Terras Pretas del Amazonas: Distribución y Características Generales

Desde que vi por primera vez un monolito de terra preta durante el Congreso Mundial de Suelos en Hamburgo (1986), quede fascinado por aquellos misteriosos suelos procedentes de la selva amazónica y que ya despertaban mucho interés entre los edafólogos brasileños y algunos de otros países. Si no comencé por ellos en nuestros post sobre etnoedafología, se debió simplemente  a que sabía que necesitaba leer un abundante material bibliográfico con vista a decir algo que tuviera sentido y no fura trivial. Sin embargo, en los últimos años muchas cosas han cambiado. No parece tratarse de una moda, sino que realmente parece ser que tales suelos esconden un secreto. Obviamente no era el que buscaba Francisco de Orellana en su infatigable búsqueda del Dorado. Sin embargo, estudios recientes parecen mostrar que podríamos estar descubriendo oro negro (no contaminante), si logramos desvelar todos sus secretos. ¿Por qué tanto interés ahora? La razón es muy simple. Se ha descubierto que se trata de un fertilizante orgánico de propiedades formidables. Más aún, su materia y efectos duran miles de años, por lo que bastaría una aplicación con vistas a convertir un yermo en un paraíso para la producción agrícola. Más aún, dicen algunos expertos que tiene la sorprendente capacidad de auto- regenerarse ¿¿??.

 

 

Comparación entre una Terra Preta y un

Oxisol, suelo natural de la zona

(Fuente: Wikipedia Española)

 

A pesar de los esfuerzos científicos que se han desplegado en los últimos años, todavía no se ha logrado desvelar la clave para poderlos emular.  Más que en los materiales, el secreto parece que se esconde tras la propia tecnología por la cual se generaba parte de la enmienda: una tecnología muy especial de producir una sustancia carbonosa, que es la que parece conferir propiedades tan especiales a estos suelos. Se esta publicando una enorme cantidad de material bibliográfico sobre el tema en los últimos años. En consecuencia, nos veremos obligados a redactar varios post, con vistas a explicar este enigmático asunto. En este tan solo hablaremos de las características más generales de estos suelos, así como de su distribución geográfica y patrón de dispersión espacial. Os recordamos que es la segunda entrega, ya que hemos editado otro previo sobre Francisco de Orellana, único europeo que puedo contemplar la legendaria civilización amazónica que basó su cultura en ellos. La Corte Española creyó que fantaseaba. Hoy sabemos que no. Pero comencemos.   

 

 

 

Un Monolito en el Museo Smithsoniano

 

Son conocidas desde hace tiempo como “Terra preta do índio” o “Terra preta de índio”, las cuales salpican la “Terra comun” o suelos naturales que existen a lo largo y ancho de la cuenca del Amazonas. Ahora bien, no se trata de una distribución aleatoria, sino que jalonan el cauce principal del amazonas, justo en los lugares en donde Francisco de Orellana dijo haber visto y convivido con aquella civilización perdida.

 

Básicamente, las Terras pretas consisten de una adicción de restos orgánicos (unos carbonosos, otros no) y de artefactos humanos (generalmente cerámicos) sobre los suelos naturales de las regiones en donde aparecen. En consecuencia, poseen horizontes oscuros, de más o menos espesor 50 cm de espesor, aunque pueden alcanzar hasta los dos metros de profundidad.

 

 

 

Terra Preta perfil 1

 

 

Como muchos sabéis, y ya hemos comentado en post precedentes, los suelos naturales de la Cuenca Amazónica son profundos, evolucionados y muy ácidos. En otras palabras resultan ser poco aptos para la agricultura, industrial o artesanal. Debido a las condiciones óptimas de humedad y temperatura, su materia orgánica se descompone y mineraliza velozmente, a parte de padecer otros limitantes, como arcillas caoliníticas. Estas últimas absorben poca agua y retienen peor los nutrientes que otros tipos de partículas de similar tamaño. Por lo tanto, la estructura y fertilidad de los suelos naturales de las selvas amazónicas no es favorable para la producción de cosechas. Por todo ello, sus colores son amarillentos o rojizos, y no negruzcos como los de las Terras Pretas. En la zona generalmente abundan los Ferralsoles, Acrisoles y Arenosoles.

 

 

 

Terra Preta perfil 2

 

Por el contrario las Terras pretas posee una fertilidad, física, química y biológica fantásticas, reteniendo perfectamente, tanto el agua como los nutrientes.   

 

 

 

Oxisol Brasil

 

Sin embargo, como apuntan, tanto la Wikipedia en inglés como la española, este tipo de suelos, también aparecen en otras áreas de cultura precolombina, como Ecuador, Perú, Guyana y la isla de Marajó, así como en el África Occidental  (Benin, Liberia) y las sabanas sudafricanas. La Wikipedia inglesa también nos narra que suelos antropogénicos parecidos acaecen en la Bretaña bajo dominio del Imperio Romano. Sin embargo, con la información de que dispongo me atrevería a matizar tal distribución geográfica. 

 

 

 

Arqueología y edafología de las Terras pretas

 

Efectivamente, son muchos los pueblos que han enmendado los suelos con abonos orgánicos desde la prehistoria, como ocurre en varios países de Europa (España, Alemania, Dinamarca, etc.). No obstante, otra cosa bien distinta es que atesoren las fantásticas propiedades de las Terras pretas. Una cuestión es que este tipo de suelos antrópicos ¿Hortisoles, Tecnosoles? (según la FAO), Anthrohumox (según la USDA-ST, aunque también podrían clasificarse en otros taxa de la última, según sus propiedades) contengan restos carbonosos, y otra bien distinta es que estos tengan las “peculiares propiedades de las Terras pretas”.  Habría que tener más pruebas empíricas con vistas a  corroborar que hablamos de los mismos edafotaxa. Otra cuestión bien distinta ocurre con los hallazgos del Perú, Ecuador y Guayana, por cuanto o forman parte del Amazonas, por lo que sus pueblos aborígenes bien pudieran haber intercambiado conocimientos tecnológicos. 

 

 

 

Mapa de la Ditribución de Terras retas en el Amazonas

Fuente: Web de Gerhard Bechtold

 

Pero antes de seguir advirtamos que la Wikipedia española tiene un interesante capítulo sobre el tema si bien adolece de notables deficiencias. Es obvio que no debe haber sido escrito por un edafólogo. Por el contrario, una vez más, el capítulo de la misma enciclopedia on-line en su versión inglesa es más correcto y actualizado. Por lo tanto, recomendamos esta última a todos aquellos que dominen el Suahili.  De Acuerdo a la Wikipedia Española:

 

Las parcelas promedian las 20 hectáreas, pero se han encontrado algunas con hasta 350 hectáreas de extensión.[2] La superficie total cubierta por tierra preta podría representar entre el 0,1% y el 1% del total de la cuenca amazónica.[4].

 

La Wikipedia inglesa matiza que en el Amazonía la extensión que ocupa varia según los autores del 0.1 al 0,3% según los estudios del legendario Sombroek y colaboradores [6], lo que equivaldría a unos 6,300-18,900 Km2 de la baja amazonía forestada, según Denevan y Woods [7]. No obstante, otros autores elevan la cifra hasta el 1%, lo cual equivaldría al doble del tamaño de las islas Británicas [4]. Recordemos que se trata de una enorme extensión, ya que forman un corredor estrecho que bordea el cauce principal del Amazonas. Es un hecho frecuente que las culturas antiguas vivían a ser posible cerca de ríos caudalosos y navegables como el Nilo de Egipto, y Tigris y Eufrates en Mesopotamia.

 

Es obvio que, dependiendo del tipo local de los suelos y de los materiales disponibles, la composición de las enmiendas variaba sustancialmente, por lo que sus propiedades deben ser bastante heterogéneas pero sólo hasta ciento punto, si consideramos las enigmáticas particularidades de sus materiales carbonosos (al margen del posible rol de los restos cerámicos).  Y todo esto me recuerda a los post que edité sobre unas culturas también olvidadas y redescubiertas en el México preazteca, por cuanto ambas atesoraban acumulaciones de materia orgánica y abundantes fragmentos de cerámica, aunque no se analizó la posible presencia de las comentadas fracciones carbonosas. De  ser descubiertas estas últimas, cabría pensar en la existencia de una gran civilización panamericana con matices o variantes locales.

 

Paisajes Agrarios Artificiales del México Preazteca: Riego, Terrazas y Suelos Artificiales en los Valle de Oaxaca y Tahuacán 

 

El Nacimiento de las Civilizaciones y El Sistema Suelo-Planta-Agua: El Caso de las Culturas Mesoamericanas

 

WRB, Edafología Especulativa y Culturas Mesoamericanas ¿Antrosuelos o Tecnosuelos Prehistóricos?

 

También la  Wikipedia Inglesa nos informa de que, en la clasificación brasileña de suelos, la Terra preta es considerada como un tipo de latosol con un alto contenido de carbono orgánico de su horizonte A (superior el 13 o 14%), pero sin rasgos hidromórficos [16]. Reitero que existen muchas variantes  [17]. En el citado capítulo de la enciclopedia libre se duda si realmente se trato de una tecnología elaborada premeditadamente o si fue un simple producto de desecho de los poblamientos aborígenes. Personalmente no albergo dudas, ya que el misterioso carbón de propiedades “casi mágicas” no ha sido descrito en otros lugares. Es improbable que una civilización avanzada naciera gracias a la inmensa basura que produjeron las culturas aborígenes que la precedieron. Sobre las fechas de su existencia ya hablaremos más adelante, por cuanto ofrecen cifras que oscilan desde los 2500 a más de 8000 años [3], [4]. Un hecho digno de resaltar deriva de que, al parecer, los campesinos aborígenes de la región no crean Terras pretas, sino que cultivan las de sus antepasados (gracias a la persistencia de sus propiedades) o las venden como compost, práctica que debería cuestionarse, por cuanto se trata de un patrimonio natural y cultural que debiera ser preservado.

 

 

 

La ruptura de la evolución cultural por la colonización española

 

Otro hecho digno de ser comentado es narrado por la Wikipedia Española del siguiente modo:

 

Existe una gran diversidad de composiciones de terra preta y para clasificarlas se han propuesto dos grandes familias: la terra preta propiamente dicha, muy oscura y con gran contenido de cerámica y restos animales, y la terra mulata, de color más pardo, con menos restos de origen humano y que normalmente se extiende sobre grandes superficies que rodean las parcelas de tierra negra.[4]

 

Me sorprende no haber leído comentarios adicionales al respecto, por cuanto se me antoja un rasgo muy revelador y típico de otras culturas distribuidas por numerosos continentes. Todo apunta a una agricultura intensiva y productiva con riego cerca de los poblamientos, y otra más marginal (,menos productiva) conforme nos separamos de los núcleos de población.

 

Os dejamos ahora con otros detalles que narra la Wikipedia Wikipedia Española que tienen que ver con el contenido de este post, aunque a renglón seguido expondremos fragmentos de otras fuentes.

 

Terra preta (“tierra negra” en portugués) es un término que se utiliza para referirse a una forma de tierra muy negra y fértil encontrada en la cuenca del Amazonas. También se la denomina “tierra negra del Amazonas” o “tierra negra india“. En portugués, la expresión completa es tierra negra del indio o tierra negra de indio.

 

La terra preta parece haber sido obra de las culturas indígenas precolombinas que habitaban la Amazonia.

 

 

Composición y propiedades

 

La terra preta consiste en una compleja mezcla de:[1] suelo “natural” (amarillo y estéril, en el caso de la Amazonia) carbón vegetal, fragmentos de objetos de cerámica, desechos orgánicos como residuos vegetales, heces animales y huesos de pescado y varios miles de microorganismos diferentes.

 

La terra preta es muy fértil y esto representa una anomalía respecto a los relativamente estériles suelos de la Amazonia.[2] Mientras que los suelos amazónicos normales requieren periodos de barbecho de entre 8 y 10 años, con la terra preta pueden bastar 6 meses de descanso para que la tierra se recupere. Se conoce al menos un caso en el que un suelo de este tipo ha estado en cultivo continuo durante más de 40 años sin aporte externo de fertilizantes.[3]

 

Otras teorías

Los primeros investigadores occidentales en describir una tierra amazónica oscura, fértil y con abundantes fragmentos de cerámica fueron James Orton (1870), Charles Hartt (1874) y Herbert Smith (1879).[4] A partir de entonces se formularon diversas teorías sobre su posible origen, entre ellas:[3]

 

·          producto de los volcanes de los Andes (Camargo, 1941)

·          sedimentación de lagos del Terciario (Falesi, 1974)

·          sedimentación de lagos recientes (Cunha-Franco, 1962).

 

Hoy en día estas teorías se consideran erróneas y han sido abandonadas en favor de la teoría del origen antropogénico.[3]

 

Y en este otro enlace que alberga de Wikipedia se comenta:

 

Terra Preta – ¿manejo orgánico de los suelos? Brasil

La primera descripción de Terra Preta (do Indo), o tierra negra, es de Hartt en 1871, que la denominó «terra cotta». Estos suelos se hallaron por primera vez en la Cuenca del Amazonas en Brasil, luego se encontraron en otros lugares de Ecuador y Perú, como también en África Occidental (Benin y Liberia) y en la Sabana de Sudáfrica. Muchos de estos suelos se consideran estériles, por lo tanto Terra Preta, con su fertilidad enriquecida por el alto contenido de materia orgánica y nutrientes, como nitrógeno, fósforo, potasio y calcio, es una anomalía. Enclavada en un paisaje de tierra árida.

 

¿Cómo se formó Terra Preta?

La historia que se esconde detrás de Terra Preta recién comienza a develarse. Además de su marcada fertilidad, otro rasgo característico es la presencia de cerámica, carbón y sustancias ácidas muy aromáticas. Con esta evidencia, los investigadores creen que los suelos tienen un origen antropogénico y los estudios de carbono 14 revelaron una antigüedad que oscila entre los 1 780 y 2 260 años.

 

La teoría actual dice que los suelos de Terra Preta se encuentran sobre antiguos asentamientos indígenas, aunque no se sabe con certeza si los indios eligieron estos sitios por su fertilidad o si ellos mismos la formaron. Las evidencias sugieren que los indios modificaron la fertilidad del suelo con la quema de troncos, ramas, malezas, rastrojos, capa vegetal de los bosques cercanos y también con el carbón de las cocinas y las cenizas de las casas. Una fertilidad que persistió a través de los tiempos. El hallazgo de cerámicas ornamentales, de bosques de bambú, los vestigios de cultivos, de caminos, pozos y canales asociados con los suelos negros corroboran esta teoría, que también se confirma con la documentación de los europeos a su llegada al Brasil, cuando pudieron observar que estas prácticas aún se realizaban (McCann 2001).

 

Finalmente adjuntamos un extracto de los comentarios escritos en el siguiente enlace: Amazonía el misterio de la Tierra Negra:

  

El Eldorado estaba allí, ¡bajo sus pies! Pero Francisco de Orellana, compañero de Pizarro, no había vistado nada. Cuando bajaba del Amazonia en 1541, este conquistador en busca de oro, pero también de canela, no incluyó que la verdadera riqueza del país era esta tierra negra (la terra preta, en brasileño) que se clavaba a sus manojos en cada pueblo abordado. Una tierra de una increíble fertilidad que los propios Indios fabricaban mezclando carbón de madera al suelo pobre del bosque tropical. Gracias a este hallazgo agronómico, quién podría remontarse a veinticinco siglos, se persuade de en adelante a los arqueólogos que la Amazonia albergó hasta la llegada de los Españoles a un verdadero imperio digno que los de los Mayas o de los Incas.



 

Aquí, el Profesor Wim Sombroek (1934 – 2003), del

ISRIC (Holanda), examina un lecho estratigráfico de

tierra negra, no lejos de Manaus, Brasil.

 

A partir del final Siglo XIX , Smith (1879) y Hartt (1885) se preguntaban sobre su origen, vacilaban entre el vulcanismo y la sedimentación de lagos desaparecidos. Fue necesario esperar los años 60 (Cunha-Franco, 1962 ; Sombroek, 1966) para descubrir que este color negro procedía de micropartículas de carbón de madera, probablemente aportadas allí por grupos humanos.

 

Al mismo tiempo, un descubrimiento asombroso se hacía al suroeste de la cuenca amazónica, en los llanos inundables de los Mojos, en Bolivia. Explorando atentamente el paisaje, el arqueólogo Bill Denevan, de la universidad del Wisconsin, nota la presencia de largas líneas derechas y numerosas formas geométricas, fantasmas de campos, de canales de riego y carreteras. Luego, una treintena de años más tarde, el arqueólogo Clark Erickson se advierte que los islotes de bosques tropicales que derraman este llano de los Mojos con muchas minúsculas cascos de alfarerías, señal de un empleo humano sedentario e importante. La duda no está ya permitida: una civilización ocupó antes esta región, sobre varios millares de kilómetros cuadrados.

 

 

 

Delante de una urna funeraria, el Profesor Edouardo Neves

de la Universidad de Sao Paulo, trata de establecer una

relación entre la Terra Preta y la población indígena de

a selva amazónica

 

Ahora, para que una civilización pueda nacer y subsistir durante siglos, debe obligatoriamente disponer se de una agricultura potente. Lo que los suelos tropicales, lavados por las lluvias, no permiten. Arqueólogo nombrado taladra el misterio agrícola de los antiguos habitantes del llano de los Mojos un tercer Bill Woods, de la universidad de Illinois (SIU), quién encuentra las mismas ruinas de alfarerías a lo largo del río Tapajos, en la selva amazónica, mezclados a la materia fértil terra preta. Se hace rápidamente el vínculo. Esta civilización precolombina pues habría inventado la agricultura al carbón de madera.

 

Gracias a esta invención milagrosa de la terra preta, los Indios de la Amazonia pudieron producir suficientemente comida en pleno bosque tropical para fundar una civilización rica, quizá, de varios millones de hombres. (..). Así pues, es la respuesta a un misterio que atormentaba desde hace tiempo al antropólogo Michael Heckenberger, especialista de la tribu Kuikuru constituida apenas de 300 almas. De manera incomprensible relativamente a su tamaño, ésta posee una estructura social extremadamente jerarquizada: ¡la herencia de su antiguo esplendor!

 

Durante siglos, se trató al conquistador Francisco de Orellana de affabulateur porque las decenas de pueblos cuya existencia había indicado sobre el Río Amazonas y el Río Negro no se encontraron nunca (…). Gracias a la terra preta descubierta en muchos lugares a lo largo de estos ríos, se sabe ahora que decía la verdad. Con sus compañeros, fue el primero, y ciertamente el último, a observar esta civilización, víctima, como tanto otros, de (…).

 

Según el artículo de Frédéric Lewino, “Le mystère de la terre noire”, in Le Point, N° 1672, pp. 86-87, Paris, jeudi 30 septembre 2004 y con la amable autorización de la revista Le Point. Ver también, en esta misma rúbrica : “La enigma Akakor”

 

Juan José Ibáñez

 

Continuará……….

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