental. La República Federal de Alemania y España, 1945-1986


La actual crisis económica y financiera europea se explica a menudo en los medios de comunicación como el resultado de la incompatibilidad estructural entre tradiciones político-culturales y modelos de sociedad muy diferentes. Según esta perspectiva, los países de la Europa occidental y septentrional y los de la Europa del Sur se mueven por sendas de desarrollo muy distintas dentro de la Unión Europea. A pesar de sus muchos puntos en común, estos conjuntos de países se diferenciarían claramente unos de otros –según esta visión- en su funcionamiento interno, sus prácticas políticas y sus sistemas culturales de valores.

Este punto de vista ampliamente difundido está en marcado contraste con las interpretaciones históricas contemporáneas que, desde los años 1980s, han subrayado precisamente –contra la tesis del excepcionalismo de la Europa del Sur- las similitudes en el desarrollo social de la Europa septentrional y de la meridional, reconociendo una creciente convergencia y equiparación entre ambos grupos de países desde la Segunda Guerra Mundial, en un proceso del que habrían ido surgiendo los contornos de una sociedad europea transnacional.

En los debates se invoca a menudo el pasado autoritario de los países de la Europa del Sur y el consiguiente déficit de modernización que estos arrastran, como una de las causas fundamentales de las diferencias percibidas entre el Norte y el Sur del continente. Desde esta perspectiva, el régimen de Franco se considera un caso modélico de régimen autoritario que impidió el cambio social y cultural y preservó jerarquías sociales tradicionales, así como valores y normas heredadas, mediante el empleo masivo de la fuerza. Solamente en la fase final del régimen, un dinámico desarrollo socioeconómico habría socavado las bases de la dictadura, creando las condiciones para una futura equiparación de España con Europa bajo el signo de la democratización.  Sin embargo, esta interpretación esta siendo cuestionada desde hace tiempo por trabajos más recientes que, partiendo de la actual persistencia y popularidad de los regímenes autoritarios en muchos países, proponen desde la ciencia política una mirada más amplia sobre la historia de las dictaduras tras 1945. Esta perspectiva nos alienta a examinar no solo la decadencia, sino también la estabilidad y el atractivo de los regímenes autoritarios,así como a cuestionar la identificación unilateral entre autoritarismo y tradicionalismo.

Mientras que la europeización de las sociedades del Viejo Continente tras la Segunda Guerra Mundial se ha convertido en objeto de la investigación histórica en perspectiva general desde hace años, en estos momentos apenas hay obras que, partiendo de la disputa interpretativa aquí esbozada, aborden el desarrollo de las sociedades autoritarias y democráticas en Europa Occidental tras 1945 en perspectiva comparada.

Para analizar estas cuestiones, celebraremos un seminario internacionales en la Facultad de Geografía e Historia de la Universidad Complutense de Madrid los días 10 y 11 de septiembre de 2015.

El dictador Franco y el ex canciller Adenauer en Madrid el 16 de febrero de 1967

Este seminario quiere contribuir a este debate para aportar nuevos conocimientos sobre las diferencias y similitudes en el desarrollo de Europa mediante una visión comparada de España y la República Federal de Alemania, entre 1945 y la ampliación de las Comunidades Europeas al Sur el 1 de enero de 1986. Se basa en la observación de que, más allá de sus diferencias políticas fundamentales, los dos países se han enfrentado a retos similares en campos tan diversos como la política económica y comercial, la política educativa y científica, la despoblación del campo y el desarrollo urbano, o la expansión del consumo y de los medios de comunicación.

El interés del seminario radica en la discusión comparativa sobre cómo se ha hecho frente a estos retos y a sus consecuencias sociales. Al mismo tiempo se busca indagar en particular en el papel de los grupos trasnacionales de expertos y sus discursos. ¿Se pueden reconocer procesos de convergencia más allá de las diferencias de régimen político, o las dos sociedades avanzaron por caminos separados? En una perspectiva más amplia se trata de desbrozar la cuestión de en qué medida la distinción entre la “Europa del Norte“ y la “Europa del Sur“ es una herramienta útil para el análisis histórico de la Europa contemporánea.

Cartel publicitario de los años sesenta

Estas jornadas aspiran a reunir tanto a expertos reconocidos como a jóvenes investigadores de ambos países, y a promover el intercambio entre historiadores contemporaneístas alemanes y españoles. Los organizadores invitan en este contexto a proponer contribuciones sobre temas de historia de España y Alemania y de las relaciones hispano-alemanas desde 1945 con especial hincapié en las perspectivas comparadas.

Las jornadas tendrán lugar los días 10 y 11 de septiembre de 2015 en Madrid y cuentan con la financiación del DAAD. La organización asume los gastos de viaje y alojamiento de los autores de las contribuciones seleccionadas, cuya publicación está igualmente prevista. Las contribuciones pueden presentarse en español o en inglés, y los debates posteriores tendrán lugar en inglés.

El presidente F. González y el canciller H. Kohl

Las propuestas de contribución (resumen de un máximo de 500 palabras y un breve currículum vitae), que se presentarán en intervenciones de 20 minutos para su posterior debate, pueden enviarse hasta el 27 de febrero de 2015 a: till.koessler@rub.de. A esta dirección puede dirigirse igualmente cualquier consulta o solicitud de información.

Prof. Dr. Till Kössler, Ruhr-Universität Bochum / Dr. Carlos Sanz, Universidad Complutense de Madrid

 

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De estadistas y aves migratorias, o ¿qué es la historia de las relaciones internacionales?


“Dos cubiertas, dos imágenes. La primera muestra al presidente de la República Francesa Charles de Gaulle conversando con el canciller alemán Konrad Adenauer. Ambos hombres, vestidos con traje oscuro, caminan sobre un trasfondo difuminado que, aparte de una escultura de corte clásico, permite imaginar a lo lejos un bosque o un estanque. De Gaulle parece explicar, con actitud tribunicia que subraya su mano derecha abierta y semialzada, algo que Adenauer escucha atentamente mirándole a los ojos. Entre ellos, pero en un segundo plano, vemos a Hermann Kusterer, jefe del servicio de intérpretes del ministerio alemán de Asuntos Exteriores y traductor habitual de los encuentros franco-alemanes en la cumbre por aquellos años. La escena tiene lugar en el Palacio de Rambouillet en septiembre de 1963 y es el último encuentro oficial entre dos ancianos estadistas que han forjado decisivamente el destino de Europa en el siglo XX.

En la segunda cubierta podemos ver dos haces de cables telegráficos o de electricidad que se recortan contra el cielo; sobre los cables, posados como notas en un pentagrama, docenas de pájaros, “aves migratorias que, de un vuelo, dejan detrás los espacios limitados de la estatalidad moderna” y que siguen en sus desplazamientos rutas bien definidas, “aun cuando estas pudieran no ser evidentes para un observador que los sigue desde el suelo” (p. 8)

Sería tentador partir de ambas imágenes como metáforas visuales los dos polos entre los que transita la historia de las relaciones internacionales/historia internacional hoy en día. De un lado, el viejo mundo de la diplomacia, de las decisiones de los estadistas, la fijación con el marco estatal, los actores individuales y el poder como categoría central de la vida internacional; de otro, el nuevo mundo de lo trasnacional y lo trasfronterizo, el protagonismo de los actores y fuerzas colectivos, el interés por las redes e interconexiones en múltiples niveles, por la cooperación y el intercambio bajo el signo de la globalización.

Esta visión dual, a pesar de su claridad aparente, resultaría simplificadora. En las últimas décadas, la historia de las relaciones internacionales de raíz diplomatista se ha abierto y enriquecido en diálogo con otras especialidades y corrientes históricas hasta llegar a abarcar temáticas tradicionalmente propias de la historia social y cultural con enfoques cada vez más diversos y sofisticados. Paralelamente, todas las subespecialidades históricas se han ido abriendo en mayor o menor medida a enfoques trasnacionales e internacionalistas, demostrando que la integración de fuentes, metodologías y conceptos que superan el marco de lo local, regional y nacional no es privativa de los especialistas en la diplomacia y la política internacional.

La publicación en 2012 de dos volúmenes colectivos que tratan de realizar un balance de situación, a la vez que proponer perspectivas de futuro, para la historia de las relaciones/historia internacional en el ámbito historiográfico francés y alemán respectivamente, ofrece una buena ocasión para observar este doble movimiento. ¿Cómo se concibe hoy en día esta especialidad historiográfica, cuáles son los debates teórico-metodológicos que ocupan a sus practicantes, y cuáles son los temas y enfoques que los expertos proponen como agenda de investigación para el futuro inmediato?

(…)

Lo que antecede es el comienzo de mi texto “Sobre la historia internacional y la historia de las relaciones internacionales: dos visiones recientes”, publicado en Cuadernos de Historia Contemporánea, nº 36 (2014), pp. 355-371. Puede leerse completo en este enlace: http://revistas.ucm.es/index.php/CHCO/article/view/47082/44149

En él se reseño y analizo comparativamente dos obras:

Robert FRANK (dir.): Pour l’histoire des relations internationales. París, Presses Universitaires de France, 2012 (Colección “Le noeud gordien”). 756 p.

Jost DÜLFFER y Wilfried LOTH (eds.): Dimensionen internationaler Geschichte. Múnich, Oldenbourg Verlag, 2012 (Colección “Studien zur Internationalen Geschichte, vol. 30). 432 p.

 

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