Rayos Congelados en el Suelo: Las Fulguritas o Piedras de Dios

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Rayos o relámpagos. Fuente: Gracias Cosmos

¿Fulguritas?. Como edafólogo no tenía noticia de estas fantásticas estructuras que pueden formarse en el suelo (aunque también en rocas) al entrar en contacto con un rayo o relámpago. Se trata de materiales que, debido a este proceso dan lugar a morfologías muy singulares, a menudo en forma de un árbol invertido o de sistema radicular. Imaginaros que excaváis un suelo con vistas a ver su perfil y observáis dos estructuras con geometrías parecidas, aunque unas compuestas de biomasa (las raíces) y otras de material vítreo. ¡Que sorpresa! Otra maravilla que atesora el universo invisible que disfrutamos bajo nuestros pies. Se trata de una singularidad edafológica digna de ser preservada, por cuanto resulta enormemente enigmática y hermosa. Más aun, los propios rayos atesoran la misma estructura fractal que las raíces y las fulguritas resultantes de un impacto. En otras palabras, al impactar el relámpago en el suelo (aunque no en la roca, como os explico más adelante), genera un objeto cuya forma resulta ser especular, de la misma clase. Sorprendente ¿No? Las fulguritas tienden a ser más claras (mejor estructuradas) y frecuentes en los paisajes arenosos (por ejemplo, las dunas) y los Arenosoles, aunque también aparecen en suelos arcillosos. Abundemos pues en estas sorprendentes formas que a las que pueblos y civilizaciones anteriores les atribuyeron todo tipo de propiedades, incluso curativas y divinas. Comencemos pues (….)    

Las fulguritas suelen adaptar la forma de un cilindro hueco (ver imagen abajo) de dimensiones centimétricas constituido por vidrios generados mediante la fusión de material del suelo o roca con la que impactó el rayo o relámpago. La parte interna de esta estructura tubular, tiende a presentar un aspecto brillante, mientras la externa es rugosa, debido a la presencia de fragmentos minerales que no han terminado de fundirse o fueron adheridos durante el proceso de su formación. La estructura pétrea y vidriosa así inducida tiende a ser dendrítica, como las ramas y las raíces de las plantas, reflejando la trayectoria del rayo al penetras en la tierra. Las fulguritas pueden atesorar diferentes colores, condicionados por la composición del material fundido. En su interior suelen albergarse burbujas de distinto tamaño. A pesar de lo que se comenta más abajo en Wikipedia, estas sorprendentes estructuras, se presentan tanto en paisajes arenosos (dunas, playas, Arenosoles), como en otros ricos en gravas e incluso en materiales arcillosos y rocas. No obstante, la razón de que abunden más en los materiales arenosos es el resultado de que los relámpagos penetran mejor en estos materiales groseros, pero no consolidados que suelen contener agua entre sus poros. Cuando los rayos caen en una superficie rocosa su ramificación es menor adquiere una forma diferente, condicionada esencialmente por las direcciones de facturación existentes en estos sustratos líticos, por la que penetra. Debido a que la fusión y enfriamiento de los materiales resulta ser muy rápido, generalmente no acaece el tiempo suficiente para inducir un proceso de cristalización de los materiales afectados. Por tanto, las fulguritas se encuentran constituidas por una masa de vidrio amorfo. Las burbujas localizadas en su interior, como podréis observar en la documentación que os expongo abajo, albergan gases y/o aire cuyo análisis resultan ser de gran importancia con vistas a aportar información sobre los climas que acaecieron en el momento de su formación.  

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Imagen de una Fulgurita en un perfil del Suelo. Fuente: WebEcologost Extraída de Cabinet Magazine and Explore Magazine)

Científicos españoles describen una de las mayores rocas formadas por el impacto de un rayo

MADRID, 10 (EUROPA PRESS)

Investigadores del Instituto Geológico y Minero de España (IGME) y de la Universidad Rey Juan Carlos (URJC) han descrito las características petrográficas y mineralógicas de una de la rocas formadas por el impacto de un rayo (fulguritas) más grandes del mundo, según un trabajo publicado en la revista European Journal of Mineralogy publica.

Los resultados de esta investigación han puesto en marcha un nuevo equipo de investigación constituido por el IGME y el Instituto de Geología Económica CSIC-UCM, con el objetivo de aplicar los resultados de este trabajo a la conservación de edificios históricos de granito. Este nuevo proyecto pretende trasladar el conocimiento adquirido en el estudio, análisis y caracterización de la fulgurita de Torre de Moncorvo, hacia el campo de la conservación de patrimonio histórico construido en granito.

Las fulguritas, del latín fulgur (relámpago), son el resultado del impacto de un rayo sobre el suelo o roca, y una de las tres formas más importantes que existen en la naturaleza para la formación de vidrio. En los tres casos; volcánico, impacto meteorítico e impacto de un rayo, la formación del vidrio responde a procesos de fusión y enfriamiento muy rápidos, que no dejan tiempo para la cristalización de fases minerales.

Así, un rayo que impactó en 1998 sobre las tierras de labor de Torre de Moncorvo (Portugal), muy cerca de la frontera con Salamanca, dio lugar a una fulgurita de un tamaño excepcional. “Normalmente, en suelos graníticos como este, son centimétricas, pero la fulgurita de Torre Moncorvo tiene una estructura dendrítica de unos 2 metros de profundidad con un diámetro de 75 centímetros y 3 ramificaciones horizontales de hasta 7 metros de longitud y 60 centímetros de diámetro, que incluyen otras ramificaciones menores”, indica Rafael Lozano, investigador del IGME.

La formación de una fulgurita depende de la dirección del rayo y de la intensidad de la corriente eléctrica. Se necesitan varios milisegundos de un impacto potente y temperaturas superiores a los 2.000 grados centígrados para que se genere el proceso de fusión, y tanto la humedad como la textura del suelo juegan un papel importante en su formación.

En el caso de Torre Moncorvo, la caída del rayo fue inducida por la presencia de una columna metálica de unos 20 metros de altura que sustentaba el tendido eléctrico de la zona, y tras la descarga, se mantuvieron las altas temperaturas y una fuerte electricidad estática durante unas 48 horas.

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Impacto de un Rayo sobre el Suelo. Fuente: WebEcologist

La mezcla de arenas graníticas, arcillas y cantos de granito donde impactó el rayo se convirtió en una roca muy frágil con una morfología de cilindro hueco que refleja la trayectoria del rayo. El cilindro central presenta una oquedad de unos 20 centímetros de diámetro y está recubierto de una pátina brillante de vidrio en tonos grises y, ocasionalmente, naranja. “Probablemente de los materiales alóctonos ricos en hierro que se utilizaron para el asentamiento de la torre de alta tensión”, explica Ruth González, investigadora del IGME.

Las fulguritas suelen encontrarse en suelos arenosos y con agua retenida en los poros; dunas o playas, donde los rayos pueden penetrar con mayor facilidad. En suelos graníticos, como en Torre de Moncorvo, es mucho menos frecuente descubrirlas. Ver video al final de esta última la noticia.

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Estructura fractal de la Fulgurita. Fuente: Taringa

Ver también el siguiente pdf, si bien se encuentra escrito en la lengua del imperio, es decir, el Suahili, o también el contenido que sobre el tema atesora la página WebEcologist, con imágenes francamente hermosas. Del mismo modo, aunque con menor información se nos habla de los rayos petrificados en español castellano en este otro documento.

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Sección Transversal de una Fulgurita: Fuente: WebEcologist

De acuerdo a Wikipedia:

La fulgurita es un tubo de lechatelierita (sílice vitrificada) que se puede encontrar en arenas o areniscas y que es el resultado de la caída de un rayo atmosférico.

La caída del rayo sobre un terreno arenoso provoca la fusión de los granos de sílice hasta una profundidad de más de un metro, pero en una zona muy estrecha. La sílice queda así vitrificada en forma de unos tubos de rayo, de 2 a 50 mm de diámetro, a veces retorcidos o ramificados. Esas fulguritas abundan en los desiertos de arena y en las dunas litorales.

Pueden ser de diferentes colores dependiendo de la composición de la arena en donde se formaron, incluyendo negro, bronce, verde y blanco translúcido. El interior de la fulgurita es comúnmente liso o delineado de unas finas burbujas; el exterior está generalmente cubierto de ásperas partículas de arena. Tienen apariencia de raíz y a menudo muestran pequeños agujeros. Las fulguritas algunas veces forman conjuntos vítreos en rocas sólidas.

La formación de fulguritas es un fenómeno poco frecuente, y extraer una íntegra es complicado por causa de la fragilidad del mineral.

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Huella de una Fulgurita sobre la Superficie del Suelo: Fuente: WebEcologist

También Wikipedia nos informa sobre las Piedras de Rayo de lo siguiente:

Las piedras de rayo han tenido diversos nombres por diversas culturas clásicas. En los cinco continentes han existido culturas que les han dado nombres e interpretaciones místicas o supersticiosas. Así, en Islandia o Japón se llamaban «piedras de trueno», en Suecia «mallas de Thur», en Hungría «flechas de Dios», «piedras de Ukko» en Finlandia, «dientes de rayo» en Java, «flechas de rayo» en la India, «flechas de trueno» en Siberia, «dardos de hada» en la India o Silum Baling Go (uña del dedo gordo del pie de Baling Go) en Borneo. Incluso hoy en día en Grecia, algunos campesinos griegos llaman a estas hachas de piedra astropelekia, que significa «hachas del cielo». En Italia las llamaban sagitta, debido a su forma de flecha, y en la antigua Roma ceraunia.

En la mayoría de los casos, como podemos deducir por los nombres que le daban las diversas culturas presentadas, pensaban que estos objetos eran producidos por los rayos al caer a la tierra, o formadas en las nubes y traídas a la tierra en el descenso del mismo, o sencillamente producciones divinas. Debido a que eran hallados en una época donde el uso del metal era la tecnología predominante y se tenía poco conocimiento sobre la antigüedad prehistórica, les sería difícil concebir un origen humano para dichas piedras, y para explicar unas forma de origen descaradamente no natural, eran interpretadas directamente como piedras de origen celeste o divino. Difícilmente se podía pensar en estas piedras como herramientas o artefactos, puesto que carecería de sentido que alguien fabrique herramientas de piedra existiendo el metal.

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Huella de una Fulgurita sobre la Superficie del Suelo: Fuente: Taringa

A éstas piedras se les asignaban distintas propiedades, como la protección contra naufragios, contra el fuego o los rayos, o relacionadas con propiedades curativas o para uso médico. Algunas religiones animistas pensaban que éstos objetos eran espíritus o genios con poderes relacionados con fenómenos atmosféricos y naturales (litolatría).

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Comentarios

[...] además esta explicación sobre las fulguritas que es como se denominan unas estructuras de «rayos congelados» producidos por los relámpagos durante las [...]

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